“SEGUIR VIVAS ES NUESTRA REVUELTA…” 



RETOS PARA ALCANZAR LA IGUALDAD DE GÉNERO 



Por MUJERES CONTANDO EN VOZ ALTA

En Quito, Ecuador.
Las mujeres se movilizaron el 8 de marzo bajo dos aguaceros adversos: la lluvia incesante que empapó a la capital desde el mediodía hasta la noche; y, el intento gubernamental de apropiarse de esta fecha simbólica, para convertirla en una marcha electoral “contra el feriado bancario”.
Miles más en todo el país, marcharon para decirle al patriarcado y su poder político que este día no se manipula, no se disfraza con intenciones politiqueras, ni se secuestra bajo ninguna consigna.
Una de las concentraciones fue la convocada por la plataforma “Vivas nos queremos”, que se dio cita en la Avenida Patria y 12 de Octubre, frente a la Fiscalía General de la Nación, donde insistieron, entre otras demandas, en reclamar el respeto por la vida y la autonomía de sus cuerpos.
RETOS PARA ALCANZAR LA IGUALDAD DE GÉNERO
La presencia de las mujeres en los espacios de decisión política y en los medios de comunicación en la búsqueda de equidad en el ámbito laboral y en la erradicación del patriarcado, son algunos de los retos que las mujeres deben enfrentar para alcanzar la igualdad de género.
Por Sofía Ramírez
Con ocasión del Día Internacional de la Mujer, se realizó en Quito el Conversatorio “Retos para alcanzar la igualdad de género”, organizado por el Centro Internacional de Estudios Superiores de la Comunicación para América Latina, CESPAL, que contó con la participación de cuatro expositoras: Nelly Valbuena, docente de la Universidad Politécnica Salesiana y directora de Mujeres Contando; Nydia Pesántez, Oficial Nacional del Programa de ONU-Mujeres; María Pessina Secretaria Ejecutiva del CIESPAL; y Sofía Argüello, catedrática de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
El 8 de marzo de 2017, tras conocerse que en 50 países las manifestaciones incluyeron un paro mundial bajo etiquetas como #NosotrasParamos #MujeresEnHuelga, y en Latinoamérica la convocatoria de las mujeres argentinas a una Maratona Radial Feminista, las cuatro mujeres feministas y académicas, reflexionaron sobre los desafíos de las mujeres para alcanzar la equidad.
Todas coincidieron en que la situación de violencia para las mujeres es muy preocupante y debe ser parte no sólo de reflexión, sino de concreción de políticas públicas de los gobiernos para garantizar una vida libre de violencias en todos los ámbitos de la vida, para las niñas, adolescentes, jóvenes y adultas.
1. LUCHA CONTRA EL PATRIARCADO Y EL PODER
El principal reto que las mujeres deben enfrentar es el patriarcado y el poder. Para Nelly Valbuena, es necesario no perder de vista que el patriarcado sigue más vigente que nunca, se expresa en todas las esferas de las sociedades y, desde luego, en el ámbito del poder político; y por ello, las mujeres deben enfilar sus estrategias de lucha a lograr la transformación política y cultural de la sociedad patriarcal.
Una manera de hacerlo es incorporando de manera más masiva y entusiasta a los hombres, a la comprensión del feminismo, a sus luchas y reivindicación de los derechos de las mujeres. “Es importante que los hombres comprendan y se sumen a nuestras luchas para lograr igualdad, porque el patriarcado dividió a la sociedad y a las mujeres; por lo tanto, es más difícil que las mujeres podamos lograr procesos de igualdad de género, si estamos aisladas o si el movimiento es excluyente. Se requiere espacios de concertación para derribar el patriarcado”, insistió.
2. HISTORIA DEL FEMINISMO Y EL GÉNERO DEBEN ESTAR EN LA EDUCACIÓN
Una barrera para comprender al feminismo como corriente teórica y filosófica es la falta de espacios para su enseñanza desde la escuela, el colegio y la academia. La directora de Mujeres Contando enfatizó en la necesidad de que la historia del feminismo tenga un espacio en las aulas de clase desde la infancia. Ese es un reto inminente. “En la Carrera de Comunicación Social de la Universidad Politécnica Salesiana logramos que la Cátedra de Comunicación, Género y Derechos Humanos haga parte de la formación académica. Es la única Carrera del país que la tiene”.
3. LAS MUJERES DEBEN ESTAR EN LOS ESPACIOS DE DECISIÓN POLÍTICA
Una de las esferas más complejas para que las mujeres accedan es la del poder pues está no solo copada por los hombres, sino definida y hecha para ellos. Sin embargo, las mujeres han logrado llegar a esa instancia con o sin conocimiento del enfoque de género y de los derechos de las mujeres.
Para Nydia Pesántez, otro desafío para las mujeres es superar esa barrera y llegar a ser parte de los espacios de decisión política. Aunque se enfrenten a situaciones como la vivida por la expresidenta Laura Chinchilla, que tras su salida de la presidencia en Costa Rica, los grupos de poder hicieron una encuesta para saber si el pueblo volvería a votar por una mujer, un hecho que no ocurre cuando quien sale del poder es un hombre.
4. PRESENCIA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Los medios de comunicación también presentan limitantes para que las mujeres puedan alcanzar la igualdad de género. Pocas veces llegan a la gerencia, a la producción o a la definición de temas de la agenda mediática. Llegar a estas áreas de trabajo en los medios masivos permitirá reconocer los derechos de las mujeres y un cambio de pensamiento social en temas de igualdad.
Pesántez también indicó que otro limitante que se debe superar en los medios de comunicación, son los espacios reducidos de la mujer en la creación de contenidos políticos o económicos. Por lo que es importante que se retomen espacios de visibilización de la mujer en estas áreas. Según un estudio elaborado por el Observatorio Ciudadano de la Comunicación en Cuenca en este año, solo un 13% de todas las noticias analizadas incluyen a las mujeres.
El quinto desafío para las mujeres, en la actual coyuntura, es lograr la equidad en el ámbito laboral. Para María Pessina, Secretaria General de Ciespal, es importante reconocer el trabajo de la mujer en igualdad de condiciones, en el ámbito público y privado.
De acuerdo a un estudio de ONU-Mujeres del año pasado, las mujeres reciben un 20% menos de remuneración frente a los hombres. Por lo que reconocer la labor de la mujer en el trabajo produce una significación importante para la mujer dentro de la jornada laboral, dijo Pessina.
6. RECHAZAR EL USO SEXISTA DE LA IMAGEN FEMENINA
Otro punto crítico para la mujer y al cual debe hacer frente para alcanzar la equidad es el uso de la imagen femenina de forma sexista y estereotipada en la publicidad y los medios de comunicación.
En estos casos, las mujeres no deben aceptar y naturalizar la utilización de su cuerpo y deben denunciar este tipo de estigmatizaciones. Para lograrlo es necesario que “exijamos que nuestra voz sea escuchada en medios de comunicación, espacios académicos y en el Estado” señaló María Pessina.
7. SUPERAR LA DISPERSIÓN Y LAS DIFERENCIAS
Sofía Argüello, considera que otro reto que permitiría lograr una igualdad de condiciones es combatir la lucha de poderes entre las propias mujeres. Para ella es importante que las mujeres se pregunten por la construcción del sujeto político y de derechos del feminismo, lo que las llevaría a superar la dispersión del movimiento social y a buscar sus derechos como grupo, aunque existan diferencias.
8. ESTABLECER ROLES DESDE EL GÉNERO EN EL ESTADO
Es claro qu el Estado debe garantizar los derechos de las mujeres y, por lo tanto, es necesario conocer cuál es su verdadero rol en la reivindicación de los derechos de las mujeres.
Argüello enfatizó que en este ámbito es importante entender cómo participará el Estado para la construcción de los derechos de las mujeres, sobre todo en el ámbito político y social.
Las preocupaciones
La participación del público estuvo enfocada a preguntar sobre: ¿cómo cambiar el día a día?, ¿qué deben hacer los hombres y ¿cómo involucarse en la transformación de la cultura machista?, ¿qué hacer con la dispersión del movimiento de mujeres?, ¿qué nos está faltando hacer como sociedad?, ¿cómo articularnos a las luchas globales sin desconocer las locales y propias, que muchas veces están en un nivel más precario? y ¿cómo entender los fenómenos de expresión en la redes sociales?
Mujeres seguimos cometiendo “traición”
Por el Día Internacional de la Mujer, Nelly Valbuena directora de Mujeres Contando presentó este texto en el evento “Retos para alcanzar la igualdad de género”, organizado por Ciespal. Este trabajo hace parte de las reflexiones del colectivo Mujeres Contando, Ecuador.
Olimpia, “la traidora”
Olimpia de Gouges, activa líder francesa ligada a los girondinos, luego de dirigir una masiva reunión y marcha de más de diez mil mujeres ataviadas con los célebres gorros rojos del París revolucionario de 1789, entregó a la Asamblea Nacional la primera “Declaración de Derechos de la Mujer y la Ciudadana”. Por ese simple hecho fue sentenciada a morir en la guillotina, acusada de ‘traición a la Revolución’, por los hombres de la Revolución Francesa, que miles de mujeres ayudaron a su triunfo.
La Declaración, que jamás pasó, ni pasará, al pensum de estudio en los colegios de señoritas de Latinoamérica durante los siglos 18, 19, 20 y 21, fue muy similar a la que entonces sí aprobaran los ciudadanos revolucionarios de Francia: la primera ‘Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano’.
En el prefacio, Olimpia escribió: “Las madres, las hijas y las hermanas representantes de la nación, constituidas en Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, olvido y desprecio de los derechos de la mujer son causas de desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer una solemne declaración de los derechos naturales, inalienables y sagrados de la mujer”.
Olimpia sólo pedía libertad, igualdad y fraternidad para las mujeres y lo hizo en 1789, en el marco de una revolución; nada más y nada menos que la Revolución Francesa. Sin embargo, esa primera reivindicación política feminista, no era compartida por “los hijos de Patriarca” que dirigían la Revolución, cuyo sector más conservador, hizo fracasar el histórico primer intento de posicionar los derechos de las mujeres en el mundo.
Un derecho a tener “igualdad jurídica y legal”, es decir a estar y ser tratadas de la misma forma que a los hombres. Esos mismos hombres con los que, hombro a hombro, ella Olimpia y las demás mujeres lucharon en las calles de París; ahí sí, sin distinción o diferencia alguna.
Uno de esos hombres, que se decía ‘revolucionario’, se apellidaba Chaumette y, obviamente era un misógino insufrible, tanto o más que un Alexis Mera, o… que cualquier otro poderoso jerarca de las revoluciones políticas del siglo XXI en Nicaragua, Venezuela o Ecuador.
Chaumette, al momento de pedir la guillotina para Olimpia, dijo: “¿Desde cuándo le está permitido a las mujeres abjurar de su sexo y convertirse en hombres? ¿Desde cuándo es decente ver a mujeres abandonar los cuidados devotos de su familia, la cuna de sus hijos, para venir a la plaza pública, a la tribuna de las arengas, a realizar deberes que la naturaleza ha impuesto a los hombres solamente?”
Reivindicando a Olimpia y a pesar de lo que piensen los Chaumette de toda época, subo a esta tribuna del siglo XXI, a exponer algunas indecentes propuestas feministas que confirman una tesis: los principales retos para alcanzar la igualdad de género están, nunca dejaron de estar, en los Chaumette de todo tiempo y geografía, en todo proceso político de poder, se llame revolución o contrarrevolución.
Aunque han desaparecido el cadalso y la guillotina, hoy como ayer las declaraciones modernas de las Olimpias contemporáneas que suscriben sus derechos reproductivos y sexuales, civiles y humanos, son postergadas en nombre de las prioridades y las creencias personales de los caudillos, revolucionarios o no, convertidas en políticas públicas en Washington, Madrid, Moscú, Manila, Quito o Managua. Y hoy, como ayer, “traicionan” esas revoluciones, las Olimpias, las mujeres, entre ellas algunas asambleístas ecuatorianas a las que, según se difundió en una denuncia no desmentida, un alto dirigente de la Revolución Ciudadana motejaría como “las mal culeadas”, por intentar no traicionar sus antiguas convicciones.
Las actuales ‘traicioneras’, por reclamar que no se postergue la agenda de derechos del siglo pasado, es decir del XX, son las feministas, “unas cuantas neuróticas” según un nada agrio jefe revolucionario que, con el vergonzoso aplauso de militantes de izquierda oficial, acaba de requisar la mayor fecha simbólica de las mujeres -el 8 de marzo-, para acomodarla a sus intereses electorales posicionando este día una “marcha y lucha de la memoria nacional contra los banqueros y feriados”.
La contraofensiva conservadora es global
Es que de esto se trata todo: hay una Ofensiva Conservadora Planetaria de Regresión de Derechos humanos, sexuales, reproductivos y civiles de las mujeres, del género y del laicismo, a escala global, cuya arista más odiosamente visible es Donald Trump y sus chicos del Tea Party y la Supremacía Blanca; pero que aglutina y atraviesa regímenes de derechas, de izquierdas, del norte y del sur, la Rusia de Putin a la cabeza, el ala más poderosa del Vaticano, el Opus Dei en los gobiernos de Ecuador (Correa), España (Rajoy) y otros; los partidos de la nueva derecha en Europa del Este, entre otros.
Una belleza-. La opción global, nacida en estas semanas
Así que la Revolución Feminista, que la iniciaran las mujeres del Norte industrializado, las cuatro millones de ‘gringas y gringos’ al día siguiente de posesionado Trump, o las cientos de miles de argentinas que coparon Buenos Aires en el primer paro nacional de mujeres contra los feminicidios, y las que hoy se movilizan en el mundo, es la opción más transformadora, el reto integral que hoy tiene la sociedad global para avanzar y no permitir el Retroceso Estratégico profetizado por Susan Sontag en los 90.
Es una forma de resignificar las calles, de devolver a las Olimpias a la protesta callejera para dejarle claro a los machistas, de aquí y de allá, de izquierdas y derechas, que no estamos dispuestas a ceder ni uno solo de nuestros logros y que la lucha es y será contra el patriarcado.
Un recuerdo necesario: el cuerpo y la sexualidad no son ciudadanas
Ana Lucía Herrera, cuestionando la actuación del poder central decía: “Toda la vida dudan de nosotras. ¿Qué es sino una duda estructural de nuestras propias capacidades y de nuestra condición ética de mujeres decir que no pasa el aborto en casos de violación porque las mujeres vamos a utilizar ese pretexto para abortar? Siempre somos dudosas y somos dudosas ante el Presidente de la República y sus asesores, que consideran que como somos dudosas, vamos a utilizar ese pretexto para abortar, como si abortar fuera algo así como: ‘con permiso me voy a tomar un café’. ¡No entienden nada del problema!”
El neo-machismo
En la actualidad tenemos un fenómeno curioso en América Latina: hoy más que antes estamos ante una avalancha de hombres y mujeres que tienen conocimiento académico sobre el género y que ejercen poder o deciden sobre políticas públicas que nos afectan a las mujeres. Son lo que la economista salvadoreña Julia Evelyn Martínez llamó Neo-machistas. Esa es una nueva forma de machismo que utiliza los planteamientos del género para invalidar y anular a las mujeres que exigen sus derechos en voz alta.
El español Miguel Lorente sostiene que: “El patriarcalismo ha urdido nuevas tramas para defender su posición de poder, y éstas se basan en los supuestos problemas que la incorporación de la mujer a la vida activa ha tenido, sobre todo, en el ámbito de las relaciones familiares. A esa nueva estrategia la denomino post-machismo por haber nacido en el contexto de la posmodernidad, y por haber mantenido desde su aparición una cierta ‘distancia’ respecto a las posiciones clásicas del machismo tradicional o del patriarcado”.
Está claro que en el Ecuador hubo avances en varios temas sociales y económicos en este proceso, el de la ‘Revolución Ciudadana’ pero a la vez tuvo serios límites en otros temas, en los que no avanzará más y, por el contrario, fue demasiado lejos en el retroceso de: el laicismo, la separación conceptual Estado-Iglesia, los derechos sexuales, reproductivos y de mujeres, la apertura a las disidencias, etcétera. Esa será tarea pendiente de otra generación, superior a ésta, menos anclada al pasado.
Las actuales discrepancias en temas tan complejos no se resolverán en el período 2017-2021. En el específico tema de derechos de las mujeres, tendrán que venir nuevos aires: luego del garcianismo teocrático en materia de derechos, solo pudo venir el alfarismo.
Esa es la tarea de la nueva generación que hoy tiene menos de 20 años. Porque esas tareas permanecerán represadas y no se podrán aprobar en este ciclo. Tendremos, o tendrán, que hacerlas otros u otras, tiempo después, si aún tenemos vida las más viejas y viejos, o tendrán que hacerlo nuestras hijas y nietos.
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“Empiecen por entender qué es lo que nosotras reclamamos. En la medida en que tengamos hombres comprometidos que se sumen a la lucha, ahí empezaremos a transformar el mundo. Solas no lo vamos a lograr”. Nelly Valbuena en respuesta a la pregunta de un asistente del público, sobre ¿qué es lo que los hombres deben hacer desde lo cotidiano?
Al paro mundial con la Camila
A medida que se acercaba la conmemoración del 8 marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, me preguntaba si las mujeres de mi ciudad se sumarían al gran paro que se convocó a nivel mundial. Entonces, recibí la invitación vía Facebook por parte de un colectivo feminista al plantón que se realizaría en las inmediaciones de la Fiscalía General del Estado a partir de las 16:30.
Por: Paulina Sepúlveda *
Conversé con mi hija Camila que tiene 15 años y la invité a venir. Aceptó gustosa. Preparábamos todo, y cerca de la hora de salir en medio del aguacero, pensaba en las formas de protegerla en caso de que a la Policía Nacional, siempre tan obedientes, tan formaditos y armados, pudiesen reprimir la manifestación si ésta subía de tono. Recorría mentalmente, una y otra vez, los lugares por donde deberíamos encontrarnos si llegaba a pasar algo; sugerí que no se vaya de mi lado para mantener siempre un contacto visual que me permita reaccionar inmediatamente, esto a sabiendas que al grupo también se unían Lucía de 12 años y su mamá.
Llegamos. Eran las 17:00 en la Av. Patria y 12 de Octubre y entramos al grupo. Mujeres de todas las edades, acompañadas, solas, urgidas por levantar su voz, vestidas de negro y morado, Camila era una más y tan solo ir de negro ya era un buen síntoma para ella.
Estaban presentes hombres y fue realmente agradable verlos y saber que están preocupados, tratando de poner su hombro, demostrando que unidos podemos hacer más cosas que estando separados. Había extranjeros con los que cruzamos un par de palabras sobre los casos recientes de acoso escolar, todos aportábamos alguna idea, algún comentario con la indignación a flor de piel, todos asombrados con la falta de justicia que impera en el país; en este punto coincidimos la mayoría, se nos hizo un tanto irónico hablar de estos temas frente a una institución que “se supone” es la encargada de vigilar las denuncias sobre los casos de violencia y sin embargo, no cumple su papel fiscalizador de ninguna manera.
Ahora es más comprensible que el sitio pactado para comenzar la marcha fuera este lugar, desde aquí queríamos ser visibilizadas y escuchadas, nuestro afán era demostrarles que no olvidamos, las pancartas lo decían claramente “Seguir vivas es nuestra misión”.
Nos encontramos con varios conocidos, entre ellos algunos profesores del colegio de la Cami, pude distinguir entre los asistentes muchos artistas, gente del teatro, uno que otro conocido de la universidad y fue en ese momento cuando comenzaron a llegar los policías, bajaron de un bus seguido del famoso “trucutú” (vehículo antimotines).
Las niñas preguntaban qué había dentro de ese monstruoso artefacto blindado, al cual en su vida habían visto, les contamos a manera de broma que era la forma más precaria que tenían los policías para jugar carnaval, bastaba que de ese gigante saliera un chorro fuerte de agua para espantar a todos, mi hija no lo podía creer, no veía la necesidad de mojarnos tomando en cuenta que el aguacero estaba amenazando con hacer lo mismo. La sorpresa que nos dimos fue que del bus bajaron mujeres policías fuertemente armadas con chalecos y cascos. Ellas solo cumplían con su trabajo y nosotros seriamos sus voces en esta ocasión, también gritaríamos por ellas y por su derecho a ser tratadas como iguales. Personalmente creo que muchas de ellas también querían despojarse de esos chalecos y venir con nosotras.
Nos fuimos relajando, tratando de llegar al centro donde iba a comenzar la ceremonia, una muchacha dio gracias por la vida de aquellas mujeres que lucharon para que las generaciones actuales podamos disfrutar de los derechos que tenemos, un olor a Palo Santo invadió el ambiente con una dulzura increíble, y luego llegó la murga con los tambores y la música.
Se prendieron las antorchas, la noche comenzaba a caer, todos tomábamos fotos, prendíamos los celulares para poder leer las hojas volantes que nos dieron, en las cuales estaban las consignas que iban a gritarse durante el trayecto de la marcha, al principio no gritábamos muy fuerte, luego fuimos perdiendo la vergüenza.
Comenzamos a caminar y a cantar, leíamos las consignas, gritábamos un poco más, al pasar por la Casa de la Cultura más gente se iba uniendo, la marcha en la que estábamos no era solo para exigir igualdad de derechos laborales, se convirtió en una marcha que pedía el respeto a pensar diferente, a ser diferente, fue una marcha en la que se expresó el dolor de las mujeres que exigían respuestas por los desaparecidos, gritamos en contra del acoso, y que no haya más muertes violentas, gritamos para exigir justicia para las mujeres que han sido violentadas física, psicológica y sexualmente, y entre grito y grito también hablábamos por los niños, niñas y por los hombres, pues nadie se salva en estos tiempos de ser agredido.
Cuando estábamos a punto de llegar a la Asamblea Nacional, el eco se hizo increíble, pasamos debajo del puente que sube al barrio El Dorado y gritamos que “las asambleístas actuales no nos representaban”; entonces yo vi a mi hija gritando a todo pulmón y supe que había tomado la decisión correcta y que ella sabía perfectamente que ésta era nuestra fecha para sacar la voz y gritar que somos fuertes, que cada día nos empoderamos más de nuestros derechos y que también así, o con una flor o una tarjeta, estábamos manifestando el amor enorme que nos tenemos.
A medida que caía la noche nuevamente nos sorprendió la lluvia, los asistentes comenzaron a dispersarse, pero el objetivo con el que habíamos ido estaba cumplido, así que decidimos volver a casa, empapadas por el aguacero y roncas de tanto gritar.
Hasta el año que viene esperaremos ansiosas la invitación y nuevamente iré con Camila un poco más grande, pero hasta que eso pase lucharemos un día a la vez ya sea en la calle, en casa, con la familia, los amigos, en las redes sociales, no importa el medio, la cuestión es hacerlo.
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* Paulina Sepúlveda es quiteña, de sangre chilena y ecuatoriana. La conocimos en un taller que dimos sobre Género y DH hace tiempo. Es un gusto gigantesco, del tamaño del Aconcagua y ‘mamá’ Tungurahua, publicar su hermoso relato.
8 de marzo: ‘Confiscación’ ¡en serio!
Si quieres suprimirle el originario sentido subversivo a un día de reflexión, acción, derechos y luchas históricas, conviértelo en una jornada rosa para regalar flores, o impide que las mujeres de tu empresa, casa o institución, hagan parte del paro mundial de mujeres, o contrata mariachi o disco-móvil y obséquiales rosas, como en Moscú, o decide desde el Poder hacer una marcha para el mismo día, dizque “por las mujeres”, que a medida que se acerca el 8-M se convierta en otra cosa, en marcha electoral, por otros temas.
Por: Mujeres Contando
Es una práctica que en América Latina no deja de tener sus réplicas. Días antes al 8 de marzo, las empresas floricultoras y floristerías se preparan para “hacer su agosto”. Desde luego, las rosas transforman, el día de las mujeres, en cualquier día de San Valentín o de ‘el amor y la amistad’.
El 8 de marzo no es una fecha para regalar rosas, pero la mercadotecnia, el internet, la red social y la siempre presente cultura machista, lo imponen así, y lo que es peor, intentan vaciar el contenido de esta fecha con frases de cajón: “Hay que ‘homenajear’ a las mujeres por ‘lo maravillosas, lo amorosas, tiernas y fuertes’ que son“.
También hay quienes dicen: “No creo mucho en estas cosas”; lo cual se entendería si fuese un ciudadano más el que lo dice, pero si lo refiere un jefe de Estado, da para preocupar. Y peor si dice lo mismo del día de los derechos humanos, del día de la eliminación de la violencia contra la mujer o del orgullo gay. La caricatura se vuelve peligrosa si un jefe de Estado o los medios repiten, hechos los inocentes, que “todos los días debieran ser los días de la mujer”; o de la mamá, o navidad…
Para muestra un botón… El caso de Ecuador
Ejemplifiquemos: si durante un tiempo sostienes tal vaciedad discursiva, pero articulada a una campaña mediática orquestada en los medios “públicos”, ¡bravo!, te aprestas a culminar la ‘hazaña’, porque el siguiente paso, complejo pero seguro, será nada menos que ‘confiscar’ en el terreno subliminal del símbolo, la fecha más importante a escala planetaria, de todas las mujeres.
“Tómate la fecha” después y convierte al #8M en día de movilización “contra el feriado bancario”. Felicitaciones, ‘Macho-Man’: ni Trump pudo tanto. Has anulado el hondo contenido cuestionador del 8 de marzo y evitado que el tema “de las mujeres” forme parte de tu agenda.
Pero, como no todas las mujeres son sumisas ni creyentes extremas en que “primero deben defender la revolución y luego sus derechos”, o en “los beneficios sociales y logros económicos adquiridos son más importantes que sus agendas”, o “no se preocupen, una vez que eliminemos la pobreza, cumpliremos sus reivindicaciones”, muchas, miles de mujeres en Ecuador, solidariamente seguidas y acompañadas por algunos hombres jóvenes de manera inédita, participaron insumisas en la Marcha del 8, por su día internacional y para defender sus derechos.
Por “Las Niñas de Guatemala…”
Con los célebres versos de ‘La niña de Guatemala’, de José Martí, convertidos en canción por la argentina Julia Elena Dávalos, inició “La Cantera” el sábado 11 de marzo, que estuvo dedicada a las 58 niñas y adolescentes víctimas de la barbarie cometida en un ‘reformatorio’ de Guatemala.
Guatemala 1Hasta ese sábado 11 a las 7:05 pm en que se emitió ‘La Cantera’, en medio de la confusión informativa eran 22 víctimas que fueron calcinadas por el fuego, pero mientras avanzaban las horas y los días, el número aumentaba. Ahora se sabe que murieron 40 niñas de 58; 19 murieron durante el incendio, 39 alcanzaron a llegar a dos centros hospitalarios, pero tras las graves lesiones fueron muriendo una por una: 11 en el Hospital San Juan de Dios y 10 en el Hospital Roosevelt.
Alexis Ponce, conductor del programa, condenó conmovedoramente este atroz hecho debido a que, al producirse el incendio en el ‘reformatorio’, nadie abrió las puertas del lugar, no había protocolos de evacuación y los bomberos demoraron en llegar. Mujeres Contando calificó de “feminicidio colectivo” el hecho a través del twitter y ‘La Cantera’ señaló la responsabilidad del Estado de Guatemala por acción y omisión, así como de los demás estados y sistemas continentales como CELAC, OEA, UNASUR, ALBA o MERCOSUR, por indiferencia y silencio negligente.
Guatemala 2La tragedia ocurrió el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer. Alexis Ponce relató en su programa “La Cantera” que conoció ‘la horrible noticia’ a través de un post en la red social de una amiga feminista, Sandra Yáñez, quien comentaba:
“Que mueran niñas (unas quemadas y otras asesinadas) en un reformatorio donde las acosaban y violaban es una evidencia no sólo del patriarcado que ha convertido las mujeres en cosas, sino de la forma estrepitosa en que ha fallado la justicia y el Estado a los ciudadanos. Esto que ha pasado en Guatemala es una muestra del racismo de la justicia (todas niñas indígenas), del peso colonial que clasifica y separa a la sociedad por razas y clases sociales y a los más pobres los condena al fracaso, y de la misoginia institucional que ha hecho oídos sordos a las denuncias de violación de las niñas por parte de los guardias del reformatorio. Imperdonable”.
Ante el suceso, Alexis Ponce escribió un texto que posteó como “un alarido” y lo leyó en el programa:
Guatemala 3“Eran niñas todas. Todas chiquitas. Eran ‘adolescentes infractoras de la ley’, como los hipócritas que las encierran, las tipifican. Eran todas pobres. Todas indígenas. Todas anonimizadas. Eran abusadas sexualmente por los guardias del ‘reformatorio’ todos los días. Eran mancilladas por infames hipócritas. Por machos, por patriarcas, por ellos. De esos que abundan en la red y el mundo. De esos que hablan de ‘Dios’ a cada rato y, si pudieran, abusarían hasta del Niño Jesús y su mamá.
Eran mujeres chiquitas y se rebelaron, porque ya no podían más y murieron quemadas: 22 de ellas, se dice; ninguna tiene nombre, portada, titular, post viral, nada. Es nuestra tragedia. ¿no nos avergüenza? Esta atrocidad no se hizo viral. De esta barbarie no hay vídeo ni campaña. Eran 22: de Guatemala, de Latinoamérica la creyente. Cada una quemada, hasta la muerte.
Estoy llorando. De qué carajo sirve cada lágrima, de qué si ni siquiera morí con ellas”.
* * * * *
“La Cantera” recordó al cantautor chileno Ángel Parra, quien falleció en la mañana de ese sábado 11 de marzo, a los 73 años en Francia. Parra era hijo de Violeta Parra, padre de Javiera Parra integrante de la banda “Javiera & Los Imposibles”. Militante del MAPU, fue detenido tras el golpe del 11 de septiembre de 1973 y torturado en el Estadio Nacional. Ángel, además, era hermano de Isabel Parra, cantante como él, cuya canción “Un montón de mujeres”, puso “La Cantera” como homenaje a una familia de artistas que marcaron y representaron una época de Latinoamérica.
En su nuevo segmento “Cuéntame tu historia”, estuvo el testimonio, en un minuto relatado, de la ecologista y defensora de las comunidades contra la minería, Daniela Balarezo, quien compartió su experiencia de vida entre la naturaleza de la zona rural noroccidental de Quito y la gestación de sus hijos.
Si usted quiere saber “¿Cómo ellos “celebraron” el 8 de marzo?”; es decir si quiere conocer qué dijeron algunos de los más ‘prominentes machistas’ del mundo y de Macondo en el Día de la Mujer (Trump, Putin, Temer de Brasil, Duharte de Filipinas y… ‘otritos’), no se puede perder ‘La Cantera’ que –además- compartió la mejor música de mujeres del mundo: la francesa France Gall con “Laisse tomber les filles”, cantada en 1964; la ecuatoriana María Tejada y “Apostemos que me caso”; la siria Zein Al-Jundi y “Ajmal Gharam” (‘El más hermoso amor’), de la colección Putumayo, y la chilena Pascuala Ilabaca, con su “Cueca Triste”.
La decisión de María Augusta
El 8 de marzo es una fecha emblemática e histórica para las mujeres. Muchas crecimos de la mano de nuestras madres conociendo las historias de mujeres extraordinarias que lucharon para que todas tuviéramos espacios de participación y de igualdad a los de los hombres. En este texto, enviado a Mujeres Contando, la autora relata las razones por las que decidió salir a marchar el 8 de marzo, en Quito.
¨Por María Augusta Rojas
Hace unos meses entablé amistad con una mujer valiosa, valiente y frentera, me ha enseñado que nada puede derrotar a quien de verdad ama a sus hijos y quiere lo mejor para ellos. En este tiempo he podido ver lo bajo que caen muchos hombres que, en una sociedad misógina e inequitativa, aparentan mucho amor, llenan sus redes sociales de fotos de los hijos, a los que nunca ven, y han tenido que presenciar el maltrato del que sus madres han sido víctimas.
En mi casa, jamás he visto a mi padre proferir un insulto contra mi madre, él siempre la llena de detalles, palabras dulces y, sobre todo, hace que todos la respetemos, un ejemplo de verdad. Es por esto tal vez, que todas las cosas que me ha tocado presenciar últimamente me han chocado tanto, y por eso decidí, por primera vez, asistir al plantón por la lucha de la mujer el pasado 8 de marzo.
Al principio tenía miedo, lo confieso, pero cuando recibí la invitación de mi amiga Paulina Sepúlveda me animé. Y mi entusiasmo creció al hacerle la propuesta a mi hija de 11 años y recibir una sonrisa y un rotundo: ¡Sí mami, yo te acompaño!
La ruta hacia el lugar de encuentro fue llena de risas y anécdotas, como sucede cada vez que me reúno con mi amiga, las hijas igual, se miraban y se admiraban, ambas son inteligentes y hermosas.
María Augusta, hija y amiga (2)
A la mitad de camino fuimos detenidas por agentes de tránsito que daban paso a una marcha de mujeres de blanco encabezadas por la señora Janette Orbe, esposa del Coronel César Carrión, víctima del régimen y acusado de “magnicidio”. Conocí a Janette hace algunos años, y como maestra de sus hijos, chicos que crecieron viendo cómo la máxima autoridad del país vejaba a su padre y a toda su familia con fuertes epítetos cada vez que se le antojaba, vi la angustia de estos niños, escuché sus relatos, percibí su miedo y presencié en más de una ocasión la desesperación en esos ojos. Esta familia siempre está en mis recuerdos y ellos fueron un motivo más para salir ese día al plantón.
Finalmente llegamos, un poco perdidas al principio, aturdidas por la murga, mareadas por el intenso olor a palo santo y marihuana, pero poco a poco nos volvimos parte de ese mar de mujeres, hombres y travestis que gritaban a una sola voz sus consignas apasionadas, por el derecho a su libertad sexual, al respeto a su vida y a sus decisiones, la falacia del voto igualitario, el matrimonio, la opresión y más.
Mientras caminábamos yo observaba a mi hija, que miraba con sus enormes ojos a su alrededor, ensimismada y sorprendida con tantos colores, tanta diversidad y tantas palabras que antes carecían de significado pero ahora, gritadas al unísono entrañaban fuerza, necesidad de ser escuchadas y ella, todavía con su inocencia de niña se apropiaba de ellas y las repetía a voz en cuello.
La lluvia empezó a caer pero continuamos al son de los tambores con el viento golpeando nuestros rostros y el frío calándonos los huesos. Caminamos, convencidas, felices y heladas hasta que el aguacero se hizo inclemente y a la falta de paraguas debimos regresar a la carrera hasta dar con el auto.
Esta fue la primera vez que salí pero estoy segura de que no será la última, y con mi aliada chiquita, mi compañera, mi cómplice la lucha no termina. No quiero que ella presencie lo que yo, y menos quiero que viva lo que les ha tocado a mis amigas: violencia de todo tipo, psicológica, física, patrimonial y sexual.