QUÉ ES EL POSTMODERNISMO? 



CÓMO HABLAR Y ESCRIBIR EN POSMODERNO 



Por Steve Katz
“El lenguaje posmoderno requiere que uno utilice el juego, la parodia y la indeterminación como técnicas esenciales para señalar esto. A menudo éste es un requerimiento difícil, así que la oscuridad funciona con un buen sustituto”. Haga caso e impresione al lector.
Las reglas
1. Primero, tiene que recordar que un lenguaje que sea expresado de una manera plana no viene al caso. Éste es demasiado realista, modernista y obvio. El lenguaje posmoderno requiere que uno utilice el juego, la parodia y la indeterminación como técnicas esenciales para señalar esto. A menudo éste es un requerimiento difícil, así que la oscuridad funciona con un buen sustituto.
Por ejemplo, imaginemos que quiere decir algo así como: “Deberíamos de escuchar las opiniones de las personas que se encuentran fuera de la sociedad occidental para aprender acerca de los prejuicios culturales que nos afectan”. Ésta es una forma honesta pero aburrida de decirlo. Tomemos la palabra “opiniones”. El-habla-posmoderno cambiaría esa palabra por “voces”, o mejor a “vocalidades”, o aún mejor, a “multivocalidades”. Añádale un adjetivo como “intertextual” y estará cubierto. “Las personas que se encuentran fuera” también suena demasiado plano. ¿Qué tal “los otros postcoloniales”?
Para hablar el posmoderno propiamente uno tiene que dominar un montón de prejuicios además del racismo, el sexismo, el edadismo, etcétera. Por ejemplo, el falocentrismo. Para terminar, “nos afectan” suena como a un juego de niños. Utiliza más frases y verbos oscuros como “regulan nuestras identidades”.
Así que la declaración final debería decir lo siguiente: “Deberíamos de escuchar las multivocalidades intertextuales de los otros poscoloniales que se encuentran fuera de la cultura occidental para aprender acerca de los prejuicios falocéntricos que regulan nuestras identidades”. Ahora sí está hablando posmoderno.
2. Puede que a veces se encuentre en apuros y no cuente con el tiempo necesario como para lograr reunir el mínimo de sinónimos y neologismos posmodernos requeridos para evitar el ridículo. Recuerde, es aceptable decir la cosa equivocada siempre y cuando lo diga de la manera correcta.
Para hablar el posmoderno propiamente uno tiene que dominar un montón de prejuicios además del racismo, el sexismo, el edadismo, etcétera. Por ejemplo, el falocentrismo.
Lo que me lleva a la segunda estrategia importante para poder hablar posmoderno —la cual implica usar la mayor cantidad posible de sustantivos, prefijos, guiones, diagonales, subrayados y cualquier otra cosa que su computadora (absolutamente esencial para escribir posmoderno) pueda ofrecer. Puede hacer una tabla de referencia muy sencilla para evitar las demoras. Trace tres columnas. En la columna A incluya los prefijos: post-, hiper-, pre-, de-, des-, re-, ex-, y contra-. En la columna B ponga los sustantivos y las terminaciones relacionadas: -ismo, – , -tricidad
En la columna C agregue una serie de nombres respetados que pueden pasar por adjetivos impresionantes o escuelas de pensamiento; por ejemplo: Barthes (barthesiano), Foucault (foucaulteano, foucaultianismo), Derrida (derrideano, derrideanismo).
Y ahora, para hacer una prueba, digamos que quiere decir o escribir algo así como: “Los edificios contemporáneos son alienantes”. Éste es un buen pensamiento, pero claramente no se trata de una frase ganadora. Ni siquiera se le ofrecería una segunda ronda de galletas y queso en la recepción de una conferencia con semejante renglón. Vuelva a las tres columnas.
Primero que nada, los prefijos. Pre- es muy útil al igual que post-, o incluso usar varios prefijos a la vez sería estupendo. En lugar de decir “edificios contemporáneos”, póngase creativo. “Las pre/post/espacialidades de la contra-arquitectónica hiper-contemporaneidad” es más prometedor. Tendrá que deshacerse del término caduco y débil “alienante” y reemplazarlo con palabras cargadas de sustantivos de la columna B. Qué tal “antisocialidad”, o incluso sea más posmoderno e introduzca ambigüedad con la frase adjunta: “antisocialidad/seductividad”.
Primero que nada, los prefijos. Pre- es muy útil al igual que post-, o incluso usar varios prefijos a la vez sería estupendo. En lugar de decir “edificios contemporáneos”, póngase creativo. “Las pre/post/espacialidades de la contra-arquitectónica hiper-contemporaneidad” es más prometedor.
Ahora vaya a la columna C y saque un puñado de nombres de quienes todos estarán de acuerdo en que su trabajo es importante y que muy pocos han gozado del tiempo y de la afinidad necesaria como para leerlos. Ante la indecisión, la mejor opción sería escoger a teóricos de la Europa continental. Yo recomiendo al sociólogo Jean Baudrillard, ya que éste ha escrito una vasta cantidad de material complicado sobre el espacio posmoderno. No olvide hacer una que otra mención sobre el género. Finalmente, agregue unas cuantas palabras suaves y fluidas que logren atar todo el embrollo, y no olvide añadirle los guiones, las diagonales y los paréntesis.
¿Cuál es el resultado obtenido? “Las pre/post/espacialidades de la contra-arquitectónica hiper-contemporaneidad nos (re)compromete a una recurrentealidad ambivalente de antisocialidad/seductividad, un enunciado dentro de un discurso des/generizado-baudrillardeano de subjetividad granulada”. Debería de poder oír caer un alfiler post-industrial sobre el piso retrocultural.
3. En algún punto puede que alguien le pregunte de qué está hablando. Éste es el riesgo al que se ven expuestos todos los que hablan el posmoderno y debe de ser cuidadosamente evadido. Siempre tiene que darle la impresión al interrogador en turno de que no ha entendido el punto, y entonces lance otra descarga verbosa de habla-posmoderno en dirección suya a manera de “simplificación” o “clarificación” de su declaración original. Si eso no funciona, puede que se vea varado con el pensamiento terriblemente modernista de “no lo sé”. No se preocupe, sólo conteste lo siguiente: “La inestabilidad de su pregunta me deja con varias respuestas con capas contradictoriales cuya interconectividad no puede expresar la coherencia logocéntrica que usted busca. Sólo puedo decir que la realidad es más irregular y que sus (mal) representaciones son menos fidedignas de lo que el tiempo nos permite explorar”. ¿Alguna otra pregunta? ¿No?, pues entonces pasen el queso y las galletas
EL POSTMODERNISMO
Y SUS CALENTURIENTAS FALACIAS
En los últimos años se ha venido desarrollando un enfoque teórico que ha tenido bastante influencia dentro de los círculos académicos burgueses y dentro de las luchas políticas de los denominados “nuevos movimientos sociales”. El interés por esta teoría surge del hecho de que, como buenos marxistas que somos, concebimos que no se puede desvincular la teoría de la práctica. Parafraseando lo que en algún momento dijo Lenin “No existe práctica revolucionaria sin teoría revolucionaria.” Pero nuestro interés no solo surge por una pretensión meramente intelectual, sino que dicho enfoque teórico ha tenido, y sigue teniendo, mucha influencia dentro de la práctica política de muchos movimientos sociales y su funcionalidad no ha sido más que desorientar política e ideológicamente al proletariado, quitándole las armas teóricas que posee para poder organizarse y destruir al sistema que lo oprime. Ante esta breve explicación vamos a esbozar las principales características de la teoría postmoderna, la influencia que actualmente posee dentro de las luchas políticas y por último vamos a criticarla para tratar de reivindicar el pensamiento verdaderamente revolucionario.
El postmodernismo nace aproximadamente en la década de los 70. Después del fracaso de las revueltas estudiantiles del 68’, muchos marxistas se desencantaron por la teoría revolucionaria y empezaron a formular conjeturas que se encontraban bastante cerca de los postulados irracionalistas de Nietzsche y de Heidegger. Algunos de estos farsantes, pertenecieron al extinto grupo Socialismo o Barbarie, como el caso de Lyotard. Cabe precisar que lo que se conoce como “postmodernismo” no es una teoría homogénea y coherente, pero los adalides de este enfoque no parecen preocuparse por las inconsistencias internan que postulan, sino que más bien parecen celebrarlas (Como dijo en alguna ocasión uno de los precursores del postmodernismo Michel Foucault: “No me preguntéis quién soy ni me pidáis que sea siempre el mismo”).
Los rasgos comunes de estas pseudos-teorías son los siguientes:
1) 1.– Niegan la existencia del conocimiento científico. Para ellos la ciencia no es nada más que uno de los tantos “discursos” que andan merodeando por ahí. No es nada más que “saber-poder”, en el caso de Foucault, o un “texto”, en el caso de los derrideanos. Como el conocimiento no puede ser jerarquizado, ya que todo se desintegra dentro del discurso o de los textos, es una ilusión de la modernidad la preeminencia de la ciencia frente a los demás tipos conocimiento. Es decir, es tan válida la ley de la gravedad como las historias delirantes de un fanático religioso. Como es de presuponer, esto niega al marxismo, porque como sabemos una de las pretensiones de Marx y de Engels fue construir una Ciencia que permitiese explicar el mecanismo de explotación de la clase obrera, para que esta pudiese enfrentar y conllevar una lucha política que destruyese las relaciones de producción que los somete y explota.
2) 2.- Caracterizan a lo que ellos denominan “modernidad” (y dentro de este concepto difuso y poco preciso meten también al marxismo) como la época de los “metarrelatos”. Es decir, como teorías que tratan de explicar la totalidad de la realidad. En cambio, para ellos la realidad está compuesta por microrelatos, no por grandes historias donde se evoca a la revolución o a la lucha de clases, sino por historias particulares y fragmentarias como aquellas que reivindican la integración de la mujer dentro del aparato productivo. Al negar la existencia de la totalidad, desconfían de toda lucha política global y por tanto de la lucha global contra el capitalismo. El capitalismo no es más que otro relato más de la modernidad, es decir es un cuento, al igual que el de la caperucita roja. El absurdo de esta postura es evidentemente notorio, ya que pretenden reducir la realidad material a un mero “texto”, “historia” o “discurso”. Esta postura dematerializa la vida misma y como tal, se preocupa más por los “discursos” que por la explotación que es generada por el proceso de producción dentro del modo de producción capitalista. Ya no existen personas, ni clases sociales, ni relaciones sociales de producción, ¡ni si quiera trabajo!, lo único que hay son discursos gaseosos que van constituyendo la realidad social y a los diferentes sujetos que actúan en ella.
3) 3.- Celebran la fragmentación de las luchas políticas. Es decir, convierten el defecto en virtud. Para ellos la realidad es pluralista y por lo tanto, las luchas políticas también deben de serlo. Esto de aquí ha traído consecuencias sumamente perniciosas para la lucha revolucionaria, ya que fragmentan al proletariado en grupos muy heterogéneos, cuya composición no tiene nada que ver con la posición de clase que ocupan dentro del proceso de producción, sino con características irrelevantes para la lucha como “el color de piel”, “el sexo”, “la orientación sexual”. Es decir, que ahora ya no existe la lucha entre el proletariado y la burguesía, sino que existen “negros excluidos”, “mujeres maltratadas”, “homosexuales rechazados”, etc. Y como sabemos en estos grupos pueden estar incluidos tanto los negros proletarios como los negros burgueses, como si la burguesía estuviera solo compuesta por hombres blancos! (aunque esto no quiere decir que negamos un hecho evidente que es que la burguesía está compuesta mayoritariamente por personas pertenecientes a la raza blanca, producto del proceso de colonización que países como el nuestro vivieron)
Todos estos postulados teóricos antes mencionado, tienen muchas consecuencias dentro de las luchas políticas que actualmente se vienen desarrollando. Es claro notar como los “nuevos movimientos sociales” integrados por los grupos GLTB, feministas, ecologistas y alguno que otro grupo indígena, son deudores de la teoría postmoderna. Es raro escuchar hoy en día algún movimiento político, de estos que tan en boga están, que ose criticar las relaciones de producción del sistema capitalista. Casi todos estos movimientos celebran el localismo y particularismo, pelean por reivindicaciones grupales y no de clase, le ruegan al Estado que los explote de una mejor manera. Tal es el caso de las feministas, por ejemplo, que le ruegan y le piden caridad al Estado afirmando que ellas también tienen derecho a ser explotadas. Por otro lado, cabe manifestar que en pleno auge de las teorías postmodernas, se desarrolló dentro del mundo una de las formas de explotación más salvajes que ha existido dentro de la historia del capitalismo: el neoliberalismo. Esto de aquí no es una coincidencia o un hecho casual, sino que el postmodernismo sirvió como legitimador de la restructuración del sistema mundial en los años 70, cuando los países centrales entraron en recesión producto de la crisis del petróleo. Esta teoría permitió apaciguar al proletariado, debido a que desorientó su lucha histórica.
Nosotros, como organización proletaria, reivindicamos al marxismo y lo defendemos de todas sus desviaciones socialdemocratizantes. Frente al pensamiento fragmentario, proponemos un pensamiento que permita comprender el funcionamiento de la totalidad y de todas sus contradicciones, frente al pensamiento de la diversidad y el pluralismo metódico, proponemos el método dialéctico que permite entender la lógica y las leyes de la contradicción y frente al pensamiento idealista que anda buscando explicaciones en entelequias ideales como el “discurso”, nosotros proponemos el pensamiento materialista que permite comprender el funcionamiento real y material del capitalismo. Por eso rechazamos fehacientemente toda ideología que pregonando la bandera del “radicalismo” lo único que hacen es desencaminar la lucha anticapitalista.
FRENTE ANTICAPITALISTA KARL MARX.

LUCIA Y NAIA

Fausto Jaramillo Y.
Hace pocos días se hizo público un descubrimiento arqueológico que podría modificar la visión que tenemos los seres humanos de nosotros mismos.
Kenia es un país africano ubicado a orillas del Océano Indico, al oriente del continente. Allí los arqueólogos han encontrado, cerca del lago Turkana, un lugar lleno de herramientas de piedra de una antigüedad de 3’300.000 años; es decir 700.000 años más antiguos de la presencia de los homínidos en el planeta Tierra.
¿Qué significa esa diferencia? Pues, puede haber dos explicaciones: la primera, que la antigüedad de los homínidos es mayor que la que se conocía hasta ahora; y la segunda que los seres anteriores a los homínidos ya tenían las habilidades como para construir sus propias herramientas.
Hasta ahora se creía que el patrimonio de la fabricación de herramientas para la cacería y otras actividades propias de nuestra especie, era exclusivo de los homínidos, pues, ellos tenían el desarrollo cerebral y la movilidad fina que se necesita como para crear herramientas que ayuden a su desarrollo. Los pueblos anteriores, según mostraban las evidencias, sobrevivían a base de su instinto y nada más. Hay que decir, que los actuales hombres y mujeres, descendemos de los Homínidos.
El hallazgo reciente, choca con las teorías hasta ahora imperantes y abren nuevas puertas a la comprensión de la presencia del ser humano en este planeta.
Pero, ¿por qué es tan importante saber de nuestros antepasados?
La pregunta no tiene una sola respuesta; es más, no tiene respuesta. El ansia de saber sobre el pasado es lo que ha permitido vivir el presente y vislumbrar el futuro. Existen ciertas actividades, ligadas a la cotidianidad humana, tales como conseguir alimento, cuidar la salud, vestir y reproducirse que han sido, son y seguirán siendo una constante en la vida de cualquier miembro de esta especie. Hay otras que pertenecen al pueblo en el que se nace y hay un tercer grupo de actividades que corresponden a la individualidad.
Entonces, conocer qué fue lo que hicieron nuestros antepasados, y cómo lo hicieron, cobra una importancia enorme, pues con ello podremos entender el proceso seguido por la especie en su sobrevivencia en el planeta, a pesar de sus limitaciones y sus incongruencias.
Hasta ahora la ciencia nos ha dicho que el primer ser humano que pisó la tierra, lo hizo en África. La lucha por sobrevivir lo llevó a buscar otras tierras. Serían dos las oleadas migratorias que les permitió a aquellos hombres y mujeres, a adentrarse y asentarse en las actuales Europa y Asia.
Las condiciones climáticas forzaron su evolución. Del original ser humano de piel negra, cabello rizado, nariz ancha, el tiempo medido en miles de años, produjo seres con piel blanca y otros con piel amarilla, con ojos azules y otros con ojos rasgados y negros, con nariz chata, otros con nariz respingada, con cabello liso negro o amarillo, rojo o castaño; es fin, de un solo antepasado fueron surgiendo las diversas etnias y sus características diferenciadas y diferenciadoras.
La alimentación también jugó un papel importante es este proceso: no es lo mismo una dieta en base a carne colorada que una que esté basada en pescados; y claro, la riqueza cuantitativa de animales y plantas harían a unos pueblos nómadas y a otros sedentarios.
En cada caso, el ser humano debió adaptarse a las circunstancias. Debió fabricar sus propias herramientas que le ayuden a sobrevivir, pero al hacerlas se desarrollaba su inteligencia y, por ende, se facilitaba esa sobrevivencia.
Este proceso lleva ya algunos millones de años, no ha sido tarea fácil, y seguramente, nuestros descendientes de los próximos siglos nos estudiarán a nosotros y dirán que pertenecimos a una civilización incipiente, primitiva. Pero, si miramos objetivamente el tema, concluiremos que este proceso muestra el por qué la especie ha logrado superar las barreras y dificultades a través del tiempo y de la geografía, a través de una capacidad admirable de adaptación y del uso, cada vez más refinado, del cerebro y sus misterios, maravillosas aptitudes e inacabables e inexplicables relaciones.
Si este proceso pudo ser descifrado por la Arqueología y la Antropología en Europa, Asia y África, ¿qué pasó en nuestra América?
El primer rostro de una persona que haya vivido en este continente, pertenece a una desafortunada adolescente que sufrió una mortal caída en una cueva de Yucatán, en México, hace aproximadamente 12.000 o 13.000 años.
Los científicos y burócratas del Instituto Nacional de Antropología e Historia bautizaron el esqueleto encontrado en la cueva de Hoyo Negro, por los buzos Alberto Nava, Alex Álvarez y Franco Attolini, como NAIA, en honor a las ninfas del agua de la mitología griega. Pero no se crea que Naia es la antepasada más antigua, no. Es la más conocida, pero otros descubrimientos nos hablan de que en algún momento una oleada de migrantes atravesó el ahora llamado Estrecho de Boering, en Alaska, y caminaron hacia el sur hace más o menos unos 15.000 años. Otro descubrimiento, en el sitio llamado Monte Verde, Tom Dillehay, de la Universidad de Vanderbilt, en Chile actual, nos dice que había descubierto una ocupación humana de hace unos 14.000 años.
Pero otros científicos y aventureros se han atrevido a desafiar estas teorías y embarcarse en naves primitivas para cruzar todo el Océano Pacífico, desde el Japón actual hasta las costas americanas para demostrar que otra oleada de migrantes vino por esta ruta hasta nuestros suelos.
Sea cual haya sido el camino, lo cierto es que está documentada la presencia humana en América, desde hace 15.000. Pero nada sorpresivo sería que próximamente se encuentren otros asentamientos humanos de mayor antigüedad.
Desde ahora, así como Lucía es la madre de todos los homínidos distribuidos en el mundo entero, su nieta o bisnieta, o tatatatatararararanieta es la antepasada conocida más antigua de nuestro continente.
Mientras tanto sigamos de cerca los anuncios que los científicos del mundo lo hacen, pues ellos pueden acercarnos a entender aquello que hasta ahora no lo hemos logrado. ¿Desde cuándo, la especie humana, está presente en el planeta? ¿Siempre fuimos la especie dominante y predadora que somos ahora? ¿Cómo llegamos a serlo? ¿Cómo podemos adaptarnos mejor a las condiciones naturales? ¿Qué debemos hacer para respetar y no destruir a la naturaleza?