LA REPÚBLICA FRANCESA COMO REHÉN 



FRANCIA TIENE ALIANZAS CON DICTADURAS ÁRABES 



Thierry Meyssan
La guerra que se extiende a París resulta incomprensible para los franceses, que nada saben de todas las actividades secretas de su gobierno en el mundo árabe, de sus alianzas contra natura con las dictaduras del Golfo y de su activa participación en el terrorismo internacional. El Parlamento francés nunca ha abordado esas políticas y los grandes medios de prensa raramente se atreven a mencionarlas.

RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA) |

Hace 5 años que los franceses oyen hablar de guerras lejanas, sin entender de qué se trata. La prensa los informó ampliamente sobre la implicación de sus fuerzas armadas en Libia, pero nunca ha hablado de la presencia de soldados franceses en el Levante. Muchos leen mis artículos sobre ese tema pero los ven como extraños cuentos orientales. A pesar de mi historia personal, es de buen tono calificarme de «extremista» o de «conspiracionista» y resaltar que sitios web de todas las tendencias, incluyendo los auténticamente extremistas o complotistas, reproducen mis artículos. Pero nadie encuentra cómo responder a lo que escribo. Como tampoco nadie escucha mis alertas sobre las alianzas en las que Francia se ha implicado.
Y la verdad ignorada emerge bruscamente.
En la noche del viernes 13 de noviembre de 2015, Francia fue atacada por varios comandos que asesinaron al menos 130 personas en 5 lugares diferentes de París. Se ha decretado el estado de urgencia por 12 días en todo el territorio nacional y el Parlamento podría prolongarlo.
No existe vínculo directo con el caso de Charlie Hebdo
La prensa francesa interpreta este acto de guerra vinculándolo al atentado perpetrado en las oficinas de Charlie Hebdo, a pesar de que los modus operandi son totalmente diferentes. En enero, el objetivo era matar a personas bien identificadas mientras que el viernes 13 se vio un ataque coordinado e indiscriminado contra un gran número de personas.
Hoy se sabe que el redactor jefe de Charlie Hebdo acababa de recibir una «donación» de 200 000 euros para que continuara su campaña antimusulmana [1]. También se sabe ahora que los asesinos de Charlie Hebdo estaban vinculados a los servicios de inteligencia franceses [2] y que el origen del armamento que utilizaron está clasificado como Secreto Militar [3]. Ya demostré en un trabajo anterior que este atentado no fue una operación islamista [4]. También demostré que fue objeto de una inmediata recuperación mediática [5] y que esa recuperación encontró eco en la población hostil a la República [6] –idea brillantemente desarrollada unos meses después por el demógrafo Emmanuel Todd [7].


Si volvemos a concentrarnos en la guerra que acaba de extenderse a París, veremos que es una novedad en Europa occidental. No es comparable a los atentados perpetrados en Madrid en 2004. En España nadie disparó sobre la gente, tampoco hubo kamikazes sino 10 bombas distribuidas en 4 lugares diferentes [8]. Lo que se vio el viernes en Francia es lo que viven cada día numerosas poblaciones del «Medio Oriente ampliado» desde 2001. Y también encontramos hechos comparables fuera de esa región, como los 3 días de ataques diferenciados en Bombay –en 2008 [9].
Aunque los atacantes de París fuesen realmente musulmanes e incluso a pesar de que algunos de ellos hayan gritado «¡Allah Akbar!» mientras disparaban sobre los transeúntes, no existe ningún vínculo entre esos ataques, el islam y una eventual «guerra de civilizaciones». O sea, esos comandos tenían órdenes de matar gente al azar, sin preocuparse por la religión de sus víctimas.
De la misma manera, es absurdo tomar al pie de la letra el móvil que el Emirato Islámico invoca contra Francia –aunque no quepa duda de la implicación de ese grupo en este ataque. Si el Emirato Islámico realmente quisiese «vengarse», sería en Moscú donde habría realizado esos ataques.
Francia es un Estado terrorista, al menos desde 2011
La lectura de esos hechos se hace más complicada porque detrás de los grupos no estatales siempre se esconden Estados que los financian. Durante los años 1970, el venezolano Ilich Ramírez Sánchez, más conocido como «Carlos», se había puesto, por convicción, al servicio de la causa palestina y de la Revolución, con discreto respaldo de la URSS. En los años 1980, el ejemplo de Carlos fue invocado por mercenarios que en realidad trabajaban para quién mejor pagara, como Sabri al-Banna, más conocido como «Abu Nidal», quien efectuó atentados por cuenta de Libia y Siria, pero también por encargo de Israel. Hoy en día existe una nebulosa del terrorismo y de la acción secreta en la que están implicados numerosos Estados.
Aunque los Estados siempre niegan su participación en grupos terroristas, el ministro francés de Exteriores Laurent Fabius declaró en diciembre de 2012, durante la conferencia de los «Amigos de Siria» en Marrakech, que al-Nusra –la rama de al-Qaeda en Siria– estaba haciendo «un buen trabajo» [10].
Teniendo en cuenta su condición de ministro francés, el señor Fabius sabía perfectamente que su respaldo a una organización que el Consejo de Seguridad clasifica como terrorista no le valdría acabar ante un tribunal. Pero sí asumía un grave riesgo para su país, hundiéndolo así en la caldera del terrorismo.
En realidad, Francia ya estaba implicada del lado de al-Qaeda –al menos desde inicios de 2011. En aquel momento, el Reino Unido y Francia se habían unido al proyecto estadounidense de «primavera árabe». El objetivo era derrocar a todos los regímenes árabes laicos y reemplazarlos por dictaduras de la Hermandad Musulmana. Londres y París descubrieron esa operación cuando ya estaba en marcha en Túnez y en Egipto, pero es muy probable que la participación de ambos gobiernos haya sido solicitada de antemano contra Libia y Siria [11].
En Libia, los gobiernos de Francia y del Reino Unido organizaron –con ayuda de las fuerzas especiales de Italia– las matanzas de Bengazi y, posteriormente –con ayuda de al-Qaeda– la toma de varios arsenales del ejército libio. Yo mismo soy testigo de ello ya que, en agosto de 2011, hallándome bajo la protección de Khamis el-Kadhafi, en momentos en que la OTAN tomaba por asalto la capital libia, el hotel Rixos –donde nos encontrábamos– fue asediado por la “Brigada de Trípoli”, una unidad de al-Qaeda bajo el mando de Mahdi al-Harati, cuyos hombres, al grito de «¡Allah Akbar!», estaban directamente dirigidos por oficiales franceses en misión. Posteriormente, el propio Mahdi al-Harati fue, junto con su jefe Abdelhakim Belhadj, fundador del Ejército Libre Sirio, en realidad un grupo de al-Qaeda que se identifica con la bandera de la colonización francesa.
En Siria, está ampliamente demostrada la presencia de oficiales franceses a la cabeza de los grupos armados en momentos en que perpetraban crímenes contra la humanidad.
Francia ha estado jugando, desde entonces, un juego extremadamente complejo y peligroso. En enero de 2013, un mes después de la declaración pública de Laurent Fabius en apoyo a al-Qaeda en Siria, Francia emprendía en Mali una operación contra ese mismo grupo terrorista, provocando así acciones de represalia contra sus agentes infiltrados en Siria.
De todo eso, los franceses nunca han oído hablar. Y nunca se les ha hablado de ello porque, aunque Francia dispone de organizaciones democráticas, la política actual del gobierno francés en el mundo árabe nunca se ha debatido públicamente. Lo único que se ha hecho –en violación del Artículo 35 de la Constitución de la República Francesa– ha sido entrar en guerra contra Libia y contra Siria después de unas pocas horas de debates parlamentarios, superficiales y sin voto final. Los parlamentarios franceses han renunciado a ejercer su mandato, que consiste en controlar las acciones del Ejecutivo en materia de política exterior, pensando que se trata de un sector reservado al presidente de la República, supuestamente sin consecuencias para la vida cotidiana de los franceses. Hoy todos pueden comprobar, por el contrario, que la paz y la seguridad –uno de los 4 «Derechos del Hombre y del Ciudadano» proclamados en 1789 (Artículo 2), dependen directamente de la política exterior. Lo peor está por llegar.
A inicios de 2014, cuando los halcones liberales estadounidenses daban los últimos toques a su plan de transformación del «Emirato Islámico en Irak y el Levante» (EIIL) en lo que sería Daesh [12], Francia y Turquía se encargaron de hacer llegar municiones a al-Qaeda para que combatiera el Emirato Islámico –esto está debidamente comprobado gracias a un documento presentado al Consejo de Seguridad de la ONU el 14 de julio de 2014 [13].
Sin embargo, Francia se unió después a la operación secreta de los halcones liberales de Washington y participó en la coalición internacional contra el Emirato Islámico, de la que hoy sabemos todos que, contrariamente a lo que anunciaba su nombre, no bombardeó al Emirato Islámico sino que le lanzó en paracaídas cargamentos de armas durante todo un año [14]. La situación siguió evolucionando aún después de la firma del Acuerdo 5+1 con Irán. En el terreno, Estados Unidos se volvió súbitamente contra el Emirato Islámico y lo empujó hacia Hassaké (en Siria) [15]. Pero no fue hasta mediados de octubre de 2015 –hace sólo un mes– que Francia reinició los ataques contra el Emirato Islámico. Pero no fue para detener las masacres de sus yihadistas sino para conquistar parte del territorio que estos ocupan en Siria y en Irak e instalar en ellos un nuevo Estado colonial que sería designado como «Kurdistán», a pesar de que los kurdos serán allí extremadamente minoritarios [16].
Con esa perspectiva, Francia envió su portaviones –que todavía no está en la zona– para apoyar a los marxista-leninistas kurdos del YPG –pero, ¿qué significa esta referencia política cuando el proyecto es la creación de un Estado colonial?– contra el Emirato Islámico… el ex aliado de París.
Ahora estamos viendo un segundo efecto de boomerang. Pero no de parte de al-Qaeda en Siria. Ahora el golpe viene del Emirato Islámico en Francia, que sigue instrucciones de los inconfesables aliados de la propia Francia.
¿Quién dirige el Emirato Islámico?
El Emirato Islámico, llamado Daesh en el mundo árabe, es una creación artificial. Es solamente el instrumento de la política de un grupo de Estados y multinacionales.
Sus principales recursos son el petróleo, las drogas afganas –los franceses siguen sin entender las consecuencias que tienen estas últimas en su propio suelo– y las antigüedades provenientes del Levante. Todo el mundo está de acuerdo en que el petróleo robado transita libremente a través de Turquía antes de ser vendido en Europa occidental. A la vista de los volúmenes de petróleo robado, trasladado y vendido no cabe duda del apoyo que el Estado turco aporta al Emirato Islámico [17].
Hace 3 semanas, el vocero del Ejército Árabe Sirio revelaba que 3 aviones –fletados uno por Turquía, otro por Arabia Saudita y el tercero por los Emiratos Árabes Unidos– acababan de sacar de Siria grupos de combatientes del Emirato Islámico, transportándolos a Yemen. En este caso, tampoco hay duda posible sobre los vínculos de esos 3 países con el Emirato Islámico, en violación de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
Desde la primera conferencia de Ginebra, en junio de 2012, he venido explicando que en el seno del aparato estatal de Estados Unidos existía una facción que estaba haciendo su propia política, en contra de la política de la Casa Blanca. Al principio, quien encabezaba esa facción era el general David Petraeus, el entonces director de la CIA y cofundador del Emirato Islámico en 2007 («The Surge») [18], hasta que fue arrestado, al día siguiente de la reelección de Barack Obama. Vino después el turno de la secretaria de Estado Hillary Clinton, a quien un «accidente» le impidió mantenerse en el cargo durante la llamada «transición presidencial». Esa facción prosiguió entonces la lucha a través del embajador Jeffrey Feltman, secretario general adjunto de Naciones Unidas, desde sus oficinas en la sede de la ONU, y del general John Allen, a la cabeza de la coalición que supuestamente luchaba contra el Emirato Islámico.
Ese grupo, que forma parte del «Estado profundo» estadounidense, que sigue oponiéndose al Acuerdo 5+1 firmado con Irán y lucha contra la República Árabe Siria, sigue teniendo gente dentro de la administración Obama. Lo más importante es que puede contar con la ayuda de grandes transnacionales, que disponen de presupuestos más importantes que los de los Estados, lo cual les permite financiar sus operaciones secretas. En ese caso se hallan, por ejemplo, el gigante petrolero Exxon-Mobil (el verdadero dueño de Qatar), el fondo de inversiones KKR y el ejército privado Academi (antes conocido como Blackwater).
Actuando por cuenta de esos Estados y de esas transnacionales, Francia se ha convertido en un país mercenario.
El chantaje a Francia
El 11 de noviembre de 2015, el primer ministro de Francia, Manuel Valls, aseguraba que Francia tenía un compromiso en contra del terrorismo [19].
El 12 de noviembre, el Observatorio Nacional sobre la Delincuencia y las Respuestas Penales –vinculado al ministerio francés del Interior– publicaba un informe que señala que el terrorismo se ha convertido en la segunda preocupación de los franceses, inmediatamente después del desempleo [20].
En la mañana del viernes 13 de noviembre, el ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, presentaba en la localidad parisina de Nanterre un plan de 20 medidas para luchar contra el tráfico de armas [21].
Es evidente que el gobierno esperaba lo peor, lo cual quiere decir que estaba negociando con quienes realizaron los ataques. Francia aceptó un compromiso que no cumplió y ahora es víctima de un chantaje de parte de los amos a quienes acaba de traicionar.
En la mañana del mismo viernes 13 de noviembre, día de los atentados, los servicios de urgencia de los hospitales habían realizado un ejercicio que simulaba varios atentados [22]. Esta coincidencia ya se había visto durante los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y en Washington, al igual en los del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres.
Conclusión provisional
Los sucesivos gobiernos franceses han establecido alianzas con Estados cuyos valores son contrarios a los valores de la República Francesa. Los gobiernos franceses sucesivos han ido comprometiéndose progresivamente a librar guerras secretas por cuenta de esos Estados, antes de renunciar a esos compromisos. El presidente Hollande; su jefe de estado mayor particular, el general Benoit Puga; su ministro de Exteriores Laurent Fabius y su predecesor Alain Juppé, ministro bajo el mandato del ex presidente Sarkozy, son actualmente objeto de un chantaje del que sólo podrán liberarse revelando en qué implicaron indebidamente al país, aunque eso los ponga en peligro de tener que comparecer ante la Alta Corte de Justicia.
El 28 de septiembre, desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU, dirigiéndose a Estados Unidos y a Francia, el presidente Putin exclamaba:
«Me gustaría preguntar a los responsables de esta situación: “¿Están ustedes al menos conscientes de lo que ustedes mismos han hecho?” Pero mucho me temo que esta pregunta quede sin respuesta, porque estos personajes no han renunciado a su política, basada en una exagerada confianza en sí mismos y en la convicción de su propia excepcionalidad y de su propia impunidad.»[23].
Y no lo han escuchado. No lo han escuchado los estadounidenses, ni tampoco los franceses. Ahora es demasiado tarde.

Elementos fundamentales:
El gobierno francés ha entrado en conflicto con esos aliados poco recomendables. Uno de ellos orquestó los atentados perpetrados en París.
Thierry Meyssan

[1] «Charlie Hebdo: les révélations de la dernière compagne de Charb», por Thibault Raisse, Le Parisien, 18 de octubre de 2015.
[2] «Diario estadounidense vincula a los hermanos Kouachi con los servicios secretos franceses», Red Voltaire, 9 de enero de 2015.
[3] «Masacre de Charlie-Hebdo: Francia clasifica como “Secreto militar” la información sobre las armas de los terroristas», Red Voltaire, 18 de septiembre de 2015.
[4] «¿Quién está detrás del atentado contra Charlie Hebdo?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 8 de enero de 2015.
[5] «Charlie Hebdo como pretexto», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 13 de enero de 2015.
[6] «¿A qué le temen los políticos y los periodistas franceses?», porRed Voltaire, 29 de enero de 2015.
[7] Qui est Charlie ?: Sociologie d’une crise religieuse, Emmanuel Todd, Seuil,‎ 5 de mayo de 2015, 252 p.
[8] «11 de marzo de 2004 en Madrid: ¿fue realmente un atentado islamista?» y «Atentados de Madrid: la pista atlantista», por Mathieu Miquel, Red Voltaire, 19 de octubre y 16 de diciembre de 2009.
[9] The Siege, Adrian Levy & Cathy Scott-Clark, Penguin, 2013.
[10] «Pression militaire et succès diplomatique pour les rebelles syriens», por Isabelle Mandraud, Le Monde, 13 de diciembre de 2012.
[11] Ver el testimonio del ex presidente del Consejo Constitucional de Francia, Roland Dumas.
[12] Acrónimo árabe del actual Emirato Islámico, también designado por la prensa occidental como Estado Islámico, EI, o por sus siglas en inglés como ISIL o ISIS.
[13] Ver la intervención del representante de la República Árabe Siria «Resolución 2165 y debates (ayuda humanitaria en Siria)», Red Voltaire, 14 de julio de 2014.
[14] La prensa occidental ha ignorado cuidadosamente este tema, ampliamente abordado sin embargo por la prensa del mundo árabe y en lengua persa. La verdad salió a la luz cuando 50 analistas del CentCom denunciaron las mentiras de los informes sobre la coalición, lo cual provocó la apertura de una investigación interna y, finalmente, el general estadounidense John Allen fue obligado a dimitir. Ver, principalmente, «Partidarios del acuerdo con Irán denuncian manipulaciones de los datos de inteligencia en el Pentágono» y «Dimite el jefe de la coalición internacional contra el Emirato Islámico (Bloomberg)», Red Voltaire, 15 y 24 de septiembre de 2015.
[15] «Francia trata de obstaculizar el despliegue militar ruso en Siria», Red Voltaire, 7 de septiembre de 2015.
[16] «Estados Unidos e Israel inician la colonización del norte de Siria», Red Voltaire, 1º de noviembre de 2015.
[17] Ver más datos en «Vínculos de la familia Erdogan con el Emirato Islámico», Red Voltaire, 26 de julio de 2015.
[18] El Emirato Islámico fue constituido inicialmente en Irak, en el marco de un plan cuyo objetivo era acabar con la resistencia a la ocupación estadounidense. Para lograr ese fin, Estados Unidos creó milicias antichiitas –entre las que se hallaba el Emirato Islámico en Irak, el futuro «Daesh»– y, posteriormente, milicias antisunnitas. Conforme al plan, estos dos grupos de la población iraquí acabaron luchando entre sí, y olvidándose así de la ocupación estadounidense.
[19] «Valls: la France engagée contre le terrorisme», AFP y Le Figaro, 11 de noviembre de 2015.
[20] «La grande peur du terrorisme», por Timothée Boutry, Le Parisien-Aujourd’hui en France, 13 de noviembre de 2015.
[21] «Bernard Cazeneuve présente un plan contre le trafic d’armes», AFP, 13 de noviembre de 2015.
[22] Cf. Intervención [en francés] del Dr. Patrice Pelloux, presidente de la Asociación de Médicos de Urgencia de Francia, en France Info a las 10h26y en el noticiero de la noche de France2, 14 de noviembre de 2015.
[23] «Discours de Vladimir Poutine à la 70ème Assemblée générale de l’Onu», por Vladimir Putin, Réseau Voltaire, 28 de septiembre de 2015.
RED VOLTAIRE: http://www.voltairenet.org/article189295.html
Enviado por Wilder Sánchez.
LOS ATENTADOS DE PARÍS Y EL INCENDIO DEL REICHSTAG

Por Olmedo Beluche
Parece que la humanidad experimentara un Deja vu, que estuviera repitiendo una fase que se creía superada. El mundo, y especialmente Europa, se parece cada vez más a la de los años 20 y 30 del siglo pasado. Una larga y profunda crisis económica capitalista, seguida de violentas convulsiones sociales y políticas. Millones de desempleados, pobreza, desplazados, migrantes, etc. Para no dar con el verdadero culpable, los ideólogos del sistema capitalista señalan a los "extraños", los extranjeros, las "minorías". Mucha gente por desconocimiento y temor lo cree. Sólo faltan los hornos, la guerra, ya empezó.
El 27 de febrero de 1933 un gran incendio consumió el edificio del parlamento alemán en Berlín, el Reichstag. Cuatro semanas antes, el 30 de enero, Adolf Hitler había ganado por muy estrecho margen las elecciones y fue nombrado Canciller (primer ministro) con el 32% de los escaños en el Reichstag. Gobernaba, pero en una situación frágil que se podía revertir. Necesitaba un golpe de efecto para justificar la imposición de una dictadura que eliminase a sus oponentes, empezando por los comunistas, el "cuco" de entonces.
Para "suerte" de Hitler vino ese terrible incendio, y el gobierno culpó a los comunistas. Se arrestó en las inmediaciones a un inmigrante holandés comunista, de nombre Marinus van der Lubbe. Bajo tortura confesó ser el autor y poco después fue ejecutado. Posteriormente se acusó a tres comunistas de nacionalidad búlgara: Jorge Dimitrov, Vasil Tanev y Blagoi Popov, quienes fueron juzgados y condenados, pero no ejecutados. Dimitrov llegaría a primer ministro de Bulgaria después de la liberación.
Hasta hoy se debate sobre quién y por qué quemó el Reichstag. Si uno consulta la popular Wikipedia, encontrará que el historiador norteamericano William L. Shirer, en su libro The Rise and Fall of the Third Reich, cita una declaración del general alemán Franz Halder quien afirma haber escuchado a H. Göring, brazo derecho de Hitler, atribuirse la autoría.
La propia Wikipedia nos recuerda que el incendio del Reichstag no fue el primer caso en que un régimen produce una tragedia para culpar a una comunidad y justificar su política. En el siglo I, el emperador Nerón usó el incendio de Roma para lanzar la primera persecución contra los cristianos, y en el siglo III, el incendio del palacio del emperador Diocleciano en Nicomedia sirvió de excusa para arremeter contra esa “minoría” religiosa. Más reciente, el derribo de las Torres Gemelas de Nueva York, “justificó” la invasión a Afganistán, y la explosión del USS Maine para lanzar la guerra contra España en 1898.
El incendio del parlamento alemán le vino a pelo a Hitler, logrando la complicidad del presidente Paul von Hindeburg, que emitió al día siguiente un decreto que declaró el estado de emergencia, suprimió las garantías constitucionales (opinión, prensa, reunión y asociación), permitió registros y arrestos arbitrarios (incluyendo los diputados comunistas), fijando penas retroactivas (incluyendo la de muerte) y estableció los primeros campos de concentración. El 5 de marzo de 1933, con los comunistas encarcelados y la prensa controlada se convocaron nuevas elecciones, mediante las cuales "democráticamente", no hubo que dar un golpe de estado, se instauró la dictadura del partido nazi en Alemania.
No se puede dejar de recordar estos hechos ahora que, a raíz de los trágicos atentados de París, del viernes 13 de noviembre de 2015, el gobierno "socialista" de Hollande, ha decretado el estado de emergencia, suspendido las garantías constitucionales y militarizado el país. Cuando cierto sectores de extrema derecha proponen declarar a un segmento masivo de la sociedad sospechoso de "yihadismo", con lo cual, según ellos, debe ser colocado jurídica y físicamente al margen de la sociedad.
Los medios españoles mencionaban que esa lista inicial podría estar compuesta por hasta 3000 personas, que deberían ser reconducidos a campos de concentración, si son "sospechosos" para los organismos de seguridad, aunque no medie prueba alguna de la comisión de algún delito. Lo que la extrema derecha francesa propone es establecer un Guantánamo galo.
¿Qué es ISIS, el grupo que se atribuyó los atentados de París? Mucho se especula al respecto, pero cada día es más claro que en la guerra civil en Siria ha sido aliado, más que circunstancial, de las potencias occidentales, incluyendo al gobierno de Francia, ya que actúa contra el gobierno de Bashar al Assad, al que quieren derrocar.
ISIS también es aliado de Israel, a la que ha ayudado atacando y debilitando la influencia de Irán en la región, en Irak, Siria y Líbano. Por ese mismo motivo, las monarquías más retrógradas de Medio Oriente, aliadas de Estados Unidos, Europa e Israel, como Arabia Saudita y los emiratos del golfo Pérsico, parecen haberle financiado. El petróleo y gasolina que ISIS extrae de Siria se vende en Turquía (aliada de Francia y EEUU), a favor de cuyo gobierno trabaja atacando a los kurdos y poniéndole bombas a la izquierda.
Esa es una parte de la realidad, la otra, más compleja es que la base política de ISIS proviene de tres fuentes: los sectores sunitas reprimidos y desplazados de la vida política de Irak con la invasión norteamericana, y la imposición por parte de Estados Unidos de un gobierno antidemocrático de corte chiíta en Bagdad; los sunitas discriminados y reprimidos por el régimen alauita de Siria; y, lo que es más importante, por miles de jóvenes árabes, algunos musulmanes, nacidos en Europa, que mal viven sin futuro en los tugurios de las grandes ciudades afectados por el desempleo, la discriminación y la marginalidad.
ISIS está siendo extremadamente útil al imperialismo, no sólo en Siria e Irak, también en Europa, porque el repudio y el pavor que provocan sus acciones inhumanas, es la excusa perfecta que necesita la burguesía europea, la derecha europea, con la complicidad asquerosa de la socialdemocracia, para recortar libertades democráticas, empezando con los grupos sociales que son los más pobres y marginados, los hijos de trabajadores inmigrantes de las ex colonias europeas.
Los actos terroristas cometidos en París por ISIS, son un producto del capitalismo neoliberal y guerrerista que se ha impuesto en todo el planeta por parte de las potencias del OCDE y de la OTAN. Son la otra cara de la moneda de la violencia desatada por la OTAN en Afganistán, Irak, Libia, Siria, e indirectamente contra Palestina por su apoyo a los crímenes del estado sionista de Israel, e incluso de la dictadura militar en Egipto.
Ya sea porque ISIS haya sido utilizado o no para una operación de "falsa bandera", como piensan los teóricos de la conspiración, o que haya salido del odio que causa a los pueblos árabes el terrorismo practicado por las potencias occidentales para saquearlos, el hecho, es que ISIS y sus métodos terroristas son hijos del capitalismo decadente del siglo XXI. Para erradicar las consecuencias, hay que erradicar las causas. No se puede condenar el terrorismo yihadista sin condenar el terrorismo y la barbarie que practica la OTAN.
La clase obrera europea y la izquierda deben enfrentar firmemente la maniobra de suprimir los derechos democráticos en sus países en nombre de la "seguridad". Ni siquiera cuando éstos derechos se supriman para una "minoría". Porque con el tiempo se hará extensible la represión a todos los segmentos de la sociedad, como pasó en Alemania en 1933.
Despejemos las brumas de la propaganda mentirosa, debajo del supuesto conflicto "religioso", de la "guerra de civilizaciones " (Huntington), de la falsa confrontación entre "civilización occidental democrática" y "fanatismo medieval", lo que se esconde es una feroz lucha de clases y de pueblos víctimas de un sistema capitalista que pisotea la vida humana para asegurarse el control de los recursos naturales y la sacro santa ganancia. Hay que combatir a ISIS, y a sus aliados, lo que significa combatir la política de la OTAN en Medio Oriente.
Una política revolucionaria requiere ambos aspectos de la ecuación. Hoy, como hace cien años, la disyuntiva es la planteada por Rosa Luxemburgo: socialismo o barbarie.

(Remitido por el autor, Olmedo Beluche, el 21.11.2015)