DECLARACIÓN DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE CUBA 



LA BANDERA CUBANA QUE SE ARRIÓ EN 1961 HA REGRESADO A WASHINGTON DC 



El 1 de julio de 2015, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz y el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama intercambiaron cartas mediante las cuales confirmaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre los dos países y abrir misiones diplomáticas permanentes en las respectivas capitales, a partir del 20 de julio de 2015.

Ese mismo día, se realizará la ceremonia oficial de apertura de la Embajada de Cuba en Washington, en presencia de una delegación cubana presidida por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla e integrada por destacados representantes de la sociedad cubana.

Al formalizar este paso, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basadas en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, en particular, las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares.

El Gobierno de Cuba ha tomado la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos en pleno ejercicio de su soberanía, invariablemente comprometido con sus ideales de independencia y justicia social, y de solidaridad con las causas justas del mundo, y en reafirmación de cada uno de los principios por los que nuestro pueblo ha derramado su sangre y corrido todos los riesgos, encabezado por el Líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz.

Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas, concluye la primera etapa de lo que será un largo y complejo proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales, como parte del cual habrá que solucionar un grupo de asuntos derivados de políticas del pasado, aún vigentes, que afectan al pueblo y a la nación cubana.

No podrá haber relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos mientras se mantenga el bloqueo económico, comercial y financiero que se aplica con todo rigor, provoca daños y carencias al pueblo cubano, es el obstáculo principal al desarrollo de nuestra economía, constituye una violación del Derecho Internacional y afecta los intereses de todos los países, incluyendo los de los Estados Unidos.

Para alcanzar la normalización será indispensable también que se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo, cesen las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba que son violatorias de las normas internacionales y lesivas a nuestra soberanía, se eliminen los programas dirigidos a promover la subversión y la desestabilización internas, y se compense al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por las políticas de los Estados Unidos.

Al recordar los temas pendientes de solución entre los dos países, el gobierno cubano reconoce las decisiones adoptadas hasta el momento por el presidente Obama, de excluir a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional, de instar al Congreso de su país a levantar el bloqueo y de comenzar a adoptar medidas para modificar la aplicación de aspectos de esta política en uso de sus prerrogativas ejecutivas.

Como parte del proceso hacia la normalización de las relaciones, a su vez, habrá que construir las bases de unos vínculos que no han existido entre nuestros países en toda su historia, en particular, desde la intervención militar de los Estados Unidos, hace 117 años, en la guerra de independencia que Cuba libró por cerca de tres décadas contra el colonialismo español.

Estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional.

El Gobierno de Cuba reitera la disposición a mantener un diálogo respetuoso con el Gobierno de los Estados Unidos y a desarrollar relaciones de convivencia civilizada, basadas en el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos y en la cooperación en temas de beneficio mutuo.

Cuba continuará enfrascada en el proceso de actualización de su modelo económico y social, para construir un socialismo próspero y sostenible, avanzar en el desarrollo del país y consolidar los logros de la Revolución.

La Habana, 1 de julio de 2015



La Habana, 1 de julio de 2015

Señor Presidente:

En consonancia con los anuncios del 17 de diciembre de 2014 y las conversaciones de alto nivel entre nuestros gobiernos, me complace dirigirme a Usted para confirmar que la República de Cuba ha decidido restablecer relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América y abrir misiones diplomáticas permanentes en nuestros respectivos países, el 20 de julio de 2015.

La parte cubana asume esta decisión, animada por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos.

Cuba se inspira asimismo en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, a saber, la igualdad soberana, el arreglo de las controversias por medios pacíficos, abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, la no intervención en los asuntos que son de la jurisdicción interna de los Estados, el fomento de relaciones de amistad entre las naciones basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y la cooperación en la solución de problemas internacionales y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos.

Lo anteriormente expresado está en conformidad con el espíritu y las normas establecidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas del 18 de abril de 1961 y en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares del 24 de abril de 1963, de las cuales tanto la República de Cuba como los Estados Unidos de América son Estados Parte, y regirán las relaciones diplomáticas y consulares entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América.


Excmo. Sr. Barack H. Obama
Presidente de los Estados Unidos de América

Hago propicia la oportunidad para expresarle, señor Presidente, el testimonio de nuestra consideración.






Raúl Castro Ruz


(Original firmado)

LA BANDERA CUBANA QUE SE ARRIÓ EN 1961 HA REGRESADO A WASHINGTON DC

Por: Ismael Francisco, Rosa Miriam Elizalde
Cubadebate
La bandera que fue arriada el 3 de enero de 1961, presidió también la ceremonia de apertura de la Embajada de Cuba en Washington.
En el homenaje que la cadena hotelera Starwood rindió a la delegación cubana que asistió a la ceremonia de apertura de la Embajada de la en Washington, el Historiador de La Habana, Eusebio Leal, contó a los periodistas detalles de una historia singular: el regreso a la capital de los EEUU de la bandera que fue arriada cuando el gobierno de Dwight Eisenhower rompió relaciones con la Isla.
Reproducimos un fragmento de la conversación que Eusebio sostuvo esa noche, en el Hotel Washington, con los periodistas cubanos:
La bandera pertenece al Museo provincial de Las Tunas. Es la misma bandera que aquel 3 de enero de 1961 se arrió de la misión de Cuba -esta quedó en manos extrañas, pero la bandera no.
La bandera quedó en manos de aquel que le tocó arriarla. Nada más y nada menos que un anciano que vive en La Florida, Héctor García Soto, bisnieto del Mayor General Vicente García y de Doña Brígida Zaldívar, su esposa.
Héctor García ha luchado durante muchos años por Cuba en la Alianza Martiana, de Max Lesnick y otros patriotas cubanos. El conservó la bandera.
Héctor fue a Cuba la penúltima vez, llevó la bandera y otros objetos históricos para darlos al Museo de Las Tunas. Él narró poéticamente, a mi modo, cómo él conservó esta bandera, y usó estas palabras, “sentimiento patriótico” y “sentido de nación”, que para él tuvo la bandera. Quizás por caminos extraviados en determinado momento y luego encontrando finalmente la estrella solitaria de Cuba, guardó la bandera y ella lo ha guiado hasta hoy.
Sé que va a ser una gran satisfacción para él, para su familia y para Las Tunas, que sea esa bandera la que mañana esté, si no en el asta, porque no me atrevería como hombre de Museos y de Patrimonio proponer que ondee y se deshaga la bandera en el aire, sino que va a estar en el salón principal de la planta superior de la hermosa sede de la Embajada de Cuba.
BRUNO RODRÍGUEZ: HOY SE ABRE LA OPORTUNIDAD DE EMPEZAR A TRABAJAR PARA FUNDAR UNAS RELACIONES BILATERALES NUEVAS Y DISTINTAS A TODO LO ANTERIOR
Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, en la Ceremonia de Reapertura de la Embajada de Cuba en los Estados Unidos.
Washington, 20 de julio de 2010
Excma. Sra. Roberta Jacobson, secretaria de Estado Adjunta y señores funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos que la acompañan:
Honorables Miembros del Congreso:
Estimados Representantes de las Organizaciones, Movimientos e Instituciones estadounidenses que han realizado ingentes esfuerzos por el cambio de política hacia Cuba y el mejoramiento de las relaciones bilaterales:
Estimados Representantes de las Organizaciones y Movimientos de la emigración patriótica:
Excelentísimos Sres. Embajadores:
Compañeros de la Delegación Cubana:
Encargado de negocios José Ramón Cabañas, funcionarios y trabajadores de la Embajada de Cuba:
Estimadas amigas y amigos:
La bandera que honramos a la entrada de esta sala es la misma que aquí fue arriada hace 54 años, conservada celosamente en la Florida por una familia de libertadores y luego por el Museo de nuestra ciudad oriental de Las Tunas, como anticipación de que este día tendría que llegar.
Ondea nuevamente en este lugar la bandera de la estrella solitaria que encarna la generosa sangre derramada, el sacrificio y la lucha más que centenaria de nuestro pueblo por la independencia nacional y la plena autodeterminación, frente a los más graves desafíos y peligros.
Rendimos homenaje a todos los que cayeron en su defensa y renovamos el compromiso de las generaciones presentes y, con absoluta confianza en las que vendrán, de servirla con honor.
Invocamos la memoria de José Martí, quien vivió consagrado a la lucha por la libertad de Cuba y conoció profundamente los Estados Unidos. En sus “Escenas Norteamericanas”, nos dejó una nítida descripción de la gran nación del norte y el elogio de lo mejor de ella. También, nos legó la advertencia de su desmedida apetencia de dominación que toda una historia de desencuentros ha confirmado.
Hemos llegado aquí gracias a la conducción firme y sabia del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, a cuyas ideas siempre guardaremos lealtad suprema. Recordamos su presencia en esta ciudad, en abril de 1959, para promover relaciones bilaterales justas y su sincero homenaje a Lincoln y Washington. Los propósitos que tempranamente lo hicieron venir, son los que hemos intentado en estas décadas y coinciden exactamente con los que nos proponemos hoy.
Muchos en esta sala, políticos, periodistas, personalidades de las letras o las ciencias, estudiantes, activistas sociales estadounidenses, atesoran infinitas horas de enriquecedora conversación con el Comandante que les permitieron comprender mejor nuestras razones, objetivos y decisiones.
Este acto ha sido posible por la libre e inquebrantable voluntad, la unidad, el sacrificio, la abnegación, la heroica resistencia y el trabajo de nuestro pueblo, y por la fuerza de la Nación y la cultura cubanas.
Varias generaciones de la diplomacia revolucionaria confluyeron en este esfuerzo y entregaron sus mártires. El ejemplo y el verbo trepidante de Raúl Roa, el Canciller de la Dignidad, continúan animando la política exterior cubana y estarán en el recuerdo de los más jóvenes y de los futuros diplomáticos.
Soy portador de un saludo del Presidente Raúl Castro, expresión de buena voluntad y de la sólida decisión política de avanzar, mediante el diálogo basado en el respeto mutuo y la igualdad soberana, hacia una convivencia civilizada, aun dentro de las diferencias entre ambos gobiernos, que favorezca la solución de los problemas bilaterales, promueva la cooperación y el desarrollo de vínculos mutuamente ventajosos como desean y merecen ambos pueblos.
Sabemos que ello sería una contribución a la paz, el desarrollo, la equidad y la estabilidad del continente, al ejercicio de los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en La Habana.
Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de Embajadas, culmina hoy una primera etapa del diálogo bilateral y se abre paso al complejo y seguramente largo proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales.
Es grande el desafío porque nunca ha habido relaciones normales entre los Estados Unidos de América y Cuba pese a un siglo y medio de intensos y enriquecedores vínculos entre los pueblos.
La Enmienda Platt, impuesta en 1902 bajo ocupación militar, cercenó un esfuerzo libertador que había contado con la participación o la simpatía de no pocos ciudadanos norteamericanos y dio origen a la usurpación de territorio cubano en Guantánamo. Sus nefastas consecuencias marcaron indeleblemente nuestra historia común.
En 1959, Estados Unidos no aceptó la existencia de una pequeña y vecina isla totalmente independiente y unos años después, aun menos, la de una Revolución socialista que tuvo que defenderse, y desde entonces, encarna la voluntad de nuestro pueblo.
Cito la historia para afirmar que hoy se abre la oportunidad de empezar a trabajar para fundar unas relaciones bilaterales nuevas y distintas a todo lo anterior. Para ello, el gobierno cubano compromete toda su voluntad.
Solo la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo, la devolución del territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico que estamos viviendo hoy.
Cada paso que se avance contará con el reconocimiento y la favorable disposición de nuestro pueblo y gobierno, y recibirá seguramente el aliento y el beneplácito de la América Latina y el Caribe y del mundo.
Ratificamos la voluntad de Cuba de avanzar hacia la normalización de las relaciones con los Estados Unidos, con ánimo constructivo, pero sin menoscabo alguno a nuestra independencia, ni injerencia en asuntos que pertenecen a la exclusiva soberanía de los cubanos.
Persistir en objetivos obsoletos e injustos y solo proponerse un mero cambio en los métodos para conseguirlos, no hará legítimos aquellos ni ayudará al interés nacional de los Estados Unidos ni al de sus ciudadanos. Sin embargo, si así ocurriera, estaríamos dispuestos a aceptar ese desafío.
Acudiremos a este proceso, como escribiera el presidente Raúl Castro en su carta del 1ro. de julio al Presidente Barack Obama, “animados por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos”.
Desde esta Embajada, continuaremos trabajando con empeño para fomentar las relaciones culturales, económicas, científicas, académicas y deportivas, y los vínculos amistosos entre nuestros pueblos.
Trasmitimos el respeto y reconocimiento del gobierno cubano al Presidente de los Estados Unidos por su llamado al Congreso a levantar el bloqueo y por el cambio de política que ha enunciado, en particular por la disposición que ha expresado de ejercer sus facultades ejecutivas con ese propósito.
Recordamos especialmente la decisión del Presidente Carter de abrir Secciones de Intereses respectivas en septiembre de 1977.
Me complace agradecer al gobierno de la Confederación Suiza por su representación de los intereses cubanos durante los últimos 24 años.
En nombre del Gobierno y del pueblo de Cuba, deseo expresar nuestra gratitud a los miembros del Congreso, académicos, líderes religiosos, activistas, grupos de solidaridad, empresarios y tantos ciudadanos estadounidenses que se esforzaron a lo largo de muchos años para hacer llegar este día.
A la mayoría de los cubanos residentes en los Estados Unidos, que han defendido y reclaman una relación diferente de este país con nuestra Nación, expresamos reconocimiento. Nos han dicho, conmovidos, que multiplicarán sus esfuerzos, leales a la tradición de la emigración patriótica que sirvió de sustento a los ideales de independencia.
Expresamos gratitud a nuestros hermanos latinoamericanos y caribeños, que han estado de manera decisiva junto a nuestro país y reclamaron un nuevo capítulo en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, al igual que lo hicieron con extraordinaria constancia muchísimos amigos en todo el mundo.
Reitero nuestro reconocimiento a los gobiernos, aquí representados por el Cuerpo Diplomático, que con su voz y voto en la Asamblea General de las Naciones Unidas y en otros ámbitos dieron una contribución decisiva.
José Martí organizó desde aquí el Partido Revolucionario Cubano para conquistar la libertad, toda la justicia y la dignidad plena de los seres humanos. Sus ideas, reivindicadas heroicamente en el año de su Centenario, siguen siendo la esencial inspiración en este camino que nuestro pueblo, soberanamente, ha escogido.
Muchas gracias.
UN ACTO DE TRASCENDENCIA MUNDIAL
Centenares de periodistas se apostaron frente a la Embajada de Cuba para asistir al momento en que la bandera cubana fue izada, pocas horas después del restablecimiento oficial de los vínculos diplomáticos bilatarales, en acto solemne fue encabezado por Rodríguez.
Durante la Marcha de la Bandera.
La bandera cubana fue izada el lunes 2º de julio del 2015 en la sede de la nación caribeña aquí, pocas horas después del restablecimiento oficial de los vínculos diplomáticos bilatarales
Por: Ismael Francisco, Rosa Miriam Elizalde
El Canciller Bruno Rodríguez y el Secretario de Estado, John Kerry, se reunieron en el despacho privado del alto funcionario estadounidense por más tiempo de lo que se había previsto originalmente, y ambos sostuvieron más tarde un encuentro con la prensa en el Salón Benjamín Franklin del Departamento de Estado, donde primó “el tono de respeto e igualdad soberana”, según reconoció el Ministro de Cuba.
Kerry sorprendió gratamente al hablar en español para destacar que EEUU estaba dispuesto a convivir con Cuba como buenos vecinos. ”Por supuesto, esto no significa el final de las numerosas diferencias que separan a nuestros gobiernos”, agregó, sino que los intereses de ambas naciones pueden defenderse mejor a partir del acercamiento, no del “extrañamiento”, dijo.
Mientras, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba dijo a en la rueda de prensa conjunta que “el Secretario de Estado y yo hemos ratificado el interés en normalizar los vínculos bilaterales, reconociendo que este será un camino complejo y largo que demandará de la voluntad de ambas partes”.
He reiterado al señor Secretario de Estado, añadió Rodríguez, la voluntad del Gobierno Cubano de avanzar en el proceso hacia la normalización de las relaciones con los EEUU sobre la bases de respeto e igualdad soberana sin menoscabo a la independecia y la soberanía de Cuba y sin injerencias en nuestros asuntos internos.
El secretario de Estado John Kerry confirmó que abrirá la nueva embajada de Estados Unidos en La Habana el próximo 14 de agosto.
Los altos funcionarios discutieron sobre temas como la cooperación en el cumplimiento de la ley, la lucha contra el narcotráfico, las telecomunicaciones, el Internet, los derechos humanos y la trata de personas. También conversaron sobre la apertura de las embajadas.
Dijo que el cambio “nunca es fácil” pero “no hay nada más fútil que vivir en el pasado”.
Poco después de la una de la tarde (Cuba y EEUU comparte el mismo uso horario), se inició el encuentro privado entre Rodríguez y Kerry, para la tradicional foto del saludo entre los funcionarios en la oficina privada del estadounidense. Más de una hora y media después, ambos se encontraron con la prensa.
JOHN KERRY: ESTAMOS DECIDIDOS A VIVIR COMO BUENOS VECINOS
Con beneplácito el comienzo de su relación con el gobierno y el pueblo de Cuba, comenzó la conferencia de prensa conjunta el Secretario de Estado.
Estamos decididos a vivir como buenos vecinos, sobre la base del respeto mutuo, y queremos que nuestros ciudadanos en los Estados Unidos y en Cuba, miren hacia el futuro con esperanza, añadió.
Por ello celebramos este día, el 20 de julio, porque hoy empezamos a reparar lo que ha sido dañado, y abrir lo que ha estado durante demasiado tiempo ha estado cerrado.
Añadió que “este hito no significa el fin de las profundas diferencias que todavía nos separan. Lo que sí reflejan es la realidad: que la Guerra Fría terminó hace mucho tiempo, y que en interés de ambos países va a ser mejor un acercamiento diplomático que un alejamiento; y que hemos comenzado un proceso de normalización completo y que por supuesto va a llevar tiempo pero que va a beneficiar a los pueblos, tanto en Cuba como en los Estados Unidos”.
Este deseo de mirar hacia adelante fue lo que impulsó las conversaciones del día de hoy y lo que nos ha hecho llegar a este momento, aseguró.
“El ministro de Relaciones Exteriores y yo hemos abordado una gran cantidad de temas de interés mutuo: la cooperación en las fuerzas del orden, la lucha contra los estupefacientes, las comunicaciones, el internet, temas ambientales, derechos humanos, y también la trata de personas, y por supuesto también hablamos sobre la apertura de nuestras embajadas”, comenta.
Deseamos asegurarnos que estas embajadas puedan funcionar plenamente, y estamos seguros de que nuestros diplomáticos en ambos países van a tener la libertad de viajar y conversar con los ciudadanos de todo el país.
“Para poder liderar ese esfuerzo, me siento sumamente contento de tener un equipo de primera clase en Cuba, encabezado por el embajador DeLaurentis, Encargado de Negocios, quien es uno de los mejores y más experimentados servidores públicos. Felicito al ministro de Relaciones Exteriores Rodríguez por la apertura de la embajada de Cuba aquí en Washington esta mañana”, dijo Kerry.
Anunció que el 14 de agosto va a realizar su primer viaje como Secretario de Estado a Cuba, y a celebrar una ceremonia similar en la embajada de EEUU en La Habana, “pero antes de finalizar quiero agradecer a nuestros colegas de Suiza por el papel fundamental que desempeñaron durante mucho tiempo como un Estado protector, que por supuesto, terminó siendo mucho más tiempo de lo que se había anticipado”.
También deseo agradecer a nuestros amigos del continente que nos instaron, muchas veces durante décadas, que normalizásemos, y ahora han acogido con beneplácito nuestra decisión de hacerlo. Quiero agradecer la ayuda de nuestra subsecretaria Roberta Jacobson y todos los representantes que han trabajado tan denodadamente y que han permitido que se celebrase este día, añadió.
Reconoció el compromiso de todos aquellos que se interesaron por las relaciones de Estados Unidos y Cuba, “ya sea que estén de acuerdo o no. Los cambios no son fáciles, sobre todo cuando las relaciones están profundamente arraigadas, y aunque nosotros podemos y debemos aprender del pasado, no hay nada más inútil que vivir en el pasado”.
Aseguró que el presidente Obama y él creen “que podemos satisfacer las necesidades de nuestro pueblo con políticas para mejorar el futuro. Después de todo, no hay nada para perder y mucho para ganar. Alentando los viajes entre nuestros respectivos países, el intercambio de información, de ideas, la reanudación del comercio, y también la remoción de los obstáculos que han dificultado que las familias se visitasen”.
Dijo: “No nos equivoquemos; el proceso de la normalización plena de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba será largo y complejo. Obviamente, vamos a encontrar algunos momentos [de alegría] y también de frustración. Se va a necesitar mucha paciencia. Por lo tanto, debemos comenzar ya este viaje, porque es un viaje que debimos haber comenzado hace mucho tiempo, hoy con la apertura de nuestras embajadas y la visita del Canciller, estamos dando un paso histórico en la dirección correcta”.
Finalmente, aseguró que “tenemos que seguir avanzando en ambos países y tenemos que trabajar de manera abierta y con respeto… Les puedo asegurar a todo el mundo, inclusive al pueblo de Cuba, que los Estados Unidos van a cumplir con su parte… Y ahora, es un placer para mí, darle la palabra a nuestro invitado, el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez”.
BRUNO RODRÍGUEZ: NO HABRÍAMOS LLEGADO AQUÍ SIN LA SABIA CONDUCCIÓN DE FIDEL
Perdón por haber llegado tarde, comenzó el Canciller cubano, y estas fueron sus palabras:
Hemos tenido un encuentro respetuoso y constructivo con el Secretario de Estado John Kerry. Fue de especial significación izar la bandera cubana por primera vez después de 54 años. No habríamos podido llevar a este momento sin la sabia conducción del liderazgo histórico de la Revolución, encabezado por Fidel Castro, y sin la resistencia y autodeterminación del pueblo de Cuba y su firme convicción de seguir el camino escogido soberanamente.
Hemos llegado hasta aquí también gracias al apoyo solidario de América Latina y el Caribe, de la inmensa mayoría de los países del mundo y de muchos estadounidenses y cubanos patriotas residentes en este país que persistieron durante años en sus esfuerzos para que Cuba y los Estados Unidos tuvieran una mejor relación.
Con el Secretario de Estado hemos intercambiado sobre los asuntos tratados por los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama en su encuentro en la Cumbre de las Américas en Panamá, sobre el estado actual de las relaciones y los avances que se han logrado desde los anuncios realizados el pasado 17 de Diciembre, incluyendo la salida de Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, donde nunca debió estar, y la ampliación de los intercambios sobre temas de interés común.
Trasladé el reconocimiento de nuestro pueblo y gobierno al presidente Obama por su decisión de trabajar por le cese del Bloqueo, de instar al Congreso a eliminarlo definitivamente y por su disposición a adoptar medidas ejecutivas que modifican la aplicación de algunos aspectos de estas políticas, que aunque han sido limitadas van en la dirección positiva.
Hemos subrayado que el Presidente de EEUU puede continuar usando sus prerrogativas ejecutivas para contribuir significativamente a la modificación de aspectos de la aplicación del bloqueo con vistas a su eliminación. No para buscar cambios en Cuba, que son de la exclusiva soberanía de la República de Cuba y de los cubanos, sino para atender al mejor interés de los ciudadanos estadounidenses.
Hemos insistido en que el levantamiento total del bloqueo es esencial para avanzar hacia la normalización de las relaciones bilaterales, así como la devolución del territorio ocupado ilegalmente en Guantánamo y el pleno respeto a la soberanía de Cuba; así como la compensación a nuestro pueblo por daños humanos y económicos.
Reiteramos nuestra invitación a los ciudadanos estadounidenses a ejercer su derecho de viajar a Cuba, como al resto del mundo, y a las compañías de este país a aprovechar en igualdad de condiciones las oportunidades que Cuba ofrece.
El Secretario de Estado y yo hemos ratificado el interés en normalizar los vínculos bilaterales, reconociendo que este será un camino complejo y largo que demandará de la voluntad de ambas partes.
He reiterado al señor Secretario de Estado la voluntad del Gobierno Cubano de avanzar en el proceso hacia la normalización de las relaciones con los EEUU sobre la bases de respeto e igualdad soberana, sin menoscabo a la independencia y la soberanía de Cuba y sin injerencias en nuestros asuntos internos.
Es cierto que existen diferencias profundas entre los Gobiernos de Cuba y de EEUU, en cuanto a nuestras concepciones sobre el ejercicio de los Derechos Humanos por parte de todas las personas y en todo el planeta; y también en temas de Derecho Internacional, las cuales inevitablemente persistirán. Pero estamos convencidos de que ambos podemos cooperar y coexistir de manera civilizada sobre la base del respeto de estas diferencias y el desarrollo de un diálogo constructivo orientado al bienestar de nuestros países y pueblos del continente y del mundo.
He transmitido al Secretario de Estado que será bienvenido en La Habana con motivo de la ceremonia de reapertura de la Embajada de EEUU, así que le estaré esperando, señor Secretario, en cualquier momento, y le agradezco su hospitalidad en Washington. Muchas gracias.
JOHN KERRY: BASE DE GUANTÁNAMO "NO FORMA PARTE DE LAS DISCUSIONES" ENTRE EE.UU.-CUBA
Reuters \ Jonathan Ernst
El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, ha declarado que en esta etapa Washington no discute con La Habana la posibilidad de devolver a Cuba el territorio que acoge la base naval de Guantánamo.
"No sé qué pasará en el futuro, pero actualmente este tema no forma parte de las negociaciones", cita el portal The Hill las declaraciones de Kerry en una conferencia de prensa en Washington tras reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez.
Previamente el lunes, Bruno Rodríguez instó a Washington a levantar las sanciones contra su país y a devolver a La Habana la zona que alberga la base militar de Guantánamo.
"Hoy se abre la oportunidad de empezar a trabajar para fundar unas relaciones bilaterales nuevas y distintas a todo lo anterior. […] Solo la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo, la devolución del territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico que estamos viviendo hoy", dijo el ministro en la apertura de la Embajada de Cuba en Washington.
Por primera vez desde la ruptura de relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU. en 1961, La Habana ha reabierto este lunes su embajada en la capital estadounidense al izar la bandera nacional en Washington. Sección de Intereses de EE.UU. en Cuba también eleva su estatus a embajada, pero la bandera estadounidense se izará en unas semanas.
DESEMBARCANDO CON FIDEL CASTRO EN WASHINGTON DC
Por: Ismael Francisco, Rosa Miriam Elizalde
CUBADEBATE
Fidel llegó en vuelo directo desde La Habana, a bordo del Brittania Libertad, un turbo hélice de la Compañía Cubana de Aviación. La puerta de la cabina se abrió en el Aeropuerto Nacional de Washington a las 9:07 de la noche, con dos horas de retraso. Había despegado en La Habana a las 5:45 pm, escoltado por otro avión del Ejército Rebelde donde viajó parte de la comitiva oficial.
Lo esperaban al pie de la escalerilla el embajador cubano Ernesto Dihigo y George W. Healy, hijo, director del diario Times Picayune, de Nueva Orleans y presidente de la Sociedad Norteamericana de Directores de Periódicos, que había invitado al líder de la Revolución a Estados Unidos. Desde que puso un pie en la ciudad, Washington perdió su monótono equilibrio. No era indiferente a nadie y burló continuamente la protección de los agentes de la seguridad y del FBI, generoso con los saludos, las fotografías, los afectos de los taxistas, los voceadores de periódicos, las muchachas que salían de la escuela, los niños.
Los policías descubrieron que venía sobre ellos un huracán apenas Fidel asomó su cabeza en la puerta del avión y respiró el aire de la ciudad. Bajó las escaleras volándose los peldaños y se acercó a la barrera de la pista del aeropuerto para saludar a la multitud que lo aclamaba. Allá se movió el tropel de más de 80 periodistas en total desorden y algarabía. El líder cubano, vestido de verdeolivo y botas de campaña, estaba ronco, pero aún así se le escuchó responder en inglés a la pregunta de por qué venía a Estados Unidos: “Estamos conscientes de la responsabilidad que pesa sobre nosotros. Esta será una Operación Verdad, porque defenderemos el prestigio de la Revolución”.
Debió hacérsele un largo el trayecto en la noche por la ribera del Potamac hasta el barrio Adams Morgan, donde está la Embajada cubana –la misma que dentro de unas pocas horas retomará su placa oficial— y que lo alojó desde el miércoles 15 hasta el domingo 20 de abril de 1959, en que tomó un tren rumbo a Princeton. Se bajó con paso largo del carro oficial y antes de traspasar la entrada, volvió a hablar unos minutos con la prensa. Cuando se disponía a subir las magníficas escaleras de mármol de la casona neoclásica de la Avenida 16, escuchó un fuerte clamoreo a sus espaldas. Centenares de personas lo reclamaban al cruzar la calle, bloqueada por barricadas de la policía, pero “no debería salir, tiene que cumplir el protocolo”, le replicó un desesperado oficial.
“¡Basta ya de protocolos!… De lo que puedo y no puedo hacer. Va a resultar que el desembarco en Estados Unidos es más difícil que el desembarco en el Granma”. Un tal Mr. Houghton, identificado en los programas de recepción como secretario de Prensa, sugirió: “Es mejor que salga al balcón”, a lo que Fidel le replicó tajante: “Oiga, yo no soy hombre de balcones”. Diciendo esto retomó sus pasos hacia la entrada de la Embajada y cruzando la calle, se confundió con la multitud. “Por segunda vez el equipo de seguridad se vio desconcertado ante la temeridad del visitante”, reseñó en su edición del día siguiente el diario cubano Revolución.
SOL A LO CUBANO
Cincuenta y seis años después el tramo del aeropuerto a la calle que cruzara Fidel está despejado. Se avanza rápido por las rotondas que rodean a la Casa Blanca, una estrella de cinco puntas invertidas cuyo centro es el obelisco dedicado al primer Presidente de EEUU. Es sábado y todo el mundo parece estar recogido en una ciudad que hunde sus raíces estilísticas en la antigüedad, pero con solo 200 años de historia. Quien haya visto House of Cards, la popular serie de Neftlix sobre las intrigas políticas en la capital estadounidense, tendrá la rara sensación de estar mirando a este Washington medio vacío como si fuera el set de una serie de televisión que a la vez se inspira en el set de una película con el diseño urbano de la vieja Roma.
Al equipo de prensa que acaba de llegar a Washington para cubrir la reapertura de la Embajada cubana, le asombra además encontrarse un sol casi cubano. “Este fin de semana promete ser el más caliente del verano hasta el momento, y el domingo puede ser el día más caluroso del año hasta la fecha”, anuncia el analista del clima de The Washington Post. En el Barrio Latino hay niños semidesnudos bañándose con el agua de las fuentes, transeúntes sudorosos tragándose inmensas bolas de helado, damas refugiadas bajo sus sombreros, veteranos de guerra pidiendo limosnas abrasados por el calor y estudiantes tardíos empeñados en darle a su piel el color del trópico… Ismael Francisco capta las imágenes mientras batalla con las gotas de sudor para que no lleguen hasta el lente.
La sensación de haber aterrizado en la caldera del Diablo, incluso –o por eso mismo- después de haber vivido meses antes en esta misma ciudad el frío más intenso de nuestras vidas, también convoca al recuerdo de Fidel. Como le escuchamos a él tantas veces, el Post también dice hoy que la ola de calor prueba que el peligro de cambio climático debido a la emisión de gases de efecto invernadero “es real”. E insta al Congreso del país más consumidor de energía y más contaminante del mundo a discutir en serio el asunto. (¿Sabrá el editorialista del gran diario que más injuria a Cuba que el líder cubano lleva décadas en esa misma cruzada?)
Es natural que gravite el recuerdo de Fidel en vísperas de una fecha que quedará registrada en la memoria colectiva como un día memorable de la “historia del derecho de una pequeña nación a hablar con voz propia”. Así tituló un artículo premonitorio Ramón Sánchez Parodi, el primer jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Estados Unidos, cargo en el que se mantuvo -tras acuerdo con la administración Carter- desde septiembre de 1977 hasta abril de 1989. Él forma parte de la delegación cubana que asistirá a la reapertura de la Embajada y coincide en que no es posible entender por qué llegamos a este día sin tener en cuenta el peso específico del líder cubano en estos acontecimientos.
“El principal protagonista de esta saga (si se le puede llamar así) de principio a fin –dice Ramón a Cubadebate- ha sido y es Fidel Castro. Fue el quién concibió desde el primer momento la importancia y la necesidad de establecer relaciones adecuadas entre Cuba y los Estados Unidos. Él enseño y educó al pueblo y a los líderes cubanos que nuestra confrontación era y es con el imperialismo norteamericano y no con el pueblo de los Estados Unidos.”
No fue casual ese viaje a Estados Unidos en 1959, muy pocos meses después del triunfo del Primero de Enero, admite Parodi: “Después de haber cumplido como primer deber la visita a Venezuela para agradecer la ayuda brindada al movimiento revolucionario, él se fue a los Estados Unidos… Fidel ha sido quien concibió la estrategia y la táctica para lograr un clima de amistad entre los pueblos de Cuba y de los Estados Unidos y de respeto de sus autoridades a la independencia y la soberanía de Cuba y de su pueblo, manteniendo una actitud firme, flexible y cordial”.
Este es un tema que tiene muchísimas aristas y que es difícil explicar en pocas palabras, asegura Ramón, “pero sin Fidel Castro no hubiésemos llegado jamás al momento actual”.
Jesús Arboleya, uno de los más lúcidos analistas de las relaciones Cuba-Estados Unidos, dice a nuestro diario digital que “Fidel ha hecho lo que le corresponde no inmiscuyéndose de manera directa en este proceso y depositar toda la autoridad en el presidente Raúl Castro, porque ello constituye un acto de respeto a la institucionalidad del país”. Pero “sin Fidel nada de lo que ha ocurrido hubiera sido posible, porque la capacidad para negociar en condiciones de igualdad y soberanía con Estados Unidos, una rareza en el mundo actual, es el fruto de la resistencia cubana bajo su conducción”.
De todas formas abruma un poco no verlo cuando caminamos por la espléndida Avenida 16 de Washington, o cuando nos detenemos frente al balcón por el que un olvidado funcionario pretendió asomarlo para que saludara al pueblo desde lejos. Él no estará el lunes físicamente aquí y aunque el ambiente es de celebración, evocándolo adquiere cuerpo esa mezcla de alegría e incertidumbre que nos deja saber que se abren las Embajadas y también, una etapa “larga y difícil” entre los dos países hacia la normalización de las relaciones. Lo dijo Silvio Rodríguez a Radio Cooperativa de Chile: “Tengo muchas dudas, pero soy optimista”.
A Silvio, que como Ramón Sánchez Parodi asistirá al acto de este lunes, le hemos pedido que sea más explícito con sus dudas y con su optimismo. No menciona al líder de la Revolución, pero en su respuesta asoma un razonamiento de impronta fidelista, a la vez sutil y profundo, “como esos ángeles que en algunas pinturas gustan de presentarse en un rayo de luz” (así describió una vez José Lezama Lima el misterio de ciertas evocaciones).
RESPONDE SILVIO:
“Las dudas surgen de nuestra larga historia de abusos del grande contra el pequeño; de la biología; de la naturaleza de muchas cosas. El optimismo, porque creo en la razón, y por lo tanto en el diálogo. Los desencuentros tienen, acaso como nunca, la oportunidad de contactos reveladores de ambas partes. Como casi todo lo que se propone el hombre, lo que viene también es una lucha contra lo oscuro de la naturaleza. Hay que creer en la lucidez del espíritu humano.”
LA MÁS BELLA QUE EXISTE
El mismo día en que Fidel Castro salió con destino a Washington, el 15 de abril de 1959, el Embajador norteamericano en La Habana, Philip W. Bonsal, envió un mensaje al Departamento de Estado: “Los miembros más partidarios de la Revolución que rodean a Castro ven en el viaje un precedente histórico, considerándolo como la primera ocasión en que un gobernante cubano ha visitado Estados Unidos en representación de una nación totalmente soberana e igual, libre de dominación y control.”
Y así fue. Pocas horas después de salir el despacho de Bonsal, en el primer encuentro con los periodistas en la Embajada cubana, le preguntaron a Fidel si venía a buscar ayuda extranjera: “No, estamos orgullosos de ser independientes y no tenemos la intención de pedir nada a nadie”, contestó. Al día siguiente se lo diría más crudamente al Secretario de Estado Christian Herter y así tituló Revolución: “No he venido a pedir dinero”.
La historia posterior es conocida y la ha resumido Silvio en un par de líneas brillantes. Pero hay un dato que los periodistas que cubren el reinicio de las relaciones se han enterado al desembarcar en la capital estadounidense. Cuando la Casa Blanca declaró abiertamente la hostilidad hacia la Isla que osaba declararse independiente, un diplomático cubano -Héctor García Soto, bisnieto del General de la Independencia Vicente García- guardó la bandera que se había izado por última vez el 3 de enero de 1961 en la misión diplomática, el día en que Dwight D. Eisenhower anunció el rompimiento de las relaciones con la Isla, confiado en que muy pronto se restablecerían con un gobierno nuevamente subordinado a Estados Unidos.
Aquel 3 de enero Héctor dobló cuidadosamente la bandera, la puso en su maleta antes de salir de Washington y la enseña nacional estuvo guardada pacientemente durante 54 años, 28 semanas y dos días, resistiendo el paso del tiempo, soberana y libre como Cuba. La bandera “más bella que existe”, como diría Don Bonifacio, ha regresado a Washington. Los años han hecho estragos sobre aquella de 1961 y no ondeará el lunes 20 de julio en la Embajada de la República de Cuba, pero se exhibirá dentro del edificio y otra nuevecita subirá a la hora acordada por el hilo del mástil.
¿Alguien duda de que cuando la estrella solitaria empiece a volar en la mañana sobre el cielo de Washington el pensamiento de muchos estará en Fidel?
Flickr