LA IZQUIERDA Y LA DERECHA 



LA IZQUIERDA Y LA DERECHA 



LA IZQUIERDA Y LA DERECHA

(FOTO:LIBRO)


El miedo está en el corazón de la Izquierda. Miedo a la nada. Miedo al final. Miedo a la extinción. A no ser ya nada más que la efímera partícula que sopla el viento hacia el olvido. Ese miedo es como un puñal que corta la carne viva, pero es también el motivo de la búsqueda de la relación, de un compromiso que nos saque de uno y nos conecte a todos.

La Derecha también tiene mucho miedo. Miedo a la uniformidad. Miedo a conformarse. Y como el odio se alimenta del miedo, la Derecha tiene muchos odios. Odia la igualdad. Odia la mente simple que se rehúsa a entender los hechos duros de la vida y las realidades de la supervivencia selectiva: No hay para todos. Sólo para los mejores, y los escogidos por los mejores claro, resbalón hacia la incoherencia de quien se cree uno, pero que no termina de arrancarse de los otros.

Ambas tienen historias. La Derecha viene de un hogar con conflictos entre muchos y contra muchos. Muy temprano debió aprender a luchar para sobresalir, que es casi lo mismo que sobrevivir, pero no es igual. Tuvo algunas ventajas naturales y las aprovechó al máximo. El choque constante le endureció la piel y, más allá de hacerla insensible, la hizo una unidad aparte, si se excusa la redundancia.

La historia de la Izquierda, antes que de conflictos, que los tuvo, es de agravios y carencias. Sufrió tantas limitaciones que está convencida, hasta el tuétano, de que tiene derecho a muy poco y actúa en consecuencia. Es un hábito de conducta que la convierte en una fantástica compañera, pues nunca tomará demasiado y siempre lo hará preguntándose por cuanto queda para los otros. Pero es también un hábito peligrosamente cercano al conformismo.

La Derecha es blanca de piel, orgullosa de sí misma y decidida a conquistarlo todo.

La Izquierda es morena, de figura suave, voz seductora y una mirada que transmite afecto.

Ambas son hermosas, más allá de todo estereotipo. Nunca se enfrentaron. Nunca se enfrentarán. Cada una continúa con su vida peculiar, en un ambiente hostil y con un futuro incierto.

Ambas han tenido muchos amantes, aunque pocos las han tocado realmente. Esos amantes, sin embargo, se han matado entre ellos procurando elevar a su amada a algún altar como diosa y reina por sobre todas las demás.

Me gusta la Izquierda. No alcanzo a definir el por qué, pero tiene que ver con su magia inclusiva y generosa. La Derecha es atractiva, pero un poco malcriada y egoísta. Confío que consiga calmar ese espíritu y volver feliz a ser parte de la familia.