EL EJÉRCITO RUSO MUESTRA SU SUPERIORIDAD EN LA GUERRA CONVENCIONAL 



UN SISTEMA SOFISTICADO DE INTERFERENCIAS 



por Thierry Meyssan
La intervención militar de Moscú en Siria no sólo ha modificado la situación militar en el terreno y sembrado el pánico entre los yihadistas. También ha mostrado al resto del mundo, en medio de una situación de guerra real, las capacidades actuales de las fuerzas armadas rusas. Para sorpresa general, los militares rusos disponen de un sistema de interferencia capaz de dejar a la OTAN sorda y ciega. Aunque dispone de un presupuesto militar muy superior, Estados Unidos acaba de perder su supremacía militar.
Red Voltaire | Damasco (Siria) |
La intervención militar rusa en Siria, que se suponía fuese una apuesta arriesgada de Moscú ante los yihadistas, se ha convertido en una demostración de poderío que viene a trastocar el equilibrio estratégico mundial [1]. Inicialmente concebida para aislar a los grupos armados de los Estados que los apoyan en violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y destruirlos después, la operación ha dejado ciegos a todos los actores occidentales y sus aliados.
Estupefacto, el Pentágono está ahora dividido entre los que tienden a minimizar los hechos y a buscar fallos en el dispositivo militar ruso y los que, por el contrario, consideran que Estados Unidos ha perdido su superioridad en materia de guerra convencional y que necesitará largos años para recuperarla [2].
Todos recuerdan aún que, en 2008, durante la guerra en Osetia del Sur, las fuerzas armadas rusas, aunque lograron rechazar el ataque georgiano, habían mostrado al mundo principalmente el estado deplorable de su material bélico. Hace sólo 10 días, el ex secretario de Defensa Robert Gates y la ex consejera de Seguridad Nacional Condoleezza Rice se referían al ejército ruso como una fuerza de «segunda categoría» [3].
¿Cómo fue entonces que la Federación Rusa logró reconstruir su industria de defensa y además concebir y producir armas de muy alta tecnología sin que el Pentágono percibiese la importancia del fenómeno y llegara incluso a quedarse rezagado? ¿Están usando los rusos todo su nuevo armamento en Siria o todavía se reservan alguna que otra maravilla? [4]
La sorpresa es tan grande en Washington que la Casa Blanca acaba de suspender la visita oficial del primer ministro ruso Dimitri Medvedev y de una delegación del estado mayor ruso. La decisión fue tomada después de una visita idéntica de una delegación militar rusa en Turquía. Y ni hablar de las operaciones en Siria porque el Pentágono ya ni siquiera sabe lo que allí está sucediendo. Furiosos, los «halcones liberales» y los neoconservadores exigen que se incremente el presupuesto militar y han logrado obtener la suspensión de la retirada de las tropas estadounidenses presentes en Afganistán.
De manera extremadamente extraña, los comentaristas atlantistas, testigos de la manera como el poderío militar estadounidense se ha quedado atrás, están denunciando el peligro del imperialismo ruso [5]. Pero el hecho es que lo único que Rusia está haciendo es salvar al pueblo sirio y proponer a los demás Estados que colaboren con ella, mientras que cuando Estados Unidos disponía de la supremacía militar lo que hacía era imponer su sistema económico, aparte de haber destruido numerosos Estados.
Lo cierto es que las declaraciones vacilantes de Washington durante el despliegue ruso, antes de la ofensiva, no eran una lenta adaptación política de la retórica oficial sino justamente lo que expresaban: el Pentágono no sabía lo que estaba pasando en el terreno. Se había quedado sordo y ciego.

La intervención militar de Moscú en Siria no sólo ha modificado la situación militar en el terreno y sembrado el pánico entre los yihadistas.
Ya se sabía, desde el incidente del navío de guerra USS Donald Cook en el Mar Negro, que la fuerza aérea rusa dispone de un arma que le permite interferir todos los radares, circuitos de control, sistemas de transmisión de información, etc. [6]
Desde el inicio de su despliegue militar, Rusia instaló un centro de interferencia en Hmeymim, al norte de Latakia. Y súbitamente se reprodujo el incidente del USS Donald Cook. Pero esta vez abarcó un radio de 300 kilómetros, que incluye la base de la OTAN en Incirlik (Turquía), y todavía se mantiene. Como comenzó durante una tormenta de arena de intensidad histórica, el Pentágono creyó al principio que todos sus dispositivos de vigilancia habían sido afectados por ese fenómeno natural, antes de darse cuenta de que están siendo interferidos. Todos están bajo interferencia.
La cuestión es que la guerra convencional se basa en el «C4i»; un acrónimo que reúne las cuatro “C” de los términos ingleses «command», «control», «communications» y «computer» [en español, “mando”, “control”, “comunicaciones” e “informática”] y la “i” de «intelligence» [“información de inteligencia”]. Los satélites, aviones y drones, así como los navíos y submarinos, los blindados y, hoy en día, hasta los combatientes, están vinculados entre sí por redes de comunicaciones permanentes que permiten a los estados mayores impartir órdenes durante el combate. Todo ese conjunto, el sistema nervioso de la OTAN, está actualmente bajo interferencia en Siria y en parte del territorio de Turquía.
Según el experto rumano Valentín Vasilesci, Rusia probablemente instaló varios Krasukha-4, equipó sus aviones con dispositivos de interferencia SAP-518/ SPS-171 –como el que llevaba el avión ruso que sobrevoló el USS Donald Cook– y sus helicópteros con el sistema Richag-AV. Y estaría utilizando además en el Mediterráneo el navío-espía Priazovye, perteneciente a la clase Project 864 o Vishnya según la nomenclatura de la OTAN [7].
Parece, sin embargo, que Rusia se comprometió a no crear problemas con las comunicaciones en Israel, el patio privado de Estados Unidos, y por eso se ha abstenido de desplegar su dispositivo de interferencia en el sur de Siria.
Los aviones rusos se están dando incluso el lujo de violar repetidamente el espacio aéreo turco. Pero no lo hacen para comprobar el tiempo de respuesta de la fuerza aérea turca sino para verificar la eficacia de su propio dispositivo de interferencia en esa zona y para vigilar las instalaciones que Turquía pone a la disposición de los yihadistas en territorio turco.
La OTAN todavía puede usar sus satélites para fotografiar la construcción de las bases militares rusas en Siria. Pero ya no puede escuchar las comunicaciones radiales, ni ver los desplazamientos de personas ni de equipamiento. La OTAN ha perdido también la posibilidad de controlar a distancia (control remoto) sus propios aparatos. Tampoco puede comunicarse con sus hombres si estos entran en la burbuja de protección rusa.
MISILES CRUCERO ULTRA EFICACES
Y para rematar, Rusia ha utilizado en Siria varias armas nuevas, como los 26 misiles crucero furtivos 3M-14T Kaliber-NK –equivalentes a los RGM/UGM-109E Tomahawk [8]– lanzados por la Flota del Mar Caspio –lo cual no era nada necesario desde el punto de vista militar–, misiles que alcanzaron y destruyeron 11 blancos situados a 1 500 kilómetros de distancia, justamente en la zona que no se halla bajo interferencia –para que la OTAN pudiera comprobar su eficacia. Estos 26 misiles sobrevolaron Irán e Irak a una altitud que fluctuó entre 50 y 100 metros –según el tipo de terreno–, pasando incluso a 4 kilómetros de un drone estadounidense. Y no se perdió ninguno, contrariamente a lo que sucede con los misiles crucero estadounidenses, que registran entre un 5 y un 10% de errores, según los modelos [9].
El uso y resultados de esos misiles demuestran de paso la inutilidad de los faraónicos gastos del «escudo» antimisiles que el Pentágono está construyendo alrededor de Rusia –aunque dicho «escudo» esté oficialmente dirigido contra lanzamientos de artefactos iraníes.
Teniendo en cuenta que los misiles utilizados por las fuerzas armadas rusas pueden ser lanzados desde submarinos situados en cualquier punto de los océanos y que esos misiles pueden ser portadores de ojivas nucleares, es evidente que los rusos han salido de su atraso en materia de lanzadores.
O sea que la Federación Rusa sería destruida por Estados Unidos –y viceversa– en caso de confrontación nuclear, pero saldría vencedora en una guerra convencional.
Sólo los rusos y los sirios están hoy en condiciones de evaluar la situación en el terreno. Todos los comentarios militares provenientes de otras fuentes, incluyendo los de los yihadistas, carecen de base ya que Rusia y Siria son los únicos que tienen una visión de lo que está sucediendo en el terreno. Pero Moscú y Damasco tienen intenciones de sacar el máximo partido de su ventaja y mantienen sus operaciones en secreto.
Los pocos comunicados publicados y algunas confidencias de oficiales permiten llegar a la conclusión de que al menos 5 000 yihadistas han sido muertos, entre ellos numerosos jefes de Ahrar el-Sham, de al-Qaeda y del Emirato islámico. Al menos 10 000 mercenarios han huido a través de Turquía, Irak y Jordania. El Ejército Árabe Sirio y el Hezbollah están recuperando terreno sin esperar por los refuerzos iraníes anunciados.
La campaña de bombardeos debería terminarse hacia la navidad ortodoxa. La interrogante que se planteará entonces será saber si se autoriza o no a Rusia a terminar su trabajo persiguiendo a los yihadistas que se refugian en Turquía, Irak y Jordania. De no ser así, Siria se habrá salvado, pero el problema no quedará completamente resuelto. La Hermandad Musulmana no dejará de buscar la revancha y Estados Unidos tampoco renunciará a utilizar nuevamente esa cofradía contra otros objetivos.
ELEMENTOS FUNDAMENTALES:
- La operación militar rusa en Siria está concebida para privar a los grupos yihadistas del apoyo estatal que reciben, presentado como ayuda a «opositores democráticos».
- Esta operación ha exigido el uso de nuevas armas y se ha convertido en una demostración rusa de fuerza.
- Rusia dispone actualmente de una gran capacidad de interferencia sobre todas las comunicaciones de la OTAN. Se convierte así en la primera potencia en materia de guerra convencional.
- Este resultado ha agravado la discordia en Washington. Es aún demasiado pronto para saber si esto favorecerá al presidente Obama o si esta discordia será utilizada por los «halcones liberales» para justificar un incremento del presupuesto militar.
RTEFERENCIAS
[1] “Russian Military Uses Syria as Proving Ground, and West Takes Notice”, Steven Lee Myers & Eric Schmitt, The New York Times, October 14, 2015.

[2] “Top NATO general: Russians starting to build air defense bubble over Syria”, por Thomas Gibbons-Neff, The Washington Post, 29 de septiembre de 2015.

[3] “How America can counter Putin’s moves in Syria”, por Condoleezza Rice y Robert M. Gates, Washington Post, Voltaire Network, 8 de octubre de 2015.

[4] El único estudio disponible es muy por debajo de la realidad : Russia’s quiet military revolution and what it means for Europe, Gustav Gressel, European Council on Foreign Relations, October 2015.

[5] «Russisches Syrien-Abenteuer: Das Ende der alten Weltordnung», por Matthias Schepp, Der Spiegel, 10 de octubre de 2015.

[6] «¿Qué es lo que espantó al USS Donald Cook en el Mar Negro?», Red Voltaire, 13 de septiembre de 2014.

[7] «Cu ce arme ultrasecrete a cîstigat Putin suprematia în razboiul radioelectronic din Siria?», por Valentin Vasilescu, Ziarul de gardã, 12 de octubre de 2015. Ver [en francés], «L’arme ultrasecrète qui permet à Poutine d’asseoir sa suprématie dans la guerre radio électronique en Syrie?», Réseau international.

[8] “KALIBRating the foe: strategic implications of the Russian cruise missiles’ launch”, por Vladimir Kozin, Oriental Review (Rusia), Voltaire Network, 14 de octubre de 2015.

[9] Después de haber anunciado lo contrario, Estados Unidos no tuvo finalmente más remedio que reconocer los hechos. Ver las informaciones: “First on CNN: U.S. officials say Russian missiles heading for Syria landed in Iran”, por Barbara Starr y Jeremy Diamond, CNN, 8 de octubre de 2015. “Moscow rejects CNN’s report on Russian missile landing in Iran”, IRNA, 8 de octubre de 2015. “Daily Press Briefing”, por John Kirby, US State Department, 8 de octubre de 2015. “Пентагон не комментирует сообщения о якобы упавших в Иране ракетах РФ”, RIA-Novosti, 8 de octubre de 2015.

ESTADOS UNIDOS MUY PREOCUPADO POR LA INTERVENCIÓN RUSA
A Siria le va mucho mejor con el apoyo aéreo de Moscú
La administración Obama está muy preocupada. En Siria las cosas marchan mucho mejor para el presidente Al Assad desde que Putin le dio una mano con su aviación. El terrorismo del Estado Islámico (ISIS), en declive, pero EE UU no lo festeja.
EMILIO MARÍN
En 2013 el presidente norteamericano y sus aliados europeos, monarquías petroleras y Turquía, estuvieron a un tris de una intervención armada contra Siria. El argumento falaz era que Bashar al Assad había empleado armas químicas para repeler a la “oposición moderada” (léase oposición y terroristas de Al Qaeda y el Estado Islámico).
Esa invasión fue frenada por varios motivos, pero sobresalió el rol del presidente ruso, quien propuso a su par sirio entregar sus armas químicas a veedores internacionales para su destrucción. Así quitaba el argumento a los invasores que se estaban relamiendo por hacer otra Libia, cuando invadieron y asesinaron a Muammar Kadhafy.
Al Assad lo entendió y procedió de ese modo, con el aval de Moscú y Beijing, y con un rol no despreciable del Papa, también opuesto a una guerra imperial contra Damasco.
Desde entonces, despejado el cielo sirio de esos nubarrones, siguió adelante la guerra interior, también movida por Washington y la OTAN, Arabia Saudita, Emiratos, Qatar y la Turquía de Recep Erdogan. Desde 2011 esa coalición variopinta venía apoyando a organizaciones opuestas al presidente sirio. Y no es que se organizaran precisamente para ganarle las elecciones; lo suyo era la guerra civil agitando raídas banderas de la “primavera árabe”.
Los mascarones de proa eran, como copia de Libia, el Consejo Nacional Sirio, en lo político, y el Ejército Libre Sirio, creados ad hoc para recibir el apoyo político, mediático, armamentístico y sobre todo financiero del imperio. En esas aguas nadaban Al Qaeda con su brigada Al Nusra y el Estado Islámico, que fueron hegemonizando posiciones de la mal llamada “oposición”.
El mandatario sirio advirtió a las potencias intervinientes que estaban alimentando el terrorismo. Tenía razón. Cuando la Casa Blanca quiso acordarse, ya el califato era una realidad en parte de Irak y Siria, con acciones abominables y atentados terroristas en esos y varios países (el último en Turquía).
Desairado por los acontecimientos, Obama formó una coalición de 60 países para supuestamente atacar al Estado Islámico, con un núcleo duro de 10. Y en setiembre de 2014 empezó a bombardear posiciones en Irak y en Siria, en este caso sin autorización ni permiso de su gobierno legal. Simplemente le avisaron a la delegación siria en las Naciones Unidas que ellos habían decidido iniciar los bombardeos. Bien típico de los yanquis. El respeto a la soberanía de otros países, bien gracias...
DOS PROCEDERES DISTINTOS
En setiembre del año pasado, un comunicado del principal centro de mando estadounidense informaba que “las fuerzas militares de EE UU y las naciones aliadas, incluidos Bahrein, Jordania, Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, han llevado a cabo acciones militares contra los terroristas del Estado Islámico durante la noche, empleando cazabombarderos, bombarderos, aeronaves pilotadas a distancia y misiles de ataque a tierra Tomahawk para lanzar catorce ataques contra objetivos del Estado Islámico”. El Pentágono confirmaba que “los ataques han destruido o dañado múltiples objetivos del EI en las proximidades de las localidades de Raqqa, Deir al Zor, Al Haská y Abú Kamal”, todas en Siria.
Por el auge posterior que adquirió el terrorismo en territorio sirio e iraquí, cabe preguntarse si era cierto o no que los ataques norteamericanos hubieran existido y si fueron tan vigorosos. Más bien pareció una amplificación “para la tribuna”, para justificar la violenta e inconsulta incursión.
El gobierno ruso procedió de otro modo, opuesto por el vértice. Al Assad le pidió por favor que lo ayudara con su fuerza aérea y el aporte de algunos de sus navíos, para combatir al Estado Islámico. Damasco explicó que sus fuerzas de infantería y artillería iban a contraatacar a aquellas organizaciones terroristas. Se apoyaría en sus propias tropas, pero necesitaba los S-24 y S-25 rusos.
El Congreso ruso trató este pedido sirio y dio el visto bueno para que Putin concretara la respuesta. Recién allí partieron los aviones rusos de su base en la provincia siria de Latakia, cercana al Mediterráneo, y con apoyo naval desde Tartús, también en ese mar, para atacar los objetivos del Estado Islámico y la brigada Al Nusra.
DOS RESULTADOS DIFERENTES
Mientras los norteamericanos y sus aliados atlantistas bombardeaban posiciones de esas dos agrupaciones terroristas en Irak y Siria, éstas seguían en vigoroso crecimiento.
Por ejemplo, en el primero de los países nombrados, pudieron mantener su control sobre Mosul, la segunda ciudad en importancia, y extenderse a otras localidades donde cometieron numerosas y gravísimas violaciones a los derechos humanos de yazidíes, kurdos, chiítas, cristianos, etc. Y otro tanto ocurrió con su expansión al interior de Siria, implantándose entre otros puntos en Palmira, donde hasta se dedicaron a demoler monumentos históricos patrimonios de la humanidad.
A la luz de esos resultados, a octubre de 2015 quedaba claro que la actividad norteamericana contra el ISIS era más bien inactividad, porque éste estaba más fuerte y extendido.
En cambio desde el inicio de las operaciones de los aviones rusos, hubo un reporte concreto sobre los lugares que bombardearon y los efectos que tuvieron en la fuerza del enemigo, sus instalaciones y equipos.
Por ejemplo, ayer el ministerio de Defensa ruso por medio de su vocero oficial, general Ígor Konashénkov, informó que “las Fuerzas Aéreas de Rusia han realizado en 24 horas un total de 33 vuelos de combate en los que han bombardeado a 49 objetivos en los territorios ocupados por Estado Islámico (EI) en las provincias sirias de Alepo, Damasco, Latakia, Hamá e Idlib”.
Dos puestos de mando, tres almacenes de municiones y armamentos y dos búnkeres subterráneos de diferentes grupos terroristas quedaron completamente destruidos. Asimismo, los bombardeos alcanzaron 32 posiciones de artillería y 9 de artillería fortificadas de los yihadistas.
Konashénkov declaró que como consecuencia de esas misiones se veía aliviada la situación en la provincia donde está ubicada la capital. “La certera utilización de la aviación de combate rusa en la provincia de Damasco ha provocado un cambio fundamental en la situación operacional en la región. Los militantes del Estado Islámico han experimentando una grave escasez de municiones y desertan masivamente de sus posiciones”, puntualizó.
En la primera semana de operaciones los rusos estimaron que habían puesto fuera de combate a 300 integrantes de las agrupaciones yihadistas.
Suponiendo que esos comunicados rusos estén un poco “inflados”, aún así la situación estaría demostrando que en quince días de operaciones ellos han hecho por Siria una mejor labor que en más de un año de los intervencionistas norteamericanos y aliados.
TEMOR A LOS RUSOS
El teatro de operaciones sirio se presenta muy adverso y complicado para la administración Obama en tres aspectos políticos y estratégicos.
Uno. Se está fortaleciendo el presidente Al Assad cuyas tropas de infantería y artillería han recuperado posiciones antes controladas o disputadas por el terrorismo. Ese fortalecimiento es político-diplomático pero también militar.
Dos. La política del gobierno ruso ha ganado prestigio a nivel regional e internacional, por su presta y eficiente ayuda a Damasco. Al jugar ese rol positivo, Putin viene aumentando la coordinación con los gobiernos de China, Irán, etc. Hasta algunas administraciones árabes que tienen hasta ahora un compromiso con Washington, tratan de no quedar malquistados con Moscú. Un ejemplo es el reciente viaje a esa capital del ministro de Defensa de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman.
Tres. Esta actuación rusa en Siria ha desconcertado al imperio por la rapidez de desplazamientos, eficacia logística y sobre todo modernidad de armamentos, que habían subestimado. Las armas rusas son de última generación y no tienen nada que envidiarles a las norteamericanas; en algunos casos hasta pueden ser superiores.
Ayer la agencia rusa RT comentaba una entrevista de Defense News donde el comandante del Ejército de EE UU en Europa, general Ben Hodges, mostraba su preocupación. “La capacidad de Rusia de trasladar rápidamente un gran número de sus tropas es lo que más me preocupa de todo lo que puedan hacer. Nuestra falta de datos sobre Inteligencia y sobre sistemas de alerta y su capacidad de trasladar rápidamente un gran número de sus fuerzas no es una muy buena combinación. Gracias al potencial que han invertido en Kaliningrado, pueden bloquear el acceso al Mar Báltico”, afirmó Hodges. Añadió que Moscú “tiene capacidad para crear una zona de acceso limitado tan grande como una cuarta parte del mar Mediterráneo mediante la defensa aérea que Rusia ha suministrado a Siria”.
Las mentiras norteamericanas sobre que un dron ruso fue abatido en Turquía, que los bombardeos rusos causan víctimas civiles, que hay infantería rusa en el terreno, etc, deben ser tomadas en su contexto. Son falsificaciones surgidas de la desesperación por el curso desfavorable que para ellos tomó el conflicto armado en Siria.
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Sergio Ortiz

Derechos Humanos: Bombardeo Ruso no Soluciona situación del pueblo Sirio
Por: Marco Villarruel A. *

La inesperada participación de Rusia en Siria a través de los bombardeos de su fuerza aérea a los enclaves del ejército jihaydista tomó por sorpresa a los servicios de inteligencia de la OTAN, EEUU e Israel.

Había sido evidente que el uso de aviones de la coalición occidental para atacar a los extremistas musulmanes hacía más daño a las fuerzas del ejército sirio que a los invasores. Es decir, era una forma velada de atacar a uno para matar a otro.

La larga guerra de desgaste desarrollada por EEUU, OTAN, Israel, Arabia Saudita, Qatar y Turquía no alcanzó a vencer al ejército de Siria y más bien obligó, en este complejo juego de ajedrez geopolítico, a la agrupación de otros países de gobiernos chiitas como Irán, Irak, el ejército kurdo (brutalmente traicionado por el gobierno turco) al que se unen con intereses políticos en la región los gobiernos de Rusia, el propio sirio y, según se supone y de manera discreta, el gobierno chino.

La prensa capitalista occidental denuncia que los bombardeos rusos apuntan a las fuerzas occidentales, integradas por soldados regulares y una gran cantidad de mercenarios africanos, ingleses y principalmente israelíes y no a las fuerzas jihadystas, aunque hay testimonios de que importantes contingentes de esta rama terrorista islámica se están retirando a los países vecinos. Una noticia de última hora da cuenta que los iraquíes habrían matado al segundo al mando de los jihadystas.

Rusia y sus nuevos aliados señalan que efectivamente están destruyendo a los islámicos de la Jihad y para justificar su intervención dicen que en tres años de combates los occidentales no solo que no han podido con el presidente Assad y peor aún con los invasores.

Varias publicaciones internacionales analizan este nuevo polvorín mundial, donde se ensayan nuevas armas aéreas apoyadas por satélites. Es un escenario asentado en una tierra de cultura milenaria, brutalmente destrozado desde que Occidente decidió desalojar al presidente sirio Bashar al Assad, dentro de una aparente jornada democratizadora llamada “Primavera Árabe”, que terminó instaurando una serie de gobiernos musulmanes sectarios. Los golpes contra Sadam Hussein, Muhammar Gadaffi, lejos de aliviar la situación tan caliente en Medio Oriente permitió –con el descarado apoyo de Occidente- el aparecimiento de Al Kaeda y del Ejército Islamista, que procedieron a dinamitar a sus ex aliados occidentales y a sembrar el terror en Medio Oriente.

Lo cierto es que a esta altura unos y otros han destrozado Siria y a su pueblo, que ha iniciado un verdadero éxodo hacia Europa, en una de las jornadas más dolorosas de las últimas décadas. Es indignante observar que tras los rostros de un millón de sirios que han abandonado su país está una nueva etapa de la guerra de la propaganda, el negocio de las fábricas de armas, el juego geopolítico de las naciones que quieren hacerse del petróleo y del territorio sirio, enclavado como está en un lugar de extrema vulnerabilidad. Es una guerra de baja intensidad que esconde los preparativos para una futura gran confrontación entre las potencias capitalistas.

*Periodista y docente universitario