EL IMPERIO Y LAS TRANSNACIONALES EXTIENDEN LA CORRUPCIÓN POR TODO EL MUNDO 



CORRUPCIÓN MONSTRUOSA ES LA IMPUNIDAD 



¿Cuál es el país más corrupto del mundo? Muchos pensarán que está en África, Sureste asiático, América Latina o el Caribe porque consideran que uno de los índices para medir la corrupción es el subdesarrollo y la pobreza, porque entienden que a mayor pobreza mayor corrupción ¿Y en dónde quedan la explotación, el “homo hominis lupus”, la ignorancia, insalubridad, subdesarrollo, desempleo, las guerras y el narcotráfico? Estas son las formas más corruptas que se ensañan contra la especie humana, víctima de los sistemas depredadores inmisericordes y despiadados de los recursos naturales y personas practicados por el imperio y su voraz sistema capitalista, por las transnacionales y las mortales industrias bélicas, farmacéuticas y laboratorios creadores de virus y bacterias para incrementar los arsenales de las futuras guerras químico-bacteriológicas. Allí están las más grandes y verdaderas corrupciones que asolan la tierra.

Corrupción monstruosa y que permanece en la impunidad es aplicar la doctrina yanqui: “Estados Unidos no tiene amigos. Tiene intereses” o aquel disparate denominado “destino manifiesto”. Con esos dos “principios” el imperio ha cometido crímenes de lesa humanidad, genocidios, ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada de personas, torturas, tratos crueles y denigrantes. Ha organizado guerras de agresión con cualquier pretexto o sobre la base de mentiras descomunales, para luego robar los recursos naturales de pueblos, Estados y naciones invadidos. Ha violado todos los derechos humanos y el derecho internacional, ha impuesto horrendas dictaduras para defender sus intereses, ha cometido magnicidios, ha destruido ciudades, pueblos y aldeas hasta dejarlos en escombros y cenizas y con cadáveres insepultos.

Corrupción incalificable es lanzar poderosos misiles y bombas que asesinan hombres, mujeres, ancianos y niños, destruir la infraestructura construida con inmensos sacrificios por los pueblos y sus gobiernos, y después contratar a empresas y transnacionales amigas del Gobierno de turno instalado en la Casa Blanca, para luego de pagar miles de millones de dólares iniciar “obras de reconstrucción” . Esos actos son, además, infames burlas a los cándidos e inocentes contribuyentes estadounidenses.

Corrupción es defender “los intereses” de las transnacionales con el despliegue de todo el aparataje bélico imperial, mucho más si esas transnacionales son compañías mineras, agroindustriales, petroleras, navieras, bancarias, financieras.

Corrupción es comprometer a los países aliados en guerras de agresión imperial, justamente para defender los sagrados y todopoderosos intereses yanquis o utilizar el poder mediático mundial para crear odios, desestabilizar gobiernos “desafectos” a los mandatos de Washington, organizar golpes de Estado, asesorar y financiar a las masas opositoras, utilizar a la CIA, a la NSA, USAID y a todas ONGs imperiales para corromper a militares, policías y gobiernos e, inclusive, a dirigentes sindicales o sociales.

Grave corrupción es armar, financiar y tecnificar a grupos humanos y crear ejércitos de fanáticos que se dedican al terrorismo practicado con saña, alevosía y cobardía. Desde diversas partes del mundo, líderes de opinión, politólogos y especialistas en estudios sobre terrorismo, denuncian a Estados Unidos como el creador del Isis o Estado Islámico y en los hechos se demuestra esa acusación.

Gobiernos demócratas o republicanos tienen un objetivo común: Establecer estrategias o doctrinas destinadas a la dominación mundial y, también defender los intereses estadounidenses, es decir de las empresas transnacionales que son corruptas por su propia naturaleza y que esparcen corrupción por todo el mundo. Esas transnacionales carecen de ética e imponen sus inmoralidades entre gobiernos, organizaciones políticas, sociales, culturales e inclusive deportivas.

El origen del terrorismo se lo podría ubicar en la administración Bush II con una serie de contratos para ejecutarse en Irak, en proyectos de reconstrucción después de que concluyeran las operaciones militares; es decir cuando la resistencia iraquí haya sido derrotada, asunto que demoró mucho más allá de lo previsto por los estrategas norteamericanos. Lo ocurrido en Irak es un ejemplo de corrupción planetaria, y es allí, que las fuerzas de ocupación yanquis crearon grupos armados o paramilitares, los estrenaron y tecnificaron, los financiaron y fanatizaron.

En Irak y Afganistán, los Estados Unidos probaron todas las formas posibles de corrupción y para ello dieron claros ejemplos: Hubo favoritismo corrupto en la elaboración y firma de contratos en Irak y Medio Oriente. Consta, como uno de los beneficiarios, el belicista Secretario de Guerra, Rumsfield que lanzó una serie de ataques de franca agresión bélica en contra de Corea del Norte, Irán, Siria, Cuba, Venezuela, Colombia, Palestina, y otros países.

Para la reconstrucción de Irak, alevemente destruido por Estados Unidos y Gran Bretaña con el uso de armas de última generación tecnológica, se gastó más de 19 mil millones de dólares. Con audacia y extremo cinismo, el emperador Bush II pasó el sombrero a países de todo el mundo para que colaboren económicamente en las tareas de reconstrucción del devastado Irak. Fuera del pastel reconstructor quedaron Francia, Alemania y Rusia, países que se opusieron a la agresión cobarde perpetrada por el imperio y sus aliados. Las beneficiarias del reparto de esos 19 mil millones de dólares fueron las compañías norteamericanas y en menor cuantía otras de “países amigos”, satélites del emperador.

Además, las compañías de Dick Cheney, de Rumsfiel y otros guerreristas del entorno del emperador Bush II, fueron beneficiarias de diversos contratos y hasta del abastecimiento de las tropas de la coalición estadounidense-británica desplegadas en Irak y tuvieron, también, un contrato de 15 meses de duración para la reconstrucción de cárceles en la Base de Guantánamo (Cuba).

La compañía subsidiaria de la Halliburton, bajo el nombre de “Brown and Root” tuvo un contrato de realización exclusiva de un pedido del Pentágono por mil millones de dólares para el abastecimiento de la infantería de marina de Estados Unidos y, para la reconstrucción del nuevo edificio de la Embajada de Estados Unidos en Kabul, al mismo tiempo que la famosa Halliburton ha sido beneficiaria de nuevos contratos para la reconstrucción de Irak. Así se demuestra que las guerras imperiales son desatadas por la Administración Bush II y ahora por Obama, para impulsar los sucios negocios familiares y de sus cercanos colaboradores. Al fin, las guerras de agresión, históricamente, han sido un corrupto negocio imperial.

De Dick Cheney se dijo que es el “Presidente en funciones”, algo así como la eminencia gris tras el trono imperial. Este personaje es muy hábil para mantenerse en el poder o cerca de él. Ha sido el más reaccionario de los senadores, el hombre fuerte en los gobiernos de Nixon, Ford, Bush I y Bush II. De esa mentalidad perversa surgió el plan para invadir Panamá, para atacar a Irak y para llevarse el petróleo, a través de la Halliburton, desde diversas partes del mundo.

El vicepresidente Dick Cheney, luego de la Guerra del Golfo en 1991, fue contratado por Bush padre, para que ejecutara la reconstrucción de Kuwait, con millonarios contratos de por medio. Este personaje tiene importantes paquetes de acciones en las compañías petroleras Andarko Petroleum y en Halliburton. Nadie ha desmentido que Dick Chenney recibe anualmente unos 40 millones de dólares de esa compañía, una de las escogidas para explotar los pozos petroleros de Irak, luego de que Irak sea “pacificado” y entre al redil de las democracias occidentales, de acuerdo con los corruptos postulados de la “democracia” estadounidense.

Lo dicho es apenas una muestra de la creciente corrupción imperialista que es maestra en las malas artes de corrupción que, después es endilgada por organizaciones que se dicen no gubernamentales (ONGs) a otros países y a otros gobiernos del orbe, especialmente aquellos que, no acatan los dictados imperiales.

Luego viene la ONG Transparencia Internacional y determina que entre los países más corruptos están los latinoamericanos que adoptaron una política antiimperialista y que ideológicamente pretendieron identificarse con el llamado Socialismo del Siglo XXI.

A comienzos de año, la Agencia de Prensa EFE con sede en España –Madrid- informaba desde Berlín que la corrupción se mantiene como un problema sistémico en Latinoamérica, con Venezuela como máximo exponente y con Uruguay y Chile como los países más transparente de la región, según el último el Índice de Percepción de la Corrupción 2015 de la ONG Transparencia Internacional.

En el estudio, basado en la percepción de expertos del sector privado sobre la corrupción en el público, destaca este año el caso de Brasil, el país que más descendió en el índice mundial (cinco puntos), tras salir a la luz el escándalo de Petrobras.

También bajó cuatro puntos Guatemala, con la caída del presidente Otto Pérez Molina, y Chile, ejemplo tradicional de limpieza en la región, perdió dos puntos en un año en el que el hijo de la presidenta, Michelle Bachelet, se vio envuelto en un caso de corrupción.

A pesar de ello, señaló a Efe, el director de las Américas de TI, Alejandro Salas, 2015 debería ser considerado como un año “muy interesante”, ya que salieron a la luz grandes escándalos en distintos países y personas, que parecían intocables apenas doce meses antes, acabaron en la cárcel o ante la justicia.

Frente al estancamiento de los últimos años, subrayó, comienzan a verse movimientos y “novedades”, con millones de personas en las calles de Guatemala, Honduras o Brasil pidiendo que se ponga freno a la corrupción.

El desafío ahora, según TI, será abordar las causas sistémicas que permiten la corrupción, lo que en la mayoría de los casos exigirá “profundas reformas institucionales”.

El índice global de 2015 mantiene a Dinamarca como el país más transparente de los 168 analizados, mientras que Somalia y Corea del Norte siguen como los estados con los sectores públicos más corruptos.

En la región latinoamericana, Uruguay sigue a la cabeza como el país más transparente y ocupa el puesto 21 de la tabla, con 74 puntos del máximo de 100, que denotaría la ausencia total de corrupción.

El país ha mejorado un punto y ha ampliado así su distancia frente a Chile, que ha perdido tres puntos, hasta los 70, y se sitúa en el puesto 23 de la tabla.

También logra el aprobado Costa Rica, con 55 puntos y en el puesto 40.

A partir de ahí se suceden los suspensos y la peor calificación le corresponde a Venezuela, en el puesto 158 de la tabla con sólo 17 puntos, dos menos que en al anterior índice.

Comparte puesto con Haití, que sigue su evolución negativa y también pierde dos puntos.

Paraguay sigue asimismo en el furgón de cola, en el puesto 130, pero Salas destacó la mejora de tres puntos respecto al anterior informe, hasta los 27, y lo atribuyó a las medidas adoptadas para dinamizar el clima de negocios en la región.

En el mismo puesto se coloca Nicaragua y algo por encima, en el puesto 123, se sitúa Guatemala, con 28 puntos.

Honduras pierde dos puntos, hasta 31, y aparece en el puesto 112 de la clasificación, mientras que Ecuador, que baja un punto, y Argentina, que pierde dos, comparten el puesto 107 con una nota de 32.

En el puesto 103 se coloca la República Dominicana, que gana un punto y logra 33; en el 99, Bolivia (34 puntos, uno menos que en el anterior estudio); y en el 95, México, que mantiene los 35 puntos.

Perú baja dos puntos, hasta los 36, y se sitúa en el puesto 88 de la tabla, mientras que Colombia se queda con los 37 que tenía en el puesto 83.

Por encima se sitúa Brasil, en el puesto 76 con 38 puntos; y Panamá, que gana dos puntos respecto al anterior índice y comparte con El Salvador la posición 72.

Cuba, en el puesto 56, es el país suspendido más cercano al aprobado, con 47 puntos (uno más que el año pasado), calificación que Salas opinó que puede atribuirse al “autoritarismo más vertical” que rige en el país y que “de alguna manera puede llegar también a controlar la corrupción” y a evitar que ese fenómeno se desborde”.

Como se ve, los países más corruptos son aquellos que la Casa Blanca llama desafectos; es decir los que se han pronunciado abiertamente contra el imperio yanqui, los que se han rebelado ante el dictado de Washington. Tal como le corresponde y conviene a Transparencia Internacional, nada dice sobre el corrupto sistema estadounidense, ni nada dice sobre el papel de las transnacionales en el inicio, ejecución y desarrollo de la corrupción. Al parecer Transparencia Internacional se olvida que tan corrupto es el que soborna como el que recibe el soborno.
Nadie se atrevería a desconocer que el gobierno de Estados Unidos es el primer sobornador del mundo al defender los intereses del imperio y de sus transnacionales que, a lo largo de la historia, se han especializado en sobornar y corromper para explotar los recursos naturales y humanos de pueblos, naciones y Estados.

Es indispensable reconocer que la ideología capitalista y neoliberal que propugna una economía social de mercado en la que el “hombre libre” es condenado a la miseria porque el neoliberalismo fue diseñado para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres. ¿Hay mayor corrupción que en el capitalismo neoliberal en donde reinan las empresas del sector privado y las transnacionales estadounidenses?

La Organización No Gubernamental Transparencia Internacional denunció que “la corrupción mata” porque “alimenta la pobreza”. Puede ser, pero ¿quién condena a los pobres a vivir en la miseria? En primer lugar están las transnacionales estadounidenses que en franco atraco se llevan los recursos naturales de los países subdesarrollados y el mismo gobierno del centro hegemónico del capitalismo mundial que con la CIA, DEA, NAS, USAID, Departamento de Estado y Pentágono protegen los intereses imperiales con todo el peso político, económico y militar que corrompen, matan y condenan a los pueblos al perenne subdesarrollo, a la miseria y al más impotente de los abandonos.

En este sentido. Nussbaum decía: “Aunque donde hay quien soborna, hay quien se deja sobornar”, al destacar el hecho de que la corrupción es una práctica extendida entre 30 de las compañías exportadoras punteras del mundo.


Entre las medidas anti-corrupción que proponen la ONG destaca la instauración de “códigos de conducta” en colegios profesionales, pero sobre todo sanciones eficaces contra abogados, auditores o quienes facilitan las prácticas corruptas. ¿Por qué Transparencia Internacional no propone un código de ética que guie la conducta de las transnacionales y del imperio del terror? Ninguno de ellos conoce de ética, pero son expertos en corruptelas de todo tipo.

POR EL ORO BAILAN PERRO Y PERRA

Un célebre adagio popular afirma que “por la plata baila el perro, por el oro perro y perra”. Y esta es una verdad irrefutable. Un escándalo de grandes proporciones se produjo en la República del Ecuador, al descubrirse que desde sus puertos, especialmente de Guayaquil y Puerto Bolívar se despachaban varias toneladas de oro por parte de empresas y compañías fantasmales, evadiendo aranceles e incumpliendo normas legales para la venta y exportación del preciado metal.

En la ciudad de Guayaquil, conocida como la capital económica del Ecuador se han instaurado varios procesos legales por el delito de lavado de activos contra una supuesta red delictiva que traficaba oro. Los procesos judiciales cuentan con el respaldo de informes proporcionados por el Servicio de Rentas Internas del Ecuador y la Unidad de Lavados de Activos de la Policía Nacional sobre los inusuales movimientos de dinero provenientes de la exportación de oro de manera ilegal y fraudulenta.

Las investigaciones que dejaron siete personas detenidas entre ecuatorianos y extranjeros (estadounidenses) se iniciaron el pasado 17 de junio cuando fue desarticulada una banda de red de lavado de activos que operaba desde al año 2013 y que -según informes- policiales y del SRI habría exportado fraudulentamente a Estados Unidos unos 500 millones de dólares en oro físico contenido en lingotes.

El operativo policial que permitió descubrir este tipo de corrupción se denominó “Atardecer”. Fueron allanadas 22 viviendas entre residencias y oficinas de empresas vinculadas a esos actos ilícitos. En ese operativo se decomisaron un centenar de vehículos, dinero en efectivo, barras o lingotes de oro y plata, armas de fuego, municiones y valiosa documentación. Las investigaciones efectuadas por la Unidad de Lavado de Activos de la Policía y Fiscalía del Ecuador confirman que las empresas estadounidenses Spartans y Clearprocess estarían involucradas en el ilícito conjuntamente con otras empresas que salieron a la luz pública, gracias a los Papeles de Panamá.

El Ecuador no produce tanto oro, entonces ¿de dónde provino el oro que se exportó de manera corrupta y de forma fraudulenta? Para el montaje de tamaña operación de contrabando de oro se necesita productores, compradores, transportadores, empresas y contactos en el extranjero; es decir, se requiere de una inmensa red de contrabando del precioso metal. Una verdadera red delincuencial, mafiosa y quizá con una red de cómplices en puertos, aeropuertos del Ecuador y del extranjero. Se necesita montar una inmensa red de corrupción internacional para sacar el oro en remesas de contrabando

Un equipo de OjoPúblico se dedicó a investigar el contrabando de oro y recorrió los campamentos de producción de mineral ilegal en Huepetuhe y La Pampa, la mayor zona de deforestación del Perú; navegó los ríos Madre de Dios, Beni y Madeira en busca de dragas bolivianas y brasileñas; alcanzó las minas en las montañas de la Cordillera del Cóndor en la frontera con Ecuador y viajó hasta las profundidades del Caquetá y el Amazonas, regiones dominadas por las FARC y el narcotráfico en la selva de Colombia. Esta excursión a los centros de la fiebre del oro de cinco países ha permitido identificar a las compañías de Estados Unidos, Suiza y Emiratos Árabes Unidos que financiaron la extracción de toneladas de oro de procedencia ilícita en Sudamérica.

En Ecuador existen alrededor de 40.000 mineros artesanales que extraen el oro del fondo de las montañas y en peligrosos socavones Las principales provincias mineras son Zamora Chinchipe (en la frontera con Perú), Zaruma en la Provincia de El Oro y Esmeraldas (en la frontera norte con Colombia). Fuentes especializadas señalan que el oro ecuatoriano se mezcla con el oro peruano y acaba casi siempre en Estados Unidos.

“De estas remotas zonas, en donde la explotación del mineral se hizo durante décadas de manera informal y contaminante, proviene el producto que reciben Republic Metals Corporation y NTR Metals, principales receptoras de las exportaciones que se realiza por Ecuador en estas cantidades: entre el 2010 y 2014 salieron de Guayaquil vuelos comerciales con más de 70 toneladas del metal al exterior. Los despachos fueron realizados por más de 140 exportadoras de dicho país algunas de las cuales no estaban registradas para esta actividad- con destino a EE.UU. (NTR Metals recibió 19 toneladas y Republic Metals Corporation, 13 toneladas), Suiza y Hong Kong (China), en los dos últimos años.

De la lista de 140 exportadoras de Ecuador, destaca el grupo económico de Jorge Rengel Piedra, un geólogo que por los envíos de Expobonanza, Expausa y Compañía Minera Mollopongo, aparece como uno de los mayores proveedores de las compañías estadounidenses. Este personaje además es gerente y accionista de otras 13 empresas dedicadas a la explotación y exportación de minerales, cinco de las cuales ya fueron disueltas. También es dueño de otras dos mineras en Colombia: Torrebruma y Realmonte, ubicadas en Medellín.

Otras exportadoras a considerar por las toneladas de oro que manejan son: Elipe, Expisum y Ecuador Goldxport, que fueron extrañamente disueltas luego de enviar sus cargamentos de metal. También despachan importantes cantidades, pero no figuran en el rubro minero: una inmobiliaria llamada Capertone; los empresarios Eduardo Andrade Idrovo, dueño de compañías de volquetes, y Genaro Mera Cardoso, comerciante de artefactos eléctricos y proveedor del Estado.

Los informes de exportaciones obtenidos para este reportaje señalan un inusitado incremento de los despachos de oro desde Ecuador el 2012: aquel año salieron 10 toneladas del país, el doble del promedio anual enviado al extranjero; el 2013, unas 15 toneladas; y el 2014 se superaron las 30 toneladas.

El contraste entre los reportes de producción oficial de oro y de los envíos de mineral al exterior entre el 2010 y 2014 dan un panorama todavía más alarmante: pese a la reforma minera. En el 2009 para formalizar a los mineros artesanales, solo el 30% del oro producido por Ecuador en los últimos cinco años tuvo un origen legal. Un episodio revelador ocurrió en el cantón Arenillas, en la provincia de El Oro, cuando la policía fronteriza de Ecuador intervino dos vehículos blindados de caudales que provenían de la frontera con el Perú. En el interior había diez agentes de seguridad privada armados con pistolas y rifles. El grupo protegía un cargamento de 90 lingotes de oro, valorizados en 2.5 millones de dólares. Al momento de identificarse, los agentes presentaron la guía de remisión de la carga, pero no pudieron acreditar la legalidad de su origen.

Para la policía fue evidente que se trataba de una operación de contrabando de oro procedente del Perú, cuyo destino debía ser mezclado con metal ecuatoriano para ser exportado ‘legalmente’ por Guayaquil. Los lingotes incautados ese día se encuentran ahora en el Banco Central de Ecuador. Los portadores están detenidos. Pero no es el fin: si algo se sabe de la fiebre del oro que devasta el Amazonas es que siempre encontrará nuevas rutas para llegar a su destino.

Según Ojo Público las empresas transnacionales que adquieren fraudulenta y corruptamente el oro peruano y ecuatoriano son : London Bullion Market Association (Lbma), de Estados Unidos, Italpreziosi de Italia, Republic Metals Corporation, de Estados Unidos, El grupo Kaloti, de Emiratos Arabes Unidos, por intermedio de su jefe de operaciones Álvaro Rodríguez, MKS Finance, de Suiza, NLR Metals; Metalor de

Mientras el Gobierno ecuatoriano militariza los campamentos de extracción de oro ilegal para desalojar a los pequeños mineros de territorios concesionados, el aeropuerto de Guayaquil es una coladera de los cargamentos del metal de origen sospechoso. OjoPúblico, tras viajar a Ecuador y acceder a sus hasta ahora desconocidos registros de exportaciones de oro, identificó que 140 empresas enviaron en vuelos comerciales 74 toneladas de oro al exterior que tuvieron corno principales destinos las compañías estadounidenses NTR Metals y Republic Metals Corporation entre el 2011 y 2014. El 70% del mineral fue de origen ilícito o nunca fue declarado y hay indicios de que parte del oro sucio del Perú se intenta lavar por Ecuador.

En Nambija, (Proviuncia ecuatoriana de Zamora Chinchipe, la montaña de oro que hoy se asemeja a un cráter gigante en medio de la amazonia ecuatoriana, la vida de sus pobladores está llena de paradojas: aquí encontrar oro y tenerlo en las manos significa ser pobre y vivir de la minería implica muchas veces morir a causa de ella por la peligrosa e ilegal forma de extracción del metal de los socavones. “El minero artesanal apenas come del oro. Quién sabe a dónde se va la riqueza”, dice Amable Agreda, uno de los sobrevivientes del derrumbe que en 1993 sepultó a quinientas personas en este famoso yacimiento ubicado en la provincia de Zamora Chinchipe, en plena frontera con el Perú.

En Ecuador, donde la minería no se desarrolló a gran escala como en el Perú, la producción de oro proviene de unos 40.000 mineros artesanales y pequeños mineros como Amable Agreda que por décadas explotaron yacimientos sin reglas y sin controles del Estado.

Tras recorrer los centros de producción de oro ilegal en Ecuador y revisar los hasta ahora desconocidos reportes de producción y de exportación del metal entre los años 2010 y 2014, Ojo Público identificó que 140 exportadoras enviaron 74 toneladas de oro en vuelos comerciales desde Guayaquil que tuvieron como principales destinos cuatro compañías en Estados Unidos: NTR Metals (19 toneladas), Republic Metals Corporation (13 toneladas)
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GoldFellow (8 toneladas) y MVP imports (7 toneladas). El 70% de este cargamento, es decir más de 50 toneladas del metal, tuvo un origen ilegal debido a que nunca fue declarado al Banco Central del Ecuador o la Agencia de Regulación y Control Minero (Arcom).

Sin embargo, la Fiscalía de Ecuador no investiga a empresa alguna por los cargos de fraude tributario o lavado de dinero proveniente de la minería ilegal. Sus balances oficiales de los últimos dos años solo dan cuenta de 23 procesos abiertos contra mineros por delitos ambientales. Recién en agosto del 2014, el Gobierno incorporó el financiamiento de la minería ilegal como un delito en la legislación ecuatoriana y prohibió la libre importación y comercio del mercurio, cuyo abastecimiento quedó a cargo de una compañía estatal denominada Empresa Pública Importadora (EP1). Lo mismo sucedió con el uso de explosivos bajo control de las Fuerzas Armadas.

Si, fundamentalmente, son empresas estadounidenses dedicadas al contrabando de oro, es lógico pensar que es el mismo gobierno de Estados Unidos el que impulsa, apoya, promueve el contrabando de oro desde Ecuador.

Corrupción generalizada existe en las transacciones de oro que se exporta de manera ilegal y fraudulenta hacia empresas estadounidenses. Sólo hay que recordar que para que haya corrupción y se extienda por todo el mundo, como epidemia maligna, se necesita de un corruptor generador de un corrupto. El gobierno imperial y sus transnacionales siempre son sobornadores, es que por la plata baila el perro y por el oro perro y perra.


TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA PAZ CONTRA LA GUERRA
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