USA: LA MARCHA DE MUJERES EN CONTRA DE TRUMP ABARCÓ AL MUNDO  



MÁS DE 600 MARCHAS SE ORGANIZARON EN EL MUNDO 



Alexis Ponce y Mujeres Contando
Defensor de los derechos humanos

Las mujeres norteamericanas decidieron no esperar y, a un día de la posesión de Donald Trump como el Presidente No. 45 de los Estados Unidos, le hicieron saber que ellas no van a dejar que sus derechos humanos y los del pueblo americano retrocedan, así como que la xenofobia, la misoginia, el racismo e islamofobia se instalen como práctica de Estado en su país. Más de 500 mil personas se tomaron las calles de Washington, el doble de lo esperado y mucho más que el día de la toma de posesión presidencial. Las marchas que se hicieron en el resto de los EEUU y en numerosas ciudades del mundo superaron las 600.
Fue una genuina y poderosa movilización social y femenina que contó con el apoyo de miles de hombres y de organizaciones de la sociedad civil. Las mujeres desfilaron ante el Capitolio con un simbólico atuendo rosa convertido en mensaje de dignidad y libertad: los gorros “pussy cat” (gatito), en alusión a una de las tristemente célebres frases de Trump, quien manifestó que ‘a las mujeres hay que agarrarlas por sus partes íntimas’ (“pussy”).
En el Ecuador, Mujeres Contando y el programa radial ‘La Cantera’ se sumaron a esta gran movilización con un programa en el que recogieron las voces históricas de la diversidad americana y de la lucha del pueblo estadounidense por los derechos humanos, civiles, de género, minorías y libertades, entre ellas, las de Martin Luther King, Malcolm X, Joan Báez, Angela Davis, César Chávez, junto a descendientes de las sufraguistas norteamericanas, América Ferrera, Michelle Obama, Michael Moore, entre otras.
Heinz Dieterich, sociólogo, intelectual y analista político alemán, en entrevista exclusiva para este especial, señaló que las mujeres, los obreros, las minorías y los inmigrantes serán las poblaciones más afectadas en la era Trump. También analizó el destino que le depara a Latinoamérica y su falta de preparación para resistir lo que se viene, tras asumir el mando de la primera potencia mundial quien considera “el bulliyng del barrio”.
MUJERES CONTANDO Y LA CANTERA
Heinz Dieterich: EEUU TIENE POSIBILIDAD DE RESISTENCIA, AMÉRICA LATINA NO!
Mujeres contando y “La Cantera” entrevistaron a Heinz Dieterich, sociólogo, intelectual y analista político alemán, radicado en México desde hace varias décadas, reconocido como ‘el padre del Socialismo del Siglo XXI’, a propósito de la posesión de Donald Trump y tras la Marcha de las Mujeres en Washington, a menos de 24 horas de que el magnate asumiera el cargo como el presidente número 45 de los Estados Unidos.
Por: Alexis Ponce y Nelly Valbuena
“En Estados Unidos, una gran parte de la población, muy rápidamente va a sentir el efecto desastroso que significará que ese golpista esté ahora en la Casa Blanca”.
Dieterich, líder del WARP, un “think-tank” global de pensadores, científicos y activistas sociales del mundo, se refiere a las mujeres, a los obreros blancos que votaron por Trump, a las llamadas minorías, a los inmigrantes y al destino que le depara a Latinoamérica la asunción de mando de Donald Trump.
Enfáticamente inicia sus respuestas, citando que no coincide con quienes creen que “se trata de un bufón, un hablador que no cumplirá lo propuesto en campaña”. La afirmación del pensador alemán-mexicano tiene asidero pues apenas en su primer día de posesión, cumplió con la primera promesa de campaña al firmar un decreto contra el Plan de salud de Obama popularmente conocido como ‘Obamacare’.
Sin embargo, Heinz Dieterich sostiene que “ni mundialmente ni dentro de los Estados Unidos su programa económico tiene posibilidad alguna de funcionar” y alerta sobre la difícil situación que tendrá que enfrentar en menos de dos años el recién posesionado presidente Trump, quien llega a la Casa Blanca con el nivel más bajo de popularidad en las últimas décadas.
Sobre la multitudinaria marcha nacional convocada por las mujeres de los Estados Unidos y que desbordó los cálculos de participación ciudadana, Dieterich reconoce que se trata un movimiento civil, social y ciudadano muy fuerte, radicalmente anti-Trump. Al compararlo con América Latina, en donde los movimientos sociales y gobiernos están en crisis, dice que no existen condiciones para enfrentar las medidas de Trump y, por lo tanto, el impacto para América Latina será “nefasto”.
Mujeres Contando-La Cantera: ¿Cuáles son las consecuencias para el pueblo de los Estados Unidos y para las mujeres específicamente, de la asunción de mando de Donald Trump a la Presidencia, en medio de las masivas protestas?
Heinz Dieterich: No comparto la idea de mucha gente que dice que “él es un bufón, hablador que no va a cumplir su programa”. La mayoría de las cosas las va a hacer. Los sectores sociales que van a recibir golpes fuertes son: las mujeres, porque a través de sus maniobras para reducir el seguro médico, el The Obama Health Care Plan (el Plan de Salud de Obama) va a afectar el derecho al control del propio cuerpo de la mujer. Va a ser mucho más difícil ejercer el derecho al aborto y va a volver a ser un privilegio para las mujeres ricas.
El segundo grupo serán los trabajadores blancos, que fueron engañados y votaron por él, pues su política económica va a ser un fracaso; porque el salario mínimo que él dice que va a proteger y aumentar, no lo va a hacer, porque es un gran capitalista y el gran capital vive de la explotación del trabajador. La mejor protección del nivel de vida de los obreros fue la integración de esos obreros en la protección de la salud de Obama y justo eso es lo que va a desmantelar.
El tercer grupo, por supuesto, van a ser las minorías. Ya en su política de renta de casas en Nueva York tuvo una política racista; y, por último, serán los inmigrantes. Dentro de Estados Unidos una gran parte de la población, muy rápidamente, va a sentir el efecto desastroso de que ese golpista esté ahora en la Casa Blanca.
MC-LC: Para América Latina ¿cuál será el impacto del régimen de Trump?
HD: El impacto para América Latina va a ser nefasto. Si quisieras una analogía, tendrías que imaginar a Mike Tyson boxeando contra un chavo de quince años. ¿Qué posibilidad de defenderse o de ganar tiene el chavo? ¡Ninguna!
Trump es un bullying, es el rufián o el matón del barrio y él siempre ha trabajado de esa forma, amenazando con su poder, con su dinero y con sus difamaciones. El hecho de que, a través de esas estrategias nefastas, mentirosas y corruptas haya podido llegar a la cabeza de la Casa Blanca, obviamente lo ha envalentonado más. Hizo una comprobación empírica y en su pobre mente ve que ese método funciona. Ahora se enfrenta a gobiernos latinoamericanos en una situación de crisis en la que la Patria Grande está en retirada porque los tres grandes países: Brasil, Argentina y México, están económicamente destruidos y los pequeños, donde la economía aún funciona, como Bolivia y Nicaragua, no tienen poder alguno como para defenderse de la potencia y, entonces, Trump va a ser la encarnación ´matonil´ de la doctrina Monroe: o se hace lo que él dice, o va haber sanciones. Lo vemos con México: ya está estrangulando al único sector dinámico industrial que es el automovilístico. Eso es muy fácil de hacer con cualquiera de los países latinoamericanos y muy pronto vamos a ver una agresión muy fuerte contra Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Venezuela, y Cuba probablemente. Lamentablemente no hay la unidad necesaria para defenderse de este monstruo a la cabeza de la Casa Blanca.
MC-LC: Patricia Janiot de la CNN entrevistó a Rafael Correa por los diez años del régimen y él repitió su tesis de que la llegada de Trump va a ser beneficiosa para la unidad de los ‘gobiernos progresistas y revolucionarios’ de América Latina.
HD: Eso es una tontería. Para tener un avance en una unidad revolucionaria, primero tienes que tener revolucionarios (risas), porque sobre el vacío no se puede construir. Tenemos muchos héroes revolucionarios en el continente, pero no tenemos hoy en día organizaciones revolucionarias en América Latina, ni un fuerte sindicalismo, ni partidos políticos, ni universidades, ni movimientos estudiantiles, ni de obreros, ni de campesinos. No hay ningún potencial para organizarse ante lo que va a hacer Trump. Yo no entiendo cómo un economista como Correa puede decir semejante tontería, como lo vamos a ver empíricamente muy pronto.
MC-LC: En ese contexto, ¿cómo ver a la Unasur, el Alba y el Mercosur, frente al coloso matón del barrio?
HD: El Mercosur es controlado por dos países que mandan: Brasil y Argentina, cuyos gobiernos hoy aceptan que van a ser un subsistema controlado desde Washington. Y, entonces, hasta que no se quite a ese ladrón de Temer en Brasil, y al otro ladrón, Macri en Argentina, la correlación de fuerzas en el Mercosur no va a cambiar. Y, si somos honestos, Mercosur es el único sujeto colectivo en América Latina que tiene algo de fuerza.
La Unasur es una organización superestructural, pero no tiene una fuerza económica, una población movilizable detrás de sí, entonces su capacidad de defensa es casi cero. Ni siquiera van a poder impedir, por ejemplo, que ‘ese maldito premio nobel de la paz Santos’, meta a Colombia en la organización criminal más peligrosa que tenemos a nivel mundial, que es la OTAN.
Los tiempos en los que la Unasur y el Mercosur eran fuerzas con las cuales los gringos tenían que contar, estaban vinculados a los nombres de Lula, Chávez, Kirchner y Fidel, y no existen más, tristemente.
Por lo tanto, las organizaciones hemisféricas latinoamericanas están muy débiles, como son los gobiernos nacionales que están con ellos. Uruguay, por ejemplo, se ha plegado totalmente al nuevo amo monroista de Washington. Estamos, pues, en una situación extremadamente débil y no tenemos una alianza estratégica con la China o con Rusia que nos permita negociar con los gringos. Entonces, tenemos hoy al “bulliyng del barrio” que dice: “Éstas son las condiciones, o las aceptas, o te rompo la cara”. ¡Y eso es lo que va a pasar!
MC-LC: El panorama no se ve muy alentador, ni para el pueblo de los Estados Unidos, ni para América Latina. Pero, en el caso de EEUU, vemos que desde la posesión de Trump, y antes, tenemos marchas, protestas y movilizaciones que venían desde que ganó. ¿Esto se profundizará?
Sí; y esa es, justamente, la diferencia. Ahí vez tú más claramente que el cuento de Correa, es un cuento de niños realmente. En Estados Unidos hay un potencial extraordinariamente grande, que puede parar e incluso tumbar a ese tipo. Pero en América Latina, no hay nada comparable. Él (Trump) es el Presidente con menor apoyo popular en la historia de los Estados Unidos. Tiene una presidencia ilegítima, fue producto de un golpe de Estado de los republicanos junto al Director republicano del FBI y, con eso, se recuperó cuando ya estaba perdido en la campaña electoral. Es un presidente ilegítimo. No ha declarado los impuestos, él sabrá por qué, pero no va a poder mantener esto demasiado tiempo.
En dos años se restituye el 30% de los diputados y parte de la Cámara del Senado. Su programa económico es imposible que funcione, con los parámetros que ha vendido: 4% de crecimiento anual, los lugares de trabajo… Todo es una cortina de humo. Por ejemplo, logró que la Ford cancelara una inversión de 1.6 millones de dólares en México, pero en una economía de 20 trillones de dólares, 1.6 millones no es nada. Luego se jacta de salvar 800 lugares de trabajo en una empresa en Indiana, pero cada mes en Estados Unidos hay noventa mil despedidos o trabajadores que renuncian buscando nuevos trabajos. Es decir, cuando tú haces un análisis cuantitativo de su propuesta económica, ves que nada encaja. A nivel mundial no estuvo en Davos y le dejó la pista, es decir la hegemonía mundial, a la China. Xi Jinping ahora representa los intereses de las economías de mercado mundiales, lo que históricamente ha sido el privilegio de Estados Unidos. Entonces, ni mundialmente, ni dentro de EEUU su programa económico tiene posibilidad alguna de funcionar. Su situación va a ser muy difícil, y creo que en un año, o dos, máximo, puede colapsar. ¡Pero allá, en los EEUU, hay posibilidad de resistencia; en América Latina, no hay nada comparable!
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Las dos orillas de una grieta enorme se han manifestado este fin de semana en Washington. Los seguidores de Donald Trump le ovacionaron durante su investidura y ayer le tocó el turno a la oposición, una marcha femenina que rompió todas las expectativas para denunciar la misoginia y el latido dictatorial que una parte del país percibe en su nuevo presidente, el más impopular en el momento de jurar el cargo. El presidente se ha referido a la marcha en su cuenta personal del Twitter cuestionando si los participantes en la misma votaron en los últimos comicios. "He visto las protestas de ayer pero tenía la impresión de que acabábamos de celebrar elecciones. ¿Por qué no ha votado esta gente?", ha escrito Trump.
La pregunta no ha tardado en ser respondida por muchos internautas que le han recordado que Hillary Clinton recibió más votos que el representante republicano.
Apenas dos horas después del primer tuit, Trump volvía a tuitear para asegurar que pese a que no estar de acuerdo, "reconozco el derecho de las personas a expresar sus opiniones".
Lo cierto es que la América progresista, más diversa, urbanita y confiada, se cayó de su nube el 8 de noviembre. Fue desbancada de un mamporro, y ha tenido diez semanas para recuperarse y tomar la calle en una manifestación de color rosa, con todos sus mensajes unidos en carteles resabidos y vistosos. La marea llegó a medir 1,6 kilómetros de largo, desbordó el transporte público, saturó internet y confirmó la electricidad política que recorre EEUU, con debates improvisados en el metro y jóvenes contándolo en Facebook Live
Miles de personas han salido a las calles del centro de Washington para asistir a la denominada 'Marcha de las Mujeres'. Los organizadores la han convocado
“Tengo miedo de que todo lo que tenemos ahora sea desmontado”, dice Katie Jones, que viene desde Oregón, en la otra esquina del país. Jones se acaba de licenciar y ha venido para conjurar el temor que le inspiran los próximos cuatro años. “Aunque Trump me da miedo, esta manifestación me da esperanza”.
Más de 200 asociaciones organizaron la marcha, entre ellas Planned Parenthood, la agencia de salud reproductiva financiada por el Gobierno, varios grupos de defensa de los derechos de las minorías y un nutrido cartel de famosas. Las cantantes Cher y Katy Perry hablaron al comienzo, pero fue Madonna la que absorbió más atención.“He pensado un montón acerca de volar por los aires la Casa Blanca”, declaró. “Pero eso no cambiaría nada”. Llamó “capullo” a Donald Trump y planteó las elecciones en blanco y negro: “El bien no ganó en estas elecciones, [pero] ganará al final”. La estrella dijo tantas veces “joder” que CNN y MSNBC dejaron de cubrir el discurso.
MÁS GENTE QUE EN LA INVESTIDURA
La marcha fue formándose. Aviones de todo el país llegaron a Washington con miles de mujeres a bordo. La cola para entrar en el metro de Greenbelt, una localidad vecina, se extendía hasta donde alcanzaba la vista. 1.800 buses chárteres llegaron a la capital y los 'parkings' se ocuparon de madrugada. A las 11 de la mañana ya habían tomado el metro 275.000 personas, más que las 193.000 que lo usaron el día anterior para ver la investidura.
El sello distintivo fueron los gatos, pues una forma de decir “gato” en inglés es 'pussy', que también significa “vagina”. Una referencia a cuando Donald Trump presumió de agarrar a las mujeres “por el 'pussy'” durante una conversación grabada por accidente en 2005 y cuya filtración sacó a la luz múltiples denuncias por agresión sexual. Decenas de miles de mujeres, y algunos hombres, llevaron 'pussyhats', gorros de lana rosa con orejas felinas que se vendían en los puestos callejeros del centro.
Jim y Judy Roswen, profesores jubilados de Maryland, llevan protestando desde hace exactamente 50 años. “Empezamos contra la guerra de Vietnam, luego en los setenta marchamos a favor del aborto, después contra las guerras de Irak…”, dice Judy. “Hay mucha gente, pero me pregunto cuántos de estos jóvenes votaron en las elecciones”.
Su marido Jim se siente identificado con un cartel que acaba de ver: “No puedo creer que siga manifestándome contra la misma mierda”, declara. “Llevamos décadas protestando por los mismos asuntos; yo diría que esta vez lo principal es manifestarse contra el odio. Y lo único nuevo, el cambio climático”.
Otros son nuevos en esto, como Jonathan Kittrell, gerente de una empresa de móviles. Disimulado contra una pared gris, de gabardina y piel pálida, Kittrell observa la marcha y dice que es la primera vez en su vida que sale a protestar. “Trump ganó con una campaña de odio. A partir de ahora voy a informarme más, a ser más activo”, asegura.
"SOMOS MUJERES DESAGRADABLES"
Los carteles defendían los derechos reproductivos, la igualdad y la protección de las minorías latina y musulmana, amenazadas por Trump en campaña. Otros carteles insultaban al presidente; le llamaban “cheeto” por su color naranja, se reían del tamaño de sus manos y decían que fue colocado en el despacho oval por Vladimir Putin; incluso había carteles felicitándole en ruso. Otros eran juegos de palabras con su eslogan de campaña, “Make America Great Again”, y muchas mujeres lucían el improperio que Trump soltó a Hillary Clinton en un debate: 'Nasty woman', “mujer desagradable”.
Pese a la movilización masiva, récord en un fin de semana de investidura, y al eco que encontró en las “marchas hermanas” en los 50 estados de EEUU y 32 países del mundo, es la ideología, no el género, lo que explica la actitud hacia Donald Trump. La primera candidata presidencial de la historia, Hillary Clinton, recibió el apoyo de poco más de la mitad de las mujeres del país, y tuvo menos apoyo que Trump entre las mujeres blancas: de votantes como Mary Meza, terapeuta retirada de Texas que vino a la investidura.
“Hay cosas que de verdad que no entiendo”, dice Meza refiriéndose a la marcha. “A mí no me gustó cuando ganó Obama, pero no salí a protestar”. Meza quita importancia a los comentarios en privado de Donald Trump, dice que los grandes medios de comunicación dan una imagen tergiversada del magnate y lamenta la polarización del país. “Ayer, una persona de mi Facebook me llamó racista, sin que yo dijera nada. ¡Racista! ¡Yo! ¡Pero si soy latina!”, y se quita las gafas de sol para que pueda ver sus ojos negros.
La marcha es heredera de la agitación por el sufragio femenino que tuvo lugar en 1913, un día antes de la investidura del presidente Woodrow Wilson, y que acabó con cien manifestantes hospitalizadas. Una movilización más de aquellas que toman la capital en los años más convulsos y que dibujan la trinchera política de la época.