'CHAU, PAISITO...' 



"IZQUIERDAS CURUCHUPAS Y OPERACIÓN RASCA-BONITO" 



Aexis Ponce
He decidido no subir en mi red social ninguna noticia o post "made in Ecuador" sobre el tema político-electoral en boga. mi palabra, al respecto, la di ya con frontalidad días atrás y eso me basta. me hartó la polarizada virulencia de un país que no ha conocido la guerra en serio pero cuyo gobierno y oposiciones, 'derecha' e 'izquierda', incuban c/día el odio cerval hace una década.
En mis textos de 2015 advertí que 'se desentierran hachas a un lado y otro' sin capacidad de trascender como nación; y nadie, desde presidente y candidatos para abajo, piensa en los más débiles: los niños y niñas, l@s adolescentes y jóvenes, a quienes hemos dado (me incluyo) el peor ejemplo de convivencia política que se pueda legar: intolerancias y fanatismos, insulto troll en tuits y garrote en los dientes, sabatinas o amenazas de horca a los peluches, agresiones físicas a chicas por llevar uniforme de cajeras de cierto banco.
Como la mediocridad estatal y social consume a un país sin brújula ética ni norte cultural distinto, no prestaré mi muro a la descalificación mutua y a la irresponsable guerra de ideologías. Estoy harto de que ni siquiera podamos pasar en paz en nuestras familias sin reñir por culpa de una clase política y un régimen que, por separado, nos convirtieron en cajas de resonancia de la barbarie. Estoy harto de desconocer, desde el 1 de febrero de 2016 hasta hoy, por qué una parte de mi propia familia, hace un año ya, me quitó la palabra: no es justo que así haya llegado el poder a dividir a una sociedad.
Ni mi Tahís, que solo conoce hasta hoy el país del amor, es decir la perpetua infancia; ni mi Shaní y su bello sentido de la solidaridad humana; ni mi Nelly, que vino a vivir al Ecuador por amor, desde un país en guerra donde acaban de empezar a hacer la paz, se merecen, ni tampoco yo, este ensordecedor griterío de un paisito que debe enterrar las hachas antes de que sea muy tarde.
Sólo si la ocasión demanda (una tragedia, crimen, fraude o una barbaridad sin nombre) rompería mi auto-exigencia de no publicar nada del Ecuador. Sólo subiré lo que mi sed ética y estética me exige: libros, cine, artes, música, humanidad, universo. Seguiré tan sólo con mi programa musical La Cantera, 'Mujeres Contando' -por los derechos de Ellas- y la 'Liga del Cáncer de Seno', porque vivo para los seres que requieren compañía. las únicas lecturas políticas que subiré serán del MUNDO EXTERIOR: contra Trump luché desde el inicio y seguiré luchando hasta el fin, como lo haría ante Hitler; en cambio, el "municipal y espeso ambiente", ése que asfixiara a Decapitados y Decapitadas de inicios del siglo 20, no merece difusión alguna.

"IZQUIERDAS CURUCHUPAS Y OPERACIÓN RASCA-BONITO"

Ahora que el Curuchupismo ha sido definitivamente convertido en relato cotidiano de la buena crianza y, en poco menos de 7 años, reinaugurado un proyecto de sociedad conservadora, inhibida, autocensurada y represora, a la que costará varias décadas volverla a su extraviado cauce democrático de recuperación lingüística de los derechos, libertades, tolerancias, amplitudes, transgresiones y pecados; me puse a reflexionar si acaso la sociedad misma no estaba preparada para este histórico retroceso narrativo hacia el siglo 19, y que solo bastaba 'rascarle' un poco, a econometrista ritmo de "Todo lo que necesitas es amor", para que emergiera el verdadero Ecuador profundo: es decir, para que salieran a la superficie del siglo 21, el puntero, la sotana, el tolete, la boleta de notificación o detención, el índice acusador y el hipócrita cinturón de castidades carnales y políticas.
Me puse a pensar que esta tristísima regresión cultural, signada en cientos de mujeres procesadas por abortar, o en cientos de muchachos estudiantes satanizados de por vida, o en un plan familia que -como en el franquismo- reivindica el celibato y condena el condón, además tiene su peor ejemplificación en el meta-lenguaje que usa: el más conservador de los últimos cien años, al punto que las palabras precisas para castigar, cuestionar, ofender, denigrar, rebajar y descalificar (en una "Revolución del Siglo 21") sean: "Tira-piedras", "Malcriados" y "Malcriaditas".
¿Cómo fue posible llegar a esta miseria idiomática revolucionaria? Por lo menos en la Rusia bolchevique sacralizaron términos de leyenda: "estajanovistas, martovistas o zinovievistas". Por lo menos eso te obligaba a leer los clásicos. Pero esta pobreza conceptual para etiquetar a los disidentes, es patética. ¿Cómo fue posible que el partido de Pedro Saad y de Joaquín Gallegos Lara, o el partido de Pablo Palacio y Benjamín Carrión, o las agrupaciones revolucionarias clánicas de Ana Moreno, Nela Martínez, Dolores Cacuango, Telmo Hidalgo y René Pinto se convirtieran en reproductoras pasivas de una discursiva tan de avanzada como el consejo dado a las mujeres para que primero se gradúen y saquen título antes de tener sexo? Alexandra Kollontai se volvería a morir si le dicen que esto es que era socialismo del siglo 21.
Vamos al grano, dermatólogos: Esta capa de cal y canto, de caspa y piojo, fue posible, además, gracias al olvidado conservadurismo de la vieja militancia ortodoxa de la mayoría de las izquierdas, que hasta antes de conformar "País", ya venían con fallas de fábrica, pues no es que se volvieron de la noche a la mañana retrógradas en temas tan disímiles como los derechos humanos, las mujeres y la autonomía de sus cuerpos, las libertades públicas y privadas, el ejercicio de la crítica y la autocrítica, las tolerancias a lo diverso y diferente, la sexualidad, el sexo, los derechos reproductivos, la rebeldía estudiantil o la plurinacionalidad, sino que -ni siquiera en el fondo- esas sagradas vacas militantes que hoy se olvidan que fueron terneros del Mejía o del Montúfar, siempre fueron machistas, autoritarias, patriarcales, autoreprimidas y represivas, anti-laicas, verticales, homofóbicas, estato-céntricas, racistas, profundamente prejuiciosas y con un 'ethos' religioso más que político (en el sentido de que convierten en metafísico dogma de fe, elementales consignas partidarias). Solo era cosa de 'raspar un poco' o 'darles algo de poder', para que afloraran sus propios sesgos, estereotipos y jerarquizaciones.
El Curuchupismo de Estado del Siglo 21, fue posible y antecedido por ese curuchupismo militantero del siglo 20, que venía oculto y enmascarado entre los pliegues de los atrayentes discursos sociales y promesas utópicas de la enorme mayoría de intelectuales y militantes de las distintas izquierdas, que luego de décadas de haber querido hacer realidad 'las tesis de Abril' y "la toma del poder", entre el 2007 al 2016 nutrieron las bases, dirigencias intermedias, algún buró provincial y espaciadas sillas del buró nacional del partido de Estado.
Solo había que esperar un poco y 'rascar' la piel para que apareciera el mismo cruzado de ayer, hoy y siempre, que ahora justifica la condena a "las abortistas", "los tira-piedras", "las malcriadas", "los Eniplas", "las feministas", "la ideología de género", "el sexo en la mujer antes de graduarse", "el condón gratuito" y "el infantilismo", sea indígena, social, oenegero, ecologista, sindical, universitario o militar.
Cuando más "aturdido y abrumado" que Alci Acosta, estos años intentaba hallar una explicación lógica a la continuidad de ambas generaciones curuchupas con la errada tesis del 'Si quieres conocer a un hombre, dále poder', Nikita me corrigió coloquialmente bien: "No; no es que la gente 'se daña' con el poder, mijo. Ya eran h. de p. de nacimiento, pero requerían una oportunidad para demostrarlo".
La Operación Rasca-Bonito es urgente: hay que raspar un poquito la epidermis de don Gabriel García Ulianóv.

EN PRIMERA VUELTA A ALIANZA PAÍS LE FALTÓ MENOS DE UN PUNTO
Y al final habrá una peligrosa segunda vuelta en Ecuador

El domingo 19 ganó con amplitud el candidato de Alianza País, pero no llegó a la marca del 40 por ciento de los votos. Habrá una segunda vuelta el 2 de abril, con los riesgos que eso supone para la Revolución Ciudadana que lideró hasta hoy Rafael Correa.
EMILIO MARÍN

La política es rara y a veces se logran triunfos pero no se disfrutan como tales. Esa contradicción deben haberla vivido el presidente Rafael Correa y la fórmula presidencial Lenín Moreno-Jorge Glas.
Es que el 19 de febrero los de Alianza País triunfaron claramente sobre los otros siete candidatos y especialmente los dos más peligrosos para el futuro de la democracia progresista que rige allí desde que Correa llegó al palacio de Carondelet en 2007.
Moreno obtuvo 3,7 millones de votos, el 39,35 por ciento del total. El problema es que se necesitaba el 40 por ciento, con diez puntos de ventaja sobre el segundo, para ser proclamado vencedor. Y por 0,65 no pudo ser. Le había sacado 11 puntos de diferencia al segundo, el ex banquero neoliberal Guillermo Lasso, del movimiento CREO (Creando Oportunidades), que cosechó el 28,1 por ciento.
La ventaja de Moreno sobre Lasso siempre fue muy amplia, apenas se conocieron cifras parciales. El gran límite del oficialista fue que arañaba el 40 por ciento pero nunca lo alcanzó. Y en ese marco de incertidumbre, CREO lanzó una campaña de mentiras desde el domingo a la noche, afirmando que el correísmo estaba preparando un fraude. De allí las movilizaciones opositoras frente a la Comisión Nacional Electoral (CNE), que se mantuvieron hasta el miércoles 22 a la noche, cuando el presidente de esa comisión, Juan Pablo Pozo, dio por sentado que habría ballottage el 2 de abril. Las manifestaciones de la oposición de derecha cesaron, valorando como “un triunfo” esos anuncios.
Esos “triunfos” sirven para opacar derrotas importantes, porque Lasso había sido claramente vencido por Moreno. Y no sólo en la compulsa presidencial, donde éste le sacó un millón de votos de ventaja, sino también en la Asamblea Nacional. Alianza País tendrá 76 bancas allí, sobre un total de 137, o sea una mayoría cómoda, si bien lejos de los 100 escaños que tiene hoy y que le otorgaban un amplio poder legislativo con mayoría de dos tercios.
Según Lasso, su CREO tendrá 35 bancas. Esto lo determinará la CNE el lunes, cuando termine el escrutinio para la Asamblea Nacional, habiéndose votado en las 24 provincias del país. Hasta ahora estuvo concentrada en el rubro presidencial, que le provocó serios coletazos internos. Primero la derecha acusó que la demora implicaba fraude. Luego fue la consejera Nubia Villacis quien reprochó al presidente Pozo haber dado la conferencia de prensa anunciando el ballottage sin que el escrutinio hubiera llegado al 100 por ciento; faltaba algo menos de dos puntos para ese total.

De lo que pocos hablan
De los resultados en Ecuador mucho se ha hablado en los medios de ese país y buena parte del mundo. Y habrá que seguir analizándolos.
Sin embargo, salvo en los medios progresistas, muy poco o nada se ha informado de otro asunto clave que se puso a votación allí el domingo pasado: la consulta popular sobre que los funcionarios no pueden tener bienes ni capitales en los “paraísos fiscales”.
Hay muchísima gente, relativamente informada, que no sabe, al menos en Argentina eso es evidente, que el 19 de febrero también se sufragaba en una consulta sobre esa temática.
La crítica a las guaridas fiscales fue impulsada hace varios años por Correa, economista de profesión, consciente que los fondos millonarios evadidos al fisco suponen una estafa y un grave daño a las economías porque podrían ser empleados en inversión social de los Estados para los más necesitados.
Se estima que 30.000 millones de dólares de ciudadanos y empresas ecuatorianas están depositados en esas guaridas, a salvo de pagar impuestos y rindiendo buenos beneficios a sus titulares. Ese dinero puede ser producto de evasión fiscal, pero también abundan los dólares derivados de la comisión de otros delitos, lavado de dinero, narcotráfico, coimas y corrupción, etc.
El presidente ecuatoriano venía proponiendo en instancias internacionales, la CELAC, el Movimiento de Países No Alineados y la ONU, la adopción de acuerdos y protocolos contra el uso de los “paraísos fiscales”.
Si los de Ecuador fueron estimados en 30.000 millones, los fondos de argentinos en el exterior, y en parte en aquellas guaridas, están calculados en diez veces esa suma, más de 300.000 millones de dólares.
Según Correa, con aplicar a planes sociales una parte de lo allí fondeado se puede sacar de la pobreza a 32 millones de personas de los países más empobrecidos de América Latina y el Caribe.
La parte menos comentada de la elección ecuatoriana es que en la consulta triunfó el SÍ con el 54,9 por ciento, frente al NO con el 45 por ciento. La fórmula preguntaba si el votante aceptaba o no que los funcionarios elegibles por voto popular no pudieran tener bienes ni fondos en paraísos fiscales, y en caso que los tuvieran, se les diera un año de plazo para que los regresen al país.
ONG muy prestigiosas como Oxfam -antes del último Foro de Davos difundió que ocho billonarios tenían tanta fortuna como la mitad más pobre del planeta, 3.600 millones de personas-, felicitó al gobierno ecuatoriano por esta iniciativa. El banquero Lasso ahora está muy ocupado en el ballottage, pero luego tendrá que ver cómo trae su capital fugado desde 1999 vía su Banco de Guayaquil.
Este es un asunto muy importante también para Argentina, por la suma que se presume fugada al exterior y porque importantes empresarios y funcionarios están sospechados de haber llevado dineros en aquella dirección ilegal. Mauricio Macri está denunciado de tener relación con 50 empresas off-shore. ¿Se entiende por qué es importante hablar de este aspecto del comicio? ¿Se podrá en Argentina elaborar un proyecto para votar una consulta popular que tome de ejemplo a Ecuador?
El del 19 de febrero fue un triunfo con mucha preocupación para la dirigencia de Alianza País. Es que de cara a la segunda vuelta es posible, no seguro, que la mayoría de quienes sufragaron por los otros candidatos y no por Moreno, opten por poner la boleta de Lasso.
Los números fríos indican que, descontando a quienes votaron en primera vuelta por el ganador y el segundo, quedó un 32 por ciento “vacante” y que es objeto de disputa entre los dos candidatos que siguieron en carrera.
El signo de preocupación para Correa y los suyos viene porque la tercera, Cynthia Viteri, del Partido Social Cristiano, que obtuvo el 16,27 por ciento, y el cuarto, Paco Moncayo, de Alianza Nacional por el Cambio, con el 6,71, tienen un compromiso político con Lasso. Viteri había amenazado con dejar en libertad de acción a sus votantes, pero ya se definió públicamente por el banquero.
Y entre las fuerzas de la alianza de Moncayo también prevalece la idea de votar a Lasso, como lo hicieron explícito los indigenistas de la Conaie y Pachakutik. Moncayo lo dijo de modo indirecto, al manifestar que de ningún modo votaría por Lenin Moreno en el ballottage.
Si fuera por esas sumas y restas el resultado podría llegar a ser sombrío para la Alianza País. Sus dirigentes dicen cosas contradictorias. Moreno manifiesta estar a gusto en esta segunda competencia para visitar más lugares y escuchar más a quienes no lo votaron. En ese marco asegura que ahora ganará por 2 millones de votos, el doble del 19 de febrero. Correa en cambio expresó que si la derecha gana, él volverá en un año porque Lasso va a fundir el país y la Asamblea Nacional cesará al presidente y convocará a nuevos comicios, como permite la Constitución de 2008. O sea que a nivel de hipótesis, el presidente admite que su alianza puede perder en abril.
Esa eventual derrota ya fue una realidad en Argentina en noviembre de 2015, encumbrando al neoliberal Macri, aunque la diferencia con Scioli, ganador de la primera instancia, no había sido de 11 puntos como en Ecuador. Pero igual se dio ese resultado adverso en el ballottage.
¿Por qué podría suceder algo así, lamentable en Ecuador? Primero, porque las diferentes formaciones de la derecha van a unirse para golpear duro al correísmo, viendo una oportunidad que no tuvieron en diez años. Segundo, porque matemáticamente no se trata de una misión imposible. Tercero, porque están explotando las dificultades económicas de los últimos años, con caída de los precios internacionales del petróleo y baja de PBI. Cuarto, porque a esas dificultades reales las agrandan e imputan al gobierno, al que también denuncian por casos de corrupción con Odebrecht sin las pruebas que sí existen contra funcionarios y ex presidentes de Brasil, Perú, Colombia y Argentina. En esa campaña de difamación y tergiversación cuentan con la activa participación de los medios privados e internacionales, grandes enemigos de Correa, que supo pelearse con CNN. Y quinto, porque el actual presidente no quiso ser candidato, después de diez años de gobierno y diez elecciones ganadas. La número 11 también se ganó, pero tuvo un sabor amargo. Con Rafael ese puntito que faltó, estaba seguro.
Uno que está muy preocupado es Julian Assange, fundador de Wikileaks y asilado en la embajada de Ecuador en Londres desde 2012. Si gana Lasso lo expulsará y podría terminar en manos de la CIA y la justicia de EE UU.
De todos modos no está dicha la última palabra.