CUMBRE DE LA ONU: AMÉRICA LATINA EN PRIMER PLANO 



POLÍTICA MUNDIAL DE PAZ ANTE CONFLICTOS DESENCADENADOS EN EL MUNDO 



por CEPRID
Niko Schvarz
Barómetro Internacional
América Latina desempeñó un papel de primer plano en la reunión cumbre de la ONU sobre el cambio climático efectuada el martes 23, al defender el accionar de la región en la lucha contra el calentamiento global y exigir mayores compromisos para detener las desigualdades que genera. A la vez, en la 69ª sesión de la Asamblea General iniciada el día siguiente con la presencia de delegaciones de 193 países, las naciones de América Latina abogaron en favor de una política mundial de paz, ante los mortíferos operativos militares desencadenados en grado creciente en varias regiones del planeta. El primer tema se proyecta a la 20ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 20) a realizarse en diciembre próximo en Lima, Perú, y al acuerdo climático vinculante que se negociará en París a fines de 2015. Uruguay intervino en la orientación indicada, junto a los países de la región, a través de un llamado público del presidente José Mujica en favor de la paz mundial, efectuado en vísperas del evento, y de la participación del canciller Luis Almagro en la Asamblea General de la ONU y en actividades conexas que tuvieron lugar en Nueva York.

Las reuniones de la ONU estuvieron precedidas por grandes manifestaciones de masas en todo el mundo, como señales del apoyo popular a las medidas destinadas a revertir las consecuencias del cambio climático. El domingo 21, unos 400 mil manifestantes desfilaron en la gran “Marcha del Pueblo por el Clima” en Nueva York, mientras 2.808 actos similares se realizaban en forma paralela en ciudades de 166 países, como Londres, París, Berlín, Madrid, Estambul, Río de Janeiro y Bogotá, así como en Cairns, en Australia, coincidiendo con una reunión de ministros de Finanzas del G-20.La manifestación de Nueva Yorkrecorrió Manhattan nucleando a las 1.572 organizaciones convocantes y se convirtió en la más grande de la historia en esa localidad. Con bandas musicales y flores gigantes participaron celebridades de Hollywood, políticos, activistas y estudiantes, entre ellos el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, el ex vicepresidente Al Gore, el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, y el actor, militante ecologista y mensajero de la paz de la ONU, Leonardo di Caprio, quien también habló en el acto inaugural, llamando a los líderes políticos a trabajar en conjunto y a gran escala para combatir el calentamiento global (“si no lo hacen, ustedes serán los responsables de este fracaso”), reiterando que “el medio ambiente es el tema más importante de nuestra generación”. En Londres acudieron víctimas de las inundaciones en Inglaterra el invierno pasado y la actriz Emma Thompson, que regresó de una expedición en el Ártico con Greenpeace para denunciar el deshielo de los glaciares. En Nueva York, además de la “People’s Climate March”, cerca de un centenar de eventos relacionados con el clima se realizaron hasta el 28 de setiembre, como parte de la Semana del Clima en la ciudad.

Brasil

Veamos ahora algunas expresiones características de los debates en la ONU. En la Cumbre sobre el clima, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, exhortó a todos los países a adoptar “medidas justas, ambiciosas, equilibradas y eficaces” para frenar el calentamiento global y reducir las emisiones de gases contaminantes. Abogó por la elaboración de “un plan universal, ambicioso y legalmente vinculante”, que respete los principios de “equidad y responsabilidad comunes, pero diferenciada”. A su juicio, el gobierno brasileño ha demostrado en los últimos años que las políticas de desarrollo económico y social no son incompatibles con la preservación del medio ambiente. Esta es una de las ideas-fuerza de su alegato: “Al tiempo que reducimos la pobreza y la desigualdad social, hemos protegido el medio ambiente”. Y lo demostró: “A lo largo de los últimos 10 años, la deforestación bajó en 79%; entre 2010 y 2013 hemos dejado de lanzar 650 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera”, señaló, recordando el compromiso voluntario asumido por Brasil en 2009 de reducir entre un 36% y un 39% sus emisiones de gases contaminantes hasta 2020. “Brasil no anuncia promesas, sino que exhibe resultados”, enfatizó, reiterando su idea central, en el sentido de que los avances logrados por su país demuestran que “es posible crecer, incluir, conservar y proteger el medio ambiente”, Dijo también que “los costos para enfrentar el cambio climático son elevados, pero los beneficios más que los compensan. Las acciones de adaptación deben ser reconocidas como fuente de riqueza para atraer inversiones y financiar nuevas acciones de desarrollo sostenible”, y concluyó en este aspecto destacando que un plan global debe considerar las necesidades de los países más pobres: “Los países en desarrollo tienen igual derecho al bienestar, y hemos demostrado que un país socialmente justo y ambientalmente sostenible es posible”.

Dilma Rousseff volvió a intervenir al día siguiente, miércoles 24, al inaugurar el 69º período de sesiones de la Asamblea General, tarea que siempre corresponde a Brasil. Abordó el gran tema de la paz mundial, señalando que la comunidad internacional ha sido incapaz de resolver viejas disputas y evitar el surgimiento de nuevas. Criticó abiertamente la intervención militar que lidera Estados Unidos, con algunos aliados árabes, en Siria y en Irak, señalando que “en ninguna de esas intervenciones militares hemos ido hacia la paz” y que “han dejado miles de muertos y millones de desplazados”. Estos ataques aéreos continuaron en los días siguientes. Condenó también Rousseff los ataques de Israel contra Gaza: “No podemos ser indiferentes ante la crisis entre Israel y Palestina, sobre todo luego del ataque a Gaza. La masacre sistemática del pueblo sirio y palestino demuestra que ha habido un número creciente de víctimas civiles. El uso desproporcionado de la fuerza no puede eliminar las causas profundas de los conflictos y eso queda en evidencia con lo ocurrido en Palestina, que no se resuelve desde hace mucho tiempo, también la masacre sistemática del pueblo sirio, la fragmentación nacional de Irak y la seria inseguridad de Libia, así como los recientes enfrentamientos en Ucrania”, expresó. (Acotamos que en la sesión del viernes 26 se escuchó una fundamentada exposición del líder palestino Mahmud Abbas, quien reclamó al Consejo de Seguridad aprobar una resolución que exija a Israel la retirada de los territorios palestinos ocupados, al tiempo de lograr una solución de dos Estados con Jerusalem este como capital de Palestina y un acuerdo sobre la situación de los refugiados. Abbas acusó al gobierno de Netanyahu de cometer “crímenes similares al genocidio” durante el operativo “Filo Protector” y proclamó que “es hora de que esta ocupación con asentamientos termine, la hora de la independencia de Palestina ha llegado”). La conclusión de Dilma Rousseff en este aspecto es que “cada intervención militar no nos permite caminar hacia la paz, sino hacia la profundización de los conflictos”. También señaló la amenaza que representa el Estado Islámico, diciendo que “no podemos dejar que expresiones bárbaras de anarquía aumenten y socaven nuestros valores éticos, morales y civiles”.

Bolivia, Perú, Chile, Argentina, Colombia, Ecuador

Por su parte, el presidente boliviano Evo Morales, que habló en nombre del Grupo de los 77+China que preside su país, afirmó que las naciones desarrolladas deben tomar la iniciativa a raíz de su “responsabilidad histórica” en el calentamiento global, mientras que los países en desarrollo son los que sufren las consecuencias. También expresó sus dudas sobre la responsabilidad y la credibilidad de algunas grandes potencias, por ejemplo aquellas que no ratificaron o abandonaron el Protocolo de Kyoto, como Estados Unidos y Canadá.

“Ha llegado el momento de movilizar la mayor alianza de la historia para el clima y el desarrollo”, dijo el presidente de Perú, Ollanta Humala, quien confió en que la Conferencia de las Partes que se celebrará en diciembre de este año en Lima (COP 20) se cierre con una resoluciónclara y coherente que siente las bases para un acuerdo global vinculante.

La presidenta chilena Michelle Bachelet expresó que “el cambio climático es un factor de profundización de las desigualdades” y que la agenda de energía de su gobierno procura una “matriz limpia”, colocando la eficiencia en ese sector como política de Estado. Advirtió por otra parte sobre la amenaza para los DDHH que significa la situación de crisis en regiones como Siria, Irak o Gaza. “Vivimos un ciclo de crisis, muy focalizadas, pero con devastadoras consecuencias humanitarias. Esa inestabilidad amenaza la paz, la seguridad, los derechos humanos, el desarrollo, la democracia. Es decir, todo aquello en que creemos y que constituye la base del acuerdo que dio origen a Naciones Unidas”, agregó.

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner arremetió contra los “fondos buitre”, denunciando la complicidad del sistema judicial de Estados Unidos en el acoso que sufre Argentina por parte de dichos fondos, y recordó que fue en la misma sede de la ONU, en el año 2002, que el entonces primer ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown, denominó “fondos buitre” a los especuladores financieros. Señaló que “no sólo son terroristas los que ponen bombas, sino también los que desestabilizan la economía de los países y provocan hambre, miseria y pobreza”. Un par de días después, el viernes 26, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó en Ginebra una resolución de condena contra los fondos buitre, que fue patrocinada por 10 países, Uruguay entre ellos, además de Brasil, Bolivia, Chile, Cuba, Perú, Paraguay, Rusia, El Salvador Venezuela, junto a Argentina, obviamente. La resolución fue adoptada por 33 votos a favor, 5 en contra (incluyendo a Estados Unidos) y 9 abstenciones.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos lanzó un llamado a la comunidad internacional para aunar esfuerzos de protección a la Amazonia, uno de los principales pulmones del planeta. Dijo que en su país sufren los efectos del cambio climático millones de familias y sectores claves de la economía, al punto de que hoy Colombia se enfrenta a una sequía. Señaló que su país ha adherido a la “histórica declaración” suscrita en Nueva York sobre los bosques y a la iniciativa latinoamericana “20+20”, destinada a recuperar 20 millones de hectáreas de bosques de aquí al año 2020, como contribución a la próxima cumbre del clima en Lima. Concluyó que “si no alcanzamos la meta de reducción de dos grados, la humanidad y el planeta asumirán riesgos catastróficos”.

En cuanto a Ecuador, es notoria la gran lucha librada por el gobierno del presidente Rafael Correa contra los tremendos daños ecológicos producidos por la trasnacional petrolera Chevron, a la que procura expulsar definitivamente del país.

Uruguay

El canciller Luis Almagro intervino en nombre de Uruguay en el encuentro sobre cambio climático, y recordó las palabras del presidente José Mujica en la cumbre Río+20: “El desarrollo tiene que estar a favor de la felicidad humana, a favor del amor arriba de la tierra y de las relaciones humanas, de cuidar a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental; cuando luchamos por el ambiente, el primer elemento del medio ambiente se llama felicidad humana”. A su juicio, el cambio climático es ante todo una crisis política, “la crisis de seguir desplegando formas obsoletas e injustas de crecimiento económico, basadas en modelos de consumo y producción propios de la opulencia, basadas en la competencia despiadada y en el individualismo, que acrecientan las desigualdades planetarias”. La acción de América Latina en este terreno, se proyecta a partir de intereses comunes basados en una cultura integrada, y en un pasado y en un futuro común, vinculados a la lucha contra la pobreza y la inequidad. Hizo hincapié en la trascendencia de la próxima Conferencia de Lima, prestándole total apoyo, y subrayó que las personas están en el centro de todas las políticas del gobierno uruguayo, “ya sea en la lucha contra la pobreza, por la inclusión y contra la inequidad, y también en la perspectiva de las acciones que se realizan contra el cambio climático, pensando primero en los más vulnerables”. Aludió en este sentido al Plan Nacional de Realojos del Uruguay, con un enfoque de inclusión social, el cual permite que familias de extrema vulnerabilidad social, que habitan áreas inundables o contaminadas, puedan ser realojadas en zonas seguras y en viviendas de calidad (como está sucediendo actualmente).

Almagro participó también en una acción afirmativa contra la discriminación sexual y la violencia de género, a través de la iniciativa Photo Booth Free & Equal. Los participantes sumaron su apoyo fotografiándose con un mensaje de afirmación de la igualdad de derechos para todos, independientemente de su orientación sexual (lesbianas, gays, bisexuales, transgénicos e intersexuales) y de su identidad de género, bajo las consignas: “Todas las personas nacen libres e iguales” y “Los derechos humanos son para todos”, “No a la homofobia, condena la violencia, no el amor”.

Venezuela

Dejamos para el final la intervención del presidente venezolano Nicolás Maduro, que ha tenido amplia repercusión internacional y ha sido difundida en su totalidad por TELESUR. En nombre del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), Maduro criticó con dureza a los países más industrializados, a los que calificó de “potencias contaminadoras”, que buscan aprovechar el calentamiento global (del cual son responsables) para aplicar su fórmula capitalista. “Quieren disfrazar las mismas fórmulas capitalistas tomando las banderas de los movimientos ambientalistas”, afirmó, indicando que pretenden “canjear el derecho a contaminar este mundo”. Recordó que el 20% de los países más ricos del capitalismo consume el 84% de la energía del mundo, denunciando la crisis de un modelo civilizatorio “basado en patrones de consumo insostenibles” y que conduce a “un peligro inminente de colapso climático”.

En ese momento, Estados Unidos estaba bombardeando los pozos petrolíferos de Siria, suscitando la protesta del gobierno de ese país, a la que se sumó Maduro, denunciando las muertes de civiles y la violación de la soberanía nacional siria. Obama tenía el cinismo de proclamar desde la tribuna de la ONU a EEUU como “potencia pacífica”. Maduro declaró que en lugar de lanzar bombas sobre Siria, lo mismo que en Irak, o como lo hace Israel contra Gaza, el mundo debía unirse para luchar contra el ébola en África Occidental, para lo cual comprometió el apoyo de Venezuela. Llamó a conformar una gran alianza por la paz y contra el llamado Estado Islámico del Levante, no con bombas que matan a civiles inocentes en Siria o en Irak, del mismo modo que se destruyó a Libia. Reiteró su apoyo al pueblo de Palestina, al cual Venezuela hizo llegar su pleno apoyo, abogó por una paz estable con respeto a la ley internacional, se pronunció una vez más contra el bloqueo a Cuba y por la descolonización de Puerto Rico y recordó que en el año 2015 Venezuela pasará a presidir el Movimiento de Países No Alineados (NOAL). En esa misma sesión de la Asamblea General, el presidente de Irán, Hassan Rouhani, denunció los “errores estratégicos” de Occidente en el Medio Oriente y se pronunció contra las intervenciones extranjeras en la región.

En síntesis, creemos haber demostrado nuestra afirmación inicial de que en estas instancias desplegadas en el máximo organismo internacional, América Latina desempeñó un papel de primer plano en la lucha contra las consecuencias del cambio climático, que amenazan a la humanidad, y en la defensa activa de la causa suprema de la paz mundial.

nikomar@adinet.com.uy