CERCA DE SU AUTODESTRUCCIÓN: LA CAÍDA ECONÓMICA Y LA PÉRDIDA DE PODER PONEN A EE.UU. JUNTO AL ABISMO 



¿SE ACERCA EL FIN DE LA HEGEMON'ÍA IMPERIAL? 



Washington atraviesa una crisis en dos frentes: el externo, con su pérdida de poder, y el interno, con sus problemas económicos.

Jonathan Ernst

El analista y exasesor económico de Ronald Reagan, Paul Craig Roberts, delineó en su nuevo artículo la situación que atraviesa EE.UU. y que parece llevarlo hacia el definitivo fin de su hegemonía. Desde el plano internacional, el especialista aseguró que cada vez más países estarán dispuestos a acudir a una alianza con Rusia y China para hacer frente a la amenaza de Washington.
De esa manera, intentarán evitar ser desmantelados, como ocurrió con Yugoslavia y se repitió en este siglo con lo que el autor definió como un "fraude" en la política internacional, las incursiones que destruyeron Afganistán, Irak, Somalia y Libia, y que estuvieron a punto de repetirse en Irán y Siria, con la denominada 'lucha contra el terrorismo', si no fuera por la intervención del presidente ruso, Vladímir Putin.
El frente económico
Roberts, en su artículo 'El siglo XXI: una era de fraude', describió el otro elemento en decadencia de EE.UU. como es el frente económico. Mientras los sectores de poder envían su producción y beneficios a países como China o la India, los ingresos de las familias de clase media sufren una caída de varios años. Incluso, detalló que la mitad de las personas de 25 años viven con padres o abuelos ante la imposibilidad de encontrar trabajos que les permitan independizarse.
Sin embargo, esta y otras falencias son disimuladas con la complicidad de los medios de comunicación, que apuestan a instalar la fantasía de la recuperación económica, al igual que las agencias oficiales de estadística que mienten, por ejemplo, sobre la inflación y el desempleo. Hay más problemas: la corrupción que regula el sector financiero, el Tesoro y la Reserva Federal.
Esta última, convertida en una herramienta de un pequeño número de bancos, tuvo éxito al crear la ilusión de una recuperación económica registrada desde 2009. ¿Cómo lo hizo? A través de la impresión de miles de millones de dólares que no se volcaron a la economía sino a los activos financieros.
Debido a esta ilusión sustentada desde el Gobierno y los medios, pocos americanos entendieron que no existe recuperación económica y que podrían ser golpeados por una nueva recesión. Por eso, el autor expresó que "el consumidor está agotado, abrumado por la deuda y por la falta de aumento de sus ingresos", mientras que la "política económica apunta a salvar a un puñado de bancos, no a la economía de EE.UU.".
Todo esto se completa con la caída de la producción industrial y su desviación hacia los servicios con la consiguiente menor inversión en salarios.
Un panorama difícil de revertir
No está claro, según Roberts, si EE.UU. podrá aplicar una nueva regulación del sistema financiero y repatriar sus capitales para hacer revivir su economía. En especial, porque el Gobierno, controlado por intereses económicos corruptos, no se preocupa por las necesidades de la población y solo protege las ganancias de Wall Street. "Hoy, el capitalismo de EE.UU. hace su dinero vendiendo la economía estadounidense y a la gente que dependen de ella", aseguró.
Frente a esta conjunción de factores, para el analista, a menos que EE.UU. destruya al mundo en una guerra nuclear, al caer junto a sus Estados vasallos -como los europeos, Canadá, Japón y Australia- se configurará un nuevo mundo, en el que el Occidente corrupto será solo un componente insignificante.
WALL STREET ENTRA EN PÁNICO: 3 FACTORES QUE NO DAN TREGUA
La demanda mundial podría ser mucho más débil de lo que consideran los economistas.


REUTERS/Lucas Jackson
De acuerdo con la revista 'Time', a pesar del petróleo y la economía, hay más factores entre las razones de la caída de valores. El índice Dow Jones bajó más de 400 puntos en las primeras operaciones el pasado 15 de enero por la tarde, empujándolo por debajo de los 16.000 por primera vez desde el verano pasado. Es la séptima vez en el año que el índice de referencia se ha hundido por tres dígitos en un día, aumentando los temores de que el mercado alcista de los últimos 7 años podría estar llegando a su fin. Estas son las tres razones por las que Wall Street está en pánico.
30 dólares
Los precios del petróleo cayeron por debajo de los 30 dólares por barril, alcanzando niveles que no han sido registrados desde el 2004. El desplome de precios en la energía suelen considerar una tendencia alcista, debido a que se disminuye el costo para hacer negocios para una amplia variedad de industrias, desde la fabricación hasta el transporte. Además, de acuerdo con 'Time', los precios del petróleo podrían ser "una señal preventiva" y en este caso los inversores están preocupados de que el crudo históricamente barato es un signo ominoso de que la demanda mundial es mucho más débil de lo que consideran los economistas.
Menos del 0,2%
El Índice de Precios al Productor (IPP) cayó un 0,2% en diciembre y se hundió un 0,1% en los últimos 12 meses a 31 de diciembre. A nadie le gustaría una inflación galopante, aunque, de acuerdo con la revista, el punto central de los esfuerzos de la Reserva Federal de varios años para estimular la economía a través de las tasas de interés cercanas a cero y las compras de bonos se radicó en crear suficiente inflación en la economía para asegurar que esta no se deslice en una espiral deflacionaria. Así, algunos datos económicos decepcionantes, incluyendo un informe que mostró que la producción industrial cayó un 0,4% en diciembre, genera temores de que EE.UU. podría caer en una nueva recesión si la economía mundial sigue con su deterioro.
Reducción de un 12%
Con 400 puntos de caída el 15 de enero, el Dow Jones se ha reducido un 12% desde sus máximos del 2015, es decir, el mercado de valores de EE.UU. está en una 'corrección' oficial que se define como una caída de 10% al 19,9%. El índice de Standard & Poor 500 también muestra un desplome. Estos factores produjeron una serie de preocupaciones de que el mercado alcista que comenzó en marzo del 2009 podría estar llegando a su fin. Y ese miedo ha llevado a un mayor aumento en las ventas.
BANCOS CENTRALES DEL MUNDO SE DESHACEN DE LOS BONOS
DEL TESORO DE EE.UU. A UN RITMO RÉCORD
Algunos economistas sostienen que al ritmo actual, la mayor parte de los títulos de los bancos extranjeros podrían estar vendidos dentro de tan solo tres meses.
Guadalupe Pardo - RT
De acuerdo con los últimos datos de la Reserva Federal, en la primera semana de 2016 los bancos centrales extranjeros vendieron bonos del Gobierno de EE.UU. por un valor de 12.000 millones de dólares y durante la semana siguiente se deshicieron de otros 34.500 millones de dólares en bonos, lo cual constituye "el peor inicio de año de la historia", según recoge el portal Vestifinance.

Como resultado, la cantidad total de los bonos estadounidenses en las arcas de bancos centrales extranjeros se redujo hasta 2,962 billones de dólares, el nivel mínimo desde abril de 2015.
Mientras tanto, la caída semanal fue la mayor desde que China comenzó la liquidación de sus reservas de bonos del Tesoro a mediados de 2014.
Según destaca el portal, la tendencia actual "no es nada sorprendente" ya que debido a una alta volatilidad y a la crisis en muchas economías en desarrollo, los bancos centrales se ven obligados a vender los activos en dólares con el fin de estabilizar la situación de la moneda nacional o los mercados de valores.
El rol de China
Al parecer, China, que sigue vendiendo bonos del Gobierno de Estados Unidos, desempeña un papel importante en esta dinámica.
China gastará una gran cantidad de dinero para frenar la salida récord de capitales, pero aun así tendrá que permitir la libre flotación de su moneda, lo cual no hará más que empeorar la situación
En este sentido, muchos economistas explican que las caídas tan drásticas están relacionadas exclusivamente con la venta de activos por parte del Banco Popular de China, seguido por otros bancos centrales asiáticos.
Por su parte, otros expertos señalan que, aunque bien no se puede subestimar la importancia de las acciones de China, la tendencia ha sido creada por casi todos los bancos extranjeros que están vendiendo bonos. "Esto tiene sentido puesto que actualmente muchas monedas están cayendo frente al dólar estadounidense y los reguladores están tratando de contener esta caída", puntualiza el artículo de Vestifinance.
¿Estamos ante "un gran choque"?
En esta situación, las preguntas que surgen son: ¿cuánto tiempo durará esta venta activa de bonos estadounidenses? ¿Cuánto tiempo durarán las reservas de los países, sobre todo las de China? "Algunos economistas sostienen que al ritmo actual, la mayor parte de los títulos de los bancos extranjeros pueden venderse en tan solo tres meses", indica el portal para advertir que "será un gran choque".

"Por un lado tendremos a China, que gastará una gran cantidad de dinero para frenar la salida récord de capitales, pero que aun así tendrá que permitir la libre flotación de su moneda, lo cual no hará más que empeorar la situación", explica el artículo.
"Por otro lado, no está claro cómo afectará todo esto a los bonos del Tesoro de EE.UU. y su rentabilidad", concluye el texto.