LA JUVENTUD DE LA IZQUIERDA DEMOCRÁTICA SE COMPROMETE A RENACERLA CON “JUSTICIA SOCIAL Y LIBERTAD” EN DEMOCRACIA 



LA DEMOCRACIA ES EL PREDOMINIO DEL PUEBLO 



Por José Luis Luna Gaibor
Se conceptúa a la Democracia como el predominio del pueblo en el gobierno de un Estado, es decir que la conducción de la cosa pública la ejerce el pueblo por medio de sus mandantes.

Cuando los jóvenes idealistas en la construcción de una agrupación política que conjugara la unión de los sectores populares dispersos en la geografía ecuatoriana, pero que tenían un pensamiento común, el de lograr la justicia social, rompiendo por ende, con la hegemonía de unos pocos en la conducción política del país la que había provocado que la desigualdad social y por lo mismo, de oportunidades, se arraigue con fuerza, recorre los campos, los pueblos y las ciudades, aprovechando los fines de semana y las noches destinadas al descanso, cobra vigor, fuerza y energía la ciudadanía que se aglutina bajo el principio de libertad, porque cada hombre, mujer y joven que se acerca tiene la completa posibilidad de exteriorizar su pensamiento sin recato ni condición alguna.

Luego de dos décadas de que la Izquierda Democrática dejó de ser gobierno y de ser el partido político con más raigambre; militantes y simpatizantes, y, más aun, cuando fue borrado del mapa político ecuatoriano, con similar mística que en su momento tuvieron los Borja, los Vallejo, los Neira; y, movidos por la total ausencia de libertad en que vive el Ecuador, una sui géneris combinación de jóvenes apolíticos y antiguos militantes de la que fuera la Izquierda Democrática, han decidido exteriorizar su pensamiento y sentimiento en pos de dar vida a la extinguida Izquierda Democrática.

No puede haber el momento más oportuno para emprender tan ardua tarea y tan extraordinario intento, y es que, las condiciones socio políticas y de claudicación de los derechos individuales, incluyendo la libertad, constituyen el germen para que tales ideas, no solamente que prendan sino que se conviertan en el más apremiante deseo de los ecuatorianos.

Si en la actualidad, la forma de pensar y exteriorizar tal pensamiento, no es conforme al discurso oficial, inmediatamente se convierte en algo repulsivo y que mueve a la reacción del poder expresada en las llamadas sabatinas, de forma hiriente, grotesca, cuando no insultante y amenazadora. El respeto al pensamiento ajeno no existe, y no se diga la tolerancia que es una diatriba en el mundo oficial.

Respecto a lo dicho, es preciso recordar que la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” aprobada en Francia el 26 de Agosto de 1789, nos enseña que “-La libertad consiste en el poder hacer todo lo que no dañe a otro-“, de modo que “el ejercicio del derecho natural de cada hombre no tiene más límites que aquellos que aseguran a los demás miembros de la sociedad el goce de los mismos derechos”
Más tarde, el padre de la Patria Mejicana, don Benito Juárez consagró el pensamiento que decía: “Mi derecho termina cuando nace el derecho de los demás”

En consecuencia con ello, se puede concluir que uno de los alcances de la Democracia es el Estado de derecho, merced al cual, se garantiza la libertad y supera el autoritario arbitrio de los gobiernos asegurando al ciudadano y a la autoridad, el sometimiento a la ley, su división de poderes, así como la preeminencia de los derechos humanos, la seguridad jurídica en la que se garantice la preexistencia de normas claras y precisas, así como de un trámite y procedimiento expedito.

Rodrigo Borja, en su obra Enciclopedia de la Política, señala que: “La capacidad de los hombres para determinar su propio destino político, social y económico es la libertad. Ella significa, por tanto, emancipación de la miseria y de la pobreza tanto como de la opresión política”

El mismo ex Presidente de la República en la antes citada obra, manifiesta:
“No hay que tener por incompatibles los conceptos de “justicia social” y de “libertad política” La equitativa participación popular en el ingreso nacional no está reñida con el mantenimiento de las libertades ni con la constitución de gobiernos representativos, legitimados por la voluntad popular. Tampoco el mantenimiento de las libertades es opuesto a los cambios estructurales que posibiliten el desarrollo económico acelerado que abra posibilidades justas de participación popular en la propiedad, en la renta y en la cultura y que mejoren la calidad de vida de la población. De modo que “justicia social” y “libertad política” no sólo no se contraponen sino que son valores complementarios.”

Cuando la bonanza petrolera ha concluido y los problemas económicos vuelven a la caja fiscal, la autoridad, para mantenerse en el poder, se tornará más coercitiva y la libertad se conculcará cada día más, de tal forma que quienes asumen la ardua tarea de rescatar al partido de la libertad y la tolerancia, no solamente que deben afrontar tareas duras y de ausencia familiar, sino que están, desde ya, amenazados con la diatriba, la calumnia y la persecución.

Solamente la nobleza de la juventud, y su entrega, así como el desprendimiento de hombres y mujeres con entereza y nobleza como la de Wilma Andrade alcanzarán a poner en la escena política la esperanza, que fue el corazón de la fuerza política que con todas las dificultades económicas propias de 1988 – 1992, condujo este país en pos de mejores días con la inclusión no solamente en la actividad económica, sino también en la cultural y de participación política de los grupos que hasta ese cuatrieño habían estado totalmente relegados.

La conquista de la justicia social con libertad es la aspiración de los jóvenes y de los no tan jóvenes que buscan para las nuevas generaciones un espectro de realización personal, familiar y nacional, en la que el respeto al pensamiento ajeno permita la justa valoración de lo que cada uno piensa y expresa, pero también compromete a que ese respeto sea recíproco en la sociedad, de tal forma que no solamente la voz, la expresión y el pensamiento sean libres, sino que además la conducción social en el quehacer público que va desde la expresión del poder como una exteriorización de la administración hasta el comportamiento del administrado sea apegado a la libertad y con ello a la verdad, de tal forma que nadie tengamos que ser señalados con el dedo por las acciones u omisiones que perjudican a los demás.

La libertad es y será el más grande don que Dios entregó al hombre y cultivarla a la vez que rendir homenaje al creador es rendir homenaje al ser humano.

La justicia es sin duda la justa valoración que se encuentra en lo más íntimo del ser.

Suerte emprendedores y que haya buena brisa y buena mar para arribar con éxito a puerto seguro.