EL IMPERIO DEL TERROR AMENAZA AL MUNDO CON ARMAS NUCLEARES Y BACTERIOLÓGICAS 



LAS ARMAS INVISIBLES SON TERRORÍFICAS 



Sin ninguna consideración ética y con permanente burla al derecho internacional, Estados Unidos se ha convertido en el imperio del terror que invade militarmente a pueblos, naciones y Estados, los destruye con bombas de todo tipo, inclusive con bombas de racimo, sísmicas, de uranio empobrecido y asesina a poblaciones indefensas con el uso de armas dotadas de tecnología de punta, como son los drones bombarderos. El imperio amenaza al mundo con todo el potencial de sus armas nucleares sin que tampoco le preocupe el uso de armas de la guerra químico-bacteriológica.
Las armas invisibles son terroríficas porque pueden matar a poblaciones enteras en poco tiempo y en forma silenciosa. Son tan criminales esas armas que, en 1972, Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción y el Almacenamiento de Armas Bacteriológicas (Biológicas) y Toxínicas.
La crueldad de la guerra químico-bacteriológica obligó a intelectuales, políticos y militares a que alzaran su voz de protesta y en defensa de la humanidad para exigir a gobiernos del mundo que rechacen el uso de esas armas en campos de batalla y contra poblaciones civiles. En atención a ese clamor, desde la primera Conferencia de La Haya en 1899 hasta estos días, los gobiernos tratan de buscar acuerdos que pongan fin al uso de gases asfixiantes, tóxicos y de medios bacteriológicos como armas de guerra.
“En 1925 se firmó en Ginebra, Suiza un Protocolo dirigido a esos fines. Dicho acuerdo fue ratificado por Estados Unidos en 1974.
En 1972 ciento cuarenta naciones firmaron un tratado en la Convención de Armas Tóxicas y Biológicas en el cual se prohíbe el uso y desarrollo de este tipo de armas. Dicho tratado se vio limitado al no establecer ningún mecanismo de verificación.
Para corregir dicha limitación, en 1993 se aprobó un tratado el cual prevé un régimen de inspección general para asegurar el cumplimiento de las normas que exigen que todas las partes contratantes cesen inmediatamente el desarrollo, producción, acumulación, trasferencia y empleo de armas químicas, y que destruyan las reservas existentes en un término de 10 años.
A pesar de los tratados y acuerdos, por lo menos 20 países poseen o están desarrollando armas químicas o biológicas. Entre estos países se encuentra Estados Unidos.”
ROBO DE CEREBROS Y PROYECTOS
Así como Estados Unidos se apropió de científicos alemanes al terminar la II Guerra Mundial con los que desarrolló las primeras armas atómicas, así mismo lo hizo con militares y científicos japoneses especializados en armas químico-bacteriológicas, pues al terminar la II Guerra Mundial el gobierno de Estados Unidos se comprometió con los japoneses para no enjuiciar a sus científicos acusándolos de haber cometido crímenes de guerra, si esos científicos se comprometían a compartir los resultados de tales experimentos. Los datos así obtenidos enriquecieron el programa de armas biológicas del gobierno estadounidense que “desde 1943 había comenzado a experimentar con armas biológicas como medida defensiva contra Alemania y Japón. Dichos estudios se iniciaron en el Campamento Detrick, hoy Fuerte Detrick en Maryland.
El imperio yanqui nunca dejó de experimentar y ensayar con armas químico-bacteriológicas, a pesar de una orden ejecutiva emanada por Nixon en 1969, con la que ordenaba se detengan estudios y experimentos en sus laboratorios
En un informe especial se afirma que “entre 1971 y 1972 los almacenes de agentes biológicos y armas del programa fueron destruidos bajo el monitoreo de personal de varios departamentos del ejecutivo entre los que se encontraba el Departamento de Estado, Salud y representantes de los Estados de Arkansas, Colorado y Maryland.
Desde 1953 Estados Unidos tiene un programa médico defensivo el cual continua hoy en día bajo el nombre USAMRIID (Instituto Médico del Ejército de los Estados Unidos para el estudio de Enfermedades Infecciosas)
Durante los noventa, el Pentágono desarrolló tres programas bacteriológicos:
Uno de los proyectos está dirigido a comprobar, mediante la manipulación de muestras muy potentes de ántrax, si la vacuna que se aplica a los soldados americanos es efectiva.
Otro proyecto conocido como Visión Clara pretende la construcción de una mini bomba bacteriológica.
El tercer proyecto desarrollado en el desierto de Nevada consiste simplemente en una fábrica de gérmenes.
Para el gobierno de Estados Unidos dichos experimentos no violan el tratado de 1972 ya que los mismos son desarrollados con carácter defensivo o para desarrollar vacunas.
La nueva política de Estados Unidos, bajo la presidencia de George W. Bush referente a las armas químicas y biológicas fue de inicio rechazar el borrador del Tratado de 1993 de la Convención de Armas Tóxicas y Biológicas.
Para esa administración, firmar dicho documento les imponía la obligación de abrir sus laboratorios lo que daría una ventaja a sus enemigos. También se levantaron argumentos en defensa a los derechos de patente, o investigación e incautación de las compañías que realizan las investigaciones. Este último reclamo se da bajo el amparo de la cuarta enmienda de la Constitución americana.

EL IMPERIO POSEE LABORATORIOS CERCA DE RUSIA PARA FABRICAR ARMAS BIOLÓGICAS

Estados Unidos no admite competencia en lo que se refiere ser la potencia hegemónica universal. En su política antirrusa despliega una inmensa actividad en el mundo entero, generalmente sin éxito, pero en lo militar ha sido y es un peligro para Europa del Este, Europa Occidental y Rusia a la que le ha tendido un impresionante cerco con la instalación de bases miliares en países de Europa del Este, al filo de la frontera con Rusia, que están copadas con tropas de la OTAN y que han sido dotadas con todo tipo de armas, incluyendo las nucleares, pero también acorrala a Rusia con laboratorios para el desarrollo de la guerra químico-bacteriológica, razón por la que -en su debida oportunidad- el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, informaba que Estados Unidos está fabricando armas biológicas para fines militares.
Agregaba que se “ha multiplicado por veinte el número de laboratorios que patrocina Estados Unidos” para construir este tipo de armas, al tiempo que decía que se ha multiplicado el número de laboratorios que patrocina Estados Unidos”.
Según Patrushev, esa cifra incluye laboratorios que han operado y operan en los países de la Comunidad de los Estados Independientes (CEI) -compuesta por 10 exrepúblicas soviéticas-. En declaraciones hechas en una sesión del Consejo de Seguridad de Rusia, Patrushev ha hecho hincapié en que esto se debe considerar “un problema real” para la seguridad regional.
El alto funcionario ruso ha explicado que la producción de armas biológicas requiere una gran cantidad de dinero, y ha enfatizado que las cantidades alcanzan los miles de millones de dólares, que debe gastar Estados Unidos en la construcción, instalación, equipos sofisticados y personal científico-técnico altamente especializado.
EL NEGOCIO DE LA GUERRA
La periodista Nélida Fernández en el diario El Universal de Caracas, recoge algunos conceptos expresados por Howard Takiff, Jefe del Laboratorio de Genética Molecular, infectólogo y especialista en Salud Publica del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC, quien, al referirse a los problemas de la guerra químico-bacteriológica afirmaba:
Los laboratorios creados para la Guerra bacteriológica por los Estados capitalistas de occidente como Estados Unidos, han acopiado una torrencial experiencia en eso de diseñar armas bacteriológicas acercándose a la construcción de sus bombas «solomatagentes», que las inventaron con la macabra intención de usarlas, como las usaron para inmolar a la población judía y a miles de proletarios de Europa central durante la Segunda Guerra mundial con sus productos químicos. Ha sido la industria de la guerra la de los más macabros incidentes e inventos, desde la bomba atómica y las 'inocentes' causas que esgrimían para arrojarlas sobre población civil inerme, con su destrucción de bienes muebles e inmuebles; hasta las ya diseñadas y parcialmente probadas bombas químicas y bacteriológicas destinadas a solo matar gente, dejando intactos los bienes muebles e inmuebles que se perdieron en Hiroshima y Nagasaki.”
Las guerras imperiales de agresión son cobardes, crueles e inhumanas porque atacan con todo el poderío bélico a naciones y pueblos, generalmente, débiles e indefensos. La industria bélica de Estados Unidos es la más poderosa de la tierra y sus fabulosas ganancias no conocen límites morales ni humanos, tanto así que son capaces de inventar y crear conflictos militares, políticos y sociales sólo para satisfacer sus gulas económicas y para ese fin, a pesar de prohibiciones constantes en tratados y convenios internacionales, continúan instalando biolaboratorios en buena parte del mundo, para experimentar y producir armas químico-bacteriológicas que incrementen sus inmorales arsenales.
Howard Takiff señala que el problema de la industria de la Guerra es no tanto que no haya Guerra, sino que haya recesión en los dudosos «tiempos de paz». Para que ese monstruo despierte con la necesidad de poner a circular la mercancía almacenada, es la crisis del capitalismo la que hace necesario que se estimule y ordene la Guerra. A alguien hay que venderle las balas y los cañones, a alguien hay que matar con ellos, en algún lugar hay que dejar caer las bombas o colocar las minas. Hay que gastar las mercancías para que sobreviva el capital, así sea montando provocaciones, auto atentados o vendiéndoles las armas al enemigo (¡Perdón! debe leerse cliente). La circulación y acumulación de capitales requiere de la circulación de mercancías. Si la sobreproducción limita la acumulación de capitales hay que forzar el crecimiento de la demanda y del mercado de determinadas mercancías a través de la violencia virtual y cinética de la guerra. Las armas, los fármacos, las comunicaciones y todos los insumos de la campaña contra el «terrorismo» son las mercancías que funcionarán como vehículos para la circulación y acumulación del capital, razón de ser de la sociedad actual. Junto a la economía de la guerra se sentarán las bases de la economía de la post guerra, una vez destruidas masas inmensas de fuerzas productivas (principalmente de vidas humanas). Visto de esa manera no se trata solo que estas armas sean adquiridas por manos inescrupulosas, sino que la sociedad misma ya está en manos de una clase inescrupulosa, a la que solo le interesa la revalorización del capital. Esa es la Clase Burguesa.

LABORATORIOS EN GEORGIA, UCRANIA Y KASAJISTÁN

Desde la debacle de la Unión Soviética., Estados Unidos y sus aliados europeos han intentado penetrar política, económica y militarmente en los países de Europa del Este (ex repúblicas soviéticas), con la intencionalidad estratégica de cercar a Rusia con bases militares y también con la instalación de biolaboratorios cerca de sus fronteras, para desarrollar las capacidades de experimentación con nuevos virus o modificar los existentes para expandir sus ya colmados arsenales de armas para la guerra bacteriológica, siempre silenciosa y mortífera.
Ante la arremetida imperialista para cercar a Rusia con laboratorios encaminados a expandir las armas químico-bacteriológicas, expertos rusos han expuesto su preocupación por las instalaciones estadounidenses de investigación biológica en Georgia, Ucrania y Kazajistán, diciendo que pueden servir para crear armas biológicas.
Asimismo, la Cancillería de la Federación Rusa expresó su inquietud por la presencia de laboratorios biológicos del Departamento de Defensa de Estados Unidos, (Pentágono) en las inmediaciones de sus fronteras.
Por ejemplo, Estados Unidos financió con 100 millones de dólares la instalación de un Bio Laboratorio en Tbilisi. “Esa instalación dispone de 8.000 metros cuadrados de recinto con cerca de 2.500 metros cuadrados de espacio de laboratorio, es atendida por el personal de Georgia y Estados Unidos. Anna Zhvania fue la directora. Ocupó varios altos cargos en el gobierno de Georgia en el pasado y fue jefa del servicio de inteligencia. Oficialmente este es el Laboratorio Central [Central Public Health Reference Laboratory CPHRL] que fue inaugurado en septiembre de 2004. Su construcción habría costado más de 100 millones de dólares, pero el resto de información sobre sus actividades es completamente confidencial. También queda claro que el coste de construcción aumentó debido a la mano de obra de mala calidad y graves problemas de salud laboral suscitados. Según la embajada de Estados Unidos, el establecimiento del laboratorio compartido entre Estados Unidos y Georgia será complementario a las instalaciones de investigación en salud existentes en Bangkok, Nairobi y Kenia, y que “sirven para mejorar la salud pública en sus respectivas regiones;” el CPHRL en Georgia llevará a cabo una misión similar para la región del Cáucaso.
Según datos disponibles, el CPHRL ahora ha cambiado el nombre por el de Laboratorio Central de Referencia, Central Reference Laboratory CRL, cuya tapadera como institución dedicada al control y análisis de Salud Pública, encubren su verdadero propósito, el estudio de la gripe aviar y la fiebre aftosa o el mencionado cólera y otros virus propios para ser usados como armas bacteriológicas.
Según informes existentes, se afirma que el Centro Nacional para el Control de Enfermedades y Salud Pública NCDC, en Georgia también tiene la responsabilidad de asegurar el repositorio de patógenos vivos, acumulados a lo largo del siglo pasado. El laboratorio nacional de referencia se ubicaba en el último piso del edificio principal en Asatiani St, pero fue trasladado a un centro de nueva construcción en Alexeyevka, un recinto de un suburbio de Tbilisi a pocos kilómetros del aeropuerto internacional de Tbilisi.
Al respecto, Guennady Oníshenko, jefe del Servicio Sanitario de Rusia (Rospotrebnadzor) instó a Georgia a cerrar un laboratorio bacteriológico estadounidense, acusando a Estados Unidos de haber desplegado una guerra biológica contra Rusia.
Según la máxima autoridad sanitaria de Rusia, los Estados Unidos están violando sus compromisos internacionales, a saber: la Convención sobre Armas Biológicas.
El laboratorio estadounidense en Georgia es un eslabón importante del potencial biológico ofensivo del imperio. “El propósito de este laboratorio es estudiar la situación con los focos naturales de los virus y su circulación en el territorio de la Federación de Rusia y la región Transcaucásica" (la región en que se encuentran los países de Georgia, Armenia y Azerbaiyán), según dijo Oníshenko citado por la agencia rusa Interfax.
El laboratorio bacteriológico estadounidense funciona en el territorio georgiano desde marzo de 2011 y hay varios factores que provocan dudas en cuanto a su verdadero objetivo.
Algunos de estos datos inquietantes esgrimidos por aquellos que sospechan sobre sus verdaderos objetivos, son los siguientes: tanto las instalaciones como el depósito de los virus se encuentran en una base aérea militar; a la ceremonia de apertura asistió el viceministro del programas de armas nucleares, biológicas y químicas del Ministerio de Defensa estadounidense, Andrew Weber; la directora del laboratorio es Anna Zhvania, exjefa de un departamento de los servicios secretos georgianos; además del personal civil, en el laboratorio trabajan militares.
A ello se suma el carácter absolutamente clasificado de su funcionamiento: el acceso a su territorio está prohibido para todos los civiles y periodistas y hasta para representantes de países vecinos, es decir, Armenia, Azerbaiyán, Irán y Rusia.
En una ocasión, Oníshenko acusó a Georgia de acciones subversivas llevadas a cabo contra Rusia. Según la máximo autoridad sanitaria rusa, la peste porcina africana llegó a las regiones del sur de Rusia y el Cáucaso del Norte desde Georgia y fue una acción preparada. "Se trata de una acción bien planificada, cuyo propósito es socavar la economía de las regiones del Sur y del Cáucaso del Norte de Rusia", dijo.
Según el Ministerio de Agricultura de Rusia, el daño causado al país por la peste porcina africana en 2008 superó los 2.000 millones de rublos (62 millones de dólares), obligando a granjeros rusos a sacrificar a más de 400.000 cerdos. El agente causal fue introducido en Rusia en otoño de 2007 mediante jabalíes que llegaron desde el territorio de Georgia, según estas teorías.

LABORATORIOS DEL IMPERIO EN UCRANIA: ¿GUERRA BIOLÓGICA ENCUBIERTA CONTRA RUSIA?

Los acuerdos internacionales, las normas del derecho internacional si, de alguna manera se oponen a los intereses y objetivos imperiales, jamás son observados o respetados. Sobre todas las disposiciones, Estados Unidos, en cualquier parte del mundo, comete crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, participa en torturas, desaparición forzada de personas y otros tratos crueles y denigrantes. Todos sus crímenes permanecen en la impunidad.
Tampoco le importa violar todos los tratados y acuerdos internacionales referidos a la producción y uso de armas químicas y bacteriológicas, pues, “pese a los acuerdos internacionales que regulan las actividades de investigación biológica, no se sabe a ciencia cierta dónde y qué tipo de investigación llevan a cabo los científicos, técnicos y militares norteamericanos.
El periodista Fred Greaves en REUTERS sostenía que desde los atentados del 11-S, el número de laboratorios estadounidenses que, según la versión oficial, están desarrollando maneras de protegerse contra el bioterrorismo, ha aumentado de 20 a 400. Han aparecido centros biológicos cerrados en África y América Latina. De la misma manera, han aparecido laboratorios biológicos de objetivo desconocido en Ucrania y Georgia. Para el 2015 se preveía la inauguración del centro biológico en Kazajstán, según un análisis del Fondo de Cultura Estratégica.
Ucrania representa para EE.UU. un interés particular en términos de investigación biológica, destaca el portal. Inmediatamente después de la victoria de la primera revolución de color, en 2004, el Ministerio de Salud ucraniano y el Ministerio de Defensa estadounidense firmaron un acuerdo sobre el reequipamiento de los objetos biológicos en Ucrania. En 2008 apareció un plan para proporcionar ayuda estadounidense al Ministerio de Salud de Ucrania y en octubre de 2009 fue presentado el concepto de desarrollo del 'Proyecto de reducción de amenaza biológica'.
El primer centro biológico en Ucrania fue inaugurado con el apoyo de Washington el 15 de junio de 2010 sobre la base de Instituto de Investigación contra la peste sito Méchnikov Odessa en presencia del embajador estadounidense, John Tefft. El centro recibió un estatus que le permite trabajar con las cepas que se utilizan para crear armas biológicas.
En Ucrania se lleva a cabo el almacenamiento descentralizado de patógenos peligrosos. "¿Podría haber alguna conexión entre el trabajo realizado en este centro y el asesinato en masa de personas en la casa de Sindicatos en Odessa ocurrida en un pasado reciente?", se pregunta en este contexto el Fondo de Cultura Estratégica. Activistas locales y medios de comunicación señalaron que aquel día fue utilizada una sustancia desconocida con fines destructivos.
Tan solo en 2013 en Ucrania fueron inaugurados con el apoyo de Estados Unidos laboratorios biológicos en Ternopil, Uzhgorod, Kiev, Dnepropetrovsk, Simferópol, Jerson, Lvov (en esta ciudad hay tres) y Lugansk, entre otros.
Hoy en día los laboratorios biológicos del Pentágono rodean Rusia en forma de semicírculo. En 2012, con el apoyo de Estados Unidos se completó la modernización de un laboratorio biológico en Azerbaiyán. Estados Unidos tiene previsto establecer centros similares en Uzbekistán y Kirguistán. Hay información de que el centro biológico en Kazajistán será encabezado por Kanatzhán Alibékov, exmicrobiólogo militar soviético, ahora ciudadano norteamericano, que emigró a Estados Unidos en la década de 1990 y entregó a los estadounidenses información secreta sobre el programa biológico militar de la URSS.
En esta guerra biológica encubierta, que todavía no ha pasado de los laboratorios, participan no solo el Pentágono y departamentos especiales, sino también las empresas que forman parte de la alianza para la seguridad de la biotecnología. Este grupo de empresas incluye Bavarian Nordic, Cangene Corporation, DOR BioPharma, Inc., DynPort Vacuna Company LLC, Elusys Therapeutics, Inc., Emergent BioSolutions, Hematech, Inc., Human Genome Sciences, Inc., NanoViricides, Inc., Pfizer Inc ., PharmAthene, SIGA Technologies, Inc., Unither Virología LLC. Todos ellos constituyen la llamada 'Farmacia Grande' ('Big Pharma'), que representa la estructura ramificada en la que se entrelazan los intereses de congresistas estadounidenses con los de la industria farmacéutica y militar de Estados Unidos.

20 MUERTOS Y 200 HOSPITALIZADOS TRAS LA FUGA DE UN VIRUS ESTADOUNIDENSE EN UCRANIA

La agencia de noticias Donbass informaba que más de 20 soldados ucranianos han muerto y más de 200 soldados han sido hospitalizados después de una aparente fuga de un virus mortal llamado “Gripe de California”, que se habría “escapado” de un laboratorio biotecnológico estadounidense cerca de la ciudad de Jarkov, en Ucrania.
“Como informa Donbass News International, más de 20 soldados ucranianos han muerto y más de 200 soldados han sido hospitalizados en un corto período de tiempo debido a un nuevo virus mortal, que es inmune a todos los medicamentos.
Los servicios de Inteligencia de la República Popular de Donetsk (DPR), han informado de que la gripe californiana se filtró desde el mismo lugar donde se realizaban investigaciones sobre este virus.
El laboratorio se encuentra cerca de la ciudad de Jarkov y en él trabajan expertos militares estadounidenses”.
La fuga del virus mortal en la parte ucraniana, se hizo pública por primera vez el 12 de enero de este 2016
“De acuerdo con el personal médico de las unidades AFU (tropas ucranianas), se han registrado cantidades masivas de enfermos entre los militares ucranianos sobre el terreno. Los médicos afirman que los infectados por el virus desconocido, sufren de una fiebre alta que no puede ser aplacada con ningún medicamento, lo que lleva a que en dos días fallezcan.
Hasta el momento ya han muerto más de veinte soldados, algo que ha sido ocultado convenientemente por la comandancia del AFU para evitar publicidad”.
El brote del virus mortal ha continuado y el viernes 22 de enero, el vice-Comandante del ejército de Donetsk, Eduard Basurin, ofreció nueva información sobre la epidemia:
“Seguimos registrando nuevos casos de la infección respiratoria aguda entre los militares ucranianos. Justo desde el comienzo de esta semana, más de 200 militares ucranianos han sido trasladados a hospitales civiles y militares de Kharkov y de Dnepropetrovsk.
Es importante repetir que la inteligencia de la DPR ya informó anteriormente de las investigaciones que se llevan a cabo en un laboratorio privado en la localidad de Shelkostantsiya, a 30 km de la ciudad de Jarkov, con la participación de expertos militares de Estados Unidos.
Según nuestra información, es allí donde se originó la cepa de gripe mortal californiana”. Parece que no sólo los militares se están viendo afectados, como informa Radio Free Europe.
Por lo visto, una epidemia de gripe se está extendiendo a través de la ciudad ucraniana oriental de Kramatorsk y el conflicto latente cercano está haciendo que la situación sea aún peor.

USO CRIMINAL DE MICROORGANISMOS

Virus y bacterias siempre ha habido y habrán, pero si esos microorganismos son creados o manipulados en laboratorios, para ser usados con fines bélicos, se convierten en armas biológicas criminales porque atacan a poblaciones indefensas. El uso delincuencial del microorganismo patógenos, toxinas generan enfermedades, siembran muerte, causan pánico, angustia y desesperación entre los que sobreviven a un ataque con estas armas.
Está terminantemente prohibido por la ONU el uso de armas biológicas, pero eso le tiene sin cuidado al imperio del terror, y así será hasta que todos los pueblos de la tierra se unan para exigir el fin inmediato de todo tipo de guerra bacteriológica.

TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA, PAZ CONTRA LA GUERRA
Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com