LA HISTERIA ANTI-RUSA DE LOS HALCONES DE WASHINGTON Y DEL PARTIDO DEMÓCRATA 



SE DESATAN TENEBROSAS MAQUINACIONES 



No es nuevo que Estados Unidos en su papel del imperio más poderoso de la tierra y de toda la historia, por todos los medios lícitos e ilícitos - incluidas guerras de agresión- trate de demostrar su hegemonía militar, política y económica, como no es nuevo que le estorbe la sola idea que haya alguna otra potencia que pretenda hacerle sombra.

Si así ocurre, se desatan las más tenebrosas maquinaciones y temerarias acusaciones que bien podrían poner en riesgo la supervivencia de la humanidad. El actual objetivo es Rusia y contra esa Federación existe toda una histeria activada por los halcones de Washington, por miembros del Partido Demócrata que creen que su derrota frente a Trump fue obra de ciberataques rusos apadrinados por el Kremlin y por último sostengan que Trump haya entregado al Canciller Lavrov, secretos de Estado que podrían poner en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos y sus fuentes de espionaje internacional, relacionados con las actividades y planes del Estado Islámico.

Redacción Chubut al referirse a la burda acusación señalaba que esa torpeza yanqui, mereció una respuesta irónica y sardónica del Presidente Putin al expresar: “Yo hablé con Lavrov. Me veré obligado a darle una reprimenda porque no compartió estos secretos con nosotros. Ni conmigo, ni con los representantes de los servicios de inteligencia de Rusia. Fue algo muy malo de su parte". La sorna de Putin tuvo un testigo excepcional, el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, en la localidad rusa de Sochi, en el Mar Negro. Más aún, agregó que su gobierno está dispuesto a entregar una transcripción de la reunión de Trump con Lavrov a los congresistas estadounidenses si eso ayuda a tranquilizarlos.
Lamentando lo que calificó como señales de "esquizofrenia política" en Estados Unidos, Putin dijo que a Trump no lo están dejando hacer su trabajo correctamente, informaron las agencias de noticias Reuters y EFE.
Medios estadounidenses denunciaron esta semana que en esa reunión, celebrada en el Despacho Oval de la Casa Blanca, Trump compartió con Lavrov información clasificada sobre los planes del Estado Islámico (EI) para usar laptops portátiles con el fin de atentar contra aviones en vuelo.
"Vemos que en Estados Unidos se está desarrollando una esquizofrenia política. De otra manera no puedo explicar las acusaciones contra el presidente (Trump) de haber compartido secretos con Lavrov", dijo Putin en Sochi tras reunirse con el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni.
"A día de hoy, la lucha política en Estados Unidos nos preocupa, porque cuesta imaginar qué otras cosas puede inventar la gente que genera semejantes tonterías para instigar ánimos antirrusos", dijo el presidente Putin y enfatizó que "esas personas no entienden que perjudican a su propio país y en ese caso son sencillamente estúpidos. Y si lo entienden, son peligrosos y juegan sucio".
"Sólo el pueblo estadounidense debe evaluar la gestión del presidente Donald Trump y, desde luego, podrá hacerlo cuando le dejen trabajar a pleno rendimiento", subrayó.
Por lo demás, el mandatario ruso valoró muy favorablemente los resultados de la reunión entre Trump y Lavrov. En tanto que el presidente estadounidense admitió en Twitter que compartió con Rusia cierta información relativa al terrorismo en esa reunión y aseguró que tiene "el derecho absoluto" a hacerlo.
La Casa Blanca insistió en que Trump no hizo nada "inapropiado" ni puso en riesgo la seguridad nacional, aunque ha declinado confirmar si la información que se dio a Lavrov era secreta.
El escándalo desató también un escudo de solidaridad de varias potencias, entre ellas Reino Unido, cuya primera ministra en funciones, la conservadora Theresa May, declaró que confía en la especial relación entre Londres y Washington, y que seguirá compartiendo datos secretos con EEUU.
"Tenemos una relación muy especial, como saben, con Estados Unidos. Esta es la relación de defensa y seguridad más importante que tenemos en el mundo. Estoy contenta de que cuando fui a Estados Unidos poco después de la inauguración de Donald Trump, él se mostró 100% comprometido con la OTAN", añadió May.
Paralelamente, el ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, reafirmó hoy la estrecha relación de seguridad entre su país y Estados Unidos. "La relación de seguridad entre Israel y nuestro gran aliado, Estados Unidos, es profunda, significativa y sin precedentes en su cantidad", escribió Lieberman en su cuenta de Twitter. "Esta relación con EEUU no tiene precedentes en su contribución a nuestra fortaleza. Así es como ha sido y como seguirá siéndolo", añadió.
Desde la inauguración del mandato de Donald Trump, millones de personas se han manifestado en las calles de ciudades de los EE.UU. e internacionalmente. Ellos están motivados por una oposición profunda al chovinismo nacional y el autoritarismo de la nueva administración, tal como se expresa, en particular, en su orden de inmigración y refugiados contra los musulmanes.

Sin embargo, las críticas del Partido Demócrata hacia la nueva administración se centran en una cuestión completamente diferente. Continuando con un tema desarrollado por Hillary Clinton durante la campaña electoral, los demócratas están tratando de canalizar la oposición detrás de una campaña políticamente falsa y neo macartista que presenta a Trump como un agente de Moscú y del presidente ruso, Vladimir Putin.

La última ronda de Ruso-fobia fue señalada, como de costumbre, en las páginas del New York Times. Paul Krugman, quién inició la campaña de “hackeo ruso” el pasado verano con una columna en el Times denominando a Trump el “candidato siberiano”, comenzó su artículo de opinión con las palabras: “Estamos en el régimen de Trump-Putin”.

La senadora Elizabeth Warren tomó la batuta en un discurso ante la Cumbre de Estrategia del Congreso Progresista en Baltimore declarando: “En noviembre, Estados Unidos eligió a Donald Trump. Sí, los rusos ayudaron. Sí, el director del FBI ayudó. Sí, perdió el voto popular en tres millones. Pero no podemos dejar que nos agarren tan fácil.
Después de eso siguió una pretendida postura como crítica de “izquierda” del stablishment del Partido Demócrata, pero el apoyo a la ruso-fobia fue puntualmente indicada por otra líder demócrata la líder de la minoría Nancy Pelosi, que dio rienda suelta a su espíritu interior de Joe McCarthy en una aparición en el Programa de NBC “Conozca la Prensa”
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Se le preguntó sobre la crítica de Warren al carácter derechista de las campañas del Partido Demócrata a lo cual Pelosi rápidamente respondió cambiando de tema: “Pero permítanme volver a la primera parte de la declaración de la senadora. Quiero saber lo que los rusos tienen sobre Donald Trump. Creo que tenemos que tener una investigación por el FBI en sus conexiones financieras, personales y políticas con Rusia”. Continuó: “Y queremos ver sus declaraciones de impuestos para que podamos tener la verdad... de la relación entre Putin, a quien admira, y Donald Trump”.

El ex candidato presidencial demócrata Bernie Sanders hizo eco del mismo tema durante una aparición en el programa de CNN “Estado de la Unión”. Criticó a Trump como “un presidente que temo mucho nos está moviendo en una dirección muy autoritaria”, citando tanto sus ataques a los tribunales, los medios de comunicación, y el hecho de que él “ataca a nuestras agencias de inteligencia diciendo que operan en un modo neonazi”. Esto era una referencia a la crítica de Trump a las agencias de inteligencia por su involucración en propagar el cuento del “hackeo ruso” semanas después de las elecciones del 8 de noviembre.

En medio de esta campaña, los críticos demócratas y republicanos de Trump están aprovechando quizás la única cosa verdadera que Trump ha dicho. La mayoría de los políticos entrevistados en los programas de televisión, Demócratas y Republicanos, criticaron los comentarios de Trump sobre Vladimir Putin en una entrevista grabada antes del Super Bowl con Bill O’Reilly del noticiero Fox. O’Reilly trató de obtener que Trump condenara al presidente ruso, diciendo: “Putin es un asesino”. Trump respondió:
“Tenemos muchos asesinos. ¿Qué piensas? ¿Que nuestro país es tan inocente?

Este comentario provocó una ola de condena de políticos y comentaristas de los medios sobre la “equivalencia moral” entre los Estados Unidos y Rusia. La senadora demócrata de Minnesota, Amy Klobuchar, haciendo eco de las palabras de muchos otros, dijo a ABC News: “No se puede comparar a ningún líder de nuestro país con lo que Vladimir Putin ha hecho. Este es un hombre y un régimen que ha derribado un avión de pasajero en Ucrania, matando a cientos de personas... Este es un régimen que, según creemos—dijeron 17 agencias de inteligencia en nuestro propio país—ha tratado de influir en nuestras elecciones. Yo no creo que haya ninguna comparación”.

La verdad es que la acusación de asesino a Putin no tiene ningún asidero, mucho más si se considera que el imperio yanqui es el asesino número uno y en masa de toda la historia de la humanidad, es un imperio del terror que siembre muerte y destrucción en gran parte del planeta tierra..

Desde la Segunda Guerra Mundial, que terminó con el lanzamiento de dos bombas atómicas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki por Estados Unidos que mató, en minutos, a miles de personas y decenas de millones más en las guerras en Corea, Vietnam, Centroamérica, la primera Guerra del Golfo, guerra aérea contra Serbia, las invasiones de Afganistán e Irak, el bombardeo de Libia, la destrucción de Siria y Yemen, sin mencionar los baños de sangre conducidos por los regímenes de la CIA en América Latina, África y Asia. Estados Unidos es un asesino a escala global y sus crímenes permanecen la impunidad.

Los quince años de la “guerra contra el terrorismo” han provocado la muerte de más de un millón de personas en el Medio Oriente, con millones de personas adicionales convertidas en refugiados. No pasa un día en que el imperialismo norteamericano no esté matando a alguien en alguna parte del mundo. Fue Barack Obama, no Vladimir Putin, quien llevó a cabo periódicamente “Martes de Terror” para aprobar personalmente asesinatos con misiles de aviones no tripulados de miles de personas en Afganistán, Pakistán, Siria, Irak, Yemen, Libia, Somalia y otros países.

Klobuchar está siendo posicionada como una candidata potencial a la presidencia o vicepresidencia demócrata, bruñendo sus credenciales con el aparato de inteligencia y militar al unirse a los senadores republicanos John McCain y Lindsey Graham en una gira por las operaciones militares de Estados Unidos y la OTAN en los Estados bálticos y Ucrania.

Hay cálculos políticos claros en la campaña del Partido Demócrata sobre Rusia. Sirve, por un lado, de una distracción; un esfuerzo para desviar la atención del carácter derechista, antidemocrático y pro-corporativo de las políticas del gobierno de Trump, que los demócratas apoyan ampliamente.

Al mismo tiempo, los demócratas están tratando de explotar la oposición que existe para promover su propia agenda. Ellos representan una facción de la clase dominante y el aparato de inteligencia y militar que ve una política anti-Rusia como crítica para el mantenimiento de la OTAN, considera que Rusia es un obstáculo intolerable a la dominación de Estados Unidos en Oriente Medio y cree que sobre tomar a China no es posible sin primero tratar con Rusia.

Todo esto demuestra que una lucha contra el gobierno de Trump y el peligro que representa requiere una ruptura con el Partido Demócrata. Cualquier oposición que los demócratas expresan está totalmente dentro del marco de los intereses de la clase dominante estadounidense y el imperialismo estadounidense. La oposición genuina debe estar arraigada en la clase obrera, conectando la lucha contra la guerra y el autoritarismo con la oposición a la desigualdad social y al sistema capitalista”, según sostenía el excelente análisis de Chubut,

Por su parte, el periodista Patrick Martin afirmaba que la histeria anti-rusa se intensificó en la última campaña electoral habida en Estados Unidos, al final de la cual ganó el populista Donald Trump. En esos días de campaña política los demócratas, en su desesperación por ganar la carrera a Trump, acusaron a Rusia y formalmente al Kremlin de autorizar los ciberataques contra instituciones norteamericanas, incluida la sufrida por el Comité Nacional del Partido Demócrata.
Rusia rechazó las acusaciones de Estados Unidos de ciberpiratería calificándolas de “sandeces” y señaló que eso es parte de una “histeria antirusa sin precedentes”. Moscú través de la web del Ministerio de Asuntos Exteriores ha asegurado que no existe prueba alguna que apoye estas duras denuncias.
John Podesta, el jefe de campaña de Hillary Clinton ha vuelto a acusar al Kremlin de filtrar los correos electrónicos a WikiLeaks divulgados durante el Comité Nacional Demócrata, sin recordar que Julián Assange asilado en la Embajada del Ecuador en Londres, declaró que la divulgación de esos correos eran de exclusiva responsabilidad de WikiLeaks.
Estos mails habrían ayudado a reforzar las tesis de Bernie Sanders, el entonces candidato demócrata en las primarias, de que el partido había ayudado a Hillary Clinton en su carrera hacia la Casa Blanca. Sanders se retiró de la contienda de las primarias dando vía libre a la ex Secretaria de Estado.
El senador republicano y presidente del subcomité de ciberseguridad internacional en el Senado, Cory Gardner, ha anunciado a través de su cuenta de Twitter la posibilidad de proponer sanciones contra el Rusia.
Ante los señalamientos de Washington de que Moscú realizó una campaña de ciberataques contra el Partido Demócrata, la cancillería rusa negó las imputaciones y denunció una estrategia política para desacreditar a su país”

Refiriéndose a toda esa histeria antirrua a través de absurdas acusaciones, el gobierno de Vladimir Putin dijo estar decepcionado de escuchar "nuevas acusaciones típicamente estadunidenses de ser un juez global". El Ministerio de Relaciones Exteriores en Moscú señaló que las acusaciones de Estados Unidos de que Rusia fue responsable de ciberataques contra organizaciones del Partido Demócrata carecen de pruebas y son un intento de Washington por alentar una "histeria anti-rusa sin precedentes".

Las relaciones de Washington con Moscú también están tensas por la guerra en Siria y las acciones de Rusia en Ucrania. Este azotamiento de emociones sobre 'hackers rusos' es usado en la campaña electoral de Estados Unidos y la actual administración estadunidense, que toma parte en esta lucha, no es reacio a usar trucos sucios", dijo el vice ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Ryabkov, en comentarios en la página web del ministerio.

El analista Diego Otero Prada sostuvo que se acabó el comunismo, pero apareció el terrorismo como nuevo enemigo a derrotar por parte de la Organización del Atlántico Norte-OTAN. Pero dado que Rusia ha vuelto a resurgir con Putin, ya que no es más el país débil de Boris Yeltsin, tan querido por los líderes occidentales, ahora el gran enemigo a combatir es la Rusia de Putin. Hay una histeria mundial impresionante anti rusa en Europa y Estados Unidos. Putin es el nuevo demonio, el hombre que concentra todo lo malo de un tirano. Es el enemigo del occidente capitalista. Es curioso, Putin es un nacionalista conservador que no busca destruir el capitalismo sino hacer de nuevo a su país fuerte y respetable.

Ha llegado a tal nivel la histeria que se volvió un pecado hablar con él. Es desafortunado lo que ocurre en Estados Unidos en que se ataca a los hombres de Trump por hablar con funcionarios rusos. Y esto por demócratas e independientes. La histeria anti rusa busca aislar internacionalmente a ese gran país. No admiten que Putin ha hecho fuerte de nuevo a Rusia y que los ha derrotado diplomática y militarmente en Siria, Crimea, Georgia y otros sitios de influencia y tradición rusa. No pueden aceptar que hoy Putin es el hombre más respetado y de influencia mundial.
Se demoniza a Putin, es el hombre de todos los defectos: anti democrático, de doble moral, corrupto, asesino, mujeriego, tramposo, peligroso, imperialista, dictador, nacionalista extremista, en fin, todo tipo de epítetos negativos para desprestigiarlo mundialmente y que no se propague su virus de independencia, algo muy indeseable para los imperialistas y ex colonialistas como Francia e Inglaterra.

Esa histeria es demente en los Estados Unidos, Inglaterra, países de este y en Francia tanto por la derecha como por los desacreditados partidos social demócratas.

Añadía que Putin cambió totalmente la situación después del descalabro de la Unión Soviética, fortaleciendo al país y haciéndolo de nuevo un factor de poder internacional. Ya no es hoy el país con el cual jugaban y humillaban con Yeltsin. Putin es una mezcla de los Romanov y Stalin, nacionalista conservador que ha rescatado la tradición de la iglesia ortodoxa y tiene como objetivo la Gran Rusia, impulsar sus valores frente a un Occidente que considera decadente, volver a Rusia floreciente y poderosa, lo que no aceptan los círculos imperialistas de los Estados Unidos y de los enemigos de siempre Inglaterra y Francia, salvo el interregno del otro gran nacionalista, el general De Gaulle.
Los latinoamericanos no podemos caer en esta histeria que esconde el deseo de dominio mundial de los Estados Unidos, acompañado por su siempre fiel aliado, la decadente Inglaterra. A nosotros nos conviene un mundo multipolar. Que florezcan diferentes polos de poder: Rusia, China, Brasil, Irán, Japón, México y otros.

En cuanto a Trump se sabe que su posición con respecto a Putin es diferente a las de Obama y Clinton. En diversas entrevistas y declaraciones durante su campaña presidencial comentaba que era necesario tratar con Rusia y llegar a acuerdos. Ya presidente en funciones se ha mostrado muy cauto porque la campaña anti rusa ha llegado a varios de sus hombres de confianza acusados absurdamente de haber tenido contactos con funcionarios rusos, ataques conducidos por la gran prensa, círculos demócratas, republicanos y la élite intelectual imperialista. El tiempo dirá si Trump puede superar estos ataques e iniciar conversaciones con Putin”.

Sin duda continuarán los ataques contra Rusia y seguirán cercándola con la OTAN y buscarán ampliar el conflicto ya sea por el asunto de Ucrania o por Medio Oriente y en especial Siria. Sólo que Rusia no caerá en la trampa bélica. Los halcones de Occidente deben comprender que con Rusia y Putin no se juega, que no le atemorizan las histerias y fobias y que responderán en mayor medida que los posibles ataques que puedan lanzarse.

TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA, PAZ CONTRA LA GUERRA
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