MUROS INFAMES HIEREN LA DIGNIDAD HUMANA 



LA CULTURA EN ESPAÑOL GRITA CONTRA EL MURO DE TRUMP 



Redacción SIEMPRE

La Gran Muralla China fue construida en el año 200 AC como una fortaleza militar de más de 7.500 Kms. de largo a la que miles de turistas la visitan cada año. En el siglo XX el muro que mayor fama alcanzó fue construido en 1961 por la Unión Soviética en Berlín con fines económicos más que políticos, y fue conocido como Muro de la Paz y en Occidente como Muro de la Vergüenza, que tuvo vida durante 28 años y fue derruido en 1989. Todos los muros que se levantan son infames porque hieren la dignidad humana

Uno de los más infames es la “Valla de seguridad” o de separación construido por el gobierno judío en territorio palestino. En realidad es un muro de “segregación racial”, “muro del Apartheid” o “Nuevo Muro de la Vergüenza”. El objetivo es garantizar la limpieza étnica para mantener la pureza de la raza judía y apartar a los árabe-palestinos. Lo que los nazis hicieron con el pueblo judío, ahora son los judíos los que quieren liquidar a los palestinos.

Las infamias no cesan. En 1994, el gobierno de Clinton construyó tres barreras de contención o muros sofisticados para detener la migración ilegal. Cuentan con iluminación de alta intensidad, detectores de movimiento, sensores electrónicos y una policía fronteriza que usa extrema dureza. Los tramos del muro están en Arizona, Sonora, Nuevo México, Baja California.

Ahora es Trump, el emperador de turno del imperio, un populista de extrema derecha, neonazi por sus extremados racismo, xenofobia, odio visceral a los migrantes y considerarse miembro de la “raza superior anglosajona”, el que pretende construir un muro de más de 3.400 Kms. de longitud que impida el paso de migrantes latinos. Una locura imperialista nauseabunda que, además, quiere que México pague esa vil construcción. La Celac tiene la palabra.

LA CULTURA EN ESPAÑOL GRITA CONTRA EL MURO DE TRUMP

Una docena de intelectuales de ambos lados del Atlántico, con la lengua como patria común, alzan la voz ante la decisión de EE UU de erigir un muro en la frontera con México
Madrid / Cartagena de Indias / México DF
José Luis González REUTERS
La hostilidad hacia México de Donald Trump, que esta semana ha cumplido sus peores amenazas, parece confirmar los más negros augurios: el nuevo presidente de Estados Unidos no solo está decidido a construir un muro en la frontera con el vecino del Sur, sino también a cobrárselo a México. Más allá de las consecuencias políticas, sociales y diplomáticas, las noticias impregnan la conversación cultural a ambos lados del Atlántico y afectan a millones de personas que, también en Estados Unidos escriben, hablan o leen en el idioma de Cervantes. EL PAÍS ha buscado la reacción a este insólito clima de enfrentamiento entre una docena de intelectuales y profesionales de la cultura de las dos orillas, cuyas opiniones fueron recogidas en Madrid, México y en Cartagena de Indias, donde estos días se celebra el Festival Hay, cita de escritores y editores en la ciudad colombiana.
Emilio Lledó (Sevilla, 1927) académico y filósofo. “Yo estaba en Berlín cuando cayó el muro. Qué alegría, qué plenitud la de la gente cuando eso se produjo. Fluyeron los seres humanos. Y ahora se produce esa patología otra vez, protagonizada por un individuo al que han votado millones. Ya mostró su rechazo a una lengua que tiene una importancia cultural propia, como todas las lenguas, a la que asiste, además, una producción literaria impresionante. Es un ataque inconcebible, una bestialidad furiosa. Kant decía que frente a la ferocidad y a la maldad hay la belleza de las grandes palabras, y que eso compensa la vida. Pero este hombre no necesita ni la doble moral de las palabras; es brutal y ya está”.
Guillermo del Toro (Guadalajara, México, 1964), cineasta. “Sería un esclavismo absoluto acceder de alguna forma, bilateralmente, a la existencia de un muro que nos ofende a todos. Para mí es muy importante que se continúe la acción ciudadana. No creo que la gente que está en el Gobierno vaya a ofrecer nunca una solución voluntariamente, porque no existe una vocación de gobernar, porque no existe una vocación de defender los intereses del pueblo. Le queda a la gente la necesidad de seguir manifestándose, protestando, diciendo y preguntando cosas incómodas, porque lo que está probado, una y otra vez, es que las cosas no van a cambiar del otro lado, por ningún motivo”.
Elena Poniatowska (París, 1932), escritora mexicana, premio Cervantes 2013.]“Tenemos agua, tenemos luz, tenemos inteligencia ante un vecino avasallador. Cárdenas nacionalizó nuestro petróleo y a través de los mexicanos más pobres recuperamos mediante tácticas migratorias tierras vendidas a los Estados Unidos: California, Texas, Nuevo México, Arizona, Utah, Colorado y Nevada. En Los Ángeles se habla más español que inglés. La segunda comunidad hispana del mundo se encuentra en Estados Unidos. El American dream de licuadoras y televisiones ejerció un poder que el corrupto y mal gobierno mexicano no supo paliar. México, con una cultura muy anterior a la de Estados Unidos se dejó nuevamente seducir por cuentas de colores. Ahora es Trump, hombre de negocios que envilece todo lo que toca en la peor forma del big business del Tío Sam. La comunidad latinoamericana es inmensa y su territorio mayor que el de los Estados Unidos, ¿no sería hora de que se uniera contra Trump?”.
EL MURO DE TRUMP ABRE UNA ERA HOSTIL CON MÉXICO
Victoria Camps (Barcelona, 1947), catedrática de Ética. “Trump está cumpliendo todas las amenazas. Y de la forma más brutal. Su actitud necesita una fuerte reacción internacional. Se han producido respuestas en Estados Unidos. Muchos alcaldes se han negado a las posibles deportaciones de mexicanos. Esa desobediencia se justifica, es importante. Pero han de ser apoyados desde fuera. Europa tiene que actuar. Estados Unidos se está cargando sus propios principios como integrador de gente diversa. Es una comunidad muy patriótica, pero también muy diversa. Es un país de inmigración, como México, que acogió nuestro exilio. Negar al vecino, ofenderle, es una burla del débil, del que se considera inferior, y merece una reacción muy firme.
José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926), escritor, premio Cervantes 2012. “El ciudadano español que no se considere de algún modo mexicano, colombiano, chileno, es que carece de algún fecundo componente educativo. Ahora mismo, con ocasión de esos execrables agravios perpetrados por Trump contra México, mi condición de español ha incrementado fervorosamente mi modo de ser mexicano. Es decir, comparto sin reservas las acciones contra ese soez agresor”.
Alberto Barrera Tyszka (Caracas, 1960), escritor. “El gran peligro con personajes como Trump es no tomárselos en serio, pensar que son inverosímiles, que nunca pueden llegar más lejos. Trump comenzó siendo un chiste y terminó en la Casa Blanca, alzando el puño y anunciando que con él empieza una nueva patria. Su trato con México no solo es absurdo sino repugnante. Pero lamentablemente tiene coherencia con sus votantes. Pensar que solo se trata de un asunto con el país vecino es ingenuo. Para Trump, México solo es la Latinoamérica más visible, la que resulta más fácil estigmatizar. Después venimos todos los demás. Todos hablamos la misma lengua que fue expulsada de la Casa Blanca. Todos somos mexicanos. El silencio —sea por apatía, por temor o por oportunismo— es una complicidad con la intolerancia y con la segregación. Otra manera de no tomarse a Trump en serio. De pensar que no irá más lejos”.
José Luis Pardo (Madrid, 1954), filósofo. “No se trata en absoluto del peligro que puedan representar para EE UU los inmigrantes que entran por su frontera sur. No se trata en absoluto de mantener la legalidad en esa frontera. No se trata ni siquiera de construir o no construir un muro. Se trata sencillamente de humillar a quien se encuentra en la posición más débil, y de convertir esa humillación en espectáculo para satisfacción de los instintos más bajos de la audiencia. Es la actitud del matón en el patio del colegio. Si el muro es el símbolo de la división, es también el emblema privilegiado del populismo: el mal está fuera, son los otros. Lo peor es que en este caso el mal está dentro, muy dentro, y se extiende hacia fuera sin respetar valla alguna —un populismo llama a otro, despertando los sentimientos anti-gringos al otro lado de la frontera—. Se trata de alimentar el malestar en lugar de aliviarlo”.
José María Guelbenzu (Madrid, 1944), escritor. “Cuando los estadounidenses eligieron como presidente a Ronald Reagan fue como contratar a un actor del Oeste. Ahora la historia se repite como farsa, ahora es un bufón el contratado. A México le debemos mucho los españoles: que esa lengua que compartimos haya creado tanto, que haya acogido a tantos de los nuestros. Y ahora se ve envuelto ese país extraordinario en una historia que no es literaria ni siquiera política, no se puede hacer ficción con eso: es un tebeo de héroes falsos. Un sarcasmo”.
Margo Glantz (Ciudad de México, 1930), escritora. “Trump es una catástrofe. Es una especie de Ángel Exterminador que solo en una semana está aniquilándolo todo. Está provocando muchos problemas dentro y fuera de EE UU. Cosas inconcebibles en una democracia como la tortura ahora se aceptan con normalidad. En los noventa celebramos la caída del muro y ahora lo tenemos a la vuelta de la esquina. El problema más grave de México son sus gobernantes y la violencia. Si a esto le sumamos Trump, a México se espera un periodo muy difícil. Ojalá sirviera para conseguir ser un país un poquito más independiente. Ojalá el Gobierno tomara medidas excepcionales para ayudar a los trabajadores que sean deportados para que se queden a trabajar aquí. Pero va a ser muy difícil que seamos más independientes porque somos un país débil y tenemos un vecino siniestro.
Alberto Fuguet (Santiago de Chile, 1964), escritor. “Podría estar una hora hablando en contra. Pero lo tomo como una oportunidad: el muro de Berlín al final se cayó. Hay que empujar el muro de Trump. Ya está habiendo movilizaciones, marchas... Me parece que ese muro llega demasiado tarde: lo tenían que haber levantado Eisenhower o Kennedy... Pero es como la homofobia. Tratar de eliminar el mundo gay es ya imposible. Y de manera similar pasará con las relaciones entre los dos países y sobre todo entre los ciudadanos de ambos lados de la frontera, que han llegado muy lejos y se han establecido una gran cantidad de vasos sanguíneos, de vínculos entre los dos países... Esos lazos económicos, sanguíneos, culturales romperán cualquier muro”.
Giuseppe Caputo (Barranquilla, Colombia, 1982), escritor. “Estuve en El Paso hace justo un mes que el muro es una reja. Y desde los EE UU echaba mensajes de bienvenida a los mexicanos. Me parece un gesto simbólico de lo porosas que son las fronteras. La visualización de ese muro nos está escandalizando, claro, como es lógico. Yo me posiciono en la línea de lo que dijo Meryl Streep en la ceremonia de los Globos de Oro, sobre la necesidad de implicación verdadera de la gente. Pero debemos ser coherentes siempre”.
Cristina Fuentes, directora internacional del Hay Festival. "A nosotros como festival nos interesa construir puentes no muros, para que fluya la libertad de expresión. En todos nuestros festivales y en especial en nuestro festival en Querétaro, en México, vamos a celebrar la gran creatividad de México y su conexión con el resto del mundo. Nuestro propósito es crear fotos de debate, de intercambio, foros que generen pensamiento crítico y pensamiento plural, bastiones de liberalismo ideológico frente al barbarismo, y celebración de la mejor literatura y pensamiento y su libre flujo".
Serrat: “No es sino la prueba del miedo de quien lo levanta"
El músico Joan Manuel Serrat (Barcelona, 1943) fue el último exiliado español en México, tierra de acogida para ciudadanos de todo tipo, políticos, artistas, profesores, que se fueron de España durante la Guerra Civil o en los años que siguieron. El cantante catalán estaba en México cuando el agonizante régimen de Franco decidió perseguirle por su actitud política con respecto a la dictadura. “Conté en una canción que prefiero los caminos a las fronteras. Y ahora no estoy viendo otra cosa que muros, fronteras, en Israel, en Ceuta, en Grecia, en Turquía”, explica el intérprete de Mediterráneo, ese himno a las patrias comunes. “En este momento el Gran Depredador ha decidido prolongar esa desgracia. Los muros son el resultado de muchas fronteras anteriores, de muchos prejuicios, de muchos miedos, de mucho egoísmo. Todo esto no ayuda a que nosotros como especie avancemos por un camino armónico. A veces me pregunto si saben los que los levantan que los muros dan a los dos lados. ¿A quién encierra la tapia, al que está a un lado o al que está al otro, al servidor o al servido? No es lo mismo que te impidan el camino cuando vas de paseo que cuando vas a ganarte el sustento. Y lo que muestra el muro, en definitiva, es incapacidad, impotencia, revela el miedo del que lo levanta. Yo confío en que, con la misma ligereza que ha mostrado el Gran Depredador para anunciarlo, con igual rapidez dé marcha atrás a esta ocurrencia vergonzosa. Fui a México en años muy difíciles para mí. Yo no tenía dónde meter la vida; allí me abrieron la casa y los brazos, y todavía me siguen tratando como a uno más, como hicieron con miles y miles de refugiados que encontraron allí cobijo. México es experto tanto en la acogida como en la emigración”.
EL MURO DE TRUMP LO EMPEZÓ BILL CLINTON
La barrera fronteriza de México se ha ido fortificando durante las últimas décadas y ha causado más de 10.000 muertes en el desierto
Tras los atentados del 11-S, George W. Bush unificó la política migratoria con la antiterrorista, criminalizando ante la opinión pública a los migrantes
Un refuerzo del muro supondrá incrementar el peligro y el costo del cruce clandestino para los migrantes, cuyo número ha descendido en los últimos años
José Pedro Martínez - Tijuana
Vestidos de papá Noel, dos policías de San Diego cruzaron la línea invisible que separaba México y Estados Unidos para entregar unos regalos a los niños del poblado del cañón Zapata, en la colonia Libertad de Tijuana. Corría la Navidad de 1986 y el fotógrafo Roberto Córdova-Leyva no dudó en sacar su cámara para inmortalizar el momento. “La frontera apenas tenía algunos tramos con alambrada, y esta colonia era uno de los principales lugares de cruce. Parecía un mercado o una plaza: había migrantes, pero también gente comprando, caminando de un lado a otro de la frontera imaginaria, incluso los mismos policías de San Diego y los funcionarios de migración entraban y salían para comprar comida. Entonces había convivencia, la frontera era bastante permeable”.
Roberto ha sido testigo de la historia de las ciudades fronterizas de Baja California durante los últimos 30 años. Fotografió cómo la cotidianidad de la gente de ambos lados fue evolucionando, de llegar a presenciar un partido de voleibol en la misma línea divisoria, a la construcción progresiva de muros y alambradas que terminaron por convertirse en la espina dorsal de Tijuana, Tecate y Mexicali. Aunque este siempre ha sido un lugar clave en las rutas de migración indocumentada en Latinoamérica, recuerda, el aumento de la vigilancia y el refuerzo de la infraestructura física se han intensificado tanto que han empujado a miles de personas a tomar rutas alternativas, más peligrosas y costosas, para poder llegar a Estados Unidos.
Cuando comenzó su carrera como fotógrafo, Roberto explica que solo la frontera colindante al centro de Tijuana tenía algunas defensas y zanjas para impedir el paso de “carros suicidas”; vehículos llenos de migrantes que cruzaban velozmente el control de los policías fronterizos. La gente que quería cruzar clandestinamente no tenía mayor dificultad que esperar a que llegara la tarde para emprender la caminata hasta San Diego.
En ese mismo año, el Congreso norteamericano había aprobado una reforma migratoria histórica (conocida como ley IRCA), que legalizó a unos dos millones de trabajadores sin papeles del país. Fue la última regularización migratoria de calado realizada por el Gobierno de Estados Unidos, pero además también sirvió para sentar los precedentes legales que empezaron a marcar el cambio de rumbo en la política migratoria estadounidense: se estipularon sanciones a empleadores que estaban contratando a indocumentados y se contempló un aumento progresivo del presupuesto destinado al control fronterizo.
A finales de los ochenta, se empezó a levantar un cerco de alambre en algunos puntos de Tijuana, y en noviembre de 1993, unos tubos de hierro sobre unos rieles cerraron la frontera hasta el Pacífico. Mientras las detenciones de migrantes aumentaban, en Estados Unidos empezó a ganar peso el debate acerca de la importancia de la vigilancia en la frontera con México, y las campañas y "operaciones de control" emprendidas en estados como California y Texas dieron paso a que, finalmente, el gobierno de Bill Clinton lanzara la "Operación Guardián": creación de 600 kilómetros de muro, unos 800 de barreras, e incremento de la vigilancia mediante tecnología y policías especializados.
En 1994, la primera barrera empezó a levantarse en la frontera de California a través de las ciudades mexicanas de Tijuana, Tecate y Mexicali, y en el 97 se alargó en algunos puntos de los límites con Texas. Clinton, además, no solo estaba apostando por el fortalecimiento de la infraestructura de control fronterizo, a través de la contratación de más personal, la compra de helicópteros, cámaras y sensores de movimiento, sino que también impulsó importantes modificaciones en las leyes para castigar con mayor dureza las faltas cometidas por personas indocumentadas.
Comenzaron a crecer las deportaciones, que tradicionalmente afectaban a migrantes recién capturados por la Patrulla Fronteriza, y se empezaron a deportar a personas que ya llevaban viviendo varios años en Estados Unidos y que incluso tenían algún tipo de visado. El fenómeno de las deportaciones no dejó de aumentar desde entonces y se incrementó particularmente en el periodo de Obama, que creció más del 30% llegando a superar los 2,5 millones de deportados. Su impacto ha sido directo en las ciudades mexicanas que, como en el caso de Tijuana, llegaban a registrar entre 150 y 400 repatriados diarios en algunos periodos.
Con los atentados del 11 de septiembre, la vigilancia de la frontera se convierte en un asunto de primer orden para el gobierno estadounidense. El departamento de Seguridad Nacional termina por absorber las competencias migratorias y las instituciones de control fronterizo tales como la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), y la Border Patrol (CBP). Bajo esta política de seguridad, el gabinete de George W. Bush decide unificar la estrategia antiterrorista con la migratoria y redirige el discurso acerca del muro a una defensa necesaria para cuidarse de los traficantes de drogas y los terroristas, criminalizando con ello a los migrantes.
“Lo que empezó a cambiar en esos años fue la actitud de las autoridades migratorias, las mismas que en los 80 regalaban juguetes a los niños de la colonia Libertad”, recuerda Córdova-Leyva. En 2004, en el marco de un festival cultural que se celebró en Tijuana, se proyectó la película 'Un día sin mexicanos' sobre la pared trasera de la plaza de toros La Monumental, que está a escasos cuarenta metros de la frontera. “Había público sentado tanto en el lado mexicano como en el gringo”, recuerda Roberto. Sin embargo, esta fue una de las últimas muestras de normalidad en el espacio fronterizo de los dos países vecinos.
Dos años después, la aprobación de la 'Secure Fence Act' otorgó recursos millonarios para la construcción de una valla metálica de 8 metros de altura, mucho más alta y robusta que la creada durante la etapa de Clinton, a lo largo de más de mil kilómetros de la frontera. Dotada de cámaras térmicas y de visión nocturna, en algunos tramos -sobre todo en los que pasan por las ciudades mexicanas- se levantó paralela a la construida por Bill Clinton, creando un muro doble entre el que circulan los agentes de la patrulla fronteriza, cabalgando o a bordo de vehículos todoterreno, respaldados por drones de vigilancia.
UNA BARRERA INNECESARIA
Según los propios datos de la Patrulla Fronteriza, las detenciones a migrantes en la frontera son en la actualidad una décima parte de las que se registraban en los años 90. Si en el año 2000 fueron interceptadas 616.000 personas cruzando clandestinamente, el número cayó a 63.400 en el 2015: el nivel más bajo desde principios de los setenta. Esto supone una media de 19 aprehensiones por cada agente fronterizo, la segunda tasa más baja de cualquier año registrado.
Aunque el número total de migrantes que llegaron a la frontera aumentó ligeramente durante el 2016, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos aclaró que se debe al creciente flujo de llegadas de niños no acompañados y familias procedentes de Centroamérica, “los cuales huyen de amenazas y violencia, y no están tratando de evadir la captura: buscan a las autoridades de seguridad fronteriza de Estados Unidos para pedir protección”, puntualizó en su último informe.
Además, la misma institución señala que la gran mayoría de las drogas enviadas a los Estados Unidos son introducidas por contrabando a través de los puertos legales, en escondites ocultos en vehículos de pasajeros, o escondidas entre mercancías legítimas, no a través del desierto. “La construcción de una muralla más grande haría poco para detener el flujo de drogas al país”, reza en sus conclusiones.
En cuanto a la migración procedente de los países centroamericanos, ya existe una importante barrera previa a la frontera de Estados Unidos: el propio filtro de las autoridades mexicanas. Desde julio de 2014, el gobierno de México ha intensificado los controles por carretera y las deportaciones de migrantes procedentes de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua a través del Programa Frontera Sur. 24 millones de dólares de las arcas estadounidenses invertidos en equipo y entrenamiento para funcionarios mexicanos de migración en la frontera sur del país, al que han sumado otros 75 millones adicionales.
El primer año de funcionamiento de este programa bilateral se tradujo en un aumento de las detenciones en suelo mexicano de un 71%. La mayoría de los migrantes aprehendidos son deportados rápidamente, por lo que diversas organizaciones humanitarias han denunciado violaciones de derechos humanos y de las normas legales.
EL MURO HARÁ MÁS PELIGROSO EL CRUCE
Además del impacto medioambiental que podría suponer la construcción del muro a través de reservas naturales, zonas de alto valor ecológico y lugares sagrados para los pueblos indígenas de los dos lados de la frontera, la principal consecuencia que tendría la extensión de la barrera ya se ha experimentado con anterioridad.
A principios de los 90, aproximadamente el 50% de los migrantes indocumentados cruzaba la frontera por Tijuana. Después del lanzamiento de la Operación Guardián, en el 94, que contempló la construcción del primer muro, el aumento del personal de supervisión y la incorporación de elementos tecnológicos para la vigilancia, las rutas migratorias se desplazaron hacia el desierto de Sonora, en el área del Sásabe. Se trata de uno de los desiertos más extensos del planeta, con temperaturas extremas y zonas de muy difícil acceso, que se ha convertido en el principal lugar de paso para miles de personas desde entonces.
Aunque en esta época ya hubo organizaciones que señalaron las consecuencias sobre los derechos y la integridad de los migrantes, hoy vuelven a repetirse algunas de las advertencias con datos sobre la mesa: las rutas se han hecho más peligrosas y mucho más caras.
Según un estudio realizado por Guillermo Alonso, investigador del Colegio de la Frontera Norte, y publicado en su libro El desierto de los sueños rotos, la construcción y refuerzo de la barrera fronteriza han causado más de 10.000 muertes desde 1993. Además, en los últimos años se han combinado las rutas para el narcotráfico y la trata de personas, convirtiendo el desierto de Arizona y Sonora en una gran amenaza para los migrantes tanto por cuestiones geográficas y climáticas, como por la amenaza de la violencia de los cárteles.
Para Roberto Córdova-Leyva, “la política migratoria es cíclica”, por ello decidió permanecer en la frontera de Baja California con su cámara, donde continúa documentando la historia migrante de México. “Cuando hay elecciones, el chivo expiatorio siempre son los migrantes. Y los migrantes van a seguir insistiendo en llegar, en la medida en la que hay una necesidad de mano de obra barata en Estados Unidos. La gente va a seguir cruzando mientras los agricultores estadounidenses les necesiten y les sigan diciendo que hay trabajo para ellos”, concluye.