DESPUES DE 34 AÑOS DEL MAGNICIDIO PERMENECEN EN LA IMPUNIDAD QUIENES MATARON A ROLDÓS 



JAMÁS SE INVESTIGÓ CON SERIEDAD EL "ACCIDENTE" AVIATORIO 



El 20 de mayo, en el Salón José Mejía Lequerica de la Asamblea Nacional fue presentada la tercera edición de la obra: QUIENES MATARON A ROLDOS del escritor Jaime Galarza Zavala, quien con honestidad intelectual y política, propia de un revolucionario militante, ha analizado e investigado el “accidente” aviatorio ocurrido el 24 de mayo de 1981 en las escarpadas de Celica al sur del Ecuador, el cual perdieron la vida el Presidente Jaime Roldós Aguilera, su esposa Martha Bucaram y su comitiva.
34 años después del magnicidio, sus autores materiales e intelectuales, si aún están vivos, permanecen en absoluta impunidad porque en el Ecuador jamás se investigó con seriedad y “hasta las últimas consecuencias” el infausto suceso quizá porque detrás de ese hecho criminal estarían Estados Unidos, el Pentágono y la CIA que es lo mismo y que habrían actuado en contubernio con los altos mandos militares del Ecuador en ese entonces, los que habrían contado con la complicidad de las derechas políticas y económicas, inclusive del demócrata cristiano Oswaldo Hurtado Larrea, Vicepresidente que habría estado jugando un partido de tenis, mientras moría el Presidente de la República. Lógicamente Hurtado asumió la Presidencia y desde el poder, casi nada hizo, para esclarecer ese “accidente”.
Jaime Galarza Zavala es poeta y escritor de larga trayectoria y uno de los intelectuales más respetados del Ecuador. Obras suyas son: El Yugo Feudal (1962), el poemario La Flor y el Fusil (1967), El Festín del Petróleo (1972), Piratas en el Golfo (1973). Poemas sin Permiso (1973), Los campesinos der Loja y Zamora (1974), poemario El Amor en Armas (1974), Nicaragua, Tiempo de Fusiles ( 1979), Cuentos d ePiedfra (1979), Quiénes mataron a Roldós ( 1982, Petróleo de Nuestra Muerte (1983), Línea Imaginaria, poemario, ( 1989, y otras obras de suma importancia la mayoría de las cuales han sido reeditadas o constan en antologías.
Sur Editores, responsables de la Tercera Edición de Quiénes Mataron a Roldós, en la contraportada, entre profundas interrogantes afirman: “Los grandes muertos se van pero retornan. Hay voces que los llaman y ellos acuden. Tal ocurre ahora con Jaime Roldós Aguilera, Elegido Presidnete de la República del Ecuador con abrumadora y fervorosa votación en 1979, y asesinado antes de cumplir dos años de mandato, el 24 de mayo de 1981. ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde se ocultan -si viven y se ocultan- los cerebros del crimen, los ejecutores, los cómplices, los encubridores? ¿Qué poderes secretos hicieron posible que el horrendo magnicidio, con su cosecha de numerosas víctimas, fuera burlado y escondido por la justicia durante 34 años?”
Jaime Galarza Zavala, el autor del libro, en reciente artículo: EL FANTASMA DE ROLDÓS sostiene que el 24 de Mayo se cumplen 44 años de la muerte del Presidente Jaime Roldós Aguilera, su esposa Marta Bucaram Ortiz, el Ministro de Defensa Marco Aurelio Subía, la esposa del Ministro y cinco seres humanos más, ecuatorianos todos, entre pilotos y miembros de la tripulación. El avión fue despedazado en el aire y así cayó, envuelto en llamas.
Desde el primer momento, las autoridades militares y el nuevo Presidente de la República, Osvaldo Hurtado Larrea, acogieron y difundieron la novelesca versión de que todo fue un accidente por falla humana, debido al cual el avión se estrelló contra una roca. Como esta versión fue frágil y estuvo plagada de contradicciones y falsedades, ahora la Fiscalía General adelanta una nueva investigación, pues las efectuadas en años anteriores por el prostituido Congreso Nacional, jamás concluyeron en nada con las varias investigaciones efectuadas en su seno, mientras manos hábiles y ocultas hacían desaparecer piezas fundamentales, a la vez que menudeaban las renuncias de técnicos, funcionarios y parlamentarios fuertemente asustados por amenazas provenientes de las sombras. Desde entonces, la figura del joven mandatario ronda como un fantasma exigiendo la verdad y la necesaria justicia.
A partir de esa trágica fecha, se han sucedido en Carondelet once gobiernos- nada menos-entre constitucionales, seudoconstitucionales y golpistas, sin que ninguno de ellos se haya empeño en esclarecer aquel enorme suceso, pese a las múltiples y sostenidas versiones de magnicidio, en las que están envueltos dirigentes políticos, altos jefes militares y, claro está, la CIA y sus diversas conexiones criminales, entre las cuales se destaca, con perfiles propios, la Operación Cóndor, que contabilizó 100 mil víctimas entre 1975 y 1989, sumando asesinatos y desparecidos. en varios países latinoamericanos.
Mientras todo ello ha sucedido, en estos 34 años de impunidad, muchos de los principales actores, cómplices y encubridores del magnicidio han muerto o se han esfumado, dificultándose así el esclarecimiento definitivo y la consiguiernte sanción de los culpables.
Aún más, en el camino fueron quedando nuevos y nuevos cadáveres de aviadores, soldados y campesinos, en cuyas muertes nadie hizo o quiso hacer luz hasta hoy, condenando a Jaime Roldós a deambular como sombra entre oscuros pasillos oficiales y judiciales.
Ahora surgen nuevos elementos.Según documentos desclasificados en Estasdos Unidos y recuperados por nuestra Fiscalía,Ecuador entró a formar parte del Plan Cóndor en enero de 1978, es decir pocos meses antes del triunfo y posesión presidencial de Roldós, siendo acogido como Cóndor 7 por esa banda de grandes asesinos que fueron las comandancias de Argentina, Brasil, Chile , Paraguay, Uruguay, Bolivia en aquella época, cuando se concertaron para liquidar líderes y militantes revolucionarios del continente, período que encaja perfectamente en el cual Roldós ejerció su breve mandato, habiendo sido condenado por su política a favor de los derechos humanos y en contra de las dictaduras propiciadas entonces directamente por la CIA y el Comando del Pacífico Sur, establecido en Panamá por los yanquis y al que se subordinaban las comandancias nacionales de la época. Esto, amén del papel que jugaba de modo notorio y adjunto el Estado de Israel mendiante asesorías, venta de armas e involucramiento del Mosad, esa tenebrosa CIA de Israel.
Si los gobiernos anteriores fueron incapaces, cómplices o timoratos en este histórico drama, hay luces de esperanza de que esta vez se impondrá la verdad. Esto por respeto a las generaciones pasadas y , de modo especial a la juventud de hoy, cuyas espaldas no deben cargar el peso de estos monstruosos crímenes cometidos en tiempos de repugnante cobardía.