ANÁLISIS DE LA VICTORIA ELECTORAL DE LA ULTRADERECHA EN ARGENTINA 



“EL MODELO PROGRESISTA SE AGOTÓ Y LAS POLITICAS CONTRADICTORIAS DE ESOS GOBIERNOS TERMINAN PROVOCANDO QUE VUELVA LA DERECHA” 



El análisis de James Petras
“Los gobiernos auto titulados progresistas no quieren enfrentar la realidad de que el modelo de extracción de capital agro mineral como base de la Economía se agotó hace tiempo” y “comenzaron a perder apoyo entre los sectores populares, particularmente de la clase media”, dijo el sociólogo norteamericano, profesor James Petras, en su espacio semanal por CX36 (*). “Ante el hecho de que el deterioro empieza a afectar el bolsillo de la gente, la idea de ir más allá del populismo y del nacionalismo hacia el socialismo, estaba sobre la agenda” pero “cuando los gobernantes no toman ese camino, terminan preparando el camino para que vuelva la derecha” que “aprovecha las dificultades económicas que afectan a los sectores populares y –obviamente- con el gran respaldo del capital nacional e internacional. Eso ha pasado en Argentina”, aseveró. Petras también habló de la militarización de Europa bajo el pretexto del terrorismo islámico, se refirió a las acciones del fascismo en Ucrania y condenó el poder del sionismo en EEUU que posibilitó la liberación del espía Jonathan Pollard. Transcribimos este completo análisis que Usted puede volver a escuchar aquí:
http://www.ivoox.com/columna-james-petras-encx36-23nov15-audios-mp3_rf_9483753_1.html
Efraín Chury Iribarne: James Petras, buenos días. Bienvenido a los micrófonos de la 36. ¿Cómo estás?
James Petras: Estamos bien. Con la primera nevada, poco, unos centímetros nomás, pero indica que ya estamos entrando en el invierno. Espero que allá estén disfrutando del sol en la playa.

EChI: No tanto. Sol pero aún playa no. Pero comencemos.
La ultraderecha ganó las elecciones en Argentina este domingo, y hoy ya anunció que buscará expulsar a Venezuela del Mercosur; que negociará con los fondos buitres y volverá al FMI. Queríamos escuchar tu análisis sobre esto.

JP: Primero debemos anotar que el modelo de extracción de capital agro mineral como base de la Economía, ya se agotó hace tiempo –como lo hemos dicho aquí-. La idea de que se pueden compartir los grandes ingresos entre capitalistas, financieros, trabajadores pensionistas; es un modelo que se agotó hace tiempo y hay que elegir entre obreros, trabajadores, empleados; o capitalistas.
En ese sentido, los gobiernos auto titulados progresistas no querían enfrentar esta realidad y comenzaron a perder apoyo entre los sectores populares y particularmente de la clase media, como ha pasado en Brasil, Argentina, Uruguay y últimamente en Venezuela y otros países.
Entonces, ante el hecho de que el deterioro empieza a afectar el bolsillo y la inflación empieza a despertar, podemos decir que la idea de que hay que ir más allá del populismo y del nacionalismo, hacia el socialismo, estaba sobre la agenda. Y cuando los gobernantes de esos países no tomaron ese camino, prepararon el camino para que vuelva la derecha, aprovechando las dificultades económicas que afectan a sectores populares y –obviamente- con el gran respaldo del capital nacional e internacional. Eso ha pasado en Argentina.
Ahora, este agotamiento, dejó al país polarizado en una forma indirecta. Claramente (Daniel) Scioli no representaba una alternativa socialista ni progresista en el sentido popular. Pero el país queda sumamente polarizado y en ningún sentido (Mauricio) Macri tiene un mandato para estas medidas extremistas que está preparando.
Debemos esperar que Macri lance una ofensiva fuerte, empezando con el nombramiento de su gabinete. Según escuchamos en Wall Street, está preparando un equipo como (Domingo) Cavallo y los ultra neoliberales más agresivos. Entonces ese gabinete será la primera medida que mostrará la cara ultraderechista.
Ya los grandes capitales aquí están esperando las privatizaciones, la liberalización, están preparando las maletas para una invasión capitalista internacional imperialista a Argentina. Un imperialismo por invitación.
Y Macri –no hay ninguna duda- que va a adoptar medidas que van hacia la devaluación del peso argentino, que resultará en una gran pérdida del poder de consumo de los trabajadores en Argentina, pero favorecerá enormemente a los sectores financieros. Esta devaluación es lo primero.
En segundo lugar, los recortes fiscales, lo que va a provocar una gran caída en lo que perciben los beneficiarios de pensiones, los empleados públicos y cualquier otro sector social que reciba alguna transferencia pública.
Eso también tiene enormes repercusiones, porque como hemos dicho, la sociedad argentina se ha polarizado. Y una cosa muy peculiar, es que los argentinos de todas las clases tienen la tendencia a quejarse de todo, se quejan del fútbol, se quejan de los gobernantes, etc. Algunas veces tienen razón, pero otras veces pierden de vista las consecuencias de rechazar algo sin tomar en cuenta lo que va a surgir.
En este caso, podemos decir que un sector popular y particularmente la clase media, ha decidido caer en la trampa del “cambio”, sin saber exactamente qué significa ese cambio. Y una cosa más, si los argentinos son quejosos también saben luchar por las cosas que afectan su bolsillo. Entonces, los mismos que votaron por Macri –o al menos algunos- son los que van a salir a la calle una vez que el impacto social y económico empiece a afectar su bolsillo, sus ingresos, sus empleos, las posibilidades de conseguir algún seguro, etc.
Creo que esto va a detonar en la lucha de clases más feroz que hemos visto en los últimos tiempos, va a despertar esa capacidad de huelgas generales que solamente encontramos en Argentina y tal vez en Uruguay. Y ese también va a ser un gran obstáculo para Macri poder realizar sus políticas. Si trata de seguir a pesar de los conflictos, a pesar de la resistencia, podría llegar a ser algo muy grave.
Es decir, la clase obrera más o menos dormida durante el período de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, va a despertar abruptamente y vamos a ver una intensificación de la lucha de clases en todo sentido.
Ese es un pronóstico por los que están llorando ahora por el agotamiento del modelo progresista. Era inevitable, porque todo el modelo progresista no era progresista. Era una política económica muy contradictoria y las fundaciones eran reaccionarias, a pesar de que la política de bienestar social era positiva. Las fundaciones eran bastante reaccionarias porque el eje eran los agro mineros, la gran minería, la gran agricultura, los exportadores y los financistas.
Y ahora, con Macri, la coincidencia entre sectores reaccionarios y gobierno va a fomentar enormes conflictos. Y yo creo que dentro de seis meses vamos a ver otra coyuntura. Las fiestas de Macri hoy van a terminar en las calles con otro tipo de actividad que no es exactamente abriendo champagne y bailando sobre el escenario.
Vamos a ver otro tipo de confrontación es y piqueteros y otras formas de resistencia.
EChI: Pasemos al tema terrorismo, Francia, Bélgica. ¿Cómo podemos analizar esto?
JP: Hay dos terrorismos.
Está el terrorismo de Estado ahora, que está violando todos los derechos constitucionales de la ciudadanía, negando a cualquier persona el derecho de asamblea, de libre discurso, de posibilidades de manifestar alguna discrepancia. Ahora hay un estado de sitio, hay una militarización, entonces, el terrorismo estatal está luchando contra el terror de los islámicos.
Entonces, los ciudadanos sufren el doble terrorismo, el terrorismo de los fusiles y el terrorismo de la Policía y el Ejército.
Y lo mismo está pasando ahora en Siria, Irak, Yemen, donde los países occidentales, incluso Rusia, están bombardeando ciudades, caminos, mientras el ISIS también bombardea y descabeza víctimas.
Entonces hay una extensión y profundización del terrorismo en ambos lados, el terrorismo occidental que se llama “antiterrorismo” y el terrorismo islámico que habla de un nuevo mundo religioso.
En todo caso, los perdedores son la inmensa mayoría de la ciudadanía, los que están buscando cambiar los sistemas políticos y económicos y buscan defender la secularidad, la libre expresión, y también el bienestar de los pueblos. Y no hay ningún discurso ahora que encuentre espacio en esta situación de guerras entre los terrorismos estatales y territoriales. Y debemos entender este terrorismo como una política que no tiene nada que ver con defender la democracia, porque sabemos una cosa que nos hemos informado hace tiempo; que el terrorismo islámico recibe apoyo directo de Arabia Saudita y entrenamiento en Turquía; ambos, aliados de los países occidentales.
Y no sólo eso, porque también reciben armas de los Estados Unidos que trata de distinguir entre los terroristas occidentales y los terroristas anti occidentales, cuando los dos están mezclados constantemente.
Es una situación de poca atracción para los turistas que van a Europa, pero peor para los ciudadanos que tratan de seguir su vida rutinaria. ¿Qué es peor la amenaza de los islámicos o la presencia de militares y policías en cualquier lugar? Uno se sienta a tomar un café y ve fusiles por todos lados, quién sabe si un soldado nervioso no empiece a tirar por los fantasmas del terrorismo.
Creo que estamos en una situación bastante autoritaria y amenazante y la declaraciones de los gobernantes en Francia, en Bélgica, todos los gobernantes que han fracasado en la política económica, en la crisis económica, utilizan este pretexto del terrorismo para fortalecer la autoridad, monopolizar los medios y proyectarlos como figuras defendiendo al población, mientras tienen historias de fracasados generando enormes desempleo y pobreza que cultiva diferentes respuestas, incluso las respuestas terroristas.

EChI: ¿Qué otros temas estás abordando a estas horas?
JP: Una cosa que quiero comentar es el otro terrorismo que encontramos en Ucrania, donde los derechistas –el sector de derecha, se llaman- y los fascistas que están en el gobierno de Kiev, el gobierno golpista que tomó el poder con el respaldo de Estados Unidos; han destruido las estaciones de luz para Crimea, provocando apagones a gran escala. Han volado estaciones de energía, dejando hospitales, escuelas y cualquier otro edificio sin luz.
Ahora, son conocidos estos grupos terroristas, pero como son “nuestros” terroristas –como dicen los occidentales- no los persiguen, no buscan encarcelarlos. Ellos, junto con los gobernantes, son los responsables de lo que sufre Crimea, pero es parte de la táctica de hostigar a los rusos, hostigar a los pueblos ucranianos que no están de acuerdo con el golpe. Pero de eso no se habla en esta forma. Cuando uno escucha la televisión hablan de grupos “rebeldes”, de los grupos “anti rusos”, no utilizan la palabra terrorista a pesar que volaron lugares violentamente, utilizando dinamita, para aterrorizar a miles y millones de crimeos que están con Rusia. Y ese es el tipo de doble discurso, hablar de terroristas cuando sólo afectan a algunas personas occidentales pero hablar de rebeldes o desconocidos, cuando los terroristas están integrados en los equipos políticos occidentales, como es el caso de Ucrania.
Y por último quiero tocar otro tema. Aquí en Estados unidos, el gobierno de (Barack) Obama, liberó al mayor espía en la historia, un espía de Israel llamado Jonathan Pollard, que había robado decenas de bolsas de documentos confidenciales y los entregó a Israel. Alguno de estos documentos tenían nombres y apellidos de los operativos norteamericanos en la URSS. Israel tomó esos documentos y transó con la URSS para conseguir más inmigrantes judíos a Israel y la URSS consiguió los nombres y liquidó a cientos de agentes norteamericanos.
Entonces, por muchos años el señor Pollard no podría conseguir la libertad, pese a que todos los gobernantes israelíes lo defendieron como un gran héroe y un patriota ruso, por el trabajo sucio que hizo en el gobierno norteamericano como traidor y espía. Y lo pintaron como el gran patriota, una gran figura política defendiendo a Israel y su seguridad; pero en realidad el señor Pollard era un mercenario. Cobraba miles de dólares del gobierno israelí. Y no sólo eso. Buscó transar con otros gobiernos, incluso con África del Sur del apartheid, el racista; Pakistán y otros países, a cualquiera que podía venderle documentos.
Además, el señor Pollard cuando tuvo oportunidades de funcionar en el gobierno norteamericano, siempre buscó de alguna forma, fortalecer la posición de Israel y recibió el apoyo de todas las grandes organizaciones judías en los EEUU que lo pintaron como una figura virtualmente inocente.
Bueno, finalmente después de 30 años lo liberaron. Y la gente dice qué bueno, por fin se pudo conseguir su libertad. Pero ¿qué pasa con los verdaderos presos políticos como Mumia Abu-Jamal? El afroamericano que permanece desde hace más de 30 años en la cárcel (desde 1981) acusado de crímenes creados por la Policía y rechazados por todos los expertos legales. ¿Qué pasa con Leonard Peltier? Un gran dirigente indígena que ya lleva 38 años en la cárcel bajo acusaciones falsas.
¿Por qué quedan Mumia y Peltier en la cárcel mientras el gran espía Pollard está libre? Es porque el gran poder que tienen Israel y los sionistas que pudieron liberar a Pollard; pero todos los progresistas que hemos apoyado a Mumia y a Peltier no tenemos ese poder en el gobierno norteamericano. Entonces, los espías de extranjeros podrían ser liberados porque tienen vínculos con Israel y el sionismo, mientras que los grandes luchadores, libertadores, se quedan pudriendo en la cárcel.

EChI: Muy bien Petras. Como siempre muchas gracias por todo este aporte. Nos reencontramos el lunes.
JP: Muy bien. Y tendremos aquí una gran fiesta el jueves, el Día de Gracia le llaman, celebrando a los colonos que llegaron, los indígenas los enseñaron a comer pavo y después los colonos los traicionaron y les robaron su tierra.

EChI: Así es Petras y así continúa siendo.

LA DURA PRÓXIMA ETAPA EN ARGENTINA
Guillermo Almeyra
Rebelión

En Argentina, hoy, los ciudadanos deberán elegir entre dos variantes conservadoras y represivas de los movimientos sociales y es posible que gane un empresario multimillonario inculto y obtuso, pro-imperialista y neoliberal declarado que, pese a ello, tendría que aplicar una versión muy aguada del desarrollismo estatalista y extractivista.
Ha llegado a su fase final la política suicida de la desmovilización de los movimientos sociales, de la oposición a la independencia política y la libre creatividad de los trabajadores, de la concentración de las decisiones en el grupo que controla el gobierno creyendo que tiene el poder y que maniobra en y con el Estado (que sigue siendo capitalista). O sea, la etapa de los gobiernos llamados “progresistas” que buscaban modernizar y reforzar al capitalismo en sus países pero, al mismo tiempo, apelaban al distribucionismo y el asistencialismo para mejorar el nivel de vida (y el consumo de los productos de las transnacionales). En este fin de fase se revela también la miseria intelectual de los que siempre ignoraron que las reformas progresistas son solamente el subproducto de una relación de fuerzas impuesta al imperialismo y a las oligarquías por la lucha de los trabajadores campesinos, manuales, intelectuales contra la explotación y la dominación capitalista y no solamente por dorar y alargar las cadenas. Los que esperaron y esperan todo de Salvadores, Líderes Máximos y gobiernos “progresistas” sin recordar ni el proverbio popular de “a Dios rogando y con el mazo dando” ni que “la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos” están anonadados. Los trabajadores más conscientes, en cambio, se preguntan “¿y ahora, qué hacemos?” y también “¿cuál es la causa de este nuevo desastre?”.
En Argentina, los dos candidatos burgueses, que declaran abiertamente que reprimirán y que seguirán pagando la duda de las empresas asumida por el Estado, no tienen grandes diferencias y reunirán más del 95 por ciento de los votos emitidos porque los votos del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) se reducirán ya que muchos votarán por el “mal menor” Daniel Scioli. Medio país se enfrentará a la otra mitad. Pero eso será sólo en las urnas ya que ambos candidatos son peronistas de derecha, ambos se formaron en el menemismo cínico, corrupto y neoliberal y porque la mayoría de quienes voten por Scioli no confían en éste y lo apoyan sólo para evitar el “mal peor”, o sea, el triunfo de Mauricio Macri mientras que quienes voten por éste en su mayoría lo harán sin esperar mucho de él para protestar contra la prepotencia y la corrupción gubernamentales. Ni hay millones de sciolistas ni tampoco millones de oligarcas proimperialistas. Quien triunfe no tendrá votantes incondicionales que le den un margen de maniobra. Por el contrario, en plena crisis económica nacional y mundial y sin tener mayoría parlamentaria, deberá enfrentar la oposición de medio país y también la falta de confianza de la mitad de esa otra mitad que lo votó.
El margen de maniobra muy reducido del presidente que hoy se elija le obligará a modificar los plazos y las formas en que pensaba aplicar sus políticas recesivas y represivas y a negociar con los movimientos sociales de resistencia y con sus ex adversarios políticos. Macri, por lo tanto, no podrá prescindir del aparato estatal a pesar de sus declaraciones antiestatales ni podrá eliminar inmediatamente los subsidios a los servicios públicos o los planes asistenciales ni devaluar enseguida el peso sino que preferirá contraer grandes préstamos y hacer acuerdos de inversión leoninos para contener prioritariamente la resistencia social. La propaganda kirchnerista antimacrista aparecería así desmentida lo que hace correr el riesgo de reforzar algo la heterogénea banda derechista, proimperialista y oligárquica que apoya a Macri .
El FIT, por su parte, espera desde siempre un derrumbe del peronismo y que un caudal importante que creyó en el kirchnerismo pase automáticamente a la izquierda. Hizo una campaña de muy bajo nivel basada sólo sobre la similitud de los dos candidatos burgueses conservadores y se ilusiona creyendo que será el eje de más de un millón de votos en blanco que, en estas condiciones, representarían un paso hacia la independencia política. Pero muchos votos al FIT posiblemente habrán votado por Scioli para que no ganase Macri ya que el FIT se limitó a decir que ambos candidatos devaluarían, aumentarían la deuda, traerían el ajuste y la desocupación sin definir mejor ni quiénes están detrás de cada uno (que son diferentes y por eso hay dos candidatos), ni qué hacer fuera de las elecciones e inmediatamente después de las mismas, ni cuáles deben ser las ideas- fuerza y la alternativa a nivel de cada provincia y del país teniendo en cuenta la imposibilidad de depender sólo de la exportación de granos y de minerales, la crisis mundial y la marcha hacia una guerra que hasta el Papa ve venir.
El FIT no une la resistencia sindical y fabril con la lucha por crear las bases para el socialismo destinando las tierras a la producción de alimentos y no a la exportación de monocultivos, protegiendo el ambiente de la contaminación agroindustrial y minera, modificando los consumos superfluos o nocivos, desarrollando polos productivos en las provincias para evitar la concentración de todo en Buenos Aires. No une la lucha por la democracia sindical con otra en todos los terrenos jurídicos, económicos, culturales, contra la hegemonía política capitalista. No cree en la formación de organismos democráticos de base en el territorio que unan a toda la izquierda social, enseñen a practicar la democracia de base contra los acuerdos de aparatos, construyan poderes locales. Superar el peronismo exige en cambio objetivos creíbles, ideas superiores, soluciones sólo posibles con un cambio de sistema y, sobre todo, eliminar el dogmatismo y el sectarismo y aspirar claramente a dirigir el país.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
REBELION: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205951
UNA DERROTA PARA EL CAMPO POPULAR
GANÓ LA DERECHA: A ORGANIZAR LA RESISTENCIA

Patria Grande
Rebelión
“Nada debe desalentarnos. Nada debe dividirnos. Nada debe desesperarnos” Agustín Tosco
La movilización popular de estas últimas semanas no alcanzó para evitar el triunfo de la derecha. Mauricio Macri será el próximo presidente de la Argentina y la coalición Cambiemos, liderada por el PRO, gobernará la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza y Jujuy. Este resultado tendrá también un impacto significativo en todo el continente. Compartimos la bronca y la tristeza que muchos deben estar sintiendo en este momento, sobre todo quienes estas semanas salieron a militar fuertemente contra el posible triunfo del PRO.
Las razones de esta derrota serán motivo de análisis y reflexión de toda la militancia popular en el próximo tiempo. Se ha demostrado que no hay “aparato” que asegure el poder, ni candidatos “moderados” que garanticen votos per se. Desde PATRIA GRANDE intentaremos aportar a ese balance asumiendo la necesaria autocrítica que todo el campo popular requiere, pero sin dejar de señalar la responsabilidad que cada espacio político tiene en este desenlace.
Los próximos años seguramente serán de resistencia. La política antipopular que el gobierno de Macri va a intentar implementar nos obligará a defender derechos y conquistas, probablemente incluso algunas de las más elementales. Pero debemos evitar dos tipos de errores frente al nuevo escenario que se avecina.
El primer error sería dar por perdida la pelea. El PRO ganó las elecciones pero eso no significa que el pueblo argentino esté dispuesto a aplaudir un programa de ajuste, represión, privatización y cambio radical en la política exterior. Las manifestaciones de las últimas semanas evidenciaron que, tal como ha ocurrido en diversos momentos durante los últimos años, existe un sector importante de la población que está dispuesto a movilizarse activamente cuando están en juego sus derechos y sus condiciones de vida. Es responsabilidad de toda la militancia popular ofrecer herramientas y canales para expresar esa vocación de resistir cualquier avance contrario a los intereses de las mayorías populares.
El segundo error sería subestimar al PRO y a Macri. La experiencia demuestra que se trata de una derecha inteligente, con capacidad de gestión y que sabe disputar en los sectores populares. Por ello no debemos pensar que con lograr algunas movilizaciones estaremos “desenmascarando” almacrismo. Frente a una derecha inteligente, debemos planificar una resistencia inteligente, y buscar articulaciones amplias de todo el campo popular para lograr ganar las batallas que se den de aquí en más.
Desde PATRIA GRANDE, reafirmamos nuestro compromiso militante frente a este difícil escenario que se abre en la Argentina. Nuestro pueblo ha vivido derrotas peores y contamos con innumerables ejemplos de militancia heroica que ha enfrentado y sobrevivido esas situaciones. En los momentos duros es donde debemos ser más perseverantes, más comprometidos y más organizados.
Fuente: http://patriagrande.org.ar/nacionales/gano-la-derecha-a-organizar-la-resistencia/
REBELION: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205966&titular=gan%F3-la-derecha:-a-organizar-la-resistencia-