ENTRE DECEPCIONES Y ESPERANZAS EL PRESIDENTE CORREA CUMPLIÓ OCHO AÑOS EN EL PODER 



RENACEN ESPERANZAS LUEGO DE MARCHAS MULTITUDINARIAS 



Rodrigo Santillán Peralbo
Hace algo más de ocho años, el candidato Correa a la Presidencia de la República del Ecuador recibió apoyos de todas las fuerzas de izquierda y de organizaciones y movimientos sociales como la Conaie. Otros sectores de la población nacional se sumaron al cambio que, históricamente, era anhelado para comenzar a caminar en busca de la justicia social que permitiera la construcción de una sociedad democrática, solidaria, con el pleno ejercicio de los derechos humanos y libertades. Pero muy pronto comenzaron las decepciones, y tardíamente renacieron nuevas esperanzas para reiniciar la lucha, luego de las multitudinarias marchas de trabajadores, movimientos sociales, variadas organizaciones de masas y estudiantiles en contra del gobierno de Correa.

La decepción comenzó, quizá, cuando el candidato Correa se negaba a explicar o asumir frontalmente una ideología de izquierda. En variadas entrevistas llegó a decir mi ideología es la patria y ante múltiples exigencias tardó en definir su ideología como la más cercana a la Teología de la Liberación iniciada por el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez que en 1971 al publicar un libro al que llamó Teología de la Liberación.

Entre otros exponentes de esa corriente constan Rubem Alvez un teólogo protestante presbiteriano que escribió un libro llamado Una teología de la esperanza humana. Esa Teología fue enriquecida por el teólogo brasileño Leonardo Boff y otros como el español Jon Sobrino, el uruguayo Juan Luis Segundo, el chileno Pablo Richard, loa mexicanos Elsa Támez y José Porfirio Miranda, por el brasileño Hugo Assmann. Otro grupo más radical estuvo integrado por los sacerdotes revolucionarios Camilo Torres Restrepo de Colombia, Ernesto Cardenal de Nicaragua y por los curas españoles Manuel Pérez Martínez y Gaspar García Laviana, pero Rafael Correa Delgado nunca se refirió a ninguno de ellos, muy a pesar de sus educación católica y de la vida de dos grandes exponentes ecuatorianos que seguían esa corriente doctrinal: Monseñor Leonidas Proaño, al Obispo de los Indios y Luis Alberto Luna Tobar el Arzobispo de Cuenca, según conclusiones obtenidas en un conversatorio efectuado entre intelectuales y dirigentes políticos de izquierda.
A pesar de esas críticas a la “indefinición” ideológica del presidente Correa, también reconocen sus críticos su reiterada adhesión al Socialismo Siglo XXI expuesto por Heinz Dieterich, profesor emérito de la Universidad Autónoma Metropolitana en México, y al que muchos analistas lo califican de un refrito ideológico, histórico y filosófico de Eduard Bernstein, considerado el padre del revisionismo del marxismo y uno de los principales fundadores de la socialdemocracia. Afirmaba que “el marxismo no es puramente materialista ni puramente económico. Sus principales puntos de vista se resumen así:
En la Historia no actúan exclusivamente fuerzas económicas.
° La teoría de la plusvalía es simplista y demasiado abstracta.
° Aun admitiendo la lucha de clases, no se da exclusivamente entre capitalistas y proletarios, sino entre los capitalistas entre sí y los proletarios entre sí.
° No se precisa una revolución violenta para alcanzar el socialismo, porque puede llegarse a él mediante una evolución pacífica a través del sindicalismo y de la acción política”
Como se nota, el simplismo en el análisis lo desactualiza hasta límites intolerables. A Heinz Dieterich, diversos sectores de lo que se considera una “izquierda boba”, de esos que creen que otros harán la revolución, pero con su apoyo y concurso, consideran y califican al sociólogo alemán, como el ideólogo jefe de los movimientos suramericanos de izquierda.
Quizá para confirmar el adagio popular de que nadie es profeta en su tierra, en Alemania pocos lo conocen, pero en América Latina es una estrella que guía los pasos de muchos sectores y de nuevos dirigentes de la izquierda populista y, entre ellos el presidente Rafael Correa Delgado que, según sus opositores suele pedirle análisis de la situación política,
No cabe duda que Dieterich se ha convertido en una especie de guía de algunas izquierdas o que se dicen der izquierda. “Con su elaboración de un “Socialismo del Siglo XXI” adopta el papel de asesorar a los gobiernos y movimientos latinoamericanos de izquierda” se afirma, por ejemplo, en Wikipedia.

No obstante, los enunciados teóricos de Dieterich son más bien sencillos. La crítica y los argumentos que él propaga bajo el lema del “Socialismo del Siglo XXI” se resumen básicamente en un solo concepto equivocado pero muy corriente entre contemporáneos críticos: las condiciones capitalistas en el mundo son injustas; no deberían y no tendrían que ser así, si las organizáramos de una manera más justa. De ese suspiro hondo confecciona una crítica al capitalismo y un modelo de un mundo mejor” a partir de una realidad cierta: “Ese hombre conoce la miseria que depara el orden mundial capitalista a sus víctimas” miseria que no se ha conseguido eliminarla.

Dieterich, en su obra Socialismo del Siglo XXI sostiene que “el género humano ha transitado por las dos grandes vías de evolución que tenía a su disposición: el capitalismo y el socialismo histórico (realmente existente). Ninguno de los dos ha logrado resolver los apremiantes problemas de la humanidad, entre ellos: la pobreza, el hambre, la explotación y la opresión de tipo económico, sexista y racista; la destrucción de la naturaleza y la ausencia de la democracia real participativa.”

Dieterich se figura la pobreza, la represión, etc. como problemas que existen así por así y ya, como destino humano; y no contempla los sistemas político–económicos que prevalecían en el siglo XX como modos de producción que producían esas condiciones, sino como intentos fracasados de mitigarlas. Habla de “la explotación” y “la degradación de las condiciones de vida naturales” y, a priori, no se le ocurre en absoluto pensar en el “capitalismo industrial” –ni en el “socialismo histórico”– como causante de tales “problemas”, sino que es perfilado como la solución fracasada. ¿Pero estas condiciones que se abordan tan distinguidamente como “problemas urgentes” cayeron de las nubes?

Claro que no. Y claro que Dieterich tampoco lo ve así. Él conoce la raíz de estas condiciones incriminadas”
:
“La humanidad ha caído en manos de una elite delincuente, compuesta por unos diez mil banqueros, industriales y políticos profesionales que usan los recursos del planeta y los frutos de nuestro trabajo, para sí. Monopolizan los beneficios de la energía, de la tecnología, de la ciencia, de los alimentos, de la educación y de la salud, dejando a las mayorías en la miseria y el desamparo.”

En el análisis de Rebelión se afirma: “Dieterich conoce culpables, y con ello los elementos de su cosmovisión crítica se completaron. Ese hombre contempla la miseria en el mundo; está en contra de ella como cualquier persona razonable que no acepta estas condiciones como Dios lo manda o con el cinismo de considerarlas predefinidas; él quiere saber cómo ponerles remedio y por qué éste tarda en ser aplicado. Y en este punto comienza un error de pensamiento que resulta ser funesto precisamente por ser compartido por tanta gente que se niega a conformar con la situación actual del mundo. Ya el señalar las condiciones reinantes como “problemas de la humanidad” desvía la atención porque salta a la vista que esta humanidad se divide en categorías muy distintas cuyos problemas con la miseria en el mundo pueden ser muy diferentes, hasta incluso para algunos no es un gran problema en absoluto. La “humanidad” que Dieterich tiene en cuenta como el sujeto afectado no existe – menos en un sentido completamente idealista: es el título para el carácter universal que Dieterich pretende otorgar a su propio deseo de abolir pobreza, represión, etc. Obvio que no encontrará a nadie que se entusiasmara a favor del hambre y la miseria. De primero las “elites” le atestiguarán unánimemente que todo eso es una terrible problemática también para ellos. Sin embargo, esta es una razón de más para llegar a la conclusión de que esa buena voluntad unánime no es una magnitud real ni mucho menos el objetivo socialmente establecido que determine el rumbo de las cosas. Dieterich sí llega a esa conclusión – y a la par la rehúsa en cuanto apunta a la malicia de la flor y nata de la sociedad, como si ésta fuera la explicación. Así defiende su visión, ahora decididamente contra las relaciones y condiciones realmente imperantes, de que la voluntad de mejorar el mundo en realidad es la determinante a la cual el mundo por lo menos debería hacer caso”. Es a ese Socialismo al que se ha adherido el presidente Rafael Correa. Al menos a esa conclusión se puede .llegar al escuchar su repetido discurso, en especial cuando insulta a la “izquierda infantil” que es en la teoría y en la práctica marxista y revolucionaria. que no apoya al proceso de Alianza País y su “Revolución Ciudadana”, por considerarla una farsa difícil de digerir.

La oposición cuestiona con dureza al Ec. Rafael Correa Delgado y sus críticos suelen referirse al gobernante con fuertes palabras para enrostrarle su desmedida tendencia al autoritarismo, su desesperado afán por controlar todos los poderes y funciones del Estado que los asume como si fuese el dueño absoluto del Ecuador y de esta falsa democracia que vive. Siempre considera o piensa quizá con honestidad que su palabra es ley y que su verdad es la única que debe prevalecer.

Quien lo cuestione de alguna manera es objeto de sus crueles y despiadados insultos, vejámenes y difamaciones de todo calibre, de cuyo estilo, no se libran ni las damas. Es el Presidente de la República del Ecuador, como nunca hubo otro, que acumula juicios para perseguir a sus “calumniadores”, y que se vale de la justicia que es su subordinada, para aniquilar a sus adversarios. Según Correa no tiene opositores sino enemigos a los que hay que aniquilar. Y tiene múltiples enemigos y cada día que pasa surgen otros que aumentan en la misma medida en que vencen los miedos que logró imponer en grandes sectores de ecuatorianos.

Sus enemigos más aborrecibles son los jóvenes estudiantes que protestan en calles, plazas y parques y el enemigo número uno es la prensa “corrupta” y los periodistas que son “sicarios de la tinta”.

Para aniquilar a los medios de comunicación social que aún permanecen en poder del sector privado, se ha dictado la Ley Orgánica de Comunicación Social que ha sido calificada como Ley Mordaza por su carácter represivo al ser, en su esencia, una ley punitiva que impone censuras y autocensuras, al decir de empresarios de la comunicación social, periodistas y políticos de oposición. En la actualidad se discute una enmienda constitucional que declararía a la comunicación social como un servicio público, tal como en su tiempo lo hicieran Benito Mussolini en Italia y Francisco Franco en España, enmienda que a los opositores les ha dado otra adjetivación al correismo: fascista, inclusive por su carácter altamente represivo

Mariana Neira, periodista especializada en Periodismo de Investigación, considera que el gobierno de Correa aterroriza a los ecuatorianos con juicios al sostener que organismos gremiales y sociales fueron a denunciar a la CIDH la judicialización de la protesta por parte del gobierno de Correa. Y es cierto lo que denunciaron. Quienes protestan en las calles son enjuiciados por ‘terroristas’ o una figura legal parecida. Los periodistas y medios de comunicación son perseguidos a diario, enjuiciados o sancionados por noticias, opiniones, investigaciones, hasta por caricaturas y programas de diversión. Y casi todos los procesados reciben sentencia, desde luego, en contra. Si no es sentenciado a ir a prisión, no se salva totalmente. Queda con el juicio abierto. Es como si le dejaran sobre el cuello una guillotina lista para activarse en el momento que conviniere políticamente.

Y la cantidad de ecuatorianos ‘judicializados’ sube y sube. Este es el número que hemos encontrado hasta el momento y lo difundimos para que el mundo compruebe que el gobierno de Correa judicializó la protesta y la libertad de expresión, sostiene Mariana Neira.

1.- PROCESADOS POR EL ESTADO
POR PROTESTAR POR MINERÍA,
AGUA, MEDIOAMBIENTE, OTROS 54
Fuente Informe INREDH CEDHU
ONG PACHAMAMA 3

2 - DEMANDAS DE/A CORREA
Y FUNCIONARIOS A OTROS 29
Fuente: medios de comunicación

3.- PROCESADOS POR EL ESTADO
POR 30 S, LULUNCOTO, CENTRALT,
MEJÍA, 17 S 183
Fuente: medios de comunicación

4.- PERIODISTAS Y MEDIOS
NACIONALES ENJUICIADOS
(2 del Estado) 16
Fuente: FUNDAMEDIOS

5.- PERIODISTAS Y MEDIOS
DE PROVINCIAS ENJUICIADOS 20
Fuente: FUNDAMEDIOS

6.- SANCIONES ADMINISTRATIVAS A
PERIODISTAS Y MEDIOS
NACIONALES DESPUÉS DE LEY C 21
Fuente: FUNDAMEDIOS

7.- SANCIONES ADMINISTRATIVAS
A PERIODISTAS Y MEDIOS
DE PROVINCIA 10
Fuente: FUNDAMEDIOS

TOTAL PROCESOS 336”

La estrategia del presidente Correa que quizá le haya dado mayores resultados, después de la criminalización de la protesta social y la implacable persecución a los que considera sus enemigos y, en especial a la juventud, es la práctica del divisionismo.

“Divide y Vencerás” es un pensamiento de Nicolás Maquiavelo (1469-1527) escrito en su obra El Príncipe en la que, además, decía: “Evalúa a tus enemigos: del fuerte hazte amigo; al débil aniquílalo; a tú igual combátelo". El libro parece ser el manual de cabecera de alguien con suficiente poder e inteligencia para aplicarlo en estos tiempos de tantas contradicciones, frustraciones y populismo galopante hacia la perpetuidad. A Julio César y a Napoleón se les atribuye haber exclamado: “Divide y domina”

Bajo este gobierno cunde el divisionismo: Periodistas buenos y malos, independientes y oficialistas, lo mismo que las empresas de comunicación privadas convertidas en adversarias a las que hay que combatirlas, aniquilarlas y a las que se las califica, reiteradamente, de “cierta prensa corrupta”

El movimiento indígena está dividido lo mismo que la “izquierda boba gobiernista” y la izquierda “infantil” no colaboracionista porque dejó de creer en el proceso de la revolución ciudadana. La FESE de los estudiantes secundarios está dividida entre los revoltosos “tirapiedras” y los modositos, al igual que la gloriosa FEUE con unos “dirigentes” comensales de Palacio y otros que decidieron “no tragar ruedas de molino”.

Con olor a traición al Movimiento Sindical se lo divide. Un grupo de trabajadores se declaró oficialista y creó una tal CUT que es una clara demostración de depurado oportunismo servil al estilo “charro de México. ¿Esa CUT tiene militantes honestos de AP? El divisionismo adquiere carta de ciudadanía en estos meses lanzados a la reelección indefinida.

En El Príncipe se dice que el gobernante debe aprovechar debilidades, ambiciones, necesidades insatisfechas, vicios y defectos de los súbditos para dividirlos y gobernarlos sin oposición. Y hay decenas de personas que dividieron a sus organizaciones y movimientos sociales con el propósito de dar rienda suelta a sus ambiciones personales y conductas serviles.

Uno de los graves errores del régimen de la Revolución Ciudadana es pretender dividir al movimiento indígena y dar paso a la organización de un indigenismo súbdito de Alianza Pais. El fin es destruir a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador-CONAIE-

Como si más de 520 años de resistencia no han sido suficientes para que el Estado reconozca el valor de los indígenas que fueron dueños y señores de estas tierras. han sido humillados, vilipendiados. Todos los tormentos han padecido al tiempo que les fue arrebatada su religión, cultura, lengua. Fueron esclavizados, golpeados y ofendidos.

Conocen todos los sufrimientos y crueldades que unos hombres son capaces de cometer contra otros. Finalmente se unieron y fundaron la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador-CONAIE- y a partir de la década de los noventas se volvieron protagonistas de nuestra historia.

Su lucha y trabajo fue reconocido parcialmente en 1991, cuando el Ministro de Bienestar Social Raúl Baca Carbo, en la Presidencia de Rodrigo Borja Cevallos, respetuoso de los derechos humanos, entregó en comodato un pequeño edificio ubicado en el Norte de Quito, para que la CONAIE desarrolle sus actividades, incluidas las políticas, o ahora ¿se pretende negarle el derecho a ejercer la política?

La casa de la CONAIE sólo es “una parte de un proceso de resarcimiento histórico” ha expresado con toda razón la dirigente Nina Pacari, es que el país está en deuda con la CONAIE que lideró movimientos populares en 1993 por el agua, la tierra y la vida. Luego fue su lucha heroica la que coadyuvó eficazmente para derrocar a los gobiernos de Mahuad, Bucaram y Gutiérrez. Respaldó al hoy presidente Correa, pero luego le quitó el apoyo por múltiples razones.

Pretender quitarles y desalojarles del edificio construido por los indígenas en incontables mingas es una decisión política profundamente equivocada, por las causas que se esgrimieren, como si dividirlos no fuese un daño bastante grave. ¿Recapacitarán, reflexionarán, los autores de decisiones absurdas?

El analista David Samaniego Torres en el Diario El Universo de Guayaquil escribía: “Miro con profunda preocupación –ubicado ya, por voluntad ajena, en el “parque jurásico”, más allá de las leyes del bien y del mal– cómo nuestro Ecuador se erosiona por sus cuatro flancos, mientras una publicidad mentirosa dice a nuestro pueblo que la salud y la educación ya es de todos; Ecuador se erosiona porque su voluntad por alistarse en campañas cívicas se desvanece; porque siente que mirar fijamente al adversario engendra dudas y temores; porque no osa contestar a nadie para no ser ultrajado en su honor por una cadena de medios que rinden pleitesía al poder porque de él comen y porque creen que reinarán 300 años, por lo menos. Me preocupa un Ecuador aborregado, un país que ha enajenado su voluntad por un plato de lentejas, por migajas del poder que envenenan su voluntad y destruyen sus ilusiones. Nunca fuimos ordenados y ejemplares, pero luchábamos por nuestros derechos; jamás fuimos puntuales pero jamás dejamos de acudir a las citas de honor para defender aquello que heredamos de nuestros mayores: amor a la libertad, capacidad de resistencia, orgullo de mujeres y de hombres para no ser ultrajados; como pueblo nunca fuimos ricos al igual que no lo somos hoy, pero jamás vendimos nuestras conciencias ni pusimos precio a nuestro honor e hidalguía.

Me topo con esta sentencia de Sigmund Freud (1856-1939): “Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”. Leo, releo y vuelvo a leer, nuevamente. Doy razón a Freud en mi primera lectura y luego me detengo a rumiarla y entenderla, para saber a ciencia cierta qué se esconde detrás de esta sentencia.
¿Es feliz el idiota? Creo que no, porque la felicidad es consecuencia de un proceso mental y sentimental que requiere que los cinco sentidos estén muy despiertos para que la persona, no un ente vivo solamente, pueda disfrutar, sentirse bien, alegrarse, ser feliz, es decir, manifestar la concordancia de querer el bien y de poseerlo a plenitud.

El idiota vive ajeno a los avatares de la vida; no se percata del avance de la maldad; ignora los entretelones de la conspiración e intriga; en consecuencia, no tiene elementos exógenos que perturben su espíritu y si llegan a su puerta no tiene cómo distinguir su bondad o su maldad ni cómo sentir miedo ni gozo frente a su llegada o retirada. El idiota es un mar en calma porque no tiene o no percibe los oleajes que a otros les atemorizan o les llenan de alegría.

¿Hacerse los idiotas para ser felices? Todo puede pasar en la viña del Señor. Desde mi experiencia jurásica no creo que hacerse el que “yo no fui”, el “carita que sonríe a todos”, el “estúpido a tiempo completo”, el “cómplice mojigato”, el “adulador descarado”, el “aquí puse y no aparece”, el “levanta manos inverecundo”, etcétera, sean caminos hacia la felicidad. El honor no se hipoteca ni se vende, no tiene precio.

El Diario La Nación de la República Argentina comentaba: “Sin importar si son opositores, empresarios o medios de comunicación, el ataque por parte del presidente Correa y sus allegados es un tema de todos los días. Uno de los mecanismos de concentración del poder en este país cada vez más polarizado, es la confrontación pública.

En Ecuador suponen duras sanciones contra los que cuestionan públicamente al mandatario y a sus ministros. Los castigos van desde los juicios millonarios, agresiones físicas, difamaciones y, en algunos casos, hasta la prisión.

Esta situación mantiene al país sudamericano dividido, tal como se vio reflejado en el último referéndum, en el que prácticamente la mitad de los ecuatorianos no está de acuerdo con el control a los medios de comunicación que pretende el presidente Correa.

Incluso, hay quienes aseguran que muchos de los que votaron a favor de las reformas impulsadas por el oficialismo, lo hicieron por temor a expresar públicamente su posición en contra de Correa.

"Ecuador es el país donde más se deteriora la libertad de expresión en América Latina. Tenemos una política de Estado sistemática para castigar las críticas y la posibilidad de expresar algún tipo de opinión negativa sobre un funcionario público", dijo a al diario La Nación César Ricaurte, director ejecutivo de la Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios (Fundamedios).

En esa mitad que votó en su contra hay cientos de miles de ecuatorianos de los niveles sociales más pobres, incluidos muchos indígenas, y un gran sector de la clase media. Si en el cómputo se tienen en cuenta las boletas anuladas o en blanco –es decir, electores que no respaldaban sus propuestas–, como suele ser la regla en ese tipo de comicios, habría salido claramente derrotado y Correa no es ajeno a esta situación. Cambió las reglas para beneficiarse.

Asimismo, la mitad de los ecuatorianos tampoco está de acuerdo en controlar las informaciones y las opiniones que comunican a través de la prensa. Esta labor en una democracia que se precie de tal, le corresponde al consumidor con su preferencia diaria.

Lo que es inconcebible, es que Correa demande judicialmente a los periodistas que lo critican, encarcele a los ciudadanos que le enseñan el dedo medio en señal de desaprobación, y pretenda convertir a los medios de comunicación en meros transmisores oficiales de sus políticas y los actos de su gobierno
¿POR QUÉ LOS QUE SE DICEN DE IZQUIERDA COLABORAN CON UN GOBIERNO OPUESTO A LA IDEOLOGÍA SOCIALISTA?
En un texto enviado por Inés Garzón Guerra, se dice: “Pregunto: ¿Qué hacen todas aquellas personas que trabajan en el actual gobierno que dicen eran y siguen siendo socialistas de izquierda, ante políticas gubernamentales claramente opuestas a este pensamiento y principios ideológicos? ¿Por qué si son socialistas de izquierda no cumplen con su compromiso ideológico y ético con el Presidente y se acercan con inteligencia, firmeza y espíritu CONSTRUCTIVO a exponerle sus ideas y le orientan correctamente para que no se equivoque, no tome medidas inadecuadas para el desarrollo de la Nación y atentatorias a los principios y derechos humanos y constitucionales del pueblo ecuatoriano? ¿Por qué estas supuestas personas "socialistas de izquierda", mayoría en la Asamblea, aprueban leyes que perjudican derechos de los trabajadores, económicos y sociales logrados anteriormente producto de muchas luchas y sacrificios en nuestro país?
Primero me gustaría saber quiénes de estas personas que se auto llaman socialistas de izquierda son marxistas-leninistas.
Para llamarse socialistas de izquierda revolucionaria deben reconocerse públicamente con orgullo y valentía como marxistas-leninistas; quienes no lo hacen, simplemente no son socialistas de izquierda. Marx diferenció el socialismo científico de todos los "otros socialismos" por ser utópicos, no reales.
Siempre tuve claro que el Presidente Rafael Correa no era de izquierda porque no es marxista-leninista, al igual que muchos quienes estuvieron a su lado y le impulsaron desde el inicio de su primera campaña electoral y son responsables directos de su triunfo, compañeros gestores de su programa de gobierno que lleva adelante desde entonces. Hombres y mujeres que se dicen "socialistas de izquierda" y RECHAZAN PUBLICAMENTE a Carlos Marx y Vladimir Lenin y defienden la propiedad privada.
Personalmente, teniendo claro que el Presidente no era marxista-leninista, valoré y valoro muchos logros realizados durante su gestión, especialmente, su firme, valiente y coherente política internacional antiimperialista de autodeterminación, defensa de nuestra soberanía y férrea voluntad política por la unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños, con el fin de conformarnos en un frente, en un Mega Bloque único, sólido y capaz para relacionarnos con los países desarrollados en igual de condiciones, dejando de ser los esclavos y títeres de siempre. ¿Cómo no valorar esta magnífica gestión que nos da el valor que nos merecemos y posibilidades de desarrollarnos por nosotros mismos y no como antes, recibiendo las migajas de los colonizadores e imperio estadounidense?
El Presidente Correa como todo mandatario elige colaboradores para que le ayuden a gobernar, le orienten en todas las áreas y no para que con su silencio, irresponsabilidad, oportunismo o indolencia le ayuden a equivocarse. O, ¿es que temen perder su puesto y ventajas de poder? De ser así, es una vergüenza y deben renunciar e irse a su casa porque hacen mucho daño al Presidente, al gobierno, al pueblo ecuatoriano y al proyecto de unidad latinoamericano y caribeño, pasando y quedando en la historia como traidores y traidoras de la izquierda ecuatoriana. Indudablemente, la culpa de todo desacierto en el gobierno recae en la máxima autoridad aún cuando esta desconozca o sea resultado de manipulaciones o como parece más frecuente en el caso del Presidente Correa, es mal aconsejado por personas de ideas de derecha elegidas infantilmente por Él mismo (término frecuente utilizado por el mandatario).
Es muy lamentable que el Presidente Correa no tenga asesores políticos, hombres ni mujeres valientes, sensibles, conocedores, comprometidos con las necesidades y problemáticas del pueblo ecuatoriano y capaces de mediar con absoluta transparencia con las diferentes organizaciones que forman parte de la familia ecuatoriana como es el caso de la CONAIE. Cuando hay conocimiento y honestidad todas las partes confían y encuentran una respuesta justa y conveniente para beneficio del país y sus habitantes.
Sería bueno que nuestro Presidente inicie el nuevo año 2015 reconociendo que las organizaciones sociales son las auténticas y legítimas representantes del pueblo ecuatoriano y que necesita con urgencia cambiar de asesores/as políticos/as más comprometidos y valientes para que defiendan su proyecto político social de izquierda revolucionaria como orgullosamente lo manifiesta públicamente y reza en la Constitución Politica del Ecuador.
Esperemos que los espíritus e inteligencias se iluminen desde mañana primero de enero del 2015 y pueda el Presidente Rafael Correa, las y los Asambleístas y gobierno tomar medidas justas, correctas y coherentes con las necesidades y derechos de vida de todo el pueblo ecuatoriano, con la naturaleza y armonía y solidaridad con nuestros hermanos en America y el mundo.

A QUIEN CORRESPONDA…
Por su parte, el intelectual Martín M. Mafla R. afirma: “Intentan vendernos un país anti democrático, dictatorial, donde el solo hecho de pensar es poner en peligro la integridad física de uno y por ende de quienes se ama, pues voy a demostrar que no es así, porque hay que aprender a callar y ser prudente cuando desconocemos las cosas, pero si sentimos y vemos que nuestra palabra e ideas pueden expandir verdades que aclaren los panoramas para una buena gobernabilidad en este caso, hay que decirlo; Las verdades pueden lacerar en el instante, pero en este presente y futuro forjará seres humanos de excelencia.
Con sencillez pero con propiedad al mismo tiempo, me considero un hombre visionario, sin que eso opaque el ser progresista y un izquierdista que no tiene más cúpula que el servicio a la comunidad a fin de encontrar sabiduría que desvanezca la miseria en todo aspecto.
A la medida de mis obligaciones y responsabilidades, procuro estar al tanto de las actividades que el gobierno desarrolla en beneficio de nuestro país o en desaciertos del mismo; considero que el compañero presidente a quien respeto y admiro no puede hacerlo todo solo y él ha puesto su confianza en quienes hoy por hoy defienden en las vísperas, la bandera de su partido, pero durante la cotidianidad se han vuelto enemigos acérrimos del señor presidente, pues me he cansado de escuchar de muchos que están hoy en el aparataje de gobierno escupir odio y desencanto en contra de quienes ellos a la hora de su conveniencia, lo proclaman como su líder.
La revolución me atrevo a decir, no consiste en que el pueblo viva con dignidad y otros vivan con mayor comodidad, la revolución es afirmar la equidad, hacer el mejor postulado a fin de que todo un país se sienta protegido por las riquezas que este mismo genera, respetando claro está el esfuerzo tanto individual como colectivo con el que cada ciudadano busca su propia proyección.
En el caso de transparencia y corrupción, es bueno saber que hay leyes que nos amparan al menos para saber ahora, qué pasa con los recursos del estado, saber que políticamente hemos aprendido a pensar de una manera diferente, siendo más críticos justamente porque conocemos más. Espero que en el control sobre transparencia y corrupción se haga un trabajo minucioso en gobiernos seccionales y en dependencias del estado a nivel de provincias, cantones y parroquias; me parece inverosímil ver cómo varias autoridades y funcionarios “a quien corresponda” muestran con desfachatez, las mejores adquisiciones cada año, supuestamente como producto de su trabajo, lo que deslegitima su servicio. Una lucha constante que puede ir de a poco aniquilando la corrupción, es la mesura, el ahorro, que el buen vivir no se confunda con el vivir bien y más todavía en algunos casos, rebién; denunciar sin temor, obvio con el argumento del caso a pesar de las triquiñuelas que buscan para no dejar huellas los casos de corrupción y una “transparencia” solapada.
He aprendido con el tiempo a no utilizar frases o pensamientos de personajes, más bien pongo a trabajar mis sentires y saberes para que nazcan como producto de lo que vivo y siento. Para concluir, mi deseo de que este proceso no desmaye, que cuiden con honestidad y transparencia, la gestión del señor presidente; que no se Convierta en una CRÓNICA DE UN PROCESO DESGASTADO, pues muchos de sus enemigos están por dentro. Que se vea a nuestra Provincia no cómo el sitio donde termina el Ecuador, sino como la puerta de inicio al país de la canela, la magia, la mega diversidad y la gente más hermosa del planeta. NADIE PUEDE DARNOS HACIENDO LO QUE ESTÁ EN MANOS DE TODOS HACERLO.
A Quien Corresponda: A veces quisiera ser como el Presidente Mujica a quien tanto admiro, luego me acuerdo que hay que donar buena parte del sueldo y no tener lujos para vivir…chutaaaaaa y se me pasa.
¿DE QUÉ REVOLUCIÓN HABLAN?
Como se puede ver el presidente Correa suma adeptos, pero cada día son más los decepcionados que se preguntan: ¿De qué Revolución hablan? El círculo más cercano está compuesto por gente de la derecha más radical del país. Los Ministerios, y otros organismos estatales están en manos de las derechas en su mayoría. Alianza País es un movimiento heterogéneo colmado de oportunistas sin ideología.
Los partidos y movimientos de izquierda que aún permanecen en el Gobierno de la Revolución Ciudadana están integrados por “revolucionarios con sueldos” y otros que, con honradez y honestidad, creen en el “proceso”. Inclusive entre ellos cunde el desencanto porque advierten que no hay que confundir reformismo con revolución. Comienzan a considerar que el gobierno del presidente Correa es un gran modernizador del Estado nacional burgués para satisfacer las demandas del capitalismo mundial con sede en Washington.
Saben perfectamente que en el Ecuador no hay ninguna revolución y ¿cómo puede haberla si hoy se hace lo mismo que tanto se criticaba a los gobernantes del “pasado que no volverá”?
¿Y qué decir del endeudamiento agresivo y la escalada hacia la dependencia de la República Popular China?