G20 HAMBURGO, CAPITAL MUNDIAL DE LA PROTESTA 



“BIENVENIDOS AL INFIERNO”, HAMBURGO ARDE POR PROTESTAS ANTI-G20  



La ciudad está sitiada por la policía y han llegado refuerzos de otros estados de Alemania. Los disturbios se suceden mientras los líderes mundiales prosiguen sus encuentros. Este sábado se esperan cientos de autobuses y trenes con manifestantes procedentes de toda Europa.
LAURA CRUZ @Laura_cruzd
La reunión del G-20, que dio comienzo en Hamburgo, ha congregado a miles de manifestantes antiglobalización en la ciudad alemana. Durante todo el fin de semana se esperan numerosas protestas, convocadas desde principio de año y que traerán autobuses de varias ciudades europeas. La marcha “Welcome to hell” (bienvenidos al infierno) recorrió ayer la ciudad natal de Angela Merkel y en ella participó el llamado “Black bloc” (bloque negro).
Es una táctica nacida en Alemania en los 80 y utilizada en muchas manifestaciones de todo el mundo. Consiste en formar un bloque en el que los manifestantes vayan vestidos totalmente de negro para que sea más difícil su identificación. Al grito de “a-anti-anticapitalista”, marcharon por la ciudad hasta que la policía los reprimió con cañones de agua y gas pimienta.
Los organizadores se quejaban de que se ha abusado de estas herramientas y que el agua de los cañones venía de dos direcciones, arriconando en medio a quienes protestaban. Algunos portaban paraguas y chubasqueros para intentar hacer frente a la policía, que ha prohibido las manifestaciones en un ratio de 35 kilómetros e, incluso, ha pedido refuerzos a otros Bundesländer (Estados federados).
Disturbios y violencia
La seguridad de las familias de algunos líderes no pudo ser garantizada y Melania Trump tuvo que quedarse esta mañana en su hotel, al no poder asistir a la excursión en barco por el río Elba, que estaba programada para los acompañantes de los gobernantes. El ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schäuble, también suspendió un encuentro con estudiantes internacionales por motivos de seguridad.
Los disturbios se prolongaron varias horas y la policía cargó contra los manifestantes. En Alemania es muy normal mandar a un número muy elevado de policías a disolver manifestaciones aunque no se produzca violencia en ellas. En este caso, algunos participantes sí lanzaron piedras contra los Bullen (nombre con el que despectivamente se conoce a los policías en Alemania, que significa literalmente ‘toros’) y botellas de cristal de la cerveza Astra, fabricada en Hamburgo.
El FC St. Pauli ha ofrecido 200 plazas para dormir en las instalaciones de su estadio a los manifestantes que se quedaron sin poder acampar
Hamburgo es una ciudad con tradición reivindicativa, sobre todo en el famoso barrio de St. Pauli, donde todavía sobreviven algunas de las famosas casas “okupa” de la ciudad. Su equipo de fútbol, el FC St. Pauli, ofreció ayer 200 plazas para dormir en las instalaciones de su estadio a los manifestantes que se quedaron sin poder acampar, ya que la policía desmanteló su campamento. En las calles del barrio se podían ver carteles en contra del G-20 y algunos en los que se recordaba a Carlo Giuliani, asesinado por las fuerzas de seguridad en Génova en 2001 durante la cumbre del G8. También eran frecuentes las consignas en contra del presidente estadounidense, Donald Trump.
Coches calcinados y fogatas
Tras la primera manifestación, se han sucedido en Hamburgo otras espontáneas a lo largo del día y la ciudad ha vivido una noche de violencia callejera. Numerosos automóviles han aparecido calcinados y las redes sociales se han llenado de vídeos en los que los vehículos esquivan numerosos objetos que arden en llamas en medio de la carretera. La policía ha cortado varias calles, sobre todo las que dan acceso al centro de conferencias donde se desarrollan los encuentros de los líderes internacionales y algunas líneas de metro. Las barricadas de contenedores ardiendo se sucedían en los aledaños de la calle Beck y en otros puntos de la ciudad.
"Me manifiesto porque el mundo no puede seguir girando en contra de los intereses de la gente"
Phil Butland es un activista de Die Linke que ha viajado desde Berlín para manifestarse en contra del G-20. Cuenta que “hoy Hamburgo es una ciudad sitiada, la policía ocupa toda la ciudad y está reprimiendo duramente con cañones de agua. Me manifiesto porque el mundo no puede seguir girando en contra de los intereses de la gente. La causa principal de la crisis actual son líderes como Trump, Merkel, Erdogan o Putin, que este fin de semana se reúnen en Hamburgo y miles de personas les están demostrando que no son bienvenidos”.
La primera jornada del G-20 ha finalizado con un concierto en la filarmónica del Elba, edificio que tardó más de quince años en estar finalizado y cuyos sobrecostes han sido diez veces más elevados que los 77 millones de Euros inicialmente presupuestados. Mientras los líderes mundiales disfrutaban de un concierto en las instalaciones del moderno edificio, en las calles continuaban las protestas. Para mañana se esperan cientos de autobuses y trenes con manifestantes procedentes de toda Europa, que marcharán por las calles de Hamburgo desde las 11 de la mañana, en la que se espera que sea la mayor manifestación de esta cumbre del G-20.
Grupos de activistas realizaron hoy en Hamburgo algunas acciones de sabotaje sobre vías del tren e intentos de bloquear los accesos al centro de congreso donde se abre la cumbre del G20, tras los violentos disturbios registrados ayer en la ciudad y algunos incidentes aislados en la madrugada pasada.



Una manifestación recorre el puerto de Hamburgo (Alemania) hoy, 7 de julio de 2017, de cara a la inauguración de la cumbre del G20. EFE/Focke Strangmann
Agencia EFE
Grupos de activistas realizaron en Hamburgo algunas acciones de sabotaje sobre vías del tren e intentos de bloquear los accesos al centro de congreso donde se abre la cumbre del G20, tras los violentos disturbios registrados ayer en la ciudad y algunos incidentes aislados en la madrugada pasada.
La Policía de Hamburgo informó de que se había detectado la presencia de objetos sobre las vías en una estación de tren, lo que afectó el tránsito de algunos ferrocarriles.
Las fuentes policiales indicaron que durante toda la noche se habían observado en varios puntos de la ciudad a grupos de personas que pretendían proseguir con las protestas registradas ayer hasta pasada la medianoche, mientras que en el barrio de Altona fueron incendiados varios automóviles.
A primera hora de la mañana se registraron conatos de sentadas sobre la calzada de grupos de personas, vestidas de vivos colores, que pretendían obstaculizar el paso del tráfico rodado a la zona donde está el recinto ferial.
El propósito de varios colectivos de la izquierda radical y grupos antisistema es impedir la celebración de la cumbre.
Al menos 70 agentes de la Policía resultaron heridos este jueves en los disturbios desencadenados en Hamburgo durante una marcha de signo izquierdista, en la que hubo además un número indeterminado de lesionados entre los manifestantes y detenciones.
Según fuentes policiales, en la mayoría de los casos, unos 60 agentes, se trató de lesiones leves, provocadas por botellazos o lanzamiento de otros objetos contundentes.
Los disturbios empezaron poco después de que arrancara la marcha, cuando las fuerzas de seguridad observaron la presencia de un millar de encapuchados mezclados en la manifestación "Welcome to Hell" -"Bienvenido al infierno"-.
Repetidamente se les conminó a que se descubrieran el rostro, pero visto que ignoraban esas advertencias los antidisturbios detuvieron la manifestación y dispersaron a los alborotadores.
En la marcha participaban unos 12.000 manifestantes, que aspiraban a llegar a 300 metros del centro de congresos.
Se produjeron lanzamientos de objetos contra los antidisturbios, que actuaron para deslindar a los grupos de violentos del resto de manifestantes, en su mayoría pacíficos.
La policía informó de la quema de un automóvil, tras lo cual comenzaron los incidentes más graves, con ataques a los agentes, barricadas y la rotura de escaparates y mobiliario urbano.
Los incidentes prosiguieron hasta pasada la medianoche y la situación tendió a calmarse ya entrada la madrugada, pese a seguir la tensión en algunos puntos de los barrios de St. Pauli y Altona.
Las autoridades han dispuesto un operativo de unos 19.000 agentes para preservar el orden durante la cumbre, en que la canciller Angela Merkel recibe en su calidad de anfitriona del grupo a los líderes de los veinte potencias industriales y países emergentes.
“BIENVENIDOS AL INFIERNO”, HAMBURGO ARDE POR PROTESTAS ANTI-G20
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Numerosos enfrentamientos entre manifestantes contra la cumbre del G-20 y fuerzas de seguridad fueron reportados por la policía en esta ciudad del norte de Alemania.
Las protestas subieron su tono y prosiguieron hasta temprano en la mañana de este viernes, horas antes de la apertura formal de la reunión de las primeras 20 economías mundiales y otros líderes invitados.
Las autoridades reportaron al menos 45 personas detenidas y 159 policías resultaron heridos durante los disturbios.
De igual forma, numerosas fuentes reportan el lanzamiento de cohetes pirotécnicos contra un helicóptero policial y de cócteles molotov contra los agentes del orden.
El agravamiento de la situación comenzó al detectarse la presencia de un millar de encapuchados en la manifestación de radicales convocada bajo el lema Welcome to hell (Bienvenidos al infierno).
En respuesta a esos protestantes, las fuerzas antidisturbios hicieron uso de cañones de agua a presión para dispersarlos.
Varios medios indican que en esa marcha participaron unas 12 mil personas y las fuerzas de seguridad identificaron a alrededor de dos mil de ellas como miembros de colectivos violentos.
Otros sucesos fueron protagonizados por grupos de hasta 200 manifestantes, quienes intentaron bloquear los accesos al centro de congresos donde tiene lugar el evento.
Por otra parte, las autoridades alemanas informaron sobre acciones de sabotaje también en vías de tren, destrucción de mobiliario urbano y quema de automóviles aparcados.
Estas protestas ocurren a pesar del despliegue de aproximadamente 20 mil agentes para garantizar la seguridad del evento, así como la prohibición del acceso a una zona de 38 kilómetros cuadrados alrededor del pabellón ferial.
Manifestantes queman desechos durante una manifestación en el barrio de Schanzenviertel, frente al edificio Rote Flora en Hamburgo. Foto: EFE.
ALCALDE DE NUEVA YORK VIAJA A HAMBURGO Y SE UNE A LAS PROTESTAS.
El alcalde de la ciudad estadounidense de Nueva York, Bill de Blasio, se encuentra en Hamburgo para unirse a los manifestantes que protestan contra la Cumbre del Grupo de los Veinte (G20) en esta urbe alemana.
Fuerte crítico del presidente Donald Trump en temas como cambio climático e inmigración, el demócrata emprendió ayer el viaje hacia este territorio europeo en una acción vista por medios estadounidenses como un esfuerzo internacional por presentarse como opositor del mandatario.
Según The New York Times, el líder local mantuvo sus planes en secreto hasta poco antes de su partida, pero un portavoz, Eric F. Phillips, dijo que asistirá mañana a la manifestación bautizada como ‘Hamburgo muestra actitud’.
Los organizadores anunciaron en su cuenta de la red social Twitter que De Blasio será el orador principal del evento, al cual describieron como una movilización para defender la tolerancia, la igualdad de género, la libertad de prensa, y denunciar el nacionalismo.
“Es importante que los líderes estadunidenses se enfrenten frontalmente, en sus ciudades y en todo el mundo, a la retórica dañina y a las posturas políticas del gobierno de Trump”, manifestó Phillips sobre el viaje.
De acuerdo con el vocero, en su intervención De Blasio subrayará la importancia de proteger los valores de Nueva York y de Estados Unidos a fin de contrarrestar los mensajes del gobernante ante una audiencia internacional.
Varios diarios norteamericanos criticaron que el alcalde salió hacia Hamburgo horas después de saltarse una ceremonia de juramentación de la Policía de Nueva York, y también lo cuestionaron por dejar la ciudad un día después del asesinato de la oficial Miosotis Familia.
Preguntado en una comparecencia radial si estaba tratando de mostrarse así mismo como reverso del jefe de Estado como parte de su campaña de reelección, De Blasio sustuvo que nunca fue parte del plan.
Cuando empecé a pensar en la reelección, no creí que hubiera un presidente Trump. Pero entonces se convirtió en una realidad y creo que me incumbía como líder de la ciudad más grande del país establecer un tono y decir que no vamos a ser intimidados ni a apartarnos de nuestro valores, apuntó.
por Agencias / La Haine –
Mientras los policías se muestran cada vez más cansados y menos capaces de perseguir a los grupos móviles de activistas, estos se turnan para descansar y continúan dueños de la ciudad.
Las manifestaciones se recrudecieron la madrugada de este sábado. La represión deja un saldo acumulado de al menos 213 participantes detenidos y más de 200 heridos.
Pequeños grupos de manifestantes destruyen los escaparates de las tiendas de lujo, hacen estallar petardos, prenden fuego a caros vehículos aparcados y crean barricadas con materiales de construcción, señales de tráfico, palos y otros objetos.
Las barreras de concreto que puso la policía por todo Hamburgo, supuestamente para evitar o redirigir las manifestaciones, están siendo usadas en barricadas justamente para lo contrario: evitar o redirigir a los vehículos represivos.
Los policías lanzan indiscriminadamente gases lacrimógenos y atacan con cañones de agua a todo lo que se mueve. La gente responde con cócteles molotov, piedras y botellas. Algunos represores que han quedado separados de sus destacamentos han disparado al aire con munición real para poder escapar del cerco humano.
Durante la noche continuó utilizándose la táctica de dispersión policial: los participantes de las protestas se dividen en grupos menores y realizan ataques de manera simultánea en diferentes partes de la ciudad. Así evitan que los policías puedan concentrar fuerzas numéricamente superiores.
Viernes 23:00. No pudieron mantener el control por segunda noche consecutiva. Aproximadamente 20.000 policías armados con la mejor tecnología de control de multitudes que el dinero puede comprar, han perdido completamente el centro de Hamburgo.
Anoche les fue bastante mal, con enfrentamientos y ataques descentralizados continuados hasta después del amanecer; esta noche se vieron obligados a retirarse por completo del barrio de Schanze durante varias horas, mientras las barricadas ardían en las intersecciones y miles de personas de todos los sectores celebraron con alegría una zona libre de represores. Ahora el alcalde que invitó al G20 a Hamburgo está pidiendo el fin de la violencia que él mismo comenzó.
Esto demuestra que, incluso con las últimas tecnologías, ninguna cantidad de violencia policial puede controlar a una población que está determinada a negarse a ser dominada. Esta es una buena noticia para los partidarios del anticapitalismo en todo el mundo.
A última hora la policía asalta a Schanze con la mayor fuerza bruta posible, apuntando con imprudencia las ametralladoras a los activistas, periodistas y a todos los demás, tratando de vengarse de los que permanecen en las calles impidiéndoles dominar los barrios, aún después de que la mayoría de los participantes se han ido a casa a descansar.
Las unidades de fuerzas especiales de Hamburgo y otras cinco ciudades están desplegadas en las calles, así como las fuerzas especiales austriacas. Pero ninguna cantidad de violencia y opresión puede ocultar el hecho de que perdieron el control de Hamburgo.
Los teóricos de la conspiración alegarán que el G20 fue intencionalmente realizado en Hamburgo para provocar a la población con el fin de justificar más represión contra las libertades civiles. Esto es parcialmente cierto: al realizar al G20 junto a uno de los barrios más radicales de Alemania, las autoridades estaban poniendo a prueba a la población para ver cuánta gente aguantaría. Hamburgo está siendo tratado como un laboratorio experimental de represión, con policías traídos de varias otras naciones de la Unión Europea para estudiar las medidas represivas.
Pero si logramos imposibilitar que la policía nos controle a pesar de que más de uno de cada doce represores de toda Alemania está concentrado en una sola ciudad, seguramente podremos defender nuestra libertad. El punto aquí es que no podemos ser cobardes, aferrarnos a la ilusión de que el Estado nos permitirá ser libres si nos sometemos lo suficiente. Nadie ha logrado o conservado la libertad de esa manera.
Las cosas han llegado a un punto de no retorno: el futuro será la liberación revolucionaria, o será un Estado policial. El supuesto terreno intermedio, en el que las libertades limitadas son vigiladas por un Estado restringido por la voluntad del pueblo, siempre ha sido un mito, una ilusión cada vez más difícil de mantener.
Echemos un vistazo más de cerca a la ruptura del control policial. En 1987, la policía alemana empezó a cambiar su modelo de control de las masas, para corregir las maneras en que las multitudes la habían superado y vencido, especialmente el primero de mayo de ese año. El modelo subsiguiente de la policía alemana, en el que largas filas de policía antidisturbios se complementan con escuadrones de movilización muy móviles que mantienen un estrecho contacto con la multitud, ha servido más o menos para controlar el malestar urbano hasta ahora.
En 2017, exactamente treinta años después de los orígenes de este modelo, la multitud de Hamburgo logró una vez más derrotar a la policía. Esta vez lo hicieron extendiendo la acción sobre una vasta área de la ciudad, moviéndose rápidamente y concentrándose en acciones descentralizadas. Cada vez que la policía establecía una línea de control, la gente se reunía en otro lado, no sólo los manifestantes, sino también los espectadores de apoyo.
Grupos pequeños de manifestantes, altamente organizados y móviles, fueron capaces de identificar rutas de salida y realizar ataques rápidos, mientras que una multitud más grande llevó a la policía en una dirección, luego otra. Cuanto más territorio tenía que controlar la policía, más antagonizaban a la población y contra más manifestantes tenían que lidiar con sus líneas cada vez más estiradas. Finalmente, perdieron el control de las zonas más rebeldes y se vieron obligados a retirarse por completo.
Sin embargo, además de las preocupaciones tácticas, el golpe más importante para la policía ha sido que, al ir tan lejos en su intento de controlar a la población mediante la fuerza bruta, perdieron legitimidad a ojos de la población. Su ataque absurdo y no provocado en la manifestación de ayer Bienvenido al Infierno, volcó a toda la ciudad en contra de ellos. No es de extrañar que hayan perdido el control.
Seguramente lo recuperarán, aunque sea a costa de una gran cantidad de sufrimiento infligido al azar a los que permanecen en las calles. Pero nos alienta el hecho de que fueron derrotados, que no pudieron controlar a la población, y debemos sentirnos inspirados por el tremendo valor que la gente ha mostrado en Hamburgo, enfrentarnos a un adversario tan poderoso y negarnos a retroceder.
LA POLICÍA APUNTA CON ARMAS DE FUEGO A LOS VECINOS DE HAMBURGO.
Análisis
La agenda del clima en el G20. Mucho más que medio ambiente
En la Cumbre de Hamburgo se reúnen economías industrializadas y potencias emergentes, con visiones y prioridades distintas. La irrupción de Trump y sus declaraciones sobre el Acuerdo de París pueden tener un efecto desestabilizador en la cooperación común
Teresa Ribera
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Durante el fin de semana del 8 y 9 de julio los líderes del G20 se reúnen en Hamburgo bajo la presidencia de la canciller Angela Merkel. Será la primera vez que Donald Trump acuda a un foro internacional equivalente desde su anuncio del abandono del Acuerdo de París sobre clima (anuncio hecho, precisamente, tras volver de la Cumbre del G7).
La cita tiene gran importancia por varios motivos. Será la ocasión de tomar el pulso a la voluntad real y actualizada de los líderes de las 20 economías más grandes del mundo en torno a dos temas clave para el devenir de todos: ¿mantienen su compromiso con la construcción de un modelo cooperativo para gestionar los desafíos comunes?, ¿están dispuestos a avanzar realmente en la transformación de la economía global de acuerdo con aquello a lo que se comprometieron en 2015 –esto es, desarrollo sostenible y un futuro sin emisiones de gases de efecto invernadero y resiliente a los efectos del cambio climático--?
El G20 no es un foro sustitutivo de nada, pero sí un referente informal importante que puede desempeñar un papel clave en la orientación y el entendimiento de los problemas a los que se enfrenta la economía global y, como tal, un espacio para facilitar soluciones, compartir experiencias y adelantar el trabajo que después habrá de acometer cada cual en sus diferentes ámbitos de decisión.
Desde finales de 2015 se vienen reforzando en la agenda del G20 los trabajos sobre cambio climático y las propuestas para reconstruir el sistema financiero de modo que se asegure su coherencia con los objetivos del desarrollo sostenible. Es más, la presidencia anterior, China en 2016, hizo de las finanzas y el crecimiento verde el centro de atención del año y la presidencia actual, Alemania, viene trabajando desde enero de 2016 para garantizar una cumbre exitosa en 2017 de la que obtener las orientaciones políticas más relevantes para abordar los desafíos climáticos cuya respuesta no fue posible obtener en París.
Merkel ha hecho de la descarbonización de la economía, la correcta evaluación de riesgos financieros asociados al cambio climático y la revisión de los instrumentos financieros que faciliten la inversión en las infraestructuras compatibles con un desarrollo sostenible bajo en carbono los ejes centrales del despliegue técnico y diplomático de la administración alemana. Contaba para ello con la inestimable ayuda de un exitoso 2015, una administración americana comprometida con el multilateralismo y con la Agenda 2030, un liderazgo chino dispuesto a asumir nuevas responsabilidades en la agenda global y una clarísima demanda de la industria, los inversores y los ciudadanos para acelerar un cambio imprescindible para todos.
Se calcula que el 11% de los mercados de equity y el 15% de los mercados de bonos a nivel mundial pueden ser “tóxicos” por estar directamente vinculados al valor de combustibles fósiles
Además, el calendario le permitía disponer de las propuestas de la task force del Financial Stability Board que, cumpliendo el mandato recibido hace casi 2 años, intenta facilitar criterios metodológicos sobre cómo evaluar y reportar riesgos financieros asociados al cambio climático y estrategias para su reducción. Por primera vez, hay una propuesta clara y oficial --más allá de algunas regulaciones nacionales preexistentes--, que responde a la consideración del cambio climático como un riesgo sistémico para la economía global. Se calcula que el 11% de los mercados de equity y el 15% de los mercados de bonos a nivel mundial pueden ser “tóxicos” por estar directamente vinculados al valor de combustibles fósiles. Su valor supera al de las hipotecas vinculadas al estallido de la crisis de las subprime. La misión fundamental del G20 es anticipar y prevenir riesgos sistémicos para la economía mundial y este desajuste entre el valor atribuido a los combustibles fósiles y su compatibilidad con la seguridad climática es uno de ellos.
2017 es un buen año para tener esa conversación. Las contribuciones nacionales en materia de clima anunciadas en París debieran haber iniciado su andadura y en 2018 se ha de aprobar una serie de informes especiales del IPCC (Grupo Intergubernamental de Cambio Climático en sus siglas en inglés) que inaugurarán las discusiones oficiales sobre cómo incrementar el nivel de ambición colectiva para lograr cumplir el objetivo que nos hemos fijado: que la temperatura media del Planeta no suba más de 2ºC o, incluso, dejar el aumento por debajo de 1.5ºC. Las evidencias del cambio climático son crecientemente abrumadoras y la necesidad de una implicación a fondo por parte de los líderes de cada Estado son más que evidentes. Sólo con la firme voluntad política de primeros ministros y jefes de Estado es posible abordar en tan poco tiempo aquello que necesitamos y para vislumbrar y orientar los pasos de lo que viene después –tres años clave para integrar lo ya comprometido y sentar las bases de una verdadera transformación del modelo y una cita ulterior para revisar al alza los compromisos--. En los próximos 20 años, la economía global debería crecer alrededor de un 20% para acomodar al crecimiento demográfico, pero en ese mismo periodo de tiempo se requiere una reducción de al menos un 20% en términos absolutos de las emisiones globales actuales (2017) de gases de efecto invernadero. Será imprescindible facilitar un crecimiento sostenible, pero dada la escala temporal del desafío, será también imprescindible desincentivar activamente los comportamientos, inversiones y modos de producción más nocivos para el sistema climático.
Merkel, personalmente comprometida con la agenda, entendió que era su obligación impulsar una discusión al máximo nivel político en la Cumbre de Hamburgo y que, para ello, el G20 debía, en primer lugar, culminar su compromiso y trabajo de años para la completa eliminación de subsidios a combustibles fósiles. Era importante también que los distintos países pudieran disponer de cuantos más instrumentos e información mejor sobre las sendas de crecimiento compatibles con estos objetivos, los desafíos y las dificultades para conciliarlos con las prioridades domésticas, las inconsistencias con el sistema financiero, la necesidad de múltiples alianzas para asentar el cambio, etc. Esto explica la inmensa implicación de organismos técnicos como la OCDE, la AIE, el IRENA, el despliegue de think tanks y académicos, la atención prestada a organizaciones civiles y sindicatos y la inmensa implicación de la empresa y las fundaciones alemanas en una tarea de acompañamiento llamada a facilitar una mejor comprensión de los problemas pendientes y las posibles soluciones a los mismos.
Todo estaba listo y llegó Trump. Y con él la incertidumbre sobre cómo gestionar su imprevisibilidad. A diferencia del G7, formado por países muy similares entre sí y con una dilatada trayectoria de cooperación, en el G20 se reúnen economías industrializadas y potencias emergentes, con visiones y prioridades distintas. Todos ellos han respaldado los principios y decisiones de un nuevo orden global basado en la cooperación y la prosperidad compartida, representada por la Agenda 2030 y el Acuerdo de París, entre otros. Pero la irrupción de Trump puede tener un efecto desestabilizador. Por ahora las reacciones a sus declaraciones sobre el Acuerdo de París han sido extraordinariamente activistas y positivas, tanto dentro como fuera de las fronteras americanas. Pero no hemos oído a Putin, ni a Erdogan ni a Arabia Saudí. Y sí hemos visto extraños y peligrosísimos movimientos del presidente americano en torno a Qatar, Israel y Corea del Norte. ¿Tendrá alguna incidencia en una Cumbre que ya se adivinaba de 19+1? Hasta el final, no lo sabremos. Y mientras, Merkel se enfrenta al mayor desafío diplomático de toda su vida política. Ella lo sabe. Como también el resto de países que, no perteneciendo al G20, están pendientes de lo que allí ocurra y en función de ello (re-)ajustarán el nivel de confianza y respeto que cada uno de los grandes les merece y el grado de credibilidad que otorgan a la anunciada voluntad de construir un futuro en común, basado en la cooperación y la solidaridad.
Teresa Ribera. Directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI). París.
PAPA FRANCISCO SOBRE EL G20:
"Temo por las alianzas muy peligrosas entre potencias que tienen una visión distorsionada del mundo"
El papa Francisco reconoció que cumbres como las del G20 en Hamburo le preocupan porque afectan sobre todo a los migrantes. Este viernes el papa pidió a los líderes mundiales que den prioridad a los pobres y refugiados y eviten los conflictos armados.
Papa Francisco sobre el G20: “Temo por las alianzas muy peligrosas entre potencias que tienen una visión distorsionada del mundo”.
El papa Francisco expresó ese sábado su “preocupación” por la cumbre de los jefes de Estado del G20, que se realiza en Hamburgo, Alemania este fin de semana y consideró que ese encuentro “afecta sobre todo a los migrantes”.
“Temo las alianzas muy peligrosas entre potencias que tienen una visión distorsionada del mundo: Estados Unidos y Rusia, China y Corea del Norte, Putin y Assad en la guerra de Siria”, expresó el papa en diálogo con el fundador del diario La Repubblica de Italia.
“El peligro concierne a la migración. Nuestro problema principal y desgraciadamente cada vez mayor en el mundo de hoy es el de los pobres, los débiles, los excluidos, de los que los migrantes forman parte”, explicó, y denunció que “hay países donde la mayoría de los pobres no proviene de las corrientes migratorias sino de la calamidades sociales, y en otros hay pocos pobres locales pero se teme la invasión de los inmigrantes”.
“Por esto me preocupa el G20 porque afecta a los migrantes de los países de medio mundo y les afecta cada vez más con el pasar del tiempo”, finalizó Francisco.
Prioridad a los pobres y evitar las guerras
Este viernes el papa Francisco pidió a los líderes del G20 que en la cumbre de este fin de semana den prioridad a los pobres y a los refugiados, además de evitar las guerras.
“Prioridad absoluta a los pobres, a los refugiados, a los sufridos, a los desplazados a los excluidos, sin distinción de naciones, razas, religión o cultura y rechazar los conflictos armados”, solicitó Francisco en un mensaje dirigido a la canciller alemana y anfitriona de la cumbre, Angela Merkel.
El papa hizo un llamado a la emergencia que viven en Sudan del Sur, en la zona del Lago Chad, en el Cuerno de África y en Yemen, Y destacó que existen más de 30 millones de personas sin alimento ni agua para sobrevivir.
“El compromiso de ocuparse urgentemente de estas situaciones y de dar inmediato apoyo a estas poblaciones será un signo de la seriedad y sinceridad del compromiso” para “reformar la economía mundial y una garantía de su eficaz desarrollo”, subrayó el pontífice.
También se refirió al “vasto panorama de conflictos actuales o potenciales” y recordó que “la guerra no puede ser nunca una solución”, por lo que pidió “poner fin a todas estas inútiles matanzas”.
Para Francisco estas cumbres “tienen que tener el objetivo de resolver con la paz las diferencias económicas y encontrar reglas financieras y comerciales comunes que consientan el desarrollo integral de todos”. Pero consideró que eso no será posible “si todas las partes no se empeñan en reducir los niveles de conflicto, en parar la actual carrera al armamento o a renunciar a implicarse directa o indirectamente en los conflictos o no se acepta discutir de manera sincera y transparente todas las divergencias”.
PUTIN RESPONDE A LAS DECLARACIONES SOBRE UNA "RUSIA DERROTADA"
Durante una entrevista a Putin, el cineasta Oliver Stone le ha mostrado la portada de una revista estadounidense con la imagen de un oso herido y el titular: 'La Rusia de Putin: derrotada, pero todavía en juego'.
Alexei DRUZHININ / SPUTNIK / AFP
Las declaraciones acerca de una Rusia supuestamente derrotada son "sueños" y no se corresponden con la realidad, ha afirmado el presidente ruso, Vladímir Putin, en una entrevista con el cineasta estadounidense Oliver Stone.
En la conversación, Stone mostró a Putin la portada de la revista estadounidense 'Foreign Affairs', que presenta a un oso herido y el titular: 'La Rusia de Putin: derrotada, pero todavía en juego' (en inglés, 'Putin's Russia: Down but not Out').
"Alguien desea, y alguien quiere pensar que 'Putin's Russia down'", ha comentado el presidente. Sin embargo, agregó, "son los sueños de ellos", que "no se corresponden con la realidad", y "los que lo escriben lo saben", ha asegurado el mandatario.
Dos tipos de opiniones
Al mismo tiempo, Putin ha señalado que hay diferentes opiniones sobre Rusia entre europeos y estadounidenses.
Putin promete una "respuesta adecuada" de Rusia a las acciones de la OTAN y el escudo antimisiles
Así, según el presidente ruso, hay personas que miran hacia el futuro, "piensan en algunos de los problemas y amenazas", y tienen "una actitud diferente hacia Rusia".
Por otro lado, también hay quienes "viven de elecciones en elecciones, y solo piensan en sus propios intereses políticos", se ha lamentado el líder ruso.
Las declaraciones del mandatario ruso forman parte de la serie documental 'Entrevistas a Putin' ('The Putin Interviews'), que esta semana emite el canal de televisión por cable Showtime.
PODEMOS APLAUDE LAS MANIFESTACIONES CONTRA UN G20 "ILEGÍTIMO" Y "ANTIDEMOCRÁTICO"
La formación morada acusa a la UE y al Gobierno español de legitimar, con su participación en esta cumbre, los regímenes "autoritarios" de gobernantes como Donald Trump en EE.UU., Vladimir Putin en Rusia o el turco Recep Tayyip Erdogan.
EFE
Podemos ha expresado su apoyo a las manifestaciones de "la sociedad civil organizada" en Hamburgo contra la cumbre del G20, grupo de los líderes de las principales economías del mundo al que califica de "ilegítimo" y "antidemocrático", al tiempo que denuncia la "represión policial" del Gobierno alemán.
En un comunicado, las secretarías de Europa y de Internacional de Podemos "saludan" las manifestaciones que se están celebrando en esa ciudad alemana, en la que se han registrado varios enfrentamientos entre policía y manifestantes.
Podemos denuncia que el Gobierno alemán "viole los derechos constitucionales mediante la represión policial, militarizando la ciudad para garantizar que los líderes mundiales decidan sobre el mundo de espaldas a la ciudadanía".
Según la formación morada, "esta cumbre del G20 representa una forma de gobernar el mundo no democrática, opaca y en la que solamente tienen voz y voto las élites de los países más poderosos".
El comunicado califica el encuentro como una "cumbre de las injusticias en la que están representados los que provocaron la crisis financiera" y dice que el G20 es "parte del problema y contribuye a profundizar las causas de las crisis globales".
"El G20 es ilegítimo, no es representativo, funciona sin transparencia, es neoliberal y antidemocrático", asegura la nota.
Asimismo, acusan a la UE y al Gobierno español de legitimar con su participación "acrítica" en esta cumbre los regímenes "autoritarios" de gobernantes como Donald Trump en EE.UU., Vladimir Putin en Rusia o el turco Recep Tayyip Erdogan.
"Necesitamos un cambio de políticas globales y avanzar hacia unas políticas que pongan los derechos humanos y la justicia social, ambiental y de género en el centro y no los intereses económicos de las élites económicas y militares del planeta", plantean.