“LA HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL SE ESCRIBE TODOS LOS DÍAS” 



LA CONSTITUCIÓN REPRESENTÓ UN ACUERDO NACIONAL 



El Ecuador está ante preguntas trascendentales. La Constitución de la República aprobada en Montecristi, representó un acuerdo nacional; fruto de un largo período de lucha de los trabajadores, los movimientos sociales, mujeres y hombres comprometidos con el buen vivir para la Patria. Con ello, se abrió la esperanza de cambios democráticos. Ahora se propone un cambio de la Constitución que afecta derechos fundamentales. Más allá de la forma, si es enmienda o reforma, nos preocupan los efectos.
La Universidad Central ha representado una voz de orientación en la historia del país. Nuestras autoridades deberían pronunciarse sobre estos temas, en defensa de los principios democráticos básicos. La historia de la Central se escribe todos los días. Por ello, en primer lugar, le preguntamos públicamente a nuestro Rector, ¿cuál es la posición oficial de nuestra Institución sobre este y otros temas claves para la vida del país?
Como parte de la Central, expresamos nuestra preocupación, sobre todo respecto a dos propuesta de modificación de la Constitución. La “enmienda” 13 significa la eliminación de la organización sindical pública, lo que afectaría a la estabilidad de centenas de trabajadores de la Universidad Central. La “enmienda” 2 elimina el derecho a que la sociedad civil pueda consultar sobre “cualquier tema”, lo que implica negar el derecho a una participación directa de la ciudadanía.
Creemos que la Universidad Central tiene la suficiente autoridad moral y académica, para invitar a todas las comunidades universitarias y también a los poderes del Estado y a los diversos actores de la sociedad a un diálogo positivo, para evitar la actual senda que conduce a altos riesgos para la vida democrática del país. La diversidad de voces y la apertura, sobre todo del lado del poder, a escucharlas, es la esencia de una democracia madura y de la superación de viejas prácticas de autoritarismo e imposición.

COMISIÓN POLÍTICA
MOVIMIENTO TODOS SOMOS U CENTRAL

CONSTITUYENTE
Rodrigo Santillán Peralbo

La Comisión Política del Movimiento Todos somos Universidad Central conoce perfectamente que las 16 enmiendas propuestas responden a los intereses y objetivos políticos del Presidente de la República y de su movimiento Alianza País. No son solo las dos enmiendas las que deben ser cuestionadas sino todas y su proceso plagado de vicios de inconstitucionalidad.

Es indispensable recalcar que el Presidente de la República controla todos los organismos y funciones del Estado. La Corte Constitucional no es la excepción, por tanto, en el ejercicio del control de constitucionalidad falló a favor de los intereses del bloque en el poder y aprobó la reelección indefinida a más de otras 15 “enmiendas” a la famosa Constitución de Montecristi, convertida en texto inútil cuando interfiere con los intereses y objetivos del Gobierno.

Los fallos, resoluciones y dictámenes de la Corte Constitucional son inapelables. La consulta popular tendría que recorrer un largo y escabroso camino porque es la misma Corte la que ordena que primero se recolecten firmas, para luego dictaminar la validez de la pregunta que puede ser anulada políticamente.

Ante la avalancha de “enmiendas”, cabría realizar un plebiscito o referéndum para que el pueblo decida si se convoca o no a una Asamblea Constituyente que reforme la Constitución o proponga otro texto que liquide de una vez el presidencialismo que ha dado paso al autoritarismo que, a nombre de la revolución ciudadana, se concretan involuciones en la práctica de derechos humanos, libertades fundamentales, y en la pérdida de autonomía e independencia de las funciones esenciales que caracterizan a un Estado de Derecho, conforme especialistas en derecho constitucional y dirigentes políticos de oposición de variadas tendencias. Las fuerzas conservadoras, por su propia debilidad, no pueden ni podrán constituirse en “restauración de la derecha”.

Se debe forjar la unidad de la izquierda a fin de fortalecerla junto al sindicalismo y movimientos sociales que no desean la reelección indefinida. Es indispensable convocar a una Asamblea Constituyente que evite mayores conflictos en el futuro.

Al respecto la “restauración conservadora” de la que tanto habla el Presidente de la República, ahora empeñado en las enmiendas, es decir en la reelección indefinida, en el editorial del periódico Opinión se expresaba: ¿Serán de la “restauración conservadora” los 11padres y madres de familia que se declararon en huelga de hambre en las puertas del colegio Mejía, en exigencia de justicia y reintegro de sus hijos al plantel? Habría que estar fuera de cabales para responder que sí. ¿Será de la “restauración conservadora “ese 73% de ecuatorianos que se pronunció en contra de que la Asamblea tramite las enmiendas constitucionales, y que más bien sea el pueblo el que se pronuncie en consulta? Solo un tonto podría afirmar que sí. ¿Serán de la “restauración conservadora “los 70 mil trabajadores y sectores sociales que se movilizaron el pasado 17 de septiembre en contra de las políticas gubernamentales y de las mentadas enmiendas? ¿Y serán de esa “restauración “los otros miles que se movilizarán el próximo 19de noviembre por las mismas razones? Hay que estar loco para no darse cuenta de que esa restauración conservadora, si existe, no está del lado de esta gran mayoría de ecuatorianos, quienes son nada más que las víctimas de un Estado cada vez más autoritario y represivo…Ese proceso conservador y hasta retardatario en cuanto a derechos, soberanía y bienestar para los ecuatorianos está claramente del otro lado, y tiene un color verdeflex.

En el país existe indignación, por el nivel de cinismo y prepotencia que se pueden evidenciar en actitudes como imponer unas enmiendas que claramente no son apoyadas por la mayoría, y no solo eso, sino que en lugar de responder positiva y autocríticamente ante esta realidad, más bien anuncian un nuevo paquete de enmiendas, que seguro terminarán de convertir en basura una constitución que una mayoría de ecuatorianos respaldó luego de la Asamblea Constituyente de Montecristi.

Indigna también el insulto a la inteligencia de los ecuatorianos cuando se argumentan cosas como que el Presidente de la República tiene el derecho de presentarse como candidato en las próximas elecciones, “en igualdad” de condiciones que el resto de candidatos. Absurdo que llama a la burla, puesto que jamás un Presidente ha tenido tanto poder en sus manos como ahora lo tiene Rafael Correa, lo cual hace imposible que esté en igualdad de condiciones con cualquier candidato que pudiera presentarse.

Ridículos como aquello de que el pueblo sí será consultado, pero en las elecciones presidenciales del 2017, cuando tenga la “posibilidad “de respaldar o no a Rafael Correa. Aquel cinismo indigna, pues el argumento viene acompañado de la arrogancia de un personaje que se cree imbatible, el único y mejor de todos los tiempos.

Indigna a los ecuatorianos que en la proforma presupuestaria del próximo año ya no consten los subsidios al transporte público y a la electricidad, lo cual implicará elevación de tarifas en estos dos servicios. Y que se quiera lanzar la pelotita a los alcaldes de oposición, para que sean ellos los que enfrenten la indignación popular, así habrán matado dos pájaros de un tiro: cumplen con los típicos condicionamientos del FMI y el Banco Mundial, y debilitan políticamente a las autoridades locales que no son de Alianza País.

Estas y muchas otras cosas indignan, por ello las medidas de hecho, las movilizaciones, no porque se quiera volver a un pasado neoliberal y de corrupción, sino porque precisamente allá esa donde se está retornando desde el gobierno.