LA CIA CONTRA AMÉRICA LATINA. CASO ESPECIAL: ECUADOR 



LAS NEFASTAS ACCIONES DE LA CIA EN EL ECUADOR 



“Los avances revolucionarios y progresistas en el continente vuelven más peligrosa que nunca la intervención de la CIA” Jaime Galarza Zavala. “Me he negado llamarles “agentes” a un grupo de ecuatorianos que deben de ser considerados como “soplones”, “traidores”, “delincuentes” o “vende-patrias”. Francisco Herrera Aráuz.


Jaime Galarza Zavala en la introducción de la obra:

En 1947, uno de los más nefastos gobernantes de Estados Unidos, Harry S. Truman, autor del genocidio atómico de Hiroshima y Nagasaki, decretó la creación de la Agencia Central de Inteligencia -CIA-, como el principal instrumento de espionaje e intervencionismo político a nivel mundial, para consolidar el rol de Estados Unidos como gran potencia, derivado de la Segunda Guerra Mundial, y rivalizar con esa otra superpotencia surgida en las mismas circunstancias históricas: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), más conocida con el nombre de Unión Soviética.

De inmediato, la CIA se puso manos a la obra. Sus dos acciones más notables en los primeros años fueron el derrocamiento, en 1953, del primer ministro de Irán, Mohamed Mossadeg, que había nacionalizado compañías petroleras multinacionales, y en 1954 la invasión de Guatemala por un ejército mercenario para derrocar al gobierno nacionalista del coronel Jacobo Arbenz, que había expropiado latifundios de la todopoderosa United Fruit. Desde entonces, la CIA derramó su sangriento poder sobre el orbe entero, frecuentemente al margen y por encima del poder político formal de los Estados Unidos, en contubernio con el poder militar (el Pentágono) y bajo la cobertura diplomática de las embajadas norteamericanas. Esto es lo que ocurrió en la República del Ecuador, que al respecto registra un año clave: 1960, y un nombre extraordinario: Philip Agee.

Lo particular de ese año consistía en que había triunfado la Revolución Cubana, en alas de la insurgencia armada dirigida por Fidel Castro, seguida de inmediato por una proliferación de focos guerrilleros en Centro y Sudamérica, y una fuerte presencia de la Unión Soviética, que apoyaba a Cuba por sus propios motivos geopolíticos que confrontaron entonces a los motivos igualmente geopolíticos de los norteamericanos. Era un nuevo y enorme capítulo más de la Guerra Fría.

Washington decidió actuar sin contemplaciones, izando la bandera del anticomunismo y el antisovietismo, por lo cual desde 1960 y a lo largo de casi veinte años se dio en el continente un reguero de golpes de Estado que incluyó a Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, El Salvador, Guatemala, República Dominicana, etc. El libreto aplicado en todas partes era el mismo: ruptura de relaciones con Cuba, represión al “comunismo”, entendido en este término a elementos militares patrióticos y sectores de la Iglesia Católica. Ejecuciones extralegales, persecución masiva, tortura, desaparecidos, exilio político vinieron a ser el pan de cada día.Por cierto, la figura emblemática con que la CIA inauguró este período fue Philip Agee, brillante y joven oficial de operaciones que cumplió un amplio plan en Ecuador, Uruguay y México en esos años de terror, desde 1960 hasta 1968.

Desgraciadamente, la fragilidad de la memoria colectiva y la velocidad de los cambios tecnológicos actuales, hacen que se ignore esta historia reciente y que, por lo mismo, se subestime la presencia de la CIA, cuyo descomunal desarrollo corre a parejas con la globalización, la crisis del capitalismo, las guerras del petróleo (Libia, Irak, por ejemplo), las ansias de dominación unipolar de los Estados Unidos, acolitado por la vieja Europa y las oligarquías de todas partes.

Esta es la razón de ser de la presente publicación: contribuir a despertar la memoria histórica de nuestro pueblo y de Nuestra América.

Con la advertencia de que los avances revolucionarios y progresistas en el continente vuelven más peligrosa que nunca la intervención de la CIA, vía conspiraciones golpistas, compra de conciencias, despliegue de campañas mediáticas, planes de magnicidios. Por fortuna, el despertar continental es cierto y lo demuestra el surgimiento de entidades y lazos solidarios entre naciones como en el caso de ALBA, UNASUR, CELAC, PETROCARIBE y otros, que son signos de muerte del neocolonialismo y de vida de la nueva América. En este plano se inscribe la política de la Revolución Ciudadana y la acción de la Cancillería ecuatoriana que dirige Ricardo Patiño Aroca. Plano de independencia y soberanía, demostrado plenamente con la terminación de la base norteamericana de Manta, el freno a la insolencia de las multinacionales petroleras, como ejemplo CHEVRON-TEXACO, o la expulsión de diplomáticos norteamericanos ejecutores de los planes y actividades de la CIA.

Solo en ese plano ha sido posible la publicación del presente libro y que víctimas permanentes de la CIA –como califica Philip Agee a Jaime Galarza Zavala, `puedan hacer oír su voz y presentar sus testimonios ante el tribunal de la opinión pública, ahora gracias a un Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, que defiende a Ecuador soberano, multicultural y de puertas abiertas.

UNA GUÍA NECESARIA

El presente cuaderno que aparece como Cuaderno No. 2 del Archivo Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, se refiere a las actividades de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) en el Ecuador y otros países, principalmente de América Latina y El Caribe. El Cuaderno No. 1 se denominó “Eloy Alfaro, líder de Nuestra América”. Fue publicado en octubre de 2013 y circuló exitosamente dentro y fuera del país en una voluminosa edición de 25.000 ejemplares, con fines de distribución gratuita, promocionados en numerosos actos a escala nacional e internacional. Fue la decisión y la amplia visión continental del Canciller Ricardo Patiño lo que permitió esta obra de vasto alcance.

El Cuaderno No. 2, que circulará del mismo modo en 30.000 ejemplares, se compone de tres partes, todas relacionadas con las denuncias y el pensamiento de Philip Agee, el célebre ex oficial de operaciones de la CIA, fallecido en La Habana el 7 de enero de 2008, a los 73 años de edad. Estos son materiales que conservan invalorable actualidad y frescura pese al paso de los años, convirtiéndose en verdaderas herramientas de investigación y trabajo para los revolucionarios de hoy.

Las tres partes que mencionamos son las siguientes: Primera: Entrevista a Philip Agee en Londres, 1975, efectuada por Jaime Galarza Zavala, escritor ecuatoriano – Segunda : Discurso de Philip Agee en el Tribunal Antiimperialista de Nuestra América, Managua, octubre de 1983.-Tercera : ”Philip Agee, el hombre que torció la historia de Ecuador”. Entrevista por Francisco Herrera Aráuz, periodista ecuatoriano y Director de Ecuador Inmediato.

Guiemos al lector a través de estos tres campos:

Primera parte

ENTREVISTA A PHILIP AGEE POR JAIME GALARZA

En 1975, Philip Agee, joven norteamericano de singular talento y personalidad, se convirtió en famoso al descubrirse a sí mismo como ex oficial de operaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos. No sólo había renunciado años atrás a su condición de tal, sino que dio a la estampa un libro que sacudió al mundo, particularmente a los países de América Latina, comenzando por Ecuador, Uruguay y México, los tres países donde actuara entre 1960 y 1968, cumpliendo planes de espionaje y terrorismo de la organización. El título de la obra en inglés: ”In side the Company. CIA Diary”, pronto fue castellanizado por el de “Diario de la CIA”. Con este nombre, el Movimiento Segunda Independencia, existente a la época, hizo una traducción de la parte correspondiente a Ecuador y la publicó en 1977.

Han pasado desde entonces hasta hoy, diciembre del 2014, 37 años, en los que se han producido muchos tsunamis naturales, políticos y económicos en el planeta; sin embargo, la obra ha permanecido con terca vigencia dado que, lejos de disminuir, el siniestro papel de la CIA aumentó en todas partes al conjuro de la globalización, las guerras del imperio norteamericano y la OTAN, la crisis mundial del capitalismo y de su fatídico engendro: el neoliberalismo.

Desgraciadamente, como ocurre en el Ecuador y otras latitudes, la real historia de las actividades de la CIA no es debidamente conocida por las nuevas generaciones ni por la masa popular. Entre nosotros, por ejemplo, salvo sectores revolucionarios de izquierda, son pocos quienes poseen una información cabal sobre el tema, mientras la derecha y sus servidores mediáticos procuran desviar las miradas del público calificando de paranoia toda denuncia sobre los manejos conspirativos y golpistas de la Central y sus múltiples agentes y colaboradores locales. Basta ver la iracundia de ciertos medios “independientes” cuando el Presidente Rafael Correa expulsó, primero, a dos diplomáticos estadounidenses vinculados a la CIA, y luego a la mismísima embajadora Heather Hodges, suscitando la furia del imperio y de la belicosa legión que la sirve en nuestro medio, De allí que conviene volver a Philip Agee, quien nos cuenta en esta entrevista aleccionadores detalles de sus acciones y experiencias en el Ecuador durante los tres años que operó entre nosotros. Cierto que ha transcurrido medio siglo desde aquella época y muchos de los antiguos agentes han muerto o han callado, pero al margen de su identidad y de sus casos, están vivos los métodos empleados por la CIA, tanto para reclutar espías como para infiltrarse dondequiera y ejecutar operaciones de sabotaje, desinformación política y desestabilización de gobiernos. Ahora con más razón que antes, pues si entonces los yanquis buscaban aislar a Cuba y detener el peligro revolucionario derivado de su ejemplo, hoy Ecuador y América Latina, en general, marchan por la declarada senda de la Segunda Independencia, con gobiernos revolucionarios o progresistas y nacionalistas en muchas partes, pudiendo tratarse, felizmente , de un camino sin retorno.

Esta es la razón que nos anima la entrevista que efectuáramos en 1975 a Philip Agee en Inglaterra. Luego hemos vuelto a encontrarnos con él en París, Nicaragua y Cuba, donde pasó sus últimos años, siempre dando sus valiosos aportes a la lucha liberadora de los pueblos, incluyendo el suyo propio, hasta fallecer en La Habana en medio del afecto de los revolucionarios cubanos. Poco antes nos dirigió una carta en que expresaba su deseo de visitar Ecuador, que no volvió a ver desde 1963, en unión de su compañera y su hijo nacido en Quito a comienzos de los 60.

Para entrar a la entrevista, queremos que el lector conozca que la misma fue publicada entonces parcialmente por la Revista NUEVA, dirigida por la recordada Magdalena Jaramillo (Magdalena Adoum), y completa, en folleto de 32 páginas, en 1977, por el Movimiento Segunda Independencia, valerosa legión de luchadores antiimperialistas, aunque de corta duración. Por otra parte, al reeditar la entrevista, hemos de hacer dos indicaciones: la primera, referida a que el texto de la misma es exactamente el que se publicó en Quito por el referido Movimiento; y la segunda, relacionada con lo siguiente: a lo largo del texto, el lector encontrará sucesivos números entre paréntesis; pues debe saber que estos sirven de indicadores y se agrupan al final de esta entrevista en el anexo denominado REFERENCIAS, que sirve para ampliar y actualizar algunos datos.

Segunda parte

DISCURSO DE PHILIP AGEE, MANAGUA, OCTUBRE 1983

Tras varios años de lucha armada, el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, derrocó la criminal y prolongada dictadura de Somoza impuesta por Estados Unidos, e inició una transformación del caduco sistema oligárquico y neocolonial que oprimía al pueblo de Augusto César Sandino y Rubén Darío el genio universal de la literatura. Poco después, la CIA desataba una agresión extranjera apenas disfrazada y promovía una violenta contrarrevolución terrorista. En esas condiciones, varias personalidades y organizaciones del continente se dieron cita en Managua en octubre de 1983, constituyéndose en un Tribunal Antiimperialista, por el que desfilaron aquellas presentando candentes denuncias contra el intervencionismo yanqui en Nuestra América y a escala mundial.

En la ocasión, Agee pronunció un vibrante discurso contra la política del imperio y conmovió al auditorio con el relato de las acciones de la CIA, y de él mismo, contra varios de los presentes, con quienes luego estrechara fuertes nexos de amistad. Jaime Galarza grabó ese discurso que, en forma resumida, se publica por primera vez.


Tercera parte

ENTREVISTA A PHILIP AGEE POR FRANCISCO
HERRERA ARAUZ

Como lo relata Francisco Herrera en la introducción de la entrevista, su empeño para encontrar al personaje persistió por varios años, hasta que al fin logró en 2006 ubicarlo en La Habana, Cuba, donde residió sus últimos años, y departir largamente con él. Un diálogo agudo, sin concesiones, como corresponde al buen periodista, que supo sacarle el jugo a la ocasión, favorecido por la extraordinaria memoria de Philip Agee, proyectando la relación histórica a los convulsos días de hoy, cuando la central del espionaje y el terrorismo de Estados Unidos no afecta solo al globo en su conjunto sino también a su propio país, donde se ha convertido en el superpoder, por encima y por detrás del poder formal.

Un punto importante de esta entrevista se refiere a las dudas que expone el entrevistado sobre la posible participación de la CIA en el asesinato del presidente Jaime Roldós Aguilera, pero explicable porque, como él mismo lo señala, estaba desvinculado de las realidades ecuatorianas desde los años 60 en que vivió y actuó en nuestro país. En cambio otros dos norteamericanos han sido enfáticos en afirmar que la CIA estuvo involucrada directamente en el asesinato de dos líderes latinoamericanos: el destacado periodista Seymour Hersh y John Perkins, el autor de esa obra de trascendental importancia, “Confesiones de un gángster económico”.

Por lo demás, la entrevista en mención viene a ser pieza fundamental para el análisis de las actividades de la CIA en nuestra patria.

Jaime Galarza Zavala
EDITOR RESPONSABLE DE “LA CIA CONTRA AMERICA LATINA

LA CIA CONTRA AMERICA LATINA

Estamos a fines de 1975. He llegado a Londres con el propósito de entrevistar a uno de los personajes más discutidos de los últimos tiempos, a quien los ecuatorianos debemos más de una desgracia. Se trata de Philip Agee, autor del DIARIO DE LA CIA, libro que apareció en el pasado enero.

Agee llegó a Ecuador en 1960 y se desempeñó hasta las postrimerías de 1963 en calidad de agente del espionaje norteamericano. Entre sus hazañas se cuentan numerosos casos de penetración en los partidos de izquierda, en los órganos del Estado, en las organizaciones derechistas. Para la época, los objetivos buscados por la CIA dentro del país fueron dos: 1. La ruptura de relaciones del Ecuador con Cuba. 2. El derrocamiento del presidente Carlos Julio Arosemena, culpable ante Washington de veleidades nacionalistas.

Los dos objetivos fueron logrados a través de los hombres, mecanismos y episodios descritos en el libro de Agee con espeluznantes detalles. En ambos casos, la CIA utilizó como centro de toda su campaña el anticomunismo, envuelto en una increíble maraña de mentiras, falsificaciones, terrorismo, hechos de sangre, compra y venta de conciencias.

Luego de las revelaciones expuestas por el ex – oficial de operaciones, varios de los implicados han salido iracundos en defensa de su honor supuestamente calumniado, mientras otros han tenido la prudencia de permanecer mudos, sin que faltaran casos como el del ex – dictador , General Marcos Gándara Enríquez, en que virtualmente se reconoce, sin arrepentimientos molestos, haber colaborado con la CIA.

De aquí la necesidad de entrevistar a Philip Agee, de cuyas denuncias el país conoce parcialmente, pues no existe hasta el momento una traducción en español de todo el Libro.

Por otra parte, reviste interés internacional tratar de establecer con precisión los móviles que indujeron a Agee a publicar su libro en ediciones que pronto llegarán al millón de ejemplares en inglés, italiano y sueco -las versiones ya publicadas- , así como en español, francés, árabe, japonés, portugués, holandés, griego y otras lenguas. Los personajes ecuatorianos mencionados por Agee deben sentirse felices de esta publicidad mundial gratuita que los va convirtiendo en celebridades universales.

¿El libro de Agee es una maniobra de la misma CIA? ¿Una jugada más del imperialismo norteamericano? ¿Qué persigue el ex – agente con su obra? ¿Ha lanzado realmente viles calumnias o ha dicho verdades infamantes? Todos nos hacemos estas interrogantes que hoy trata de despejarlos un luchador ecuatoriano en medio de la bruma de algún rincón de Inglaterra y con el único fin de compartirles hechos parte clave de nuestra historia.

Agee acepta sin vacilaciones la entrevista que se le propone, y al iniciarse ésta indica que es la primera efectuada con un periodista ecuatoriano, a pesar de que gran parte de su voluminoso libro se dedica al Ecuador. Agrega luego, con cierto humorismo:
“Es también la primera entrevista con una de mis víctimas”... Esto último tiene una explicación. Para la CIA, como lo sostiene el ex – agente, la organización izquierdista más peligrosa de su época fue URJE (Unión Revolucionaria de Juventudes Ecuatorianas), por lo que la reacción manipulada por los yanquis hizo de ella el principal blanco de sus ataques y atentados. Galarza era entonces el Presidente de URJE.

La entrevista consistió en dos sesiones: la primera durante ocho horas, en que Agee parecía mostrarse seguro de sí mismo, demostrando una memoria celosamente ultivada, que le llevaba a recordar anécdotas en apariencia nimias, conocidas muchas de ellas por el entrevistador, cuya participación en la lucha revolucionaria fue siempre activa. La segunda entrevista duró tres horas y fue grabada. En ella Agee volvió a mostrarse seguro, respondiendo con rapidez el largo cuestionario que le fuera sometido. El presente texto responde a lo esencial de las dos entrevistas.

Mientras las mismas tuvieron cumplimiento, me fue posible conocer a Agee en otro aspecto: su vida familiar. Dos hijos nacidos de su ex – esposa norteamericana; el primero, en Ecuador, hace 13 años. Niños más bien serios, reflexivos, que parecen mantener magníficas relaciones con su padre y con la segunda madre que éste trajera al hogar: Angela Camargo Seixas, brasileña, en su hora militante comunista, vida de clandestinidad, prisión, tortura, heridas. Angela que tiene 25 años, fue activa participante de la lucha estudiantil contra la dictadura del General Costa da Silva.

El ambiente familiar que rodea a Philip Agee luce auténtico, normado por la unidad en torno a un destino que lo advierten común en medio del peligro y de inquietudes revolucionarias que no es posible dejar de reconocer en esta singular familia que vive sin ostentaciones ni lujo.

Jaime Galarza Zavala
Londres, octubre de 1975

PHILLP AGEE: EL HOMBRE QUE “TORCIÓ” LA HISTORIA
DEL ECUADOR

Por Francisco Herrera Araúz

Tras esta entrevista estuve 30 años de mi vida. Fue en 1977, tiempo en las aulas del “Mejía”, que uno de los compañeros que más influyó en mi formación política, Pedro Saad Vargas, hoy un reconocido dramaturgo teatral, quien me facilitaría un libro “clandestino”, que circulaba por los ámbitos de la política en Quito, se trataba de un
extracto de “La CIA por dentro – Objetivo Ecuador”.

El libro “Inside of the Company” escrito por el norteamericano Phillip Agee, en 1975, había llegado a Ecuador de manera subrepticia, pese a que una buena parte del mismo le competía a nuestra nación, porque relataba en forma impresionante como se había “torcido” la historia del País. Fue repugnante leer en esos días como caían en forma baja y ruin los que habían vendido a su patria, y en ese momento eran nombres que sonaban actuales, que intervenían en la política ecuatoriana, eran los rectores de la moral y promovían el “retorno al orden constituido”.

Como muchos conocen me inicie como reportero de televisión en 1979, y mi actividad periodística me llevó a acercarme a muchos de quienes eran o habían sido “contactos” o vulgarmente conocidos como “agentes de la CIA”. A varios de ellos tuve la entereza de reclamarles por su triste pasado, las respuestas eran marcadas por la cobardía de haberse visto descubiertos, pero trataban de justificar en “el momento que se vivía...usted comprenderá, quizás nos entiendan”, decían, pero admitieron que se “vendieron a la CIA”, y que traicionaron a su patria.

Hoy, la mayoría están muertos, creo que de todos los nombrados sobreviven dos o tres, que deben cargar junto con su vejez el pesado fardo de la traición, el gesto más innoble del ser humano, y no hay pena en divulgar sus nombres, como tampoco acusar a la memoria de los muertos, porque con su actitud hicieron daño, provocaron asesinatos,
destruyeron hornas ajenas y dividieron al País. Es decir, ellos “torcieron” la historia del Ecuador, eso debe conocerse.

Por ese motivo, para corroborar lo dicho, comenzó mi interés por entrevistar a Phillip Agee, porque de lo que había escrito se desprendieron luego una serie de hechos históricos para Ecuador, y porque mi afán por la verdadera historia de la nación ameritaba que se documente con su propio testimonio, para que no se pierda o se esfume el rastro.

Lo busqué por años. Extrañamente se habían esfumado, tanto el libro como el agente.
El libro en si fue “prohibido” en Ecuador, por ponerle un término. Casi nadie lo ha leído en su versión en inglés, pese al impacto mundial que produjo con las revelaciones de Phillip Agee. Nunca ha constado ni siquiera por asomo en las grandes o pequeñas librerías del país, y ni se diga en la lista tan subjetiva como comercial de “los 10 más leídos” que se publican con frecuencia en los diarios del país; sin embargo, el libro fue traducido a 6 idiomas y, sirve todavía como una especie de texto de estudio para quienes deseen conocer de las operaciones de la CIA en nuestras naciones.

En cuanto a la versión “clandestina” de 1.500 ejemplares, que editó con la debida autorización de Agee, el Movimiento “Segunda Independencia” que dirigió el respetable escritor Jaime Galarza Zabala, en 1975, se perdió fácilmente. No había manera de ubicar un ejemplar, parecía que “alguien” que suele controlar la circulación del papel en Quito se había apropiado del escrito, y no quería que se lea porque los nombres e instituciones que constaban en el libro de Agee, no debían ser conocidos.

Pero, fue en el 2000 que mi hermano Nelson Herrera Aráuz, con su afán de inteligente de lector voraz, halló un ejemplar en los arrumacos del “mercado barato” de la Plaza Arenas, de Quito, a un valor ínfimo de US0, 50 centavos de dólar.
En la década de los 80 ́s le seguí la pista a Phillip Agee, no era ubicable. Estados Unidos le retiró el pasaporte y, tuvo que refugiarse en Cuba, donde comenzó su conversión a la difusión de la verdad. Escribió otros libros más como “Acoso y fuga”, que lo compré en Madrid, donde da a luz toda la persecución que sufrió por haber descubierto a los agentes de la CIA en Ecuador como en otros países.

En cuanto al destino de Agee, fue en México, con ocasión de Embajador de Ecuador, que pude obtener una primera pista al conversar del tema con el embajador de Cuba, Jorge Bolaños, grato amigo, quien me dio datos como que Agee vivía en tiempos divididos, entre La Habana y Suecia. Que su convicción a favor de la revolución cubana, que tanto combatió como agente, le había llevado a convertirse en su promotor a través de una agencia de viajes denominada “Cuba Linda”, con la cual lograba reivindicarse, al tiempo de dictar conferencias contra la acción de Estados Unidos y su política exterior de intervención en nuestras naciones.

A mi retorno me ganó el vértigo del trabajo en crear Ecuadorinmediato.com, hasta que a finales del 2006 me llegó la noticia de Phillip Agee, iba a pasar en Cuba una temporada, donde dictaría una serie de conferencias, consideré entonces que había llegado la hora de entrevistarlo.

Tras los contactos previos con la Embajada de Cuba en Quito, Agee dio su aceptación a conversar conmigo. Desde esa delegación diplomática recibí toda la ayuda, se me otorgó la visa sin ninguna restricción como pudiese pensarse cuando la pide un periodista, y en cuestión de una semana aterricé en La Habana a fines de febrero, previo al carnaval en nuestro país, mientras en la isla la vida era normal.

Tuve que esperar tres días en el “Habana Libre”, mientras se me daba respuesta de la ubicación del personaje a entrevistar. La espera fue tensa, larga, me daba la impresión de que se había agravado en su salud o había cambiado de idea. Pero fue ese lunes 27 que me pude comunicar personalmente con él, por vía telefónica, irónicamente estaba a
diez calles de donde estaba alojado y me esperaba en su departamento ubicado en el barrio de Vedado, en el lado sureste de La Habana nueva.

El personal del Centro Internacional de la Prensa de Cuba, me llevó hasta el sitio, y yo, cargando cámara filmadora, un equipo de audio, mis libretas de notas y la famosa edición “clandestina” pude arribar al lugar. Agee vivió en un departamento especial que le había dado el gobierno cubano. Eran las tres de la tarde de ese lunes cuando timbré en el número tres del piso donde vivió el ex agente, de su imagen solo tenía una foto en blanco y negro, muy antigua, que había publicado en 1977 la desaparecida revista “Nueva”, que hizo mención al tema, la única quizás que lo reseñó en Ecuador.

No tuve que pasar por ningún filtro de seguridad, no había señas de algún operativo especial para proteger a este hombre, que fuera considerado hasta su muerte como uno de los enemigos más grandes que tuvo Estados Unidos.

EL ENCUENTRO 27-02-2006

Tras tomar el ascensor, uno viejo de esos que todavía funcionan en Cuba, llego al piso asignado. De pronto me abre la puerta un hombre anciano, muy afectado en su rostro, todavía en pie, pero con sentido peso de su enfermedad.
Tras 30 años de espera, finalmente le tenía al frente al hombre que “torció” la historia el Ecuador. La conversación previa a la entrevista fue más bien explicativa, de los dos. Yo, para contarle de lo que se trataba Ecuadorinmediato.com, él, para pedirme que cuente esta verdad, su verdad, tal cual la asumía en la entrevista.

Sentí en el peso de su mirada que si algo conservó Phillip Agee, como agente de inteligencia, fue su frialdad y cálculo prolijo de sus expresiones. A veces cuando habló con mucho énfasis no expresaba en su rostro el impacto de sus palabras; así fue la entrevista, fría, directa, sin que le perturbe una sola de mis preguntas, como tampoco le afecten las acusaciones que pesan todavía en sus actos en contra de nuestro País.

Puedo afirmar que Phillip Agee fue lúcido y muy claro en sus respuestas. Pese a las condiciones de su vida, recordó con precisión y exactitud muchos de los datos, nombres y hasta circunstancias de su paso por Ecuador, y ello se puede comprobar en el audio como en el video grabados de este diálogo.

Debo confesar que es muy difícil entrevistar a un personaje que ya había revelado todo, y que para colmo estaba al borde de morir. Por ello, esta entrevista, como suelo hacerlas, no es un juzgamiento ni un acto inquisitorial. Es un diálogo para reconfirmar su acto de valentía para revelar lo que se había ocultado, y de mi parte el sentimiento de
entregar un aporte a la historia del Ecuador, con la necesaria comprobación del equilibrio necesario en el periodismo, para conocer la verdad en un plano estricto de justicia informativa.

Quiero partir entonces haciendo una clara advertencia que, para entender este diálogo, el último de Phillip Agee en su vida, y la advertencia es que para entender este diálogo debe leerse el extracto del libro “La CIA por dentro...Objetivo Ecuador”, que hemos procedido desde este sistema informativo a digitalizarlo con la debida autorización que me diera Agee para hacerlo, con el fin de que se entienda el contexto de la entrevista, conociendo de cerca que su libro no se difundió en Ecuador lo suficiente como para hacer mella en la historia nacional.

El extracto citado del libro es revelador. Le pido que lo lea con precisión, y asimile para su criterio todos los datos que en el mismo constan, para que de paso a leer el diálogo que presento a continuación.


INTERVENCIÓN DEL PERIODISTA Y ESCRITOR FRANCISCO HERRERA ARAUZ, EN EL ACTO DE PRESENTACIÓN DEL LIBRO: LA CIA CONTRA AMÉRICA LATINA. CASO ESPECIAL: ECUADOR

Este programa, esta participación está siendo trasmitido al mundo por Ecuadorinmediato tv televisión y a través de Ecuadorinmediato.com Radio, me da gusto que ha si sea, que el mundo sepa lo que estamos hablando hoy.
Dicen que quien conoce la historia, es una persona que puede aventurarse a vivir al futuro; mientras tanto, aquel que ignora la historia está condenado a repetirla. Este es un capítulo que no podemos olvidar, que no debemos olvidar. Empecemos por encontrar qué realidad era la que se vivía en esos días y, sobre todo, sinceramente, que no sabíamos, Qué fue torcido. El año 1960 -1963 en que interviene Philip Agee, en Ecuador es probablemente el periodo de desestabilización más cruel que tiene la nación. Entre 1948 a 1960, para nuestros amigos extranjeros a los embajadores o para la mayoría de nosotros, bien vale la pena refrescar la memoria: fue el periodo de más alta estabilidad democrática que tuvimos. Un país acostumbrado al enfrentamiento, a las guerras internas, a las luchas intestinas había logrado al fin en esos 12 años elegir 3 presidentes de manera democrática, en forma sucesiva, respetando las elecciones, eso vino a desestabilizar a la CIA, como lo he mencionado fue el primer golpe de Estado que dio la CIA en contra una nación, latinoamericana en este caso el Ecuador.
Esta destrucción de la democracia, esta molicie a la que fue sometido el Ecuador, no puede ser considerado como un capitulo digno. Nos avergüenza a quienes conocemos esta parte de la historia verdadera, a la misma ¿Qué fue lo que ocurrió en esos 3 años que denuncia Philip Agee?: Primero desestabilizaron la democracia. Segundo, procedieron de manera indigna a tumbar el gobierno de Velasco Ibarra que había sido elegido por la más alta votación 400 mil votos en ese entonces. Tercero, tumbaron el gobierno de Carlos Julio Arosemena y subieron una Junta Militar. En los 3 eventos intervienen directamente agentes infiltrados de la CIA desde la propia Embajada Norteamericana con las disposiciones del Departamento de Estado; y, lamentablemente, por eso me he negado llamarles “agentes a un grupo de ecuatorianos que deben de ser considerados como “soplones”, “traidores”, “delincuentes” o “vende-patrias” y no agentes.
El gran objetivo era alimentar un proceso de destrucción de la izquierda ecuatoriana, revelación que hace Philip Agee en la entrevista conmigo, destruir cualquier crecimiento que pueda darse de la izquierda, ó sea en el fondo desatar represión para perseguir a la gente por ser “comunista”, perseguir a la gente por su forma de pensar, por pensar diferente.
Han procedido a la persecución de esta nación y su gente con un objetivo concreto: destruir cualquier tipo de vínculo o relación con Cuba, porque el objetivo era destruir a Cuba. Por lo tanto ningún país en América Latina debía colaborar con Cuba. Velasco Ibarra resistió, Carlos Julio Arosemena dijo que no iba a quebrar la relación con Cuba, Lamentablemente Carlos Julio Arosemena cedió, y la Junta Militar, encabezada por Castro Jijón, Marcos Gándara Enríquez a sueldo de parte de la CIA como uno de los dictadores, desató una represión infame.
Es triste mirar como a lo largo de la descripción del capítulo Ecuador de Philip Agee, se procedió al uso de recursos del estado ecuatoriano, para perseguir y destruir ecuatorianos. Se utilizaban sus teléfonos y telecomunicaciones, su sistema de correos, su sistema de investigación e inteligencia militar, su sistema de inteligencia policial, se procedía a la utilización de recursos para establecer un gran proceso de manipulación de la opinión pública eso fue lo que ocurrió en ese tiempo.
Se usó a periodistas a sueldo para utilizar periódicos como los diarios: El Comercio, y El Telégrafo, que eran puestos a órdenes de la CIA, con escritos pagados a personas que presentaban sus firmas como tal , pero a fondo solo respaldaban su proceso de entrega. Eran parte de un grave proceso de manipulación, de prestanombres que en el Ecuador, que hicieron parte de la historia torcida de la nación. Lo único que quedó a través de esta manipulación de la opinión pública fue que se altere la democracia, pero, más que todo, que se falsifiquen hechos históricos en el País. Es decir, que se montaron presuntas “verdades” con el fin de proceder a que la gente actué en base al montaje de hechos de manera infame.
¿A qué me refiero con “falsificar hechos”? A poner bombas en la iglesia de la Compañía de Jesús, en Quito o en la Catedral para culpar a los comunistas, después de eso incentivar o azuzar a la gente que reaccione, usar la justicia de nuestro país para perseguir con este hecho falsificado y destruir a estas personas.
Fue la injerencia y la utilización del aparato político y dirigencial del Ecuador en su peor especie, lo que puede haber ocurrido en esos días. ¿Cómo nos sentimos nosotros ahora de mirar este espectáculo bochornoso? Ver como se usaba al Presidente del Senado, al Vicepresidente de la República, el Comandante de la Fuerzas Policiales, miembros del alto mando militar, miembros de los cuerpos ministeriales, del gabinete presidencial, de la clases políticas dirigentes, diputados, senadores y una serie de personas más a sueldo con paga por parte de la CIA, la destrucción de los partidos de izquierda, incluía, un proceso de radicalización de masas, de movilización, a través de consignas inventadas. Llegaron al extremo de crearse su propia central sindical, que hasta ahora funciona la CEOSL, ese tipo de hechos no deben ser olvidados sobre todo por el efecto que tuvieron.
De lo que cuenta Agee, al menos hay 120 víctimas directas, Jaime Galarza fue una de ellas, pero no solo eran ellos. Hay familias de por medio, hay padre, madres, hijos, mujeres, esposas, compañeros o compañeras, gente que fue afectada por esta acción de la CIA. Hicieron daño, vendieron a su país los unos e interfirieron en una nación que no era de ellos.
Fundaron partidos, intervinieron en el sistema político ecuatoriano, a consecuencia de ello, se procedió, en forma de lo más inaudita a crear movimientos paralelos para intervenir dos sectores: el sector político de la izquierda dividiéndola, igual controlando a los trabajadores y; el otro: lamentablemente desde ese partido controlaron la educación, intervinieron toda la educación. Si quieren comprobar ¿Cómo se destruye una nación?, controlando su educación. A esta nación se la quiso destruir con partidos políticos infiltrados por la CIA, después de 45 años ¿qué resultados hay? Pues, que tenemos que contratar maestros, tenemos una mala calidad de educación, tenemos pésimos profesionales, tenemos que importar a los mismos, porque ese daño nos hicieron. Intervinieron las universidades, nuestras universidades, nuestras queridas universidades las dejaron para que emitan perfiles educativos de tan mala calidad, tanto que ha tocado entrar en proceso de revisión total, porque uno de los objetivos de intervenir las universidades es porque de esa manera se intervenía el pensamiento.
Finalmente, queda en claro que este proceso lo que logró fue desestabilizar a la nación, no pudimos recuperar la democracia hasta 16 años después, con la llegada de Jaime Roldós. La mayoría de las personas intervinieron en condición de soplones, traidores, delincuentes, aunque ustedes no lo crean, mantienen hasta monumentos, en el Ecuador. Esos mismos dirigieron procesos electorales, daban “ejemplo” de democracia o hablaban con boca llena en nombre de los partidos de la izquierda y movilizaban a la masa detrás de objetivos nada claros provocando nuevamente, la inestabilidad o conflictividad de nuestra nación.
¿Por qué entreviste Philip Agee?, yo recibí el libro en la edición clandestina, que circuló editado por el Movimiento “Segunda Independencia”, obra de Jaime Galarza, fue en 1977 por alguien a quien yo le considero mi mentor en la política que es el director teatral Pedro Saad Vargas, compañero mío de colegio, quien me facilitaría ese texto. La primera vez que yo leí el libro tenía en ese entonces 16 años. Me indigné, no podía entender que una nación exista tal volumen de miseria humana. Luego entré al periodismo, ustedes lo saben desde 1979 y tuve que, en algún momento determinado, toparme al menos con dos de aquellos que aparecían en el libro figurando como tales no tengo temor para dar sus nombres: Rafael Arizaga Vega, dirigente conservador y, Marcos Gándara Enríquez, militar dictador, a los dos les reclamé porqué actuaron en favor de la CIA. Las respuestas olían a cobardía: “...Usted entenderá las condiciones, había que luchar contra el comunismo, el peligro de la izquierda…” justificaciones que denotaban miseria diría yo, digamos que al menos pude reclamarles.
Con el tiempo fui madurando la idea de entrevistar a Philip Agee, y pasaron 30 años y concebí la entrevista para cuestionarle, para ratificar lo que había dicho en libro, pero, en el fondo quería confrontarle.
Lo puedo revelar ahora, en mí, como en la vida de un ser humano, hay valores que pueden ser considerados únicos, en el mío hay tres que no son negociables: ni mis verdades, ni mis principios, ni mis afectos. Por ende, no considero, nunca lo aceptaré aquello que dice muy vulgarmente: “Que el enemigo de mi enemigo es mi amigo” No señor, y por ello, cuando me senté frente a Philip Agee, las condiciones mismas de la entrevista están en el libro, consideré que mi deber era reclamarle al señor Agee ¡porqué torció la historia de mi País!, porqué nos atacó y nos hizo daño. No por verle de lado de lo que él reveló, desertando de la CIA, se le había otorgado el perdón. En lo absoluto, considero que Philip Agee como tantos de los otros, que se vendieron en la CIA en el Ecuador murieron en la impunidad y que mereció un castigo, como los que traicionaron este País.
Por lo tanto, en esta entrevista ustedes van a encontrar algunas partes en las cuales le exijo que me responda, porque son partes crueles, de manera que pongamos en claro: Agee, tampoco es un santo, ni debe ser considerarle un héroe. No lo es, él ayudó a que se asesine a la gente, que se traicione la patria, y fue el canal del correo mediante el cual se financió con esos dineros en contra nuestra. Creo que todos debemos hacer conciencia, históricamente hablando, que Agee debía ser juzgado en el Ecuador, pero nunca volvió, pese a tener un hijo quiteño, pese a haber revelado todo lo que reveló, a ser perseguido por lo que dijo, lo que contó en un libro que acá no es conocido, que se denomina “Acoso y Fuga”, en el que declara como se lo persiguió, pero nunca se lo juzgó, como nunca juzgamos tampoco a los traidores, de manera que la discusión del caso Agee debe ser puesta en la proporción en la cual se causó el daño, por eso me animé a la entrevista.
Pido que se me crea, créanme, lo confieso públicamente que no sabía que estaba agónico el hombre, si hubiera sabido hubiera sido más exigente en la entrevista, o quizás no hubiera tomado la decisión que tomé, que la entrevista no era destinada para publicarse ni para ningún libro, era para una investigación que estoy haciendo referente al tema y que se incluía, como tal. Sin embargo, ha sido más del entusiasmo de Jaime Galarza que me ha llevado facilitar este documento para que se publique en la Cancillería, pero sinceramente me corresponde decir que hice la entrevista en un primer capítulo con el objeto de saber de manera precisa sus razones y que era necesario convencerme a mí mismo de hacer una segunda entrevista para profundizar, pero, lamentablemente murió 7 meses después.
Agee conversó muchas veces con muchos ecuatorianos, Agee tenía una memoria asombrosa, sabia decir con precisión y exactitud, lo que había hecho y daba nombres, datos cifras y todo eso daba, los ecuatorianos lo conocíamos desde mucho tiempo atrás, en secreto, como si fuésemos culpables de complicidad. Lo inaudito del caso siempre fue el hecho que poco lo dijimos, nunca se publicó nada sobre el tema, no apareció en los periódicos, las confesiones de Agee solo pudieron ser comprobadas cuando 4 de esos soplones, traidores confesaron que era cierto, José María Egas, militante de izquierda. Marcos Gándara Enríquez dictador, que lo confeso públicamente que era cierto. Atahualpa Basantes militante del partido comunista, en una entrevista con la revista Nueva, diría que era verdad. Finalmente, el general Agustín Mora Bowen, quien irónicamente calificó de traidor a Agee por haber revelado todo esos datos,
Difundir la entrevista está bien, gracias por permitir hacerlo. Algo más, el diario de la CIA es un documento que está en internet y que ha sido reproducido millones de veces, dé manera que ya no es necesario su publicación, todos pueden acceder al mismo, todos pueden revisarlo. Pero, creo que si es necesario un cambio, una explicación sistemática, necesaria, que sea capaz de exponer el contexto en el que se dieron las cosas, ir al fondo, profundizar más en los nombres, para que se sepa que actos de este tipo, vilezas como aquellas, no pueden quedar en la impunidad. Bien decía Jaime Galarza, si bien ya no podemos juzgarlos, esta historia va a ser repetida una, cien, mil, un millón, millones de veces hasta que quede clavada en la conciencia que: “Ellos fueron traidores, nacieron como traidores, vivieron como traidores y murieron como traidores” como dijo Orlando Letellier.
Que en esta nación cada vez que nos enteremos un nuevo dato, le debemos seguir aumentando, metiéndole en el juicio de la historia, para que no se olvide jamás, quienes tenemos el conocimiento sobre el tema, al menos en mi caso, he asumido la tarea de ir revisando ese diario para ir buscando el contexto necesario, es un trabajo de información largo, pero habrá que hacerlo y habrá que concluirlo y un día entregarle al país, diciéndole esto fue, no es la verdad completa, pero al menos es una parte, hay muchas otras formas.
Debe entenderse que de este hecho hay una víctima, hay una nación cuya soberanía fue destruida, que se utilizaron sus propios recursos para hacerle daño, que se violaron derechos humanos, y que eso jamás ha sido reclamado. Para poner un ejemplo de cómo se violaron sus derechos humanos, pido que se revise en una parte del libro de Agee cuando dice, en un momento determinado que toda la correspondencia de los ciudadanos de este país pasaba primero por la embajada norteamericana, para luego ser distribuida en el correo, todas, eso es una violación a los derechos de privacidad de un pueblo, pero ha de saberse que una violación a los derechos humanos felizmente no prescribe nunca, y esto no ha prescrito.
Finalmente, no es desconocido que este hecho fue difundido en 1975 y hasta la fecha el Ecuador no ha reclamado por esta injerencia en su política interior, ningún gobierno ecuatoriano ha actuado contra los Estados Unidos ni ha dicho media palabra sobre el tema. Pero, por ello mismo no vamos a vender la dignidad, vamos a reclamarla. Que bien que este libro ahora despierte el interés porque estaba todo oculto, que bien que este libro ahora sea capaz de remover la conciencia política nacional, del sector que sea o pequeño o grande no me importa, el hecho es que entre todos vamos conociendo este tipo de hechos, para que nunca más vuelvan a ocurrir como dije al principio, no podremos vivir sin dignidad, de manera que conociendo la historia no permitiremos que esto se repita.


CIRCULA NUEVA EDICIÓN DE LA ESCLAVITUD DE LA AMÉRICA LATINA

Esta nueva edición del clásico escrito por José Peralta ha sido elaborada por la Oficina del Archivo Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores, junto con el libro La CIA contra América Latina: Philip Agge, Jaime Galarza Zavala y Francisco Herrera Aráuz que entrevistaron separadamente al ex agente de la CIA.

Por otra parte, en acto efectuado en los salón es de la Cancillería se presentó una nueva edición de La Esclavitud de la América Latina, la inmortal obra de José Peralta que fue Ministro de Relaciones Exteriores en dos períodos del Presidente Eloy Alfaro.

En el acto, el escritor y poeta Jaime Galarza Zavala señaló:

Sin desmerecer las numerosas ediciones anteriores de La Esclavitud de la América Latina, por el valioso papel que jugaron para desarrollar en nuestro pueblo el sentimiento antiimperialista inspirado por José Peralta, tenemos la obligación de señalar que, unas más otras menos, tanto las versiones completas como aquellas arbitrariamente fragmentadas por criterios sui géneris de los editores, todas adolecen de fallas que se han seguido reproduciendo porque no fueron cotejadas adecuadamente con los originales de la obra. Para enmendar eso, presentamos esta nueva edición cuidadosamente revisada de los XXV capítulos de su célebre ensayo.

Peralta expone en esta obra toda su concepción antiimperialista, madurada desde fines del siglo XIX y principios del XX, época en la que como canciller del Ecuador tiene que enfrentar las actitudes de los Estados Unidos adversas a nuestros intereses. Convicción que se consolida en 1910 cuando Eloy Alfaro nuevamente le nombra ministro de Relaciones Exteriores y dirige brillantemente la defensa de nuestra soberanía, oponiéndose con valentía a la prepotencia del águila del Norte en su torpe intento de imponer su criterio en la resolución de nuestros problemas limítrofes con el Perú.

Esa posición antiimperialista, ampliamente conocida por los latinoamericanos progresistas de la época, es confirmada por el gran escritor colombiano José María Vargas Vila en carta de congratulación que le dirige por su designación por segunda ocasión como canciller del Ecuador. Unos años más tarde, en 1914, desde su destierro en Lima, José Peralta envía a sus hijos una carta en la que magistralmente resume sus ideas respecto al imperialismo yanqui, las mismas que desarrolla amplia y detalladamente cuando, desterrado nuevamente, escribe en Panamá La esclavitud de la América Latina.

Hemos creído conveniente incluir esas cartas para refutar ciertos análisis antojadizos y superficiales acerca de su “antiimperialismo tardío”, producto de elucubraciones incorrectas por desconocimiento de quienes, al no investigar más seriamente el asunto, han expresado su criterio subjetivo sin ningún sustento histórico.

Incluimos también otros escritos de José Peralta donde se manifiesta su posición ideológica respecto del imperialismo. La sexta carta a un jesuita en la que destaca el papel de México y Acción comunal, arenga a la juventud panameña para que luche contra el imperialismo yanqui que infama su suelo patrio, publicados en el periódico del mismo nombre durante su exilio en ese país. Infantilismo diplomático, artículo publicado en el diario El Día de Quito en 1927, y otro inédito que reposa en su archivo, El monroísmo y sus transmutaciones, posiblemente preparado para el mismo periódico, pero impedida su aparición por expresa disposición del gobierno de turno. Finalmente, un fragmento de su obra Por la verdad y la Patria escrita en 1928, para completar su producción y visión acerca del imperialismo.

En esta edición, con proyección a ser difundida en otros países hermanos, hemos considerado también pertinente acompañarla de dos prólogos y un estudio que dimensionan objetivamente el valor de La esclavitud de la América Latina para la cultura ecuatoriana y latinoamericana. Escritos por tres destacados compatriotas, tienen un denominador común: los tres han contribuido con valiosos libros para las letras nacionales y de la Patria Grande, fueron discípulos y fervientes admiradores de Peralta de las dos generaciones posteriores, conocieron profundamente su obra y emularon la mejor enseñanza que les legó el Maestro, el ejemplo de su vida: recta, honesta y generosamente útil a la patria, a los dos primeros en las aulas universitarias y al tercero en el seno del hogar.

Las ediciones anteriores de La Esclavitud de la América Latina carecen de un índice por lo que hemos elaborado uno para facilitar su lectura, asumiendo los riesgos que eso implica. Se ha mantenido también el título, a pesar de que en los originales consta como La esclavitud de la América española, pues consideramos acertado el cambio tomado por los editores de su primera edición, por ser más adecuado a su contenido. Además, el autor utiliza la denominación América Latina en varios de sus escritos, desde la última década del siglo XIX.

Hoy que se ha incrementado la injerencia imperialista en los asuntos vitales de nuestros pueblos, rescatar lo más esclarecido del pensamiento latinoamericano que lo enfrenta, lo desnuda y nos previene de las miserias con las que nos puede plagar en nombre de la libertad, es tarea inaplazable para despertar las conciencias.

El Ecuador, para referirnos solamente a su historia reciente, ha sido víctima varias veces de la prepotencia yanqui con la anuencia de nuestros gobernantes.

Durante el gobierno servil de Mahuad se nos impuso un tratado de paz perjudicial a nuestra soberanía territorial, ofendiendo incluso el orgullo militar ecuatoriano que, a pesar de salir victorioso en el campo de batalla, al rato de la decisión final, el árbitro del Norte inclinó la balanza a favor de los derrotados. Como si no fuera suficiente, el mismo presidente de ingrata recordación que ahora vive de las migajas del amo en Harvard, nos privó de moneda nacional y política monetaria y le cedió una base militar en Manta, generando con esas acciones mayor dependencia de nuestro país respecto del imperio.

Los gobiernos posteriores de Noboa y Gutiérrez prosiguieron con esa tradición de complicidad y sumisión: concesiones y contratos perjudiciales en la explotación de nuestros recursos naturales y el descarado empeño, digno de mejor causa, de cargar a los ecuatorianos con las cadenas del TLC, impedido por la valerosa lucha y resistencia de nuestro pueblo.

Y hace poco, con el mayor de los cinismos Álvaro Uribe Vélez, en vergonzosa alianza con el carnicero de Irak, como cumpliendo el proverbio de Dios les cría y ellos se juntan, viola nuestra soberanía territorial y asesina en nuestro suelo patrio, con la clara intención de involucrarnos en el Plan Colombia elaborado en Washington, sin importarles poner en riesgo la paz de toda la región, en su vano intento por detener el rumbo democrático y soberano que han emprendido varios de sus gobiernos.

La intromisión imperialista en nuestro país ha llegado a tales extremos que, el presidente Rafael Correa, con valentía que lo enaltece, calificó de desastrosa y vergonzosa la política exterior de Bush, cuando en franco apoyo al bombardeo del ejército colombiano en Sucumbíos trató a nuestro gobierno de permisible con los insurgentes de las FARC. En pregunta acusatoria enrostró sus verdaderas intenciones: “¿Acaso buscan desestabilizar un gobierno patriota que ha rehusado involucrarse en el Plan Colombia y poner otro gobierno títere que se preste a cualquier indicativo del extranjero?, ¿acaso buscan desestabilizar a un gobierno que claramente ha dicho que en el 2009 se acabaron las bases extranjeras en suelo patrio”? Y que si no entiende Mr. Bush lo que está pasando en América Latina, sería mejor que se calle la boca.

Además, se vio obligado a denunciar ante el mundo que “los sistemas de inteligencia ecuatoriana (estaban) totalmente infiltrados y sometidos a la CIA”, con la consiguiente reestructuración de estas instancias y la revisión de los convenios de “colaboración” entre Ecuador y los EE. UU en la capacitación de quienes, en lugar de servir a nuestros intereses, se convertían en sus informantes. Y en uno de sus discursos eleva su tono antiimperialista señalando a los culpables: esa “unión de elites y oligarquías, que lo único que hicieron es asolar nuestras tierras con su entreguismo y su doble moral”, esos “sumisos con el imperio y soberbios con su propia gente”. Vaticinando que esa “historia repetida durante tantos años, está siendo, por decisión de nuestros pueblos, erradicada para siempre.”

La dignidad y altivez de los mejores exponentes del liberalismo radical, olvidada o desechada por la gran mayoría de los sumisos y complacientes presidentes que nos han gobernado en los últimos cien años, ha renacido para bien del pueblo ecuatoriano.

Estamos seguros que en este momento crucial de nuestra historia, el pensamiento de Peralta que opone el bolivarianismo unitario como única doctrina válida para el futuro promisorio de América Latina, al monroísmo yanqui ejercido en los últimos dos siglos bajo distintos membretes, contribuirá eficazmente en pro de nuestra segunda independencia, especialmente ahora que ha renacido la esperanza en la Patria Grande, augurando la buena nueva que otro mundo es posible.


César Albornoz