PARO NACIONAL PARA EXIGIR RECTIFICACIONES AL GOBIERNO DE CORREA 



SUELE ORGANIZARSE PARA CULMINAR UN PROCESO REVOLUCIONARIO 



Ernesto Andino Bravo
Un Paro Nacional o una Huelga Nacional General suele organizarse para culminar un proceso revolucionario que liquide para siempre a un gobierno dictatorial, represor, ilegítimo, pero consecuente y digno representante del sistema capitalista, por tanto cipayo del imperio, para finalmente reemplazarlo por un gobierno popular, democrático, progresista y profundamente revolucionario, que sea capaz de imponer cambios en las estructuras y superestructuras del Estado.

En el Ecuador de estos días, gobierna el Ec. Rafael Correa Delgado que, en la realidad, se ha convertido en un concentrador del poder con tintes totalitarios y apasionado caudillo populista con veleidades izquierdosas que quiere imponer una ideología pseudo progresista y democrática al movimiento político denominado Alianza País, conformado por miembros que provienen de todas las tendencias políticas, desde la izquierda que alguna vez fue revolucionaria hasta la derecha reaccionaria y cavernaria, en especial del social cristianismo y de la democracia cristiana de la peor estofa, sin que en esa mescolanza ideológica falten los oportunistas que pueden contarse por centenas.

En este panorama nada revolucionario, el Frente Unitario de Trabajadores y variadas organizaciones sindicales, movimientos sociales de distinta orientación ideológica y política, el movimiento indígenas representado por la como la Conaie, Ecuarrunari y muchas otras organizaciones similares; profesionales, maestros integrados en la UNE, estudiantes secundarios agrupados en la FESE y universitarios de la FEUE, organizaciones de mujeres, ecologistas, sectores de empleados públicos, jubilados, entre otros, preparan una huelga o paro nacional para demandar del Gobierno atención a sus reiterados reclamos y peticiones.

Sin duda, el gobierno del presidente Correa ha cometido muchos errores según sus críticos, los que van desde un totalitarismo extremadamente personalista hasta un populismo respaldado sólo por su ferviente entorno.

Para apuntalar su personalismo criminalizó la protesta social, enjuició penalmente a dirigentes sociales - algunos de los cuales- han sido encarcelados, ha enjuiciado y perseguido a jóvenes profesionales, a estudiantes y dirigentes de docentes, ha desoído el clamor de los jóvenes yasunidos que se oponen a la explotación del petróleo en el Parque Nacional Yasuní, al mismo tiempo que ha convertido el discurso político en un desfile de insultos, descalificaciones y peyorativismos a sus opositores a quienes suele llamarlos enemigos. Hay Ministros de Estado y hasta subsecretarios o asambleistas que en sus discursos se placen en imitar a su Presidente, a la hora de descalificaciones.

Mantiene una personal “batalla” contra medios de comunicación privados y ha logrado imponer miedos y temores de toda naturaleza porque prensa y periodistas se sienten amenazados a tal punto que ha quedado en entredicho la existencia y vigencia de la libertad de expresión del pensamiento por todos los medios posibles, libertad que es un derecho irrenunciable, inclusive porque con su ejercicio se garantiza el derecho de los pueblos a la información verídica, contrastada, plural y contextualizada. Hay temores que imponen de alguna manera la censura y autocensura.

Pero para el oficialismo no hay vigilancia, ni control sobre sus medios a los que se les permite tergiversar hechos, manipular informaciones, callar u ocultar hechos que si son de interés general, como son las marchas de la oposición.

En el actual gobierno como nunca antes en la historia nacional, el Presidente de la República ha recurrido a cadenas nacionales de radio y televisión ya para agredir o desmentir a periodistas y políticos o ya para difundir sus ya famosas sabatinas en las que no queda títere con cabeza o usa y abusa de la propaganda agresiva que ofende a la dignidad humana.

Pero hay otros errores que acaban con la paciencia del pueblo para seguir soportando el estilo de gobernar o leyes que se dictan y que perjudican a grandes sectores de la población nacional como la llamada Ley de Justicia Laboral que nada tiene de revolucionaria, pero que si permite que el Estado no pague la deuda al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social –IESS- y que de un plumazo se haya retirado el pago del 40% al fondo de pensiones que en unos años más liquidaría al IESS o a los viejos que ya no podrán recibir las pensiones jubilares. Pero la gota que derramó el vaso fue los proyectos de Ley sobre la herencia y la plusvalía.

Pero hay muchas otras razones para que el pueblo organizado o no demuestre su inconformidad con el gobierno o su cansancio con el estilo de gobernar autoritario y prepotente del Ec.. Correa.

Según encuestas reveladas, más del 80% de la población nacional quiere que se le consulte sobre la reelección indefinida, y los organizadores del levantamiento indígena y del paro nacional quieren que se archiven las 17 “enmiendas constitucionales que abusivamente pretende aprobar la Asamblea Nacional porque esa es la voluntad del presidente Correa.

El movimiento indígena quiere que se respete a la naturaleza y sus derechos y se opone a la explotación de la minería a cielo abierto y a gran escala y pide que se escuchen sus planteamientos sobre la Ley de Tierras y Aguas.

Por su parte, el intelectual Franklin Rodríguez se preguntaba qué que tendrá de especial el poder político en el Ecuador, que cuando los políticos llegan al Palacio de Gobierno, ya no quieren irse?
Este Gobierno, que se pensaba sería diferente, resultó peor que los otros. Desde que llegó a Carondelet se apropió de todos los poderes, de varios medios de comunicación, dividió a las organizaciones sociales, persiguió a los dirigentes y empezó a trabajar, no en beneficio del bien común, sino para eternizarse en el poder. Fueron elegidos para 4 años y ya van para 9 y todavía les queda 1 año y medio más, y ahora sin consulta directa previa al pueblo, quieren seguir reeligiéndose indefinidamente.
A los que se oponen a esta locura, el gobierno los tilda de golpistas. Lo normal en la democracia, es cumplir el período para el que fueron elegidos, hacer su trabajo lo mejor que se pueda y luego irse a su casa, y si el pueblo quiere que continúen, pues que su partido se presente nuevamente a elecciones.

Triste ver al presidente y sus ministros argumentar sobre la necesidad de la reelección indefinida, con el pretexto de salvar su proyecto. Ellos se consideran los únicos capaces de salvar a la nación. No ven, no escuchan, ni oyen las voces de protesta popular ante estas arbitrariedades. Ven lo que quieren ver, escuchan lo que ellos quieren escuchar. Así, a los únicos que oyen es al reducido grupo de beneficiarios de su llamada "revolución ciudadana", que los acompañan emocionados en todas las sabatina; pero ignoran a la gran masa de opositores excluidos e inconformes, que en todas las ciudades y pueblos del país han comenzado a protestar en contra de los abusos de poder. Ahora el exministro Patiño habla de fortalecer las bases de su partido, para que sus militantes acudan a defenderlos en la Plaza Grande, cuando lleguen los opositores. Mas parece que apuntan a la formación de grupos paramilitares, con el objeto de amedrentar y agredir a los opositores. No les basta la policía ni el ejército, sino que ahora quieren preparar a ciudadanos beneficiarios, afines a su ideología, para enfrentarlos contra sus hermanos.
Duras jornadas esperan al pueblo ecuatoriano, para poner orden en el país, restablecer la democracia y la institucionalidad. Ojalá que la amarga experiencia con este gobierno, traiga a los electores mayor sentido de responsabilidad, al momento de dar su voto. Mientras tanto, los problemas se definen en las calles. El paro nacional del 13 de Agosto, será una prueba de fuego para las fuerzas opositoras y democráticas, en donde se verá si es posible la unidad nacional, para luchar en contra de los tiranos que se han tomado las instituciones del país y gobiernan a su voluntad, en nombre de un pueblo al que dicen representar, pero que ya hace mucho tiempo les quitó su representatividad, decía Rodríguez..
Por estas y otras razones, el paro nacional ya tiene fecha. La medida de protesta contra el Gobierno, organizada por sectores gremiales e indígenas del país, se llevará a cabo el 13 de agosto. Esta fecha se resolvió luego de cinco horas de debate entre dirigentes de las delegaciones. Sin embargo, para que la decisión se haga efectiva falta un paso: el aval de las bases de la Confederación De Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), informaba el diario El Comercio..
Añadía que de todas formas, en la reunión, realizada el 13 de julio, en la sede de la Confederación de Organizaciones Clasistas Unitarias de Trabajadores (Cedocut), también participaron dirigentes de la delegación indígena, quienes apoyaron la fecha para la acción opositora al Gobierno. Por procedimiento, deberán someterla a consideración de las bases, en la asamblea que se llevará a cabo este viernes y sábado, en Tungurahua. La estrategia para el paro no se presentó, pues, a decir de Pablo Serrano, presidente del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), deberán prepararla y, a la vez, no se puede advertir cómo van a actuar. Hasta que llegue el día del paro, las manifestaciones se mantendrán. Y, como ya se había previsto, la marcha anunciada por la Ecuarunari, organización que forma parte de la Conaie, se empatará con el paro nacional. Esta caminata opositora saldrá desde Zamora, el 3 de agosto.
Nelson Erazo, en el periódico Opción sostenía que el 13 de julio pasado se convirtió en un día vital para la lucha de la clase obrera y sus aliados, contra la derecha correista y la que está fuera del gobierno. Este día se realizó la reunión de las centrales sindicales, del movimiento indígena y popular, así como de las organizaciones sociales, entre las cuales estuvieron la CEOSL, CEDOCUT, CTE y UGTE; además de la CONAIE, ECUARUNARI y la FEUNASSC; la Federación Médica, el Frente Popular, la UNE, la Federación Nacional de los Obreros de los Consejos Provinciales, las organizaciones de los trabajadores municipales, los estudiantes universitarios y secundarios; organizaciones barriales, jubilados, organizaciones de mujeres; todas ellas con la firmeza y convicción de determinar la realización del paro del pueblo, como un paso más alto en la lucha de clases que se vive en nuestro país. Este trascendental hecho para los sectores sociales organizados, así como para el pueblo en general, se realizará el 13 de agosto.

La decisión fue adoptada de manera unánime, luego de algunas horas de discusión, por el Colectivo Unitario de los Trabajadores, Indígenas y Organizaciones Sociales y Populares. Dicha acción ya fue ratificada en la Asamblea Nacional de CONAIE, efectuada en Ambato el 18 de julio.

El Colectivo Unitario estableció que el paro tendrá diversas formas de expresión popular, que van desde el mitin, los plantones, las marchas, los cierres de vías y carreteras, las chamizadas barriales. En todas estas acciones seremos protagonistas los trabajadores, campesinos, indígenas, jóvenes, maestros, comerciantes, moradores de los barrios, los trabajadores autónomos o de cuenta propia; los cholos, los negros, los hombres y mujeres que luchamos por el cambio y la transformación, quienes vemos en la unidad y lucha de los pueblos el mecanismo principal para la construcción del poder popular, donde se plasme y evidencie de manera real la verdadera democracia.

Poder popular que sirva para que los sueños y aspiraciones de los ecuatorianos se cristalicen, en donde sean efectivas las libertades que hoy nos han sido arrebatadas por un gobierno represivo, totalitario e indolente, un gobierno que para modernizar el capitalismo mantiene las desigualdades propias del sistema de explotación, en donde el 2% de los ecuatorianos sigue siendo beneficiado de las políticas del gobierno de Correa, donde los banqueros e industriales, según el mismo Presidente, han alcanzado grandes ganancias en estos 8 años, mientras el 98% restante mira con indignación esta realidad.

Estos aspectos hacen válida la decisión adoptada por los trabajadores y sectores populares de realizar el paro del pueblo. Esta acción no puede caer en la improvisación, debe ser planificada con visión estratégica por cada sector, de manera individual y colectiva; en cada provincia y a nivel nacional, con una coordinación efectiva entre las distintas fuerzas que determine el éxito y la victoria en esta nueva batalla.

Por ello, una tarea a la que hay que poner toda la atención en esta etapa es la construcción y funcionamiento de los colectivos provinciales o de las distintas instancias de unidad de los sectores que levantamos la lucha por la defensa de nuestros derechos. Ésta será otra victoria, pero para ello debemos dejar de lado los problemas y las dificultades por las que a veces atraviesan los procesos unitarios, para poner al centro los elementos positivos que nos unifican y que, hasta el momento, han posibilitado dar saltos en esta disputa entre el pueblo y los causantes del hambre y la pobreza en nuestro país.

Existe unidad en las organizaciones que conforman el colectivo unitario, ello ha permitido trazar una serie de acciones que apuntalan la realización del Paro del Pueblo, como es la Asamblea Nacional de la CONAIE del 17 y 18 de julio, las movilizaciones y plantones a realizarse en algunas provincias el 16 de julio, los plantones a nivel nacional de los trabajadores, el 22 de julio, en el Ministerio de Trabajo y sus dependencias en las provincias; la marcha desde Zamora de las diversas organizaciones el 3 de agosto, la realización de las asambleas de los sindicatos, de las asociaciones de los trabajadores autónomos e informales, de los estudiantes, las reuniones en las comunas, etc; son muestras de firmeza que tendrá el paro del 13 de agosto.

Todo esto lo sabe el gobierno, por ello busca debilitar esta acción, una muestra es el llamado desesperado de los distintos ministros a los sectores sociales, como el caso del ministro de Trabajo, Carlos Carrasco, quien dice querer dialogar con los trabajadores sobre la problemática laboral, incluso sobre el Código del Trabajo, hecho que nunca antes lo hizo, pues su prepotencia y arrogancia así como su extracción de clase, evidenciada por más de un año, se expresó avalando los despidos de los trabajadores, negó el derecho de organización al no registrar las organizaciones y directivas de quienes luchan contra la patronal y, lo que es peor, desde esa instancia legalizó los salarios de hambre de los trabajadores cuando impuso un pírrico incremento salarial de 14 dólares al salario básico, congelando los salarios de la mayoría de trabajadores del sector público y privado.

Lo mismo ocurre con el ministro de Educación, Augusto Espinosa, quien llama al dialogo pero sin la UNE o la FESE, quienes según él deben pedir perdón al pueblo ecuatoriano; está equivocado, quien debe pedir disculpas al pueblo es Correa y su camarilla de amigos, quienes le propinan golpes permanentes al pueblo trabajador, la juventud y los jubilados, a los indios, cholos y negros.

Al gobierno no le cree nadie, su palabra no tiene valor, está deteriorada porque la mentira, el engaño es su práctica permanente. Los trabajadores y los pueblos priorizamos el debate con el pueblo sobre los aspectos de mayor trascendencia, los sectores sociales entendemos que no hay vuelta atrás, el rumbo está tomado, la cancha está trazada, el pueblo tomó partido por el cambio social, este es el año de la resistencia y de la unidad popular, el paro del pueblo va porque va.