NEOLIBERALISMO Y LA FINANCIERIZACIÓN DE LA ECONOMÍA 



EL DECÁLOGO DEL NEOLIBERALISMO 



Por Juan Luis Berterretche
El neoliberalismo desarrolla una nueva “acumulación de capital” centrada en el capital financiero. No la que Marx nos describió en El Capital sobre el funcionamiento del capitalismo liberal y su concentración en el desarrollo de las fuerzas productivas
Ni tampoco la del capitalismo apoyado en la alianza del “fordismo” y el “keynesianismo” luego de la segunda guerra mundial del siglo XX. Sino una acumulación centrada en el desarrollo de tecnologías y fuerzas destructivas
Se trata de una verdadera guerra de exterminio contra el planeta y sus habitantes
Hay que recordar que el neoliberalismo puede ser dividido en varias etapas con algunas diferencias importantes en sus contenidos programáticos y orientaciones. Que fueron variando en las últimas cuatro décadas y media de economía política internacional neoliberal. Esto ha sido una de las dificultades que ha presentado su caracterización para las corrientes que se le oponen. Pero lograr formular con precisión qué es el neoliberalismo es imprescindible para enfrentarlo.
ETAPAS DEL NEOLIBERALISMO
La primera fue la de su fundación por los austríacos Friedrich von Hayek y Ludwik von Mises y la constitución del Mont Pelerin Society en 1947, y duró hasta fines de los 60. Allí se proponía promover el bienestar humano por medio de la plena libertad empresarial del individuo y se definía un marco institucional caracterizado por derechos de propiedad privada, fuertes mercados libres y libertad de comercio. A esa reunión fundacional en un balneario de Suiza también concurrió Milton Friedman que luego asumiría el liderazgo internacional de la corriente
El papel del Estado debía ser impulsar el desarrollo de estas prácticas incluso en áreas donde no existiera el mercado: la tierra, el agua, la educación, la atención sanitaria, la seguridad social o la contaminación medioambiental, etc.- Allí había que imponerlo. Estas intenciones se mantienen hasta ahora como aspectos programáticos básicos neoliberales. Pero en su fundación y hasta la década del 70 el neoliberalismo era una corriente económica casi ignorada.
La segunda etapa del Neoliberalismo es cuando a fines de la década del 60 y principios de los 70 entra en crisis la economía política de alianza entre el “fordismo” * y el “keynesianismo” ** que había conducido la economía de pos guerra en las décadas de 50 y 60, generando altas tasas de crecimiento económico. A fines de la década del 60 ese liberalismo comenzó a desmoronarse. En todas partes se hacían evidentes los signos de una grave “crisis de acumulación de capital”
Hasta allí el neoliberalismo permaneció en los márgenes de influencia tanto política como académica. La teoría neoliberal empezó a ganar respetabilidad gracias a la concesión del “Premio Nobel de Economía” a F. von Hayek en 1974 y a M. Friedman en 1976. En realidad no eran parte de los Nobel originales sino un premio de economía en “honor a Nobel” creado por la banca sueca utilizando el prestigio de los premios originales.
Esta premiación coincidió con golpes militares en Chile (1973) y en Argentina (1976) donde la teoría neoliberal se aplicaría sin ninguna resistencia o negociación con los pueblos de esos países sumidos en una represión sangrienta bajo dictaduras miliares. Y sobre todo al imponerla se comprobara que era eficiente en términos de restauración del poder de clase del Capital aumentando los porcentajes de ingreso empresarial a costa de los trabajadores. Entonces se explayó a todo el continente y luego al “tercer mundo” en general
La tercera etapa del Neoliberalismo fue después que se extendiera la infiltración en las universidades de los “institutos” privados y thing thang neoliberales y se realizara una purga total de las influencias keynesianas en el FMI en 1982. Y en 1984 Reagan impusiera a México una refinanciación de su deuda externa a cambio de exigir la aplicación de profundas “reformas neoliberales” en su economía. Usándose desde ese momento las usureras deudas del “tercer mundo” como puente para imponer sin resistencia la concepción neoliberal a gobiernos colaboradores. A pesar de denuncias tardías y parciales de esta estrategia, las corrientes de “izquierda” del siglo XX en el mundo llegaron con retraso a entender en toda su magnitud la ofensiva neoliberal. Cuando llegaron...
El stalinismo internacional y sus aliados contestó esta brutal ofensiva con la “coexistencia pacífica” de Jrushchov -iniciada en 1955- y que se mantuvo hasta 1984. Y la Socialdemocracia europea fue cediendo al “atlantismo” estadounidense hasta encaminarse sin restricciones con el neoliberalismo.
La cuarta etapa del Neoliberalismo que se centró en la financierización mundial de la economía comenzó siendo conducida desde la Reserva Federal (FED) por Alan Greenspan que sustituyó a Paul Volcker en 1987 bajo el gobierno Reagan. En una continuidad y profundización del neoliberalismo de Volcker, Greenspan se mantuvo en la institución hasta enero de 2006 impulsando con las autoridades estadounidenses y el apoyo de demócratas y republicanos un cambio radical en el contenido del neoliberalismo.
En esos años la intervención de Alan “burbujas” Greenspan desde la presidencia de la FED fue decisiva. Entre 1995 y mediados de 1999 mantuvo sin elevar los tipos de interés en EUA y auxilió a los inversores en Wall Street con inyecciones de crédito para superar cualquier amague de inestabilidad financiera. Para contrarrestar el aumento del dólar y las restricciones presupuestarias de Clinton, la FED facilitó el crédito a las empresas y las familias para estimular la inversión y la demanda de consumo, en gran medida suntuario. Esto es lo que se conoció como efecto riqueza que consistió en las elevaciones de las cotizaciones bursátiles durante toda la segunda mitad de los noventa. Se inició allí la gran “burbuja bursátil” en la bolsa de valores que a corto plazo terminó en el 2000 con la desaparición del 90% de las empresas Puntocom y un torrente de quiebras -Enron, Worldcom, Vivendi-Universal, etc.
Esta burbuja no se trató de un efecto inesperado sino deliberado de Greenspan, lo prueban sus declaraciones al Comité Económico Conjunto del Congreso de junio de 1998. Al final de la década de los 90, cuando la burbuja bursátil se aproximaba a su apogeo, el inicio de la burbuja inmobiliaria ofreció al sector financiero otro exorbitante campo de ejercicios con múltiples oportunidades para obtener cuantiosos beneficios a partir de la especulación con el capital ficticio con que la FED inundó el mercado internacional.
Mientras tanto desde el gobierno Clinton, su Secretario del Tesoro, Robert Rubin -que provenía del núcleo de la aventura financiera de Goldman Sachs- impuso una amplia desregulación bancaria que permitió los supermercados financieros integrados (holdings) que podían combinar, con gran aumento de sus beneficios, las tareas hasta entonces separadas de la banca comercial y la banca de inversiones y seguros anulando la Glass-Steagall Act (de 1933) que separaba estas bancas porque se había comprobado que las maniobras de esos holdings habían sido los principales culpables de la gran Depresión iniciada en 1929.
EL NUEVO CAPITALISMO MONETARIO
En 2001 se inició también una multiplicación de escándalos de manipulación contable de las corporaciones -para inflar las cotizaciones de las acciones- con la complicidad de las compañías auditoras y de los bancos de negocios. Esto es demostrativo de que las burbujas de capital ficticio siempre transportan en su seno el fraude y la estafa especulativa. Y significó, en aquel momento, la pérdida del trabajo para medio millón de estadounidenses.
A mediano plazo la segunda burbuja de Greenspan desembocaría en el colapso económico mundial de 2007-2008. La mundialización y predominio del capital financiero se expandió antes y continuó con más intensidad luego de esa crisis. En esos años la Europa socialdemócrata se transformó en un sirviente de la financierización económica.
En 2008 para enfrentar la crisis financiera que se había expandido a todo el mundo, la Reserva Federal lanzó su Quantitative Easing (Flexibilización Cuantitativa) comenzando con una emisión de U$S 600 mil millones sin respaldo en la economía real -emisión que a la FED le cuesta los costos de impresión de los billetes- por ser el dólar aún la moneda internacional por excelencia-. La emisión se realizó para comprar títulos públicos y poner dinero a disposición de las grandes corporaciones sin interés o con interés negativo, para que especulen sin control en los mercados financieros del mundo.
Pero esto fue la mínima parte de la denominada con el eufemismo “flexibilización cuantitativa”. Al mismo tiempo que cubría las necesidades más acuciantes de los fondos y corporaciones financieras especulativas, la FED en total secreto imprimía 16 billones de dólares (millones de millones o trillones en inglés y portugués) para repartir entre los grandes bancos estadounidenses y europeos en pleno apogeo de la crisis.
En total, los préstamos más grandes fueron hechos a una pequeña cantidad de instituciones. Durante esos tres años, Citigroup pidió prestados un total de 2,5 billones de dólares, Morgan Stanley, pidió 2 billones; Merrill Lynch, que fue adquirido por el Bank of America, recibió préstamos por 1,9 billones y el Bank of America pidió 1,3 billones. También recibieron dinero de la FED bancos extranjeros, como el Barclays del Reino Unido, Grupo Royal Bank de Escocia (Reino Unido), Deutsche Bank (Alemania), UBS (Suiza), Credit Suisse Group (Suiza), Bank of Scotland (Reino Unido), BNP Paribas (Francia), Dexia (Bélgica), Dresdner Bank (Alemania) y Societe General (Francia)
A pesar de estas operaciones estar prohibidas sin autorización del Congreso y el presidente. Y entre otras cosas ayudó a rescatar empresas quebradas como Bear Stearns y American International Group (AIG) y compró hipotecas basura sub-prime sin ningún valor. Al mismo tiempo que se impulsaron grandes ajustes fiscales en Europa para que cayeran sobre la población todos los costos de la crisis.
De esto se trata principalmente la financierización de la economía mundial
El neoliberalismo con la financierización de la economía está centrado en la acumulación de capital monetario. Y este capital monetario ha subordinado al capital industrial y al mercantil en nuevas corporaciones, luego de un proceso de quiebras y fusiones que unificaron la producción, la comercialización y los intereses financieros. Lo que se expresa en el neoliberalismo -como bien remarcó David Harvey- en que pasó a ser central la cotización de las acciones de las corporaciones en las bolsas de valores y no la acumulación de plusvalía que como precio de la mercancía se realiza tan solo en la circulación de éstas
Como bien expresa D. Harvey “En definitiva, la neoliberalización ha significado la financierización de todo. Esto intensificó el dominio de las finanzas sobre todas las restantes facetas de la economía, así como sobre el aparato estatal...” ”Indudablemente, se produjo un desplazamiento del poder desde la producción hacia el mundo de las finanzas.”
FETICHIZACIÓN DEL CAPITAL QUE DEVENGA INTERÉS
La financierización económica no se trata más que de una fetichización del capital que produce interés. La baja de la tasa de ganancia de las décadas posteriores a principios de los 70 hizo buscar atajos absurdos por fuera de la producción industrial o agrícola, que condujeran a obtener plusvalor. Pero el plusvalor sólo proviene de la capacidad del Capital de transformarse en medios de producción y de esa forma movilizar constantemente trabajo impago, convirtiendo al proceso de producción y circulación de mercancías en la producción de plusvalor para su poseedor. Sin trabajo ajeno impago no existe plusvalor. Antes de El Capital, ya en Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse), Marx había afirmado:
“El propio interés empero, ya implica que el capital surge de la producción como plusvalía, pues el interés mismo es tan sólo una forma de la plusvalía.”
No fue Marx quien descubrió que el interés es sólo una parte de la ganancia bruta; fueron los propios economistas burgueses quienes lo determinaron: Joseph Massie (?-1784) primero, y luego de él, David Hume (1711-1776), a mediados del siglo XVIII.
En El Capital Marx se explayó con más claridad sobre este concepto:
“En el capital que devenga interés, la relación de capital alcanza su forma más enajenada y fetichista”
Según Marx, cualquier capital prestado, sea cual fuere su forma y como quiera que se haga el reintegro, por la naturaleza de su valor de uso, siempre es sólo una forma particular de capital dinerario. Es decir, todas las formas del capital dado en préstamo derivan del capital dinerario. En el proceso de reproducción del capital, la forma dineraria es evanescente, no es más que una fase de transición. En cambio en el mercado dinerario el capital siempre existe en esa forma.
En el caso de las restantes mercancías, al llegar a las manos de su último poseedor se consume el valor de uso, y con ello desaparece la sustancia de la mercancía, y con dicha sustancia el valor mercantil. En cambio la mercancía capital tiene la peculiaridad de que en virtud del consumo de su valor de uso, su valor y su valor de uso no sólo se conservan, sino que se incrementan. De esta forma se procesa el fetichismo del capital dinerario: con la apariencia de “dinero que incuba dinero”
“…en el capital que devenga interés queda consumada la idea del fetiche capitalista, la idea que atribuye al producto acumulado del trabajo, y por añadidura fijado como dinero, la fuerza de generar plusvalor en virtud de una cualidad secreta e innata, como un autómata puro, en progresión geométrica, de manera que este producto acumulado del trabajo (…) ya ha descontado desde hace muchísimo tiempo toda la riqueza del mundo y a perpetuidad como perteneciéndole y correspondiéndole por derecho.”
A mediados de siglo XIX, Marx había advertido sobre lo absurdo de una transformación del capital total en capital dinerario, anulando la intervención de capitalistas que compren y valoricen los medios de producción: “Esto encierra la insensatez aún mayor de que, sobre la base del modo capitalista de producción, el capital arrojaría un interés sin actuar como capital productivo, es decir sin crear plusvalor, del cual el interés sólo constituye una parte; que el modo capitalista de producción seguiría su curso sin la producción capitalista.”
Y aquí Marx advertía cuales serían las consecuencias prácticas de un desatino de esa naturaleza: “Si una parte desproporcionadamente elevada de los capitalistas transformase su capital en capital dinerario, la consecuencia sería una enorme desvalorización del capital dinerario y una tremenda caída del tipo de interés; muchos quedarían de inmediato en la imposibilidad de vivir de sus intereses…”
Aunque esto pudiera retrasarse -como en efecto se está realizando- desde 2008 por medio de maniobras financieras sofisticadas y una onda de invenciones de nuevos papeles financieros para producir no sólo interconexiones mucho más enmarañadas en el nuevo mercado mundial surgido de la Globalización, sino también por la irrupción de supuestos servicios financieros basados en la titularización de instrumentos derivados de crédito y en toda una gran variedad imaginativa de operaciones basadas en el riesgo de apostar a cotizaciones de futuro de commodities.
Que nada tienen que ver con la producción capitalista real, pero que intervinieron negativamente manipulando los mercados de materias primas -en especial minerales-, los mercados agrícolas -específicamente en el de granos- e incluso en la estabilidad del mercado de Seguros, entre otros. Y sobre todo que representan en la economía política mundial la amenaza de un desbocado y hoy imprevisible capital ficticio.
Describiendo la crisis inglesa de 1847-1848, Marx afirmaba que al valor aumentado del capital dinerario dedicado a la especulación le correspondía directamente, el valor dinerario disminuido del capital real (del capital productivo y el capital mercantil). “El valor del capital en una forma aumentaba porque disminuía el valor del capital en la otra.”
La economía estadounidense en declive es el ejemplo más destacado de este proceso llamado “financierización” de la economía en la actualidad. El intento global de EUA de centrar su poder en el dominio del capital financiero internacional, ha hecho ingresar su economía en la estagnación secular -como afirma Larry Summers, uno de sus principales artífices-. En medio de una nueva burbuja de cotizaciones en Wall Street la economía real estadounidense denota su total decadencia.
La participación del PBI estadounidense en el PBI mundial caerá desde el 23% en 1980 a menos del 15% en 2021 -según el FMI- y esto hace afirmar a la mayoría de los economistas que se trata de un proceso irreversible e inevitable. En la balanza comercial respecto a China, EUA no tiene un saldo positivo desde 1975. En el segundo gobierno George W. Bush, de 2005 a 2008, el déficit comercial de EUA ultrapasó U$S 800 mil millones anuales
En ese período la participación de las exportaciones estadounidenses en el mercado mundial se desplomó para el 8% -la mitad del porcentaje de 1950-. Y los datos de 2016 indican que sigue cayendo. El 29 de Junio de este año el senador Bernie Sanders publicó un artículo en el New York Times donde destacó la situación del mercado de trabajo: en los últimos 15 años cerca de 60 mil fábricas fueron cerradas y se perdieron más de 4,8 millones de empleos industriales
Luego de cada recesión desde 1980, la recuperación subsiguiente fue cada vez menor. Pasó de 4,5% de 1982 a 1989, a 4,2% de 1991 a 1998, a 2,8% de 2001 a 2007 y al 2,1% luego de la crisis 2007-08. La agresiva liberalización financiera de EUA los ha llevado a una abierta decadencia en la economía real, que se encubre bajo tramposas operaciones encadenadas en los mercados de capital ficticio
*El fordismo apareció en el siglo XX promoviendo la especialización del obrero en una tarea, la transformación del esquema industrial con la línea de montaje y la reducción de costos. Implica también una estrategia de expansión del mercado
La razón es que si hay mayor volumen de unidades de un producto cualquiera (debido a la tecnología de ensamblaje) y su costo es reducido (por la razón tiempo/ejecución) habrá un excedente de lo producido que superará numéricamente la capacidad de consumo de la élite tradicional y única consumidora de tecnologías con anterioridad. Supone también la aparición de un obrero especializado en una tarea única, expropiando el capital a los trabajadores del ritmo y el tiempo de la producción industrial.
** La teoría económica impulsada por John Maynard Keynes se centró en el análisis de las causas y consecuencias de las variaciones de la demanda agregada desde el Estado y sus relaciones con el nivel de empleo y los ingresos salariales. El interés final del denominado “keynesianismo” fue dotar al Estado del poder de controlar la economía en las épocas de recesión o crisis.
REFERENCIAS
David Harvey. Breve Historia del Neoliberalismo. 2005 Versión PDF dochub. Muchos de los pasajes de este artículo se basan en las conclusiones de este libro. Un texto insustituible para la comprensión de los distintos zig-zag de la expansión mundial del Neoliberalismo.
“Testimony of Chairman Alan Greenspan Before the Joint Economic Comité, US Congress: An update on economic conditions in the United States” 10 de junio de 1998, disponible en: http://federalreserve.gov/pubs/feds/200121abs.html
U.S. Governement Bank Governance (GAO)
Federal Reserve. Exist to Broaden Director Recruitment Efforts and Increase Transparency GAO-12-18: Published: Oct 19, 2011. PDF 127 Pages.
http://www.gao.gov/products/GAO-11-616
Matthew Cardinale, “First Federal Reserve Audit Reveals Trillions in Secret Bailout,” Inter Press Service (IPS Common) Dreams, August 28, 2011
http://www.commondreams.org/headline/2011/08/28-3.
http://www.mediafreedominternational.org/2011/10/24
/first-federal-reserve-audit-revels-trillions-loaned-to-major-banks/
Karl Marx. Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1858. Siglo Veintiuno Editores. Vigésima edición 2007. Volúmen 1.
Karl Marx. El Capital, Tomo III, Vol. 7, Siglo XXI editores, México, 5ta. Edición 1982. Pag. 440-502.
José Eustáquio Diniz Alves. Declínio do Império Americano e populismo nas eleiçoes dos Estados Unidos. EcoDebate 24 02 2016. Con información obtenida en:
CBO. The Budget and Economic Outlook: 2016 to 2026, janeiro 2016
Chris Martenson. The Return Of Crisis, Monday, February 8, 2016
Gail Tverberg. The Physics of Energy and the Economy, February 8, 2016
Robert J. Gordon. The Rise and Fall of American Growth: The U.S. Standard of Living since the Civil War (The Princeton Economic History of the Western World), January 2016.
Larry Summers. The Age of Secular Stagnation, blog, 17/02/2016
José Eustáquio Diniz Alves. Exportações americanas, crisis internas, e o mito da grande pôtencia. EcoDebate 17 08 2016
Karl Marx, Futuros resultados de la dominación británica en la India. Londres, 22 de julio de 1853
https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/1853-india.htm
CORPORACIONES DE INTERNET Y NUEVAS DINÁMICAS CAPITALISTAS
Por Sally Burch*
ALAI
Hace varias décadas que los movimientos sociales tienen en la mira a las corporaciones transnacionales, su injerencia en la gobernanza global y sus abusos de poder. Los sectores de la minería, petróleo, agro-alimentación, farmacéutica, finanzas, están entre los grupos que más son objetos de monitoreo, crítica y movilizaciones. Un logro importante al respecto es la decisión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU de crear un instrumento internacional vinculante para las corporaciones transnacionales y otras empresas con respecto a los derechos humanos.
No obstante, la actuación en este plano suele pasar por alto a las corporaciones globales de Internet, tal vez porque se las ve como más “amigables”, por la utilidad de sus servicios en la vida cotidiana. Toda vez, desde hace una década, este sector es uno de los de mayor crecimiento y concentración monopólica, con nuevas dinámicas capitalistas, cuyo epicentro se ubica en Silicon Valley (California). Sus principales protagonistas, --Google, Facebook, Amazon, Paypal, UBER, Microsoft y similares--, extienden sus operaciones hacia cada vez más áreas de la economía y la sociedad, donde forman alianzas con otros sectores transnacionales, como parte del rápido proceso de transición hacia un nuevo paradigma tecnológico, que va a revolucionar nuestras sociedades, para mejor o para peor.
En toda la historia, la innovación tecnológica ha permitido a las sociedades humanas mejorar sus condiciones de vida. Pero cuando el control de estas tecnologías se concentra en pocas manos, ellas se suelen convertir en herramientas para controlar a la sociedad misma, consolidando el dominio de determinados grupos de poder. Es particularmente el caso cuando se trata de tecnologías aptas para la organización social a gran escala, como sucede con las tecnologías digitales. En manos de la ciudadanía o de sistemas públicos bajo control democrático, podrían traer grandes beneficios; pero la tendencia dominante es a la privatización.
Por ejemplo, las actuales tecnologías de vigilancia, con cámaras, sensores, etc., no solo sirven para precautelar la seguridad de un lugar determinado. Al arrojar datos que permiten identificar a las personas (lectura de iris, reconocimiento de caras), o vehículos (lector de placas), otorgan a quienes almacenan estos datos el poder de rastrear los movimientos y el comportamiento de las personas. En ausencia de un marco adecuado de protección de derechos, son susceptibles de ser utilizados para otros fines, como la publicidad dirigida (según lo que uno mira en los almacenes), la discriminación (por ejemplo para solicitar un empleo) e incluso el hostigamiento o el chantaje (1)
Estas redes digitales inteligentes cuentan con ciertas características que las distinguen de tecnologías anteriores y que son justamente lo que favorece la concentración de poder. Primero, el “efecto red” (o sea, la concentración de usuarios en torno a las plataformas más populares) favorece a las empresas más grandes que forman monopolios, absorbiendo o eliminando la competencia.
En segundo lugar, la capacidad de estas redes de obviar el tiempo y la distancia permite que sean controladas en forma remota. El individuo que interactúa con su aparato tal vez encuentra más variedad de opciones que con tecnologías anteriores; pero solo puede escoger entre las que el centro de poder remoto le permite. Cuando son comunidades que cedan poder de decisión a estos centros remotos, el problema es mucho mayor. En todo caso, como primera condición, implica entregar a estas empresas el conjunto de datos generados, ya que constituyen su principal fuente de enriquecimiento (especialmente con la venta a anunciantes), pero sobre todo son la materia prima de los sistemas inteligentes que requieren alimentarse de enormes cantidades de datos a procesar y analizar.
Un tercer factor es que estas tecnologías inteligentes cada vez más llevan controles activos incorporados en su sistema mismo, como los algoritmos, que la mayoría de veces son opacas al usuario, y cuya programación tiende a favorecer los intereses de sus dueños. Con la diversificación vertiginosa de aparatos que contienen sistemas inteligentes, cuya explosión veremos en la próxima década, este problema se multiplicará casi infinitamente.
CONTROL CORPORATIVO
Todo ello está ocurriendo, a escala mundial, principalmente bajo iniciativa de estas grandes corporaciones y en función de su propia visión del futuro, y ello prácticamente sin aportes desde una óptica de defensa del interés público, y mucho menos supeditado a mecanismos democráticos de decisión o escrutinio. Podría ser un problema manejable si se tratara de una función limitada, como la comercialización digital o los servicios de chat. Pero va mucho más allá, a medida que se abarcan y transforman sectores enteros –de transporte, educación, agricultura– o incluso comunidades enteras, como es el caso de las llamadas “ciudades inteligentes”.
En efecto, con la transformación de urbes en “ciudades inteligentes”, se trata de construir enormes sistemas cuasi-públicos, pero generalmente bajo control corporativo con fines de lucro, para administrar los flujos de tráfico, los sistemas de salud y de comunicaciones, la red eléctrica, el agua potable…. Un sinfín de funciones antes administradas, o por lo menos reglamentadas, por las autoridades públicas. Su ventaja sería mejorar la eficiencia y reducir costos. Su peligro potencial: la falta de control democrático y de garantías de derechos; además, los datos que se recopilan para optimizar la operación muchas veces quedan como propiedad de la empresa, y no son devueltos a la ciudad. Generan, además, vulnerabilidades cuando, para ahorrar costos, la empresa no invierte lo suficiente en mecanismos de seguridad de los sistemas y datos.
En distintos sectores de intervención social surgen diferentes expresiones de esta problemática, que será muy difícil de enfrentar en forma aislada. Para solo nombrar brevemente algunas: en lo laboral, la automatización que se ha visto en la industria se va a extender a sectores de servicios, con un impacto en el empleo también de sectores medios; con la “agricultura climáticamente inteligente”, los agricultores se volverán aun más dependientes de las grandes empresas, como Monsanto (que ahora se fusiona con Bayer) que está haciendo grandes inversiones en sistemas de datos e inteligencia artificial (en alianza, entre otros, con la Bill Gates Foundation). En transporte, los carros de auto-conducción ya están en la fase de experimentación en calles y carreteras; pronto serán los buses y camiones.
Si hasta ahora se destacan las tecnologías digitales principalmente en la comunicación, dentro de poco abarcarán casi todas las áreas del quehacer humano. De mantenerse bajo el parámetro de control corporativo transnacional, será muy difícil enfrentarlo en forma aislada desde cada sector. No es que estas tecnologías sean malas en sí: al contrario, manejadas por las comunidades humanas, podrían traer grandes beneficios. El reto es cómo recuperar este control, algo que difícilmente se podrá lograr con luchas dispersas o solo en el plano nacional. Requiere un abordaje global y multisectorial, donde uno de los factores ineludibles es cambiar el régimen global de gobernanza de Internet. Pero queda poco tiempo para emprenderlo (2)
Notas:
(1) Se han reportado, por ejemplo, casos de hostigamiento utilizando vigilancia tecnológica, por parte de Monsanto, contra agricultores en EEUU que no quieren usar sus semillas y agrotóxicos. Ver por ejemplo: BIN report, Farmer Who Defied Monsanto Mafia Beaten Down: Stalked, Terrorized, Ruined http://bit.ly/2cd5zKp
(2) Uno de los espacios que se propone abordarlo en forma amplia es la iniciativa del Foro Social de Internet (www.internetsocialforum.net).
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*Sally Burch es periodista de ALAI. El presente artículo se basa en aportes de los debates en curso en el proceso del Foro Social de Internet y la Coalición Just Net (justnetcoalition.org).
Artículo publicado en la edición 517 (septiembre 2016) de la revista América Latina en Movimiento de ALAI, titulada “El poder transnacional y los nuevos TLCs”. http://www.alainet.org/es/revistas/517
EL DECÁLOGO "NEO-NEOLIBERAL"
Por: Alejandro Fierro /Ava Gómez-CELAG
El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica ha venido publicando una serie de análisis sobre las categorías conceptuales con las que opera la derecha del subcontinente, tanto a nivel político como mediático. Este artículo condensa los principales mensajes detectados. Pretende ser una guía sucinta de los nuevos códigos que maneja un "neo-neoliberalismo" que se ha reciclado discursivamente para tratar de hacer olvidar los resultados catastróficos de sus políticas en los años 80 y 90.
1. Gestión eficiente. Ya no es el tiempo de las ideologías. Ni siquiera de la política. Lo que supuestamente le importa a la gente es que las cosas funcionen. El político se asimila a un empresario. Sólo se valoran los resultados.
2. Liderazgos no carismáticos. En consonancia con el concepto anterior, se precisan dirigentes sin carisma personal pero con una pátina de buenos gestores. La grisura de carácter se identifica con seriedad y responsabilidad para abordar los asuntos públicos. Se prefiere al contable de oficina antes que al líder de masas. Éste se asocia a un populismo manipulador.
3. Banalización de lo político. Frente a los grandes constructos del pasado, la política se reduce cada vez más a una suerte de presentaciones inconexas donde prima lo anecdótico. La frivolización se traviste de "humanización". Programas de variedades y entretenimiento se constituyen en el escenario preferido por los políticos, en detrimento del escenario institucional.
4. Meritocracia. Los logros son productos del esfuerzo personal y no de las condiciones sociales. La maximización de la educación es el elemento legitimador del mérito. Se presenta un sistema educativo en abstracto al que supuestamente todo el mundo tiene acceso, sin tener en cuenta la extracción de clase. Del aprovechamiento o no que haga el individuo dependerá su suerte.
5. Desarrollo y consumo. El progreso se presenta como un desarrollismo sin límites que propicia la posibilidad de un consumo calificado como "derecho" (y ocultando de esta forma los derechos legítimos como el derecho a la vivienda, sanidad, trabajo, salario digno, etc.).
6. Ineficiencia de los modelos socialistas. Son "intrínsecamente ineficientes". Su éxito a principios de siglo fue un espejismo propiciado por unos precios de las materias primas que alcanzaron máximos históricos. Una vez resituadas las cotizaciones, estas propuestas vuelven a demostrar su inconsistencia. Se teje un hilo sutil que las relaciona con los antiguos regímenes comunistas de la Europa del Este. Regresa la teoría del Fin de la Historia. El capitalismo es el único sistema válido.
7. Regreso a los referentes occidentales. Estados Unidos y Europa occidental son los modelos, en antagonismo a la autoidentificación latinoamericana de la propuesta bolivariana. Todo se valora en función de su mayor o menor parecido al Primer Mundo. Es un retorno a los complejos de inferioridad que tan funcionales han sido a las élites locales.
8. Sacralización de la unidad. Los gobiernos progresistas han polarizado a los países, enfrentando a hermanos contra hermanos. El Neo-neo liberalismo levanta la bandera de la unidad por encima de las diferencias de clase. No importa ser rico o ser pobre. Lo verdaderamente importante es la pertenencia a una misma nación. La lucha de clases queda invisibilizada.
9. Formalismos democráticos. Se ponen en primer plano los protocolos de las democracias electorales de origen liberal, con el voto como máxima posibilidad de ejercicio político para los pueblos. Cualquier experiencia de democracia protagónica es deslegitimada. La economía libre de mercado se considera un requisito indispensable de la democracia.
10. De la política social a la asistencial. Se elimina la consideración de las políticas sociales como derechos. Se entiende que éstas impiden el desarrollo de un país y privan a sus destinatarios de los estímulos necesarios para trabajar o emprender. Únicamente se reserva una precaria política asistencial para los sectores más vulnerables, más como contención de posibles protestas -y vuelcos electorales- que como una acción decidida a sacarles de su condición.
Publicado en celag.org