ÉSTE ES MI 'PACTO ÉTICO', SEÑOR GOBIERNO 



5 REFLEXIONES PARA EL FUTURO 



Un texto de Alexis Ponce
ME GUSTARÍA
Yevgeny Yevtushenko

Me gustaría
nacer en todos los países,
tener un pasaporte
para todos
que provoque el pánico de las cancillerías;
ser cada pez
en cada océano
y cada perro
en las calles del mundo.
No quiero arrodillarme
ante ídolo alguno
ni hacer el papel
de un ruso ortodoxo hippie,
pero me gustaría
hundirme
en lo más hondo del Lago Baikal
y salir resoplando
en otras aguas,
¿por qué no en las del Mississippi?

En mi maldito universo amado
me gustaría
ser una hierba humilde,
nunca un Narciso delicado
que se besa en el espejo.
Me gustaría ser
cualquiera de las criaturas de Dios,
incluso la última hiena sarnosa,
pero nunca un tirano,
ni siquiera el gato de un tirano.

Me gustaría
reencarnar como hombre
en cualquier imagen:
víctima de una cárcel de tortura,
un niño vagabundo
en los tugurios de Hong Kong ,
un esqueleto viviente en Bangladesh,
un pordiosero sagrado en el Tíbet,
un negro de Ciudad del Cabo.
Sólo odio a los hipócritas,
hienas sazonadas en espesa melaza.

Me gustaría tenderme
bajo el bisturí de todos
los cirujanos del mundo,
ser un tullido, un ciego,
sufrir todo mal, toda deformidad y herida,
ser un mutilado de guerra,
o el que recoge las colillas del suelo,
con tal de que no las penetre
el infame microbio de la prepotencia.

No quisiera formar parte de la élite,
ni, por supuesto, del rebaño de cobardes,
ni perro de manada,
ni pastor servil al abrigo de su rebaño.
Y quisiera ser feliz,
pero no a costa de los infelices.
Y quisiera ser libre,
pero no a costa de los que no lo son.

Quisiera amar
a todas las mujeres del mundo,
y ser también una mujer
sólo una vez.
La madre naturaleza
ha menospreciado al hombre.
¿Por qué no lo hizo capaz de ser madre?
Si se agitara un niño
bajo su corazón,
acaso el hombre
sería menos cruel.

Quisiera ser el pan de cada día,
digamos,
ser la taza de arroz
de la sufriente madre vietnamita,
el vino barato
en las tabernas de los obreros napolitanos,
o el tubito de queso
en la órbita lunar.
Que me coman
que me beban,
¡dejadme ser útil
en la muerte!

Quisiera pertenecer a todas las edades,
atolondrar la historia
y atontarla con mis travesuras.
Quisiera llevarle a Nefertiti
en una troika a Pushkin.
Quisiera multiplicar
cien veces el espacio de un instante
para que al mismo tiempo
pueda beber vodka
con los pescadores siberianos,
y junto a Homero, Dante,
Shakespeare y Tolstoi,
sentarme a beber cualquier cosa,
salvo, por supuesto,
Coca-Cola.
Y bailar al ritmo de los tam-tam
en el Congo,
estar en huelga en la Renault,
jugar a la pelota
con los muchachos brasileños
en la playa de Copacabana.

Quisiera hablar todas las lenguas,
como las aguas ocultas bajo la tierra,
y hacer todo tipo de trabajo de una vez.
Me aseguraría
de que sólo fue poeta un Yevtushenko,
el otro un clandestino en alguna parte,
no puedo decir dónde
por razones de seguridad.
El tercero, un estudiante en Berkeley,
y el cuarto un entusiasta huaso chileno.
El quinto sería tal vez un maestro
de niños esquimales en Alaska,
el sexto un joven presidente en cualquier parte, modestamente digamos
Sierra Leona,
el séptimo
podría entretenerse en la cuna
con un sonajero,
y el décimo,
el centésimo,
el millonésimo…

Para mí, ser yo mismo no es bastante,
¡dejadme ser todo el mundo!
Estaré en miles de ejemplares
hasta mi último día
para que la tierra vibre conmigo
y las computadoras enloquezcan
procesando mi censo universal.

Quisiera combatir en todas tus barricadas,
humanidad,
y morir cada noche
como una luna exhausta,
y amanecer cada día
como sol recién nacido
con una suave mancha inmortal
en la cabeza.

Y cuando muera,
como un Francois Villon siberiano,
que no descanse mi cuerpo
ni en la tierra francesa,
ni italiana,
sino en la tierra rusa, amarga,
en una colina verde,
donde por vez primera
me sentí todo el mundo.

ALEXIS PONCE DICE:
Al pie del dos veces deportado José Martí, dejándole una corona fúnebre por el fallecimiento de la que en vida fue "Ciudadanía Universal" (el principio constitucional de derechos en el Ecuador que acaba de eliminarse en la práctica)
"Ministerio del Interior: como han sido unos 'tigres' para una deportación, pido a Donald Trump que les invite como asesores de su campaña: ¡capaz que logran deportar hasta a Bernie Sanders!"
5 REFLEXIONES PARA EL FUTURO:
Acabo de leerla. Impresionante la denuncia del abogado Juan Pablo Albán, prologada y resumida por Roberto Aguilar del Blog 4 pelagatos. De la lectura, surgen cinco reflexiones/tareas del futuro:
En el ciclo post-correísta, imprescindible sería crear dos Comisiones de altísimo nivel: una, anti-Corrupción, como la creada al calor de la lucha de la sociedad civil tras la caída del Bucaramato. Y otra, de la Verdad, pero no al estilo ecuatoriano, sino de la CV argentina que presidió Sábato al retorno a la democracia.
A la vez; el sistema judicial tendría que ser totalmente reestructurado, para que culmine el vergonzoso amancebamiento con el Ejecutivo y se decida la investigación de todos los casos denunciados en ambas esferas, más las responsabilidades y sanciones a emanar por temas como éste. Si no hubiera severa sanción futura a todos los responsables de este crimen de lesa humanidad, los nuevos gobiernos considerarían como lo más natural del mundo 'la práctica Donald Trump' (inaugurada en Ecuador por el Correato) de deportar a quien sea por ser "Sin papeles".
De paso, habría que echar abajo toda ley oscurantista: para empezar, en aquel Después se debiera re-escribir con acento democrático el Código Penal, que sepultó toda huella soñadora de Montecristi y del anterior proceso garantista de 1998. El COIP, es decir el represivo Código Penal actual, fue convertido -con tufillo napoleónico- en la verdadera Constitución de estos años; y debería ser reformulado para que el país supere el Neo-Garcianismo de esta década.
Finalmente, todo proceso de cambio tendría que eliminar la vieja legislación anti-inmigrante que este régimen dejó intocada y que sigue vigente, vergonzosamente, desde tiempos de la última dictadura velasquista de 1971.
GUATEMALA DEL POETA OTTO RENÉ

JOSÉ DIEZ

01.07.2016




GUATEMALA

Tu grandeza conquistó el Universo. Lo saben
los reyes de España, después de 500 años.
La sabiduría milenaria fue arrastrada por la
ignorancia virreynal y a la transición mixta
de la raza.
Profanaron las tradiciones mágicas de tu imperio.
Saquearon las riquezas y la imaginación
de los pueblos Maya y Quiché, para someterlos
con opresión los verdugos de Occidente.
Pero lo grandioso, lo incomparable, nadie
te lo puede arrebatar de este mundo.
Ni Ríos Montt, ni Pérez Molina & Co.
los miserables esclavos y servidumbres
de la CIA.

La presencia física de tu arquitectura sobrevivirá
a las guerras termonucleares cuando estallen.
Pero de España sólo quedarán cruces fundidas
en los fangos de los atardeceres atrofiados.
Los vicios, la espada, la avaricia y la corona
sólo fueron sueños fugaces de la monarquía.
Nadie sabrá que existió porque su identidad
no era propia; era greco-latina y musulmana.
Ni las cuevas de Altamira será su salvación
histórica.

La España de los intocables no se arrepienten
para nada. El espíritu soberbio sabe poner cara
de arrepentido como el hipócrita desbordante
de rajoy, felipillo, burro aznar, los hijos de
la perversa burocracia.

Para mentir hay que ser español, hablo del
español repugnante, el español de la clase A,
los coños del absurdo.

El Congreso que los asiste es de una cultura
monetaria que mete las narices para golpear
a España, cuando arriban toneladas de cocaína.
Fraudes, cohecho, prevaricaciones, enchufes,
entreguismo, infección rencorosa, odio anunciado,
traición, y los modelos vende patria de diputados,
concejales, senadores y ministros.

La identidad española moderna es idéntica
a los magnates maricas de Manhattan.
Son cerebros actualizados y automatizados
en la era de los chips y androids sur coreanos
de última generación.
Sus análogos hispanoamericanos, los rabiosos
y mentirosos, cuyos gibaytes en remojo,
son los testaferros y tartufos en las casas
de gobierno.
¿Para qué? Para golpear y oprimir.
Las leyes de la Constitución son adornos
plenipotenciarios y sirven para eso.
Si se trata de robar, extorsionar, quebrantar,
entonces, son leyes duras, leyes traidoras, leyes
miserables, leyes anestesiadas y camufladas
por el departamento de estado del tío Sam,
el hijo de puta.
A los países los convertían en un monstruo anti
democrático con fusil ametralladora en Puebla,
Atitlan, Bogotá, Lima, Tegucigalpa.
Eso ya se acabó por que todo hoy en día, todo
es vulnerable.

500 años pesan Guatemala en tus espaldas
500 años pesan Perú en tus delirios
500 años pesan México en tus infortunios
500 años pesa la miserable pesadilla Hispano-usa
en el continente.

Dime Guatemala,
De qué sirven los archivos guardados de reyes,
presidentes y ladrones, en los escondites de los
municipios y centros militares.
De qué sirven los grandes capitales en los bancos
y empresas de finanzas.
De qué sirven los últimos modelos de trenes,
aviones, submarinos y edificios colosales.
De qué sirve tanto ruido de grandeza, si los
hombres ya no confían en la eternidad y mucho
menos en imperios económicos.
Han sabido sembrar pánico a la humanidad
en la mente infectada de los militares, enseñando
el uso de los descuartizamientos en pueblos,
aldeas y caseríos. ¿Contra quién?
Contra los seres indefensos.

Los farsantes ya no tienen salida al mar ni
a la luna.
Se agotaron los embustes y riquezas de las
organizaciones inseguras.
Los parlamentos no están para hablar, escuche,
de soluciones militares, sino, más bien de dinero.
Es más importante que Isabel II y todas sus
coronas manchadas de sangre y de odio.

Hay que dar de comer a un ejército de bandidos
buscando refugio atómico.
Hay que dar de beber a los aviones, helicópteros
y submarinos.
Hay que educar la inteligencia descarriada,
estúpida, contradictoria y malparida.
Cualquier arma radioactiva nos matará a todos;
seas conservador, demócrata, anarquista, creyente,
musulmán, republicano, izquierdista, liberal,
nacionalista, o lo que sea.

El problema de la humanidad no es el problema
de los inventos; es el problema de la tranquilidad.

Los europeos diseñaron la terquedad del desarrollo
y el progreso en versión etnocéntrica, y funcionó
con mentalidad de baboso.
Entonces el trayecto fue: Monarquía, virreinato,
feudalismo, república; conversaciones, negocio,
intercambios, desarrollo militar, seguridad nacional,
rivalidad continental, la guerra del Chaco, la Guerra
del Pacífico, colombo-ecuatoriana, Perú-Colombia,
Colombia-Venezuela, argentino-brasileña,

LA GLORIOSA REVOLUCIÓN JULIANA
Jaime Galarza Zavala
jaigal34@yahoo.es
Cada vez que se suscita un conflicto entre determinados jefes militares y los poderes del Estado, que representan al pueblo, surgen voces que se desgañitan en supuesta defensa de “las gloriosas Fuerzas Armadas”. Ahora mismo hay altos oficiales retirados que levantan el gallo en ese sentido, difundiendo la falsa versión de que el gobierno de Rafael Correa intenta desaparecer el ISSFA. A ello se suma la oposición política que demagógicamente defiende la “dignidad de las Fuerzas Armadas”, que por supuesto nadie ataca. Y esto por apetitos electorales.
La historia militar ecuatoriana tiene varios colores y no toda es brillante. En diversos momentos se ha teñido de sombras y hasta de tinieblas. Hay que recordar, por ejemplo, que en el asesinato del General Eloy Alfaro y sus valerosos capitanes fueron varios los altos jefes que participaron en la conjura que acabó en la hoguera bárbara de El Ejido. Allí estuvo, encabezándolos, el general Leonidas Plaza Gutiérrez, cuyo gobierno dio nacimiento a un período de crímenes, latrocinio oficial e instauración de un régimen de la gran oligarquía guayaquileña y los terratenientes de la Sierra, como la propia Avelina Lasso, esposa del gobernante. Uno de los principales efectos de esa política fue la tiranía impuesta en el país por el Banco Comercial y Agrícola, con sede en el Puerto, vinculado a la banca peruana y a la casa Morgan de Estados Unidos. Fue tal el poder de este banco, cuyo principal accionista fue Francisco Urbina Jado, que gozó de la facultad exclusiva de emitir la moneda nacional y convirtió al Estado en mendigo gimiendo por un préstamo cualquiera a los pies del endiosado banquero. Este, además, nombraba desde los ministros hasta los conserjes de la administración pública.
El pueblo en su conjunto, y principalmente los trabajadores de Guayaquil, resistieron la tiranía bancaria mediante huelgas y demostraciones masivas. Justamente la más grande de estas fue ahogada en sangre el 15 de noviembre de 1922, como nos relata, entre otros, Joaquín Gallegos Lara en su obra “Las cruces sobre el agua”. La matanza multitudinaria fue dirigida por altos oficiales placistas y ejecutada por el Batallón Cazadores de los Ríos. Una acción nada gloriosa de las fuerzas militares.
Desde entonces, se fue formando una conciencia nacional profundamente reivindicativa, crecieron los sindicatos y se organizaron los primeros núcleos socialistas y comunistas. Fue así que una valerosa generación de jóvenes militares se alzó en armas contra los mandos corruptos y el gobierno continuista del placismo, y proclamó una Junta de gobierno patriótica, en la que se integraron representantes civiles de pensamiento revolucionario, encabezados por Francisco Arízaga Luque. Nuestra historia conoce esa gesta, ocurrida el 9 de Julio de 1925, como la Revolución Juliana. Luego que la Junta convocó elecciones vendría un período de grandes transformaciones, que desplazó el poder del Banco Comercial y Agrícola, desterró a Urbina Jado y estableció el Banco Central para darle nuevos rumbos a la patria. Ahora que se cumplen 91 años de esa histórica página militar, en todos los cuarteles, oficiales y soldados deberían elevar muy en alto la gloriosa bandera de la Revolución Juliana, tan repudiada por oligarcas como León Febres Cordero, como lo expresó a grito pelado en las marchas que organizó en el Puerto para respaldar a la banca chulquera en víspera del nefasto feriado bancario.