LA OPERACIÓN ASTROLABIO  



LOS APARATOS REPRESIVOS SE HAN ACTIVADO PARA DETENER EL PARO NACIONAL 



Marco Villarruel A. (*)
OPCIÓN
O como se llame, pero el caso es que todas las fuerzas políticas, de inteligencia, propaganda y represión dependientes del gobierno se han activado con motivo del Paro Nacional Popular que se efectuará en el Ecuador el 13 de agosto. Así se desprende de los actos y declaraciones públicas del Presidente y de su Estado Mayor.
El dato público más curioso es la licencia que Rafael Correa ha concedido a Ricardo Patiño para que deje por dos meses su puesto como Ministro de Relaciones Exteriores, “baje a las bases” y consiga el regreso de la disgregada militancia de Alianza País a las calles. Cuenta para que este mariscal retorne a filas es que el 30 de septiembre se apoderó de los micrófonos de todas las radios y televisoras del país para llamar a las calles a la población de Quito.
Entonces se argumentó que este llamado a tomarse las calles era legal (de lo contrario ya estaría enjuiciado por terrorismo) ya que se trataba de salvar al régimen, pero el prestigio de Patiño subió a los cielos y desde entonces quedó en las reservas para las convocatorias de emergencia.
Sin embargo no es nuevo en esto de organizar a los grupos puesto que lo hizo mientras era activista de las organizaciones cristianas de base y más tarde como ministro del Litoral, de Economía y Coordinador Nacional de Política y además, según la biografía oficial, Asesor Económico de la CEDOC-CUT. Es un hombre de confianza absoluta y por tal razón se le permite cantar dúo y dar conciertos en las tarimas políticas.
Pero las condiciones actuales no son las mismas porque los escenarios políticos han cambiado. En vista de la falta de aceptación popular y del cansancio de los empleados públicos para asistir a las marchas oficialistas, Rafael Correa ha declarado que la misión de Patiño será la de poner en dos horas diez mil personas en la Plaza Grande, en lo que constituye un grito de guerra contra Quito y contra el Paro Nacional de los Trabajadores.

Los esfuerzos de la ex izquierdista Doris Solís para organizar los Comités de Defensa de la Revolución Ciudadana van rumbo al fracaso y más aún el trabajo de la Secretaria de Gestión Política, Viviana Bonilla pues no se traducen en el aumento de la aceptación popular al régimen y menos aún en el interés de salir a las calles y acudir a las plazas. Entonces llaman a Patiño y esperan diez mil personas en la Plaza Grande, lo cual será harto difícil porque el último llamado de Patiño a la gente de Alianza País el 25 de junio produjo una asistencia que dio lástima. Nadie sabe cómo podrá contrarrestar la presencia de miles de trabajadores en todo el país.

Apenas resolvieron los dirigentes populares la fecha del Paro, inició la operación con el desprestigio verbal desde las sabatinas. La primera lección dice que hay que deslegitimar la movilización popular y a sus dirigentes. Hay que buscar consensos y construir hegemonías, aunque sea desde arriba, algo así como escribir guiones para que los sigan los desesperados dirigentes de la ahora ya no eterna Revolución Ciudadana.

La segunda es acelerar la desesperada estrategia de los diálogos que buscan “mayor equidad y justicia social”, palabras huecas que soslayan las grandes exigencias de los trabajadores y el pueblo, referidas a reforma de leyes, las enmiendas constitucionales, la represión, educación, minería, agua y tierra. Para el efecto los ministros, asambleístas, y los dirigentes sectoriales de Alianza País conversan con escasos oyentes que además terminan recordándoles, carpeta en mano, los ofrecimientos y las promesas incumplidas.

Viene a continuación la campaña de propaganda a través del aparato mediático más grande en la historia del Ecuador, encabezado por los 34 medios que trabajan para el régimen y centenares de medios privados o comunitarios que por contratos o por cumplimiento de lo que dispone la ley, deben reproducir las cadenas nacionales, suspender los programas de opinión o noticias con aclaraciones, disculpas, rectificaciones. Los voceros que según el Aparato tienen mejor imagen como Cordero, el propio Correa, Carlos Carrasco, Fausto Cayambe no cesan de concurrir a los medios de comunicación para recitar la misma palabrería electorera. Cuidan también que no aparezcan los más negativos como Augusto Espinosa o Fredy Ehlers.

Los cuerpos represivos se ponen a trabajar bajo las órdenes de los mandos militares y policiales y de la SENAIN (Secretaría Nacional de Inteligencia) a pesar de las denuncias sobre las violaciones a la privacidad realizadas por el periodista Julian Assange en sus páginas wikileaks. Abogados, fiscales, jueces y más empleados del régimen se alistan pero no toman en cuenta un pequeño detalle: el pueblo perdió el miedo, se cansó del desgobierno, la carestía de la vida, las promesas incumplidas y el clima de violencia oficial. El paro es inevitable y goza de gran apoyo social.

VIOLENCIA ¿UN COMPONENTE DEL DIÁLOGO QUE PROPONE EL GOBIERNO?
POR REDACCIÓN OPCIÓN

El agitado ambiente político del país toma ribetes de violencia, y según quienes se oponen al régimen, proviene de militantes de Alianza País. Tres hechos recientes confirmarían esta aseveración: primero la agresión sufrida por el periodista Cristian Zurita, propiciada por militantes de Alianza País mientras el comunicador realizaba una cobertura durante una manifestación contra el alcalde de Quito; el segundo ocurrió en los predios de la Universidad Central del Ecuador, contra dos mujeres, durante una reunión de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE), filial Quito, que es dirigida por militantes del movimiento político oficialista. Y la tercera, aún más significativa, el anuncio del presidente Rafael Correa de que se le encargará al canciller, Ricardo Patiño, organizar una verdadera fuerza de choque contra las manifestaciones de rechazo al régimen.

En el primer caso, mientras el comunicador realizaba entrevistas, fue reconocido por alguno de ellos e inmediatamente comenzaron los insultos y, al grito de “fuera gran hermano”, lo empujaron e intentaron golpearlo con banderas en la cabeza y en el rostro.

En el segundo caso, los hechos ocurrieron mientras en la FEUE se realizaba una reunión en la que supuestamente se discutiría el reglamento para la convocatoria a elecciones del gremio, pues las actuales dignidades están en funciones prorrogadas desde hace ya dos meses. Según representantes estudiantiles de los movimientos de izquierda, no alineados con el gobierno, no se convoca a elecciones porque en el actual escenario adverso que enfrenta la “revolución ciudadana”, temen perder la FEUE.

Como antecedente está una decisión del Honorable Consejo Universitario de desconocer a Carlos Muñoz como presidente del gremio, ante lo cual el movimiento que él representa, y que es cercano al gobierno, habría interpuesto un recurso de amparo ante un juez, cuya resolución aún no se conoce.

Durante la reunión, según relata Alicia Maya, representante de la Facultad de Comunicación Social a Comité Ejecutivo de la FEUE y una de las agredidas durante los incidentes, Muñoz no entregó ninguna resolución de la Acción de Protección pedida al juez, por lo que no tenía ninguna potestad de convocar o reunir al Comité Ejecutivo, por lo que comenzaron las protestas. “Alrededor de la siete de la noche, el señor Muñoz y la antigua directiva de la FEUE apagaron las luces y nos atacaron. Estábamos cuatro mujeres del Movimiento Mariátegui y dos varones, ellos estaban alrededor de siete u ocho hombres. Cerraron las puertas, apagaron las luces y nos golpearon. Tenemos la absoluta certeza de que fueron ellos los agresores. A mí, personalmente, me golpearon Carlos Muñoz y su hermano, estuvo ahí su familia que son relacionados con el gobierno, rompieron los vidrios, me atacaron con un vidrio, me cortaron la cara y a una compañera de Jurisprudencia, Pamela Paredes, le cortaron y, aunque ayer pensábamos que era con un vidrio, los médicos ahora nos dijeron que fue con una arma blanca, pues está cortada hasta el hueso, está rayado el hueso, y esa herida solo era posible con una arma blanca”.

Según expresa, fue una acción premeditada, “vemos que hay una injerencia del gobierno, en media hora de ocurrido el suceso, todos los canales del Estado llegaron a cubrir la información, y el día de hoy, en la provincia de Napo, el presidente Correa se posiciona a favor de Carlos Muñoz y además nos condena diciendo que somos los responsables de esta situación, y nos preguntamos ¿cómo lo hace sin que se haya seguido un proceso previo? Tenemos la claridad absoluta de que el gobierno tenía esto planeado”.

En la resolución del Consejo Universitario consta que las elecciones se deben realizar en septiembre, y lo que piden los movimientos de izquierda que ahora están unificados, es que se respete esa decisión. En el proceso de unidad están, además del movimiento Mariátegui, el Frente Revolucionario de Izquierda Universitario (FRIU), y el Movimiento de Izquierda Universitario (MIR) que no está con el régimen.

Para Edwin Sánchez, secretario general del FRIU, “lo que ocurre en la universidad tiene que ver con lo que pasa a nivel general en el país: un gobierno desgastado; aquí en la universidad pasa lo mismo, por eso es que quien representa a este gobierno, el movimiento Nueva Universidad, está desesperado por mantenerse en la FEUE, y como ahora los estudiantes ya perdieron el miedo al gobierno y ubican bien que es un régimen de derecha, entonces reclaman con energía, con propuestas, y frente a ello estos personajes utilizan las armas, la violencia, y ahora agredieron a compañeras mujeres. Están desesperados porque se les quita la teta”.

El Artículo 68 de la Ley Orgánica de Educación Superior plantea que los organismos gremiales deben renovarse cada año, y si no lo hacen, el Consejo Universitario tiene la facultad de convocar a elecciones y eso es lo que se ha hecho.


El papel que jugará el canciller Patiño, según los dirigentes estudiantiles, será nada más que el de organizar e intensificar esta violencia. “Con esto se demuestra la falsedad de este gobierno, que mientras por un lado convoca al diálogo, por otro agrede, genera violencia y llama a la confrontación a los pueblos que protestan”, concluye Sánchez.