CIUDADES MODELO NO, SOCIEDAD MODELO SI 



CIUDADES MODELO NO, SOCIEDAD MODELO SI 



CIUDADES MODELO NO, SOCIEDAD MODELO SI

Por Tomas Andino Mencia
Cada vez se va revelando la verdadera dimensión del Golpe de Estado en Honduras.
Los hechos van demostrando que no solo hubo un Golpe político, consistente en el derrocamiento de un gobierno constitucional, sino que simultáneamente se está dando un proceso golpista más profundo, que abarca otras dimensiones de la realidad.
Estamos sufriendo un “Golpe Social” con el cercenamiento de las más caras conquistas sociales de la clase trabajadora, como la pérdida del derecho al empleo permanente (Ley de Empleo Temporal); la castración del Estatuto del Docente con la eliminación de su clausula de actualización salarial; la “suspensión” del Salario Mínimo; la inminente aprobación de la nueva Ley General de Educación; y ahora la derogación del Decreto 18-2008 que quita las tierras a los campesinos que fueron otorgadas por el Presidente Zelaya.
También somos testigos de un artero “Golpe Económico-Ambiental” con la puesta en venta de las más lucrativas instituciones de servicios públicos del Estado a través de la Ley de Inversión Publica Privada, y con el concesionamiento por treinta años (prorrogable) de la cuencas de los ríos de nuestro país a las familias de la oligarquía golpista, entre otras lacras.
Ahora viene el tiro de gracia; el “Golpe a la Soberanía del Estado de Honduras”, con la introducción del decreto que crea las “Regiones Especiales de Desarrollo”, mal llamadas “ciudades modelo”.
Las Ciudades-Estado Empresariales
Según el Proyecto de Decreto, las Regiones Especiales de Desarrollo (RED):
“son entes del Estado de Honduras creadas con el propósito de acelerar la adopción de tecnologías que permiten producir con alto valor agregado…” (Numeral 1 del artículo 329 constitucional reformado)
Aunque se las declara ser “entes del Estado de Honduras”, tienen un nivel de autonomía tan elevado que en dichas zonas no serán aplicables la mayoría de las leyes de Honduras, incluso la mayoría de disposiciones constitucionales, salvo en los temas relacionados a “soberanía, defensa nacional, relaciones exteriores, temas electorales, emisión de documentos de identidad y pasaportes” (numeral 5), o sea; salvo para entrar y salir del país, identificarse, votar y someterse a la política exterior y de defensa.
En otras palabras, en esos territorios queda en suspenso su calidad de ciudadanos(as) de Honduras y están bajo amenaza sus derechos humanos y civiles, en especial los derechos laborales, garantizados desde la Constitución de 1957, incluidas las convenciones internacionales que son aplicables al Estado de Honduras, ya que ni siquiera se las menciona. En su lugar, el Decreto en cuestión establece que esos complejos industriales-habitacionales tendrán una mini Constitución elaborada por los diputiteres de los empresarios:
“Los sistemas que se instituyan en las Regiones Especiales de Desarrollo deben ser fijados por un Estatuto Constitucional aprobado por el Congreso Nacional con una mayoría calificada de dos terceras partes de la totalidad de sus miembros” (numeral 2)
Para asegurarse que ningún gobierno posterior cambiara ese Estatuto, introducen una clausula aparentemente “democrática” pero que se presta a la manipulación en la que son maestros los grandes empresarios:
“Una vez promulgado ese Estatuto Constitucional solo podrá ser modificado, reformado, interpretado o derogado con la misma mayoría antes indicada, previo referéndum a la población que habite la Región Especial de Desarrollo de que se trate.” (Numeral 2)
Y sigue:
“Las RED tienen personalidad jurídica, deben contar con su propio sistema de administración pública, emitir su propia normativa legal, deben contar con su propio fuero jurisdiccional, pueden firmar tratados y convenios internacionales en temas relacionados con el comercio u cooperación en materias de su competencia, mismos que deben ser ratificados por el Congreso Nacional; y tendrán la atribución contenida en el Articulo 297[1] de esta Constitución” (numeral 3). Esto último significa por analogía con las municipalidades, que también podrán nombrar libremente a sus empleados públicos incluyendo a los agentes de la policía, los que serán costeados con sus propios fondos.
Además, sigue diciendo el Proyecto de Decreto:
“Las Regiones Especiales de Desarrollo deben tener su propio presupuesto, el derecho a recaudar y administrar sus tributos, celebrar todo tipo de contratos que se extiendan al siguiente periodo de gobierno y contratar sus propias deudas internas o externas siempre que sean sin el aval del Estado de Honduras. Al momento de su creación, deberá garantizarse que se respete todo lo dispuesto en el Artículo 12 de esta misma Constitución”
En buen romance, lo anterior significa que las Regiones Especiales de Desarrollo serán pequeños enclaves o ciudades-estados empresariales que se organizaran dentro del Estado de Honduras y al amparo de este, pero que serán prácticamente intocables una vez creadas. Además no se establece ningún límite de tiempo, por lo que se les concibe permanentes.
¿No es esto una pérdida de Soberanía del Estado de Honduras sobre esas partes de su territorio? ¿No es esta una alteración a la “Forma de gobierno” que tanto dicen defender?
El proyecto comenzara con la asignación de 33 Kilómetros cuadrados, en zonas como el Valle de Agalta y la desembocadura del Rio Sico Paulaya; no obstante, en sus planes esta conceder aproximadamente 1000 kilómetros cuadrados a empresarios extranjeros y nacionales ¡y quién sabe si a futuro se les ocurre extenderlas a regiones más vastas del país!
De esa forma, se cumplirá el sueño de las transnacionales y de los oligarcas criollos de subastar nuestro territorio y contar con espacios en los cual puedan hacer lo que se les antoje, sometiendo a sus habitantes a sus leyes.
La teoría neoliberal de Paul Romer
Para algunos sectores, estos “inconvenientes” se justificarían a cambio de los beneficios que tendrán esos enclaves, según sus promotores. Veamos que tan cierto es a partir de una mirada critica de su propuesta.
El promotor de este adefesio es el economista Paul Romer, profesor de la Universidad de Stamford, traído a Honduras por la Embajada de los Estados Unidos. El Sr. Romer es un académico de la teoría del desarrollo endógeno, que ha postulado una teoría sobre como contribuir, dice él, al desarrollo de los países pobres, mediante las denominadas Chárter Cities o “Ciudades de Estatuto”, basado en la experiencia china de Hong Kong.
En realidad, Romer lo que hizo fue tomar la idea de los chinos, originalmente diseñada para mejorar la productividad de un país socialista, para aplicarla a los fines de la explotación capitalista transnacional.
Según su teoría[3], lo que impulsa el desarrollo económico es la innovación tecnológica, cuyo componente mas importante es el capital humano. Pero lo que obstaculiza el desarrollo de los países pobres son las “malas normas” que los Estados le imponen a los grandes inversionistas, pues los desestimulan a invertir.
Traduciendo lo anterior, las “malas normas” de que habla Romer, son las leyes de los Estados creadas para proteger los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras, las leyes que protegen a las empresas estatales y los derechos de los consumidores(as), que a su juicio obstaculizan la inversión privada. Por eso Romer es un teorico del neoliberalismo radical.
Para este profesor se trata de darle opción a estos inversionistas de contar con un territorio donde no existan esas normas sino las suyas propias. Tales empresarios pueden ser nacionales o extranjeros. En ese territorio debe concentrarse mano de obra y darle la mejor educación y servicios públicos, pero no es necesario que sea toda la población porque para Romer capital humano es la población educada[4]. Ese territorio no debe ser tan pequeño como una comunidad pero tampoco tan grande como un país, sino del tamaño de una ciudad mediana, preferiblemente donde no haya habido habitantes previamente, para inducir ahí la colonización de mano de obra joven (de preferencia como primer trabajo), con la idea de que no tenga experiencia en la defensa de sus derechos y no esté organizada sindicalmente.
Según Romer, eso estimulara a los inversionistas a introducir tecnología de punta en complejos industriales enormes, que darán trabajo a centenares de miles de personas, bajo la premisa de que ningún Estado intervendrá para protegerlos. Esos trabajadores(as), además de ser explotados laboralmente, vivirán y consumirán ahí lo que las empresas les ofrezcan, elevando sus ganancias al máximo.
Para finalizar, Romer asegura que en el transcurso de varias décadas, el resto del territorio del país donde está el enclave, se verá atraído al largo plazo a este tipo de inversión, ampliando esos “beneficios” al resto del país y así los países pobres saldrán del subdesarrollo.
Problemas con la teoría de Romer
El primer problema con esa teoría es que rompe con el concepto de la soberanía de los estados nacionales que supuestamente busca salvar, para establecer la soberanía de las corporaciones transnacionales. Aunque según este teórico neoliberal la enajenación del territorio a favor de otro estado no es necesaria (aunque si lo es su autonomía absoluta respecto al estado matriz), lo cierto es que solo el capital transnacional posee la capacidad de hacer ese tipo de inversiones y el “prestigio” para generar confianza, por lo que Romer recomienda hacer “alianzas” con países desarrollados. Honduras esta curtida de esas “alianzas”, con los gringos por ejemplo, por lo que es previsible que su aplicación tendera a subyugar aun mas a nuestra nacion en lugar de contribuir a nuestra independencia.
El segundo problema es que se trata de un modelo elitista, que privilegia a un reducido segmento de la población para exprimirlo al máximo, mientras desprecia la calidad de vida del resto, que es la mayoría. Se crearían “islotes” privilegiados de inversión social sin resolver los graves problemas sociales del resto del país, creando dos categorías de ciudadanos(as). Tal situación es injusta porque el Estado de Honduras está obligado a velar por el bienestar de todos y todas sus habitantes.
El tercer problema es que, al crear islas de pleno empleo en medio de un país plagado de miseria, la tendencia será precarizar el valor de la fuerza de trabajo. No dudo que la desesperación llevara a millones de personas a competir por participar en las “chárter cities” (donde habrá libre circulación del dólar), pero aunque en un comienzo los salarios puedan ser algo más elevados que el promedio, como “enganche”, tal nivel de oferta de mano de obra generara una competencia entre los trabajadores que al largo plazo abaratara su costo salarial, agravado por el hecho de que los trabajadores padecerán un estado de indefensión respecto a sus derechos laborales y de ausencia de organización sindical. Por tanto, lo que se generalizara no es el desarrollo de los pueblos, sino formas de sujeción laboral que tenderán a ir hacia el deterioro de la mano de obra.
Sera algo así como una súper maquila, como cínicamente lo reconoce el golpista de Juan Orlando Hernández solo que viviendo ahí mismo. Y ya sabemos como progresa el salario en las maquilas, que ni siquiera son beneficiarios de los recientes aumentos al salario mínimo, mientras que la explotación es intensiva.
El cuarto problema es que los derechos humanos irían en retroceso, camino a desaparecer. Estarán especialmente amenazadas las convenciones de protección laboral universalmente reconocidas, lo cual colocaría en indefensión a los más vulnerables. En tal sentido, esta propuesta es el sueño totalitario del capital financiero, con el cual pretende establecer paraísos de explotación e impunidad.
El quinto problema es que la existencia de un sector empresarial oligárquico con acceso privilegiado a las chárter cities, marginara a un sector de la pequeña y mediana empresa privada que no tendrá las mismas ventajas y que seguirá sometida a las regulaciones corrientes del Estado. Incluso no es descartable que algunos sectores de la oligarquía, que tienen fuertes coinversiones en las maquilas, sean afectados por la migración del capital transnacionales hacia las charter cities. Eso puede estar en el fondo de la oposición de un sector del golpismo a este proyecto
El sexto problema es que al amparo de un micro estado, seguramente tenderán a refugiarse impunemente formas de capital ilícitas, creándose un paraíso fiscal de la corrupción y el crimen organizado.
Y el séptimo problema es que el Estado de Honduras está siendo usado como conejillo de indias de un experimento, ya que esta teoría no ha sido probada exitosamente en ninguna parte del mundo capitalista. No se sabe con certeza que efectos sociales, ecológicos y de seguridad traerá. Para empezar, el modelo fue diseñado inicialmente por los chinos para una economía planificada, socialista, no para una economía capitalista neoliberal; luego, no existen experiencias recientes de aplicación de las ideas de Romer que permitan prever sus consecuencias, como lo reconocen ciertos voceros de la misma burguesía.
Solución integral solo en el Socialismo
Si tanto les preocupa el bienestar de las personas ¿Por qué en lugar de construir esas Ciudades Empresariales, no se hace Reforma Agraria, se paga el salario mínimo, se mejora y expande el seguro social, o se hace inversión en vivienda para los pobres? Es pedirles mucho a los diputiteres, pues estos solo le hacen los mandados a los oligarcas.
Causa rabia que quienes hoy le ofrecen al Pueblo paraísos como las “ciudades modelos”, no hace mucho dieron un golpe de Estado a un gobierno cuyo pecado fue querer hacer mínimas reformas para beneficio de las mayorías.
¿Cuál es la alternativa entonces? El problema de Honduras no es que no se produzca riqueza suficiente, sino que esta es apropiada, derrochada y dilapidada por una elite corrupta, voraz y vende patria, en detrimento de los intereses de la clase trabajadora y las mayorías. El problema es el capitalismo que como sistema produce mas pobreza para unos y mas riqueza para otros.
Si algo han demostrado los teóricos de esta propuesta es que la misma ha funcionado bien en un sistema socialista, como en China. Aclaro que no todo me gusta en el modelo chino de socialismo, especialmente en lo que se refiere a su verticalismo político, pero al menos tiene lo básico de todo socialismo: que a diferencia de un sistema capitalista, en un país socialista la riqueza que generan las Zonas Especiales es reinvertida en beneficio de toda la población de ese país a través de la inversión social del Estado. Cuba es otro ejemplo de cómo el socialismo utilizo inversión capitalista para sostener sus costosos servicios sociales de alta calidad, en medio del bloqueo norteamericano (como le ocurrió en el “Periodo Especial” de los años 80 con la masiva inversión mixta en el turismo). En condiciones especiales salidas temporales como estas son validas.
En cambio, en un país capitalista como el nuestro, la riqueza producida en dichas zonas no beneficiara en nada al Estado sino que irá a parar a las cuentas bancarias de los magnates extranjeros y de la oligarquía árabe en Honduras.
Hay personas que de buena voluntad creen los argumentos de los promotores de esa idea, pero que no alcanzan a ver la diferencia entre una y otra cosa, y por eso se confunden.
Por consiguiente, en oposición al modelo de las chárter cities, la Resistencia debe oponer la construcción de una sociedad Socialista, nuestra Sociedad Modelo, en la que se eliminen las causas del atraso y la dependencia. Un Socialismo del tipo que mas nos convenga, pero que sea Socialismo. Y a través de la Constituyente podremos lograrlo.