NISMAN: UN SUICIDIO Y VARIAS DUDAS 



de Armas (RENAR). AMIA: DOS DÉCADAS DE INTERROGANTES 



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COSECHA ROJA
La última persona que vio con vida a Alberto Nisman fue un empleado de la fiscalía: el sábado le prestó el arma hallada al costado del cuerpo de la víctima. La visita quedó registrada en las cámaras de vigilancia del edificio Le Parc de Puerto Madero. Un día después el fiscal apareció muerto en el piso del baño de su departamento, rodeado de manchas de sangre y con la pistola calibre .22 debajo del brazo. Las puertas de la casa estaban cerradas desde adentro y el fiscal no había atendido los llamados durante todo el día.

Nisman había citado a sus custodios para el domingo a las 11. Según declararon este mediodía los dos policías federales que acudieron al encuentro, el fiscal no apareció y no respondió los llamados. Alrededor de las 14 contactaron primero a la secretaria y luego a la madre, que tenía las llaves de la puerta de servicio del departamento. Como estaba cerrada desde adentro, tuvieron que esperar que llegue un cerrajero a última hora de la tarde.

Cuando finalmente entraron al departamento, la madre de la víctima encontró todo ordenado, no faltaba nada. El único detalle que llamaba la atención era la luz del baño, que estaba prendida. La puerta estaba trabada con el cuerpo de Nisman en el piso junto a la pistola calibre .22 largo marca Bersa. Cerca de las 23 llegaron la fiscal Fein y el juez Manuel De Campos (ahora la causa está en manos de Palmaghini).

Después de que la policía trasladara el cuerpo a la sede de la morgue judicial en la calle Viamonte, los peritos aseguraron que no hubo intervención de terceras personas y que el plomo extraído de la cabeza de la víctima y la vaina hallada al costado corresponden en un 99 por ciento con el arma secuestrada en la escena. El disparo con la Bersa calibre .22 -registrada a nombre del colaborador de la fiscalía- fue en la sien, a dos centímetros de la oreja. Y la bala entró por el parietal derecho, desde abajo hacia arriba.

Hoy también se conocieron los resultados del barrido electrónico que realizaron los expertos de la Policía Científica de la Bonaerense: no hay restos de plomo en las manos de Nisman. “El calibre del arma (que provocó la muerte del fiscal) es tan pequeño que no permite que el barrido de positivo”, dijo la fiscal Viviana Fein en declaraciones radiales. Según el perito criminalista Raúl Torre, “un arma de tipo pistola (recámara cerrada) y reducido calibre de fuego anular .22, puede dar negativo aún habiendo disparado”.

¿Qué pistas de la escena del crimen indican el suicidio? “La trayectoria de la bala, la cercanía del arma al cuerpo y la existencia de plomo en las manos de la víctima son los indicios que determinan si una muerte es un suicidio”, explicó a Cosecha Roja el perito criminalista Raúl Torre.

En la escena del crimen, explicó Torre, los investigadores siguieron cinco pasos: preservar el ambiente, observar minuciosamente, registrar con fotos, videos y dibujos, “levantar” lo que va a servir para descifrar la muerte y trasladar todos los elementos, incluido el cadáver, a la morgue. Allí los peritos hallaron, además del arma debajo del brazo, manchas de sangre en la bañadera y una leve flexión en el dedo (que indica que disparó).

Nisman tenía 51 años y vivía en el piso 13 de la Torre Le Parc. Era el fiscal especial en la investigación del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Esta mañana la fiscal Fein se reunió con la jueza a cargo del caso, Fabiana Palmaghini, y ordenó el allanamiento de las oficinas de la calle Hipólito Yrigoyen 460, frente a la Plaza de Mayo. El operativo duró casi cinco horas y estuvo a cargo de Prefectura y la Policía Metropolitana Se llevaron varias cajas para analizar.

Por la tarde la magistrada también ordenó una inspección ocular en el departamento de Nisman que duró tres horas.

El secretario de Seguridad de la Nación Sergio Berni contó a la prensa que Nisman tenía diez custodios de la Policía Federal y que era “el jefe de su propia custodia”. El fiscal decidía dónde, cómo y cuándo los quería y “cómo se hacía la custodia”. Los hombres que se ocupaban de la seguridad trabajaban con Nisman desde 2007.

La causa está caratulada como “muerte dudosa”. Los investigadores todavía tienen que analizar las llamadas y mensajes de texto del celular de Nisman, las imágenes de las cámaras de vigilancia del edificio y averiguar por qué pidió prestada un arma si tenía dos a su nombre en el Registro Nacional de Armas (RENAR).

AMIA: DOS DÉCADAS DE INTERROGANTES
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RED ECO

La aparición sin vida del fiscal Alberto Nisman, quien estaba a cargo de la investigación en la causa por el atentado a la Asociación Mutual Israelí Argentina (AMIA), suscitó una ola poco discreta de polarización política y comentarios enfrentados. Sin embargo, más allá del dualismo entre el oficialismo y la oposición, la muerte de Nisman interpeló al grueso de la población argentina bajo la figura de un gran interrogante.

La madrugada de ayer, el Ministerio de Seguridad de la Nación informó que el fiscal federal había sido encontrado muerto en su departamento del piso 13 de la torre Le Parc, en el barrio de Puerto Madero de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Esa mañana, el jefe de ministros Jorge Capitanich, ratificó el comunicado del Ministerio de Seguridad. "Es todo lo que tenemos para informar", agregó.

Por su parte, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hizo pública una carta a través de la red social Facebook, en la cual manifestó su pesar por la muerte de Nisman y sugirió varias dudas respecto a lo sucedido y a la hipótesis del suicidio, desprendida de las pericias policiales. En tanto a la causa AMIA y el juicio por encubrimiento, Cristina sostuvo que se intenta hacer lo mismo que se hizo con el juicio principal hace dos décadas: "desviar, mentir, tapar, confundir".

Jorge Altamira, dirigente del Partido Obrero (PO) acusó al Ejecutivo por su silencio, lo cual -manifestó- "muestra la crisis política que deja en evidencia el asunto". Además, dijo que "la muerte de Nisman deja en evidencia la gravedad de esta guerra de servicios, en la cual el Estado Nacional es "el principal responsable de lo ocurrido" ya que el fiscal poseía "información altamente explosiva que comprometía a figuras del gobierno", y donde "los servicios de inteligencia juegan un rol primordial".

En el mismo sentido, un documento difundido por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) esgrime: "Veinte años de impunidad en el caso AMIA retornan dramáticamente hoy en forma de una abierta disputa en los servicios de inteligencia, cuyas consecuencias está pagando el conjunto de la sociedad". Desde la CTA expresaron que "es difícil pensar que alguien que haga una denuncia del calibre de la hecha por Nisman (...) se suicide".

De esta manera, la Central de Trabajadores se sumó a los pedidos del Frente Popular Darío Santillán (FPDS) y de la Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA) en lo que respecta a la necesidad de crear una comisión investigadora independiente y de abrir los archivos secretos del Estado.

Entre sus principales puntos, el FPDS apuntó a la polarización política y a la utilización del episodio por parte de la oposición para "reinstalar un alineamiento con los Estados Unidos" y al intento de la derecha por "capitalizar la muerte". Por ello, desde el espacio repudiaron la movilización en Plaza de Mayo y, por otro lado, remarcaron que era necesario efectuar profundos cambios en los "oscuros casilleros del Estado".

APEMIA, por su parte, exigió el esclarecimiento de lo sucedido y rechazó la propuesta de "un sector de la oposición" para que la Corte Suprema de Justicia se haga cargo de investigar tanto la muerte de Nisman como el atentado a la AMIA.

"Hace diez años, en marzo de 2005, el Estado reconoció su responsabilidad internacional por la violación de los Derechos Humanos, por no haber prevenido los hechos, por la denegación de justicia a causa del encubrimiento, por el encubrimiento y por el incumplimiento del deber de investigar. En esta oportunidad el Estado se comprometió a informar a la población, investigar los hechos, prevenir su repetición, compensar los daños y reformar la Ley de Inteligencia. Estos compromisos no se cumplieron", expresó en un comunicado el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Dentro de la confusión, lo único claro es que, tras veinte años de impunidad, aún no hay respuestas.

Con la intención de que "el atentado sea esclarecido en su totalidad" y de que "los responsables sean sometidos ante la justicia", la DAIA y la AMIA solicitaron que se continúe trabajando para que la muerte del fiscal Nisman no constituya la muerte de la Causa que dejó 85 víctimas fatales, el 18 de julio de 1994.