AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: ZONA DE PAZ OCUPADA POR BASES MILITARES Y LABORATORIOS DEL IMPERIO 



ESTADOS UNIDOS, FRANCIA, INGLATERRA Y LA OTAN TIENEN BASES EN AMÉRICA LATINA 



"Proclamo solemnemente a América Latina y el Caribe como zona de paz", dijo el presidente cubano, Raúl Castro, el 29 de enero de 2014 en la Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana, en un plenario, en presencia de 30 mandatarios de los 33 países del bloque que asumieron "el compromiso permanente con la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso de y la amenaza de la fuerza en la región", pero ¿puede ser zona de paz si Estados Unidos, después de 58 años de inactividad, revivió la IV Flota que navega amenazante por las costas de América Latina y el Caribe, y si creó la unidad denominada “Fuerza de Tarea de Propósito Especial Aire-Tierra de Marines-Sur”, para “controlar a América Latina” y que funcionará en la base militar estadounidense en Comayagua, en el centro de Honduras, conocida como Palmerola? ¿Puede existir una zona de paz si Estados Unidos, Francia, Inglaterra y la OTAN poseen por lo menos 39 bases militares en América Latina y el Caribe?
Pero a más de las bases militares, Estados Unidos pretende imponer a los países latinoamericanos y caribeños la “cooperación” en el ámbito de bioseguridad, lo que significa vía libre para el desarrollo de experimentos que incrementen el arsenal de las terroríficas armas químicas y bacteriológicas.
El imperio, desde hace varios años, por sobre la Convención para la Prohibición de Armas Químicas y Bacteriológicas, estableció en el Perú, (en Lima y la amazónica Iquitos), modernos laboratorios en los que realizan secretas investigaciones con el objetivo de enriquecer los estudios biológicos con fines militares con el socorrido pretexto de crear vacunas contra enfermedades tropicales como la malaria.



Lo cierto es que esos laboratorios de investigación de virus y bacterias para ser usados militarmente en contra de la especie humana, según necesidades del belicista imperio que quiere ser dueño y amo del mundo, son potenciados, manipulados o mutados genéticamente son hasta ahora inmunes a vacunas; es decir no hay medicamentos que sean capaces de termina con una pandemia, por ejemplo.
Los pueblos que albergan esos laboratorios o que están ubicados en el entorno de esos centros de investigación, están en constante peligro, y bajo amenaza de ser víctimas de algún virus o bacteria que escapen de esos centros de investigación ya sea por azar o por algún accidente como ocurrió en los mismos Estados Unidos que obligó al Pentágono, en el pasado mes de septiembre, a ejecutar varios planes encaminados a inspeccionar y revisar los protocolos de seguridad en por lo menos nueve laboratorios en los que se realizaban experimentos con toxinas peligrosas y otras substancias propias de la guerra químico-bacteriológica.
La revisión se extendió a laboratorios ubicados en Lima (Perú) y en Egipto. Como se recordará el accidente ocurrido en los laboratorios militares de Estados Unidos se debió a la manipulación incorrecta del carbunclo o ántrax al ser enviado erróneamente por correo a otros laboratorios. Felizmente, el ántrax no escapó de los recipientes, situación que pudo haber salvado la vida de millares de ciudadanos estadounidenses.
Al parecer los accidentes ocurren con bastante frecuencia. Así, muy a pesar de la revisión de protocolos de seguridad, 49 ciudadanos peruanos padecieron serios peligros en su salud, al ser contagios con ántrax en la ciudad de Piura, ubicada al norte de Lima, según una información difundida el pasado 21 de septiembre por una sucursal de la agencia de Noticias de la República Popular China, Xinhua, con oficinas en la ciudad de Lima, capital de la República del Perú. El gobierno peruano guardó ominoso silencio sobre ese incidente porque es uno de los gobiernos lacayos del imperio y sus intereses, incluidas las investigaciones sobre virus y bacterias para ser usados, potencialmente en las futuras guerras químico-bacteriológicas.
El Pentágono o Ministerio de Defensa de Estados Unidos se responsabilizó de la revisión de protocolos de seguridad que se producirá después de que se descubrió ántrax vivo fuera de un área de contención en un laboratorio militar del estado de Utah y “registros incorrectos o incompletos” en otros dos laboratorios militares. Agregó que “la revisión de seguridad asegurará de que los laboratorios sigan los protocolos apropiados para el manejo de materiales, incluyendo la capacitación apropiada, el registro y los procedimientos de operación estándares”. “Estas medidas estarán vigentes mientras concluye la revisión y la investigación actuales y hasta que el ejército determine si es apropiado reanudar operaciones”.
El problema de la seguridad salió a la luz en mayo de 2014, cuando un laboratorio privado en Maryland encontró que recibió muestras con ántrax vivo del laboratorio de Utah. Lo cierto es que militares estadounidenses enviaron al menos una muestra viva de ántrax por error a un laboratorio comercial de Maryland. Oficialmente se dijo que “un laboratorio del departamento de Defensa en Utah transfirió “inadvertidamente” la muestra de ántrax a un laboratorio comercial y las autoridades gubernamentales de salud continúan examinando otras muestras que han sido enviadas a laboratorios en otros nueve Estados dentro de Estados Unidos, así como a un laboratorio militar situado en la base aérea de Osan, en Corea del Sur. La muestra activa de ántrax fue descubierta por el laboratorio comercial el 22 de mayo de 2014 y otros laboratorios fueron entonces informados del incidente, señalaron funcionarios del Departamento de Defensa.
El laboratorio de Dugway Proving Grounds, perteneciente al ejército, envía rutinariamente muestras “dead” (muertas) de ántrax, inactivadas con radiación para investigación científica, dijeron oficiales de Defensa.
Es público y notorio que El Pentágono colabora con el Centro para el control y prevención de enfermedades (CDC) estadounidense, que investiga el incidente, “para desarrollar una prueba en el campo e identificar las amenazas biológicas en el medio ambiente”, indicó el portavoz Warren.
El 27 der mayo de 2015 fue publicado un informe en el que se asevera que El Pentágono dice que el ántrax vivo salió inadvertidamente de un laboratorio militar en Utah, pero un vocero del Departamento de Defensa afirmó que la salud pública no está en peligro. Otra muestra ha sido enviada a la base militar estadounidense en Corea del Sur.

El Pentágono dice que el carbunco vivo ha sido enviado inadvertidamente a través de las fronteras estatales desde un laboratorio militar en Utah a un laboratorio privado, informa 'Daily Mail'. El portavoz del Pentágono ha reconocido que actualmente se sabe de al menos un caso en el que una muestra de una enfermedad peligrosa ha salido de las instalaciones de Utah en dirección a un laboratorio comercial en Maryland. Al mismo tiempo, el portavoz del Pentágono, el coronel Steve Warren, confirma que el error "no pone en peligro a la población". "Estamos investigando la transferencia accidental de carbunco vivo desde el laboratorio de pruebas de Dugway, perteneciente al Departamento de Defensa", ha añadido el coronel Warren.

Según informa la cadena 'Fox News', otra muestra ha sido enviada a la base militar estadounidense en Corea del Sur. Sin embargo, EFE reportó que el personal de la base en el país asiático anunció que había destruido la muestra de la infección, sin embargo cuatro civiles han recibido tratamiento después de que se conociera que se había mandado accidentalmente carbunco vivo a laboratorios de los estados de Texas, Maryland, Wisconsin, Delaware, Nueva Jersey, Tennessee, Nueva York y California. Un funcionario estadounidense también ha dicho a Reuters que durante más de un año (desde marzo de 2014 hasta abril de 2015) desde dos instalaciones militares fueron enviadas a otras regiones de EE.UU. muestras de ántrax marcadas por error como inactivas.
La muestra fue utilizada en un laboratorio educativo y se destruyó cuando se hizo evidente que era activa. El carbunco se estudia en laboratorios militares cerrados de Estados Unidos para que los especialistas puedan desarrollar medidas contra el posible uso de agentes de esta enfermedad como arma biológica. El Pentágono envió paquetes con bacterias de ántrax a 17 estados de EE.UU. y 3 países más, se3 afirma en una publicación de 3 jun 2015

En varios portales y páginas web se advierte que El Pentágono envió por error 51 paquetes con bacetrias de ántrax a 17 estados de EE.UU. y 3 países más, informó el miércoles el vicesecretario de Defensa de este país, Robert Work. "Hasta el momento, 51 laboratorios de 17 estados de EE.UU., así como tres de otros países han recibido paquetes con esporas vivas de ántrax", anunció Robert Work Según precisó, uno de estos laboratorios se encuentra en la capital del país, Washington. Además, el Pentágono ya reconoció que había enviado paquetes con ántrax de un laboratorio militar en el Estado de Utah a varios laboratorios en EE.UU., incluyendo uno del propio Pentágono, así como a Corea del Sur, Australia y Canadá.

Hasta ahora no hay información sobre casos de infectados por la bacteria viva, aunque en Corea de Sur 22 personas fueron tratadas por posible exposición a ella, mientras que a cuatro personas en EE.UU. se les ha recomendado tomar antibióticos como medida preventiva, según Reuters.

Sobre el incidente, se reitera la explicación de que el laboratorio militar Dugway Proving Ground, en el Estado de Utah, que acoge entrenamientos de defensa frente a armas químicas y biológicas, envió los paquetes pensando que las bacterias vivas habían sido liquidadas por medio de radiación. Sin embargo, después se supo que estaban vivas, y hasta ahora no está claro por qué la radiación no funcionó, explica Reuters. Las explicaciones sobran, pero los peligros persisten.


Por otra parte, voceros científicos del Reino Unido y de Estados Unidos informaron se acusa a China de "irresponsable" al haber creado un virus mortal. No probaron su existencia, pero señalaron que pese a la preocupación global sobre la creación en China de un nuevo virus mortífero, los científicos parecen ocultar importantes datos sobre graves violaciones de la seguridad biológica en Occidente que en realidad podrían resultar más alarmantes.

Lord May, ex jefe científico del Gobierno británico, anunció el pasado 2 de mayo que un virus mortífero había sido elaborado “intencionadamente” en un laboratorio chino y que las nuevas cepas de este virus podrían “escapar” provocando una “matanza” a escala global. Sin embargo, no se refirió a algunos otros datos preocupantes sobre el funcionamiento de laboratorios biológicos en Occidente, según publica el portal Infowars y www.phil.cdc.gov

El pasado mes de marzo, sin ir más lejos, la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de EE.UU. (Government Accountability Office, GAO) advirtió que las autoridades federales no aplican unas normas apropiadas de seguridad en los laboratorios biológicos del país. Otro informe indica, a su vez, que el inspector general del Departamento estadounidense de Agricultura (USDA) encontró numerosas violaciones de dichas normas que fueron ignoradas durante años. (www.phil.cdc.gov)

Por otra parte, Pablo Ruiz, en Le Monde Diplomatique con sede en Chile, en un artículo titulado: Estados Unidos: El uso de la ciencia con fines bélicos, sostiene:
Investigaciones científicas sobre enfermedades infecciosas, condiciones de alta montaña, y hasta sobre nuestras culturas latinoamericanas, Estados Unidos, EUU realiza para fines militares.
Desde hace mucho tiempo América Latina representa un gran interés para los EEUU como la fuente esencial de materias primas y el mercado potencial para la venta de su misma producción. De ahí, los tratados de libre comercio que tiene con varias de nuestras naciones y la intención más voraz todavía de llevar adelante el TTP. También para Washington nuestro continente, su “patio trasero” como dicen, representa una necesidad de orden geopolítico: en América Latina y el Caribe operan más de 70 bases militares de los EEUU y ellas tienen por misión cuidar y proteger sus propios intereses.
Pero en esta ocasión no hablaremos de sus bases militares, ubicadas en puntos estratégicos de nuestro continente, sino en el uso de la ciencia para fines bélicos. Tan sólo citaremos algunos casos pero de seguro el asunto es mucho más complejo todavía. El 2010 el Departamento de Defensa de Estados Unidos determinó nuevamente que era prioridad seguir con las investigaciones de las enfermedades infecciosas.
En esta misión, y utilizando una expresión militar, su “fuerza de tarea” es la U.S. Naval Medical Research Unit (NAMRU) que su principal sede se encuentra ubicada en EEUU pero que también tienen laboratorios en Singapur (Desde 1945), Egipto (1946), Kenia (1969), Tailandia (1958) y Perú (1983).
En Perú se le denomina Centro de Investigación de Enfermedades Tropicales de la Marina de los Estados Unidos (NAMRU-6). De acuerdo a una nota de prensa de la Embajada de EEUU en este país “El NAMRU-6 se estableció como un centro de investigación en 1983 a través de un acuerdo entre las Direcciones de Salud de la Marina de los EE.UU. y de la Marina de Guerra del Perú, con la participación del Departamento de Estado de los EEUU y el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. El acuerdo estableció un programa de cooperación en investigación médica en el Perú para estudiar enfermedades infecciosas de interés mutuo”. Para Christian Baldeviano la misión de NAMRU-6 es “Desarrollar estrategias protectivas contra las enfermedades infecciosas que afectan a la población militar y la población general en el Perú y Latino América”.
Las investigaciones de las enfermedades infecciosas se hacen con seres vivos. Mariana Leguía, Directora de Genómica y Descubrimiento de Patógenos de NAMRU-6, señala en una entrevista que “nosotros recolectamos muestras de gente que viene de toda Latinoamérica y casi el 60% sale negativo en todas las pruebas”.
Lo cierto, lo objetivo, es que estos laboratorios tienen una finalidad militar que es determinar qué tipos de enfermedades existen en América Latina y “afectan a la población militar” y a la “población general”. No es casual que estas investigaciones las dirija una unidad militar y no el servicio de salud de EEUU.
Con unos y otros se puede actuar de diferentes maneras. Para los militares se puede prever los remedios adecuados ante una posible invasión a un territorio determinado que por ejemplo tenga presente el “dengue”. Para la “población general” las investigaciones también pueden generar en armas bacteriológicas.
Por esto, el Comité Independencia y Soberanía Para América Latina (CISPAL), en su publicación “América Latina es un laboratorio de EEUU para desarrollar armas bacteriológicas”, ha dicho que Washington, con el fin de seguir manteniendo su hegemonía, quiere hacer de nuestro continente un “conejillo de indias”.
Por otro lado, en el artículo La guerra biológica, Pedro Etcheverry recuerda que en 1981, se declaró en Cuba el Dengue Hemorrágico. El Ministerio de Salud Pública cubano determinó entonces que era una epidemia de dengue del serotipo 02.
En total, murieron 158 pacientes, la mayoría niños. Más de 344 mil personas fueron afectadas por la enfermedad y, de ellas, 24 mil padecieron hemorragias.
El artículo citado indica que: “Especialistas norteamericanos en guerra biológica habían sido los únicos en obtener una variedad de mosquito Aedes aegypti sensiblemente asociada a la transmisión del virus 2, según informó el coronel Phillip Russell, en el XIV Congreso Internacional del Océano Pacífico, efectuado en 1979, dos años antes de que se desatara la epidemia en Cuba”.
Etcheverry señala que: “Las investigaciones condujeron a la evidencia de que la epidemia fue introducida deliberadamente en el territorio nacional, por agentes al servicio del Gobierno de Estados Unidos”.
Este es un solo caso, pero hay otros más en la Guerra biológica contra Cuba.
LA IRRESPONSABILIDAD
A comienzos de junio de este año, la Agencia EFE, informó que “expertos” del Pentágono “por un error” realizaron el envío de muestras activas de ántrax a 51 laboratorios de 17 Estados en los mismos EEUU, a Australia, Corea del Sur y Canadá, y usando, en algunos casos, el servicio de entrega de FEDEX sin las medidas de precaución adecuadas.
El Subsecretario de Defensa, Box Word, dijo que “por el momento, no se conocen casos de contagio de carbunco entre las personas que pudieron verse expuestas a las muestras”.
Señalamos este caso porque toda la humanidad corre un peligro permanente por las investigaciones científicas que está desarrollando EEUU.
El riesgo principal de las actividades de NAMRU-6, como también de otros laboratorios de EEUU ubicados en el mundo, es que las autoridades locales, la comunidad, no tienen control sobre los estudios “científicos” que se realizan las unidades militares norteamericanas.
Cada país tiene derecho a su soberanía y a las garantías de la seguridad y la salud de su nación. En definitiva, no podemos permitir que las bases militares y laboratorios de EEUU sigan poniendo en peligro las vidas de los habitantes de América Latina y el Caribe.
Finalmente, hay que recordar que el 26 de marzo de 1975 entro en vigor la Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y sobre su destrucción. Sin embargo, la misma ONU indica que: “la ausencia de regímenes formales de verificación para controlar su cumplimiento ha limitado su efectividad”.
EL ESTUDIO DE LA GEOGRAFÍA Y LA SALUD
A comienzos del 2013, Bolivia denunció, ante la comunidad internacional, la realización de un estudio “encubierto” sobre condiciones de alta montaña y que desarrolló el científico Robert Corwine Roach Jr. en el Chacaltaya, entre el 6 de junio y el 15 de septiembre de 2012.
“La ministra de Comunicación, Amanda Dávila, sostuvo que el equipo de Roach Jr. estaba formado por al menos 24 personas y que arribó para realizar pruebas para la adaptación de soldados destinados a acciones militares en Afganistán”, indicó el Diario La Razón
El ministro de Gobierno Carlos Romero, dijo entonces que el caso de Roach Jr. demuestra la “permanente injerencia de EEUU”. Debemos recordar que “Estados Unidos y Bolivia firmaron un acuerdo de respeto mutuo el 7 de noviembre de 2011. El convenio marco bilateral establece siete principios y propósitos, entre los principales: el “respeto a la igualdad soberana y a la integridad territorial de los Estados”, “el deber de abstenerse de intervenir en asuntos internos de otro Estado”, “el derecho de cada Estado a elegir, sin injerencias externas, su sistema político, económico y social”.
Hay que decir, antes de seguir, que el mismo estudio de alta montaña para supuestamente soldados destinados a Afganistán bien puede usarse para atacar a la misma Bolivia y a casi todos nuestros países atravesados por la Cordillera de los Andes. Téngase presente.
EL ESTUDIO DE NUESTRAS CULTURAS
En junio del 2011, en Buenos Aires, Argentina, la antropóloga Adrienne Pine, en la “Conferencia Continental sobre la Militarización Imperial” denunció el uso de las investigaciones académicas para fines militares.
La investigadora señaló que el año 2010, en Toronto, Canadá, en la conferencia de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, se encontró con el historiador y ex-Ministro de Cultura de Honduras Rodolfo Pastor quien se encontraba viviendo entonces en el exilio, en la ciudad de México, luego que fuera derrocado por un golpe de Estado, liderado por graduados de la Escuela de las Américas, el presidente Manuel Zelaya.
En dicho encuentro, Pastor le comenta con preocupación que fue invitado a participar de un taller, en el Centro de Investigaciones Aplicadas de la Universidad (FIU) Internacional de Florida, que tenía el nombre de “Cultura estratégica de Honduras” y que había sido financiado por el Comando Sur del ejército estadounidense (SOUTHCOM).
“ “Cultura Estratégica”, dice Adrienne Pine, es un programa de estudios dentro de la Universidad Internacional de Florida, financiado por el Comando Sur, con el propósito de llevar a cabo talleres y escribir reportes sobre la “Cultura Estratégica” de cada país de América Latina y el Caribe. Se define a la “Cultura Estratégica” como “la combinación de experiencias y factores internos y externos – geográficos, históricos, culturales, económicos, políticos y militares – que forman e influyen en la manera en que un país entiende su relación con el resto del mundo, y en la manera en que un estado se va a comportar en la comunidad internacional”. Sin embargo, al observar los documentos producidos por la alianza FIU-SOUTHCOM es evidente que una definición más precisa de la “Cultura estratégica” sería: “propaganda estratégica para la creación de una política ideológica hegemónica favorable para los intereses militares y económicos estadounidenses”.
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El autor de este artículo, Pablo Ruiz, es periodista, y forma parte del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas (SOA Watch) y editor de la Revista El Derecho de Vivir en Paz.
A más de lo afirmado por Pablo Ruís, se podría agregar que para encubrir las verdades finalidades de esos laboratorios se han firmado convenios entre el Centro o Instituto de Investigaciones de Enfermedades Tropicales -NMRCD del Centro Médico Naval –CMST- y Centros de Estudios Superiores del Perú como la Facultad de Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. El NMRCD o Medical Research Center que funciona en Lima está dirigido por un Oficial de la “Navy” con status diplomático asignado a la Embajada de Estados Unidos en la capital peruana como tantos otros jefes, directores o agentes de la CIA, de la Agencia de Seguridad Nacional o de algún otro organismo de espionaje.
En la actualidad está en rigor y plena actividad un bio-laboratorio denominado NAMRU-6- bajo la dirección del Medical Research Center que funciona en Lima. Está dirigido por un Oficial de la “Navy” con status diplomático asignado a la Embajada de Estados Unidos en la capital peruana como tantos otros jefes, directores o agentes de la CIA, de la Agencia de Seguridad Nacional o de algún otro organismo de espionaje.
El proyecto NAMRU- 6 está, totalmente, fuera del control del gobierno peruano porque sus miembros, inclusive, gozan del privilegio de inmunidad y por tanto cualesquiera que fuesen sus acciones quedan en el campo de la más absoluta impunidad.
El denominado Instituto de Investigaciones de Enfermedades Tropicales comenzó a funcionar por primera vez en 1983 mediante acuerdos en los que intervinieron la Marina de Estados Unidos, el Departamento de Estado y el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. El Objetivo era establecer programas de cooperación médica, mediante la investigación y estudio de enfermedades tropicales e infecciosas de interés mutuo. Aparentemente es loable el propósito de “ayudar” a los países del Tercer Mundo para prevenir la propagación de enfermedades infecciosas y en especial las tropicales de elevada rareza. Para ese fin humanitario en apariencia, Estados Unidos ha instalado laboratorios especiales en Indonesia, Tailandia, Kenia, Egipto, Perú y tal vez en otras partes de la Amazonía y América Central y el Caribe.
Es permanente la visita de científicos del Centro de Investigación de Enfermedades Tropicales- Namru-6, Centro Médico Naval y de la Fundación Rockvill al Director científico de la Unidad Médica de Investigación N 6 (Namru-6) para realizar un acercamiento a la Institución, con el propósito de fomentar la colaboración e incentivar la realización de capacitaciones con el objetivo principal de desarrollar una agenda sobre enfermedades infecciosas para fortalecer el nivel de conocimiento y estar a la vanguardia de las cifras actuales que hasta el momento se tienen.
Siempre intentan “realizar un afianzamiento en la relación entre militares del sector de la salud en las Fuerzas Militares y fomentar el desarrollo de este programa a nivel regional y nacional, para que “impacte positivamente en la seguridad de estas comunidades”, así, con estos “intercambios” neutralizan a los militares que miran para otro lado en el momento del desarrollo de experimentos peligrosos que, por su naturaleza son una amenaza letal para América Latina.
Lo grave es que en Perú, en el laboratorio de Iquitos, el Naval Research Center Detachament, NMRCD tiene una prioridad: desarrollar investigaciones médico-militares para convertir a Iquitos en un enclave de elevado valor estratégico en el Hemisferio Occidental. Es evidente que estos laboratorios dependen del Pentágono que está muy interesado en desarrollar nuevos virus con fines militares. Ya se ha demostrado que en esos laboratorios se realizan estudios que están destinados para crear nuevas formas de virus que en realidad serán usados como armas bacteriológicas cuan do así exijan los objetivos de dominación imperial o para ejecutar “labores de ,limpieza poblacional”.
Y más grave es que el proyecto NAMRU-6 realiza experimentos con seres humanos “voluntarios” de la población local de Lima, de Iquitos o de cualquier parte. Los “voluntarios” son convertidos en conejillos de indias por módicas sumas de dinero y qué importa si las vidas se pierden, si sólo son hispanos subdesarrollados o personas de segunda o tercera categoría. Hay que recordar que los anglosajones estadounidenses se creen “raza superior”. Tampoco importa si los experimentos desatan nuevas epidemias no conocidas por los peruanos, ni por los latinoamericanos.
El NAMRU-6 en el Perú está constituido por científicos de vasta experiencia en investigaciones de la guerra bacteriológica. Así, por ejemplo, el Oficial a cargo tiene rango 0-5 en la Marina de Guerra, con el título de médico especializado en epidemiología. El Oficial del Ejército tiene rango 0-5 y es un médico pediatra hematologista, El Director del Comité Científico pertenece a la Marina de Guerra con el código GS-15, con alta especialización en virología, el Jefe de Parasitología tiene el grado 0-5 del Ejército y es médico con especialización en enfermedades infecciosas. El Jefe de Bacteriología, es médico de Marina con grado 0-3 con especialización en Microbiología y postgrado Ph.D. Otro científico de la Marina tiene la asignación 0-4 con especialidad en Epidemiología. Un militar Navy es grado 0-3 y es un científico entomólogo y también trabaja en ese Centro un científico de la Marina con grado 0-4 y con postgrado Ph.D y especializado en Microbiología y se completa el equipo yanqui con un miembro del Servicio Exterior que puede ser un agente de la CIA. Además el NMRCD incluye a 19 individuos que son el personal de apoyo administrativo, 19 técnicos en investigación en tanto que dos técnicos de laboratorio son asignados permanentemente a las instalaciones de la MNRCD en Iquitos. Para guardar las apariencias, el MUNRO-6 cuenta con un médico de la Armada peruana y tres técnicos enlistados. El Embajador de Estados Unidos en Lima es el que supervisa el trabajo de ese equipo de investigadores, como ya se destacó en un informe especial de CISPAL y del Tribual Dignidad, Soberanía, Paz contra la Guerra.
Desde otras partes del mundo surgen nuevas alertas contra la proyectada guerra química-bacteriológica. El pasado 15 de junio, Corea del Norte acusó a EE.UU. de un intento de ataque con ántrax e instó al Consejo de Seguridad de la ONU a investigar los "planes de guerra biológica" de Washington después de que la nación norteamericana enviara muestras de ántrax vivo a una de sus bases militares en Corea del Sur.
"Estados Unidos no solo posee armas mortales de destrucción masiva, sino que está intentando usarlas en una guerra (contra Corea del Norte)", dijo el embajador de Pionyang en Naciones Unidas, Ja Song Nam, en una carta dirigida al Consejo de Seguridad y al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, citada por Reuters.
Muestras de ántrax vivo, que pueden ser utilizadas como arma biológica, fueron enviadas por error a Australia, Canadá, Reino Unido, Corea del Sur, Japón y a laboratorios de 19 estados de EE.UU. y a Washington D.C., según informó recientemente el Pentágono.
Pionyang pide "encarecidamente al Consejo de Seguridad que tome en consideración la cuestión del envío de ántrax con el objetivo de establecer una investigación sobre los planes de guerra biológica de EE.UU.", agrega la misiva, en la que también se adjuntó una declaración de la Comisión Nacional de Defensa de Corea del Norte, que insta al mundo a que considere el envío de ántrax como "el desafío más grave a la paz y un crimen horrendo con intenciones de genocidio".

Otro informe señala que "EE.UU. controla desde hace mucho tiempo el monitoreo de la circulación y propagación de infecciones altamente peligrosas en Ucrania. Según especialistas, la red de centros científicos de este tipo en los países fronterizos con Rusia lleva creándose desde hace años y es financiada y controlada por empleados del Departamento de Defensa de EE.UU.", comentó a la cadena el exinspector sanitario jefe de Rusia, Guennadi Oníschenko.

También en Georgia existían laboratorios biológicos estadounidenses, aunque actualmente están cerrados, y siguen operando en los países bálticos. Cabe mencionar que Black & Veatch tiene una oficina representativa en la capital rusa y en 1994 abrió en Moscú un centro de investigación tecnológica. Según los datos de Rossiya 24, el centro moscovita fue cerrado, tras operar varios años, por iniciativa de Rusia, y desde entonces la compañía desarrolla en el país solo un papel consultivo. http://actualidad.rt.com/ciencias/167862-bacteria-mortal-escapar-laboratorio-eeuu

Estados Unidos, el imperio más poderoso de todos los tiempos, con ansias de dominación mundial, posee las armas más terroríficas hasta ahora conocidas y otras que permanecen en el más absoluto secreto. Sin duda, la humanidad puede ser arrasada por el imperio yanqui con sus virus, bacterias y armas nucleares.

TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA, PAZ CONTRA LA GUERRA
COMITÉ INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA PARA AMÉRICA LATINA
-CISPAL-
Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com