VELASCO IBARRA CAUDILLO POPULISTA 



ENTREVISTA AL LIBRO DE ALAVA ORMAZA Y VELA VASCO 




Wellington Toapanta

La obra de 790 páginas, dividida en doce capítulos más un Anexo, es, acaso, de obligatoria lectura para cientistas sociales, pensador políticos, políticos, periodistas, porque tiene rigor en el estudio de fundamentales acontecimientos del siglo XX, particularmente de quien fue cinco v3eces presidente dela república del Ecuador, el doctor José María Velasco Ibarra.
La obra escrita por los doctores Milton Alava Ormaza y Gil Vela Vasco, el primero reconocido articulista político en diversos medios de comunicación colectiva y tratadista de derecho constitucional e impulsor de la primera Ley de Ejercicio Profesional del periodista ecuatoriano, el segundo, un destacado educador y jurisconsulto con pasión por los anticuarios, donde encuentra importantes novedades, como las in{editas cartas de Velasco Ibarra que se estudian en la obra.
Doce capítulos
La metodología utilizada en la construcción del libro es importante, porque cada capítulo se puede leer independiente de otro, así, sobre caudillismo, populismo, revolución, dictadura y democracia en América Latina, contenidos en el primero.
El segundo trata del caudillismo y evolución política en Ecuador; el tercero analiza a Velasco Ibarra y el velasquismo; el cuarto a la formación del caudillo; el quintoa Velasco Ibarra, Arroyo del Río y oñtros personajes; al sexto apunta diferentes visiones sobre Velasco Ibarra; el séptimo se detiene en Velasco Ibarra el gran orador; el octavo al Velasco Ibarra epistolar e íntimo; el noveno a Velasco Ibarra y la doctrina bolivariana ; el décimo al pensamiento político de Velasco Ibarra; el décimo primero a la gestión gubernamental de Velasco Ibarra; el décimo segundo a Velasco Ibarra, caudillo populista y, el Anexo Velasco Ibarra: un Quijote en el exilio.
Es quizá la obra más completa que se ha escrito sobre Velasco Ibarra, cuyo mérito es la fuente directa, no bibliográfica, puesto que uno de sus autores, Alava Ormaza, estuvo cerca de él desde su juventud, cuando fue jefe de redacción de diario El Siglo de Manta (Ecuador), un periódico velasquista, tras lo cual llegó al palacio de gobierno a colocar puntuaciones en los textos de las transcripciones de los discursos que había dado el caudillo.

Relación directa

La obra compendia decenas de años de relación directa y la familiaridad con los discursos y obras y cartas del personaje que tuvo vigencia política en el Ecuador por más de cuarenta años, por ello la calidad expositiva con un lenguaje editorial digerible y comprensible para el lector relacionado con la ´historia y la política.
“Espero que el lector encuentre un libro bien escrito, que es la verdadera historia de Velasco, donde no se esconde a Velasco; a veces somos duros, pero lo decimos, porque el espíritu del trabajo fue hacerlo lo más objetivo, para que el Ecuador tenga la visión más cercana a la esencia del caudillo”, dice Alava Ormaza quien se define como “velasquista deliberante”.
La obra está en las librerías y será de mucha utilidad “para quien quiera hacer vida política en el país, sin hacer política partidocrática”.
Imposible extenderse en preguntas al libro, por la extensión del mismo, pero compartimos respuestas que tiene a interrogantes relacionadas con los momentos de la vida política nacional actual:
1.- Generalmente la historia registra las brillantes cualidades militares del Mariscal Antonio José de Sucre, pero en el Ecuador poco o nada sabe de su acción política, de su ética en el ejercicio público. ¿Qué nos dice al respecto?
En la página 17 los autores han transcrito parte del discurso de renuncia de Sucre a la presidencia de Bolivia. Usted valore sus palabras y la dimensión del Mariscal:
“No concluiré mi mensaje sin pedir a la representación nacional un premio por mis servicios que, pequeños o grandes, han dado existencia a Bolivia y que lo merecerán por tanto.
“La constitución me hace inviolable; ninguna responsabilidad me cabe por los actos de mi gobierno. Ruego, pues, que se me destituya de esta prerrogativa, y que se examine minuciosamente toda mi conducta. Si hasta el 18 de abril se me justifica alguna infracción de ley; si las cámaras constitucionales juzgan que hay lugar de causa al ministerio, volveré de Colombia a someterme al fallo de las leyes. Exijo este premio con tanta más razón, cuanto que declaro solemnemente que, en mi administración yo he gobernado: el bien o el mal yo lo he hecho; pues por fortuna la naturaleza me ha excluido de estos miserables seres que la casualidad eleva a la magistratura, y que, entregados a sus ministros, renuncian hasta la obligación de pensar en los pueblos que dirigen”.
2.- Ahhh, fue la ética de Sucre ¿Cómo fue la existencia del Dr. José María Velasco Ibarra en el exilio, en Buenos Aires, en Argentina?
A lo largo de las 790 páginas que tengo, pueden encontrar hechos significativos de la vida política del doctor, pero como anexo tengo una entrevista al doctor Eugenio Raúl Zaffaroni, quien frecuentó al político durante casi quince años, realizada por María Devanna. La divulgación es importante:
“Velasco era muy pobre (…). Vivía de su pensión de expresidente, incluso rechazó el aumento que dispuso el régimen militar que lo había derrocado (1972-1976). A veces, la calidad del vino bajaba, disimuladamente lo verificábamos debajo de la tela con que se envolvía la botella y me permitía mandar de regalo alguna caja de vino o de champagne(…). El Dr. Argañaraz tiene unas cartas de Velasco sobre cuestiones de dinero, como la venta de las condecoraciones para vivir, la inversión del precio del departamento de la calle Sánchez de Bustamante, cómo se las arreglaba para pagar el alquiler del de la calle Bulnes (…), en fin, son cartas en las que un hombre cinco veces presidente deja patente sus penurias económicas. Son una lección de ética, en particular en tiempos como los actuales, en los que la política parece estar reemplazada por conveniencias patrimoniales, y en los que el 1% de la humanidad acapara casi la mitad de la riqueza total del planeta.
“Me llamaron a las siete de la mañana a informarme que Corina había fallecido a las tres de la mañana en el hospital Rivadavia. Fui al departamento de Bulnes, Velasco había vuelto solo al hospital. Quería estar solo con los restos de Corina. Cuando volvió a la casa me llamó y me dijo, más o menos: “Doctor, yo me voy a volver a una pensión, aquí no me voy a quedar. Usted tiene una casa grande, le ruego me tenga la biblioteca”. Era una regresión al momento en que vivía en la pensión de Belgrano, cuarenta años antes. Le dije que sí. (…). Era increíble, una primera dama fallecida al caer de un colectivo porteño. Velasco no tenía automóvil ni chofer. El pueblo ecuatoriano no debe olvidarlo: la múltiple primera dama muerta por la imprudencia del conductor de un vehículo donde viaja nuestro pueblo”.
3.- En el Ecuador mucho se ha hablado que el economista Rafael Vicente Correa Delgado que gobernó el Ecuador entre 2007 y el 2017 ha sido populista y caudillo, ¿qué podemos encontrar sobre este gobernante?
Umhhh. “La nueva Constitución fue formulada a la medida de los objeticos de la “Revolución Ciudadana (…). En lo sustancial, este giro se tradujo en el diseño de un régimen constitucional concentrador de poderes que eran de competencia de otros organismos del Estado, que dio lugar al surgimiento de un hiperpresidencialismo semejante al contemplado en la Constitución venezolana de Chávez.
“Correa, de improvisado candidato presidencial, se convirtió intempestivamente, utilizando los medios y recursos del Estado a su disposición, en el líder absoluto de la “Revolución Ciudadana” y, con el caudal inesperado de recursos económicos provenientes del alza de los precios del petróleo, en uno de los presidentes más poderosos del país. El análisis de su gobierno no es materia de este libro”.
Pero encontrará varios señalamientos en varios capítulos, como el que consigna que “Este populismo socialista dl siglo XXI, por supuesto, dista mucho del movimiento populista de estilo velasquista o cefepista, que se caracteriza por variables típicas: ideológicamente abiertos a todas las doctrinas y posiciones políticas tras la búsqueda de un camino o sendero nacional propio de desarrollo económico y social; conjunción de clases o sectores sociales que abogaba por cambios que corrigieran las desviaciones e injusticia del sistema político imperante y no por su absolución; no totalitario, en la medida que no negaba el Estado democrático en lo concerniente a la separación de poderes y a la vigencia de los derechos humanos; caudillista, pero sin proponerse deliberadamente perpetuarse en el poder a través de golpes o subterfugios constitucionales o de mecanismos políticos hereditarios; lucha contra el fraude electoral implantado por los partidos tradicionales, etc. ”
4.- ¿Es posible hablar de un modelo de caudillo político?
Alava Ormaza y Vela Vasco sostienen que “el caudillismo es una realidad política y no una mera especulación teórica, pues responde a la idiosincrasia y trayectoria histórica de cada país”.
E interrogan, “Velasco Ibarra: ¿El Anticaudillo?” Y para responderse citan el discurso de Velasco Ibarra, pronunciado en su incorporación a la Academia Ecuatoriana de la Lengua, de diciembre de 1930:
“(…) el concepto del caudillo es un concepto de tribu, perfectamente degradante y llamado a condenar a los pueblos a la inconsciencia, a la inacción, a la desconfianza en sí mismos (…). América no necesita de caudillos, los caudillos matarán a América (…). Ordinariamente caudillismo suena a prepotencia personal principalmente por obra de la fuerza, de la fuerza militar, dela astucia”.
Aquí, el lector encuentra importantes análisis sobre el caudillismo, un tema complejo, que los autores simplifican certeramente haciendo comprensible el fenómeno que va desde los procesos independentistas hasta estos días.
5.- ¿Y que encontramos sobre el populismo, otro tema complejo y con diferentes puntos de vista por los llamados cientistas sociales?
Igual, Alava Ormaza y Vela Vasco hacen un detenido análisis del fenómeno y lo ubican después de las revoluciones liberales que se dan en la transición de los siglos XIX y XX, caracterizándose “por la confluencia entre el caudillo y la masa popular y su recíproca interdependencia de intereses y objetivos políticos. Los caudillos siguen siendo preponderantemente militares, pero también ganan espacio los de procedencia civil. Aparece el fenómeno del populismo, que implica la activa participación política de los sectores populares anteriormente excluidos, pero bajo la conducción de un líder con personalidad vigorosa, que no es otra cosa que una nueva versión del antiguo caudillo, que ha mutado a lo largo de los dos siglos de vida independiente de las nuevas nacionalidades (…). Por consiguiente, el caudillismo y el populismo unimismados, se convierten en realidades consustanciales permanentes de la vida política latinoamericana, que no se las niega sino que se las discute por las implicaciones que tienen. Tan evidente es esta situación que el caudillismo y el populismo hermanados se han manifestado con diferentes membretes ideológicos o políticos: de derecha o izquierda, de connotaciones capitalistas o socialistas, nacionalistas o regionales, etc., en función de las condiciones prevalecientes en cada país o a nivel internacional”.
6.- El Teniente Coronel Hugo Chávez ha alzado los ideales del Libertador Bolívar para construir el “Socialismo del Siglo XXI”. ¿El Libertador fue socialista?
Importante pregunta, pero primero deseo participar la imagen física y psicológica del Libertador, que los autores transcriben de la “Historia Constitucional de Venezuela, publicada en 1907 por el venezolano José Gil Fortoule. No se conoce otra igual:
“Estatura de cinco pies y seis pulgadas (1,68 m.); cabeza de regular volumen, deprimida en las sienes, prominente en las partes anterior y superior, abultada en la posterior; enorme desarrollo dela frente; rostro de óvalo largo, anguloso, agudo en la barba, pómulos salientes, medillas hundidas; pobladas y bien arqueadas las cejas; profundas las cuencas de los ojos, y estos negros, grandes y muy vivos, cuyas miradas brillaban como si surgiesen de recónditos focos; orejas grandes, pero bien cortadas, nariz recta, no aguileña y finamente delineada; no agraciada la boca, y los labios carnosos; dientes blancos, uniformes y bellísimos, que cuidaba con esmero; bigotes rubios que afeitó por primera vez en 1825; cabellos negros, ensortijados y sedosos, que llegó largos hasta 1821 y cortos cuando empezaron a encanecer, y acostumbró un tiempo dividirlos en una mecha enroscada sobre la parte alta de las sienes y guedejas sobre las sienes, peinadas hacia adelante; tez blanca, tostada pronto por el sol tropical, y áspera al cabo de tantos viajes y campañas; el pecho angosto, delgado el cuerpo y sobre todo las piernas, manos y pies pequeños; no obstante su estatura mediana, era de continente airoso, y aunque de andar inquieto y rápido, cruzaba con frecuencia los brazos y tomaba actitudes esculturales en los momentos solemnes.- En suma, tipo de vascongado (de que descendía por vía paterna), aunque tenía también su parte de sangre mestiza, como la generalidad de los hidalgos coloniales”.
Descrito así “Bolívar fue, en toda la extensión de la palabra, un liberal de su tiempo, que creía en los derechos del hombre y del ciudadano, en la libertad del individuo para decidir su destino y en el sistema democrático como sustento del Estado”.
Chávez fue un admirador del ideólogo ruso Plejánov, uno de los llamados revisionistas del marxismo que escribió “El papel del individuo en la historia”, que habla “de la importancia del individuo en los procesos históricos”, lo que “Chávez buscaba a través de esta lectura, en el contexto político y social de una Venezuela víctima de gobiernos impopulares y corruptos, no era la reafirmación de su ideal bolivariano, sino una justificación de liderazgo personal que pretendía y que comenzó con un golpe de Estado del que no participaría el pueblo venezolano, sino un grupo de militares adeptos a su causa; una actitud subjetiva eminentemente individual, contraria al pensamiento de Plejánov, que pone en evidencia la confusión mental, en función de sus intereses personales, en la que se incurren ciertos caudillos mesiánicos latinoamericanos.
“De todos modos, el coronel Chávez terminó rebautizando a su país como República Bolivariana de Venezuela y dotándola de una Constitución que fue elaborada con la participación de consultores españoles contratados para el efecto, acaso porque no le bastaba el talento de los venezolanos que se adscribieron a la revolución. (A posteriori, los mismos asesores españoles se hicieron presentes en la Asamblea Constituyente convocada en Ecuador por el gobierno de Rafael Correa para dictar una nueva Constitución en 2008. Esta circunstancia explica la similitud de ambos documentos constitucionales y la inmersión de la “revolución ciudadana” de Correa en la corriente del “Socialismo del siglo XXI” y de la paternidad sobre aquella que se atribuía Chávez”.
7.- En el Ecuador se discute que en el movimiento de la “revolución ciudadana” hubo diversidad ideológica, ¿lo hubo en el velasquismo?
Está dicho que el libro no examina el gobierno de Correa ni a su movimiento político, pero ya que pregunta eso podría decir que se pareció al velasquismo.
“El velasquismo era un movimiento abierto a la concurrencia de las personas que compartían los ideales, orientaciones y directrices del caudillo, al extremo de que él explícitamente había dispuesto que se diera cabida a gente proveniente de todas las tendencias políticas existentes y admitía que hubieran velasquistas conservadores, velasquistas liberales, velasquistas socialistas, velasquistas comunistas, etc.”.
8.-¿Hay algo que pueda distinguir al velasquismo de otros políticos en el siglo XX?
Claro, “el afianzamiento del estado liberal y laico: separación de poderes, alternabilidad política y plena vigencia de los derechos y libertades fundamentales, como los de sufragio, educación, culto religioso, propiedad, el mejoramiento de las condiciones materiales de los trabajadores, la educación de los indígenas, etc. Le preocupaba que estos postulados fueran planteados en forma sencilla y entendible para las mayorías populares y es por ello que en sus discursos y cartas o declaraciones periodísticas, eludió siempre las disquisiciones ideológicas o filosóficas que no contribuían a la consecución de este objetivo”.
9.- ¿Cómo contribuyó el velasquismo al desarrollo de la cultura política en el Ecuador?
Un factor determinante “fue el trasvase de una masa poblacional del campo, tanto de la costa como de la sierra, a los dos principales centros urbanos: Guayaquil y Quito. Pero principalmente al primero y que estaba desvinculada del modo de vida urbano, sus instituciones, usos y costumbres”, conglomerado al que Agustín Cueva Dávila denominó “subproletariado”.
“El populismo velasquista fue un colectivo social que no logró consolidarse ni tener personalidad política y jurídica estable (…), pero se hizo siempre presente en las campañas electorales para ungir presidente a Velasco Ibarra”.
Por eso, “el populismo ecuatoriano ha seguido las pautas organizativas del cefepismo antes que del velasquismo, es decir, que ha tendido a ser más orgánico y coherente, pero sin renunciar a su vocación caudillista”.
“El fenómeno populista se ha vuelto aún más complejo porque ha dejado de ser típico de la realidad latinoamericana, al revivir en el continente europeo en donde realmente se originó a través del fascismo y el nazismo, e incluso en Estados Unidos, meca del sistema democrático. Es decir, ya no se puede sostener, a priori, que el populismo sea la expresión de pueblos subdesarrollados y que tienen, por tanto, una precaria estructura política partidista, sino que, en general, obedece a la insatisfacción de sectores sociales inconformes con las políticas y medidas de los gobiernos formados por los partidos políticos hegemónicos de estructura cerrada”.
10.- ¿Qué pensó Velasco sobre Marx, del Che Guevara?
Importante, de Carlos Marx dio el siguiente contexto:
(…) “ha sido menester que en la mitad del siglo XIX un gran pensador, un gran sabio y un hombre de gran pasión como Carlos Marx escribiera sus libros y difundiera su doctrina con el fuego y el genio que él supo poner en sus actos, para que principie a reinar, para que principie a aparecer, para que principie a multiplicarse el hombre ateo, el pensador ateo, el pueblo ateo”.
A Ernesto Che Guevara lo calificó de “héroe, de noble idealista, inmolado por un gran propósito, advirtiendo que con motivo de la muerte del guerrillero argentino, han hecho explosión todas las ruindades y bajezas de las almas y la total incomprensión de las pasiones”.
En realidad, si usted quiere saber sobre la extensión de la doctrina bolivariana, aquí encontrará respuestas importantes; sobre oratoria, no solo que se nutrirá de los conceptos sino de su uso en diferentes momentos y escenarios. Aquí, los doctores Avala y Vela analizan la dimensión política real que dominó gran parte del siglo XXl, por eso le recomiendo me lea con detenimiento y ponga en práctica las enseñanzas éticas y transparentes que deben revestir al ejercicio político.