LA ARGENTINA DE MACRI BAJO LA DICTADURA NEOLIBERAL AGREDE A LOS JUBILADOS Y RECORTA PENSIONES 



"A PUNTA DE PISTOLA IMPONEN EL TRATAMIENTO DE LA LEY PREVISIONAL" 



Grupos aislados de manifestantes fueron reprimidos por la Policía frente al Congreso. Luego, la violencia se extendió a la 9 de Julio y otras calles céntricas. La mayoría de los manifestantes repudió los incidentes. Hubo heridos y detenidos.
Mariano Espinosa

"Flaco, así no", le gritó uno de los manifestantes a un hombre que, con campera de cuero, llevaba una bolsa de piedras hacia la Plaza de los Dos Congreso, donde un grupo aislado de personas sin identificación partidaria o gremial le tiraba piedras a la Policía de la Ciudad, que reprimía con gases lacrimógenos, balas de goma y carros hidrantes. Había heridos, corridas y policías cazando gente en las calles.
La escena se lleva a cabo un rato después de que se desataran los enfrentamientos, que comenzaron pasadas las 14:15, cuando se supo en la calle que Cambiemos había conseguido el quórum para iniciar la sesión en la que busca aprobar el recorte a los jubilados y a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo.
No bien empezaron los actos violentos, la mayoría de los manifestantes decidió correrse del centro de los enfrentamientos, en clara demostración de que no estaban dispuestos a alimentar ese tipo de actos. Por eso, las grandes columnas, como la de ATE, la de La Cámpora, la de Suteba, la de Nuevo Encuentro o la de PTS decidieron alejarse de la plaza, donde quedaron grupos reducidos de violentos siendo reprimidos por las fuerzas de seguridad.
A pesar de haberse replegado, la mayoría pacífica no tenía la intención de abandonar el reclamo. Por esto cantaba "El pueblo no se va/el pueblo no se va", e intentaba a volver a ganar la plaza en oleadas, cada vez que la represión y los piedrazos cesaran. Pero la violencia no pareció aflojar y por eso la mayoría de los manifestantes permanecía en las calles aledañas, a resguardo, hasta que las fuerzas de seguridad (la Policía Federal y la Gendarmería se sumaron al operativo de la Policía de la Ciudad) y la violencia se trasladó a las calles cercanas al Congreso hasta la Avenida 9 de Julio.
Por los incidentes, se suspendió la conferencia de prensa de gobernadores con funcionarios y diputados oficialistas y se decidió evacuar el Senado. Una vez que la sesión entró en cuarto intermedio, se anunció que el bloque de diputados del Frente para la Victoria-PJ iba a sumarse a la manifestación en la calle.
La desesperación, por Martín Piqué
Eran las 16:15. El cielo azul, el sol, gritos confusos, advertencias con apuro. Nerviosismo. Estampidos. De pronto, la multitud comprobó que los cartuchos de gas comenzaban a formar una parábola que terminaba sobre ella. Desde las alturas, en una estela blanca que parecía el hilo de un cometa descontrolado, hasta el centro mismo del gentío.
Era la señal que temían los manifestantes. Tras horas de batalla campal, de intercambio de piedras por balas de goma, de avances y retrocesos, la policía había resuelto avanzar sobre el predio público que delimitan las calles Hipólito Yrigoyen, Rivadavia, Rodríguez Peña y Luis Sáenz Peña.
Empujada por los gases que irritaban los ojos y dejaban temporalmente ciego, la muchedumbre comenzó a correr, o a caminar ligero. Cada uno dentro de sus posibilidades. La sensación colectiva era tener el rostro ardiendo. Eran centenares, quizá miles, de personas que intentaban huir hacia Avenida de Mayo. Hacia la 9 de Julio.
Pero las limitaciones de la física tenían reservado un problema grave para quienes huían. Con el espacio no se puede hacer magia. La multitud que había ocupado buena parte del paseo con faroles y canteros quería desconcentrarse toda junta, y al mismo tiempo, por el ancho de la Avenida de Mayo. Cuya calzada es mucho más angosta que la plaza frente al Parlamento.
Y entonces ocurrió lo esperable. El efecto Puerta 12. Algunos manifestantes se cayeron al piso. Producto de la ceguera del gas, de la conmoción o del miedo. Y la multitud en estampida, concentrada en una suerte de embudo, pasó por encima de los caídos. Fueron segundos de desesperación. En el piso yacían unas diez personas, entre ellas este cronista de Tiempo Argentino.
Hubo pisotones, rodillazos, golpes frenéticos con el codo. La primera reacción de quienes lograban mantener la vertical era no caerse y seguir corriendo. A cualquier costo. Incluso al de pisar y empujar más a los caídos. Los manifestantes que estaban en el piso, tapados de gente, no podían respirar. Ni siquiera veían el cielo.
Era la desesperación.
Había que buscar aire. Aunque fuera un pequeño hueco. Oxígeno. No perder la calma. “Tranquilo, por ahora buscá aire y seguí respirando”, era el mantra que varios repetían en silencio. Hasta que se abrió un espacio. Una mano anónima tomó por el antebrazo a un caído, lo empujó hacia arriba. Lo mismo con otro. Los caídos se incorporaron con el cuerpo entumecido y lleno de moretones, golpes en las costillas.
La situación se normalizó pero por Avenida de Mayo se profundizaba la cacería de manifestantes. Entonces apareció un salvador. El portero del portero del consorcio de Avenida de Mayo 1430, afiliado del Suterh, se apiadó de lo que veía a través de la puerta de su edificio. Facilitó el acceso e invitó a pasar al grupo que había sufrido la avalancha. Lo alojó en el angosto hall de entrada.
Fue una de las postales de una jornada atípica en el centro de Buenos Aires.
El precio de querer bajar los haberes de jubilados, familias que reciben la AUH, veteranos de guerra.
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EL RUIDO DE LOS CACEROLAZOS SE ESCUCHA EN TODA LA CIUDAD
Vecinos salieron a mostrar su rechazo a la reforma jubilatoria tras una nueva jornada de represión mientras continua la sesión en la Cámara de Diputados.
En diferentes puntos de la Ciudad se volvieron a sentir los cacerolazos desde las 20 de este lunes. Grupos de personas se reunieron en esquinas emblemáticas para mostrar su rechazo a la reforma jubilatoria y a la represión mostrada en la plaza del Congreso.
Abasto, Caballisto, Colegiales, Flores, San Telmo, Once, Villa Crespo, Palermo fueron algunos de los lugares donde más se sintió el ruido y las quejas de los vecinos que salieron a la calle de manera pacífica.
REFORMA PREVISIONAL
La Izquierda Diario

https://youtu.be/T8GUjC3v-1g
Agencia Para La Libertad
Periodismo de Intervención social
(APL) Al cierre de esta edición, lunes 23 horas, luego de la feroz represión por parte de llamadas fuerzas de Seguridad, que ya encerró a 65 compañeros e hirió a un número aún indeterminado de manifestantes contra la reforma previsional, desde decenas de barrios porteños un gentío se moviliza hacia la Plaza de Mayo y al Congreso de la Nación. Los “cacerolazos” se replican en todo el país mientras sigue el debate en la Cámara de Diputados para tratar el saqueo a los jubilados y otros sectores vulnerables. Momento de lucha encomiable del pueblo que, al mismo tiempo, marca la peor crisis del gobierno plutócrata de Mauricio Macri. ¡Arriban los que luchan! (Ampliaremos)
Soledad Quiroga
El operativo de seguridad montado por la Policía de la Ciudad en los alrededores del Congreso se avizoraba diferente al Gendarmería del jueves pasado. Pero sólo quedó en una expresión de deseos de la jueza Patricia López Vergara. Al momento, se registra más de medio centenar de manifestantes detenidos y heridos por la fuerza porteña a la que se le sumaron efectivos de la Federal y Gendarmería. Además, por lo menos cinco periodistas fueron apresados.
De los más de 60 detenidos informados por las organizaciones sociales, el Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad consignó que hay ocho personas alojadas en la Comisaría 13; trece personas en la Comisaría de la Comuna 4; y otros ocho en la seccional de la Comuna 15. Hay un menor proveniente de Merlo detenido en el Centro de Atención y Derivación (CAD) y un herido con consigna policial en el Hospital Fernández identificado como Lautaro Gastón Merlán. Interviene el Juzgado Federal N° 12 a cargo del juez Sergio Torres. A los apresados se les imputan los delitos de intimidación pública, atentado y resistencia a la autoridad y lesiones.
Cuatro integrantes de FM La Patriada fueron detenidos. La misma suerte corrió el fotógrafo de Diario Popular, Gustavo Figueredo. También, dos trabajadoras de prensa resultaron heridas: la fotógrafa del portal de noticias notas.org.ar Bárbara Leiva recibió unos seis perdigonazos de bala de goma en sus piernas y una cronista de la agencia Télam fue embestida por una moto policial.
Algunos de los dirigentes gremiales detenidos son Rodrigo Ayala de la seccional Lomas de Zamora de Suteba; Carlos Artacho, de Foetra quien sostuvo que los agentes le partieron varios dientes. Además, hay seis integrantes de Nuevo Más presos: Alejandra Estigarriglia, Matías Risso, Nara Martina Galván, Diego Julian Marcos, Florencia Fasani y Nahuel Leis Pou.
La Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional comenzó a completar la lista a partir de las 17:00: Emanuel Pablo Viera; Francisco Aldurralde; Santiago Bernal; Hugo Barrado; Lucas Arraya; Florencia Basani; Laura Mineti; Benjamín Ignacio Fernández; Juan Pablo Fort Flanagan; Natalia Rodríguez; Luis Farías Gómez; Ariel Díaz; Aluminé Farinar; Jorge Morales; Benito Héctor Miguel Lisiardi; Gabriel Sosa; Claudio González; Guillermo Lucas Ayala; Lautaro Gastón Merlán; Manuela Esther; Alan Orfanó y Matías Ponce de León.
Poco después, se sumaron Brian Nadir Magnani, Pablo Francisco Irigoyen, Mercedes Urunaga, Martín Ferreyra, Angie Conde, Pablo Agazzi, Nahuel Barrientos, Daniel Arellano, Julia Fleytas Molini, Leo Usua, Leonardo Larosa Hang, Fabiana Martínez, Roberto Oscar Ibarra, Martín Fraga, Enzo Anselmo Mivanco, Yamil Emanuel Lopez, Aluney Agostina Mariani, Miguel Richiardi, Karen Miranda, Ana María Vivanco, Daniel Cantieri, Juan Diego Rossi, Andrés Singer, Diego Raúl Ullula, Bruno Crugnale, Pablo Ferrari, Repaz Israel, Martín Brizuela, Naya Yamila Ramírez, Jeremías Medina, Leandro Pérez Salvador, Nahuel Sánchez y Martín Ariel Cogo.
Por otro lado, Juan Gregorio Rodríguez de 58 años fue sacado por la fuerza desde el interior de una confitería de Saenz Peña y Avenida de Mayo. Su hija Laura, angustiada, dialogó con Tiempo y se mostró preocupada por el destino de su papá.
“Estábamos sentados en la vereda descansando cuando vemos que la gente se empieza a venir encima. Vemos a la policía tirando gases y mi papá y mi hermana nos dicen que nos quedemos acá y ellos entran a la confitería. Desde donde estamos vimos que entraron y se lo llevaron. No nos dijeron a dónde y no sabemos qué hacer”, dijo Laura.
A cinco metros de allí, Florencia y Ramiro cuentan una historia parecida. “Estábamos parados en esta esquina y cuando viene la policía nos metemos en el garaje del edificio de Saenz Peña 14. Pero también la policía abrió las rejas y se llevó gente que estaba en la marcha como nosotros y no tenía nada que ver con los disturbios”, aseguraron.
Policías y civiles heridos
El Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires confirmó que hasta las 17 habían registrado “al menos 15 policías heridos de distinta consideración, con traumatismos oculares, politraumatismos y traumatismos de cráneo”: seis efectivos fueron trasladados al Hospital Churruca, cinco al Penna, tres al Ramos Mejía y uno en el Santa Lucía. Los voceros del gobierno porteño agregaron que ocho civiles están siendo atendidos en diferentes centros de salud.
Entre las decenas de detenidos en los alrededores del Congreso hay varios periodistas, entre ellos cuatro integrantes del colectivo Proyecto Comunidad, que trabajan en FM La Patriada 102.1 y en la Cooperativa Gráfica del Pueblo. Se trata de Diego Murrone, Francisco Scarzella, Lorena Sfeir y Luna Lillo, detenidos poco después de las 16:30. Damián Cejas y Juan Pedro Ovalle fueron demorados y ya recuperaron su libertad.
Murrone (alojado en la Comisaría 13) es uno de los referentes del colectivo y del proyecto Atalaya Sur, que desde 2014 lleva adelante una red comunitaria wi fi en la Villa 20 y que este año concretó una iniciativa similar llamada Chaski, en La Quiaca, dos experiencias que buscan impulsar la apropiación popular de la tecnología, con una mirada que reivindica la comunicación como derecho humano.
Scarzella (en la Comisaría 30) es sociólogo y secretario adjunto de Proyecto Comunidad, y todos los jueves tiene una columna de opinión en el programa Punto de Encuentro, que conduce Alejandro Apo por FM La Patriada.
Sfeir se desempeñó como apoderada de la Cooperativa Los Bajitos, integrada por los vecinos que vivieron hasta 2008 en el asentamiento conocido como La Lechería, en el barrio porteño de La Paternal. Ella y Luna Lillo fueron trasladadas a la Comisaría de la Comuna 15, en Guzmán al 300.
CACERÍA Y ARRESTOS TRAS LA REPRESIÓN
Carlos Artacho, del gremio Foetra, permaneció casi cuatro horas herido en una comisaría sin recibir atención médica. Fueron arrestados al menos cuatro trabajadores de prensa y un menor. El juzgado investiga infiltrados.
Por Irina Hauser
Las comisarías porteñas estaban colapsadas por la gran cantidad de detenidos que la Policía de la Ciudad se llevó de la zona del Congreso y sus inmediaciones durante y después de la movilización contra la reforma previsional, a punto tal que empezaban a pasarlos de una dependencia policial o a otra. Según los números que manejaba el juzgado federal de Sergio Torres, que está de turno, eran 59 constatados. Los organismos de derechos humanos tenían a última hora un listado de 85 detenidos. Estaban distribuidos en las comisarías 4, 5, 6, 13,15 y 30. Entre las personas arrestadas había por lo menos cuatro trabajadores de prensa, de FM La Patriada, un trabajador de Diario Popular, y referentes de organizaciones sindicales. Uno de ellos, Carlos Artacho, de Foetra (sindicato de las Telecomunicaciones), estuvo casi cuatro horas en una comisaría sangrando, con la mandíbula rota, sin recibir atención médica. Los abogados se quejaban de la falta de información y la demora de la policía También hubo por lo menos un menor de edad detenido, que el juez ordenó liberar. Torres analizaría una por una las detenciones e investiga la presencia de infiltrados en la movilización. Al cierre de esta edición, el juzgado estaba comenzando a ordenar la libertad de quienes no tenían antecedentes.
Algunas de las detenciones se produjeron en la movilización, otras en la desconcentración y al voleo e incluso algunas en calles donde había poca gente. El grupo de trabajadores de La Patriada, por ejemplo, había ingresado al hall de un edificio para guarecerse y de pronto vio venir de frente a un grupo de policías que se los llevaron detenidos, como muestra un video en poder de los abogados. Los detenidos no están incomunicados, pero a los defensores de distintas organizaciones les resultó dificultoso que los dejaran tener contacto. “Las personas que logré ver en la comisaría 5 me describieron típicas detenciones posteriores al momento más álgido de la movilización”, relató a Páginað12 Claudia Cesaroni, quien se acercó junto con otros abogados en nombre del Foro Contra la Violencia Institucional.
“Estuve en la movilización, vi la represión como un acto criminal. En un momento cuando decidieron desalojar la plaza tiraron desde los techos gases lacrimógenos. Vi corridas como nunca había visto. Constaté detenciones durante la movilización. La mayoría de las personas que pude entrevistar, estaban caminando o intentando refugiarse, algunos fueron sorprendidos por la espalda sin siquiera llegar a ver quién los detenía”, relató la abogada Elizabeth Gómez Alcorta. Nada parece indicar, según la descripción de los letrados de distintos organismos, que estén entre los detenidos los agitadores que se veían en las imágenes de todos los canales de televisión arrojando piedras en la primera fila de la manifestación contra la policía, que se contuvo durante algo más de una hora y luego desató la represión.
Por la noche en la puerta de las comisarías se mezclaba el tumulto de familiares y abogados con los cacerolazos. Por todas las seccionales se repartieron defensores de organismos como Correpi, Liberpueblo, CELS, Ceprodh, Apel, Eatip, Cadhu, y profesionales nucleados en el Frente de Abogados populares, entre otros. Personal de la Procuración Penitenciaria verificó las condiciones de detención, los heridos y el trato a los presos. El relevamiento de detenciones lo hizo el Encuentro Memoria Verdad y Justicia con los datos que fueron aportando todos. En el juzgado tenían a última hora un listado de 59 detenidos y suponían que la diferencia con la nómina de los organismos respondía que había personas hospitalizadas que eran contabilizadas como presas. No estaba claro a última hora. Del mismo modo, los abogados que recorrían comisarías recibían la información de que las personas podrían ser liberadas durante la noche si se constataban sus domicilios y que no tuvieran antecedentes. La fiscal de turno es Alejandra Mángano, pero el juzgado no le corrió vista para dictaminar.
En todas las comisarías había manifestantes heridos. En el caso de Artacho, la atención médica demoró cerca de cuatro horas y recién fue una ambulancia cuando Myriam Bregman se presentó a reclamar. En la comisaría 4 había un hombre detenido que vive en situación de calle que padece tuberculosis y estaba en muy mal estado de salud y terminó hospitalizado. Al menos un menor de edad militante de una organización social fue detenido y llevado al Instituto de Menores Inchausti, pero Torres ordenó liberarlo.
Con las detenciones del jueves último, que fueron 44 y quedaron a disposición de Claudio Bonadio, el criterio fue que la mayoría de las personas permanecieron detenidas como mínimo un día. La mayoría fueron detenidos al azar, incluso eran personas que no participaban de la manifestación. Catorce terminaron excarcelados pero igual serán indagados en las próximas semanas. El resto fueron indagados durante el fin de semana. Hasta ayer de ellos quedaban cuatro en prisión, dos de los cuales viven en la calle. A todos se les imputan delitos como “intimidación pública”, “atentado y resistencia a la autoridad”, “lesiones” y “daños”. Los organismos suponen que el juez Torres tendrá un temperamento distinto. Pronto se sabrá.
Luis Bruschtein sostenía que Eduardo Amadeo se esforzó por destacar los beneficios de la ley y acusar al kirchnerismo de los desmanes en las afueras del Congreso. Amadeo proviene del sector conservador de la democracia cristiana, se hizo peronista durante el menemismo, se fue del peronismo durante los gobiernos kirchneristas y ahora representa en el Congreso al gobierno conservador de los CEO’s de las principales empresas del país. La diputada massista Mirta Tundis lo destrozó: con la fórmula anterior, impulsada por la gestión kirchnerista el jubilado que recibe la mínima cobraría 8300 pesos en marzo y con la que propone el gobierno, menos de 7600. Con la fórmula del gobierno, el aumento rondaría en poco más del cinco por ciento. Con la del kirchnerismo, que se quiere derogar, casi 14 por ciento.
Afuera, el debate se producía en otros términos. Gas pimienta en la estación de subte, palos y piedras. Se hablaba de numerosos heridos, de que un chico podría perder un ojo, y de un señor que estaría en grave estado. Se ve un video en el que un anciano que camina solitario por las adyacencias del congreso es atacado por una caravana de motos policiales, dos de ellos se detienen para arrojarle gas a la cara, la caravana sigue y el anciano queda en el suelo.
Los gobernadores peronistas que avalaron el proyecto oficial fueron duramente castigados. Se llevaron la peor parte. La diputada del peronismo María Emilia Soria fue categórica: “se dicen gobernadores de las provincias y son prostitutas de Macri”. Le respondió el diputado Pablo Kosiner, ligado al gobernador salteño Juan Manuel Urtubey: “nosotros no estamos de acuerdo con este gobierno en muchas cosas, pero el peronismo tiene la responsabilidad de construir una oposición constructiva”. Los diputados que aportaron estos gobernadores no argumentaron con entusiasmo, casi se diría que lo hicieron con cola de paja. Para ellos también habrá un costo. La extorsión a los gobernadores se mantiene y naturaliza, el federalismo pierde sentido.
Hubo muchas columnas sindicales y de todas las centrales, incluso de la CGT. Muchos jóvenes en esas columnas. Pero también se podía ver a muchos jubilados que se sumaban en forma individual, algunos con bastones, todos con zapatillas, para correr en caso necesario. Nadie podía pasar en la Plaza, desde Montevideo hacia el Congreso. Era la frontera, la línea de batalla al principio. Por detrás de esa línea, la gente conversaba y discutía hasta que le caía una vaina de gas. Las nuevas lanzaderas de las Fuerzas de Seguridad tienen mucho más alcance. Todos sabían que no había que provocar avalanchas, que salir corriendo en medio de la multitud era peligroso. Pero el gas era imposible de respirar, algunos corrían, otros se caían y los más jóvenes se sumaban a los que tiraban piedras. Los que se refugiaron en el subterráneo fueron gaseados allí adentro y hubo muchos descompuestos y asfixiados.
El oficialismo insistía en que la nueva fórmula era beneficiosa para los jubilados pero no podía explicar entonces cómo se ahorra el gobierno cien mil millones de pesos al año con esa medida. El diputado oficialista Sergio Laspina repitió una nota de Clarín: “Con la moratoria de los K se jubilaron señoras bien para salir con sus amigas”. Sin embargo, el investigador Daniel Schteingart, que no es kirchnerista, demostró en diversas publicaciones que “donde más aumentó la cobertura es en los hogares más pobres y, a la inversa, donde menos en los más ricos.”
Ya habían corrido más de seis horas de debate y más horas de enfrentamientos en las calles. Circulaban versiones sobre gran cantidad de heridos y algunos graves. Desde la casa de las Madres se pedía que se acercaran médicos y enfermeras. Los negocios abrían sus puertas para refugiar a manifestantes gaseados. La frontera llegaba hasta la 9 de Julio. En el medio era territorio de nadie. El Congreso militarizado, blindado, el gas flotaba en el aire y el piso estaba sembrado con zapatillas perdidas y pedazos de baldosas que fueron usados como proyectiles. Grupos de manifestantes desperdigados, miles de policías y gendarmes, camiones, hidrantes y motos. Y esta vez, cuando se disipaba el gas en el Congreso y los diputados se disponían a votar, empezó un cacerolazo poco a poco, hasta extenderse por la mayoría de los barrios porteños, masivo, tumultuoso. En el centro de ese caos, los diputados discutían la forma de bajar las jubilaciones. El mismo escenario que el jueves pasado. La misma película que en los ‘90.

CONTRARREFORMAS
El ataque del gobierno contra los jubilados genera un descontento popular enorme. El enorme recorte a millones de personas que trabajaron toda su vida, motivó la movilización el jueves pasado. Hoy, frente al tratamiento del proyecto en el Congreso, la gente volvió a salir a las calles.
Mientras las Policía se despliega por el centro porteño con sus vallas para contener las manifestaciones, el ejército de trolls macristas hace de las suyas en las redes sociales: buscaron instalar la idea de que la personas movilizadas son “desestabilizadoras”. Así lo mostró una nota del portal El Destape.
Desde el domingo a la noche, instalaron #NoAlGolpe en Twitter, convirtiéndolo en tendencia. Luciano Galup, especialista en medios y redes sociales, demostró que el hashtag estuvo impulsado por 8700 cuentas (muchas de ellas falsas) que, en 4 horas, produjeron más de 26 mil tuits. Algunos “usuarios” posteaban cada 50 segundos. No casualmente, las tres cuentas que lideraron esta campaña no tenían más de 300 seguidores.
La existencia de estos trolls dedicados a desinformar y confundir, son fácilmente comprobables. Por ejemplo, visitando cuenta @asomoza2000, que llegó a dos publicaciones por minuto y retuitea compulsivamente. “Alicia” tiene usuario desde 2013 aunque durante tres años sólo tuvo 2 seguidores:
También se puede constatar este accionar a través de la actividad de @cojinetequijon, que tuiteó 123 veces en una hora.

Crónica de una masiva protesta tapada por la violencia
Decenas de miles de personas se manifestaron en repudio a la reforma previsional.
Javier Borelli -Diego Paruelo

Son las 12.15 y en la esquina de Perón y Riobamba Mónica Revelli trata de organizar a sus compañeros. Sobre la vereda y a la sombra de un pequeño toldo se agolpan unos 20 jubilados con pequeños carteles escritos a mano. “Queremos que los fondos de la ANSES sean para los jubilados”, dice uno. “Contra el vaciamiento de la ANSES”, plantea otro. “Exigimos una vida digna”, reclama un tercero. A dos metros de ellos, unas vallas negras de dos metros bloquean el paso hacia el Congreso de la Nación donde en poco menos de dos horas comenzará a debatirse una posible reforma previsional que implicará un recorte en las jubilaciones.
“Nosotros hicimos los semaforazos. Estuvimos en 20 esquinas de Buenos Aires advirtiendo que esto iba a pasar y tenemos la tristeza de que no nos equivocamos”, le cuenta Mónica a Tiempo advirtiendo que la jornada no deparará buenas noticias. “Esto va a tener un costo social tremendo, porque ya hay jubilados que no llegan a fin de mes. Porque no es solo esto: nos quitaron remedios, prestaciones, todas medidas que nos perjudican enormemente”, añade antes de ponerse a caminar por Perón para rodear la seguridad y poder entrar en la plaza de los dos Congresos.
“Trabajé 45 años y aporté para que ahora me hagan este recorte. Con esta reforma me van a sacar más de 1500 pesos por mes”, precisa a su lado Gloria, que recuerda 70 primaveras y aún le dura la angustia del jueves pasado, cuando no pudo entrar a la plaza con sus compañeros porque “nos mataban a gases”. Eso no las amederentó: “Miedo no tengo porque eso es lo que ellos quieren. Pero sé que son los jóvenes los que tienen que luchar. Porque si nosotros estamos así, ellos van a estar peor”.
Las organizaciones políticas y sociales se acomodan detrás de las banderas y dentro de los cordones de seguridad que la mayoría armó para evitar infiltrados. Se sabe que cualquier hecho de violencia puede ser usado para desatar una represión y expone a los miles de manifestantes que se acercaron hasta el Congreso para expresar su rechazo. Pero la concurrencia excede por mucho a la convocatoria de las organizaciones.
Virginia avanza a paso lento por Virrey Ceballos rumbo a la plaza. Lleva una cartulina blanca escrita con marcador negro. “Nosotros, los viejos, trabajamos por la patria. Tengo 80 años. No me vencerán. Macri, hace como Hitler y matanos”, pide el cartel que sostiene entre sus manos. Un joven traspirado le pasa por al lado y le da un beso: “Siga así, con aguante señora…”. Virginia sonríe.
“Tengo problemas para respirar, por eso no puedo caminar ligero. Así que traje agua y limón por las dudas”, explica con tranquilidad. “Desde los 7 años que vengo a las marchas. No tengo miedo. Estuve cuando fuimos a buscar a Perón, cuando murió Evita y también cuando murió Perón. Tengo dos hijos, uno es peronista y el otro de izquierda, pero todos estamos en contra de esta reforma”, resume y dibuja una sonrisa para los fotógrafos ocasionales.
Todavía no son las dos de la tarde y la esquina de Virrey Ceballos e Hipólito Yrigoyen está tranquila. Aún no hay veredas rotas ni encapuchados. Tampoco se arman barricadas. Julio Cejas, de 77 años, se apoya con una mano en el bastón y sostiene un extenso cartel con la axila. Necesita esa mano para comer el helado que acaba de comprarle a un vendedor ambulante. Nació en capital y militó en la Juventud Peronista, pero desde hace unos años vive en Tierra del Fuego. “Mis hijos resisten allá y yo vine a pelear acá”, cuenta mostrando la dirección que refleja su DNI. “A mi no me preocupa mi situación, pero tengo hermanos, cuñados, vecinos. Esta es una medida en contra del pueblo”, agrega
"A PUNTA DE PISTOLA IMPONEN EL TRATAMIENTO DE LA LEY PREVISIONAL"
Por medio de un comunicado, el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) "repudió el tremendo operativo represivo desplegado por el Gobierno nacional ante la masiva manifestación contra las medidas anti populares. Nuevamente el gobierno no dudó en desplegar todas sus fuerzas represivas, con carros hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma, por lo cual hay varias personas heridas entre las que se encuentran dos integrantes de nuestra organización, uno de ellos de mucha gravedad ha perdido un ojo por las balas policiales disparadas a corta distancia y a la cara. Con un Congreso de espaldas al pueblo que reclama contra la aprobación de las leyes previsional y tributaria, cambiemos con el apoyo de gobernadores provinciales y parte del PJ logró el quorum e inició el "debate" de la ley previsional que hará ley un saqueo contra jubilados/as, pensionados/as y beneficiadas por la asignación universal por hijo", denunció la organización.
Desde el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) repudiamos el tremendo operativo represivo desplegado por el Gobierno nacional ante la masiva manifestación contra las medidas anti populares. Nuevamente el gobierno no dudó en desplegar todas sus fuerzas represivas, con carros hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma, por lo cual hay varias personas heridas entre las que se encuentran dos integrantes de nuestra organización, uno de ellos de mucha gravedad ha perdido un ojo por las balas policiales disparadas a corta distancia y a la cara.
Las y los heridos en cantidad indeterminada en los hospitales públicos de la ciudad, las detenciones arbitrarias, la utilización de armas a corta distancia, son el saldo del día que ejemplifican de qué manera el Gobierno quiere que el pueblo acepte las leyes.
Con un Congreso de espaldas al pueblo que reclama contra la aprobación de las leyes previsional y tributaria, cambiemos con el apoyo de gobernadores provinciales y parte del PJ logró el quorum e inició el "debate" de la ley previsional que hará ley un saqueo contra jubilados/as, pensionados/as y beneficiadas por la asignación universal por hijo.
Hoy a pesar de la disposición y mandato de volver a reprimir salimos a las calles porque los/as diputados/as no tienen un cheque en blanco para quitarnos derechos para seguir dándole plata a los empresarios, multinacionales y gobiernos provinciales socios de éstos.
No nos van a amedrentar, no van a lograr impedir la manifestación popular. Seguiremos en las calles, porque es lo que nos enseña la enorme experiencia acumulada por la historia de la clase trabajadora argentina.
NO A LAS REFORMAS NEOLIBERALES
La Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma repudia la violenta represión desplegada en las puertas del Congreso Nacional, y en todo el centro porteño, mientras la Cámara de Diputados intenta convertir en Ley una reforma previsional de ajuste, que arrojará a la pobreza a miles de jubilados y jubiladas en todo el país. ACTA reproduce el comunicado que firman: Ricardo Peidro, Secretario General Adjunto; Daniel Jorajuría, Secretario Gremial y Carolina Ocar, Secretaria de Comunicación.

Asimismo, la Central rechaza las operaciones mediáticas que intentan hacer ver que se trata de “un grupo violento” y no de un pueblo organizado que busca frenar el avance de este paquete de reformas neoliberales, que afectarán al conjunto de la clase trabajadora.
Exigimos el cese inmediato de la represión, la liberación de todos los detenidos y la atención de los más de 100 heridos durante el operativo de esta tarde. En este sentido llamamos a continuar con el paro de actividades hasta mañana a las 12 del mediodía y a mantener el estado de alerta y movilización para evitar que se aprueben las reformas de ajuste.
Nuevamente el pueblo se levantó en contra de las medidas que, como la reforma previsional, pretende imponer el gobierno de Mauricio Macri. Cientos de miles de personas movilizaron hoy al Congreso Nacional para expresar su repudio a estos atropellos.
El secretario General de la CTA-A bonaerense, Oscar “Colo” de Isasi, aseguró en medio de la multitudinaria manifestación que esta es una “jornada histórica donde miles de personas estamos diciéndole no a la reforma de la seguridad social, diciéndole no a todos los paquetes de reforma estructural que el gobierno nacional ha decidido implementar con vértigo después de la elección de octubre de este año”.
“Tienen grandes costos políticos ante la sociedad, empieza a caerse la máscara. Hay una gran estafa al pueblo argentino. El 90% votó por vivir mejor, por tener jubilación, por tener salarios, por tener derechos, inclusive los que lo constituyeron en primera minoría a Cambiemos”, aclaró de Isasi.
Asimismo indicó que “hoy el gobierno carece de legitimidad para hacer lo que está haciendo, por eso hay cientos de miles de trabajadores y trabajadoras que están diciéndole al gobierno que cambie de rumbo en la política económica, salarial y laboral”.
Por último resaltó que “la CTA-A y ATE provincia de Buenos Aires hicimos un parazo, y movilizamos por miles, no solo en la Capital Federal frente al Congreso de la Nación, sino también en todo el territorio nacional”.
Por otra parte, el secretario Gremial de la CTA Autónoma Nacional, Daniel Jorajuría, dijo: “Llamamos a la responsabilidad de estos legisladores que por aprietes del gobierno rompan el contrato social con la sociedad que los votó, y a quienes representan. A nosotros no nos queda mas que continuar en las calles, sumando otras voluntades, pacíficamente como se ha manifestado siempre este pueblo, y no como han mentido los medios de comunicación y el propio gobierno”.
“Hay que dejar de seguir con las recetas del FMI. Estos organismos nunca previeron ninguna crisis”, resaltó Jorajuría. “Están atacando al sistema de la seguridad social, esto es muy grave porque la seguridad social contiene a las personas y a los ciudadanos, desde antes de nacer y hasta después de morir. Por eso esto va mas allá de los jubilados y así lo expresa todo el pueblo que lo está entendiendo, y tenemos que profundizar en la consciencia de nuestro pueblo para que sigamos ganando las calles y tengan que retroceder en estas cosas”.
Y concluyó destacando que “si esta ley hoy se aprueba hay que hacer responsables a estos señores. Que nadie les dio un mandato para venir a atacar el bolsillo de los trabajadores y de nuestros niños, de 17 millones de ciudadanos. Mientras le regalaron a las mineras, al agro, mientras no le cobraron la deuda a Macri de 70 mil millones, que condonaron las deudas de empresas eléctricas, mientras no le aplicaron impuestos a los bingos”.
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Ricardo Ferré
ex Prof. de la Universidad de Lund, Suecia