INNOVACIONES CIENTÍFICAS Y TECNOLÓGICAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL 



MÁS TECNOLOGÍA, MAYOR DEPENDENCIA 



Rodrigo Santillán Peralbo

La revolución científico-técnica que se desencadenó a partir de la década de los 70 con el desarrollo de la microelectrónica, incide directamente en los medios de comunicación social y en la redefinición de sus políticas, objetivos y metas. La incidencia de esa revolución en los sistemas de comunicación e información es incontenible y asombrosa. La informática, la telemática, la computación, los microprocesadores, las comunicaciones e informaciones digitales, las autopistas informáticas, la apropiación del ciberespacio, el uso extensivo del internet y el advenimiento de nuevos instrumentos, ahondan las brechas existentes entre países desarrollados y subdesarrollados e incrementan las desigualdades sociales, económicas y políticas.

Los productos de la revolución científico-técnica han potenciado las posibilidades de la información y comunicación e igualmente la capacidad para almacenar datos y procesar informaciones, tanto que desde hace algunos años se habla de la "explosión informativa" y de la "era de la sociedad informatizada". Sin embargo, millones de seres humanos podrían convertirse en víctimas de esa revolución y miles de millones permanecerán en el subdesarrollo, la ignorancia, la miseria, porque quedarán excluidos de los posibles beneficios de los productos de la revolución científico-técnica.

La humanidad se halla en una encrucijada vital: O aprovecha las innovaciones científicas y técnicas para forjar el bienestar general o se vuelve víctima de los procesos y permite que se incrementen las desigualdades, las injusticias sociales y perennidad del subdesarrollo que degrada hasta el infinito a gran parte de la especie humana.

Los adelantos en radio y telefonía celular y digital, en televisión satelital y digital, en prensa teleimpresa, en telefoto, teletexto, en informática y bancos de datos, la conquista del ciberespacio, las máquinas que permitirán la traducción automática de los idiomas, la proyección de imágenes en tercera dimensión, el advenimiento del mundo virtual, la transmisión instantánea de los hechos y acontecimientos en video, audio, ambientación a full color y full ecosistema, ocasionarán en el futuro inmediato mayores problemas que los existentes y sin duda modificarán conductas y comportamientos individuales y colectivos, los modos de producción y los modos de vida. La persona humana no será la misma que conocemos ya que sufrirá cambios fundamentales en la mismidad de su ser.

La persona humana será el resultado de la era informatizada, pero esa será una persona privilegiada porque tendrá acceso a volúmenes gigantescos de información y lo será en tanto miles de millones de seres humanos serán analfabetos informáticos.

La revolución científico-técnica genera profundas insatisfacciones por los efectos negativos que ocasiona: la masificación de la persona, el surgimiento de neoservidumbres, las nuevas adicciones a la telefonía celular, a la internet, redes sociales y la cosificación del ser.

La persona está sometida a las innovaciones científico-técnicas y en el proceso puede perder la esencia de lo humano y más aún, el imperio yanqui podría consolidarse para mayor tragedia de la humanidad y para mayor perjuicio de pueblos, naciones y Estados que, bajo el influjo de las ciencias y tecnologías, serán más neodependientes y neocolonizados al perder libertades, soberanías e independencias.

Era de esperarse que la más formidable revolución científico-técnica que ha conocido el mundo, fuese capaz de impulsar los procesos de innovación, cambio y transformación para beneficio de la humanidad. Era de pensar que por fin los procesos de comunicación e información podían permitir la satisfacción de necesidades y de mejoramiento de las condiciones de vida de los pueblos, que iban a posibilitar el acceso al desarrollo y progreso de la humanidad. Por desgracia, la revolución científico-técnica ha servido como inapreciable instrumento de poder hegemónico mundial, para aumentar hasta el infinito, los procesos de dominación y someter a los pueblos a nuevas realidades de colonialismo y dependencia en lo económico, social, político cultural, científico y tecnológico. Finalmente el mundo es una aldea global con dueños propios: el imperio estadounidense y sus seis aliados que son los países más ricos, poderosos e industrializados. De ellos es el mundo y sus riquezas en tanto que la pobreza y el subdesarrollo son del resto de la tierra y sus siete mil millones de habitantes.

En el comienzo del tercer milenio, la humanidad se encuentra sometida a lo que se ha dado en llamar la "explosión informativa" que, en cada decenio duplica las informaciones como para satisfacer el derecho de los pueblos a la información y a la comunicación; pero el volumen no satisface, ni lejanamente, la necesidad de entender y comprender la complejidad de esa revolución científico-técnica y menos los hechos sociales, económicos, políticos y culturales que se suceden unos a otros con extraordinaria continuidad. Pueden asombrar los cambios y adelantos tecnológicos, pero ya no sorprende la falta del uso de la razón, del análisis, de la reflexión y la crítica en centenares de millones de seres humanos diseminados en toda la epidermis terrestre que permanecen adormecidos por el impacto de esa explosión informativa y tecnológica.

Es un contrasentido que en la era de las comunicaciones, en la que el ser humano depende cada vez con mayor fuerza de las informaciones, éstas no satisfagan su sed de conocimiento, sencillamente porque los sistemas de comunicación e información están diseñados para incrementar y mantener la neodependencia económica, científica, tecnológica, política y cultural.

La influencia y los efectos que producen los sistemas de comunicación son profundamente negativos. Los pueblos están sometidos a procesos de aculturación, alienación, deshumanización y desnacionalización; procesos que son apuntalados y consolidados por la revolución científico-técnica que ha logrado mayor impacto y directa incidencia -a través de los medios masivos de comunicación-, en la vida de millones de seres humanos.

La "explosión informativa" no ha permitido que se produzca el tan anhelado intercambio de los resultados de la ciencia y la tecnología, el enriquecimiento mutuo de las culturas nacionales, regionales o zonales, el desarrollo socio-económico de los países que propendan al bienestar de los pueblos y menos aún ha permitido que se avance en la construcción de la justicia social, de la paz, de la profundización de la democracia, de la vigencia plena de los derechos humanos, de la cooperación internacional con respeto a la libertad y soberanía de los Estados.

El mundo está inundado de imágenes informativas y entre miles de ellas que se difunden en cada hora, es imposible separar el grano de la paja, separar la verdad del engaño y la mentira. La verdad es un problema que afecta a toda la humanidad porque es pertinaz y continuamente tergiversada, manipulada, ocultada o negada por parte de sistemas y subsistemas de comunicación social en poder del capitalismo mundial, y, consecuentemente de los intereses económicos y políticos imperiales.

La estructura de los sistemas de comunicación social es total y absolutamente antidemocrática. "El imperialismo impide la instauración de relaciones justas, pacíficas y democráticas entre los pueblos en la esfera económica y política, igual que en las informaciones, ya que la misma esencia de este sistema, vinculada a la explotación, la expansión, el dictado y la violencia, es antidemocrática y socialmente injusta. Para ocultarla y para hacer frente a la resistencia enérgica de los pueblos contra su procedimiento, el imperialismo se ve obligado a tergiversar ésta y otras realidades, impide que la gente se dé cuenta de ellas en su plenitud y no puede deducir las conclusiones prácticas para su actuación", sostenía el periodista checo Jaroslav Kúcera.

El problema de la práctica de las doctrinas de dominación se agrava con la intensi-ficación del uso de la comunicación digital. Ahora, términos tales como ciberespacio, superautopista de la información, internet, realidad virtual, E-Mail, World Wide Web se han apoderado de nuestra cultura, léxico y sobre todo, de nuestra propia forma de hacer comunicación, afirma Ugo Stornaiolo.

Hoy las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC) se han "apoderado de nuestras mentes". "La industria de la Información On Line -que incluye el internet- está en expansiva explosión" en tanto que los medios tradicionales están en peligro de desaparecer sino se adaptan a las nuevas tecnologías de la comunicación e información. El peligro de la dominación tecnológica se agrava si advertimos sobre el sistema de propiedad de esas tecnologías. ¿Quiénes son los dueños y beneficiarios de ellas? ¿A quiénes sirve y para qué fines? ¿Quiénes tienen acceso a las nuevas tecnologías de comunicación e información y quiénes ni siquiera conocen de su existencia?

Es posible que la Tercera Ola de la que hablaba Alvin Tofler haya comenzado su carrera. Unos pocos países, en especial los que forman el Grupo de los Siete, han entrado ya en el post industrialismo, en la era de la tecnología digital, en los bytes, en el imperio de la red. Los países con menores recursos, los desposeídos de los avances de la revolución científico-técnica ven incrementada la dependencia y de hecho son recipiendarios de tecnologías en desuso o desechas por el reemplazo de tecnologías de punta.

Otra preocupación se centra en el futuro incierto de los medios impresos, incluidos los libros. Al respecto, el escritor Miguel Donoso Gutiérrez, sostiene que a pesar del internet, el libro seguirá siendo valioso en varios sentidos: "Uno de ellos es que es tuyo, único, exclusivo y en él tu puedes subrayar si quieres hacerlo mientras lo lees en la punta de una montaña o en un barco en alta mar. También considero que tener el libro por internet tendrá un costo si tú quieres imprimir ese libro para leerlo en donde tú quieras y no necesariamente frente a tu computadora. Con un libro podrías leer poesía con tu amante, desnudos en la cama, lugar donde una computadora es poco maniobrable, el libro impreso siempre tendrá la virtud de que uno lo haga suyo, íntimamente tuyo, ya que ese libro te puede acompañar bajo el brazo a dónde tu quieras para abrirlo y meterle en un mundo diferente al que te encuentres dónde estés. No creo que todo el mundo pueda tener una Power Book para llevarla de un lado a otro y en todo caso les pesará más que un libro de páginas amarillitas impregnadas de tus huellas y las del tiempo..." (El Comercio. Ed. 14 agosto 2.000)

Sin embargo, las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación cada vez son más impactantes, cercanas y lejanas al mismo tiempo. Es una realidad su importancia económica en el ámbito mundial, pues, las empresas dedicadas al hardward, al software y Microsoft se han convertido en altamente rentables, hasta lograr que las Bolsas de Valores salten sus límites tradicionales. Bill Gates es el hombre más rico de la tierra y continua siéndolo a pesar de los conflictos legales.

Por otra parte, "el sistema mundial de redes de comunicación, conocida como la Telaraña Informativa o World Wide Web, gracias a la red de redes (Internet) ha convertido al mundo en una "Aldea Global", ya preconizada en los años 60 por el comunicólogo estadounidense-canadiense Marshal MacLuhan. La que antes fue una red militar de espionaje en la década de los 60 es hoy una insuperable fuente de conocimientos, pero también de muchas libertades no siempre aceptables". Nuevamente se podría cuestionar a la red. ¿De quién es y a quién sirve? Pero más aún, la red informativa puede constituirse en un peligro para la humanidad y en especial para las capas poblacionales más vulnerables: niños, jóvenes y también adultos tercermundistas y alienados por el sistema capitalista mundial, porque ya es evidente que la comunicación digital (Internet) provoca estados de adicción. Naturalmente que el costo de las tecnologías impide que las grandes mayorías accedan a ese sistema, por lo que quedarían excluidas de esos procesos.

En la actualidad existen unos mil millones de computadores en el mundo y la mitad de ellos están en Estados Unidos. De estos, un 70% está conectado a alguna red o "servidor" y son el correo electrónico o E-mail, e-bussiness, e-commerce, los sectores de mayor crecimiento. Hoy los negocios se realizan por Internet. Se trata de intercambios entre productores y comerciantes poderosos que inciden en la conformación de la deshumanizada sociedad de consumo.

La "Sociedad de la Información" tendrá que adaptarse a nuevos modelos y formas de vida en espacios vitales como las interacciones que posibilitan la cohesión social y cada grupo de conformidad con su realidad histórica-cultural, política, ideológica, económica y geográfica, tendrá que adaptarse y readaptarse a las nuevas formas de comunicación e información y más aún, casi inevitablemente tendrán que readecuar comportamientos sociales y conductas individuales. Con las nuevas tecnologías, el drama humano recién comienza.

El problema socio-económico-político se incrementará al automatizar los procesos productivos que reducirán costos en la misma medida en que reduzcan el uso de la mano de obra. La rebotica es una realidad. Lo virtual se convierte en real. Se incrementará la división socio-económica y se ahondará la brecha entre clases sociales. Unos pocos tendrán acceso a las nuevas tecnologías porque sólo las élites económicas tienen capacidad para pagar los elevados costos que demandan y esos constituirán la primera clase que se podría llamarse la de los alfabetos tecnológicos y los más serán de segunda, tercera o cuarta clase y esa masa será la de los pobres y de los analfabetos ó iletrados tecnológicos. Los primeros tendrán todas las ventajas y los segundos serán unos parias del tercer milenio.

Existe la "explosión informativa" que es un exceso de información que colma las autopistas virtuales. El efecto es el congestionamiento, a tal punto que se habla ya de una "cibercontaminación"; pero al mismo tiempo la información será un poder si quien la posee tiene los medios para utilizarla: por desgracia con fines personales, generalmente carentes de principios éticos. La información no es simplemente saber, sino el cómo usarla y para qué usarla. Allí radica el poder de la información.

Otro grave problema es el de la privacidad. "Ya no estamos solos ni en la intimidad del hogar". La situación se torna conflictiva y preocupante con la actuación de los "ciberfundamentalistas" dedicados a robar información de la red para usarla con fines que envilecen los principios del humanismo. Los hackers informáticos son los ciberpiratas. "Sin duda, el "Gran Hermano" del que hablaba Orwell hace casi setenta años en su novela profética 1984, ya está aquí: Se llama Netscape, Internet Explorer, Bill Gates, que más da...", advierte Ugo Stornaiolo.

Las nuevas tecnologías causan desazón, vértigo, pesimismo. En las primeras dos décadas del los usuarios de Internet oscilarán entre los 500 millones y dos mil millones. Naturalmente esa cifra dependerá de quienes tengan la capacidad económica para acceder al sistema. Se calcula, teóricamente, que una quinta parte de la población mundial estará accesada a la comunicación digital. Solía afirmarse que el ser humano es esencialmente un ser comunicador; pero a pesar de ello es un mal comunicador y la comunicación entre máquinas o cibernética podría ser más intensa que la humana y por desgracia mientras más comunicada digitalmente esté la especie humana, más lejos estará de la realidad y más cerca del mundo virtual.

A pesar de las diferencias regionales, culturales, sociales, económicas, políticas, las redes de información serán cada vez más asequibles. La misma ONU auspicia la implantación de un lenguaje universal para Internet. "El idioma del Internet se volverá uniforme y los dolores de cabeza de las traducciones serán cosa del pasado" se dice en Vanguardia de Barcelona. Se trata de UNL, un idioma para ordenadores que reduce las ambigüedades en el significado de los textos y permite la traducción automática a cualquier lengua. La idea de una máquina de traducción automática es desarrollada por el científico Hiro-shi Uchida, director del proyecto UNL, de la United Nations University de Japón. "El gran problema de los sistemas automáticos de traducción es que no pueden luchar contra las ambigüedades de cada idioma, en el que hay términos que significan una cosa totalmente distinta, según el contexto", explica Uchida y advierte que el UNL "usa un lenguaje que permitirá comunicarse sin barreras". El UNL está concebido como una lengua intermedia de uso para los ordenadores y que tiene la ventaja de eliminar ambigüedades. Su funcionamiento es sencillo. El usuario escribe un texto en su idioma nativo. Por Internet, el sistema UNL lo traduce y lo visualiza mediante el grafísmo del inglés (gato será "caí", por ejemplo). Automáticamente, el sistema formulará en el idioma nativo del usuario las preguntas necesarias para eliminar las ambigüedades. Esto se traduce en un listado en pantalla en el que aparece gato como un animal y como herramienta para cambiar la rueda. El usuario marca la opción correspondiente y a partir de ahí se crea un texto en UNL". Asombrosa la propuesta y será de inestimable ayuda en los procesos informáticos que requieren de traducción; pero ¿cuántos millones de seres humanos quedarán al margen del fabuloso invento?

De hecho, la revolución científico-técnica incidirá en profundas variaciones de las relaciones sociales y humanas. Se podrían crear empresas virtuales que se concretarán en el "Home o Hot Desking" (escritorio en casa) que reduce costos, pues un empleado puede desempañar sus tareas sin moverse de su casa. Pero esta situación podría convertir al hombre del tercer milenio es un ser aislado y solitario y la soledad, eventualmente, destruiría al ser humano. Herbert Marshal MacLuhan fue profético al describir la "Aldea Global"; pero algunas de sus teorías han sido superadas por la realidad, como aquella tesis del "medio es el mensaje" ya que el medio está sujeto a múltiples condicionamientos materiales, económicos; políticos, sociales, culturales, técnicos. El contenido del mensaje es más importante que el medio, si ese contenido supera las barreras de los medios y las barreras semánticas.

El aforismo del "medio es el mensaje" sólo se reduce a un aforismo que tiene su importancia en privilegiar la tecnología que incluso puede influenciar en el modo de pensar y vivir del ser humano: pero hasta ahora ningún aparato o máquina por maravilloso que sea, ha sido capaz de remplazar al ser humano. Felizmente y si la tecnología es un valioso instrumento que hasta puede volverse en extensión del ser humano, no hay mano o pie que sea más trascendente que la mano o pie, o cualquier otra extensión orgánico-funcional de la persona humana y eso -inclusive- cuando el ser humano puede acceder al amor o al sexo virtual.

La visión de MacLuhan o la de Orwell o Verne y hasta el "Mundo feliz" de Hugley están instaladas en el mundo de estos tiempos, con todos sus peligros como la tan cacareada "globalización" que hasta pretende que todos "pensemos igual, hablemos igual, nos vistamos igual"; y estas propuestas, en esencia, podrían interpretarse como intentos de hipnosis colectiva; pero la globalización lo que ha hecho es globalizar la pobreza, inundar al mundo con los productos de la industria cultural llena de basura intelectual, ahondar la brecha entre países ricos y pobres, tanto como el neoliberalismo que ha sido capaz de "privatizar la riqueza y socializar la miseria".