NELSON MANDELA 



18 DE JULIO, 97 ANIVERSARIO. NELSON MANDELA 



(Nelson Rolihlahla Mandela; Mvezo, Transkei, 1918 - Johannesburgo, 2013) Activista y político sudafricano que lideró los movimientos contra el apartheid y que, tras una larga lucha y 27 años de cárcel, presidió en 1994 el primer gobierno que ponía fin al régimen racista. El siglo XX dejó dos guerras mundiales, los campos de exterminio y el terror atómico, pero también grandes campeones de la lucha contra la injusticia, como Mahatma Gandhi o Martin Luther King. El último y más carismático de ellos fue Nelson Mandela.

Como la de cualquier niño africano en las zonas rurales, la infancia de Nelson Mandela transcurrió entre juegos y en estrecho contacto con las tradiciones de su pueblo. Hijo del jefe de una tribu, se le puso de nombre Rolihlahla, que significa revoltoso, pero a los siete años, con el fin de que pudiera asistir a la escuela metodista, fue bautizado con el nombre de Nelson en la iglesia de Transkei; ya famoso, sus compatriotas lo llamarían Madiba, por el nombre de su clan. Dos años después, a causa del fallecimiento de su padre, el pequeño Nelson quedó al cuidado de un primo suyo, el gran jefe Jongintaba; con él que se aficionó a escuchar a los jefes tribales y tomó conciencia del sentido de la justicia.
Cumplidos los dieciséis años, pasó a formar parte del consejo tribal; tres años después, en 1937, ingresó en el internado para negros de Ford Hare para cursar estudios superiores. Pero cuando en 1941 supo que el jefe Jongintaba había concertado para él un matrimonio, Mandela resolvió abandonar su aldea y partió a Johannesburgo. Pobremente establecido en el superpoblado suburbio de Alexandra, al poco de llegar conoció a Walter Sisulu, con quien trabó una amistad que sería determinante en todos los ámbitos: influyó en sus ideas políticas, le ayudó a conseguir trabajo y a finalizar sus estudios de derecho y le presentó a su prima Evelyn Mase, con la que contraería matrimonio en 1944.
Un líder nato

Tanto Walter Sisulu como la infinidad de personas que tuvieron contacto con Mandela a lo largo de su vida coinciden en señalar su extraordinaria personalidad. El poder de seducción, la confianza en sí mismo, la capacidad de trabajo, la valentía y la integridad figuran entre las virtudes por las que brillaba allá donde fuese. Sisulu captó de inmediato sus innatas dotes de líder y lo introdujo en el Congreso Nacional Africano (ANC), un movimiento de lucha contra la opresión que desde hacía décadas venían padeciendo los negros sudafricanos. Pronto sus cualidades lo situarían en puestos prominentes de la organización. En 1944, Mandela fue uno de los líderes fundadores de la Liga de la Juventud del Congreso, que llegaría a constituir el grupo dominante del Congreso Nacional Africano; su ideología era un socialismo africano: nacionalista, antirracista y antiimperialista.

En 1948 llegó al poder en Sudáfrica el Partido Nacional, que institucionalizó la segregación racial creando el régimen del apartheid. En realidad, el racismo institucional se remontaba en Sudáfrica al menos a 1911, fecha de una disposición discriminatoria que prohibía a los negros ocupar puestos de trabajo cualificados. Numerosas medidas promulgadas en las décadas siguientes (treinta y seis en total) habían llevado ya, por poner un solo ejemplo, a la exclusión de negros y mestizos del censo electoral.

El triunfo del Partido Nacional de los Afrikaaners (blancos descendientes de los boers holandeses que colonizaron el país) vino a corroborar y a ampliar sin eufemismos lo ya existente: el gobierno de Daniel Malan (1948-1954) puso en pie un sistema completo de segregación y discriminación social, económica, cultural, política y territorial en perjuicio de la mayoría negra; era el llamado apartheid o "desarrollo separado de cada raza en la zona geográfica que le es asignada", según la definición oficial. Los gobiernos siguientes, presididos por Strijdom y Verwoerd, continuaron idéntica política. Un decreto de 1949 prohibió los matrimonios mixtos; otras leyes y reglamentos posteriores acabaron de configurar el sistema segregacionista: reconocimiento oficial de las razas, segregación a la hora de utilizar servicios (incluso el espacio de las playas) y separación en las fábricas y en los transportes públicos.

Bajo la inspiración de Gandhi, el Congreso Nacional Africano propugnaba métodos de lucha no violentos: la Liga de la Juventud del Congreso (presidida por Mandela en 1951-1952) organizó campañas de desobediencia civil contra las leyes segregacionistas. En 1952 Mandela pasó a presidir la federación del Congreso Nacional Africano de la provincia sudafricana de Transvaal, al tiempo que dirigía a los voluntarios que desafiaban al régimen; se había convertido en el líder de hecho del movimiento.


Mandela y Winnie en el día de su boda (1958)

La represión produjo 8.000 detenciones, incluyendo la de Mandela, que fue confinado en Johannesburgo. Allí estableció el primer bufete de abogados negros de Sudáfrica. Paulatinamente había ido abandonando su postura africanista y adoptado la ideología del humanismo internacionalista que sostendría durante toda su vida. En 1955, cumplidas sus condenas, reapareció en público, promoviendo la aprobación de una Carta de la Libertad, en la que se plasmaba la aspiración de un Estado multirracial, igualitario y democrático, una reforma agraria y una política de justicia social en el reparto de la riqueza. Por aquellos años otra mujer irrumpió con fuerza en su vida: la asistente social Nomzano Winnie Madikizela, más conocida como Winnie Mandela, con la que se casó en 1958.

La exacerbación del apartheid

El endurecimiento del régimen racista llegó a su culminación en 1956, con el plan del gobierno de crear siete reservas o bantustanes, territorios marginales supuestamente independientes en los que se pretendía confinar a la mayoría negra, que representaba más del setenta por ciento de la población. Tal medida conllevaba condenar a los negros no sólo a la marginación, sino también a la miseria: aquellas tierras no podían ofrecer un medio de vida porque estarían demasiado pobladas como para que su agricultura los pudiese alimentar, o para que sus industrias diesen trabajo a todos. Por lo demás, el poder blanco nunca estaría interesado en crear ninguna industria importante en tales reservas por el peligro de que fuesen competitivas respecto a las de las áreas blancas de la República.

El Congreso Nacional Africano respondió con manifestaciones y boicoteos que condujeron a la detención de la mayor parte de sus dirigentes; Mandela fue acusado de alta traición, juzgado y liberado por falta de pruebas en 1961. Durante el largo juicio tuvo lugar la matanza de Sharpeville, en la que la policía abrió fuego contra una multitud desarmada que protestaba contra las leyes racistas, matando a 69 manifestantes (1960). La matanza aconsejó al gobierno declarar el estado de emergencia, en virtud del cual arrestó a los líderes de la oposición negra: Mandela permaneció detenido varios meses sin juicio.

Aquellos hechos terminaron de convencer a los líderes del Congreso Nacional Africano de la imposibilidad de seguir luchando por métodos no violentos, que no debilitaban al régimen y que provocaban una represión igualmente sangrienta. En 1961 Mandela fue elegido secretario honorario del Congreso de Acción Nacional de Toda África, un nuevo movimiento clandestino que adoptó el sabotaje como medio de lucha contra el régimen de la recién proclamada República Sudafricana; se encargó asimismo de dirigir el brazo armado del Congreso Nacional Africano (la Lanza de la Nación). Su estrategia se centró en atacar instalaciones de importancia económica o de valor simbólico, excluyendo atentar contra vidas humanas.


Mandela en la cárcel, poco antes de su liberación

En 1962 viajó por diversos países africanos recaudando fondos, recibiendo instrucción militar y haciendo propaganda de la causa sudafricana; a su regreso, Mandela fue detenido y condenado a cinco años de cárcel. Mientras aún estaba en prisión, fue uno de los ocho dirigentes de la Lanza de la Nación declarados culpables de sabotaje, traición y conspiración violenta para derrocar al gobierno en el juicio de Rivonia (1963-1964), a cuyo término dirigió a los jueces un célebre alegato final, lleno de firmeza y dramatismo, que no impidió que fuese condenado a cadena perpetua. Pese a hallarse en cautiverio, ese mismo año fue nombrado presidente del Congreso Nacional Africano.

De la cárcel a la presidencia

Prisionero durante 27 años (1963-1990) en penosas condiciones, el gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de que fuera puesto en libertad. Nelson Mandela se convirtió en un símbolo de la lucha contra el apartheid dentro y fuera del país, en una figura legendaria que representaba el sufrimiento y la falta de libertad de todos los negros sudafricanos.

En 1984 el gobierno intentó acabar con tan incómodo mito, ofreciéndole la libertad si aceptaba establecerse en uno de los bantustanes a los que el régimen había concedido una ficción de independencia; Mandela rechazó el ofrecimiento. Durante aquellos años su esposa Winnie simbolizó la continuidad de la lucha, alcanzando importantes posiciones en el Congreso Nacional Africano. El ferviente activismo de Winnie no estuvo exento de escándalos; años después, ya en los 90, se vería envuelta en un polémico juicio en el que fue acusada de asesinato, si bien salió absuelta.

Finalmente, Frederik De Klerk, presidente de la República por el Partido Nacional, hubo de ceder ante la evidencia y abrir el camino para desmontar la segregación racial. En febrero de 1990 legalizó el Congreso Nacional Africano y liberó a Mandela, que se convirtió en su principal interlocutor para negociar el desmantelamiento del apartheid y la transición a una democracia multirracial; pese a la complejidad del proceso, ambos supieron culminar exitosamente las negociaciones. Mandela y De Klerk compartieron el Premio Nobel de la Paz en 1993.


Mandela y Frederik De Klerk en la entrega del Nobel

Las elecciones de 1994 convirtieron a Mandela en el primer presidente negro de Sudáfrica (1994-1999); desde ese cargo puso en marcha una política de reconciliación nacional, manteniendo a De Klerk como vicepresidente y tratando de atraer hacia la participación democrática al díscolo partido Inkhata de mayoría zulú. Una película del cineasta estadounidense Clint Eastwood, Invictus (2009), reflejaría con bastante fidelidad el Mandela de aquellos años; su apoyo a una selección nacional formada por blancos durante la Copa Mundial de Rugby de 1995, celebrada en Sudáfrica, muestra su empeño en integrar la minoría blanca y la mayoría negra sirviéndose de aquel acontecimiento deportivo y su firme voluntad de construir una nación para todos los sudafricanos, sin distinción de raza.

Mandela inició el Plan de Reconstrucción y Desarrollo, que destinó grandes cantidades de dinero a mejorar el nivel de vida de los sudafricanos negros en cuestiones como la educación, la vivienda, la sanidad o el empleo, e impulsó asimismo la redacción de una nueva constitución para el país, que fue finalmente aprobada por el parlamento en 1996. Un año después cedió la dirección del Congreso Nacional Africano a Thabo Mbeki, destinado a convertirse en su sucesor en la presidencia. En 1998, dos años después de haberse divorciado de Winnie, contrajo matrimonio con Graça Machel, viuda del antiguo presidente de Mozambique, Samora Machel.

Junto con el arzobispo Desmond Tutu, que presidía la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, Nelson Mandela presentó en junio de 1998 el informe con las conclusiones de la Comisión. La talla del dirigente africano quedó patente una vez más cuando, frente al parecer del Congreso Nacional Africano, avaló las conclusiones del informe, que señalaban no solamente los abusos y crímenes del régimen segregacionista, sino también los cometidos por los diversos grupos de los movimientos de liberación, incluido el Congreso Nacional Africano. Tres meses antes de finalizar su mandato, Mandela anunció que no pensaba presentarse a la reelección. Le sucedió en la presidencia Thabo Mbeki, vencedor en las elecciones de junio de 1999.

Apartado de la vida política desde ese año, recibió múltiples reconocimientos, si bien sus problemas de salud hicieron cada vez más esporádicas sus apariciones públicas. Pese a su retirada, el fervor que Mandela despertaba en sus compatriotas siguió vivo: en 2010 estuvo presente en las ceremonias del Mundial de Fútbol de Sudáfrica, y recibió el caluroso apoyo de la multitud; en julio de 2013, estando el líder gravemente enfermo, la población sudafricana se lanzó a las calles para celebrar su 95º aniversario. Elevado a la categoría de uno de los personajes más carismáticos e influyentes del siglo XX, su figura ha entrado en la historia como encarnación de la lucha por la libertad y la justicia y como símbolo de toda una nación.
© Biografías y Vidas


Mandela, la historia del padre de la Sudáfrica moderna

El máximo defensor de la igualdad entre los sudafricanos deja un legado de ideales sociales para los ciudadanos de su país y del mundo
Por Faith Karimi
Me gustaría que me recordaran no como alguien singular o especial, sino como parte de un gran equipo que ha luchado por muchos años, por muchas décadas e incluso siglos en este país
Nelson Mandela
JOHANNESBURGO (CNN) — Se le consideró terrorista, luchó por la igualdad, unificó a su país y lideró el cambio. Nelson Mandela es considerado el héroe de un país que hasta hace poco aún se curaba de las heridas del apartheid, la brújula moral de Sudáfrica.

Mandela nació el 18 de julio de 1918 en una aldea en las montañas del Cabo Oriental de Sudáfrica y vivió 27 de sus 95 años en una celda que se convirtió en símbolo de su templanza.

Estadista que alcanzó el reconocimiento mundial y encabezó varias causas humanitarias, se retiró de los reflectores a causa de su avanzada edad y de las enfermedades en 2011.

En los últimos años de vida, Mandela dejó de viajar, pero el mundo se volcó hacia él, líderes sociales, celebridades y mandatarios visitaban a Madiba en su casa en Qunu, el pueblo en el que vivió durante su infancia.

Tuvo varios problemas de salud en los últimos tres años, en los que sufrió una infección respiratoria en 2011, una hernia abdominal en febrero de 2012 y una infección pulmonar en diciembre del mismo año, que lo llevaría al hospital en varias ocasiones en el último año.

"Rodeado por un halo"

"Me impresionó lo alto que era y me di cuenta de que era un hombre muy especial. Un halo lo rodeaba. Es una persona realmente digna y muy admirable”, dijo el expresidente sudafricano F.W. de Klerk, a quien otorgaron el premio Nobel de la Paz junto con Mandela en 1993, en entrevista con CNN realizada en 2012.

"En nombre de nuestra familia, llenos de humildad nos encontramos aquí, donde hombres de gran valentía han plantado cara a la injusticia y han rechazado rendirse", dejó escrito Barack Obama en el libro de visitas tras visitar la celda del preso 46664.

"Nunca me llamó sin preguntar por Hillary (Clinton) y Chelsea", dijo el expresidente estadounidense Bill Clinton de sus conversaciones con Mandela. "Vi en él algo que yo jamás he tratado de perder desde ese entonces, que es que sin importar las responsabilidades que tengas, siempre recordaba que era una persona en primer lugar", agregó.

Mandela se convirtió en símbolo de la lucha contra la discriminación racial, aunque rara vez se presentaba en público, era reconocido por su calidez y su carisma. La última vez que lo hizo fue en el Mundial de futbol que se celebró en Sudáfrica en 2010. Su ausencia de la escena pública y sus hospitalizaciones frecuentes dejaron en vilo a la nación, lo que incitó al presidente Jacob Zuma a tranquilizar a los ciudadanos y a rogar a los medios que respetaran su privacidad.

Evitar una guerra

Mandela recibió un gran número de reconocimientos, entre ellos la Medalla del Congreso de Estados Unidos. También recibió varios títulos y ciudadanías honoríficas, y le dieron su nombre a edificios y calles.

A pesar de la violencia crónica que se vivió en los años anteriores a su elección como presidente, Sudáfrica evitó que estallara la guerra civil durante la transición del apartheid a la democracia pluripartidista gracias en gran parte al liderazgo, y la visión de Mandela y De Klerk.

“El mundo esperaba que nos destruyéramos en la guerra civil más sangrienta provocada por los conflictos raciales”, dijo Mandela durante una celebración que marcó una década de democracia en Sudáfrica en 2004. “No solo evitamos una conflagración racial, sino que creamos entre nosotros uno de los órdenes democráticos más ejemplares, y progresivamente no raciales y no sexistas del mundo contemporáneo”.

Mandela representaba a una nueva raza de líderes libertarios africanos y se distinguió de otros líderes de su época, como Robert Mugabe de Zimbabwe, al comprometerse a servir durante solo un periodo. Hasta 2008, su nombre estaba presente en la lista de terroristas de Estados Unidos por su lucha contra el apartheid.

Inicios humildes

El viaje de Mandela comenzó en la pequeña aldea de Mvezo. Su padre murió cuando tenía nueve años, y se convirtió en pupilo de un jefe tribal, que le dio una educación formal.

Mandela asistió a la escuela en Qunu. Su maestro le dio el nombre de Nelson porque se acostumbraba dar un nombre “cristiano” a todos los niños de la escuela. De joven, conoció a muchas de las personas con quienes emprendería la misión de cambiar Sudáfrica. Asistió brevemente a la Universidad de Fort Hare, pero lo expulsaron por participar en un boicot con Oliver Tambo, con quien más tarde fundó un bufete de abogados.

En los años siguientes, terminó el bachillerato por correspondencia y estudió Derecho en la Universidad de Witwatersrand in Johannesburgo.

En 1941, Mandela conoció a Walter Sisulu, quien le ayudó a seguir con sus estudios y se convirtió en su amigo de toda la vida. Tres años después de que se conocieran, formaron la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano (ANC) con la esperanza de transformar la organización en un movimiento más radical. Estaban inconformes con el Congreso Nacional Africano y con su política de la vieja guardia. Este fue el comienzo del compromiso de Mandela con la lucha contra la segregación en Sudáfrica.

Cada vez más problemas

En 1956, Mandela y muchos otros activistas políticos fueron acusados de alta traición por realizar actos en contra del gobierno. Su juicio duró cinco años y al final lo exculparon.

En marzo de 1960, la policía disparó contra 69 manifestantes negros que no iban armados mientras se manifestaban afuera de una estación de policía en el municipio de Sharpeville. El gobierno sudafricano prohibió el ANC luego de la masacre. Mandela entró a la clandestinidad para formar el brazo armado de la organización.

Cuando volvió a su país, en 1962, fue arrestado, y lo acusaron de abandonar ilegalmente el país y de incitar a huelgas. En 1964, lo sentenciaron a cadena perpetua por sabotaje y conspiración para derrocar al gobierno. Lo enviaron a la isla Robben, en donde pasó 18 de los 27 años que estuvo preso. Describió sus primeros días allí como “duros, con agresiones físicas".

Lucha por la liberación

Su liberación fue el resultado de años de llamados internacionales encabezados por Winnie Mandela, una trabajadora social con quien se casó en 1958, tres meses después de divorciarse de su primera esposa.

Mandela tenía prohibido leer periódicos, pero su esposa fue su enlace con el mundo exterior, cuando el gobierno de la minoría blanca de Sudáfrica estaba cada vez más aislado.

En 1988, a los 70 años, sufrió tuberculosis, una enfermedad cuyos efectos lo acosaron hasta el día de su muerte. En un acontecimiento sin precedentes, se reunió con el presidente de Sudáfrica, P.W. Botha. El cambio estaba a la vista; el sucesor de Botha, F.W. de Klerk, asumió el poder y se comprometió a negociar el fin del apartheid.

Libre al fin

En 1990, Mandela quedó "libre, firme y orgulloso". Sus primeras palabras sirvieron para reafirmar a sus simpatizantes del ANC que su liberación no era parte de un trato con el gobierno.

Mandela y De Klerk entablaron unas negociaciones que duraron más de tres años y resultaron en un acuerdo para compartir temporalmente el poder en los meses que antecedieron a la primera elección multirracial que se celebró en 1994.

Dejó de ser un preso político y se convirtió en un estadista que viajó por todo el mundo cabildeando para que se mantuvieran las sanciones y las presiones para terminar con el apartheid. En 1994, fue nombrado presidente de Sudáfrica en las primeras elecciones multirraciales del país.

Un Mundial simbólico

Mandela simbolizó la lucha por la reconciliación en la Final de la Copa Mundial de rugby que se jugó en Johannesburgo, en donde Sudáfrica se enfrentó con el favorito, Nueva Zelandia.

Gran parte de la población negra de Sudáfrica rechazaba el rugby, ya que era el deporte predominante entre los afrikáners. El hábil uso que Mandela hizo del equipo nacional en una Copa Mundial para sanar a Sudáfrica se refleja en la cinta de 2009 Invictus, del director, Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman, como Mandela, y Matt Damon, como Francois Pienaar, el capitán del equipo sudafricano de rugby.

Durante su presidencia, Mandela estableció la Comisión de la Verdad y la Reconciliación para investigar las violaciones a los derechos humanos durante el apartheid. También presentó iniciativas de desarrollo de vivienda, educación y economía, diseñadas para mejorar los estándares de vida de la mayoría negra del país.

En 1996, supervisó la promulgación de una nueva Constitución democrática. Al año siguiente, renunció a su cargo como líder del ANC y en 1999 no buscó la reelección como presidente de Sudáfrica.

Se divorció de Winnie Mandela en 1996, varios años después de haberse separado. Cinco años antes de separarse, Winnie Mandela fue condenada por secuestro y por ser cómplice de un ataque en relación con la muerte de un activista adolescente. Durante una apelación, redujeron su condena a seis años de prisión por una multa. Sin embargo, en 2003, la sentenciaron a cinco años de prisión por fraude y robo.

Casado con una ex primera dama

En su cumpleaños número 80, en 1998, Mandela se casó con Graca Machel, viuda del expresidente de Mozambique, Samora Machel. Luego de dejar la presidencia, se retiró de la actividad política, pero permaneció en la escena pública y defendía causas como los derechos humanos, la paz mundial y la lucha contra el sida.

Su decisión surgió de la tragedia: el único hijo que sobrevivió, Makgatho Mandela, murió de sida a los 55 años, en 2005. Otro de sus hijos, Madiba Thembekile, murió en un accidente automovilístico en 1969.

Dedicó los festejos de su 90 aniversario, que se celebraron en Hyde Park, a la concientización sobre el Sida: la campaña de prevención se llamó 46664, su número de prisionero en la isla Robben.

“Me gustaría que me recordaran no como alguien singular o especial, sino como parte de un gran equipo que ha luchado por muchos años, por muchas décadas e incluso siglos en este país”, dijo. “La mayor gloria de vivir yace no en nunca caer, sino en levantarte cada vez que caigas”.

Tras su partida, los sudafricanos tienen la misión de dar vida a su promesa y a su ideal.

Robyn Curnow, Michael Martinez, Matt Smith y Alanne Orjoux contribuyeron con este reporte.


18 DE JULIO, 97 ANIVERSARIO.
NELSON MANDELA
PpREGATO

1.-
Nelson Mandela, Profeta,
de la lucha anti racial..
Una antorcha colosal
erigida en el planeta.!
Tu palabra está repleta
de la gran sabiduría,
con dignidad y valentía,
con lealtad y con virtud,
emblema de juventud
de firmeza e hidalguía.!

2.-
Madiba era llamado,
por el nombre de su clan,
y sus acciones están
como grandioso legado.!
Mandela fue condenado
a vivir en la prisión
por su vida y su pasión
en defensa de su raza,
pero su lucha rebasa
a la horrenda represión.!
3.-
El mundo empuñó las manos
exigiendo libertad,
y brilló la majestad
de ese Gran Sudafricano.!
Y fue vencido de plano
ese sistema aberrante,
Mandela fue el Comandante
que liquidó el apartheid
que fue sacado de ley
por su bandera radiante.!

4.-
Con el Nobel de la Paz
Mandela fue distinguido,
y eso sí, bien merecido,
por su existencia tenaz.!
Pero Madiba, además,
fue elegido por su gente
como el primer Presidente
negro, con sumo orgullo,
una victoria, de suyo,
con vigencia permanente.!

Quito, julio de 2015