EL DENGUE FUE INTRODUCIDO DELIBERADAMENTE EN CUBA EN 1981 LA CIENCIA CONFIRMA UN CRIMEN DE EEUU 



VIRUS DEL ZIKA: ¿ES UN MOSQUITO MODIFICADO GENÉTICAMENTE EL CAUSANTE DE LA EPIDEMIA?  



CUBADEBATE

Por Marieta Cabrera (IBohemia)
Era el año 1983 y el científico cubano Gustavo Kourí asistía como invitado a un congreso de medicina tropical realizado en Calgary, Canadá, donde ofrecería datos sobre la epidemia de dengue hemorrágico ocurrida en Cuba en 1981, la cual ocasionó 158 fallecidos, de ellos 101 niños.
Entre los participantes en la cita estaba también la doctora en Ciencias Guadalupe Guzmán. Ella contó a esta redactora en una ocasión que ambos presentaron sus trabajos acerca del tema y, de inmediato, en aquel salón repleto de gente el profesor Kourí leyó una declaración en la que denunciaba públicamente que ese virus había sido introducido en Cuba, de forma deliberada, por Estados Unidos.
“Era un escrito breve, pero de mucha fuerza”, relató la investigadora, y agregó: “Se hizo un gran silencio; todos quedaron impactados. Después hubo aplausos, y algunos se levantaron de sus asientos y se fueron”.
Unos años después de esa revelación, en 1995, científicos cubanos mostraron evidencias sobre la similitud de la cepa circulante en 1981 en Cuba, con la primera de dengue 2 aislada en el mundo, conocida como de referencia o prototipo. Tras aquel suceso inusual, aparecieron textos en publicaciones científicas internacionales que cuestionaban estos resultados. Pero la verdad terminaría por imponerse de manera rotunda. Solo era cuestión de tiempo.
En agosto de 2014 –tres décadas después de la declaración del profesor Kourí–, la revista Archives of Virology, órgano oficial de la sección de Virología de la Unión Internacional de Sociedades Microbiológicas, incluyó en sus páginas el artículo titulado Primera epidemia de dengue hemorrágico en las Américas, 1981: nuevos conocimientos sobre el agente causal. Su autora principal es la doctora en Ciencias Rosmari Rodríguez Roche, investigadora del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri (IPK), galardonada por ese resultado con el Gran Premio en el Concurso Anual de Salud 2015.
El estudio ofrece evidencias científicas irrefutables que corroboran la acusación hecha por Cuba. Para comprender cómo fueron atados los hilos de esta indagación minuciosa, con visos detectivescos, la doctora Rosmari Rodríguez hace un poco de historia.
“En la década de los años 90, el IPK, en colaboración con instituciones afines de otros países, realizó estudios para caracterizar la cepa causante de la epidemia de dengue hemorrágico de 1981. Esas investigaciones permitieron obtener la secuencia de unos 300 pares de bases, de los casi 11 mil que tiene el genoma viral completo, con la utilización de metodologías de secuenciación manual y herramientas bioinformáticas muy simples, las cuales eran las que estaban disponibles entonces.
“Sin embargo, este pequeño fragmento resultó suficientemente informativo para demostrar que la cepa causante de la epidemia de 1981 tenía gran similitud con la de laboratorio Nueva Guinea C, aislada en 1944 (primera vez que se aisló el dengue 2 en el mundo)”, explica la doctora Rosmari Rodríguez.
Recuerda la científica que este hallazgo fue muy controvertido tanto por la semejanza de la cepa cubana con aquellas antiguas del sudeste asiático, como por los limitados datos de secuencia disponibles. Quienes lo impugnaron atribuían el resultado a una contaminación ocurrida en el laboratorio durante el procesamiento de las muestras.
“La Nueva Guinea C del 44 es la cepa prototipo de dengue 2, y existe en casi todas las instituciones donde se trabaja en la temática de dengue. Teniendo en cuenta que los sistemas de amplificación y secuenciación del genoma son muy sensibles, ellos alegaron que debió ocurrir la amplificación de un virus no deseado como consecuencia de la inadecuada manipulación de los aislamientos virales”, detalla la experta.
“Además, como los virus mutan –acumulan cambios en su genoma año tras año durante el proceso de replicación en humanos y mosquitos, con una frecuencia conocida–, estudiosos de la evolución dijeron que si el virus circulante en Cuba en 1981 se parecía tanto al aislado en 1944, es decir, tenía muy pocas mutaciones, se trataba entonces de una contaminación con la cepa de laboratorio.
“Plantearon que durante la circulación de esta cepa en la naturaleza, por un período de casi 40 años, debía esperarse que se acumulara un número importante de mutaciones. Por tanto la de 1981 debía tener diferencias notables con respecto a la de 1944”.
Para demostrar que no se trataba de una contaminación de laboratorio era preciso secuenciar el genoma completo de cepas virales colectadas en diferentes momentos de la epidemia. Y eso fue lo que hizo Rosmari Rodríguez, quien se había preparado para la ocasión durante años.
HALLAZGOS INEQUÍVOCOS
Poco después de la epidemia de dengue ocurrida en 1997 en el municipio de Santiago de Cuba, la joven Licenciada en Radioquímica lideró un estudio sobre la evolución del virus durante ese brote.
Había llegado al IPK cinco años antes, recién graduada y luego de un adiestramiento en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, donde realizó su trabajo de diploma sobre caracterización de proteínas. Sin embargo, “muchas cosas de la microbiología eran para mí un mundo totalmente desconocido”, confiesa Rosmari.
Desde sus inicios en el IPK se vinculó a los estudios sobre dengue y cursó la maestría en virología. “Fue como iniciar una nueva carrera”, declara.
Armada de esos conocimientos viajó al Reino Unido, a principios de los años 2000, para trabajar en un proyecto de investigación relacionado con las causas de la reemergencia del dengue hemorrágico en Cuba en 1997. Allí analizó virus colectados durante la epidemia de Santiago de Cuba con el objetivo de entrenarse en la amplificación y secuenciación de genomas virales completos.
A finales de 2006 e inicios de 2007, participó en un proyecto que investigó los cuatro serotipos del dengue durante un período epidémico en Venezuela. Como parte de ese estudio, la científica se adiestró en el uso de las tecnologías de avanzada en el campo de la secuenciación durante su estancia en el Instituto del Genoma de Singapur. Después, recibió un entrenamiento para el análisis de secuencias con el empleo de herramientas bioinformáticas de alta resolución, en el Museo de Historia Natural de Londres.
Tras concluir ese proceso de aprendizaje, el siguiente paso fue la adquisición por parte del IPK, en 2008, de una tecnología moderna de secuenciación automática. Era el momento justo para retomar aquellas cepas de 1981, conservadas durante más de 30 años en una nevera a -80 °C, y realizar todo el proceso por primera vez en Cuba.
“Logramos amplificar y secuenciar el genoma completo de las cepas originales obtenidas en diferentes momentos de la epidemia de 1981. Luego, empleamos herramientas bioinformáticas que nos permitieron definir con elevada certeza la relación genética de las cepas cubanas del 81 con la Nueva Guinea C. Es decir, nuestro estudio demostró que efectivamente eran muy similares”, expresa Rosmari.
“Ahora –continúa–, cuando analizamos las secuencias de cepas de distintos momentos de la epidemia notamos que, si bien todas eran similares a la de Nueva Guinea de 1944, había diferencias entre las cepas cubanas, o sea, que el virus había sufrido cambios durante el período epidémico.
“Probablemente este es el hecho más trascendental de la investigación desde el punto de vista científico, ya que, por una parte, rechaza la hipótesis de contaminación de laboratorio, pues si se tratara de esto todas las cepas analizadas debían tener la misma secuencia. Un contaminante no muta, sería un virus existente en el laboratorio, presente en el ambiente o en los reactivos utilizados debido a malas prácticas de laboratorio.
“Por otra parte, luego de constatar la gran semejanza de las cepas cubanas del 81 con la de referencia antes mencionada, se demostró que como las primeras no tenían suficientes mutaciones en relación con la segunda, no se trataba efectivamente de un virus que estaba circulando en la naturaleza, sino de una cepa de laboratorio”, revela la profesora. Era la confirmación del crimen: la ponzoña había sido plantada en Cuba.
También sustentaron esta certeza otros elementos. Por ejemplo, el hecho de que la epidemia se desató en tres puntos del país al mismo tiempo: oriente, centro y occidente. “Eso no suele ocurrir con mucha frecuencia, y fue expresado en su momento por el profesor Kourí”, afirma la doctora Rodríguez Roche.
“Los brotes epidémicos de dengue se detectan usualmente a partir de un caso índice, en un área determinada, alrededor del cual aparecen nuevos enfermos. Luego comienzan a expandirse a otros territorios con el movimiento de personas infectadas, y se observa un aumento paulatino del número de estas hasta alcanzar picos epidémicos. Este incremento depende en gran medida de la densidad de mosquitos”, agrega.
El estudio dirigido por la especialista reveló, además, que Cuba no exportó el dengue hemorrágico a las Américas como se había especulado, pues las epidemias sucesivas en la región fueron causadas por cepas de dengue 2 de un genotipo muy diferente al que agrupa a las cepas viejas del sudeste asiático.
NUEVAS INTERROGANTES
Seguir paso a paso la evolución de los virus del dengue en las epidemias cubanas resulta apasionante para la doctora Rosmari Rodríguez. Relata que en 1981 al profesor Gustavo Kourí le llamó la atención que en el transcurso de la epidemia, cuando el número de casos disminuía ostensiblemente, la proporción de individuos graves y fallecidos aumentaba, es decir, la severidad era mayor al final. Esa observación epidemiológica se reiteró en el citado brote de Santiago de Cuba, y en el de 2001 en La Habana.
Al explicar las causas de ese incremento de la severidad en el tiempo, la entrevistada refiere que podría relacionarse con los cambios que sufre el virus, durante su interacción con el mosquito y el hombre, a lo largo de la epidemia. Ello sugiere –dice– que al final de esta podría surgir una cepa con mayor potencial virulento, capaz de producir dengue grave, lo que depende estrechamente del contexto epidemiológico donde circule.
Para esclarecer esto último, la profesora señala que en las pesquisas sobre la epidemia del 81 se comprobó que más del 98 por ciento de quienes agravaron presentaban anticuerpos de una infección anterior con dengue 1 (serotipo que circuló en Cuba en 1977). Por eso los niños que contrajeron el virus y tenían de uno a tres años de edad no mostraron cuadros clínicos graves, pues no habían nacido cuando ocurrió el brote de finales de los setenta.
“Haber descubierto cambios en el virus durante la epidemia nos permite formular nuevas hipótesis respecto al papel de este en el incremento de la severidad de la enfermedad en el tiempo. Se trata de estudios nuevos para los cuales es preciso buscar un modelo donde coloquemos al virus con las mutaciones encontradas y sin estas, en presencia o no de anticuerpos a un serotipo diferente, y veamos cómo puede influir cada mutación en la replicación viral.
“La mayor dificultad es que no existe un modelo animal ideal que reproduzca la enfermedad que se observa en el humano. Son investigaciones complejas, pero nuestros objetivos presentes y futuros están enfocados en esa línea”, asegura la especialista.
En noviembre último, a propósito del premio que recibió por el impacto científico y político de su investigación, la joven agradeció en el portal de Infomed a Fidel, a sus colegas y, sobre todo, a los profesores Gustavo Kourí Flores y Pedro Más Lago, “quienes nos dejaron como mayor legado la modestia, la honestidad y una dedicación sin límites a la ciencia”.
Al evocar a Pedro Más Lago, con quien tuvo la suerte de trabajar muy de cerca, recuerda que solía conversar mucho con los jóvenes sobre sus aventuras científicas. “Él postuló, a la par del doctor Kourí, la hipótesis de que la epidemia del 81 era una agresión biológica. Nunca conocí a alguien más humilde y sencillo, pero dotado de una inteligencia natural, que quizá venía de los campos de Guaracabuya donde nació, allá en la sierra del Escambray”.
Conocido como el padre de la Virología en Cuba, Pedro Más Lago fue quien aisló la cepa de dengue 1 que circuló en la epidemia cubana de 1977. Parte de ese caudal en manos hábiles, como las de Rosmari Rodríguez Roche, sigue aportando respuestas.
(Tomado de Bohemia)


VIRUS DEL ZIKA:
¿ES UN MOSQUITO MODIFICADO GENÉTICAMENTE EL CAUSANTE DE LA EPIDEMIA?
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Los críticos de Oxitec hacen énfasis en que la zona en la que fueron liberados en 2012 mosquitos modificados genéticamente es la misma donde se inició la propagación del virus.
Reuters / Josue Decavele
La dramática propagación del virus del Zika que mantiene en vilo a todo el mundo, especialmente a las mujeres, debido a los posibles daños que ocasiona en el feto durante el embarazo, podría haber sido causada por la presencia en Brasil de mosquitos modificados genéticamente (MMG).
Mientras expertos internacionales en salud han sido convocados a Ginebra para discutir el estallido y las posibles curas del virus zika, surgen preguntas sobre si los MMG estarían detrás de una epidemia que en Colombia ya ha contagiado a 20.000 personas.
A mediados de 2012, la compañía de biotecnología británica Oxitec liberó insectos modificados con el objetivo de reducir la población general del mosquito que propaga el dengue, el virus zika y el chikungunya en el noreste de Brasil.
En aquel momento surgieron preocupaciones sobre la liberación de estos mosquitos modificados genéticamente sin haber realizado más estudios sobre posibles efectos secundarios.
"Es un enfoque muy experimental que aún no ha tenido éxito y puede causar más daño que bien", advirtió en 2012 la doctora Helen Wallace, directora del instituto GeneWatch, en declaraciones a 'The Guardian'.
Los primeros casos de Zika en humanos fueron documentados en Brasil el pasado mes de mayo, estimando que a día de hoy 1,5 millones de personas estarían infectadas.
Los críticos de Oxitec recuerdan que la zona en la que fueron liberados los MMG es la misma donde se inició la propagación del virus. Un bloguero de Reddit incluso publicó un par de mapas en los que se ve claramente esta coincidencia.

MINISTERIO DE SALUD DE BRASIL
Desde el inicio del brote, se han registrado en Brasil más de 4.000 casos de bebés que nacen con microcefalia.
El objetivo del programa de modificación genética de Oxitec era liberar sólo los mosquitos macho de la subespecie Aedes aegypti, conocida por ser los portadores del dengue y el zika, para que al reproducirse con la hembras portadoras de los virus, producirían crías modificadas que morirían antes de alcanzar la edad de reproducción.
Pero las voces en contra de las prácticas de Oxitec señalan que está comprobado que si los mosquitos tienen acceso al antibiótico tetraciclina, que se puede encontrar en los suelos, las aguas superficiales, y alguno alimentos, la tasa de supervivencia de los mosquitos potencialmente podría aumentar hasta un 15%, ayudando a la propagación del virus.

INFORME DE MÉDICOS DE PUEBLOS FUMIGADOS SOBRE DENGUE-ZIKA, MICROCEFALIA Y FUMIGACIONES MASIVAS CON VENENOS QUÍMICOS

Puntos principales:
1-La epidemia de Dengue en Brasil se sostiene en forma endémica (permanente) en la marginalidad y miseria de millones de personas, sobretodo en el Nordeste brasileño. Ahora se suma la circulación del virus Zika, una enfermedad similar, aunque más benigna.
2. Se detecta aumento de malformaciones congénitas en forma muy llamativa, sobre todo microcefalia en recién nacidos. El Ministerio de Salud brasileño rápidamente lo vincula con virus Zika. Aunque desconoce que en la zona donde viven los enfermos desde hace 18 meses aplican un larvicida químico que produce malformaciones en los mosquitos, y que este veneno (piriproxifeno) el estado lo aplica en el agua de consuma de la población afectada.
3. Las epidemias previas de Zika no generaron malformaciones en recién nacidos, a pesar de infectar al 75% de la población de los países, tampoco países como Colombia registran casos de microcefalia y si mucho Zika.
3. El piriproxifeno que se utiliza (por recomendación de la OMS) es producido por Sumimoto Chemical, una subsidiaria japonesa de Monsanto.
4. Los médicos brasileños (Abrasco) denuncian que la estrategia de control químico contamina al ambiente y a las personas y no logra disminuir la cantidad de mosquitos, y que esta estrategia encierra una maniobra comercial de la industria de venenos químicos con profunda inserción en los ministerios latinoamericanos de salud y en la OMS y OPS.
5. Fumigar masivamente con aviones como se está evaluando por parte de los gobiernos del Mercosur es criminal, inútil y una maniobra política para similar que se toman medidas. La base del avance de la enfermedad se encuentra en la inequidad y la pobreza y la mejor defensa pasa por acciones basadas en la comunidad.
6. La ultima estrategia desplegada en Brasil y que pretende ser replicada en todos nuestros países es la utilización de mosquitos transgénicos; un fracaso total, salvo para la empresa que provee los mosquitos.

INTRODUCCIÓN
A la crónica epidemia de Dengue en Brasil (prácticamente endémica en el Nordeste brasileño junto con la pobreza y marginalidad de millones de personas) se le suma desde hace 9 meses un brote de Zika, virosis también trasmitida por mosquito Aedes.
En Pernambuco cerca de 4000 niños recién nacidos en 2015 presentan malformaciones congénitas, principalmente MICROCEFALIA (cabeza más pequeña de lo normal). Rápidamente el Ministerio de Salud de Brasil afirmó que era consecuencia de la infección por el virus Zika(1)
Descubierto en 1947 en el bosque Zika en Uganda, el virus ZIKA es un arbovirus del género Flavivirus, similar al virus del dengue, la fiebre amarilla, la encefalitis japonesa, al de la fiebre del Nilo Occidental, y los virus de la encefalitis de San Luis. Los primeros casos humanos de infección por Zika se describieron en la década de 1960 en África, luego aparecieron brotes en el sudeste de Asia y en Oceania).
Hasta el año 2007 en que una gran epidemia irrumpió en Yap, una isla del Océano Pacifico (Micronesia), las infecciones por Zika habían permanecido limitadas a casos esporádicos o epidemias de pequeña escala. Durante la epidemia en Yap, se estimó que tres cuartas partes de la población local habían sido infectadas. (2)
El área de distribución en expansión de ZIKA convirtió a la fiebre Zika en una enfermedad emergente, confirmada por la presente epidemia que afecta a la Polinesia francesa desde octubre de 2013 y a la Nueva Caledonia con casos reportados desde finales de 2013. Estas islas del Pacífico se caracterizan por la gran cantidad de mosquitos que proliferan, sobre todo en las aldeas de población nativa. (2)
En mayo de 2015, la Organización Mundial de la Salud reportó casos autóctonos identificados en Brasil. En diciembre, el Ministerio de Salud de ese país estima que 440.000 a 1.300.000 casos sospechosos de la enfermedad del virus Zika se habían producido en Brasil en 2015. (2)
La verdadera incidencia de la fiebre Zika es desconocida, debido a las manifestaciones clínicas que imitan la infección por el virus del dengue, y a la falta de pruebas de diagnóstico de laboratorio fiable simples. En las zonas endémicas, los estudios epidemiológicos mostraron una alta prevalencia de anticuerpos contra ZIKA. Por ejemplo, la epidemia de Yap en 2007 dio lugar a una tasa de ataque de 14,6 cada 1.000 habitantes y una seroprevalencia de 750 cada 1000 habitantes después de la epidemia (es decir que 750/1000 tuvieron la infección sin desarrollar enfermedad). La infección parece ser sintomática solo en el 18% de los casos.
Suele presentarse como un síndrome similar a la influenza, a menudo confundido con otras infecciones por arbovirus como el virus del Dengue o el de Chikungunya. La forma típica de la enfermedad se asocia a una fiebre de bajo grado (entre 37.8 °C y 38.5 °C), artralgia, en particular de las pequeñas articulaciones de las manos y los pies, mialgia, dolor de cabeza, dolor retroocular, conjuntivitis y erupción cutánea maculopapular. Problemas digestivos (dolor abdominal, diarrea, estreñimiento), ulceraciones de membranas mucosas (aftas) y prurito pueden ser más raramente observadas. La astenia después de la infección parece ser frecuente.
En Diciembre de 2013, durante la epidemia de Zika en la Polinesia Francesa se informa aumento de casos de Síndrome de Guillain Barré, una parálisis neurológica que se vincula a disrupción inmunológica generada por virus, vacunas o/y tóxicos ambientales.

ZIKA EN BRASIL
En Enero de 2016 la Asociación Brasileña de Salud Colectiva (ABRASCO) publica una Nota Técnica y Carta Abierta al Pueblo Brasileño(1) cuestionando el análisis lineal del Ministerio de Salud brasileño que vincula las emergentes malformaciones congénitas al Zika, deja de lado otros factores que pueden estar incidiendo en el problema y minimiza que las extensas epidemias del Pacífico y la actual en Colombia no refieren casos de malformaciones y menos aún microcefalia. Principalmente ignora el rol del modelo químico para el control de vectores. Este modelo implica la utilización masiva de venenos químicos para tratar de disminuir o erradicar la presencia del mosquito y se lleva adelante desde hace 40 años en las zonas más vulnerables del Nordeste brasileño mientras se multiplican las epidemias, la pobreza, la marginalidad social, el desmonte y el cambio climático.
Desde el segundo semestre del año 2014 el Ministerio de Salud brasileño, deja de utilizar temefós (agrotóxico organofosforado ante el cual las larvas de Aedes se volvieron resistentes) como larvicida e incorpora masivamente el veneno Piriproxifeno cuyo nombre comercial es Sumilarv fabricado por Sumimoto Chemical, empresa japonesa asociada o subsidiaria de Monsanto en América Latina(1,5).
La distribución espacial por lugar de residencia de las madres de los recién nacidos con microcefalia muestra mayor concentración en las zonas más pobres, con urbanización precaria y saneamiento ambiental inadecuado del Nordeste brasileño. Extensas zonas de Recife y otras ciudades del Nordeste con provisión de agua potable de forma intermitente llevó a estas poblaciones a que almacenen en su domicilio agua en forma insegura, condiciones muy favorables para la reproducción del mosquito Aedes aegypti al constituir "criaderos" que no deberían existir y que son pasible de eliminación mecánica, por la insuficiente protección de los depósitos destinados al consumo humano piriproxifeno es aplicado por el Ministerio de Salud de Brasil directamente en los resevorios de agua potable que utiliza la población de Pernambuco; aquí la proliferación de mosquitos Aedes es muy alta (similar a la situación en las islas del pacifico).(6) Este veneno, recomendado por la OMS, es un inhibidor del crecimiento de las larvas de mosquitos alterando sus procesos de desarrollo larva – pupa – adulto, generando así malformaciones en los mosquitos en desarrollo que ocasionan su muerte o incapacidad. Es un análogo de la hormona juvenil o juvenoides del insecto, con el efecto de inhibir el desarrollo de características de insectos adultos (por ejemplo, las alas, la maduración de los órganos genitales externos) y reproductivos, manteniéndolo con aspecto "inmaduro" (ninfa o larva), quiere decir que actúa por disrupción endócrina y es teratogénico.
Las malformaciones que se detectan en miles de hijos de las mujeres embarazadas que viven en las zonas donde el estado Brasileño colocó piriproxifeno en el agua para beber no parece una casualidad, por más que el Ministerio de Salud culpe directamente al virus del Zika por este daño, trate de ignorar su responsabilidad y descarte la hipótesis del daño químico directo y acumulado por años de disrupción endocrina e inmunológica en la población afectada. Los médicos de la Asociación Brasileña de Salud Colectiva (ABRASCO) reclaman urgentes estudios epidemiológicos que consideren esta opción causal sobre todo cuando entre los 3.893 casos de malformaciones confirmadas al 20 de enero de 2016, 49 de estos niños habían fallecido y en cinco, solamente, se había confirmado la infección con Zika.
Fácilmente muchos gestores de políticas públicas, incluso de la OPS y de la OMS, médicos epidemiólogos, sanitaristas, químicos y políticos en general olvidan que los humanos, cada uno de nosotros, hemos desplegado procesos de desarrollo embrionarios donde pasamos etapas muy diferentes. La evolución de huevo o cigoto a embrión, de embrión a feto y de feto a recién nacido, no está muy alejado al proceso de desarrollo del mosquito afectado por el piriproxifeno. También con suma facilidad intentan desconocer que en la especie humana el 60% de nuestros genes activos son idénticos a los de insectos como el propio mosquito Aedes. Y todo es mucho más confuso cuando son “asesorados” por expertos de Fundaciones y empresas de insecticidas químicos (por ej.: Fundación Mundo Sano y Chemotecnica) o los decisores de los ministerio de salud son ex empleados de las empresas mundiales de venenos “para uso sanitario”.
Brasil fumiga contra el Aedes adulto utilizando malation, un compuesto organofosforado cancerígeno para la OMS. Paraguay adquirió miles de toneladas de clorpirifós para “derribar” mosquitos, aunque sabemos que clorpirifós afecta el cerebro en desarrollo de fetos y recién nacidos. En Argentina el “control” de vectores se hace con piretroides, un poco menos tóxicos pero prohibidos en Europa por sus efectos sobre las personas.
Para los médicos de ABRASCO el problema es que detrás de estas decisiones está la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de Salud con sus comités de "Pesticidas" que no dialogan con los comités ambientales, de saneamiento y de promoción de salud. En éstos órganos los comités que hacen la prescripción de uso y la regulación de compra de los insumos de control vectorial para el mundo son imperiales. Son esos organismos que convencen y dan el aval a los procesos licitatorios de los gobiernos nacionales.(1)

Como enfrentar estas enfermedades
La estrategias hegemónicas para enfrentar estas enfermedades trasmitidas por mosquitos y multiplicadas por la pobreza, la falta de saneamiento ambiental, de excretas, de agua segura, son programas de intervención vertical, con venenos químicos (larvicidas y adulticidas) que desmovilizan a la población al depender todo el éxito de las propiedades del veneno, que a la vez los enferma, mata a la predadores naturales de los mosquitos y genera la necesidad de repetir las aplicaciones para beneficio de las empresas de venenos químicos.
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Numerosa información científica independiente demuestra como esta estrategia es defectuosa y solo útil para las fotos de los gobernantes de turno. Las estrategias basadas en la comunidad, con participación y movilización social dan mejores resultados frente a la inminencia de las epidemias.(7,8,9) Las medidas que posibilitan derrotar la enfermedad están vinculadas a la justicia social y la equidad. Claramente los sectores sociales afectados por dengue y Zika son los más pobres y desposeídos de servicios y derechos.
En algunos momentos muy puntuales puede ser recomendable fumigaciones masivas sobre aéreas habitadas, pero sus efectos se limitan a disminuir el número de mosquitos adultos por 2 o 3 días, los que pueden ser útiles cuando llegan los días más fríos, recordemos que con menos de 23°C el Aedes se inmoviliza y no se reproduce ni alimenta.
Aplicaciones controladas alrededor de la residencia de los primeros casos (control de foco) son útiles en lograr disminuir el avance de la epidemia, pero fumigar masivamente ciudades enteras requiere un análisis costo sanitario (daño a la salud humana y al ecosistema) vs beneficio sanitario (control y mitigación de la epidemia) que no se justifica de ninguna manera “sanitaria”, aunque es utilizada por los gobiernos y la prensa hegemónica para simular que toman medidas defendiendo la salud de las personas.
Nuestra experiencia de la epidemia de Dengue en Córdoba en 2009, donde participamos directamente, mostró que la distribución de los casos correspondía a la misma distribución de la mortalidad infantil del año 2007 y a la distribución de la población con mayores necesidades básicas insatisfechas, es decir: falta de vivienda, trabajo, educación y salubridad, lo que se puede apreciar en los mapas adjuntos.
Casos de Mortalidad Infantil año 2007. n:275 Casos de Dengue 2009. n: 626Ciudad de Córdoba, Secretaria de Salud. Municipalidad de Córdoba
Fumigar masivamente no soluciona el problema, es solo generar un negocio dentro del problema.
Nueva estrategia: mosquitos transgénicos (nuevo negocio)
En este marco se inscribe una nueva estrategia de intervención sanitaria en Brasil, que intentaran expandir a toda la región: Los mosquitos transgénicos.
La empresa Oxitec de Inglaterra vende mosquitos transgénicos machos para supuestamente disminuir la población de Aedes. Estos mosquitos sufren la inserción de un gen letal que se trasmite a la descendencia ocasionando la muerte de las larvas si no es bloqueado por un antibiótico (tetraciclina).
El objetivo es que se liberen millones de mosquitos machos que se apareen con las hembras silvestres y que
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los huevos de estas hembras generen larvas que morirán espontáneamente.(10,11)
El negocio es vender a los gobiernos estos mosquitos de laboratorio, luego las poblaciones tienen que “proteger” a los mosquitos porque supuestamente no es necesario ni recomendable eliminar los cacharros con criaderos.
En Brasil en estos momentos se liberaron casi 15 millones de mosquitos transgénicos y el fracaso es total, donde se realizaron ensayos a campo, menos del 15% de las larvas eran transgénicas, es decir… las hembras silvestres no aceptaban al mosquito inglés de Oxitec. La respuesta: aumentar las liberaciones en las barriadas pobres. (10)
Además, hay que tener en cuenta que la biología de la enfermedad muestra que la hembra “pica” solamente cuando esta gravídica, cuando está generando huevos al haber sido fecundada por un macho; en ese estado y solamente en él, porque necesita componentes de la sangre para desarrollar sus huevos. Entonces se liberan millones de mosquitos machos habría muchas más hembras fecundadas buscando sangre de mamíferos para succionar y se aumentará así la trasmisión de la enfermedad de personas infectadas a personas sanas!!!
Ante la amenaza del Zika fumigaciones masivas en el Mercosur
Los gobiernos del Mercosur alarman con la amenaza del Zika y sus microcefalias y proponen más de lo mismo. El agronegocio ofrece los servicios de la Fuerza Aérea Sojera para rociar ciudades y pueblos.(12) El monocultivo, el uso masivo de agrotóxicos, el desmonte, la destrucción de la flora y fauna, el desequilibrio ecológico, el cambio climático, la desigualdad, no son considerados como causa del problema.
A la desigualdad social estas epidemias le suman desigualdad sanitaria, los gobiernos con agresión química generan desigualdad ambiental.-

Referencias
1- NOTA TÉCNICA E CARTA ABERTA À POPULAÇÃO Microcefalia e doenças vetoriais relacionadas ao Aedes aegypti: os perigos das abordagens com larvicidas e nebulização química – fumacê. Janeiro de 2016. GT Salud y Ambiente. Asociación Brasileña de Salud Colectiva. ABRASCO. https://www.abrasco.org.br/site/2016/02/nota-tecnica-sobre-microcefalia-e-doencas-vetoriais-relacionadas-ao-aedes-aegypti-os-perigos-das-abordagens-com-larvicidas-e-nebulizacoes-quimicas-fumace/
2. Hennessey M, Fischer M, Staples JE. Zika Virus Spreads to New Areas — Region of the Americas, May 2015–January 2016. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2016;65(Early Release):1–4. DOI: http://dx.doi.org/10.15585/mmwr.mm6503e1er
3. Duffy MR1, Chen TH, Hancock WT, Powers AM, Kool JL, Lanciotti RS, Pretrick M, Marfel M, Holzbauer S, Dubray C, Guillaumot L, Griggs A, Bel M, Lambert AJ, Laven J, Kosoy O, Panella A, Biggerstaff BJ, Fischer M, Hayes EB Zika virus outbreak on Yap Island, Federated States of Micronesia N Engl J Med. 2009 Jun 11;360(24):2536-43. doi: 10.1056/NEJMoa0805715.
4. Oehler E, Watrin L, Larre P, Leparc-Goffart I, Lastère S, Valour F, Baudouin L, Mallet HP, Musso D, Ghawche F. Zika virus infection complicated by Guillain-Barré syndrome – case report, French Polynesia, December 2013. Euro Surveill. 2014;19(9):pii=20720. Available online: http://www.eurosurveillance.org/ViewArticle.aspx?ArticleId= 07202.
5. Sumitomo Chemical and Monsanto Expand Weed Control Collaboration to
Latin América. Sumimoto Chemical News Release December 09, 2014. http://www.sumitomo-chem.co.jp/english/newsreleases/docs/20141209e.pdf
6. Orientações técnica para utilização do larvicida pyriproxyfen (0,5 G) no controle de Aedes aegypti. Ministério da Saúde. http://u.saude.gov.br/images/pdf/2014/maio/30/Instrucoes-para-uso-de-pyriproxifen-maio-2014.pdf
7. Caprara, Andrea et al. “Entomological Impact and Social Participation in Dengue Control: A Cluster Randomized Trial in Fortaleza, Brazil.” Transactions of the Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene 109.2 (2015): 99–105. PMC. Web. 3 Feb. 2016.
8. Espinoza-Gomez, F, H Moises, and R Coll-Cardenas. “Educational Campaign versus Malathion Spraying for the Control of Aedes Aegypti in Colima, Mexico.” Journal of Epidemiology and Community Health 56.2 (2002):
6
www.reduas.com.ar
148–152. PMC. Web. 3 Feb. 2016.
9. Andersson, Neil et al. “Evidence Based Community Mobilization for Dengue Prevention in Nicaragua and Mexico (Camino Verde, the Green Way): Cluster Randomized Controlled Trial.” BMJ : British Medical Journal 351 (2015): h3267. PMC. Web. 3 Feb. 2016.
10. Helen Wallace. Mosquitos Genéticamente Modificados: Preocupaciones actuales. TWN Biotechnology & Biosafety Series No. 15. Rapal Uruguay. Web. 3 Feb 2016. http://www.rapaluruguay.org/transgenicos/Mosquitos%20Gen%E9ticamente%20Modificados%20%20parte%20I%20y%20II.pdf
11. Genewatch UK. Marzo 2015. Mosquitos Genéticamente Modificados de Oxitec:¿Un enfoque creíble para abordar el problema del dengue?. Web 03 Feb 2016. http://www.genewatch.org/uploads/f03c6d66a9b354535738483c1c3d49e4/Mosquitos_Gen_ticamente_Modificados_de_Oxitec.pdf
12. La Nación. Alistan unos 135 aviones para fumigar Mercosur. Web 3 feb 2016. http://www.lanacion.com.py/2016/02/02/alistan-unos-135-aviones-para-fumigar-mercosur/
03 de Febrero de 2016, Equipo de producción REDUAS, Coordinador Dr. Medardo Avila Vazquez.

EL NEGOCIO DEL ZIKA Y LOS MOSQUITOS TRANSGÉNICOS
por Silvia Ribeiro*
La Jornada
Los datos en los que se basa la declaración de emergencia internacional por el virus zika son sorprendentes. No por los riesgos que la expansión que este virus implicaría, sino por la falta de evidencias para motivar tan grandilocuente declaración por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante una enfermedad leve, con muy escasos indicios de conexión con dolencias más serias y sin pruebas científicas de ello. Para suplir estas ausencias, agrega que como el vector de la enfermedad –el mosquito Aedes aegypti– es también vector de dengue y chikungunya, se está atacando las tres.
Este contexto alarmista, enfocado en aspectos singulares –el ataque al vector, aislado de sus causas– favorece enfoques estrechos, erróneos e incluso peligrosos. Por ejemplo, la empresa Oxitec, que ha hecho controvertidos experimentos con mosquitos transgénicos, los promueve ahora como solución (en realidad como negocio) ante la expansión de zika, obviamente sin mencionar los riesgos que conlleva y que los mosquitos transgénicos podrían incluso empeorar la situación.
Oxitec ya realizó experimentos de liberación de mosquitos transgénicos en Islas Caymán, Malasia, Panamá y Brasil. Intentó hacerlo en Europa, que no lo permitió por razones de bioseguridad y estudios de impacto deficientes. Encontró regulaciones flexibles en Brasil, donde ha hecho experimentos en el noreste, aunque no pudo conseguir la autorización de Anvisa, autoridad sanitaria de ese país. Su técnica es producir Aedes aegypti transgénicos manipulados con un gen letal condicional, que no se expresa si se aplica el antibiótico tetraciclina, lo cual hacen durante la cría. Luego los liberan para cruzarse con mosquitos silvestres, que si no encuentran el antibiótico, producirían descendencia estéril.
Oxitec reporta una reducción de 80-90 por ciento de la población de mosquitos en las zonas de experimento. Pero según documentados informes de Edward Hammond, Red del Tercer Mundo y de GeneWatch, la realidad es muy distinta.
En un informe de 2015, GeneWatch explica que la disminución de mosquitos no está probada, porque los mosquitos silvestres se pueden haber sencillamente trasladado a zonas aledañas. Los resultados de Islas Caymán sugieren que la técnica es muy ineficaz, ya que usaron 2.8 millones de mosquitos por semana para combatir una población silvestre de 20 mil mosquitos y de todas maneras, aunque informaron una baja en la zona de liberación, hubo un aumento de la población de mosquitos en zonas vecinas. Pero además, aunque provisoriamente bajara la cantidad de mosquitos, no existe evidencia, en ninguna parte del mundo, de que los mosquitos transgénicos hayan reducido la incidencia de dengue ni otras enfermedades.
Por el contrario, una de las preocupaciones sobre los impactos de los mosquitos transgénicos, particularmente en zonas endémicas, es que la disminución temporal, pueda bajar la resistencia cruzada a varios serotipos del dengue que existe en esas poblaciones, favoreciendo el avance de formas más agresivas como dengue hemorrágico. Además, el desplazamiento de Aedes aegypti puede favorecer la expansión de trasmisores rivales, en el caso del dengue, del Aedes albopictus, que es más difícil de erradicar.
GeneWatch nombra también que Oxitec no ha presentado pruebas de que la proteína que expresan los mosquitos transgénicos, llamada tTA, no tenga efectos alergénicos o tóxicos en animales o humanos, pese a que ya se ha observado toxicidad y neurotoxicidad en ratones.
Desde 2015 Oxitec pasó a ser propiedad de Intrexon, empresa de biología sintética estadunidense, por lo que podría estar considerando el uso de tecnologías de biología sintética con mosquitos, más riesgosas, como el uso de conductores genéticos (gene drives) que podrían modificar toda una población de mosquitos en una o dos generaciones. Las consecuencias de modificar toda una especie tendría implicaciones imprevisibles, incluyendo impactos potenciales serios en el ecosistema y mutaciones en los agentes de las enfermedades. Ya existen experimentos confinados de modificación de insectos con esta técnica en universidades de Estados Unidos, lo que motivó una alerta de científicos sobre los altos riesgos de esta tecnología, incluso su potencial uso como arma biológica. (The Independent, 2/8/15) Sin embargo, en aguas de la emergencia por el zika, aumentan la propaganda y presiones para usar esta tecnología.
Son remiendos técnicos estrechos, concebidos más como negocio que para enfrentar realmente los problemas. Además de los impactos que conllevan, desvían la consideración de las causas y atrasan su atención real.
Según datos oficiales al 2/2/16, se han confirmado 404 casos de microcefalia en Brasil. Solamente 17 tenían el virus zika. Es apenas 4.2 por ciento de los casos confirmados y sólo muestra que el virus estaba presente, no que fuera causante de microcefalia, anomalía que tiene un amplio espectro de causas posibles, como exposición durante el embarazo a tóxicos, desnutrición y otras infecciones, todos factores de alta incidencia entre la población pobre del noreste, donde están 98 por ciento de los casos referidos.
La Asociación Brasileña de Salud Colectiva publicó una excelente nota técnica y carta abierta al pueblo, notando que el aumento de microcefalia se puede deber al uso de insecticidas y larvicidas que se colocan en el agua potable (¡!), cuya concentración aumentó en el noreste en el periodo en cuestión, debido al racionamiento de agua por sequías inesperadamente más intensas que lo normal. Exigen una consideración amplia de las causas de microcefalia, en una estrategia decidida con la gente, desde sus condiciones, que al contrario de esos enfoques técnicos de alto riesgo, es la única forma efectiva de enfrentar las epidemias.
*Investigadora del Grupo ETC