EL MÉTODO D´HONT FAVORECE A LAS MAYORÍAS EN LA INJUSTA REPARTICIÓN DE ESCAÑOS EN ELECCIONES PLURIPERSONALES 



FUE DECLARADO INCONSTITUCIONAL POR EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DEL ECUADOR 



Rodrigo Santillán Peralbo
El método de D´Hont que se aplica en el Ecuador para la repartición de escaños en elecciones pluripersonales, ha sido acremente cuestionado porque favorece a las mayorías conformadas por el voto en plancha de los ciudadanos, sin que se haya hecho efectiva la representación proporcional en perjuicio de las minorías que, en varios casos, han obtenido más votos de los candidatos que han sido proclamados parlamentarios, como ha ocurrido en las últimas elecciones en las que Alianza Pais -el partido oficialista- obtuvo unos 20 asambleistas adicionales a los que realmente tenía derecho de conformidad con los resultados reales de los escrutinios.

El método D'Hont, consiste en realizar un cálculo “para convertir votos en escaños, mediante la división de los votos recibidos por los partidos u organizaciones políticas para una serie de divisores por el cual se obtienen cocientes, y los escaños se reparten en base a los cocientes más altos”

Ese método fue declarado inconstitucional por el Tribunal Constitucional el 1 de Marzo del 2004 y publicado en el Registro Oficial No. 282 por las siguientes consideraciones:
1) La suma total de votos nominales alcanzados por todos los candidatos de cada lista, es la cifra con la que se aplicará la fórmula D'Hont o de divisores continuos;
2) El total de la votación obtenida por cada lista se dividirá para 1, 2, 3, 4, 5 y así sucesivamente, hasta obtener cada una de ellas un numeró de cocientes igual al de los candidatos a elegirse como principales;
3) Con los cocientes obtenidos, se ordenarán de mayor a menor, se asignará a cada lista los puestos que le correspondan, de acuerdo a los cocientes más altos; y,
4) La adjudicación de los escaños una vez aplicado el método D'Hont corresponderá a los candidatos con mayor número de votos en cada lista, hasta completar el número total de representaciones que correspondan..
Para declarar inconstitucional el método D´Hont el Tribunal Constitucional sostenía que si bien es verdad que el método D'Hont ha sido diseñado para facilitar la representación de las minorías, no es menos cierto que su aplicación es inadecuada con el sistema de listas abiertas, por lo que no es este método el que debe constar en la ley para conciliar el sistema de elección abierto con la representación proporcional de las minorías, tomándose a la vez, contrario al mandato constitucional.
En el décimo quinto acápite afirmaba que se considera que el método D'Hont es inadecuado con el sistema de elección abierto, puesto que uno de sus errores, involuntario si se quiere, es que el elector que tenga preferencia por un candidato no sólo debe votar por él sino por el resto de la lista, aunque no tenga preferencia por ellos, puesto que solamente así asegura impulsar la posibilidad de que su candidato alcance el escaño deseado.
Lo mencionado ocurre porque el sistema de designación de escaños del método D´Hont se realiza en consideración a los votos alcanzados por la lista, no por la persona popular al optar por un sistema de listas abiertas.
De este modo, si el elector tiene preferencia por varios candidatos diseminados en diferentes listas, tiene dos opciones: 1) Votar por todos ellos con conocimiento de que su voto unipersonal no les da la fuerza que la lista necesita para que ellos, de manera personal, alcancen el escaño deseado; 2) Escoger al de su mayor preferencia, relegando a los otros, y votar también por la lista para de esta manera dar fuerza al candidato elegido.
Es por este motivo que el Método D'Hont es adecuado y tiene éxito en elecciones de sistema cerrado, en donde logra el efecto de dar representación proporcional a las minorías sin contravenir el derecho a elegir, igualar el voto del electorado, y en consecuencia, ser representativo de la voluntad de los electores; sin embargo, al establecer la Constitución del Ecuador específicamente el sistema de listas abiertas, y por ser imposible contravenir esta disposición, se debe adecuar un procedimiento que, sin transgredirlo, a la vez otorgue representación a las minorías.
En el considerando décimo sexto, el Tribunal Constitucional decía que el método D´Hont si bien es cierto que garantiza la representación de las minorías, quebranta el sistema de elección abierto, por cuanto se contrapone a la potestad democrática privativa del electorado para seleccionar candidatos de su preferencia de una lista o entre listas, en el caso de listas abiertas, y tiene como efecto que se produzcan marcadas diferencias en cuanto a la representatividad que buscó el ciudadano, y en consecuencia, se torne dudosa la legitimidad de varias personas que acceden a las respectivas dignidades.
Se debe considerar que uno de los derechos fundamentales de la persona humana es elegir y ser elegido de conformidad con el artículo 62 de la Constitución de vigente que ordena: “las personas en goce de los derechos políticos tienen derecho al voto universal igual, directo, secreto y escrutado públicamente de acuerdo con las siguientes disposiciones:
1.- El voto será obligatorio para las personas mayores de dieciocho años.
Ejercerán su derecho al voto las personas privadas de .libertad sin sentencia condenatoria ejecutoriada.

2.- El voto será facultativo para las personas entre dieciséis y dieciocho años de edad, las mayores de sesenta y cinco años, las ecuatorianas y ecuatorianos que habitan en el exterior, los integrantes de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, y las personas con discapacidad
La Constitución de Montecristi del 2008, en el artículo 65 determina que el Estado promoverá la representación paritaria de mujeres y hombres en los cargos de nominación o designación de la función pública, en sus instancias de dirección y decisión, y en los partidos y movimientos políticos. En las candidaturas a las elecciones pluripersonales se respetará su participación alterada y secuencial. El Estado adoptará medidas de acción afirmativa para garantizar la participación de los sectores discriminados.
Pero esa disposición constitucional, de alguna manera, se desvirtúa al aplicar el método D¨Hont porque se viola el derecho de las minorías y el derecho a elegir y ser elegido.- En otras palabras, se asigna la representación a personas por las cuales el electorado nunca votó, pues simplemente las minorías son ignoradas, además, el método D´Hont viola la garantía de participar en la vida política, cívica y comunitaria del país, de manera honesta y transparente.
El Tribunal Constitucional consideraba que en las elecciones pluripersonales los ciudadanos podrán seleccionar los candidatos de su preferencia, de una lista o entre listas. La ley conciliará este principio con el de la representación proporcional de las minorías. La norma actual ignora este principio fundamental
Refiriéndose a la disposición constitucional afirmaba que el artículo 99 de la anterior Constitución determina dos situaciones: 1) Un sistema de listas abiertas, puesto que los ciudadanos no tienen la obligación de votar por una lista, sino que pueden elegir a los candidatos individualmente, sin importar en cual de ellas se encuentren; 2) Una ley que concilie el sistema de listas abiertas con el de la representación proporcional de las minorías.
Además decía que la Constitución reconoce y garantiza el que grupos menores de la población que difieren de la mayoría por su lugar de nacimiento dentro del Estado Ecuatoriano, por su edad, por su etnia, .por su color, su origen social o posición económica, orientación sexual, religión, filiación política, etc. puedan ejercer sus derechos y, especialmente sus derechos políticos también garantizados por la Constitución para que puedan tener representación. Estos grupos de la población del Estado, son los que doctrinaria y conceptualmente se los considera, por los estudiosos de la sociología política y los tratadistas del Derecho Electoral como "minorías" y, para los que, en los Estados democráticos se les busca dar Jurídicamente la posibilidad de expresarse a través de las respectivas representaciones en las funciones y organismos del Estado, en función del precepto de la "unidad en la diversidad".
La diversidad está constituida por las minorías, independientemente de si éstas sean religiosas, étnicas, negras, indias, u orientadas sexualmente. En un sistema democrático, las minorías no pueden ser excluidas y en el ejercicio de sus deberes políticos y cívicos, tienen la obligación jurídica de participar activamente. Esa participación tiene que darse a través de sus representantes en los órganos del Estado y, entre ellos, en el Parlamento y en los organismos colegiados de los gobiernos seccionales. Las minorías no pueden ser objeto de discriminación de ninguna naturaleza y, peor del ejercicio pleno de sus derechos políticos. No se podría fortalecer la unidad nacional si se discrimina la diversidad que tiene como expresión auténtica a las minorías; y por lo tanto, no se podría construir un sistema democrático, ni garantizarlo, si se deja sin representación y voz en las decisiones del Estado, a dichas minorías. Por ello, es imprescindible que las minorías puedan y tengan la oportunidad de ejercer sus derechos, especialmente los derechos políticos.
La Constitución Política (anterior a la actual) en sus artículos 84 y 85 recoge estos criterios y expresamente los manifiesta con respecto de las minorías indígenas - en las que también existen minorías, como por ejemplo: cofanes, záparos, etc.; y negra; pero deja abierta la posibilidad, en sus artículos 98 y 99 para que todas las minorías puedan tener sus representantes, diferenciando claramente que las minorías no son los partidos y/ó movimientos políticos reconocidos legalmente. Las minorías en virtud de los principios de igualdad ante la ley y de elegir y ser elegidos, consagrados en los artículos 23 y 26 del texto constitucional, pueden ejercer sus derechos políticos con absoluta libertad y, sin restricciones legales de ninguna naturaleza, tal como lo dispone la Constitución, en los incisos segundo y último del Art. 18, que dicen: "En materia de derechos y garantías constitucionales se estará a la interpretación que más favorezca su efectiva vigencia. Ninguna autoridad podrá exigir condiciones o requisitos no establecidos en la Constitución o la Ley" y "Las leyes no podrán restringir el ejercicio de los derechos y garantías constitucionales". Y, en cumplimiento del mandato de la Constitución contenido en los numerales 12 y 17 del artículo 97 que dicen: "Todos los ciudadanos tendrán los siguientes deberes y responsabilidades, sin perjuicio de otros previstos en esta Constitución y la ley... 12.- Propugnar la unidad en la diversidad, y la relación intercultural; 17.- Participar en la vida política, cívica y comunitaria...". De esto, se deduce terminantemente que es un deber y una responsabilidad el que las minorías, participen en la vida política, cívica y comunitaria del Estado Ecuatoriano y, que la Constitución, las leyes de nuestro país y las diferentes funciones del Estado, eliminen las barreras de cualquier naturaleza, para que los derechos, deberes y responsabilidades de las minorías, sean ejercidos a plenitud.
Las minorías no tienen una expresión política y social, a través del voto, en los procesos eleccionarios y, en el evento de que se les permita en el futuro esta expresión, el método i D'Hont anularía la voluntad de los electores de esas minorías. En la práctica de sus derechos políticos las minorías pueden presentar, en las elecciones pluripersonales, candidatos y, como es lógico, votar por ellos en su ejercicio del derecho al voto. Al ejercer su derecho al voto, dicho voto estaría comprendido dentro de la universalidad del ejercicio del sufragio, y sería igual, directo y secreto, en cuanto a la forma de votación; pues todos los electores pertenezcan o no a mayorías y minorías, tienen que votar así. Al aplicarse el método D'Hont, se dejaría sin efecto la manifestación que los electores pertenecientes a las minorías, realizarían a través del voto, por los candidatos de sus preferencias, quedándose la acción de votar y el voto en si mismo, sin significado alguno. Lo único que se ejercitaría sería la acción de votar, pero la expresión del voto quedaría anulada y, favorecería a otros candidatos que no pertenecen a dichas minorías. La anulación se daría, por la forma de calcular los sufragios, mediante la división de votos en divisores para obtener cuocientes; lo cual es y sería inconstitucional, afirmaba el Tribunal Constitucional.
Cabe señalar que la decisión del Tribunal es de última y definitiva instancia, es decir que no hay apelación. Sin embargo, en el gobierno de la Revolución Ciudadana se decidió volver constitución al inconstitucional método D´Hont. Así el oficialista Movimiento Alianza País ha obtenido más curules que las que realmente eligió el voto ciudadano. En el diario El Comercio de Quito se decía: El método adoptado podría beneficiar al partido o movimiento que obtenga la mayoría de forma tal que esté sobre representado, es decir que tenga más curules que aquellas a las que debería tener acceso de forma proporcional. En un país diverso la representación de minorías siempre ha sido una válvula de escape adecuada a las presiones sociales y políticas. Esa diversidad propende a dificultar la formación de mayorías en la Legislatura, cierto es, pero muestra de manera más equitativa el mapa regional e ideológico. En el país no hubo espacio ni para el bipartidismo y tampoco lo hay para el partido único. La exclusión de las minorías, antes y hoy es una apuesta peligrosa y explosiva, en referencia al pronunciamiento del Ab. Fabricio Betancourt O. quien fue Candidato Asambleísta por Pichincha
En su alegato sostenía: El Método D’Hont fue declarado como inconstitucional por el Tribunal Constitucional, en sesión del 17 de febrero del 2004, sentencia que constituye un elemento jurisprudencial, pues fue publicada en el Suplemento del Registro Oficial No. 282 de 01 de marzo de 2004.
La Constitución del Ecuador en el Art 116 establece: “Para las elecciones pluripersonales, la ley establecerá un sistema electoral conforme a los principios de proporcionalidad, igualdad del voto, equidad, paridad y alternabilidad entre mujeres y hombres; y determinará las circunscripciones electorales dentro y fuera del país.
El artículo inconstitucional es el 164 del Código de la Democracia donde establece el Método de D´Hont el cual violenta los siguientes principios:
Principio de proporcionalidad al favorecer a los partidos mayoritarios que son sobre representados en relación al número de escaños que les son asignados por el Consejo Nacional Electoral.
Principio de igualdad al desconocer el valor real del voto que no es igual al número de escaños obtenidos provocando desigualdades materiales en el valor del sufragio de votos recibidos con sus oponentes
Es necesario recalcar el método de D`Hont que se aplica en circunscripciones en las que el número mínimo de escaños a repartir a los partidos políticos es de 7
Las últimas elecciones demuestran que pese a obtener un porcentaje nacional de votos menor, Alianza País obtienen el mayor porcentaje de la representación. Un ejemplo es el análisis de la provincia de Manabí. Allí Alianza País obtiene ocho de nueve legisladores, cinco de cinco en la circunscripción sur y tres de cuatro en la del norte. Habiendo obtenido el 53% de los votos válidos se lleva el 89% de las curules, una evidente injusticia que el correísmo propició intencionalmente.
Realizando la misma distribución con el método de Webster, que fue con el que se repartió los escaños para los asambleístas nacionales, el resultado varía. Alianza País se hubiese llevado cuatro de cinco asambleístas del distrito sur y dos de cuatro del distrito norte, seis de nueve en todo Manabí, el 66%, aún sobre representados, pero más cercanos a los resultados electorales
Si se llegara a convocar a una Asamblea Constituyente, primero y de manera urgente e inevitable habría que derogar –mediante consulta popular- el artículo 164 del Código de la Democracia que resucitó el Método D´Hont.