EL FUT Y LA CONAIE RESPONDEN CON UNIDAD Y LUCHA ANTE EL ATAQUE A LOS INTERESES POPULARES 



EL PUEBLO LE PIERDE EL MIEDO AL PRESIDENTE 



Marcela Arellano Villa
OPCIÓN SOCIALISTA
La reforma política desarrollada por el actual Gobierno, implementada a partir de la puesta en vigencia de la Constitución de 2008 y la adecuación de las leyes secundarias al nuevo marco constitucional, así como el Proyecto de Código de Relaciones Laborales presentado por el Ejecutivo a la Asamblea Nacional, dan continuidad a la política de flexibilización laboral desarrollada en la etapa neoliberal, profundizando la regresión de los derechos de las y los trabajadores ecuatorianos.
Paralelamente a la flexibilización laboral, el Gobierno generó normas que afectan al uso y manejo de los territorios y de los recursos naturales. La Ley de Recursos Hídricos y la Ley de minería y el Proyecto de Ley de Tierras, coloca en serio riesgo a los intereses de las comunidades indígenas y campesinas.
La reforma legal restrictiva de derechos está acompañada de una fuerte campaña de desprestigio a la organización y las conquistas sociales, ubicando a los intereses que defienden los sectores populares como intereses corporativos contrapuestos a los intereses generales de la población y el Estado. Otra de las prioridades del Gobierno ha sido el control de la organización social; para ello, desde las esferas del poder estatal se ha desarrollado una estrategia política de división, manipulación, cooptación y criminalización de la lucha social.
En este contexto, adverso para los sectores populares, el movimiento sindical agrupado en el Frente Unitario de Trabajadores conformado por las cuatro centrales nacionales CEOSL, CEDOCUT, CTE y UGTE, junto a organizaciones sindicales no confederadas como la FENOCOPRE y la Federación Médica, superando las contradicciones internas se articulan con la nueva dirección de la CO¬NAIE y la ECUARUNARI a través de una plataforma unitaria.

UNIDAD EN LA LA LUCHA UNA NECESIDAD HISTÓRICA

La plataforma de lucha unitaria tiene un valor histórico, pone en evidencia el carácter autoritario y represivo de la reforma política implementada por el Gobierno de Correa. Denuncia que el nuevo modelo de Estado implementado, bajo las consignas de revolución ciudadana y socialismo del siglo XXI, persi¬gue adecuar la estructura estatal a las nuevas formas de acumulación capitalista, por lo tanto favorece los intereses de nuevos y viejos grupos económicos.
Reclama que el crecimiento económico experimentado por el sector privado no ha ido en relación con el incremento de los salarios para las y los trabajadores, pues se mantiene una brecha promedio del 100% entre los salarios y la canasta básica, mientras se eleva la explotación del trabajo.
La plataforma unitaria cuestiona integralmente la reforma y la práctica política desarrollada por el Gobierno de Correa. En este sentido, da un paso estratégico situando al movimiento indígena y sindical como actores sociales y políticos que defienden las reivindicaciones propias y los intereses de la población en general.
De allí que, en esta coyuntura, el proceso constituye un momento significativo y de esperanza, que puede permitir levantar una fuerza social autónoma e independiente de los sectores dominantes y del Estado, capaz de detener el ataque a los intereses de clase, enfrentar de pie el autoritarismo y el miedo organizado desde el Estado y generar un horizonte de lucha que transforme las relaciones de explotación y dominación.
La unidad sindical – indígena presenta retos significativos, uno de ellos es el dialogo e incorporación de otros sectores sociales que están siendo golpeados por el régimen, organizaciones de estudiantes secundarios y universitarios, ambientalistas entre otros. La consolidación de la lucha requiere, también la participación de las mujeres y la inclusión de las demandas de género.La Convención Nacional del Frente Uni¬tario de Trabajadores reunida el 16 de agosto en la ciudad de Cuenca, que contó con la presencia de más de ochocientos delegados y delegadas de todo el país como son la CTE, CEOSL, CEDOCUT, UGTE y las organizaciones fraternas como la Federación Médica, federación de los Consejos Provinciales y delegados Fraternos ECUARUNARI, CONAIE, frente a la política de depredación de los recursos naturales, profundización de la explotación de la mano de obra, la criminalización de la lucha social, incremento del costo de la vida, la contra reforma laboral emprendida por el actual gobierno y las enmiendas constitucionales presentadas por la Asamblea.

RECLAMAN AL GOBIERNO

1. Implementación de una política laboral (Ley Orgánica del Trabajo), que garanti¬ce la plena vigencia de los derechos fundamentales del Trabajo: libertad de organización, contratación colectiva, derecho de estabilidad, salarios justos, derecho a huelga, acceso a empleo digno.
2. Poner fin a la persecución y criminaliza¬ción de la lucha social, garantizando la vigencia de los derechos humanos.
3. Reforma al Código Orgánico Integral Penal, Ley de Aguas, Ley de Comunicación, Ley de Educación, garantizando la plena vigencia de los derechos humanos, utilización del agua para todos los ciudadanos, evitando el usufructo de las empresas nacionales y multinacionales y la privatización, libertad de opinión, educación gratui¬ta y respeto a los derechos de los maestros y de los profesionales.
4. Implementación de una política agraria (ley Orgánica Agraria) que promueva la distribución de la tierra a favor de los campesinos pobres y apoyo con intereses bajos a largo plazo, asistencia técnica y apoyo a las redes populares de comercialización organizada por las y los campesinos.
5. Exigir el respeto a los Convenios Internacionales 87 y 98 de OIT, ratificados por el Ecuador, al Igual que las normas internacionales de Derechos humanos
6. Exigir la resolución de los conflictos colectivos de los sindicatos y los despidos intempestivos e ilegales de los trabajadores y su restitución.
7. Implementación de una política de empleo digno que acabe con el desempleo y el subempleo.
8. Rechazar la apropiación de los fondos de cesantía de los trabajadores de las diferentes organizaciones.
9. Rechazar la disminución de las utilidades de los trabajadores de las telecomunicaciones.
10. Derogatoria al Decreto 16.
11. Presentar y defender un proyecto de la nueva Ley de Seguridad Social en beneficio de los verdaderos dueños que son Trabajadores, Asegurados y Jubilados.
12. Solidaridad con todas las Organizaciones en conflicto y solidaridad con los lucha¬dores sociales, que hoy son perseguidos y enjuiciados por manifestarse en derecho, además exigir el libre ingreso a la educación universitaria.
13. Realización de la movilización nacional en todas las provincias el día 17 de septiembre de 2014.
14. Declararnos en sesión permanente para ir trabajando hacia la Huelga Nacional, en unidad con otras organizaciones sociales.


LA DIGNIDAD GANA, EL MIEDO SE ALEJA

POR FRANKLIN FALCONÍ

La lucha social asciende en magnitud, contenido y dirección. ¿Números? La disputa política no está únicamente en comparar números de personas presentes en las manifestaciones gubernamentales y de oposición, aunque esa sea la forma de razonar de un gobierno de tecnócratas que lo piensan todo en medidas numéricas, especialmente cuando se trata de evaluar las capacidades de los ecuatorianos. Y por eso mismo les preocupa tanto haber perdido en términos cuantitativos; en Quito, por lo menos, fueron muchos más los que marcharon en una actitud de rechazo a las políticas gubernamentales que los que asistieron a la “fiesta” en la Plaza Grande (que, si uno mide espacios físicos, es realmente chica). Y ni qué hablar si se suman todas las personas que participaron en las marchas contra el gobierno en Quito, Guayaquil, Cuenca, Latacunga, Lago Agrio, Riobamba, Machala, Portoviejo…

El real trasfondo político que queda luego de la masiva movilización de ayer en gran parte del país, es que existe un gobierno fuertemente golpeado en su imagen, que ha sido cuidadosa y persistentemente construida como imbatible y de casi absoluto respaldo popular. Queda claro que la mayoría de la población en el país se opone, o está inconforme y molesta, con la serie de medidas antipopulares aplicadas en los últimos tiempos, como la elevación de los impuestos y el anuncio de otros más; la pretendida elevación de los pasajes, del precio del gas de uso doméstico, de las compras por internet, de la energía eléctrica, de productos importados… de todo. Está opuesta a que se cobre un impuesto a la plusvalía de la tierra; a que se eche mano a recursos privados como los de los maestros, para colocarlos en una institución controlada por el gobierno; a que se les quite sin más ni más las utilidades a determinados trabajadores, bajo absurdos argumentos que no resisten el menor análisis; a que se impongan leyes, como la de Comunicación o el Código Orgánico Integral Penal (COIP), con la anuencia ciega de funciones del Estado como la Asamblea Nacional y la Corte Constitucional, convertidas en tapete de Carondelet. La gente, los ecuatorianos de a pie, aquellos que ayer se sumaban espontáneamente a caminar junto a la clase obrera, o que desde los balcones, las aceras o desde su casas mandaban sus voces de respaldo a los manifestantes, tuvieron en la marcha un espacio vivificante de libertad para expresar su indignación, para gritar por sus derechos.

Lo que está ocurriendo en el Ecuador de hoy no solo es una especie de competencia atlética o de pulsación entre oficialismo y oposición, sino un retorno a la dignidad, una pérdida del miedo cada vez mayor. Ocurre que el movimiento social recupera confianza en su fortaleza, que está aprendiendo a enfrentar los golpes con respuestas aún más contundentes. Lo que está ocurriendo es aquello que muchos comentaban mientras caminaban hacia San Francisco, en Quito: se está comenzando a voltear la tortilla.
El ánimo de los manifestantes, sus consignas, pensadas en ese momento, dan la medida de la calidad de la jornada de ayer. Muchos se atrevieron a gritar, venciendo el miedo a ser etiquetados como “golpistas”, “desestabilizadores”, o “terroristas”: ¡FUERA CORREA! Consigna que ha hecho temblar a varios gobiernos desde el retorno a la democracia; consigna que más allá de no tener un asidero en un razonamiento objetivo en las condiciones actuales, expresa que esa característica de la lucha popular en el Ecuador sigue vigente: el convencimiento de que es posible obtener triunfos políticos de esa magnitud.

El otro aspecto que da trascendencia a esta jornada es su carácter unitario: diversos sectores sociales, diversas expresiones culturales estuvieron juntas y van integrándose en un todo común: un proyecto de recuperación de los derechos democráticos, de defensa de los intereses de los trabajadores. Y es altamente significativo el hecho de que ahora sean las centrales sindicales las que evidencian un poder de convocatoria como el que ayer se hizo evidente; algo que no había ocurrido desde hace varios años; su dirigencia se pone a la cabeza y comparte ese protagonismo con las organizaciones sociales, de maestros, estudiantes, indígenas, de comerciantes minoristas, colectivos culturales, defensores de la naturaleza, de los derechos humanos, etc.

El asfalto de las principales ciudades del país ya extrañaba el caminar de los luchadores, en esas magnitudes; Quito, por ejemplo, lucía vivo, colorido, alegre, irreverente, rebelde como siempre ha sido.