HASTA SIEMPRE, COMANDANTE 



FIDEL CASTRO, PADRE DE LA REVOLUCIÓN CUBANA 



Rodrigo Santillán Peralbo
Fidel Castro, guerrillero del tiempo, Comandante en Jefe, líder histórico de la Revolución Cubana, el más importante de los latinoamericanos y caribeños de dos siglos, ha dejado su existencia física para viajar hacia la inmortalidad. Otra vez calzó sus botas de incansable caminante para escalar hasta las cumbres de los valores excelsos de la revolución y ser ejemplo de dignidad, coraje y lucha para que sus principios prevalezcan y sus ideales se plasmen en realidades, en el constante trajinar que impone la construcción del socialismo en su Cuba, la misma patria de Martí que fue su guía y mentor.
Fidel es uno de los protagonistas más destacados del siglo XX y de los 16 años del XXI. Falleció a las 10H29 de la noche del 25 de noviembre, pero deja un legado que no morirá jamás: la trascendencia de la lucha de las ideas, la pasión revolucionaria, el amor a su pueblo, a los más desposeído y relegados, la solidaridad inquebrantable, el ejemplo para enfrentar al más poderoso imperio de todos los tiempos, su fe en la humanidad.
Fue la persona que sobrevivió a unos 700 atentados contra su vida, por eso el periodista polaco Tad Szulc, uno de sus biógrafos, decía que Fidel tuvo una “tendencia a cortejar la muerte”, pero vivió 90 años a pesar de la guerrilla en la Sierra Maestra y sus enfermedades. Dijo que “Luchar por una utopía es en parte construirla” y claro que la construyó y se seguirá en esa tarea en la que lo imposible se vuelve una posibilidad cotidiana.
Fidel Castro era incansable. Lector infatigable se interesaba por todos los temas y quería saberlo todo. “Nada de los humano le era ajeno” por eso la revolución socialista es profundamente humana, y por sobre todas las realidades y esperanzas aseguraba que hay “Mucho por hacer todavía”.

CUBADEBATE
Silvio Rodriguez AFP
El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, ha fallecido a la edad de 90 años, informa AFP citando al presidente de Cuba, Raúl Castro.
El 31 de julio de 2006 Fidel Castro traspasó el poder del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros a su hermano, Raúl Castro.
Fidel Alejandro Castro Ruz, nacido en 1926, fue un revolucionario y político cubano más conocido por su liderazgo de la revolución cubana contra el dictador Fulgencio Batista. Fidel Castro gobernó Cuba como primer ministro y presidente desde 1959 hasta 2008. En 2006 anunció su retirada del poder. En 2008 la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba eligió a su hermano menor Raúl Castro como el 23.er presidente del país.
Fidel Castro, el líder de la Revolución Cubana, encabezó durante décadas la República de Cuba, primero como primer ministro y luego como presidente del Consejo de Estado y de Ministros. Siendo un adalid de la cada vez más sólida independencia cubana, Castro organizó la resistencia del país insular a las agresiones externas y lo llevó a la cabecera del Movimiento de Países No Alineados.
Este es uno de los últimos discursos de Fidel Castro (Abril 2016):
"Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala": Fidel Castro
Falleció Fidel… Una personalidad que no puede ser definida en pocas palabras. Ni en muchas. Solo de una forma infinitamente larga porque el punto final nunca será puesto. Llevaba mucho tiempo haciendo historia y en ella se quedará para siempre.

Sholomovich - RIA Novosti

Su ideología de izquierdas le llevó a participar en actividades revolucionarias desde muy joven, como la sublevación contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en Santo Domingo (1947).
Procedente de una familia rica y jurista de profesión (se graduó en la Universidad de La Habana), Fidel Castro defendía gratuitamente a los pobres en los tribunales. En 1953 lideró un levantamiento armado (el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba) contra la dictadura del general Batista.
El fracaso militar del ataque se saldó en un triunfo político durante el juicio subsiguiente, en el cual Castro se defendió a sí mismo y aprovechó para pronunciar un extenso alegato político ("La historia me absolverá"). Condenado a 15 años y amnistiado en 1955, emigró a México, donde organizó un destacamento revolucionario para continuar la lucha contra la dictadura. Al darse cuenta de que su lucha tendría pocas posibilidades de triunfar en un medio urbano, apostó por crear una guerrilla rural en la zona más apartada y montañosa del país: la sierra Maestra, en el este de Cuba.
Desembarcó allí a finales de 1956 con un contingente de solo 80 hombres a bordo del yate Granma. Entre ellos se encontraba Camilo Cienfuegos, su hermano Raúl y el médico argentino Ernesto 'Che' Guevara, a quien había conocido en México. El destacamento pronto sufrió graves bajas y se redujo a 12 personas.
12 hombres contra todo un ejército regular de 30.000 efectivos… Así comenzó una guerra de guerrillas que poco a poco se convirtió en una lucha del pueblo contra la dictadura y terminó con la victoria de la Revolución Cubana en 1959. Los cubanos estaban exultantes de alegría. La noche del primero de enero Batista huyó.
Fiel a sus promesas, en seguida empezó a hacer realidad sus proyectos de transformación del país. El más importante de todos fue la reforma agraria, que expropió las grandes haciendas para dar medios de vida a los campesinos pobres (1959) y en seguida llegó la nacionalización de los bienes de compañías norteamericanas en la isla (1960). Pero las medidas pronto tuvieron represalias. El 15 de abril 1961 ocho aviones de la Fuerza Aérea estadounidense bombardearon La Habana. Al día siguiente, durante el funeral de las víctimas del ataque Fidel Castro proclamó el carácter marxista-leninista de la Revolución Cubana.
En la madrugada del 17 de abril en la bahía de Cochinos desembarcaron cerca de 1.500 exiliados cubanos de la denominada 'Brigada 2506' (pagados, armados y preparados por la CIA). El ejército revolucionario derrotó a los “gusanos”.
En Cuba empezó una nueva época. Su símbolo y su leyenda, su romance y su conciencia, su coraje y su dignidad fue y seguirá siendo Fidel Castro.

FIDEL CASTRO, PADRE DE LA REVOLUCIÓN CUBANA

La Habana. Fidel Castro, el padre de la Revolución Cubana y uno de los protagonistas del siglo XX, murió a los 90 años, anunció su hermano, el presidente Raúl Castro, poco antes de la medianoche del viernes.
"A las 10H29 falleció el comandante en jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro", afirmó Raúl en un mensaje televisado.

"LUCHAR POR UNA UTOPÍA ES EN PARTE CONSTRUIRLA”
Fidel, el hombre, ha muerto, pero aquel polémico personaje que derrocó una dictadura, cimentó un gobierno de izquierda en Cuba, luchó durante décadas contra la política exterior estadunidense y generó algunas veces repudio y encono, y otras simpatía, admiración e incluso culto a la personalidad, continuará vigente como uno de los líderes más recordados y analizados del siglo XX y parte del XXI.
“ES MEJOR MORIR DE PIE QUE VIVIR DE RODILLAS”
No fue a los 10 años cuando lo atacó una despiadada peritonitis. Ni en un enmarañado pantano, ni en un manglar de la sierra ante el fuego enemigo. Tampoco en las entradas y salidas del quirófano por diverticulitis en 2006, cuando casi a diario la prensa internacional lo daba por muerto. Mucho menos en uno de los 640 intentos fallidos de la CIA para asesinarlo.
Fidel Castro, la persona a la que más se ha intentado asesinar, según el propio libro de Guinness, y quien quizá tuvo una “tendencia a cortejar la muerte”, --de acuerdo con el periodista polaco Tad Szulc, uno de sus biógrafos-- alcanzó la novena década de vida, después de haber sobrevivido la guerrilla, los atentados y la enfermedad.
“Llegué a estar muerto”, le reveló a la periodista y directora de La Jornada, Carmen Lira, en una entrevista en 2010, al referirse a la grave crisis de salud a la que se enfrentó cuatro años antes y que lo llevó a delegar el poder en su hermano Raúl. “Estás ante una especie de re-su-ci-ta-do”, profirió con orgullo aquél que se había enfrentado ya tantas veces con la muerte.
FIDEL, EL HOMBRE
El hombre, al que no cuesta trabajo imaginar con su icónica y copiosa barba, ataviado con un traje militar color verde olivo y una boina a la par --distintivo de su escalafón como comandante en jefe de la Fuerzas Armadas--, ha generado en el imaginario una doble imagen, en palabras de Szulc.
Considerado como un “revolucionario romántico”, siempre provocador, con una brillantez inusitada y una imaginación desbordante; quien en 1958 liberó a Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista, con la promesa de igualdad y prosperidad. El líder que se enfrentó durante más de medio siglo contra Estados Unidos, la mayor potencia de la época, y trabajó por construir una nación igualitaria y desarrollada.
El político cubano no dio muchas entrevistas en vida; sin embargo, las suficientes para que periodistas y escritores delinearan al menos una parte de su personalidad.

“Fidel Castro no descansa”, concluyó la argentina Stella Calloni después de una charla que sostuvo con él en 2008, la cual transcurrió “como un río”. La periodista también resaltó el “deseo apasionado de saber” del revolucionario, así como su talante al escribir: “me dicen que es muy riguroso y revisa palabra por palabra, ajusta el lenguaje y es perfeccionista en extremo”.

El comandante de la revolución nicaragüense, Tomás Borge, autor del libro Un grano de maíz, donde plasmó una larga conversación con Fidel, lo describe como un hombre “de buen humor, hiperkinético” y “una persona muy reservada. Los cubanos no discuten normalmente su vida particular, sobre todo, por respeto”.

Mientras que Tad Szulc, autor de la biografía Fidel, un retrato crítico, consideró que el comandante era poseedor de una “complejísima personalidad”. Cerca de su sesenta aniversario, y al “filosofar sobre la vida” con el reportero, Castro le confesó que “creía firmemente que fue su destino natural el que le llevó, hacía bastante más de un cuarto de siglo, a escalar las alturas y alcanzar la cima del poder”.
EL DECANO DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA
En sus últimos años de vida, desde la grave enfermedad intestinal que padeció en 2006, Fidel apareció públicamente en contadas ocasiones; sobre todo en reuniones privadas con personalidades políticas, que quedaron consignadas en los medios de comunicación internacionales. En las fotografías, se observaba al líder repuesto, saludable, con su usual mirada vívida y curiosa, y ya no con su uniforme militar, sino con ropa deportiva.
Fidel, considerado el decano de la izquierda latinoamericana, recibió en La Habana durante la última década a líderes como los brasileños Luis Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff; los venezolanos Hugo Chávez y Nicolás Maduro; la argentina Cristina Fernández; el uruguayo José Mújica; la chilena Michelle Bachelet. Todos ellos considerados impulsores de lo que se conoce como “la nueva izquierda latinoamericana”.
En sus últimos años de vida, Castro también abrió las puertas de su hogar a personajes de otros ámbitos, como el futbolista argentino Diego Armando Maradona, a los Papas Benedicto XVI y Francisco Primero, el periodista franco-español Ignacio Ramonet (autor del libro de entrevistas Cien horas con Fidel), entre otros.
“MUCHO POR HACER TODAVÍA”
Cuando venció su revolución en 1958, Castro profirió un discurso durante su entrada triunfal a La Habana, en el que consideró aquel momento como “decisivo” en la historia de su país, ya que “la tiranía” fue derrocada. Sin embargo, reconoció que quedaba “mucho por hacer todavía” y llamó a sus conciudadanos a no engañarse “creyendo que en lo adelante todo será fácil”, ya que, por el contrario, en lo adelante todo será más difícil”.
Y así fue. Entre los méritos incuestionables de su mandato se cuenta la importante reducción del analfabetismo en la isla y la construcción de un sólido y avanzado sistema médico estatal, que ha generado investigación en medicina y biotecnología de trascendencia global, como el desarrollo de vacunas contra distintos tipos de cáncer y contra el VIH Sida.
“COMES Y TE VAS”
La estrecha relación entre Fidel Castro y nuestro país surgió cuando el 8 de julio de 1955 llegó a la Ciudad de México, para encontrarse con otros refugiados y su hermano Raúl en el departamento de la también cubana María Antonia González, donde más tarde conocería a su compañero de lucha Ernesto Guevara.
En México, el “muchacho barbudo” organizó una fuerza rebelde que tiempo después desembarcó en Cuba en forma de invasión armada, luchó una guerra de guerrillas en la Sierra Maestra y finalmente derrocó al gobierno dictatorial de Fulgencio Batista en 1958.
La relación bilateral México-Cuba transcurrió de una manera amistosa y de colaboración, bajo el principio de no intervención en asuntos internos de otros países. Hasta que la canciller del gobierno de Ernesto Zedillo (1994-2000), Rosario Green, se reunió en La Habana con un sector de la disidencia cubana, gesto que causó la molestia de Castro.
Vicente Fox (2000-2006) atizó la tensión cuando en 2002, con la célebre frase “comes y te vas”, pidió al líder cubano salir velozmente de una cumbre en Monterrey para no coincidir con el presidente estadunidense, George W. Bush. Tras el incidente, Castro calificó a Fox como “un vil traidor a la historia de su abnegado y combativo pueblo”.
Con el regreso del PRI al poder, la relación entre ambas naciones comenzó a normalizarse. En diciembre de 2013, México condonó el 70% de una deuda cubana de unos 500 millones de dólares. Mientras que el 29 de enero de 2014, Fidel Castro recibió al presidente mexicano Enrique Peña Nieto, quien refirió “una conversación muy cordial”, donde el cubano recordó “fundamentalmente lo que para él había sido la relación de México con Cuba y su paso por México”.

“NO TENEMOS OTRA ALTERNATIVA QUE SOÑAR”
En vida, Fidel Castro llegó a temer “la muerte de sus sueños” más que la suya propia, según relata Tad Szulc. Hoy, tras el fallecimiento del hombre, es posible recordar las palabras del revolucionario cubano recogidas por Tomás Borge:
“No tenemos otra alternativa que soñar, seguir soñando, y soñar, además, con la esperanza de que ese mundo mejor tiene que ser realidad, y será realidad si luchamos por él. El hombre no puede renunciar nunca a los sueños, el hombre no puede renunciar nunca a las utopías. Es que luchar por una utopía es, en parte, construirla”.

“La lucha, la batalla que tuvimos que dar, nos llevó a hacer esfuerzos superiores a los que tal vez habríamos hecho sin bloqueo”, dijo el comandante de la Revolución cubana.
La Habana. Aunque no hay nada que denote en él malestar alguno, creo que a Fidel no le va a gustar lo que voy a decirle:
–Comandante, todo el encanto de la Revolución Cubana, el reconocimiento, la solidaridad de una buena parte de la intelectualidad universal, los grandes logros del pueblo frente al bloqueo, en fin, todo, todo se fue al caño por causa de la persecución a homosexuales en Cuba.
Fidel no rehuye el tema. Ni niega ni rechaza la aseveración. Sólo pide tiempo para recordar, dice, cómo y cuándo se desató el prejuicio en las filas revolucionarias.
Hace cinco décadas, y a causa de la homofobia, se marginó a los homosexuales en Cuba y a muchos se les envió a campos de trabajo militar-agrícola, acusándolos de contrarrevolucionarios.
–Sí –recuerda–, fueron momentos de una gran injusticia, ¡una gran injusticia! –repite enfático–, la haya hecho quien sea. Si la hicimos nosotros, nosotros… Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso porque, desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios.
Se sabe que entre sus mejores y más antiguos amigos hay homosexuales.
–Pero, entonces, ¿cómo se conformó ese odio al diferente?
Él piensa que todo se fue produciendo como una reacción espontánea en las filas revolucionarias, que venía de las tradiciones. En la Cuba anterior no sólo se discriminaba a los negros: también se discriminaba a las mujeres y, desde luego, a los homosexuales…
–Sí, sí. Pero no en la Cuba de la nueva moral, de la que tan orgullosos estaban los revolucionarios de dentro y de fuera...
–¿Quién fue, por tanto, el responsable, directo o indirecto, de que no se pusiera un alto a lo que estaba sucediendo en la sociedad cubana? ¿El Partido? Porque ésta es la hora en que el Partido Comunista de Cuba no explicita en sus estatutos la prohibición a discriminar por orientación sexual.
–No –dice Fidel–. Si alguien es responsable, soy yo…
“Es cierto que en esos momentos no me podía ocupar de ese asunto… Me encontraba inmerso, principalmente, de la Crisis de Octubre, de la guerra, de las cuestiones políticas…”
–Pero esto se convirtió en un serio y grave problema político, comandante.
–Comprendo, comprendo... Nosotros no lo supimos valorar... sabotajes sistemáticos, ataques armados, se sucedían todo el tiempo: teníamos tantos y tan terribles problemas, problemas de vida o muerte, ¿sabes?, que no le prestamos suficiente atención.
–Después de todo aquello, se hizo muy difícil la defensa de la Revolución en el exterior… La imagen se había deteriorado para siempre en algunos sectores, sobre todo de Europa.
–Comprendo, comprendo –repite–: era justo...
–La persecución a homosexuales podía darse con menor o mayor protesta, en cualquier parte. No en la Cuba revolucionaria –le digo.
–Comprendo: es como cuando el santo peca, ¿verdad?… No es lo mismo que peque el pecador, ¿no?
Fidel esboza una tenue sonrisa, para luego volver a ponerse serio:
–Mira: piensa tú cómo eran los días nuestros en aquellos primeros meses de la Revolución: la guerra con los yanquis, el asunto de las armas y, casi simultáneamente a ellos, los planes de atentados contra mi persona…
Fidel revela lo tremendamente que influyeron en él y lo que alteraron su vida las amenazas de atentados y los atentados mismos de que fue víctima:
“No podía estar en ninguna parte, no tenía ni dónde vivir…” Las traiciones estaban a la orden del día, y él tenía que andar a salto de mata…
“Escapar a la CIA, que compraba tantos traidores, a veces entre la misma gente de uno, no era cosa sencilla; pero en fin, de todas maneras, si hay que asumir responsabilidad, asumo la mía. Yo no voy a echarle la culpa a otros…”, sostiene el dirigente revolucionario.
Sólo lamenta no haber corregido entonces…
Hoy, sin embargo, el problema se está enfrentando:
Bajo el lema La homosexualidad no es un peligro, la homofobia sí, se celebró recientemente en muchas ciudades del país la tercera Jornada Cubana por el Día Mundial Contra la Homofobia. Gerardo Arreola, corresponsal de La Jornada en Cuba, da cuenta puntual del debate y la lucha que se lleva adelante en la isla por el respeto a los derechos de las minorías sexuales.
Arreola refiere que es Mariela Castro, una socióloga de 47 años –hija del presidente cubano Raúl Castro–, quien lidera el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), institución que –dice ella– ha conseguido mejorar la imagen de Cuba después de la marginación de los años 60.
Aquí estamos las cubanas y los cubanos, para seguir luchando por la inclusión, para que ésta sea la lucha por todas y todos, por el bien de todas y todos, dijo Mariela Castro al inaugurar la jornada, escoltada por transexuales que sostenían una bandera cubana y otra multicolor del movimiento gay.
Hoy en Cuba, los esfuerzos por los homosexuales incluyen iniciativas como cambio de identidad de transexuales o las uniones de civiles entre personas del mismo sexo.
Desde los años 90, la homosexualidad en la isla está despenalizada, aunque no deja de haber del todo casos de asedio policiaco. Y desde 2008 se practican operaciones gratuitas de cambio de sexo.

EL BLOQUEO
En 1962 Estados Unidos decretó el bloqueo contra Cuba. Se trató de una feroz tentativa de genocidio… como le ha llamado Gabriel García Márquez, el escritor que mejor ha cronicado el periodo.

–Periodo que dura hasta nuestros días –me advierte Fidel.

“El bloqueo está vigente hoy más que nunca, y con el agravante, en estos momentos, de que es ley constitucional en Estados Unidos, por el hecho de que la vota el presidente, la vota el Senado, la vota la Cámara de Representantes…”
El mundo del futuro tiene que ser común y los derechos de los seres humanos tienen que estar por encima de los derechos individuales... Y va a ser un mundo rico, donde los derechos sean igualitos para todos, sostuvo Fidel Castro. La imagen, durante una aparición del líder cubano el día 22 en la televisión. El número de votos y su aplicación pueden aliviar considerablemente, o no, la situación. Pero ahí está…
–Sí, ahí está la ley Helms-Burton, injerencista y anexionista… y la ley Torricelli, debidamente aprobadas por el Congreso de Estados Unidos.
Recuerdo bien al senador Helms el día de 1996 en que le fue aprobada su iniciativa. Estaba exultante y repetía ante los periodistas lo central de sus pretensiones:
“Castro se tiene que ir de Cuba. No me importa cómo Castro deje el país: si es en forma vertical, o en forma horizontal, eso es asunto de ellos… Pero Castro debe dejar Cuba.”
COMIENZA EL CERCO
“En 1962, cuando Estados Unidos decretó el bloqueo, Cuba se encontró de pronto con la evidencia de que no tenía nada más que seis millones de cubanos resueltos, en una isla luminosa y desguarnecida…”
Nadie, ningún país, podía comerciar con Cuba; con nadie se podía comprar o vender, ¡ay de aquel país o empresa! que no se sujetara al asedio comercial decretado por Estados Unidos. Siempre me llamó la atención aquel barco de la CIA que patrulló las aguas territoriales hasta hace unos pocos años, para interceptar los barcos que llevaran mercancías a la isla.
El problema mayor, sin embargo, fue siempre el de las medicinas y los alimentos, que se mantiene hasta nuestros días. Todavía hoy no se permite a ninguna empresa alimentaria comerciar con Cuba, ni siquiera por la importancia de los volúmenes que la isla adquiriría o porque ésta siempre está obligada a pagar por adelantado.
Condenados a morir de hambre, los cubanos tuvieron que inventar la vida otra vez desde el principio, dice García Márquez.
Desarrollaron una tecnología de la necesidad y una economía de la escasez, relata: toda una cultura de la soledad.
No hay gesto de pesar, menos de amargura, cuando Fidel Castro admite el abandono en que dejó a la isla gran parte del mundo. Al contrario…
–La lucha, la batalla que tuvimos que dar nos llevó a hacer esfuerzos superiores a los que tal vez habríamos hecho sin bloqueo –dice Fidel.
Recuerda con una suerte de orgullo, por ejemplo, la gigantesca operación de masas que llevaron adelante cinco millones de muchachos, agrupados en los CDR. Tan sólo en una jornada de ocho horas lograron una vacunación masiva en todo el país, con la que erradicaron enfermedades como la polio o el paludismo.
O cuando más de un cuarto de millón de alfabetizadores –cien mil de ellos niños se echó a cuestas la alfabetización de la mayor parte de la población adulta del país que no sabía leer ni escribir.
Pero el gran salto se da, sin duda, en la medicina y en la biotecnología:
–Se habla de que Fidel mismo mandó a formar en Finlandia a un equipo de científicos y médicos que habrían de encargarse de la producción de medicamentos.
–El enemigo usó contra nosotros la guerra bacteriológica. “Trajo aquí el virus II del Dengue. En la Cuba pre revolucionaria no se conocía ni el I. Aquí nos apareció el II, que es mucho más peligroso porque produce un dengue hemorrágico que ataca sobre todo a los niños.
“Entró por Boyeros. Lo trajeron los contrarrevolucionarios, esos mismos que andaban con Posada Carriles, esos mismos que indultó Bush, esos mismos que dieron lugar al sabotaje del avión de Barbados… Esa misma gente recibió la tarea de introducir el virus”, denuncia Fidel.
–Culpaban a Cuba porque, decían, había mucho mosquito en la Isla –le digo.
–¿Cómo no iba a haberlos si para combatirlos hace falta el abate, y el abate no lo podíamos obtener: nada más lo producían en Estados Unidos? –revela.
El rostro del comandante se ensombrece:
Se nos empezaron a morir los niños, recuerda. “No teníamos con qué atacar la enfermedad. Nadie nos quería vender las medicinas y los equipos con los que se erradica el virus. Ciento cincuenta personas murieron víctimas de la enfermedad. Casi todos eran niños…
Tuvimos que acudir a las compras por contrabando, aunque era carísimo. Dondequiera prohibieron hasta traerlo. Una vez, por misericordia, dejaron traer un poco.
Por misericordia, ha dicho el hombre fuerte de la Revolución. Confieso mi turbación…
No precisamente por misericordia, sino por solidaridad, acudieron algunos amigos de Cuba. Fidel menciona, por México, a los Echeverría: Luis y María Esther que, aunque ya no estaban en el gobierno, pudieron conseguir algunos equipos que permitieron paliar de alguna forma la epidemia.
–No los olvidaremos nunca –dice conmovido.
–¿Ya ve? –le digo. No todo han sido malas o desafortunadas relaciones con personajes del poder mexicano…
–Desde luego que no –dice antes de que concluyamos la plática-entrevista y pasemos al almuerzo que compartimos con su esposa, Dalia Soto del Valle.
Desde esa terraza sideral donde se coloca para mirar y analizar el mundo, la vida… Fidel hace un brindis por que en el mundo del futuro tengamos una sola Patria.
“¿Qué es eso de que unos son españoles, otros ingleses, otros africanos? ¿Y que unos tienen más que otros…?
“El mundo del futuro tiene que ser común, y los derechos de los seres humanos tienen que estar por encima de los derechos individuales… Y va a ser un mundo rico, donde los derechos sean igualitos para todos…”
–¿Cómo se va a conseguir eso, comandante?
–Educando… educando y creando amor y confianza.
Mensaje de Raúl Castro a los cubanos
"Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche falleció el comandante en jefe de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz", indicó Raúl Castro visiblemente emocionado.
El mandatario agregó que los restos del líder histórico de la Revolución serán cremados según su "voluntad expresa" y que en las próximas horas se ofrecerá al pueblo "información detallada sobre la organización del homenaje póstumo que se le tributará".
Las últimas imágenes de Fidel Castro son del pasado 15 de noviembre, cuando recibió en su residencia al presidente de Vietnam, Tran Dai Quang; y la última vez que se le vio en un acto público fue el pasado 13 de agosto, con motivo de su 90 cumpleaños en un acto en el teatro Karl Marx de La Habana.
En esa ocasión se vio a Castro con un aspecto frágil, vestido con un chándal blanco y flanqueado por su hermano Raúl y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Desde su cumpleaños ha recibido también en su domicilio a otros mandatarios como el presidente de Irán, Hasán Rohaní; el de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa; o los primeros ministros de Japón, Shinzo Abe; de China, Li Keqiang, y Argelia, Abdelmalek Sellal.
En abril, en el XVII Congreso del Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro también reapareció y pronunció un discurso que sonó a despedida y en el que reafirmó la fortaleza de las ideas de los comunistas.
"A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos, como prueba de que en este planeta si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos", afirmó Castro en esa ocasión.
Fidel Castro, el líder de la Revolución Cubana que en 1959 derrocó la dictadura encabezada por Fulgencio Batista y apoyada por EEUU, había cumplido 90 años el pasado 13 de agosto. Nacido en 1926, desde diciembre de 1976 y por tres décadas Castro fue presidente del Consejo del Estado y Consejo de Ministros de Cuba, así como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de la nación isleña. En 2006, debido a su frágil estado de salud, Fidel Castro abandonó los cargos políticos y cedió sus funciones a su hermano menor, Raúl Castro.
La lucha revolucionaria de Fidel data del 11 de marzo de 1952, tras el golpe militar del general Fulgencio Batista. Castro estuvo en las primeras filas de la resistencia, organizando los partidarios para derrocar al dictador. La primera acción del grupo de Castro fue atacar el Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. El asalto fracasó, y Fidel fue detenido y condenado a 15 años de prisión. Sin embargo, bajo la presión popular, fue liberado por amnistia en 1955 y emigró a México, donde continuó con los preparativos de una rebelión.
Fidel Castro, fervoroso revolucionario En diciembre de 1956 el grupo de los revolucionarios encabezados por Castro desembarcó en la provincia de Oriente de Cuba. El núcleo inicial fue creciendo hasta convertirse en el Ejército Rebelde que armó una fuerte resistencia contra el régimen dictatorial de Batista, culminando en su derrota el primer de enero de 1959.

LAS CÉLEBRES FRASES QUE INMORTALIZARON A FIDEL CASTRO
El líder de la Revolución Cubana expresó numerosas frases que retrataron tanto su personalidad como su pensamiento.
Charles Platiau Reuters
Fidel Castro Ruz, el hombre que lideró la Revolución Cubana y este viernes falleció a la edad de 90 años, fue un gran orador. En sus más de seis décadas en la primera línea de la política mundial y en las reflexiones que compartió desde que dejó el poder en el 2006, dijo numerosas frases memorables que retrataron tanto su personalidad como su pensamiento. A continuación les presentamos algunas de sus frases célebres:
"Si salgo, llego; si llego, entro; si entro, triunfo".
"Tengo un chaleco moral (...) que me ha protegido siempre".
"Todos los enemigos se pueden vencer".
"No tengo ni un átomo de arrepentimiento".
"Condenadme, no importa, la Historia me absolverá".
"Nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres, y primero se hundirá la Isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie".
"Ningún arma, ninguna fuerza es capaz de vencer a un pueblo que se decide a luchar por sus derechos".
"Ni los muertos pueden descansar en paz en un país oprimido".
"Las ideas políticas no me las inculcó nadie, no tuve el privilegio de tener un preceptor".
"No hay independencia ni hay revolución sin el socialismo y sin la solidaridad internacional".
"Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo".
"Las ideas no necesitan ni de las armas, en la medida en que sean capaces de conquistar a las grandes masas".
"A los pueblos muchas veces les hablan de democracia los mismos que la están negando en su propio suelo".
"Los pueblos de América no quieren ni libertad sin pan, ni pan sin libertad".
"No se puede estar en guerra y de fiesta".
"Cuando se trata de una dictadura, roban no millones, roban 10 años, 15 años, 20 años y hasta más años".
"Si nosotros hubiéramos sido de barro, si nosotros hubiésemos sido elaborados con clara de huevo, si nosotros hubiésemos sido blandos, ¿qué quedaría de este país?"
"¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!"
"No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón ni derecho te agrede."
"Mi barba significa muchas cosas para mi país. Cuando hayamos cumplido nuestra promesa de un buen gobierno, me afeitaré la barba".
Fidel: Soldado de las Ideas
Sábado, 13 de Agosto de 2016