DESTITUIDA DILMA ROUSSEFF POR EL SENADO SE CONSUMÓ GOLPE DE ESTADO EN BRASIL 



TEMER ASUMIÓ MANDO DE BRASIL HASTA 2018 



Amarelle amarelle4@gmail.com
Ricardo Ferré <ricardoferre@gmail.com
AFP-TELESUR-APORREA
Finalmente, se consumó el golpe de Estado en Brasil. La mandataria constitucional de ese país, Dilma Rousseff, fue señalada de culpable de corrupción por el Senado y de este modo es apartada de forma definitiva de sus funciones como líder Ejecutiva. Con 61 senadores a favor, y 20 en contra, en un quorum de 81 senadores, la destitución de Rousseff se concreta de forma permanente y no podrá presentarse a nuevas elecciones presidenciales hasta dentro de ocho años.
La votación final sobre el juicio político fue separada en dos rondas, una para decidir sobre la destitución de la mandataria, y otra sobre la inhabilitación política por un lapso de ocho años.
En una primera votación, el pleno del Senado decidió destituir a Rousseff y prosigue la votación sobre la prohibición de ejercer cargos públicos en los próximos años.
Al momento de redactar esta nota, ya culminó la votación sobre la inhabilitación y los resultados obtenidos, fueron contra la misma, por lo que la destituida presidenta, está en libertad de ejercer cualquier cargo público.
Entre tanto, el presidente interino, Michel Temer, permanecerá a la cabeza de mando del gigante suramericano hasta finales de 2018, pese a la enorme aura de antipopularidad que le rodea por la implementación (en el poco tiempo que lleva en el poder) de políticas económicas profundamente marcadas por recortes presupuestarios y privatizaciones de servicios y beneficios para el ciudadano común.
Movimientos sociales y políticos, activistas y sectores de la sociedad civil acusan al líder del centrista Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de golpista. Pero Temer también es señalado de retrógrado, esto por echar marcha atrás en las reivindicaciones sociales alcanzadas por los más desfavorecidos, políticas que habían refrendado los líderes del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula Da Silva y Dilma Rousseff.

¿QUÉ PASÓ?

Rousseff fue suspendida de sus funciones el 12 de mayo porque el Senado decidió juzgarla por presunta manipulación de las cuentas públicas en 2014 (año de su reelección) y a inicios de 2015.
El proceso fue abierto en diciembre de 2015, y tras recorrer un largo camino por la cámara baja y la cámara alta del Congreso, de recolección de pruebas, presentación de testimonios y otras diligencias por parte de una comisión especial del Senado; Rousseff fue hallada culpable y destituida definitivamente por más de 54 votos (dos tercios del Senado).
Para nadie en Brasil era un secreto que el impeachment contra Rousseff se trataba de un "golpe blando", tal como lo calificó el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: "Los golpes blandos ya se pusieron en práctica en el continente en países como Honduras (con Manuel Zelaya) y Paraguay (con Fernando Lugo). Ahora, la misma metodología, que no necesita a las Fuerzas Armadas, se está utilizando aquí en Brasil", manifestó.
El abogado de defensa de Rousseff, José Eduardo Cardozo, calificó el proceso judicial como "una gran farsa" y un golpe contra la democracia. Durante el proceso, incluso se filtraron grabaciones secretas en las que se desprendía la premisa de que el impeachment solo fue un intento de frenar las investigaciones del megaescándalo de corrupción en la estatal Petrobras que golpeó tanto al partido de Rousseff como al de Temer.
"Hay que resolver esa mierda. Hay que cambiar el gobierno para cortar esta sangría", afirmaba en las grabaciones el exministro de Planificación, Romero Jucá, que debió renunciar tras revelarse el audio. El entonces ministro de Transparencia, Fabiano Silveira, también cayó tras otra filtración en la que se evidenciaba que criticaba la investigación de la corrupción en Petrobras.
Aunque la defensa de Rousseff solicitó a la comisión del Senado incluir tales grabaciones entre las pruebas a ser analizadas para demostrar que el impeachmet carecía de fundamento; el senador Antonio Anastasia (encargado de elaborar el informe final y favorable al impeachment) rechazó el pedido y consideró los hechos "ajenos al objeto del proceso".

¿QUIÉNES APOYAN A TEMER?
Luego del 12 de mayo, cuando Rousseff fue separada del cargo, las movilizaciones en contra del Gobierno interino de Michel Temer empezaron a reproducirse en todo el territorio nacional, e incluso fuera de las fronteras brasileñas, y cada vez se hace mayor el rechazo, lo que demuestra el poco apoyo popular con el que cuenta Temer. Los Juegos Olímpicos de Río de Janerio 2016, incluso sirvieron de escenario para alcanzar una mayor visibilidad internacional a las protestas llevadas a cabo en contra del presidente interino.
Para el mes de junio, de acuerdo con el sondeo de MDA / CNT el Ejecutivo de Temer solo contaba con una valoración positiva del 11,3 por ciento, mientras que el 30,2 por ciento considera regular su gestión. La encuesta también indicó que el 50,3 por ciento de los consultados aboga por la celebración de las elecciones anticipadas este mismo año, frente al 46,1 por ciento que cree que los comicios deben realizarse en 2018 como estaba previsto.
A este respecto, Rousseff propuso y prometio públicamente que si retomaba sus funciones celebraría un plebiscito para consultarle al pueblo si realmente deseaba adelantar las elecciones presidenciales: "La restauración plena de la democracia requiere que la población decida cual es el camino para ampliar la gobernabilidad y mejoarr el sistema político electoral brasileño", opinó Rousseff.
En cuanto a Temer, pese al voto de confianza que los mercados depositaron en el Gobierno del ex vicepresidente, éste no consigue salir de la crisis producto de los escándalos de corrupción en los que se ha visto envuelto su partido. A esto se le suma el hecho de que Temer lucha por estabilizarse en medio de fuertes cuestionamientos por su legitimidad y de una severa recesión económica.

¡CANALLAS! ¡CANALLAS! ¡CANALLAS!
Por Eric Nepomuceno
Página 12 - OPINION
El jueves dos de abril de 1964 se consumaba otro golpe de Estado, un golpe cívico-militar, liquidando un gobierno elegido por el voto popular y soberano. En aquella ocasión, las mismas fuerzas que hoy triunfaron recurrieron a los cuarteles. Ahora, las tropas no fueron necesarias.
Hace 52 años, presidiendo una sesión extraordinaria del Congreso que reunía a diputados y senadores, el conspirador derechista Auro de Moura Andrade decretó vacante la presidencia, afirmando que el presidente constitucional, João Goulart, había abandonado el país.
Era mentira. Goulart estaba en Porto Alegre, capital de Rio Grande do Sul, intentando reunir fuerza suficiente para resistir. Moura Andrade lo sabía. Todos sabían.
El entonces diputado Tancredo Neves, conocido por sus maneras suaves y cordiales, apuntó el dedo al rostro de Moura Andrade y disparó, con insospechada voz de trueno: “¡Canalla! ¡Canalla! ¡Canalla!”
Pasados los años, hace dos días tocó al nieto de Tancredo, el senador Aécio Neves,uno de los artífices del golpe contra Dilma Rousseff, ver como su colega Roberto Requião, del mismo PMDB de Michel Temer, lo miraba a los ojos y disparaba, a él y a su pupilo Antonio Anastasía, las mismas palabras: “¡Canallas! ¡Canallas! ¡Canallas!”
Hoy la palabra quedó estampada, de una vez y para siempre, en la frente de Aécio, Anastasía y otros 59 senadores. Siete más que lo que sería necesario para fulminar un mandato popular.
Muchos de los 61 votos que destituyeron a la presidenta fueron emitidos por senadores que hasta hace algunos meses eran ministros del gobierno ahora liquidado.
En los largos e intensos debates de los últimos días se ha visto de todo: cinismo, farsa, hipocresía, cobardía, traición.
CANALLADAS.
No hubo una única prueba concreta que justificase la fulminación de los 54 millones de votos soberanos logrados por Dilma Rousseff en octubre de 2014. Bajo el manto de las formalidades, se consumó la indignidad.
Lejos del pleno del Senado, lo que se ha visto fue la reiteración de los viejos hábitos de la más baja política brasileña: Michel Temer y sus cómplices ofreciendo el oro y el moro para asegurar votos suficientes para legitimarlo legalmente en el puesto que usurpó a base de traición. Legalmente: moralmente, imposible.
Sobran ejemplos de ese comercio de intereses. Menciono dos.
A las tres de la mañana, frente a un pleno casi vacío y a una audiencia ínfima, el ex jugador Romario leyó, con evidente dificultad, el texto escrito por algún asesor justificando su voto favorable a la destitución de Dilma Rousseff.
Dijo que se convenció gracias a las razones expuestas por los acusadores de la mandataria.
Mentira: se convenció al lograr el nombramiento de algunos de sus apaniguados en el gobierno de Temer.
Idéntica suerte tuvo el senador Cristovam Buarque, ex ministro de Educación del primero mandato de Lula da Silva: a cambio de su voto, se le prometió el luminoso puesto de embajador brasileño en la UNESCO. Cambió una biografía por París.
Ese ha sido el precio de su dignidad, suponiendo que Temer cumpla lo pactado. Y suponiendo que esa dignidad alguna vez existió.
¡CANALLAS! ¡CANALLAS INFAMES! ¡UN AQUELARRE DE 61 CANALLAS!
¿Por qué? Por haber asumido una farsa. Por imponer a los brasileños un programa político y económico que fue rechazado con vehemencia por las urnas electorales en las cuatro últimas elecciones. Por entregar el país a una pandilla. Por condenar el futuro. Por haber permitido que una mujer honesta sea sustituida por un bando de corruptos.
POR DEFENDER LA TRAICIÓN.
La historia sabrá juzgarlos. Lo que cometieron hoy, sin embargo, es irreversible. El precio será pagado por los humildes, como siempre.
Empieza ahora un tiempo de incertidumbre. De expoliación de derechos alcanzados en los últimos trece años.
Tiempo de brumas. Tiempo de infamias. Tiempo de vergüenza.
Tiempo de canallas.

BRASIL: LA MAYORÍA DEL SENADO VOTA A FAVOR DEL 'IMPEACHMENT' A ROUSSEFF

El Senado de Brasil ha declarado culpable a presidenta Dilma Rousseff en juicio político y la remueve formalmente de su cargo.
La votación celebrada este miércoles en el Senado brasileño ha decidido el destino político de la mandataria actual del país, Dilma Rousseff, que deberá abandonar el cargo.
De los 81 senadores presentes, 61 han votado a favor y 20 en contra (0 se abstuvo). En esta sesión especial se necesitaban 54 votos a favor del 'impeachment' para que este finalmente se concretara.
Se celebró la sesión del Senado de Brasil que tenía por objetivo poner el punto final en el caso de la presidenta destituida del país. 66 senadores habían expresado su deseo de pronunciar un discurso, que no podía durar más de 10 minutos. El actual presidente interino, Michel Temer, deberá agotar su mandato, que finaliza en 2018.
María R. Abalde &#8207;@AbaldeMaria
Una votación separada ha decidido que Rousseff no será inhabilitada de cargos públicos durante los próximos 8 años como se pedía. Por ahora, Rousseff también planea presentar dos apelaciones al Tribunal Supremo del país, y no se descarta la posibilidad de que recurra a los tribunales internacionales.
La jornada estuvo llena de momentos emotivos. Después de la publicación de los resultados de la votación los partidarios del 'impeachment' empezaron a cantar el himno nacional y los defensores de Dilma Rousseff comenzaron a gritar consignas en su apoyo.
El debate duró más de 70 horas entre discursos de la acusación y la defensa. Durante este tiempo se han vivido escenas curiosas, como la de los llantos de la abogada Janaína Paschoal, una de las denunciantes de las irregularidades fiscales de Rousseff, que atribuyó a Dios el proceso de 'impeachment' y se disculpó ante Dilma por defender su destitución, asegurando que lo hacía "por el bien de las nietas" de la ya exmandataria.
La jefa de Estado fue suspendida de su cargo bajo el argumento de haber tergiversado el déficit fiscal del año 2014. El caso se fundamenta en una resolución del Tribunal de Cuentas de Brasil, que no aprobó el presupuesto que el Ejecutivo presentó para ese ejercicio.

"UN DÍA MUY TRISTE NO SOLAMENTE PARA BRASIL"
"Es un día muy triste no solamente para Brasil, sino para toda América Latina", resume la decisión del Senado el periodista Pepe Escobar, que también predice graves consecuencias de esta votación histórica:
"Como va a pasar ahora es un mixto de incertidumbre que va a continuar, polarización total, paralización, ya que el país está paralizado durante dos años al menos… La posibilidad de una guerra civil no declarada entre las fuerzas progresistas y las oligarquías brasileñas", concluyó.
"Las personas que van a coordinar la vida en Brasil a partir de ahora son todos los que están vinculados al mercado. Quieren el control del Banco Central Brasileño. Están íntimamente coordinados con Wall Street y Washington", explicó también el analista.

"LUCHO POR MI PUEBLO Y SU BIENESTAR"

El 29 de agosto la presidenta acudió al Senado para brindar testimonio en el marco del juicio político en su contra y durante casi una hora explicó y fundamentó por qué es ilegítimo este proceso, al mismo tiempo que consideró que, de concretarse el golpe de Estado, "se agravaría la crisis brasileña".
Sobre esa base consideró que las supuestas pruebas en su contra "son meros pretextos que tienen base en una frágil retórica jurídica". Pretextos que buscan "hacer viable un golpe a la Constitución" que tendrá como resultado "la elección indirecta de un gobierno usurpador" que "no tiene mujeres en sus ministerios, cuando el pueblo eligió una mujer para comandar el país".
"Yo no estoy luchando por mi mandato, por vanidad o apego al poder como aquellos que no tienen carácter ni principios", dijo Rousseff, que agregó: "Yo lucho por la democracia, la verdad y la justicia. Lucho por mi pueblo y su bienestar".

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA:

Por 61 votos a favor y 20 en contra, la Cámara echa a la presidenta del Ejecutivo brasileño. La acusación de crimen de responsabilidad por un delito de maquillaje de cuentas ha puesto en duda la legalidad del proceso calificado como “golpe parlamentario” por la ya exmandataria y por diversos magistrados.
AGNESE MARRA
La sentencia se conocía desde hace tiempo: Dilma Rousseff ha sido apartada de forma definitiva de la Presidencia de Brasil. El juicio político contra la ya exmandataria que comenzó el pasado jueves ha sido más un trámite burocrático que un procedimiento jurídico donde se analizan debidamente las causas. De los 81 senadores que la juzgaron este miércoles, la mitad de ellos ya habían declarado su voto antes de que comenzara el proceso. Muchos de ellos ni siquiera asistieron los primeros días para escuchar los alegatos de la acusación y de la defensa de Rousseff. El pasado sábado había más periodistas que senadores en el Plenario.
Este miércoles, media hora antes de que comenzara la votación final, las primeras en llegar al Plenario fueron dos de las senadoras que más defendieron a Rousseff en los últimos días: Katia Abreu (PMDB) y Vanessa Grazziotin (PCdB), ninguna de ellas del Partido de los Trabajadores. Poco a poco llegaron el resto de senadores que se abrazaban y reían, haciendo tiempo antes de la votación. El clima de tranquilidad era esperado porque para muchos la votación del pasado 12 de mayo, cuando el Senado decidió continuar con el proceso y apartar a Rousseff de sus funciones, ya era una sentencia definitiva. Este miércoles lo que ya se daba por hecho, se oficializó después de que 61 senadores (sin ninguna abstención) respondieran afirmativamente a la pregunta de si Dilma Rousseff habría cometido o no un "crimen de responsabilidad".
Para muchos, la votación del pasado 12 de mayo, cuando el Senado decidió continuar con el proceso y apartar a Rousseff de sus funciones, ya era una sentencia definitiva
A las 13.35 hora local, la petista pasó a convertirse en el segundo presidente desde la redemocratización del país en ser apartado de su cargo por un proceso de impeachment. El primero fue Fernando Collor de Mello en 1992, éste sí acusado por delitos de corrupción. No es el caso de Rousseff, que no está acusada de desvío de dinero, malversación de fondos o algún tipo de crimen penal. La exmandataria ha sido apartada del Ejecutivo por haber firmado tres decretos presupuestarios sin permiso del Congreso, en los que habría maquillado las cuentas del Gobierno. Un delito económico que también cometieron expresidentes como Fernando Henrique Cardoso, Lula da Silva y gobernadores de diversos estados del país, pero nunca fueron castigados por ello.
A pesar de que la sentencia fuera un secreto a voces, y que los primeros tres días del juicio los senadores se dedicaran más a insultarse delante de las cámaras que a analizar argumentos, el lunes el proceso tuvo un cambió de rumbo. Ese día Rousseff acudió al Senado para defenderse personalmente y respondió durante 14 horas a las preguntas de 48 senadores. Repitió en varias ocasiones que no había cometido ningún crimen y que, de cualquier forma, la firma de estos tres decretos no podría considerarse un delito de crimen de responsabilidad, la única acusación por la que un presidente puede ser apartado en un sistema presidencialista como el de Brasil. Rousseff dijo que estaba en el Senado “no para para defender su mandato sino para defender la democracia” y denunció que bajo "una frágil retórica jurídica” se había orquestado "un verdadero golpe a la Constitución”.
No es algo que no hubiera dicho antes, pero al repetirlas en el que sería su último discurso como presidenta tuvieron un eco especial. Sus afirmaciones irritaron profundamente a los senadores que se dedicaron la tarde del lunes y todo el martes a intentar legitimar el proceso y limpiar la imagen de “golpistas” repetida por los aliados de Rousseff.
VARIOS SENADORES SUJETAN CARTELES CONTRARIOS AL "GOLPE" CONTRA ROUSSEFF DURANTE LA VOTACIÓN EN LA CÁMARA. - REUTERS
La presidenta estaba en el banquillo de los acusados, pero sus jueces también querían salir bien parados. Para defenderse no hablaron tanto sobre los tres decretos presupuestarios, sino que se ampararon en la crisis económica del país y en la “mala gestión” de la presidenta. Rousseff ya les había advertido que en un sistema presidencialista no se la puede juzgar por el conjunto de su obra: “Ese poder sólo lo tiene el pueblo en las urnas”, les decía.
El martes fue la abogada de la acusación, Janaina Paschoal, quien dijo que el pueblo brasileño podía estar con el “corazón tranquilo” porque todo lo que se estaba haciendo era “legal”. Eso lo dijo después de haber declarado que fue “Dios quien mostró lo que sucedía en el país y ayudó a que diversas personas a hacer algo al respecto”. Ese “algo” sería el propio proceso de impeachment, un documento elaborado por la misma Paschoal y por el jurista Hélio Bicudo, por el que recibieron 45.000 reales (unos 12.500 euros) pagados por el PSDB, principal partido de la oposición.
Un total de 42 senadores votaron también a favor también de inhabilitar durante 8 años a Rousseff, pero no consiguieron alcanzar los dos tercios necesarios para aprobar la moción de este otro castigo
Además de colocar a Dios en medio de este juicio, la abogada de la acusación dijo que no podía dejar de acusar a Rousseff “por ser mujer” y acabó su discurso con lágrimas y con una frase final incomoda: “Esto lo hago incluso por el bien de los nietos de la presidenta”. Lo que sí consiguió Paschoal, seguramente sin querer, es recordar cómo la condición femenina ha ocupado un espacio importante en este proceso.
La propia Rousseff ya había denunciado el lunes “haber sufrido un trato diferente” por ser mujer: “Siempre me acusaron de ser muy dura. Me quisieron deshumanizar delante del país, como si yo no fuera una persona sensible”. Mujeres como las senadoras Gleissi Hoffmann, Katia Abreu o Vanessa Grazziottin también han sido las grandes defensoras de Rousseff en este juicio. Y curiosamente, no sólo la primera presidenta mujer del país acaba de perder su cargo en el Ejecutivo, ya que en el nuevo Gobierno de Michel Temer, nombrado este miércoles en la misma votación presidente del país, las mujeres no ocupan ni un solo cargo ministerial.
SEGUIDORES DE ROUSSEFF LLORAN TRAS CONOCER LA VOTACIÓN FINAL DEL SENADO. - AFP
Acuerdo final
Pero si la sentencia contra Rousseff era un hecho, lo que no se esperaba era el acalorado debate en relación a la inhabilitación o no de la presidenta. La sesión comenzó a las once de la mañana y rápidamente la senadora Katia Abreu se acercó al presidente del Tribunal Supremo Federal para terminar de cerrar una petición pendiente. El PT había solicitado días anteriores que se llevaran a cabo dos votaciones diferentes. La primera en relación a la culpabilidad o no del crimen de responsabilidad y la segunda sobre si se debía o no inhabilitar a Rousseff durante ocho años para trabajar en cualquier institución pública.
Abreu llegó a pedir que liberaran a Rousseff de la inhabilitación, ya que la expresidenta necesitaría todavía un año más para jubilarse: “Sería una injusticia que no la dejaran trabajar”. Senadores como Aécio Neves o Aloysio Nunes pidieron el castigo completo, mientras que el presidente del Senado, Renan Calheiros (que sabe nadar mejor que nadie entre dos aguas) dijo que la inhabilitación sería “excesiva”.
Con la salida de Rousseff también se cierra la etapa de 13 años de gobierno petista durante los cuales más de 36 millones de personas salieron de la pobreza
Los senadores tuvieron piedad y permitieron que Dilma Rousseff mantenga sus derechos políticos para presentarse a cargos públicos. Un total de 42 senadores votaron a favor de la inhabilitación, 36 en contra y tres abstenciones, pero no consiguieron alcanzar los dos tercios necesarios para aprobar la moción del castigo, por lo que la expresidenta, al menos, ganó esta batalla. El resultado de esta segunda votación se ha entendido como un “gran acuerdo” final entre el PT, el propio Michel Temer, y el presidente del Senado, Renan Calheiros.
En este último día de juicio se volvieron a escuchar apasionados alegatos a favor y en contra. Unos se llamaban “canallas” por ser “golpistas”. Los otros decían que “canallas ellos por dar un golpe en el pretróleo del país”, sacando a relucir el escándalo de corrupción de Petrobras, sin duda uno de los verdaderos motivos que originaron este polémico proceso.
Este miércoles con la salida de Dilma Rousseff también se cierra la etapa de 13 años de gobierno petista durante los cuales más de 36 millones de personas salieron de la pobreza y donde las políticas de inclusión social y de redistribución de la renta fueron sus principales banderas. Hoy Brasil, golpeado por una grave crisis económica, inicia una nueva etapa con el ajuste fiscal y las privatizaciones como nuevos ejes de su futuro incierto.
"SE HA CONSUMADO UN GOLPE DE ESTADO EN BRASIL"
La ya exmandataria Dilma Rousseff anuncia, tras ser apartada del cargo, la más "enérgica, determinada y firme oposición a los golpistas". Michel Temer, el que fuera su vicepresidente, jura ante el Congreso Nacional como nuevo presidente del país.
"Es el segundo golpe de Estado que afronto en la vida. Primero fue el militar (1964), que me afectó cuando era una joven militante; el segundo fue el parlamentario, que me derriba del cargo para el que fui elegida". Son las primeras declaraciones de Dilma Rousseff tras ser apartada de forma definitiva de la Presidencia de Brasil.
"Hoy el Senado tomó una decisión que entra en la historia de las grandes injusticias: escogieron rasgar la Constitución, decidieron interrumpir el mandato de una presidenta que no cometió ningún crimen, condenaron a una inocente y consumaron un golpe de Estado", denunció en un enérgico discurso.
Arropada por decenas de correligionarios y seguidores en el Palacio de la Alvorada, en donde se atrincheró desde que fue separada provisionalmente del cargo el 12 de mayo, la expresidenta aseguró que el Partido de los Trabajadores (PT) volverá al poder para culminar el proyecto de lucha contra la desigualdad social que desarrolló en los últimos trece años. "No desistan de la lucha. Escuchen bien: piensan que nos vencieron, pero están engañados. Sé que todos vamos a luchar. Habrá la más determinada, firme y enérgica oposición que un golpista puede sufrir", afirmó.