LOS YANQUIS ELIGIERON ENTRE LA ESTUPIDEZ DE UN MAGNATE Y LA MALDAD GUERRERISTA DE UNA POLÍTICA CORRUPTA 



DESGRACIA CON PROYECCIÓN A TRAGEDIA 



¿Se imaginan al magnate populista racista, xenófobo y de extremo nacionalismo tipo hitleriano, Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, la primera potencia mundial, con el maletín nuclear en sus manos? Es una desgracia con proyección a tragedia para los estadounidenses y el mundo. Si hubieran elegido a H. Clinton, el mundo también estaría en peligro porque se trata de una mujer guerrerista de la peor calaña, quien fue capaz de reírse a carcajadas cuando se enteró del asesinato de Gadafi después de que ayudó a invadir Libia con la OTAN y la jauría belicista de los halcones de Washington y de Europa. Los palestinos tienen razón al afirmar que se ha elegido entre la estupidez y la maldad.

¿Trump es un fenómeno de la política estadounidense? No, de ninguna manera. Sólo es un empresario magnate que sabe cómo evadir impuestos, quebrar empresas y seguir siendo millonario, pero además es un populista consumado que supo interpretar las frustraciones del pueblo blanco empobrecido, aquél que culpa a los migrantes de sus propios fracasos, y qué ni se entera del fracaso total del sistema y del “modelo de democracia” en la que vive, que permite la acumulación de fortunas en pocas manos mientras las inmensas mayorías blancas, afros, hispanas, asiáticas viven en situaciones de pobreza y de extrema pobreza.

El sistema es el que colapsa, pues el bipartidismo está en crisis básicamente porque ha sido incapaz de informar su pueblo de las realidades sociales, económicas y políticas del imperio más poderoso de la tierra gracias a la riqueza de sus corporaciones transnacionales y la pobreza de las masas. El pueblo estadounidense es uno de los peor informados del mundo, sino es alienado, manipulado, desinformado.

Trump le debe su victoria a la total carencia de cultura política de su pueblo y , en especial, los anglosajones que se creen la “raza superior” venida a menos por los millones de migrantes, en particular, mexicanos, pero también al miedo a los musulmanes. Votaron por Trump los que creen que aún es posible el “destino manifiesto”, las fuerzas de las derechas radicales y extremas como el Tea Party y la beligerante mafia cubano-americana de Miami que sueña, inútilmente, con el fin del socialismo en la patria de Martí.

Las derechas y ultraderechas en todo el mundo se sentirán respaldadas y hasta verán muy cerca el fin de algunos avances en derechos humanos: matrimonio igualitario, aborto, cambio climático. Sublimarán al racismo, elevarán la xenofobia a categorías de radical nacionalismo con fatales consecuencias. Los blancos de esta naturaleza le han dado el triunfo al republicano que exalta las trampas para evadir impuestos, lo mismo que insulta y agrede a las mujeres o intenta crear un muro para impedir el ingreso de otros migrantes latinoamericanos, caribeños, africanos, árabes y asiáticos.. En ese muro deberían estrellarse todos los injerencismos imperiales.

El complejo sistema electoral demuestra la total polarización de los estadounidenses y la precaria condición del bipartidismo. El voto popular dio la victoria a H. Clinton, pero el voto electoral le dio la victoria a Trump. El mundo vivirá bajo imprevisibles amenazas de un peligroso populista, pero en sí, cualquier inquilino de la Casa Blanca sea demócrata o republicano, negro o blanco, en su papel de emperador del mundo, siempre será un peligro para la humanidad.

Se dice que Donald Trump es el protagonista de una de las carreras presidenciales más inusuales de la historia de Estados Unidos. El programa electoral de Trump prevé:
- construir un muro en la frontera con México, pero su audacia o locura mayor es pretender que sea México el que pague la construcción. El historiador, escritor y periodista mexicano Enrique Krause decía que México es víctima, esta vez, de un terremoto político en un país vecino, Estados Unidos. Los efectos de ese terremoto ya comienzan a sentirse con el desplome del peso frente al dólar, en el tema de la economía, los migrantes, las deportaciones. México encara una nueva guerra, no militar, pero si estratégica, comercial, económica, étnica, diplomática, legal y lop que le espera en lños próximos años es algo muy difícil.
- dejar de inmiscuirse en las políticas de otros países para conseguir cambios de gobiernos, pero esa declaración es pura demagogia ya que romperá las reiniciadas relaciones con Cuba o tratará de imponerse en Venezuela parta que sus amadas derechas asuman el poder y Estados Unidos se lleve el petróleo. Sin duda se incrementará la injerencia yanqui en América Latina y el Caribe, pues Trump la considera su patio trasero y lago particular, respectivamente.
El politólogo ruso, Rotislav Ishenko en el periódico Izvestia sostenía: “El presidente Barack Obama ha terminado como rehén de las acciones políticas intervencionistas del Departamento de Estado. Estos con seguridad van a tratar de repetir ese mecanismo con Donald Trump. Le propondrán que lo dejarán actuar con libertad en los asuntos domésticos de Estados Unidos, a cambio de que él no se entrometa en la política exterior, como ha sucedido durante los ocho años de la doble administración de Obama. Si Trump cae en esa estratagema, entonces terminará casi de la misma manera que su sucesor, como un rehén del Departamento de Estado. Si eso sucede, al contrario de lo ocurrido con Obama, Trump difícilmente tendrá posibilidades de aspirar a un segundo mandato en la Casa Blanca.
- vencer al Estado Islámico, pero primero si le autoriza el Departamento de Estado y el Pentágono, puesto que Estados Unidos es el padre de Daesh, hipótesis confirmada si se leen los correros electrónicos secretos de Hillary Clinton, publicados por Wikileaks.
El periodista Carlo Allegri en Reuters afirmaba que Trump dejó clara su intención de deportar a más de 11 millones de indocumentados. También manifestó en más de una vez su deseo de impedir la entrada al país a los musulmanes como forma de evitar el terrorismo.
Para superar la crisis económica, el republicano habló de generar 25 millones de empleos en una década y apuntó que los puestos de trabajo deben ofrecerse primero a los estadounidenses. También se manifestó a favor de reformar los acuerdos comerciales "defectuosos", como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por su siglas en inglés) firmado por EE.UU., México y Canadá en 1992.
5 RAZONES QUE EXPLICAN LA (QUIZÁ NO TAN) SORPRENDENTE VICTORIA DE DONALD TRUMP SOBRE HILLARY CLINTON
La periodista Beatriz Díez en BBC Mundo, Los Ángeles, expresaba:
1. Rechazo al sistema y la clase política tradicional
Donald Trump, un multimillonario sin experiencia en política, conocido por sus edificios y por su reality de televisión The Apprentice, es alguien de fuera, y qué mejor que un extraño para cambiar un sistema que, a juicio de muchos, ya no funciona.
"Drenar el pantano" (drain the swamp) se convirtió en uno de los eslóganes más repetidos por Trump en los últimos diez días de campaña.
Desde que el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), James Comey, anunciara que su agencia iba a investigar nuevos correos electrónicos, Trump reforzó sus ataques contra Clinton y empezó a corear esas tres palabras que resumen el sentir de muchos de sus seguidores.
Que dos días antes de las elecciones Comey exonerara a Clinton de nuevo, no pareció tener mucho peso.
"Tienes mucha experiencia, sí, pero es mala experiencia", repitió Trump en los debates presidenciales que enfrentaron a los candidatos.
La idea de que Clinton era más de lo mismo en un Washington que se percibe como un entorno elitista y corrupto sirvió para pasar por alto los rasgos más controvertidos del republicano.
Los seguidores de Trump sienten que es el único que "dice las cosas como son" y da voz a sus insatisfacciones y frustraciones.
Los exabruptos del ganador de las elecciones son tolerables porque demuestran que no se deja llevar por lo políticamente correcto.
La herencia bélica del presidente Barack Obama, que deja la Casa Blanca con la situación de Irak y Afganistán sin resolver y el avispero de Siria más complicado que nunca, ha atraído a más electores hacia Trump, quien asegura tener la solución para poner orden en el "desastre de Medio Oriente".
2. Desencanto con la situación económica
"En los últimos 8 años, el 80% de los estadounidenses no ha visto ninguna mejora en sus sueldos", subraya Arthur Brooks, director del grupo conservador American Entreprise Institute, con sede en Washington.
"Durante todos esos años creció el populismo, eso se ve en otros países, surgen líderes como Marine Le Pen en Francia, Nigel Farage en Reino Unido… ahora aquí ya somos Europa", añade.
El discurso de Trump ha calado de forma particular en las clases medias trabajadoras, cuyo voto se puede leer como una expresión del desencanto y la frustración que sienten al ver que su situación económica no mejora aunque los líderes insistan en que la crisis financiera de 2008 ya quedó atrás.
En especial los hombres blancos de más de 50 años, de zonas posindustriales, trabajadores de sectores energéticos tradicionales que ahora se ven atacados por quienes defienden las energías limpias o renovables han llenado los mítines de campaña de Trump y, en consecuencia, han acudido a las urnas en grandes cantidades.
Además, los electores han premiado el discurso proteccionista de Trump respecto a los tratados comerciales con otros países y su promesa de hacer que las empresas retornen la manufactura a Estados Unidos.
3. El discurso del miedo y el eco de los medios de comunicación
Relacionado con el desencanto de las clases medias está el temor a que la situación vaya a empeorar.
Ahí calan el miedo y rechazo al otro, al extranjero, al inmigrante que viene a quitar puestos de trabajo o a llevarse los fondos de un gobierno ya endeudado, al musulmán que quiere acabar con la cultura occidental por medio de ataques terroristas.
En ese sentido se explica el lema de campaña de Trump: "Hacer a Estados Unidos grandioso de nuevo", en referencia a que los tiempos pasados eran mejores.
"Nunca hemos estado mejor que ahora", le dice a BBC Mundo Michael Rosenblum, director de Rosenblumtv.
"No tenemos guerras mundiales, no hay una recesión económica importante, el autodenominado Estado Islámico no supone una amenaza real, es un grupo de apenas 30.000 personas que está muy lejos de aquí.
"Pero esto no vende. El periodismo para contar que todo va bien no tiene ningún sentido, la gente no sintonizaría las noticias.
"Para los medios es necesario hablar sobre la amenaza terrorista, sobre la afluencia masiva de mexicanos que quieren cruzar la frontera, aunque no sea verdad (de hecho, hay más mexicanos abandonando Estados Unidos que a la inversa), etcétera.
"Dicen que la primera víctima de la guerra es la verdad, pero me atrevería a modificar la frase y decir que la primera víctima del periodismo es la verdad", opina Rosenblum.
4. La impopularidad de Hillary Clinton
Los seguidores de Bernie Sanders, quien se disputó con Hillary Clinton la nominación del Partido Demócrata, suspiran este martes por lo que consideran una ocasión perdida.
Y es que hay quienes aseguran que la principal razón que explica la victoria de Trump tiene nombre y apellido: Hillary Clinton.
La exprimera Dama y exsecretaria de Estado genera un rechazo casi sin precedentes en la clase política estadounidense y no sólo entre republicanos, sino también entre algunos demócratas y simpatizantes de otros partidos.
Desconfían de ella, dicen que es poco transparente y cuestionan su forma de manejar la Secretaría de Estado y la Fundación Clinton.
Esto sin entrar en el complicado caso de los correos electrónicos, un escándalo que persigue a la aspirante demócrata desde 2015.
"Yo podría disparar a alguien en la Quinta Avenida y no perdería ni un voto", aseguró Trump en enero.
En el otro extremo está Clinton, a quien después de 30 años en política, no se le perdona un tropiezo.
5. Voto oculto
Una vez más tenemos que hacer referencia a los errores de las encuestas.
Con márgenes variables, más amplios o más estrechos, en general todas atribuían una ventaja a la candidata demócrata.
Se veía a los votantes latinos como los que le iban a adjudicar la victoria a Clinton, pero lo cierto es que el apoyo latino a la exsecretaria de Estado ha sido menor de lo anticipado.
La comunidad negra, por su parte, ha votado en proporciones menores que en las elecciones presidenciales de 2008 y 2012, cuando se impuso Barack Obama.
Las mujeres blancas con título universitario, que también se apuntaban como grupo esencial para Clinton, no han votado en cifras capaces de compensar el apoyo de los hombres blancos de clase trabajadora por Trump.
Sin embargo, se pasó por alto algo que ha repetido Kellyanne Conway, gerente de campaña de Trump, estos últimos días: el voto oculto que terminó por darle la presidencia a Donald Trump.
5 COSAS QUE CAMBIARÁN EN EL PAÍS DURANTE LA PRESIDENCIA DE DONALD TRUMP
Ángel Bermúdez sostiene que es posible que algunas cosas cambien en Estados Unidos:
1. Un muro la frontera con México
La propuesta de erigir un muro a lo largo de toda la frontera de más de 3.000 kilómetros que separan a Estados Unidos de México es la primera promesa electoral incluida en el "Plan de 10 puntos de Donald Trump para poner a Estados Unidos primero".
El magnate dijo que se tratará de un muro impenetrable que se empezará a construir en el primer día de su gobierno y ha insistido en que México pagará por su edificación.
Este asunto fue motivo de polémica tras un encuentro privado que sostuvo Trump a fines de septiembre con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, quien ha afirmado que su país no pagará por el muro.
Aunque algunos expertos han puesto en duda la efectividad de esta construcción para, por ejemplo, combatir el narcotráfico, fue una idea bastante popular entre los asistentes a los actos de campaña del magnate.
2. ¿El fin del TLCAN?
Pero, el muro sólo será uno de varios puntos de fricción en la relación entre el nuevo gobierno estadounidense y México.
Trump anunció su intención de renegociar los términos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), suscrito con México y Canadá, o de lo contrario su gobierno abandonará el acuerdo.
El TLCAN permitió elevar el comercio entre sus países miembros de US$290.000 millones en 1993 hasta más de US$1,1 billones en 2016.
También llevó a un incremento de la inversión directa estadounidense en México de US$15.000 millones a más de US$100.000 millones, según datos del estadounidense Consejo de Relaciones Exteriores (CFR).
Los partidarios del acuerdo estiman que hay unos 14 millones de puestos de trabajo que dependen del comercio con México y Canadá.
Los críticos -como Trump- destacan que Estados Unidos pasó de tener un superávit comercial con México de US$1.700 millones en 1993 a un déficit de US$54.000 millones de 2014.
Queda por ver cuál sería el alcance de una eventual renegociación del TLCAN, si acaso fuera posible de llevar a buen término.
3. Expulsión de millones de indocumentados
Trump prometió una política de mano dura ante el tema de la inmigración.
Anunció que anulará dos decisiones ejecutivas clave tomadas por el presidente Barack Obama para permitir temporalmente la permanencia en Estados Unidos de muchos jóvenes que ingresaron al país siendo menores de edad, los llamados Dreamers, así como de los padres indocumentados de jóvenes estadounidenses o de residentes permanentes del país.
Se estima que ambas medidas de Obama amparan a unos 5,2 millones de personas, aproximadamente la mitad de los inmigrantes indocumentados que hay en Estados Unidos. Ahora, según el plan de Trump, deberán ser deportados.
"Todas las leyes de inmigración van a ser aplicadas. Cualquiera que entre al país ilegalmente será objeto de deportación", dice en su programa de gobierno.
El magnate anunció que retirará los fondos federales a las llamadas ciudades santuarios, como se conoce a las urbes que decidieron no usar sus recursos para perseguir a los indocumentados.
En general, emigrar a Estados Unidos se volverá más difícil.
Trump propuso suspender la inmigración de las "regiones propensas al terrorismo" en las cuales el proceso de examen de los inmigrantes no se puede realizar con seguridad.
Además, prometió que todas las personas que quieran viajar a Estados Unidos serán sometidas a "investigaciones extremas".
4. Anulación del Obamacare
La Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, popularmente conocida como Obamacare, fue una de las banderas políticas del presidente Barack Obama.
Desde que entró en vigor, en enero de 2014, esta ley permitió acceder a cobertura sanitaria a unos 20 millones de personas que hasta entonces no disponían de ella, aunque aún quedan unos 24 millones de personas sin seguro.
Donald Trump prometió derogar esta legislación que en el último año ha sido objeto de muchas críticas por el aumento de las primas de los seguros y por las dificultades económicas que ha causado a las compañías aseguradoras, muchas de las cuales han anunciado que reducirán su participación en el programa.
El magnate inmobiliario prometió sustituir el Obamacare por un sistema que seguirá los "principios del libre mercado" para ampliar el acceso a la atención sanitaria y reducir sus costos.
La propuesta prevé permitir a los particulares deducir en su declaración de impuestos el costo total de sus primas de salud y exigir transparencia a las compañías prestadoras de servicios sanitarios para que los ciudadanos estén mejor informados al momento de escoger donde atenderse.
5. Un dudoso compromiso con la OTAN
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha sido uno de los principales pilares de la política de defensa de Estados Unidos desde 1949.
Durante la Guerra Fría fue la herramienta clave para la política de contención aplicada ante la Unión Soviética gracias al compromiso de Estados Unidos de defender a sus aliados en Europa occidental.
Tras la caída del Muro de Berlín, la OTAN inició un proceso de ampliación para incluir a países procedentes de la ex órbita soviética.
Esta ha sido una de las principales causas del malestar en las relacionesentre Estados Unidos y Rusia, cuyo gobierno ve con resquemor que los países de su vecindario se unan a la alianza atlántica.
Durante la campaña, Donald Trump calificó a la OTAN de obsoleta y prometió que revisará el funcionamiento de esa organización.
Cuestionó que Estados Unidos se haga cargo de gran parte de los gastos de las operaciones de la organización, mientras que sólo 4 de los otros 28 miembros de la OTAN están invirtiendo un mínimo de 2% de la PIB en defensa.
"Los países que estamos defendiendo deben pagar por el costo de su defensa. De lo contrario, Estados Unidos debe estar preparado para dejar que esos países se defiendan solos. No tenemos elección", dijo Trump.
La ruptura por parte de Estados Unidos del compromiso de defensa mutua de la OTAN sería un giro político de imprevisibles consecuencias.
POR QUÉ ME ALEGRA QUE HAYA PERDIDO CLINTON
La corresponsal de RT Karen Méndez analiza los acontecimientos internacionales más agudos. Es terminante al decir: El mundo entero está escandalizado con la victoria de Donald Trump. Sus propuestas y declaraciones xenófobas, islamófobas, misóginas han hecho que el mundo entero lo rechace y lo señale como un "fascista salvaje". Es cierto, pero acaso, ¿esa no ha sido la política de EE.UU. durante los últimos 200 años? ¿Cuál es el escándalo, que lo diga o que lo haga?
Barack Obama llegó a la Presidencia en el año 2009 con un saco de promesas. En ese momento el mundo entero lo aplaudió, muchos lloraban de emoción al ver al primer presidente afroamericano, otros le dieron el Premio Nobel de la Paz solo por haber prometido acabar con la guerra en Irak, cerrar la base de Guantánamo, no agredir a ningún país, pasar la página a las intervenciones en América Latina, respetar a los pueblos del mundo, proteger a los millones de migrantes que llegan a EE.UU, detrás del llamado ‘sueño americano’ y acabar con el racismo en su país. Pero nada hizo.
Obama no solo no cumplió nada de lo que prometió, sino que arrasó con Libia, organizó y aplaudió el magnicidio del presidente Gaddafi (asesinato que a Hillary le provocó una imparable carcajada), creó y financió a grupos terroristas como el Daesh (Estado Islámico) y el Frente Al Nusra para adueñarse del petróleo de Irak y de Siria, provocó una guerra desalmada en Siria que ya lleva más de 5 años y más de 200.000 muertos, orquestó, apoyó y alentó el golpe de Estado en Honduras, Paraguay, intentó hacerlo en Ecuador y firmó un decreto declarando a Venezuela como "una amenaza inusual y extraordinaria" para justificar así cualquier ataque contra este país y adueñarse de la mayor reserva petrolífera del mundo. Por si fuera poco, también, junto a su vicepresidente Joe Biden, apoyó y promovió la destitución de Dilma Rousseff. A los migrantes los dejó peor. Obama entregará su presidencia en enero del 2017 con más de 2,8 millones de deportados. El racismo institucional y la violencia racial de la policía se incrementaron y solo en el año 2016 asesinaron a más de 120 afroamericanos y la mayoría de los policías blancos que los asesinaron quedaron libres. El muro con México, que Trump vocifera con construir, ya existe y Obama tuvo la "humanitaria idea" de reforzar la frontera sur para evitar que algún latinoamericano se atreviera a pasar.
Chávez siempre dijo que existían dos Obamas: el que decía y el que hacía
Chávez siempre dijo que existían dos Obamas: el que decía y el que hacía, y que nunca sabíamos cuál de los dos estaba hablando. Fue el propio Obama quien se encargó de confirmar las palabras de Chávez y demostrar que él no fue más que la máscara que permitió lavar el rostro de la Casa Blanca tras la desastrosa y guerrerista gestión de George W. Bush.
Ahora, la táctica del Partido Demócrata y del ‘establishment’ era la misma: buscar o construir un personaje que permitiera desplegar una inmensa campaña publicitaria mientras desangran al mundo. Y qué mejor personaje para esa campaña que una mujer que permitiera pasar de la Obamamania con el primer presidente afroamericano a la Hillarymania con la primera mujer presidenta. Ah, claro, ni Obama ni Hillary pronuncian mensajes xenófobos, islamófobos, homófobos o sexistas y son muy cuidadosos con sus palabras, pero sí que los aplican y los apoyan con sus hechos. Entonces, ¿cuál es la histeria? ¿Qué es lo que escandaliza: las palabras, la sinceridad de un loco magnate multimillonario o las acciones, los hechos, el prontuario del Gobierno estadounidense?
Lo realmente triste es que el pueblo estadounidense haya tenido que elegir entre un fascista y una guerrerista, que tengan candidatos de tan baja calaña y el destino de su país esté en manos de gente tan cavernícola. Ojalá esto sirva de impulso para que surjan nuevos y más sensatos partidos y candidatos que realmente atiendan sus realidades y necesidades.
No me alegra la victoria de Trump. Solo agradezco la sinceridad, que se haya quitado la careta del ‘establishment’ y diga de frente los bárbaros y retorcidos planes de EE.UU. contra la humanidad, que sin duda recibirán una digna respuesta del movimiento popular mundial, porque la xenofobia, la islamofobia, el racismo, el odio, la intolerancia, el irrespeto y la guerra, eso que tanto hace y promueve el Gobierno estadounidense, es lo que NO quieren los pueblos del mundo.
Puente de plata: las celebridades que prometieron irse de EE.UU. si ganaba Donald Trump
No me alegra que haya ganado Trump. Me alegra que haya perdido la candidata de Arabia Saudita, aquel país que tiene la asesina obsesión de derrocar a Bashar al Assad, así haya que pactar con el diablo. No me alegra el triunfo de Trump y sus insultos a la comunidad latinoamericana. Pero sí me alegra, y mucho, que haya perdido la fundadora del Daesh, la que se burló del asesinato de Gaddafi y de la masacre del pueblo libio. Me alegra mucho más que los George Bush (padre e hijo) perdieran su voto.
Pero lo que más me alegra es que artistas como Shakira, Daddy Yankee, Miley Cyrus, Paulina Rubio, y un centenar más se pronuncien contra las políticas xenófobas, guerreristas, islamófobas y sexistas de Trump. Si tanto les escandalizan las propuestas de Trump, supongo que a partir de ahora compartirán y apoyarán la lucha de los pueblos del mundo contra el imperialismo ‘yankee’. (El texto de Karen Méndez fue enviado por Inés Garzón Guerra)


TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA, PAZ CONTRA LA GUERRA
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