FIN DEL CONFLICTO COLOMBIANO, EL CESE BILATERAL AL FUEGO Y DE HOSTILIDADES 



¿CALLARON LAS ARMAS? 



¿CALLARON LAS ARMAS?
Rodrigo Santillán Peralbo
El pasado jueves 23 de junio, se firmó el acuerdo de cese al fuego bilateral y definitivo entre el gobierno de Colombia y las FARC-EP, acto histórico que podría ser el principio para poner fin a 52 años de enfrentamiento militar que ha ocasionado más de 200 mil muertos y más de siete millones de desplazados. Han callado las armas de los guerrilleros más antiguos de la tierra, pero otras armas del ejército colombiano, del ELN y de los paramilitares seguirán regando sangre y sembrando muerte hasta que se firmen acuerdos de paz con el ELN y se liquide a los paramilitares apadrinados por las fuerzas conservadoras-terratenientes - financieras y por los ultraconservadores de Uribe.
En realidad, la violencia comenzó en 1949 con el asesinato de Gaitán que desencadenó el Bogotazo. Nunca se sabrá la cantidad de víctimas que dejó ese crimen, pero si se sabe que terratenientes y fuerzas conservadoras despojaron a los campesinos e indígenas de sus tierras y asesinaron a muchos de sus legítimos dueños. Allí está el germen guerrillero que sería dirigido por Marulanda, uno de los campesinos de entre miles de víctimas.
El acuerdo y dejación de las armas ante la ONU por parte de las FARC –EP es un paso trascendente, pero aún le queda un largo camino que recorrer a Colombia, pues la paz aún no empieza. Necesitará del apoyo del pueblo y del apoyo internacional y sobre todo de los esfuerzos que se desarrollen para convocar a una Asamblea Constituyente que diseñe el camino de la paz y la construcción de una sociedad incluyente, más justa y solidaria, respetuosa de los derechos de los demás y fundamentalmente de la vida. ¿El Ecuador está preparado para enfrentar este momento histórico y recibir nuevas oleadas de refugiados y quizá de grupos violentos?

FIN DEL CONFLICTO COLOMBIANO, EL CESE BILATERAL AL FUEGO Y DE HOSTILIDADES
POR HORACIO DUQUE

Entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, se ha llegado a un acuerdo que prácticamente consolida el fin de la guerra y el conflicto social y armado.

El fin del conflicto incluye el cese bilateral del fuego y de hostilidades, las garantías de seguridad y lucha contra el paramilitarismo ultraderechista y sus sucesores regionales y la refrendación del pacto final.

Dada la magnitud de lo consensuado, y sin hacer a un lado su integralidad, lo que conviene, en principio es examinar los detalles del corazón de este paso. Es decir, al cese bilateral del juego y hostilidades.

Dicho esquema tiene hondas repercusiones porque, de hecho, implica la extinción de la insurgencia agraria como cuerpo guerrillero y la transformación de la estructura, funcionamiento y operación de las Fuerzas Militares del Estado oligárquico colombiano. Por encima de documentos y discursos, las Fuerzas Armadas y policiales deberán ser impactadas radicalmente en su organización, distribución, papel y tareas, que hasta la firma de este acuerdo, se focalizaban en operaciones contrainsurgentes anticomunistas y contrarrevolucionarias, contando con el apoyo del paramilitarismo financiado por los grandes poderes económicos, políticos y sociales prevalentes en el régimen político.

Las zonas de ubicación de los destacamentos guerrilleros y la dejación de las armas son los dos núcleos básicos del Cese al fuego y de hostilidades bilaterales.

El objetivo principal del acuerdo consiste en la terminación definitiva de las acciones ofensivas entre la Fuerza Pública y las FARC-EP, y en general de las hostilidades y cualquier acción prevista en las Reglas que Rigen el Cese al fuego y de hostilidades bilateral/CFHBD, incluyendo la afectación a la población.

Veamos en detalle estos dos aspectos.

ZONAS DE UBICACIÓN Y ZONAS VEREDALES TRANSITORIAS DE NORMALIZACIÓN.

El Gobierno Nacional y las FARC-EP acordaron establecer 23 Zonas Veredales Transitorias de Normalización y 8 Campamentos.

Las Zonas Veredales Transitorias de Normalización tienen como objetivo garantizar el Cese al Fuego y Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas e iniciar el proceso de preparación para la Reincorporación a la vida civil de las estructuras de las FARC-EP en lo económico, lo político y lo social de acuerdo con sus intereses. Estas Zonas son territoriales, temporales y transitorias.

Cada Zona contará con Equipos de Monitoreo Local. Tendrán facilidades de acceso por vía carreteable o fluvial; sus límites corresponden a los de la vereda donde se ubican; pudiendo ser ampliados o reducidos por mutuo acuerdo dependiendo del tamaño de la vereda, tendrán una extensión razonable que permite el monitoreo y verificación y el cumplimiento de los objetivos de las Zonas, fijando como referente accidentes geográficos o características del terreno. La salida de combatientes de las FARC-EP de los campamentos se hará sin armas y de civil.

El Gobierno Nacional y las FARC-EP se comprometen a que la implementación de este Acuerdo se realice sin ninguna limitación en el normal funcionamiento de las autoridades civiles no armadas, en el desenvolvimiento de la actividad económica, política y social de las regiones, en la vida de las comunidades, en el ejercicio de sus derechos; así como en los de las organizaciones comunales, sociales y políticas que tengan presencia en los territorios. Las autoridades civiles (no armadas) que tengan presencia en las Zonas permanecen y continuarán ejerciendo sus funciones en las mismas, sin perjuicio de lo acordado en el Cese al Fuego y Hostilidades Bilateral y Definitivo.

Las Zonas no pueden ser utilizadas para manifestaciones de carácter político. Los (as) integrantes de las FARC-EP que en virtud de la ley de amnistía hayan sido beneficiados con la excarcelación, y así lo deseen, se integran a dichas zonas para seguir el proceso de reincorporación a la vida civil. Para este fin, dentro de las Zonas se organizan sitios de estadía por fuera de los campamentos. Durante la vigencia del Acuerdo sobre CFHBD y dejación de las armas/DA; las FARC-EP designa un grupo de 60 de sus integrantes (hombres y mujeres) que pueden movilizarse a nivel nacional en cumplimiento de tareas relacionadas con el Acuerdo de Paz. Así mismo, por cada Zona, las FARC-EP, designa un grupo de 10 de sus integrantes que puede movilizarse a nivel municipal y departamental en cumplimiento de tareas relacionadas con el Acuerdo de Paz. Para estos desplazamientos los integrantes de las FARC-EP cuentan con las medidas de seguridad acordadas con el Gobierno Nacional. En los campamentos no habrá ni podrá ingresar población civil en ningún momento.

Durante la vigencia de las zonas se suspenderá el porte y la tenencia de armas para la población civil dentro de dichas Zonas. En caso de presentarse dentro de una Zona algún hecho o circunstancia que requiera la presencia de la Policía Nacional o cualquier otra autoridad armada del Estado se hace informando al Mecanismo de Monitoreo y Verificación, para que coordine el ingreso de acuerdo con los protocolos acordados por el Gobierno Nacional y las FARC-EP. La ubicación de los campamentos dentro de las Zonas se hará de forma que el Mecanismo de Monitoreo y Verificación pueda ejercer su función.

En desarrollo del proceso de preparación para la reincorporación a la vida civil de sus combatientes, las FARC-EP en coordinación con el Gobierno Nacional, podrán realizar dentro de las Zonas todo tipo de capacitación de los integrantes de las FARC-EP en labores productivas, de nivelación en educación básica primaria, secundaria o técnica, de acuerdo con sus propios intereses, jornadas de cedulación y demás actividades de preparación para la reincorporación y otras actividades necesarias para facilitar el tránsito a la legalidad de las FARC-EP.

ZONAS DE SEGURIDAD

Alrededor de cada Zona se establece una Zona de Seguridad donde no podrá haber unidades de la Fuerza Pública, ni efectivos de las FARC-EP con excepción de los equipos de monitoreo y verificación acompañados de seguridad policial cuando las circunstancias así lo requieran. El ancho de la Zona de Seguridad será de 1 kilómetro alrededor de cada Zona.

A partir del día D+1 la Fuerza Pública reorganizará el dispositivo de las tropas para facilitar el desplazamiento de las estructuras de las FARC-EP a dichas Zonas y para el cumplimiento del Acuerdo sobre el Cese al fuego y Dejación de las Armas. Por su parte a partir del día D+5, las distintas misiones, comisiones y Unidades Tácticas de Combate (UTC) de los frentes de las FARC-EP se desplazarán hacia dichas Zonas previamente acordadas, siguiendo las rutas de desplazamiento establecidas de común acuerdo entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP.

DEJACIÓN DE LAS ARMAS

Se trata de un procedimiento técnico, trazable y verificable mediante el cual la ONU recibe la totalidad del armamento de las FARC-EP para destinarlo a la construcción de 3 monumentos.

La dejación de las armas por parte de las FARC-EP se desarrollará en dos tiempos, denominados Control de Armamento y Dejación de las armas, que integran los siguientes procedimientos técnicos: registro, identificación, monitoreo y verificación de la tenencia, recolección, almacenamiento, extracción y disposición final.

Con la Firma del Acuerdo Final inicia el proceso de Dejación de las Armas de las FARC-EP, que incluirá el transporte del armamento a las zonas, la destrucción del armamento inestable, y la recolección y almacenamiento en contenedores del armamento individual de manera secuencial y en tres fases así: 1 Fase: D+90, el 30%; 2 Fase: D+120, el 30%; y 3 Fase: D+150, 40% restante.

Las FARC-EP contribuirá por diferentes medios, incluyendo el suministro de información, con la limpieza y descontaminación de los territorios afectados por minas antipersonal (MAP), artefactos explosivos improvisados (AEI), y municiones sin explotar (MUSE) o restos explosivos de guerra (REG) en general, teniendo en cuenta lo que se acuerde en el punto de Reincorporación a la vida civil en cuanto a la participación de las FARC-EP en la acción contra minas. Para garantizar el control efectivo del armamento en cada Zona se determinará un solo punto de almacenamiento, dentro de uno de los campamentos, en donde estarán ubicados los contenedores bajo el monitoreo y verificación permanente del Componente Internacional del Mecanismo de Monitoreo y Verificación, de acuerdo con los protocolos concertados entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP. Recibido el armamento el día D+150, a más tardar el día D+180 finalizará el proceso de extracción de las armas por parte de Naciones Unidas, conforme a los procedimientos acordados para esta materia y certificará el cumplimiento de este proceso procediendo a comunicarlo al Gobierno Nacional y a la opinión pública.

El día D+180 se da por terminado el funcionamiento de estas Zonas y el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo.

MONITOREO Y VERIFICACIÓN

El acuerdo crea un Mecanismo de Monitoreo y Verificación que será tripartito, integrado por representantes del Gobierno Nacional (Fuerza Pública), de las FARC-EP, y un componente internacional.

Bogotá, junio de 2016.
RETOS PENDIENTES DE LA TRANSICIÓN HACIA LA PAZ Y CONSTRUCCIÓN DE DEMOCRACIA EN COLOMBIA
POR RODRIGO ROJAS OROZCO*

El acuerdo de cese bilateral definitivo del fuego que se firmó en La Habana entre el gobierno colombiano y los negociadores de las Farc el pasado 23 de junio y que tiene como garantes a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a la CELAC, es el inicio de una ruta para que a partir de la firma definitiva de los pactos de paz, de los cuales hay pendientes varios puntos por concertarse, esta organización insurgente pueda convertirse en un movimiento político con plenas garantías constitucionales y legales.
Este final del camino que se inicia con este acuerdo, tiene- además de los puntos no negociados todavía- varios escollos que superar.
El primer tiene que ver con un recrudecimiento de los grupos neo paramilitares, herencia de un acuerdo que se hizo en el 2006 de sometimiento a la justicia el cual no desmovilizó a todas estas estructuras armadas, conformando nuevas organizaciones denominadas de diversas maneras pero cometiendo los mismos crímenes y agrediendo a dirigentes sociales, líderes de movimientos ambientales y de restitución de tierras.
Estos grupos neo paramilitares comparten influencia en algunas zonas con presencia de las Farc, razón por la cual las comunidades de estas áreas, tienen temores de ser atacados cuando haya la dejación de armas por parte del movimiento insurgente. Por otro lado existe la dolorosa experiencia de la Unión Patriótica, grupo político que fue conformado por las Farc cuando firmaron acuerdos en el pasado con el gobierno de Belisario Betancur (1982-86), y posteriormente fueron perseguidos y asesinados más de 3000 de sus militantes.
Por esto es que se ha insistido tanto en un Sistema Integral de Seguridad para el ejercicio de la política que garantice a los miembros reincorporados y a las comunidades con las cuales han convivido, el respeto a sus vidas.

Un segundo tema es el de los presos políticos y de conciencia, que son acusados de ser miembros de la guerrilla, y que están en condiciones carcelarias terribles, propias de un sistema penitenciario, que tiene un hacinamiento en algunas cárceles de más del 300% y pésima atención médica. El reto es la capacidad del nuevo sistema jurídico que se está creando, para darles una pronta salida a estos presos, ya que una demora en atender este asunto vital, le quitaría credibilidad también a los miembros de las Farc, en la eficacia de este proceso de paz.

Un tercer elemento es la llamada resistencia civil al proceso de paz encabezada por el cuestionado expresidente Álvaro Uribe y grupos económicos que ven en la paz una amenaza a sus negocios. Esta "resistencia" se conjuga con una mala información y difusión de lo acordado en la mesa, que se ha prestado para manipulación negativa y la desinformación de grandes sectores de la opinión pública, que eventualmente en un referendo podrían votar, dado su parcial conocimiento en contra de los acuerdos.

Otro elemento, son las falsas expectativas económicas que se han creado por parte de las regiones que piensan en llegadas masivas de recursos a estas poblaciones, de manera inmediata sin tener en cuenta las dificultades fiscales que atraviesa Colombia por los bajos precios internacionales del petróleo, el carbón y otros minerales que son una fuente fundamental de divisas para el país.

Este acuerdo incluye también la creación de 23 Zonas Veredales Transitorias de Normalización y ocho campamentos que serían los sitios de ubicación de las distintas estructuras militares farianas en el territorio nacional, durante 180 días, anteriores a la dejación de las armas. Sin duda representa un gran reto para el gobierno nacional el poder disuadir a los poderes políticos regionales y algunas organizaciones sociales que se oponen a la creación de estas zonas en sus territorios.

A manera de conclusión, hay que señalar que todo se relaciona con una deficiente pedagogía y explicación de las bondades de la solución negociada para mostrar a toda la comunidad colombiana algo que es obvio pero que en este país no es tal: que es mejor la paz que la guerra.

*Coordinador Nacional para Colombia del Movimiento holandés PAX.