PARÍS, VIERNES 13: EL FACTOR NEGROPONTE 



DUELEN TODAS LAS VÍCTIMAS DE LA BARBARIE HOMICIDA 



John Negroponte speaks at his swearing in ceremony as new U.S. Ambassador to Iraq on June 23, 2004. (Source: U.S. State Department)

por Carlos Fazio
La Jornada

Duele París. Como duelen las miles de víctimas de las matanzas indiscriminadas y los ataques directos, encubiertos o de falsa bandera de gobiernos, grupos terroristas, paramilitares y ejércitos privados de mercenarios en Beirut (Líbano); Ankara (Turquía); Rabaa, Nahda, el Sinaí (Egipto); Mosul (Irak); Raqqa, Alepo, Homs, Palmira, al-Shuaytat, Deir-ez-Zor (Siria); Bamako (Malí); Gaza y Cisjordania y un largo etcétera, Iguala incluido.
Duelen todas las víctimas de la barbarie homicida, los fanatismos apocalípticos y los baños de sangre de la violencia de Estado o al por mayor (según la ya añeja clasificación de Noam Chomsky y Edward Herman de 1979), siempre mucho más extensa tanto en escala como en poder destructivo y letal, que la violencia al por menor −o terrorismo desde abajo− de grupos no estatales que se oponen al orden establecido.
Existe mucha hipocresía en Occidente. Amén del maniqueísmo, la doble moral y la praxis mediática mentirosa y xenófoba de la coyuntura, la horrorosa carnicería de París no tiene vínculos con el islam y un eventual choque de civilizaciones. Más bien huele a hidrocarburos. Tiene que ver con oleoductos y gasoductos. Y también con la industria armamentista. Responde a reacomodos geopolíticos y geoestratégicos de las grandes potencias capitalistas y a los intereses de corporaciones económico-financieras trasnacionales en la actual fase de acumulación neocolonial por desposesión o despojo.
Por lo general, detrás de los grupos terroristas no gubernamentales se esconden estados que los financian. El autodenominado Estado Islámico no es la excepción. Surgido vertiginosamente como de la nada, el EI, Isis o Daesh es el comodín de turno del Pentágono estadunidense y sus aliados europeos de la OTAN, de la que la Francia del presidente François Hollande forma parte. Con sus asesinatos en masa, sus decapitaciones difundidas en las redes sociales, el secuestro de miembros de minorías religiosas y su califato en territorios de Irak y Siria, el EI es una creación artificial; con sus diversos disfraces, es el instrumento de la política genocida de un puñado de estados neocoloniales al servicio del gran capital.
Más allá del manto nebuloso que envuelve al terrorismo yihadista y a sus mentores y patrocinadores estatales, suficientes pruebas e indicios indican que el Estado Islámico ha sido financiado por las monarquías absolutistas del golfo Pérsico apoyadas por Occidente (Qatar, los Emiratos y Arabia Saudita), en particular la dictadura saudita; ha recibido apoyo militar, técnico y de infraestructura (equipos antitanques, pick ups Toyota artilladas, sofisticados aparatos de comunicación, etcétera) de los servicios de inteligencia y los ejércitos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e Israel; el flujo transfronterizo de armas, entrenamiento y su capacidad operativa en Irak y Siria han sido articulados por la OTAN y compañías de seguridad privadas (mercenarios) desde el territorio de Turquía, país que ha servido también de supermercado negro para la venta de antigüedades, drogas, petróleo y gas robados en los territorios que controla.
En cuanto al origen del EI, asoma la larga mano de Washington y la sombra de un viejo halcón de la diplomacia de guerra del Pentágono: John Dimitri Negroponte, ex zar de la inteligencia estadunidense y ex embajador en Honduras, México e Irak. Desde su llegada a la misión diplomática de EU en Bagdad, en 2004, Negroponte fue el articulador de la triple alianza de los imperialistas de la OTAN, los déspotas de los estados del Golfo y grupos fundamentalistas musulmanes, cuyo objetivo inicial fue la destrucción de los gobiernos laicos, la sociedad civil y la economía de Irak y Libia, y luego de Siria.
Como ha reseñado Michel Cho¬ssu¬dovsky, Negroponte fue enviado a Bagdad por la inteligencia militar de EU para que, en el marco de un programa de contrainsurgencia dirigido a desarticular a la resistencia iraquí, principalmente sunita, reditara su actuación en Tegucigalpa, donde se había encargado de reclutar, financiar y hacer operar escuadrones de la muerte locales, y desde donde tuvo un papel clave en el apoyo y supervisión de los contras nicaragüenses basados en Honduras.
Tras la llegada de Negroponte a Bag¬dad con sus dos principales operadores de campo –Robert S. Ford, como agregado político, y el coronel retirado James Steele como consejero para las fuerzas de seguridad iraquíes bajo la ocupación– comenzaron a aparecer cuerpos de víctimas esposadas, con señales de descargas eléctricas en el cuerpo, la piel quemada o arrancada, los ojos fuera de sus órbitas, y tiros de gracia.
Abu Bakr al Bagdadi, detenido por EU en Faluya y formateado en la cárcel de Camp Bucca, crearía el Estado Islámico de Irak. Y con base en el terror y la violencia sectaria de escuadrones de la muerte y grupos paramilitares, el modelo iraquí, conocido como la Opción Salvador, fue operado después por Robert Ford en Siria, tras su designación como embajador en Damasco, en 2011. Ford llegó a Siria dos meses antes del comienzo de la insurgencia del Ejército Libre Sirio, creado por Washington, y uno de sus objetivos fue generar divisiones y facciones entre sunitas, alauitas, chiítas, kurdos, drusos y cristianos.
A su vez, el Frente Al-Nusra −la rama de Al Qaeda en Siria, integrada ahora al Estado Islámico−, del que el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, declaró que estaba haciendo un buen trabajo, también exhibe las huellas de entrenamiento paramilitar y sistemas de armas estadunidenses, además de que la limpieza étnica y las atrocidades cometidas contra civiles son similares a las que perpetraron escuadrones de la muerte en Irak. Asimismo, sobran indicios de que ha sido financiado clandestinamente por EU y la OTAN.
El objetivo de EU y sus aliados eu¬ropeos y de Medio Oriente no es atacar al EI, sino propiciar un cambio de régimen en Damasco y fragmentar Siria, según el modelo tribal y caótico sembrado en Irak y luego en Libia. El terrorismo geopolítico tiene que ver con la pugna hegemónica para el despojo entre EU y la OTAN versus la nueva alianza Rusia/China.

PRESENTAN PRUEBAS DE QUE EEUU NO COMBATE AL EMIRATO ISLÁMICO
por Actualidad RT - La Haine
Rusia demuestra con pruebas documentales que EEUU no hizo gran cosa en un año para combatir el Emirato Islámico y sobre todo para eliminar sus fuentes de financiamiento.
Haciendo pública una serie de fotografías en la cumbre del G20, que tuvo lugar en Turquía, que muestran el importante volumen de petróleo que vende el Emirato Islámico, Vladimir Putin demostró que EEUU no toma en serio la lucha contra el terrorismo, opina el escritor y periodista Pepe Escobar.
«He mostrado a nuestros colegas imágenes satelitales y tomadas por aviones, en las cuales se ve claramente qué volumen tiene el comercio ilegal de petróleo y sus derivados. Columnas de camiones cisternas cargados de petróleo extendiéndose por decenas de kilómetros, de manera que a 4 000 o 5 000 metros de altitud desaparecen en el horizonte. Parece un sistema de tuberías de petróleo», comentó el mandatario ruso e hizo hincapié en la necesidad de prevenir la venta ilegal petróleo para cortar los ingresos de los terroristas.
Pepe Escobar declara que con esta acción, Vladimir Putin «desmintió –gráficamente– ante todos los participantes de la cumbre del G-20, el mito de que Washington está seriamente comprometido en la lucha contra el Emirato Islámico».
Pepe Escobar resalta que, inmediatamente después de la revelación del presidente ruso, EEUU bombardeó –por primera vez– los camiones cisterna del Emirato Islámico que traficaban petróleo. El único bombardeo de las columnas de vehículos realizado anteriormente era obra de la fuerza aérea iraquí, precisó Escobar.
Surgen preguntas obvias: ¿por qué el Pentágono, que dirige operaciones en Siria desde hace un año, no pudo detectar las rutas de los terroristas antes? ¿EEUU no tiene satélites?
«La razón principal por la cual la administración de Obama no había hecho esto antes [bombardear las rutas del petróleo robado] es Turquía», sostiene Pepe Escobar. El periodista señala que Washington necesita mantener una relación bilateral de aliados con Ankara, que se beneficia con el contrabando de petróleo, para poder utilizar la base aérea de Incirlik.
Gursel Tekin, uno de los miembros del partido socialista de Turquía, reveló que el petróleo que comercializa el Emirato Islámico llega a Turquía a través de BMZ, compañía de transporte controlada nada menos que por Bilal Erdogan, el hijo del presidente Recep Tayyip Erdogan, aclara Escobar.
EL EFECTO BOOMERANG DE LA POLÍTICA EXTERIOR FRANCESA
La población europea se encuentra en estado de sicosis debido a los atentados de París; así, junto a los refugiados, están sufriendo las consecuencias de las políticas injerencistas de la OTAN.
Por Manuel González Ayestarán
Desde el pasado viernes 13 Europa se encuentra sumida en el pánico a raíz de los atentados atribuidos a Estado Islámico, en los que fueron asesinadas 129 personas. Algo que, por otro lado, el propio gobierno francés se encargó de que fuera el pan de cada día en países como Libia o Siria en los últimos tiempos. El presidente François Hollande declaró el mismo viernes el estado de emergencia en el país y cerró las fronteras, una medida que, según trascendió el pasado lunes, imperará en el territorio por un periodo de al menos tres meses, hasta el 14 de febrero. Según declaró el jefe del Ejecutivo, los atentados fueron “planificados en Siria, organizados en Bélgica y perpetrados en nuestros suelo, con complicidades en Francia”.
Entre las medidas que habilita el estado de emergencia francés están la suspensión de la libertad de circulación e información, los allanamientos sin orden judicial, la imposición de toque de queda, la expulsión de inmigrantes y refugiados o la prohibición de protestas y manifestaciones en la vía pública. Bajo estas medidas se han realizado en la última semana 104 arrestos domiciliarios, 300 registros de viviendas, 23 detenciones y 31 incautaciones de armas. El pasado miércoles, en una intervención militar en un piso situado en un barrio del norte de París, una mujer se autoinmoló y un yihadista fue muerto. Además, otras siete personas fueron detenidas.
El presidente Hollande prometió una reforma constitucional con el fin de “actuar contra el terrorismo de guerra”. Esto podría conllevar el retiro de la nacionalidad a los ciudadanos binacionales nacidos en Francia sospechosos de terrorismo, y la imposición de un “visado de regreso” a aquellos ciudadanos potencialmente implicados en redes yihadistas. También se maneja la posibilidad de que sean instalados detectores de metales en varias estaciones ferroviarias. El ejecutivo francés determinó asimismo la extensión del estado de emergencia a los territorios de ultramar de Guadalupe, Guayana francesa, Martinica, Mayotte, Reunión, San Bartolomé y San Martín.
Ante esta coyuntura, varias organizaciones como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) o Amnistía Internacional (AI) denuncian la situación represiva que afecta a los inmigrantes y refugiados en la región. Varios barrios y municipios poblados en su mayoría por inmigrantes están siendo duramente intervenidos en el marco de los dispositivos policiales. El municipio bruselense de Molenbeek, poblado en su mayoría por comunidades árabes, y catalogado como “refugio” yihadista en la UE, fue escenario de una dura redada el pasado lunes, en la que, sin embargo, no se registraron detenidos. “Es un barrio de mayoría musulmana, pero eso no quiere decir que haya terroristas”, declaró al diario español El País un vecino de Molenbeek. Según el diario, el hombre se quejaba además por el racismo y el estigma que se venía generando contra su comunidad, especialmente a partir de los asesinatos en la redacción de Charlie Hebdo.
En ese sentido, y antes de desarrollar cualquier desconfianza racista respecto a la comunidad musulmana, es necesario tener en cuenta que 78% de las víctimas del terrorismo islámico son afganas, iraquíes, nigerianas, pakistaníes y sirias, según el Índice Global de Terrorismo 2015. Sólo 0,5% de las muertes por cuenta de acciones terroristas tuvieron lugar en occidente, desde el año 2000.
Las “rimas” de la historia reciente
En 1993, el diario progresista inglés The Independent dedicó un reportaje entero a dos páginas al entonces cabecilla de los rebeldes afganos Osama Bin Laden (de procedencia saudí), titulado “Guerrero antisoviético pone a su ejército camino a la paz”. El artículo ensalzaba al líder yihadista y a su grupo, resaltando su faceta más humana: “Lo que viví en dos años en Afganistán no podría haberlo vivido en cien años en otro lugar”, destacaba el diario en un encastre de la nota con el héroe. Este ejemplo muestra la campaña favorable que los grandes medios de comunicación de masas hacían, por aquel entonces, de los guerreros talibán, armados y entrenados por EEUU para derrocar a la prosoviética República Democrática de Afganistán (un estado laico con los sectores estratégicos de la economía nacionalizados, en el que las mujeres gozaban de derechos inauditos en la región, como la no obligatoriedad del velo, asistencia a la universidad, participación en la vida pública, etcétera).
Incluso la tercera entrega de la taquillera saga de Rambo estaba dedicada a los futuros autores del 11-S. En el film, estrenado en 1988, el personaje interpretado por Sylvester Stallone era enviado a combatir junto a los talibanes, y terminaba con una dedicatoria a los “valientes combatientes muyahidines de Afganistán” (la cual fue eliminada tras los atentados).
Más adelante tendrían lugar los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos, que causaron más de tres mil muertos y seis mil heridos y a raíz de los cuales el otrora héroe democrático (Bin Laden) se convirtió en el terrorista más conocido y perseguido de la historia, llegando a constituirse como ícono mediático maligno a nivel global. De la mano de esto, la actividad antiterrorista contra Al qaeda y el islamismo radical se convirtió en la principal excusa para intervenir en Oriente Medio en pro del dominio geopolítico y la extracción de recursos energéticos de la zona.
Sin embargo, en contradicción con la retórica contra el fundamentalismo religioso difundida desde los grandes centros de poder mediático, hasta el momento los objetivos militares de la OTAN han sido (salvo por el Emirato Islámico de Afganistán, formado por talibanes apoyados previamente por EEUU) los únicos gobiernos laicos de la región: el Irak de Saddam Hussein, la Libia de Muamar Gadafi y la Siria de Bashar al Assad. Mientras, las monarquías teocráticas del Golfo, abiertamente financiadoras de grupos extremistas, permanecieron como aliadas de occidente, con una presencia mediática más bien discreta, cuando no directamente favorable a través de las grandes campañas publicitarias.
En 2011, el gobierno francés jugó un papel determinante en el derrocamiento del gobierno de Muamar Gadafi, brindando apoyo a los rebeldes islamistas libios y bombardeando el país, con la consecuencia de millares de muertos civiles. Esto conllevó la destrucción del Estado de bienestar más desarrollado del continente africano, y la ruina económica de su población, que se encuentra ahora inmersa en una nueva guerra entre diversas milicias yihadistas, entre las que se encuentra el propio ISIS.
El caso sirio “rima” bastante con el caso afgano antes reseñado, así como con el libio. Siria era hasta 2011 un país caracterizado por su alto nivel de vida respecto a su entorno, por su laicidad y por el amplio desarrollo de su Estado de bienestar. No mantenía deudas con el Fondo Monetario Internacional ni con el Banco Mundial, y sus reservas petrolíferas eran propiedad del Estado. A nivel internacional se encontraba enfrentado a las monarquías del Golfo y a Israel, y era un importante aliado del gobierno iraní.
Desde 2012 los medios de comunicación de masas llevan haciéndose eco del envío de armas por parte de las potencias occidentales a las fuerzas rebeldes que pretenden derrocar al gobierno de Bashar al Assad. Estas fuerzas rebeldes, comúnmente catalogadas como “moderadas”, son un grupo heterogéneo de extremistas islámicos, cuyos principales sectores son salafistas, Hermanos Musulmanes y Al-Qaeda de Irak (AQI). Esto mismo era reconocido por un informe, catalogado como “secreto”, de la Agencia de Inteligencia para la Defensa estadounidense (DIA) fechado en 2012 y divulgado recientemente por la organización estadounidense Judicial Watch (JW), gracias a la ley de libertad de información. En el documento, que puede consultarse en la página web de la organización, la DIA reconocía el “carácter sectario” que por entonces estaba adoptando la oposición a Al Asad. En ese documento, según denuncia JW, el gobierno estadounidense predecía el crecimiento del ISIS en Siria.
En agosto de 2014, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton reconocía públicamente que “el fracaso a la hora de ayudar a construir una fuerza de combate creíble con los autores de las protestas contra el presidente sirio, Bashar al Asad, […] dejó un gran vacío que los yihadistas (ISIS) ahora han llenado”. Clinton se refería entonces a la gran cantidad de rebeldes “moderados” que las potencias occidentales entrenaban y financiaban y que, posteriormente, se alistaban en las filas del Estado Islámico para luchar contra el gobierno sirio.
Con esto, los brutales atentados que estremecieron a Europa durante esta última semana, llevándose por delante a centenares de personas inocentes, son producto de engendros creados y fomentados por las propias potencias occidentales para derrocar a gobiernos que dificultan su hegemonía global. Como diría el escritor estadounidense Mark Twain “la historia no se repite, pero rima”, y este escenario ya se vivió en 2001, con las catastróficas consecuencias que todos recordamos, (especialmente para las poblaciones de los países intervenidos).