LA CASA DE LA CULTURA ECUATORIANA CONSTITUYE EL ESPÍRITU Y ENCARNACIÓN DEL QUEHACER CULTURAL DEL PAÍS 



POR UNA CASA AUTÓNOMA, CIUDADANA Y PLURICULTURAL DE TODOS Y PARA TODOS 



La cultura debe dejar de ser la “cenicienta” del Estado, expresó Camilo Restrepo al asumir la Presidencia de la Casa de la Cultura. Raúl Pérez Torres, Ministro de Cultura manifestó que la cultura es la comunidad del proceso espiritual y material, es la carga de manifestaciones mágicas, lúcidas, religiosas, políticas, económicas…

Camilo Restrepo al asumir la Presidencia de la Matriz de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión decía: “Permítanme iniciar esta intervención expresando mi sincero agradecimiento público a todos y cada uno de los 22 Directores de los núcleos provinciales que se pronunciaron democráticamente a mi favor y que me otorgaron el inmenso honor y la confianza institucional de desempeñar esta trascendental función de Presidente de la Sede Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Los queridos compañeros Directores demostraron con ello la más férrea unidad e integridad institucionales, y ratificaron, una vez más, la inquebrantable decisión de no permitir la malsana intervención de quienes propiciaron la desintegración de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Les agradeceré brindarles un merecido y efusivo aplauso, porque de ellos y de todos ustedes es esta noche de arte y de cultura.

Todos sabemos que la histórica, autónoma, emblemática, prestigiosa, productiva e indestructible “Casa de la Cultura Ecuatoriana”, constituye el espíritu y encarnación del quehacer cultural del país, y también un ejemplo continental que nació de una auténtica iniciativa ciudadana modelada por el insigne y prestigioso intelectual internacional, ecuatoriano y lojano, Benjamín Carrión, como respuesta a la tragedia nacional del 41.

Adicionalmente, permítanme expresar que esta democrática y autónoma designación constituye motivo de sincero orgullo propio, y familiar, porque considero que la decisión de confiarme la Presidencia Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, representa un inmenso reto personal, y -sobre todo- social e histórico, para conseguir que la cultura deje de ser la “cenicienta” del Estado, de los poderes públicos, y también del sector privado, menos aún que se manipule políticamente, como ya lo advirtió y rechazó también mi antecesor, el actual ministro de Cultura Raúl Pérez Torres.

Ante tan magna responsabilidad, comprometo públicamente mi disposición y decisión de no defraudar dicha confianza, que ya fue puesta a prueba durante el período 1992-96, cuando también, siendo provinciano, me cupo el honor de ejercer la presidencia nacional de la CCE y lo hice con integral amplitud, libre de ataduras políticas partidistas, y de compromisos con grupos, o predeterminados sectores culturales, sin embargo, aunque en aquella oportunidad nuestra gestión estuvo inmersa dentro de un proceso imperante, el “neoliberal”, supimos encauzar la sensibilidad y la atención gubernamental desde el diálogo así como también con nuestra presencia en las calles-, logrando, en buena medida, el apoyo del Presidente Sixto Durán Ballén, a quien oportunamente expresamos nuestro reconocimiento.

Hoy en día nuestra institución tiene mucha más confianza y esperanza, en virtud de que el nuevo contexto político y gubernamental comandado por el querido amigo amazónico Lenin Moreno, ha optado y decidido correctamente convocar a una amplia participación ciudadana, a un consenso nacional, sin más distingos que la vigencia de la ética y la creatividad, llamamiento al que debemos concurrir de manera sincera crítica y propositiva, como ciertamente le corresponde al pensamiento y acción culturales, innovativos y transformadores, en todos los órdenes -académico y popular-, pues nuestro accionar abarca desde el ámbito nacional hasta la más pequeña comunidad, generadoras de la cultura e identidades propias; sin abstraernos del fenómeno de la globalización y nuestro quehacer frente a ella.

Y esto lo planteamos en la convicción de que “la cultura debe ser entendida tanto como acompañamiento esencial de la vida, como opción y sentido de la vida misma, como factor cen¬tral para darle cohesión y fuerza a la sociedad, fortaleciendo sus vínculos, sus capacidades, su audacia para construir el futuro, y componente básico para concebir un desarrollo sostenible”.

A este respecto coincido con el gran pensador ecuatoriano Fernando Tinajero, de “que es necesario trazar los lineamientos de políticas culturales adecuadas a nuestro tiempo, y a nuestras circunstancias, y formular una nueva concepción de la cultura que supere las visiones ya estrechas de aquellos que solo vieron en ella el costado de la literatura y las bellas artes, dejando de lado ese laboratorio cultural permanente que es la vida cotidiana de los pueblos”. Y, digo yo, donde habita el crisol de las identidades, o, como bien lo dijo en 1952 ese otro gran maestro de juventudes Manuel Agustín Aguirre, tiene la hermosura y color de una rica taracea.

No es el momento ni la ocasión para teorizar sobre la cultura, pero si hago mía la acertada intervención del respetado amigo, merecido Premio “Eugenio Espejo” Fernando Tinajero, en la presentación del Encuentro de Intelectuales sobre “Estado y Cultura”, publicado recientemente por nuestra Institución, cuando pregunta “¿Cómo es posible que en el horizonte político ecuatoriano pueda perfilarse el porvenir? Las dudas surgen y se ahondan alrededor del papel de los políticos y, de por medio, sobre la crisis de los partidos políticos…” En esa medida “se vuelve necesario “re-encontrar en la cultura la posibilidad, que parece ya vedada a la política, de reconstruir lo político…entendido como la capacidad esencialmente humana de dar una forma determinada a la vida social.”

Coincido también con él, cuando sostiene que “Esta es la razón de que en la conciencia de una absoluta minoría, en la cual quiero contarme, haya crecido una firme convicción de que la cultura viene a ser para nosotros el escenario insustituible de toda acción que en verdad tenga como norte la creación de un porvenir”.

Otro reto que es obligatorio asumir en nombre de nuestros intelectuales y de nuestro querido país: amplificar su voz, su obra y su pensamiento por todo el mundo con nuestras Sedes Internacionales y con nuestras agencias diplomáticas, a quienes dotaríamos de los respectivos contenidos culturales, integrando además a los miles de compatriotas -que emigraron por las condiciones que todos conocemos-, a renovar y mantener su amor patrio.

Sin embargo, pese a las limitaciones conceptuales y de gestión y la obligación de quienes ejercen su derecho ciudadano de criticar y proponer, no es posible aceptar condicionamientos a la libertad de creación y de expresión -sobre todo, si esta limitación proviene del poder del estado-, pues no otra cosa fundamenta y significa la autonomía de la CCE y la de los creadores en todos los campos de la cultura.

Por ello, con todo respeto, señor ministro y legítimo representante del distinguido ciudadano Presidente de la República, reiteramos nuestra demanda, que fue y debe continuar siendo tuya, querido Raúl, cifrada en la necesidad de iniciar la reforma de la inconsulta Ley Orgánica de Cultura, y –sobre todo- de manera prioritaria y urgente dejar insubsistente el Reglamento General de la Ley, expedido “ágilmente” un día antes de que termine el gobierno anterior.

Este acto, inconstitucional e ilegal, que deja sin un solo centavo a la Sede Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, ha demostrando la perversidad e irresponsabilidad de taimados y pasajeros funcionarios animados por por sus particulares y protervos intereses, y por su inconsciencia social que atenta en contra del desarrollo armónico del país.

En la seguridad del restablecimiento de nuestra cabal institucionalidad, en la disposición de entrega que hemos comprometido todos quienes pertenecemos a la Casa de la Cultura, en la convocatoria democrática y participativa del señor Presidente Moreno, en su integridad como Ministro y reconocido trabajador de la cultura, y en la perspectiva de contribuir creativa y decididamente en el nuevo y esperanzador proceso político y social del Ecuador, que se ha inaugurado con su idónea presencia, nos proponemos emprender y realizar, en conjunto con ustedes, las siguientes políticas y acciones en bien de nuestra sociedad y de su prometedor futuro.

PROYECTOS NACIONALES DE COOPERACIÓN Y COGESTIÓN

Constitución del Museo Nacional del Ecuador, en cuya magna empresa contribuiremos con nuestra valiosa colección.

Constitución de la Biblioteca Nacional del Ecuador, para lo cual aportaremos, igualmente, con nuestro fondo bibliográfico y experiencia técnica.

Conformación de las orquestas o bandas sinfónicas infanto-juveniles, así como el emprendimiento de la promoción y apoyo para la organización de grupos corales, teatrales o escénicos, musicales, y otros, en cada provincia del país.

PROGRAMAS Y PROYECTOS INSTITUCIONALES DE LA CCE

Realización de Encuentros Regionales y Nacionales de creadores y trabajadores culturales y representantes de la ciudadanía, para definir políticas y acciones, y evaluar la gestión cultural pública

Establecimiento del sistema nacional digital de la producción intelectual ecuatoriana, mediante convenio con sus autores, con la finalidad de permitir el libre acceso y su socialización o divulgación nacional e internacional.

Creación y difusión masiva del Archivo Nacional de Música Ecuatoriana

Conformación de Unidades Especializadas de Capacitación en los campos y áreas requeridos por los trabajadores y gestores de la cultura en todo el país, entre ellos la de “validación artística”.

Institucionalización del “Encuentro y Diálogo Nacional Intercultural de las “Culturas Vivas” y “Emergentes” (juveniles, inmigratorias y otras)

Creación de la Red de Conectividad Especializada en Patrimonio Fílmico y Sonoro Ecuatorianos.

Emprendimiento de Proyectos de investigación y prácticas de gestión cultural con el sector académico y universitario.

Propuesta y coordinación para la creación en el IAEN (Universidad de Posgrado del Estado), y en la FLACSO, de la especialidad investigativa y formativa superior en “Estudios de la Cultura” y en “Gestión Pública de Instituciones Culturales”, para reconocer y realzar la importancia de la cultura en el desarrollo de nuestros pueblos, y contar con profesionales calificados e idóneos en el tratamiento y manejo de este importante componente administrativo estatal y ciudadano comunitario

Formación e institucionalización del Consejo Nacional Asesor de la CCE integrado por los Premios “Eugenio Espejo” y connotados productores culturales populares.
Realización de concursos y dotación de reconocimientos y premios Institucionales en Letras, Artes y Pensamiento Social, destinados a la producción cultural provincial.

Creación de la Red Biblio-audiovisual Especializada en Producción Cultural Popular, para divulgar el conocimiento de nuestra diversidad, como fomentar y fortalecer la interculturalidad e inclusión.

Cooperación y coordinación con el Consejo Nacional de Gobiernos Parroquiales Rurales del Ecuador (CONAGOPARE), para la promoción, estímulo y orientación de la labor cultural e identitaria, mediante capacitación continua y la utilización de una red digital especializada.

Creación de la LIBRERÍA CULTURAL ITINERANTE de la CCE, con obras apropiadas, eventos promocionales de lectura, y precios asequibles para la población rural, especialmente escolar y juvenil, como parte de las actividades programadas con ocasión de la festividad comunitaria anual de todas y cada una de las parroquias del Ecuador, y en apoyo a la Campaña Nacional de Lectura.

Promoción y organización de encuentros entre el sector privado y los gestores culturales, para concertar políticas y acciones en favor del desarrollo cultural nacional, provincial y local.

Investigación y registro de los lineamientos y políticas de las fuentes de cooperación solidaria internacional privada en el ámbito de la cultura, para la elaboración de propuestas y proyectos aceptables.

En la certeza de que contamos con un país unido tras nuestras propuestas y demandas -muestra de lo cual es este acto que reúne la generosa y fraterna presencia de los actores, productores, gestores culturales y ciudadanía ávida de cultura-, es que nos hemos permitido exponer los principales ejes y proyectos de nuestra gestión.

Somos optimistas en poderlos cumplir, si tomamos en cuenta que la oportunidad histórica se brinda al coincidir y concurrir: Lenín Moreno Garcés, en la Presidencia de la Republica: Raúl Pérez en el Ministerio de Cultura, y yo en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, todos vinculados y comprometidos con la cultura y el democrático, integral y solidario desarrollo del país.

POR UNA CASA AUTÓNOMA, CIUDADANA Y PLURICULTURAL DE TODOS Y PARA TODOS

Una ciudadanía cultural
Con mucha emoción vuelvo a este refugio de la inteligencia, a decir otra vez las mismas palabras. Esas palabras que juntos las agitamos y juntos las lanzamos al viento. Esas palabras de defensa y solidaridad con una Casa en cuyos rincones habitan setenta y tres años de historia. Una Casa que con Camilo Restrepo, con Gabriel Cisneros, con Francisco Ordóñez, con cada uno de los Presidentes y Presidentas de los núcleos provinciales, la hemos respetado y defendido para que su autonomía, su libertad de pensamiento, su espacio de crítica y de coraje, permanezcan incólumes, expresó el escritor Raúl Pérez Torres, Ministro de Cultura, en el acto de posesión de la Presidencia de Casa Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Matriz Nacional, por el intelectual Camilo Resterepo..
Hay ahora una Ley Orgánica, que debemos respetarla pero también cuestionarla, agregó y un Reglamento hecho al apuro que debemos estudiarlo y darle la vuelta, juntos. Cuidado con caer en la trampa, cuidado con desunirnos. Nunca estuvimos de acuerdo con el fraccionamiento de la casa. Nunca pensamos que una matriz tenía que dividirse en dos. La Matriz, como toda matriz, contenía ya el Núcleo de Pichincha, pero ahora hay que enfrentar lo que viene, pero juntos, no polemizando entre nosotros, ni repartiéndonos algo que no es de ninguno de nosotros sino de la patria.
Hay que inventar un nuevo modelo de gestión que nos contenga y nos abrace. No que nos separe. Eso seguramente quisieron los tecnócratas validados por la nueva aristocracia de los masterados y los phds. Pero para eso están ustedes, para no caer en esa trampa, para enfrentar con profundidad e inteligencia a este siglo de oro de las libres competencias y del mercadeo banal.
Ahora, desde el Ministerio de Cultura, respaldado por la filosofía del Presidente Lenin Moreno, yo extiendo mi mano amiga, leal, combativa, a ustedes, y repito lo que él ha dicho: “NADA PARA USTEDES, SIN USTEDES”. Ese es el principio del diálogo, el principio de la comprensión. El principio de la cultura para todos. Y repetiré mis conceptos básicos sobre nuestra cultura:

• La cultura de nuestro pueblo es la comunidad de su proceso espiritual y material, es la carga de manifestaciones mágicas, lúcidas, religiosas, políticas, económicas; es la portadora, la generadora de valores insustituibles, identificables, de tradiciones sobrellevadas con amor, con sacrificio, con denuedo, a través de los siglos, para completar la humanidad, para hacerla digna de la vida, de su maravilla y su tragedia.

• Contra la cultura nada puede el olvido. Cultura es lo que queda cuando se ha olvidado todo. Cultura es todo lo que se ha agregado a la naturaleza. Cultura es toda la producción de la tierra. La cultura es más grande, más magnífica y más profunda que cualquier definición. Igual que la poesía. Las definiciones la limitan.


• Hemos descubierto una ciudadanía cultural que busca los valores esenciales del ser humano, el respeto a sus derechos culturales, el disfrute del arte y la cultura, el rescate de la vida cotidiana, la capacidad de asombro, la alegría de saber que lo material solamente está al servicio del ser humano, que no somos una generación de la baratija, sino que tenemos una visión estética y humana de las relaciones sociales y de la cultura como su valor agregado más alto. Por eso vemos todos los días que la gente se une alrededor de las manifestaciones culturales, se siente más segura, más alegre, más solidaria. La cultura derrota el miedo. La cultura es la única arma contra la inseguridad.

• Nadie es la cultura, pero todos lo somos. Por eso no hay revolución que se sostenga sino avanza, y esa ha sido la pata coja de la mesa del Estado. No haber podido diseñar una política cultural. ¿Dónde están ahora los grandes pintores, los grandes escritores, los grandes músicos, los grandes pensadores, los grandes artistas de la Patria? Desde aquí, desde nuestras casas, hay que provocarlos, agitarlos, escucharlos, y para ello se requiere un espacio de vanguardia, de reflexión libre. La cultura siempre se manifiesta en libertad, y la libertad es autonomía responsable. La autonomía es el campo energético de esa libertad.

• Todos sabemos que el aburguesamiento de la cultura, ha destruido y transformado las formas de asociación comunitaria. No hemos dejado arrollar por el mercado, por un espíritu competitivo e individualista, por eso la soledad trágica del ser humano acompañado de su tablet, de su celular, de su televisión. Hay que reintegrar al hombre a su esencia comunitaria, al amor, a la ternura, al compañerismo.

• Por eso tenemos que formar gestores culturales con conciencia crítica, trabajadores de la cultura, líderes en sus ambientes socio-organizativos. Insurgentes de la palabra y de la vida, que le ganen espacio a la mediocridad y al mercantilismo. Cultura de resistencia. No educar para tener, sino educar para ser, incentivar la creación y las artes. La cultura sirve para potencia la salud emocional de los pueblos, su identidad y autoestima. No será productiva esa nueva aristocracia de los títulos, de las maestrías, sino enriquecernos el corazón del ser humano. Estudiar, si, para mejorar la vida.


Nuestra amistad, nuestro cariño y lealtad, mi querido Camilo, viene de lejos, amparada por nuestra sangre, por nuestra familia socialista, por nuestros hijos y por nuestros nietos.
Por ellos mismos, luchemos juntos por un país culto y libre, luchemos juntos para enriquecer el pensamiento de la patria, para ser ricos en espíritu, porque como decían nuestros antepasados Pobre es el que no tiene comunidad…
Raúl Pérez Torres