LA REPRESIÓN NO DETENDRÁ LA LUCHA DE LOS PUEBLOS 



"MIENTRAS MÁS INJUSTICIAS SEÑOR FISCAL, MÁS FUERZA TIENE MI ALMA PARA CANTAR" Violeta Parra. 



A las organizaciones sociales y de derechos humanos
A los medios de comunicación
A la sociedad en general

El gobierno ecuatoriano en lugar de responder a los reclamos del paro y levantamiento nacional o tan siquiera escuchar, se ha dedicado a la ingrata y poca democrática tarea de difamar, insultar y sobre todo reprimir.

El gobierno hace esfuerzos sobre humanos para gritar que somos violentos, que somos tirapiedras y desestabilizadores. Para él no existió la marcha indígena que salió el 2 de agosto desde Tundayme-Zamora Chinchipe, mucho menos el gran apoyo por parte de la ciudadanía y las organizaciones de base en cada una de las ciudades y pueblos por donde pasó. Quiere borrar a fuerza de sabatinas y cadenas nacionales a partir del 10 de agosto en que inició el levantamiento en la mayoría de las provincias del país las organizaciones y comunidades salieron a las calles, que el 13, día del paro nacional en Quito se movilizaron cerca de doscientos mil ciudadanos que estamos en desacuerdo con su gobierno. Para el presidente solo existen los veinte minutos de enfrentamientos entre los marchantes y la policía y el ejército en la Plaza San Francisco de Quito. Con este hecho se quiere desconocer la legitimidad de la protesta y lo que es peor, justificar la terrible represión y violencia estatal en contra de dirigentes y comunidades que participaron en el levantamiento exigiendo del Estado: democracia; una reforma agraria integral; restitución del sistema de educación bilingüe y respeto a los derechos colectivos y laborales, entre otras cosas.

El gobierno dice que el diálogo es el mejor camino, pero en seguida excluye a quienes él llama “los tirapiedras”, “los violentos de siempre”. Dice que ha dialogado con 1600 organizaciones y 840 GADs, y que por eso va a enviar nuevamente las enmiendas constitucionales, la reelección indefinida incluida; todo porque en sus diálogos todos aplaudieron. Insiste en decir que quienes rechazamos los cambios a la Constitución no tenemos bases, no tenemos propuestas, que mentimos, que somos cuatro pelagatos, insiste que somos violentos, en definitiva, que somos unos “indios fracasados”.

En la Asamblea General de la ONU ha criticado y condenado al sistema internacional y al capitalismo por privilegiar la libre circulación del capital y criminalizar la libre circulación de seres humanos: para él nadie debe ser ilegal. Magnífico, pero con ese discurso pretende hacernos olvidar que aquí en Ecuador encarceló y negó la visa a una ciudadana extranjera por el simple delito de criticar su gobierno.

Mientras el presidente da bonitos discursos en foros y medios de comunicación internacionales sobre la democracia, la igualdad y la soberanía, en el Ecuador criminalizan la protesta social y persigue de manera descarada a los y las dirigentes sociales. De los 104 procesados penalmente por el último levantamiento indígena y popular, 24 siguen en las cárceles del país; uno ya ha sido sentenciado y otros han recuperado la libertad mediante el pago de altas fianzas, lo que ha significado el sacrificio de sus economías familiares. El resto sigue esperando sentencias.

Pero el carácter represivo del Estado no se detiene con esto, avanza. Como el levantamiento demostró a todos que la CONAIE sigue firme y con gran apoyo de sus organizaciones de base, ahora intenta dividir y confundir a nuestras principales organizaciones. En la Amazonía mediante manipulación intenta formar nuevos Consejos de Gobierno que le sean afines. Lo sucedido con la CONFENIAE únicamente demuestra la total falta de escrúpulos del gobierno de Alianza País: nombran a dedo como supuesto nuevo presidente de la regional amazónica a un hombre acusado por las organizaciones indígenas y por el mismo Estado de corrupción.

El gobierno vuelven a demostrar su poco sentido democrático y su completa falta de escrúpulos: no contentos con la violenta represión, encarcelamiento y enjuiciamiento de dirigentes comunitarios, ahora vuelven a allanar las comunidades y con fotos en la mano buscan a más comuneros y dirigentes para incriminarlos, presionan para que algún comunero testifique en contra de los procesados. A los detenidos se los amenaza con duras sentencias si no involucran en sus declaraciones a los dirigentes. Se niegan medidas sustituidas de la prisión preventiva por que no tienen bienes que “garanticen el arraigo”, en el Ecuador de la “revolución ciudadana” se criminaliza la pobreza. Todo esto viola toda norma Constitucional, convenios internacionales sobre Derechos Humanos.
Las sociedades en general y los pueblos indígenas en particular tenemos el pleno derecho a organizarnos de forma autónoma, a expresar y luchar por nuestras convicciones políticas y por la defensa de nuestros derechos colectivos e individuales. La represión no detendrá la lucha de los pueblos.
Hacemos un fraternal y urgente llamado a la sociedad en general y a las organizaciones sociales y de Derechos Humanos a mantenernos vigilantes sobre la situación de los procesados y presos políticos del último paro y levantamiento indígena y popular. No podemos permitir que la mentira y violencia de un gobierno se impongan sobre la democracia y sobre la sociedad.

Quito, 07 de octubre del 2015
Por el Consejo de Gobierno
Por el Consejo de Gobierno
Jorge Herrera
PRESIDENTE CONAIE
Cuando no es posible callar...
alexis ponce (26.09.2015)

"Mientras más injusticias señor fiscal, más fuerza tiene mí alma para cantar". Violeta Parra.

Muy pocos medios (La Hora y La República) informaron hoy que Carlos Pérez Guartambel, presidente del Ecuarrunari, fue procesado y notificado para que el martes siguiente acuda al poblado cercano a Quito, Machachi, por la Fiscalía del lugar, para que responda la acusación interpuesta, no se sabe si por la Senain, la Fiscalía, el fiscal de turno, el Estado o un pesquisa, por 'robo de tres celulares' a un agente de inteligencia (sinónimos: "pesquisa, tira, raya, paco, tombo de civil") de la Secretaría Nacional de Inteligencia SENAIN, infiltrado en la marcha indígena que Pérez lideraba, y al que los indios detectaron, retuvieron y requisaron, en el sector de El Pangui, sus tres teléfonos con los que tomaba fotos a los dirigentes y enviaba informes en detalle de la marcha indígena que se dirigía a la capital.
No comulgo con el sr. Pérez (lo dije en mi carta pública en solidaridad con Manuela Picq: "Yo también soy extranjero"). Pero este formato de persecución fiscal es indignante y la acusación de "robo de celulares" el colmo de granuja, ya no contra Carlos Pérez, sino contra la opinión pública, a la que los autores intelectuales de tamaña bellaquería consideran tan ignorante como para creer cierta semejante tontería: Encausar un dirigente social "por robo de 3 celulares" de un agente de la SENAIN que tomaba fotos y enviaba mensajes desde esos teléfonos a sus jefes, monitoreando la marcha indígena pasada, resultaría surrealista, si no fuera canallamente perverso. En todos los gobiernos anteriores hubo siempre infiltraciones de 'rayas y tiras' y monitoreo o seguimiento de 'pacos', 'tombos' y pesquisas en las marchas, reuniones, movilizaciones indígenas, obreras, urbanas, estudiantiles o de DDHH; y a veces se lograba detectarlos y retenerlos; pero que recuerde, jamás las autoridades de esas épocas o los fiscales de esos años, iniciaron procesos judiciales "por robo" en contra de quienes reteníamos a sus 'chapas y rayas' (pesquisas).
Durante el caso Restrepo, o la jornada por la despenalización de la homosexualidad, o las protestas que hicimos contra la base militar gringa en Manta, o a raíz de la detención de cientos de oficiales de FFAA por los hechos del 21 de Enero del 2000, detectamos muchísimos 'tiras'. Recuerdo que el 2 de julio de 1994, un díaa antes de q' fallezca Luz Helena Arismendy, en la 'Caminata con agua y tierra desde Yambo', un ahora alto dirigente de PAIS que nos acompañaba en aquel entonces, me exigía con dureza al inicio de la acción, que no confíe en un mozalbete que nos esperaba, solitariamente solo, a todo el grupo en la orilla de la laguna y que, en efecto, resultó pesquisa. Únicamente yo no creía que era un 'raya' y argumenté en su defensa: "Por favor, confíen en este chico, ¡viene de tan lejos ('de Loja', me dijo); es solo un joven idealista que decidió sumarse a esta causa justa, ¡déjenlo que camine a mi lado!". El pesquisa se alegró de lo lindo cuando ya estaba seguro de que nadie le echaría el guante y que me haría el honor de encaminar mis maltrechos pasos a su lado, mientras me hablaba en todo el trayecto pendejadas mal aprendidas.
Al poco rato, unos kilómetros más allá, se esfumó 'el chico idealista' , unos tres minutos antes de detectar -junto a una casa derruida en plena carretera- a dos agentes de civil, mal encarados, parapetados en el balde de una camioneta, preparando un fusil con mirilla telescópica: el joven pesquisa únicamente quería saber cuántos éramos y señalar quién era el cándido líder de la marcha, para que los mal encarados cumplan su 'tarea': dispararle al pendejo activista que siempre cometió el error de creer en los "guambras idealistas". Por fortuna, el marxista Dios que me acompaña, no quiso nunca al SIC-10, ni a la UIAS, ni al UIES, ni ahora a la Senain. ¡Así que no me pueden venir ahora, ese tipo de funcionarios y fiscales, con que "no saben que todo régimen infiltra 'tiras' en las marchas"!
Pero a ningún fiscal anterior, que recuerde mi memoria, nunca se le ocurrió una rufianería similar a la actual. O sea, no llegaban a tanto. La fiscalía ecuatoriana siempre fue 'horrorosa', pues la criminalización social -sobre todo desde los días de Febres Cordero en los 80as- fue su característica central (tantas veces nos llamaron a declarar a tantos, con argumentos tan baladíes, como cuando me notificaron que el Día Internacional de los DDHH -10.XII.2003- debía declarar en la fiscalía 'por destrucción a la propiedad'; o cuando nos llamaron el 2 de abril de ese mismo año 2003, a Elsie Monge y a mí, para comparecer juntos a una indagación fiscal "por delitos contra la Seguridad del Estado").
Más encausarnos 'por el robo de los celulares' de sus "chicos idealistas", nunca. Y es que en este sexenio esa fiscalía se hizo peor en el tema, porque anunciaron 'cambios': cambiaron de fachada, de 'ternos y corbatas', de locales, pasaron -¿símbolo casual?- al edificio de la Embajada que ocupaba la esquina de la Avda. Patria y 12 de Octubre y que tan amiga y protectora fue de esa Fiscalía, Policía y Consep durante décadas; pero no cambiaron jamás el chip y empeoraron en estos años su 'ADN pesquisa'.
¿En qué reflexionar? No en el ahora. Sino en que esa gente tendrá que verse obligada a 'sacar las patas' de este caso, porque las metieron hasta el fondo solícitos fiscales machacheños que, de tan 'cepillos' y burdos, "les hacen quedar mal" a los jefes que, quizás, a través de un celularazo, dieron la orden al estilacho ecuatoriano: "¡Jódanle al Pérez!".

Pensemos, pues, en algo más trascendente: en grisáceos fiscales, funcionarios y autoridades de la Avda. Patria, es decir, de la Fiscalía, como de la Senain y del Estado, "haciendo méritos" hoy... Para ser encausados en un proceso judicial que, tarde o temprano, nuevas autoridades deberán instaurar en su contra por vulneración -sistémica- de derechos humanos y por 'policialización del debido proceso', para que respondan quienes deban responder: con prisión incluida, inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos, embargo de bienes y prohibición de salida del país, los autores de tan vergonzosas acusaciones fiscales y delitos de persecución. Los 'chapas con corbata' al servicio del Poder de turno y amiguetes sempiternos de la Embajada, son impunes perseguidores de siempre, desde que recuerda la memoria, y jamás fueron 'reformados, cambiados, transformados o revolucionados', sino convertidos en "la nueva arquitectura fiscal". Así pasaron, de oscuros fiscales a machazos inquisidores contra medio mundo.
Y solo entonces, aquel día futuro, 'el caso de los 3 celulares' será solo un chiste de mal gusto en el recuerdo social, cuando la nueva autoridad dictamine sobre los que ocupen el banquillo de los acusados, esas cuatro decisiones históricas.

Alexis Ponce
Defensor de los DDHH