INTERVENCIONISMO O LIBERALISMO: ¿UN FALSO DILEMA? 



LA CRISIS SISTÉMICA DEL CAPITALISMO 



René Báez
Los gobiernos latinoamericanos, tanto los alineados con el Consenso de Washington (con el caso emblemático del México de Peña Nieto) como los autodenominados progresistas, nacionalistas, revolucionarios y hasta socialistas, pretenden enjugar la crisis sistémica del capitalismo y sus correlativos impactos en las áreas periféricas con la instrumentación de trasnochados modelos/estrategias económicas. ¿A qué aludimos?

° Ni los regímenes liberales ortodoxos ni los formalmente heterodoxos cuestionan el fundamentalismo economicista implantado por la modernidad y el capitalismo con sus sacralizados instrumentos del dinero y la ciencia cartesiana Aún más, ambos tipos de gobierno se encuentran atrapados en una compleja trama de relaciones de corte neocolonialista controlada por poderes imperiales como los Estados Unidos, la Unión Europea, China et al. Concomitantemente, las administraciones latinoamericanas en su conjunto –incluida la Cuba castrista- han venido apostando, especialmente después de la implosión de la URSS, a mantenerse en la línea de flotación ateniéndose a las concepciones teóricas y prácticas operativas inherentes al modo de producción capitalista. Aquello del Socialismo del Siglo XXI nunca fue más allá de una retórica diversionista.
° Este orden de coincidencias del oficialismo regional ha significado, en última instancia, que los distintos regímenes hayan adherido, acaso sin saberlo, al culto profano del desarrollo económico y social, propósito vislumbrado como la vía única hacia una abstracta Tierra de Promisión. Alineación -y alienación- que los convierte, en último término, en epígonos de W.W. Rostow, el gurú estadounidense de la modernización refleja y apariencial de las zonas periféricas del capitalismo. Todo esto en una época en que la concentración de la riqueza ha llegado a niveles surrealistas y la extenuación cataclísmica de los recursos del planeta impedirían que sociedades como las nuestras accedan a los niveles de vida de los países centrales. En su obsesión por llegar a esa inalcanzable meta, tanto los gobiernos que privilegian sus relaciones con las metrópolis tradicionales como los que priorizan sus nexos con el “imperialismo bueno” de China (N. Maduro dixit), se han inclinado por profundizar el modelo primario exportador y extractivista relanzado en los 70 del siglo pasado por el promonopólico Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI), estrategia que fuera cuestionada incluso por economistas cepalinos y que, en su nuevo debut, ha tenido, entre otros efectos, el de actualizar y convalidar los análisis sobre el proceso histórico latinoamericano adelantados por Gunder Frank en los años 60 del siglo pasado, análisis sustentados en categorías de genealogía marxista como lumpenburguesía y lumpenacumulación.

° En este contexto, la reedición de la estrategia de marras por parte de las distintas administraciones zonales –luego del agotamiento al parecer irreversible de la denominada sustitución de importaciones industriales- ha tenido como soporte material un nuevo auge de los precios internacionales de los bienes primarios derivado de factores externos como la ocupación estadounidense del Irak de S. Hussein (2003), la consolidación de China como “taller del mundo”, las maniobras especulativas de las Altas Finanzas y la reactivación transitoria de la OPEP, e internos como las importantes reservas de recursos naturales de distinta índole de nuestro subcontinente así como la inveterada vocación librecambista de las oligarquías criollas, asumida a fechas más recientes por burguesías domésticas con intereses cada vez más transnacionalizados. El deterioro de la referida bonanza de los commodities, particularmente desde mediados del 2014, incidirá para que la virtual totalidad de regímenes latinoamericanos se decidan por una suerte de fuga hacia adelante, consistente en proseguir como operadores de Estados rentistas, consolidando el intercambio desigual entre centro y periferia, así como ampliando el abanico de las relaciones de dependencia a viejas/nuevas metrópolis a través de los expedientes de los “endeudamientos agresivos”, las entregas sin inhibiciones a capitales externos públicos/privados y las apuestas a los acuerdos de integración/desintegradora, como los que se empeña en suscribir dócilmente el régimen de Rafael Correa con la Unión Europea y Corea del Sur.
° En adición a lo expuesto, cabe relievar que la ruta a la producción y/o extracción de bienes primarios ha presupuesto el financiamiento de costosas obras de infraestructura, cuyo servicio viene significando crecientes sangrías de excedente económicos. Sin contar que el capital monopolista se beneficia, además, de generosos subsidios dispuestos para aseguran elevadas tasas de ganancia a los inversionistas que, únicamente de modo marginal, permiten “maquillar” la pobreza que azota a los náufragos de la globalización corporativa.
° Particular referencia en este campo de acciones favorables a las metrópolis y al capital monopólico externo/interno ameritan las (contra) reformas educativas, diseñadas por los altos mandos del capitalismo mundializado –como la OMC- para la funcionalización de nuestros sistemas educativos a las necesidades de reproducción ampliada del sistema capitalista imperialista. Al parecer sin excepción, las administraciones regionales han devenido gestoras de transformaciones “ëtico/filosóficas” y pedagógicas enderezadas a la diseminación entre nuestros niños y jóvenes de valores/antivalores de corte darwiniano -como el individualismo y el exitismo-, así como de la instrumentación transversal de conceptos puramente empresariales como productividad, competitividad, eficiencia. Para no referirnos a irritantes métodos pedagógicos como el sectarismo, el burocratismo y la punición. Ni qué decir que la implantación de esta “educación de mercado” está resultando en procesos de despersonalización, desmotivación y zombificación de docentes, estudiantes … y hasta padres de familia. En suma, asistimos en estas latitudes -a título de modernización- al avasallador avance del deplorable homo economicus en detrimento del noble homo sapiens de la tradición grecolatina. ¡Cosas verás, Sancho!
° Desde una perspectiva geopolítica, el futuro es acaso más temible para el conjunto del subcontinente. Aludimos a que, con matices que no es del caso desglosar, el oficialismo latinoamericano ha adherido a lo que la politóloga estadounidense Susan Sontag denomina “guerras metafóricas”, en referencia a conflictos diseñados por el Poder mundial para que nunca terminen. En tal definición encajan las cruzadas contra el narcotráfico, el terrorismo secundario (el primario siempre es del Estado, al decir de N. Chomsky) y el denominado crimen organizado, operativos cuyos verdaderos propósitos son intensificar el dominio territorial y de los recursos naturales, mineros, energéticos y acuíferos de nuestros países; así como el control social, mediante la criminalización de los disidentes de la globalización corporativa (llámense dirigentes nacionalistas y de izquierda, líderes indígenas y comunitarios, sindicalistas, defensores de los derechos humanos, ecologistas, parlamentarios opositores, periodistas independientes, intelectuales críticos, cristianos liberacionistas, militares patriotas, mujeres, estudiantes… o simplemente pobres).
° Si tantas y tan grandes son las similitudes entre los regímenes intervencionistas/subaltermos y los (neo) liberales, ¿cuáles las diferencias? La principal concerniría a la forma como cada uno de ellos pugna por lograr el venturoso desarrollo económico y social. Mientras los ortodoxos aspiran a concretarlo propiciando la acción de las denominadas “leyes” o “fuerzas” del mercado, a efecto de estimular la concentración, centralización y conglomeración del capital externo/interno; los intervencionistas/subalternos –como el que acaudilla Correa Delgado- pretenden la misma meta apelando a un rol protagónico del Estado, a propósito de sustentar la demanda interna y de ese modo proveer de un soporte clave a la reproducción ampliada de la respectiva economía nacional. De esta suerte, resulta ineluctable que ambos tipos de modelos/estrategias capitalistas terminen por ajustarse a los ciclos de ese mundializado régimen productivo. (1)
° Lo anterior explicaría, además, que proyectos subregionales de integración/integradora, como los que perfilaran inicialmente el ALBA y el MERCOSUR, se encuentren actualmente al filo de la parálisis y la extinción; y, en contrapartida, que gobiernos tan críticos de los acuerdos de la integración/desintegradora que promueven las santas sedes del capital financiero hayan despertado repentinamente el entusiasmo de regímenes hasta hace poco críticos del bobo aperturismo.
Una pregunta a título de colofón. ¿Con qué discurso y praxis podrán los pueblos latinoamericanos –y específicamente el ecuatoriano- neutralizar el descrito nudo gordiano? That is the question, diría el poeta isabelino William Shakespeare.
Nota
( 1) A este respecto, Pedro Vuskovic, quien se desempeñara como ministro de Economía del gobierno socialista de Salvador Allende, apuntaba lo siguiente: “Si el liberalismo/monetarismo aparece más reaccionario es porque al colocar la estabilización como objetivo prioritario, preconiza la contención del gasto público, la congelación de salarios, el aumento de la tasa de ganancia; y conduce a condiciones recesivas que disminuyen el ingreso real y acrecientan el desempleo, afectando no solamente a la clase obrera, sino también a fracciones de la burguesía no monopólica. El desarrollismo/intervencionismo, por su parte, adquiere imagen más progresista en sus propósitos para expandir y dinamizar el gasto público, en las posibilidades de realizar la plusvalía y en sus efectos de corto plazo de reactivación económica y aumento del empleo, pero en sus efectos más permanentes se constituye en el esquema de política económica que mejor favorece las condiciones para el desarrollo del capitalismo monopolista”. Políticas económicas en América Latina, resultados y perspectiva, Ediciones UDUAL, México, 1978, p. 870.
Especial para ALAI
René Báez
Candidato al Premio Nobel de Literatura por la International Writers Association (IWA).
http://www.alainet.org/es/articulo/180476