OLLANTA HUMALA SE REAFIRMA EN EL CAMBIO, LA INCLUSIÓN SOCIAL Y LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN 



inicio de un proceso hacia la gran transformación  



Por Teófilo Bellido

En su primer mensaje a la nación como el nuevo presidente constitucional del Perú, Ollanta Humala, reafirmó su decisión de realizar cambios en el Perú, aseverando -en lo esencial- el inicio de un proceso hacia la gran transformación proclamada durante su campaña electoral.
“Tomaremos como ejemplo lo bueno de otras experiencias, pero como decía el amauta José Carlos Mariátegui, no habrá calco ni copia sino creación heroica”, señaló. El país espera de éste un gobierno diferente al de Alan García, Toledo y Fujimori, hermanados por el continuismo neoliberal y una galopante corrupción.
Un segundo elemento que caracteriza el mensaje es haber subrayado enfáticamente el tema del desarrollo económico con inclusión social, otra línea central de su programa. Ollanta Humala asume dedicar toda su "energía" para erradicar la pobreza en el Perú. "Dedicaré mi energía para borrar de nuestra historia el rostro de la pobreza", dijo. Añadió que el crecimiento económico no puede ir separado de la inclusión, situación que los gobiernos que le anteceden no se han preocupado en el afán de gobernar pensando en los grupos de poder económico. “No hay democracia con miseria, no hay democracia con asimetrías sociales”, señaló evocando a Nelson Mandela.


Los programas sociales para paliar la pobreza y desigualdad serán aplicados en forma irrestricta, desde PENSION 65 hasta JUNTOS y CUNAMAS. Para nosotros, estos programas, antes que dádivas asistencialistas o de clientelaje al que han sido sometidos, deben enmarcarse en el concepto de justicia, solidaridad y un deber del Estado con sectores de la población, sin que ello signifique abandonar la lucha por el cambio de un modelo económico que no permite ello. El tema del desarrollo con inclusión social va más allá de la creación de un ministerio articulador que será creado.
Valoramos la confirmación que las ganancias extraordinarias de las empresas mineras deben contribuir al esfuerzo nacional en pro del combate contra la pobreza y en beneficio de todo el país. “En ello va mi palabra y mi compromiso con el pueblo peruano”, señaló Ollanta Humala.
El aumento del Salario Mínimo Vital a 750 Nuevos Soles a los trabajadores sujetos al régimen laboral privado, será gradual, siendo lo inmediato 75 Nuevos Soles a partir de agosto y de 75 soles más en 2012 para alcanzar lo prometido; salario -dijo- que irá ligado a la productividad y al crecimiento económico además de la formalización de las pequeñas y medianas empresas.
Aceptando el incremento, no va con lo prometido hacerlo en un solo acto. No cubre el costo de la canasta familiar ni las necesidades de salud y educación. Tampoco es extensivo a todos los sectores públicos, ¿por qué solo a los militares? No se anuncia la abolición de las cuestionadas services ni se puntualiza el mejoramiento de las condiciones de trabajo, particularmente los CAS y Servicios No Personales cuya demanda es la estabilidad laboral con plenos derechos, tal como lo plantea la CGTP.
El Concejo Económico y Social a instalarse no debe correr la misma suerte del Acuerdo Nacional, espacio que, con la participación del Estado, los empresarios y trabajadores, sus acuerdos en lo fundamental fueron burlados. Con el nuevo gobierno, el CES solo será valioso si las resoluciones que adopta tienen carácter vinculante.
Sobre el tema del gas, el mensaje destaca que el Lote 88 de Camisea, será orientado primero hacia el consumo interno, acompañado de una política de masificación de su consumo y la reducción significativa del precio de un balón de GLP lo que repercutirá favorablemente en la economía de la mayoría de la población peruana. Igualmente impulsará el desarrollo de la industria petroquímica.
El papel promotor del gobierno en la construcción de Hidroeléctricas, el fortalecimiento de Electroperú y su participación en nuevas inversiones, reforzar el SIMA y ENAPU como empresas eficientes, así como lograr que las empresas privadas prioricen la demanda nacional, constituyen anuncios importantes para la economía del país.

También anunció la creación de una línea aérea de bandera para el Perú y la construcción de aeropuertos para que el mercado aéreo comercial sea más abierto y de mayor competencia, lo que permitirá abaratar y ampliar la comunicación al interior del país e incluir a seis millones de peruanos que actualmente solo pueden llegar a sus lugares de origen a través del transporte terrestre.
La propuesta de establecer una mejor relación con las regiones debe contribuir en acelerar una verdadera descentralización mejorando el trato en la solución de sus problemas sobre la base del diálogo con las autoridades regionales, alcaldes y representantes de la sociedad, mecanismos despreciados por el gobierno de García para imponer decisiones autoritarias y represivas.
Es positivo que la política antidroga del Perú sea soberana demandando corresponsabilidad con los países consumidores. Debe tomarse en lo inmediato medidas efectivas de control de los insumos químicos y el combate a las bandas de narcotraficantes. No debe permitirse que so pretexto de guerra al narcotráfico se aliente la intervención de bases militares extranjeras, en especial de los EE.UU.
Ollanta Humala se reafirma en que la lucha contra la corrupción, calificada como un elemento que debilita al Estado y afecta su desarrollo, será permanente e inflexible. Señala que aplicará medidas de imprescriptibilidad de los delitos de corrupción en agravio del Estado y la inhabilitación a perpetuidad contra sus autores o cómplices para el ejercicio futuro de cualquier función pública; asimismo, propone la supresión de las penas condicionales en las condenas por corrupción para que la prisión se cumpla de manera efectiva; y la eliminación de los beneficios penitenciarios en los casos de corrupción.
Lo central en la política internacional es su compromiso en desarrollar una política exterior multilateral de cara a nuestra región latinoamericana, fortaleciendo UNASUR y la Comunidad Andina de Naciones, CAN. Tácitamente, el Pacto del Pacífico: México, Colombia, Perú y Chile, pasa a segundo plano, afirmando así una política internacional soberana e independiente.
Merece especial reflexión el hecho que en la ceremonia de juramentación como nuevo jefe de Estado, Ollanta Humala haya evocado como principio democrático la Constitución Política de 1979 soslayando la espuria Carta Magna de 1993. También lo hicieron Marisol Espinoza Cruz (Primera Vicepresidenta) y Omar Chehade Moya (Segundo Vicepresidente), despertando las iras de la bancada fujimorista; pretexto para que, igualmente, sectores de la prensa y la derecha más intolerante cuestionen al nuevo gobierno.
Transformar el país, como lo enfatizó el mismo Ollanta, no es tarea fácil, es un compromiso colectivo, exige un nuevo contrato social. Debemos entender que se refiere a una Constitución Política diferente a la que nos rige. De este modo, el tema Constitución se pone en agenda, debate nada ajeno a la izquierda ni a los sectores populares ya que se trata del fundamento legal de los verdaderos cambios o el continuismo.
Garantizar el inicio de un nuevo periodo en nuestra patria derrotando los planes de la derecha en sus intentos por torcer la voluntad popular de transformar el país, exige fortalecer la unidad más amplia de la izquierda, sectores progresistas, patrióticos y democráticos, también del movimiento sindical y popular. Ello significa asumir un compromiso de gran responsabilidad en un momento histórico que debe consolidarse.