FRANCISCO PRADA: VIVIMOS TIEMPOS DE HERMOSAS TEMPÉSTADES 



RESCATAR LA MEMORIA DEL ANTROPÓLOGO F. PRADA MERECE TODA ATENCIÓN 



Enrique Contreras Ramírez
Rescatar el ideario del antropólogo Francisco Prada, creo que es una tarea que merece toda nuestra atención y más en estos tiempos, donde la insurgencia latinoamericana, se sigue debatiendo entre dos corrientes, que han entrampado una salida propia para América Latina –claro está- salvo algunas excepciones y permítanme colocar al movimiento zapatista como una de ellas.
Romper con los modelos occidentales y más cuando intentan consolidarse en un mundo globalizado, no es tarea fácil ya que venimos arrastrando desde la colonia esa dominación ideológica que nos impide ver nuestras propias realidades. De allí, que el propio Prada señalara que no se puede hacer revolución, con la institucionalidad del llamado ESTADO, impuesto desde la colonia “esa vaina no tiene nada que ver con nosotros, es la imposición colonialista que llevamos arrastra, que reproducen los partidos de la llamada derecha o izquierda, que se “legaliza”, para que las clases dominantes, políticas y económicas, se mantengan en el poder, es por eso que no se puede hablar de revolución, cuando el modo de producción capitalista permanece incólume, cuando se entregan los recursos de un país a las trasnacionales bajo la figura de empresas mixtas, cuando la banca se encuentra en manos de emporios extranjeros, cuando se establecen relaciones de poder, donde unos mandan y otros obedecen, cuando se crean partidos o un partido único que no permite la libertad de pensamiento y recreación de las ideas en el marco de la utopía, cuando los que administran el poder se enriquecen robando y saqueando a la nación, cuando se acrecientan las diferencias entre ricos y pobres, cuando los dirigentes se convierten en caudillos y encarcelan el poder popular; en fin, no se puede hablar de socialismo en momentos en que el modelo económico que se desarrolla es un capitalismo de estado con características globalizantes.”.

PRADA EL QUIJOTE DE LOS ANDES
Francisco Prada, el legendario guerrillero conocido en los llanos como el Comandante Arauca, uno de los fundadores del PRV/FALN; el que dejó su pensamiento sembrado en las páginas del periódico RUPTURA, ideólogo del actual proyecto UTOPÍA/TERCER CAMINO, el hombre que se rebeló desde muy temprana edad frente a las injusticias, luchas que lo llevaron al encarcelamiento bajo el régimen punto fijista de AD y COPEI, el hombre que promovió la rebelión ideológica y política contra el socialismo real y su dominación colonialista, el varón que después de sembrado sigue alumbrando caminos y que advirtiera que había que redoblar “esfuerzos para encontrar un camino cierto, porque los trillados del capitalismo privado y del capitalismo de estado llamado socialismo, en sus realizaciones históricas concretas, en todos sus matices que conocemos y la novísima combinación de ambos, conducen al mismo fin: El holocausto total del hombre y todas las formas de vida. Ya hay la certidumbre de que el corolario de la civilización occidental lleva a ese destino”.
Francisco Prada, el hermano, el amigo, el camarada de ayer, hoy y siempre, el que se fue dejando su ideario y su conducta como ejemplo de perseverancia revolucionaria, el hombre que no se doblego frente a la amenaza, la tortura y la cárcel, el que al igual que Fabricio, Argimiro –entre otros venezolanos- abandono la comodidad de su hogar en un tiempo histórico determinado para entregarse al combate por la emancipación de la patria, combate que libro hasta el final de su vida.
Ese hombre, ese quijote de los Andes venezolanos donde su verbo recorre ahora caminos de libertad, cuando se fue tuvo que escuchar un hasta luego con dolor y como dice la canción de Violeta Parra “hoy de ti lejos y en otro campo y de ti amigo tan cerca ayer, ayer tu mano sentí en la mía con ardorosa y grata presión, hoy en los ayes de ardiente brisa a tus oídos ira mi voz porque la ausencia es tan cruel dolor”. Pero como tú mismo dijiste, “no hay espacio en estas épocas para llorar a los que se fueron, es hora de seguir sus ejemplos en estos tiempos de hermosas tempestades, para unir los esfuerzos de todos aquellos sectores que amen la patria, los patriotas que sientan la necesidad de transformar el país, los descontentos e indignados, los frustrados, los que creen que es posible una verdadera y auténtica revolución inventando un camino propio como lo ideara nuestro Simón Rodríguez".
LA IDENTIDAD LATINOAMERICANA
El flaco Prada, como le decíamos con cariño, era un conversador de primera línea, un parlero que dejaba siempre la reflexión en quienes le oíamos, pues su palabra siempre estaba unida a la realidad geopolítica de América Latina y nos decía: “Tenemos que entender que en cualquier parte de éste Continente hay quienes quieren hacer revolución, no importa donde estén, el sólo hecho de indignarse frente a la injusticia, lo hace aliado y amigo, pero también hay que decirles y hacerles comprender que ni el capitalismo ni el socialismo fueron capaces de resolver los graves problemas de nuestro Continente Abya Yala, ambos modelos fracasaron por múltiples razones y hoy día andamos buscando un Tercer Camino, donde la identidad Abya Yala, se convierte en la matriz ideológica a través de la cual un pueblo se reconoce en sus raíces propias, orienta su praxis y sus luchas en la perspectiva de un proyecto propiodivorciado totalmente del eurocentrismo colonizador, de allí que hay que librar una dura lucha de valores contra valores que contiene en sí mismo la lucha de clases (…) Digamos como el apóstol cubano José Martí, como alerta responsable para convocar al apresto del pueblo venezolano: “ es criminal no evitar aquella guerra que se puede evitar; pero es igualmente criminal no preparar ni librar aquella guerra que es inevitable”.
Esa expresión de Prada, de convertir la identidad Abya Yala, en matriz ideológica, es uno de los aportes teóricos, que el movimiento revolucionario debe asumir como una categoría, que nos puede permitir entender, la variedad y riqueza de nuestra disposición multiétnica, en cuyo reconocimiento alcanzamos a constatar la coexistencia de pueblos portadores de una cultura con semblantes diversos y llenos de identidades propias que se unificaron y fusionaron para mantenerse en resistencia a través del tiempo y desde allí repensar lo que ha de ser un proyecto civilizatorio distinto a los conocidos hasta ahora.
En todos estos años de dominación colonial, se requiere realmente de una leída, de una revisión de lo que fue el Continente Abya Yala, para no ver más a nuestros pueblos originario, como los rendidos o vencidos de siempre, cuando es todo lo contrario, independientemente de las derrotas que hemos sufrido, la resistencia ya es parte de la cotidianidad nuestra, a veces en mayor escala y otras en menor, pero siempre resistiendo como activos y dinámicos constructores de nuestra historia, que hacemos de nuestro saber nuestra identidad y cultura, en esa lucha de valores contra valores, que han servido como instrumento insurgente contra el poder y la dominación, esa ha sido nuestra dinámica política que a pesar de las múltiples confusiones, que el enemigo inserta en el cerebro de muchos latinoamericanos, se va abriendo caminos poco a poco para reencontrarnos con lo que verdaderamente somos, es allí donde se centra el ideario –creo yo- de Francisco Prada, el Comandante Arauca, el Quijote de Los Andes.
LA MATERIALIZACIÓN DE LA UTOPIA
Si alguien en nuestra historia soñó y milito en la utopía, fue nuestro Libertador, porque para Bolívar la patria era América y todo su esfuerzo libertario se orientó a que esta tarea propuesta en sus objetivos, propósitos y fines “individuales” se cumpliera, era la de unir el continente, ya que en su mirada y prospección de estadista señalaba que los “Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”, para ese entonces quién se iba a imaginar, que tal afirmación en el futuro se convertiría en una verdadera pesadilla para nuestros pueblos latinoamericanos. Es la unidad del continente Abya Yala - su utopía- pero al mismo tiempo el tormento del Libertador, sabía que semejante tarea requería de un gran esfuerzo y más en las circunstancias políticas que el propio Bolívar vivía.
Si alguien era admirador y estudioso del ideario de Bolívar, era el propio Prada, y no perdía oportunidad en sus respectivos conversatorios en citarlo. Para Prada la unidad de Latinoamérica, es imposible para aquellos que quieren seguir viendo nuestros pueblos divididos y seguir saqueando nuestros recursos naturales, pero en el alma del pueblo, este planteamiento “utópico” de nuestro libertador sobre la unidad latinoamericana, sobre la permanente lucha y perseverancia por ver la patria libre de toda influencia extranjera, se encuentra más vigente que nunca, a pesar que los gobiernos que hemos tenido y tenemos, se han caracterizado por estar siempre de rodillas frente al gran capital.

Hoy –decía Prada- ya no basta con estar resistiendo frente a los que dominan, hoy se plantea la necesidad de insurgir contra las clases dominantes, que a toda costa pretenden eternizarse en el mando.
Hoy la unidad de Latinoamérica, es un imposible para aquellos que quieren seguir viendo nuestros pueblos divididos y seguir saqueando nuestros recursos naturales, pero en el alma del pueblo, este planteamiento “utópico” de nuestro libertador sobre la unidad latinoamericana, sobre la permanente lucha y perseverancia por ver la patria libre de toda influencia extranjera, se encuentra más vigente que nunca, a pesar que los gobiernos que hemos tenido y tenemos, se han caracterizado por estar siempre de rodillas frente al gran capital.
“Esa propuesta de BOLIVAR es el desafió a las presentes generaciones que nos toca dilucidar. Y estamos obligados a asumirlo todos los comprometidos con la suerte de nuestros pueblos, de todos los pueblos del continente y de la humanidad entera; porque no habrá escapatoria sino torcemos el rumbo genocida que el poder del capital le viene imprimiendo al devenir histórico. Y es tarea por igual tanto de los revolucionarios que honestamente levantan la bandera de la revolución en Venezuela bajo la consigna del socialismo del siglo XXI, como de los revolucionarios críticos que venimos bregando desde el siglo pasado y disponemos de un acumulado de experiencia y reflexión, nacidos de la búsqueda fallida de la ruptura del régimen de la esclavitud del capital que no fue derrotado sino fortalecido por todas las que fueron llamadas revoluciones el siglo pasado. Como lo dice el líder árabe Hamed Benbella “el socialismo vivo no existe”. Si esto no es revolución sino un espejismo, sigue vigente la necesidad colectiva de la ruptura radical que cancele la propiedad capitalista. Y no es obligatorio para ningún revolucionario que haya asimilado la experiencia de lo vivido por las revoluciones del siglo XX, sean estos afectos o críticos del gobierno, aceptar y calarse la camisa de fuerza del PARTIDO UNICO (PSUV), una real amenaza a las justas luchas populares del pueblo venezolano, que crecerán a futuro en procura de una auténtica revolución emancipadora. Porque no habrá revolución de ningún partido único como no la hubo el siglo pasado, pero si vendrá producto de la conciencia, la necesidad y el ascenso militante de las luchas de todo el pueblo, que ya han echado a andar. Y un nuevo modelo organizativo fundado en las comunidades.
Los que hemos reflexionado y vivido, lo acertado y lo erróneo, todas las experiencias de tiempos y resistencia, en la paz y en la guerra, la forma como hemos ido desbrozando junto al pueblo un camino, dando pasos en su concreción, en ruptura radical con el viejo esquema y estructura partidista que en su versión de izquierda y de derecha terminan configurando modalidades del poder del capital, llegamos a esta encrucijada. Y desde hace tiempo elegimos ir construyendo un TERCER CAMINO. Sí, el de las comunidades de los espacios convivenciales, y lo proclamamos como PROYECTO UTOPÍA, porque es la misma búsqueda que siempre ha alimentado al hombre. Y hemos logrado avanzar en la comprensión de la dialéctica concreta de la sociedad venezolana y sabemos como la fueron vislumbrando quienes cumplieron tantas jornadas de lucha en búsqueda de los mismos y llegaron a la configuración de una Patria Grande emancipada que es realmente la utopía nuestra y en cuya factibilidad histórica comenzamos a creer con el andar firmemente por el duro camino de la lucha del que nos habló Argimiro Gabaldón; sin claudicaciones, e ir así conformando una fuerza de pueblo, expresión de todos los matices de esta “nueva humanidad” que se fue formando en este Nuevo Mundo”.
LA ESTRATEGIA VIGENTE
Hoy, más que nunca recuerdo las orientaciones del hermano de ayer, hoy y siempre Francisco Prada Barazarte (Comandante Arauca), en sus tertulias nos decia: “Azumemos de una vez como válidas y en plena vigencia en este tiempo de confrontación inevitable lo expresado por el Ché en su memorable mensaje a la CONFERENCIA TRICONTINENTAL, realizada en la Habana 1966, resumido en las consignas: “CREAR UNO, DOS, TRES VIETNAM”. Eso de continentalizar la lucha, de combatir al enemigo en el gran Teatro de Operaciones del Nuevo Mundo, esa era y esa es la estrategia vigente para alcanzar la victoria de nuestros pueblos. Nosotros, el PROYECTO UTOPÍA TERCER CAMINO ASÍ LO ASUMIMOS más que nunca tiene plena validez”
Y esto lo decía, porque estaba convencido, que la única manera de derrotar el imperio del gran capital, era y sigue siendo la unidad de todos aquellos patriotas, verdaderos demócratas y revolucionarios, que unidos bajo el estandarte del ideal bolivariano, es y representa la única manera de derrotar a los enemigos de nuestros pueblos y de la humanidad entera. “Así lo tomamos las fuerzas de reserva de nuestro pueblo representadas en todos aquellos que nos involucramos en el combate de las FUERZAS ARMADAS DE LIBERACIÓN NACIONAL (FALN), la primera batalla contra el mismo enemigo imperialista y sus aliados internos en las décadas de los años 60-70-80”. (Ibídem).
Este es el objetivo central del PROYECTO UTOPÍA –TERCER CAMINO para un debate verdadero, contradictorio, de encuentros y desencuentros, polémico, de cara a la búsqueda auténtica de una ruptura para cancelar el régimen de propiedad privada para el ESTADO y la propiedad privada para los dueños del capital, impulsado por el neoliberalismo del socialismo del siglo XXI junto a sus aliados estratégicos representado por los grupos socialdemócratas disfrazados de oposición, para construir la nueva Civilización que hunda sus raíces en nuestra ética, en nuestra estética, en nuestros orígenes, que aliente la afirmación de emancipación irrenunciable de esta humanidad, de este continente.
A los revolucionarios del gobierno que vienen siendo excluidos y se ven acorralados en todas sus instancias les angustia y lo discuten con nosotros. Ellos nos han venido estimulando a lanzar esta propuesta y promover este debate.
Porque ciertamente se ha intensificado el conflicto por la hegemonía en el seno del estado, en el aparato del gobierno, en todas las instancias del poder civil y militar. Y los factores revolucionarios más auténticos vienen siendo desplazados; y la vieja burguesía, la más tradicional de la IV república, servidora del imperio ha entrado en alianza con la nueva burguesía de la V república de origen burocrático, que se ha fortalecido en el poder y desbrozado el camino para la nueva alianza que se viene gestando.