¿LA TERCERA GRAN CRISIS MUNDIAL DEL CAPITALISMO SERÁ LA ÚLTIMA? 



TAMBIÉN HUBO CRISIS TERMINALES 



Por Fernando Del Corro (*)
Rebanadas de Realidad

La historia de la humanidad registra una enorme cantidad de crisis económicas en todo tiempo y lugar. Las más fueron, precisamente, acotadas a un momento y a un espacio geográfico y, con los costos de cada caso, pudieron ser resueltas. Costos que recayeron, sistemáticamente, en los sectores más débiles de las diferentes sociedades. Pero también hubo crisis terminales para grandes estructuras político-económicas que acabaron con los imperios de sus respectivas épocas. Hubo dos muy claras que se asemejaron en un aspecto central y que terminaron en forma similar aunque sus orígenes hayan tenido razones diversas. Una fue la del Antiguo Imperio de Egipto, unos 4.500 años atrás. La otra puso fin al Imperio Romano unos 2.800 años después. Ambas tuvieron un eje que hoy se repite en nuestros tiempos, a 23 siglos de la desaparición formal del Imperio Romano, aunque bajo formalidades diferentes: la pérdida del poder político central a manos formas feudales que en aquellos casos surgieron de la nomarquización y del colonato, respectivamente, y en la actualidad de las corporaciones transnacionales.

Egipto alcanzó su mayor esplendor con la IV Dinastía, durante cuya duración se construyeron las famosas pirámides de Gizah. Era notable su desarrollo cultural y científico, sobre todo en el ámbito de la medicina. En ese período apareció el primer sistema previsional del que se tienen noticias. También se desarrolló la distribución de correos del cual hoy se ha rescatado una carta, aunque de la VI Dinastía, cerca de 400 años después, correspondiente al faraón Pepi II, cuya enorme longevidad le permitió gobernar, al parecer, 94 años. Una cuestión central del poder económico de las III, durante la cual brillaron médicos y arquitectos (como el llamado Sinhué en la novela de MikaWatari, tomado se sunú, médico en egipcio), especialistas en técnicas sofisticadas, hasta se cree que en trepanaciones de cráneo y diseñadores de la pirámide escalonada de Djoser y IV Dinastías fue la inexistencia de la propiedad privada sobre la tierra, administrada por los faraones en nombre del dios Ra. Pero con el tiempo los señores de la guerra lograron hacerse del dominio de la misma y terminaron con el poder real, sobre todo aprovechando la incapaz vejez del citado Pepi II y terminaron con el Antiguo Imperio que devino en una muy larga época de caos de la cual, con el tiempo surgió el Imperio Medio, pero la gloria había quedado atrás para siempre. Esos nuevos propietarios fueron los nomarcas que eran los verdaderos gobernantes de sus zonas.

La mayor extensión territorial del Imperio Romano se dio a la muerte de Marco
Ulpio Trajano en 117 cuando ese emperador se hallaba preparando una expedición para ocupar la India. Lo reemplazó su coterráneo Publio Elio Adriano (ambos nacieron en el actual municipio sevillano de Santiponce, entonces denominado Itálica) quién pronto se anotició de las dificultades del tesoro y desistió del proyecto. Para entonces cada expansión generaba resultados financieros negativos ya que el costo de mantenimiento de las fuerzas de ocupación era mayor que lo que se recaudaba en las mismas zonas. Por ello Adriano comenzó por retirarse del actual Irak, luego hizo la paz con los judíos y siguió en esa línea con la construcción de una muralla entre la ocupada Inglaterra y la rebelde Escocia, el “Muro de Adriano”, para poner punto final al conflicto con los pueblos de la segunda. Pero sus sucesores volvieron a las andadas y llevaron al quebranto al estado romano que se vio jaqueado militarmente por los crecientes levantamientos lo que llevó al emperador Cayo Aurelio Valerio Diocles (Diocleciano, nacido esclavo), en 259, a sancionar la ley “De capitatioiugatio” (acerca del capital y el trabajo), una suerte de anticipo de lo que se conoce como “impuesto a la renta potencial”. Con ella apuntó a sanear las cuentas públicas y hacer que los terratenientes aportasen lo suyo. Sin embargo, al englobar a todos los campesinos con el mismo tratamiento, con ella hizo quebrar a todos los más chicos y a concentrar la tierra en unos pocos, lo que se dio en llamar el “colonato” y del cual surgió el feudalismo que se conoce. Los emperadores se fueron opacando y aunque Flavio Claudio Juliano (mal llamado “el apóstata”) realizó una exitosa reforma recaudatoria encarada por su ministro de Economía, el conde Félix, a mediados del Siglo IV, a su muerte el régimen feudal se fue consolidando y fue el que sobrevivió a la desaparición formal del Imperio en 476. Cabe acotar que ya en el censo de 312 en la ciudad de Roma existían 793 tiendas de expendio de drogas, comercio que aportaba el 15% de la recaudación total.

De todas maneras la idea del imperio global, que viene desde muy antiguo y que tuvo un exponente en Polibio de Megalópolis, en el Siglo II Antes de Nuestra Era (ANE), al escribir su corolario de las guerras púnicas, se mantuvo. La globalización, como hoy se la denomina, fue retomada en el Siglo XI por el papa toscano Gregorio VII y tuvo, en el Siglo XVI, a su gran teórico en el piamontés MercurinoArborio di Gattinara, el canciller del rey español Carlos I, quién amén de escribir al respecto intentó llevarlo a la práctica con el imperio donde no se ponía el sol. Pero la expansión, básicamente por la compra de la corona del Sacro Imperio Romano Germánico, también hizo quebrar al tesoro español a pesar de los ingresos metalíferos obtenidos del saqueo americano y así es que los reyes Habsburgo nunca pudieron ejercer como el poder hegemónico mundial ni tampoco sus sucesores británicos desplazados a fines del Siglo XIX por sus ex colonias, los ahora Estados Unidos de América, como la mayor economía planetaria, circunstancias en las que el periodista y diplomático William Eleroy Curtis puntualizó la idea del “destino manifiesto” de su país como principal teórico del Congreso Panamericano de Washington de 1889-1890 cuando el gobierno del presidente Benjamin Harrison intentó imponer el dólar estadounidense como moneda continental, eliminar las barreras aduaneras y algunas otras normas más del estilo. Todo ello fue impedido por la delegación argentina integrada por los luego presidentes Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña. De alguna manera esa conferencia sirvió para dar la razón a Simón Bolívar cuando en el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 expresara que “los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para sembrar la América de miserias en nombre de la libertad”.

La “Gran Guerra”, luego rebautizada como “Primera Guerra Mundial”, sirvió para consolidar la primacía estadounidense a nivel ecuménico. La primera gran crisis capitalista planetaria, desatada en Viena en 1873 y de la cual recién se terminó de salir tras la PGM, había perjudicado menos a los EUA que a Europa. La Argentina se había envuelto en la misma y el impacto se hizo sentir durante la gestión presidencial de Nicolás Avellaneda quién convocó al “hambre y la sed” de la población para pagar las deudas pese a lo cual en 1890 se produjo un estallido que afectó a vecinos como el Brasil, Chile, el Paraguay y el Uruguay y a países europeos como España y Portugal. Crisis local de la cual recién se salió, más allá del arreglo transitorio de Carlos Pellegrini, con el “Arreglo Romero” (del entonces ministro de Economía Juan José Romero), en 1893, durante la presidencia de Luis Sáenz Peña cuando se inició el gran ciclo macroeconómico al que pusieron fin, en 1913, las Guerras de los Balcanes. El “Arreglo Romero”, donde jugó un rol clave el empresario Ernesto Tornquist, amigo del gran economista argentino Jean Silvio Gesell, sirvió luego de antecedente para otras soluciones internacionales como el salvataje de Alemania de 1953.

A la crisis de superproducción de 1873, 56 años después, en 1929, le siguió el estallido financiero de 1929, pero esta vez fue en la Bolsa de Nueva York y no en la de Viena. La solución final de la misma también llegó con un conflicto bélico, la Segunda Guerra Mundial, pero en el ínterin se apeló a una serie de medidas que impulsaron el proteccionismo globalmente, en particular con las ideas del inglés John Maynard Keynes aplicadas en los propios EUA por el presidente Franklin Delano Roosevelt. Ideas similares a las puestas en práctica en Alemania por Adolph Hitler. Sólo dos países estuvieron al margen de la crisis que fueron China y la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. La primera envuelta en un gran conflicto tras la muerte del presidente SunYatSen en 1925 y la segunda enmarcada en el gran plan quinquenal de desarrollo de 1928 sancionado por el gobierno de IosipVisarionovichDzughasvilli (Stalin). Hasta cierto punto también pudo ir mejorando su situación la Italia de Benito (en homenaje al mexicano Benito Juárez) Amilcare Andrea Mussolini.

Tras la SGM el predominio estadounidense sólo se vio equilibrado en lo militar por la URSS pero su hegemonía económica, financiera y monetaria se fue consolidando. Luego del abandono por parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte de los tratados de Bretton Woods su moneda se convirtió en el valor de reserva aún después de que el 16 de agosto de 1971 perdió su carácter de convertible en oro a raíz de una decisión del presidente Richard Milhaus Nixon en el marco de la Guerra de Vietnam. Las grandes empresas se fueron convirtiendo en corporaciones transnacionales (mal llamadas multinacionales porque no son de varios países sino que los atraviesan). Así se instalaron en todos los continentes y, en particular, tomaron el control de casi toda América Latina, su “patio trasero”. El comercio entre las propias empresas fue creciendo hasta llegar en la actualidad a que las transacciones intracorporativas superan el 60 por ciento del total mundial. Pero el aprovechamiento de mejores ventajas laborales, de menores controles ambientales y similares hizo que la deslocalización productiva diera lugar a una economía centrada en los aspectos financieros con capitales que se fugan de un lugar a otro manejados desde paraísos fiscales, mientras en los EUA quedaron como casi exclusivas producciones las bélicas e informáticas. Pero también esta última se fue deslocalizando siendo más atractivos los bajos salarios, sobre todo de la India. Un caso paradigmático en Europa es el de la ex Fiat (Fábrica Italiana de Automóviles de Turismo), ahora Fiat Chrysler Automóviles que mudó su sede legal de Turín a los Países Bajos, la fiscal al RU y la producción a diversas plantas, entre ellas, centralmente, la de Serbia mientras en Italia crece el desempleo y se derrumba el estado. Un sistema de generación de ganancias basado en la reproducción del dinero por sí mismo era insostenible. Un señor quería comprar una casa que valía 100.000 dólares estadounidenses y un banco le prestaba 80.000, pero como había una gran especulación y las propiedades aumentaban todos los días, ese señor quería cambiar el auto y sobre la misma hipoteca le prestaban 20.000 más, pero como los valores de las fincas se seguían disparando el propietario en cuestión planificaba un viaje de placer a Europa y le daban otros 30.000. La casa que originalmente valía 100.000 ahora, en poco tiempo, tenía una hipoteca por 130.000. Como eso muchas otras cosas y la bola, como correspondía, terminó estallando en septiembre de 2008, como unos pocos habíamos venido adelantando durante algunos años previos. De hecho, con menos efectos, se habían ido produciendo efectos premonitorios como la quiebra de la BaringBrothers en 1985 producto de los manejos derivativos en Singapur; o los efectos “tequila” de México, “vodka” de Rusia y “cachaza” del Brasil, de los cuales la Argentina había ido zafándose en base a endeudamientos.

En tanto las transnacionales han generado un nuevo sistema feudal, aunque no territorial, al estilo de lo planteado décadas atrás en el filme “Rollerball”. Unos pocos jerarcas de corporaciones resuelven las pautas a seguir mientras los gobernantes son ajenos a todo. La Reserva Federal (el banco central de los EUA), organismo conducido por los financistas privados, establece sus propias políticas y viene emitiendo a razón de u$s 75.000 millones mensuales, es decir 900.000 al año, con lo cual en poco tiempo se han lanzado al mercado varios billones. El endeudamiento de los grandes países crece aceleradamente y así, el RU, el principal deudor, entre los pasivos públicos y privados suma más de cinco veces su producto interno bruto, superando por muy poco al Japón. Los EUA deben más de tres veces el suyo, incluyendo que sus municipios, solamente, suman más de u$s 3 billones (millones de millones) en tanto sus ajustes han llevado a la quiebra a varias ciudades y al borde del colapso a estados como el de California, el más importante entre los 50, y que hasta el estallido de la crisis ocupaba, tomado como país, el sexto lugar entre las economías planetarias.

Respecto del rol de las transnacionales vale la pena recordar una observación que hiciese el escocés Adam Smith cuando en 1776, en su gran obra sobre “Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”, advirtió que las sociedades anónimas iban en camino de convertirse en una gran fuerza socialmente peligrosa por cuanto implicaban la progresiva desaparición del capitalista propietario de una empresa desplazado por grupo gerenciales que iban a desinteresarse no solamente del bien común sino de los propios accionistas, como ha terminado ocurriendo. Una idea que luego retomaron, entre otros, James Burnham, en “La revolución de los directores” y, más tarde, John Kenneth Galbraith, en algunos de sus trabajos como asesor de John Fitzgerald Kennedy. Ese típico manejo gerencial es el que tuvo que ver con los más graves quebrantos de las últimas décadas, como los de la BaringBrothers, Parmalat, Elf, Enrom, WorldCom, LehmanBrothers y otros, en los cuales todos perdieron menos los gerentes que se llevaron multimillonarias indemnizaciones, a veces centenarias en dólares estadounidenses.

La deuda acumulada a nivel mundial en el largo lustro transcurrido desde 2008 ha crecido un 30% y se han comenzado a revertir ciertas políticas como las de las bajas tasas de interés lo que está perjudicando a algunos tomadores de capitales golondrinas como es el caso del Brasil. Una cuestión central es la potenciación del desempleo con índices particularmente altos en países secundarios de la Unión Europea como es el caso de Grecia donde llega al 28% y España al 25,8, afectando particularmente a los jóvenes con el 64,1 y el 54,3, respectivamente. En Francia el número ha crecido en 3,3 millones y hasta se hace sentir en países extraeuropeos que no se mencionan en los diarios como es el caso de Australia donde ha alcanzado una cifra récord. Otro ítem es el de los quebrantos donde en Italia se asiste a un grado de incobrabilidad nunca registrado en la historia, mientras que en Francia, en 2013, la desaparición de empresas por endeudamientos imposibles de pagar ha alcanzado el mayor nivel desde el inicio de la crisis. En España los valores de las propiedades están cayendo entre el 10 y el 15% mientras en Turquía los problemas económicos ya han provocado desbordes sociales. Ucrania desembocó en un conflicto político que causó la caída del gobierno y un grave problema militar en la región. En el Japón, en sólo los primeros 45 días del año la merma bursátil fue del 14%. En cuanto a las operaciones del rubro en los EUA se observa una enorme similitud con lo ocurrido a partir de octubre de 1929. Serias dificultades financieras se verifican en la India y Tailandia. En el Africa Subsahariana también los problemas se han agudizado con países como Ghana al borde del colapso. China, en ese marco, como Alemania en el de la UE, no están al margen de lo que acontece. Los alemanes se quedan sin mercados de la UE donde ejercía su control y China empieza a aplicar cambios estratégicos y ha atenuado su política crediticia, que había llegado a los u$s 24 billones, al punto de que una empresa carbonífera entró en cesación de pagos a comienzos de año. Además sus autoridades planean disminuir sus adquisiciones de bienes agroindustriales para reemplazarlas por las materias primas, como la soja, para luego reprocesarlas en la propia China, al tiempo que compran tierras en la costa índica del Africa para generar sus propias producciones. En ese marco la situación de la Argentina, en medio de las graves dificultades que se acrecientan, y con sus propios problemas, como el inflacionario, debe dar lugar a una severa política estratégica dando al estado un rol clave en las áreas productivas avanzando hacia un sector en el que el país tuvo grandes iniciativas, como es el de la “inteligencia agregada”, como lo llamaba Vittorio Orsi, en general frustrado por razones políticas bajo la presión de los sectores externo dependientes. En tanto, a nivel mundial, ante las debilidades de muchos estados, como lo vienen mostrando las diferentes crisis, sobre todo europeas, los avances del nuevo esquema feudal hacen que el sistema globalizado necesite cada vez más de las intervenciones militares, rol al que ha destinado a los EUA ya sea a través de su propio accionar o de la provisión de armamentos de su producción. ¿Generarán un nuevo fin sistémico como lo hicieron los nomarcas egipcios o los colonos romanos mediante un caos generalizado o podrá producirse una reacción popular que permita el establecimiento de formas económico-sociales más justas?. Es de desear esto último y para concretarlo es necesaria una gran movilización de los ampliamente mayoritarios sectores afectados por la realidad en marcha; movilización que impulse un proyecto estratégico de cambio con una clara perspectiva de desarrollo nacional y de integración regional, que también implique a otras regiones postergadas del planeta y cuyas miras estén puestas en el bienestar de siete mil millones de habitantes y no solamente en los pobladores de un grupo de países selectos como sucediera en su momento con la teoría del “estado de bienestar” desarrollada por el bengalí Henry William Beveridge, retomando un concepto de Silvio Gesell, pero cuya aplicación en Europa sirvió sólo para distribuir mejor en esa pequeña parte del mundo la plusvalía obtenida de la explotación de sus periferias. Y en ese marco es vital la reconstrucción de los estados nacionales como se hiciera en cada etapa de resurgimiento o de salto cualitativo en la historia de la humanidad.

Complementariamente a la visión prospectiva es interesante observar la situación contemporánea de la economía internacional donde la transformación del BRICS de un simple bloque político, donde cada uno de sus cinco integrantes jugaba su propia estratégica económica, en una alianza que incluye este aspecto como cuestión esencial implica un cambio substancial en la relación del poder en el marco de la neofeudalización contemporánea.

El bloque del BRICS, integrado por el Brasil, Rusia, la India, China y Suráfrica, representa la mayor concentración de riqueza, con un producto bruto sumado de 23,9447 billones de dólares estadounidenses que representa el 27,45 por ciento del producto bruto mundial que alcanza a 87,25 billones.

Las cifras surgen de la medición del producto interno bruto (pib) por poder de compra (ppp), hoy utilizada en las mediciones de las principales organizaciones oficiales y privadas, incluyendo las de la Central de Inteligencia Americana (CIA), que evalúan aspectos como las relaciones de los términos de intercambio más realistas que el viejo PIB tradicional.
Esos casi 24 billones surgen de los 13,39 billones que aporta China, de los 4,99 billones de la India, los 2,553 billones de Rusia, los 2,416 billones del Brasil y 595.700 millones de Suráfrica, el integrante más pequeño de ese quinteto.

De ellos China ocupa el segundo lugar, en el ordenamiento mundial, detrás de los Estados Unidos de América, mientras que la India está en el tercero tras haber superado al Japón, mientras que Rusia y el Brasil se suceden en el sexto y séptimo respectivamente, quedando sólo más rezagada Suráfrica en el 25, algo detrás de la Argentina que se sitúa en el 22.

Los primeros lugares en el escalonamiento económico planetario, que se ve reflejado en la conformación del Grupo de los 20, el G-20, lo conforman los EUA (1), China (2), India (3), Japón (4), Alemania (5), Rusia (6), Brasil (7), Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (8), Francia (9), México (10), Sur Corea (11), Italia (12), Canadá (13), España (14), Indonesia (15), Turquía (16), Australia (17), Irán (18), Arabia Saudita (19), Taiwán (20), Polonia (21), Argentina (22) y Países Bajos (23).

El BRICS, en consecuencia, con su 27,45% supera al NAFTA (North America Free Trade Agreement) conformado por los EUA, Canadá y México que con un total de 20,083 billones representa casi el 23,02% y a la Unión Europea que con toda su amplitud alcanza los 15,85 billones, es decir el 18,28 del pibppp mundial.
Ello implica que entre estos tres grandes bloques se acumula el 68,75% del total ecuménico a lo que si se le suma un 7,45% de un área informal conformada por el Japón y Sur Corea, con 6,395 billones y el 7,45% se llega a un 76,2%, lo que hace que en un grupo de una treintena de países se centran más de tres cuartas partes de la generación mundial de riqueza.

En el caso del Mercado Común del Sur (Mercosur), que incluye al Brasil, integrante del BRICS, su producto llega a los 3,696.57 billones, que surgen de los ya citados 2,416 billones del referido Brasil, los 771.000 millones de la Argentina, los 407.400 de Venezuela, los 56.270 del Uruguay y los 45.900 del Paraguay, con lo cual surge de la región casi el 4,24% del total.

Resulta importante observar la evolución de todos esos números ya que de los mismos se verifica que el crecimiento del 4,2% registrado en el producto mundial entre 2012 y 2013 en buena medida surge del 23,% que no está comprendido en los grandes bloques ya citados y que se corresponde con el desplazamiento de las grandes corporaciones transnacionales hacia zonas de la llamada “periferia” donde se pagan salarios menores y no hay controles ecológicos, entre otras cuestiones, además del impulso de la locomotora china donde es determinante el rol de las mismas corporaciones transnacionales.

Así se verifica que existen países como Serbia, en los Balcanes, o el Paraguay, en Suramérica que en igual período crecieron un 12%, mientras que entre las naciones que lideran la economía mundial sólo China registra valores que impulsan el promedio mundial con una mejora del 7,8%, acompañada por Indonesia con el 5,4%.

Como contrapartida, los EUA solamente crecieron un 1,5%; la India un 2%; el Japón un 1,9%; Alemania un 0,5%; Rusia un 1,3%; el Brasil un 2,3%; el RU un 1,8%; Francia un 0,3%; México un 1,2%; Sur Corea un 2,8%, y Canadá un 1,6%.
Tampoco faltaron algunos que, medidos en su pibppp, registraron mermas como, entre otros, en los casos de Italia (0,2%), España (2,8), Irán (1,6%), la Argentina (3,5) y Países Bajos (0,9%).

En lo que hace a los bloques el BRICS creció casi un 5,4%, el Nafta un 1,5%, la UE sólo un 0,01% mientras que el informal Japón-Sur Corea lo hizo en un 2,2% y el Mercosur en un 2,5%.

En tanto continuó el crecimiento la deuda de la mayor parte de los países, dentro de los cuales la mayor, en términos cuantitativos, corresponde a los EUA mientras que en la relación con su pibppp la mayor es la del RU, seguida por la del Japón, ambas con más de cinco veces sus respectivos productos.

Ello hace que la deuda mundial ronda los 228 billones, es decir unas 2,6 veces los 87,25 que se generaron en el mundo en 2013, mientras que los pasivos acumulados por los estados alcanzan a los 55,236 billones, es decir a un 63,3% del pibppp mundial.V

Como casos particulares que merecen alguna mención puede hablarse de Polonia, el único país del ex bloque socialista de Europa Oriental que ha logrado situarse en una situación relativamente importante, en el vigésimoprimer lugar, como se señalara, por delante de la Argentina, con un producto de 814.000 millones y un crecimiento interanual del 1,4%.

Mientras, Israel, exponente de la política de la guerra caliente desatada en el Cercano Oriente, en mérito a ello y su industria bálica, tiene una economía que ocupa el lugar número 49 en el mundo y registró un crecimiento interanual del 3,2%.

De los grandes golpeados en medio de la crisis europea, además de los casos ya mencionados, como los de España, Italia y las propias Francia y Alemania, en el caso paradigmático de Irlanda, en el lugar 58, se observó en 2013 un modestísimo crecimiento del 0,5%, mientras que Islandia, que optó por la inteligente estrategia de dejar caer a los bancos en problemas, con su modesto lugar de 150 en el mundo, registró una suba del 1,8%; en tanto Grecia registró una dramática caída del 4%, mostrando, además de todas las razones antes mencionadas, la inviabilidad de una moneda real común entre un conjunto de naciones en lugar de avanzar hacia una inteligente estrategia basada en las monedas virtuales como las que ahora plantea el BRICS o como, con dificultades, algunos estados de América Latina intentan desarrollar el Sistema Unico de Compensación Regional (SUCRE).
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(*) Periodista, historiador graduado en la Facultad de Filosofía y Letras (FyL) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), docente en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la UBA en "Historia Económica Argentina" y subdirector de la carrera de "Periodismo económico" y colaborador de la cátedra de grado y de la maestría en "Deuda Externa", de la Facultad de Derecho de la UBA. Asesor de la Comisión Bicameral del Congreso Nacional para la Conmemoración del Bicentenario 1810-2010.