FIDEL ES EL COMANDANTE DE AMÉRICA 



MILLONES DE PERSONAS CELEBRARON EL CUMPLEAÑOS DE FIDEL 



Por Edgar Ponce Iturriaga
Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República del Ecuador en Cuba

Millones de personas en el mundo celebran este 13 de agosto el cumpleaños 88 del Comandante Fidel Castro, con el orgullo de contar con su ejemplo imborrable.
Para los latinoamericanos en particular, es un líder de estatura universal. Es el amigo entrañable, que puso a soñar a los pobres y forjó conciencia revolucionaria.
Miles de jóvenes de más de un centenar de naciones del mundo se formaron como galenos en la Escuela Latinoamericana de Medicina, fundada en 1999 por Fidel en esta Isla maravillosa.
Decenas de programas sociales se implementaron en cientos de países, gracias a la solidaridad de Cuba y su máximo líder.
Para los sindicalistas, estudiantes, mujeres y hombres de la Patria Grande, Fidel es un símbolo.
Lo recordamos siempre, con los brazos entrecruzados a la espalda, hablando bajo, dando pasos cortos, casi susurrando, cuando desea que el interlocutor medite bien cada palabra, que no escape un detalle.
Largos y apasionados discursos ante multitudes que lo siguen con atención, porque en temas nacionales e internacionales, cada idea suya es adelantarse a la historia.
En cada obra de la Revolución Cubana, pequeña o grande, siempre confió en la juventud. Eterno joven rebelde, que aunque prefiere renovar y crear, confesó en varias ocasiones que prefería algunas cosas viejas: su añejo uniforme, su veterano reloj, sus inconfundibles botas, sus espejuelos, y aquel viejo, pero “querido y seguro” avión, que tantas veces lo trasladó a todos los continentes para llevar la voz de Cuba a otros lugares del mundo.
Amado por los amigos, respetado por los enemigos. Sus seguidores se emocionan frente a su estatura universal. Sus adversarios, empequeñecían mucho más cuando aparecía con su traje verde olivo, la luz que le acompaña y esas manos inquietas y “huesudas”, como él mismo las calificó ante la pintura de nuestro compatriota Oswaldo Guayasamín.
Fidel es el fuerte árbol, que permanece arraigado a su tierra, mientras otros, en diversos lugares, fueron segados.
Fidel es sinónimo de ética. Un hombre sincero, seguro de su fe y sus creencias. Maestro de generosidad. Símbolo de solidaridad e internacionalismo. Modesto en su vida personal, sencillo, sin ambiciones materiales.
Posee un singular poder de persuasión, dicen que convence hasta las “piedras”…
…Nunca le importaron los títulos, ni las condecoraciones. Para el Comandante de América, “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.
Ha marchado al compás del tiempo, como un aliado. A veces, tenemos la apreciación de que se sabe el final de los acontecimientos. “Viaja al futuro, regresa y lo explica”, así declaró en una ocasión el Presidente argelino Abdelaziz Bouteflika.
Escultor de ideas. Siempre indagando, preguntando, al obrero o al intelectual, todos somos lo mismo. Encarna el heroísmo de su nación y de los pueblos de la América nuestra. Su sello personal está en la creación de importantes mecanismos de integración regional.
Fidel ha sido descubridor de líderes incuestionables. Su amistad de afecto y de respeto con el Presidente Hugo Chávez devino una relación como de padre e hijo. La relación con el dirigente sindical y primer presidente Indígena de Bolivia, Evo Morales.
Y hacia nuestro Presidente Rafael Correa, ha mostrado en innumerables ocasiones su simpatía, cariño, respeto y admiración, desde que lo conoció en La Habana, la primera vez que el joven economista viajó a Cuba.
Su vida sin descanso la ha entregado a la Patria americana. Y ahora, a los 88 años, puede escribir más. Con su palabra exacta analiza el complejo mundo actual y nutre de herramientas a las presentes y futuras generaciones.
Es un vencedor de dificultades y contratiempos, capaz de derrotar las adversidades y salir en busca de nuevos sueños, combatiente de la dignidad y la hidalguía.
A resistir cualquier peligro y enfrentar de pie las amenazas enseñó a su pueblo, porque es un guerrillero incansable, desde aquella madrugada del 13 de agosto de 1926, en Birán, cuando la historia alumbró a un Gigante.
Los ecuatorianos, los latinoamericanos, los pobres del mundo, queremos a Fidel, porque es expresión de la gallardía y la dignidad de todo un continente.
¡Felicidades Comandante!, que cumpla muchos años más para que siga irradiando de luz a nuestra América.
La Habana, 13 de Agosto del 2014
LA MOTIVACIÓN DE UN HOMBRE
Por ROBERTO CONDE SILVERO
digital@juventudrebelde.cu
Sentí la necesidad de apostarle al modelo de un hombre que a lo largo de toda su vida, en medio de las adversidades y por difícil que haya sido la situación, ha encontrado siempre sobradas motivaciones para mantenerse firme, dar un paso adelante y llevarse con él la voluntad y el apoyo absoluto de su gente. Mañana 13 de agosto es un buen día para compartirlo con la juventud rebelde.
De dónde un hombre sacó, en más de una ocasión, la motivación, la confianza, la seguridad y la inteligencia para convertir tantos reveses en victorias...
…Desde pequeño siempre estuvo motivado por el aprendizaje de la naturaleza, el estudio de diferentes materias, el entrenamiento del cuerpo y la mente, la justicia social, la solidaridad entre los pueblos y por la propia salvación de la especie humana.
De dónde este hombre ganó tantas motivaciones para enfrentar la vida si siendo un niño tuvo que ir a estudiar a Santiago de Cuba lejos de sus padres. Qué necesidad tenía de afectar sus estudios de abogacía, enfrentándose a la policía del tirano. Por qué dedicó tanto tiempo a preparar jóvenes para asaltar un cuartel en el oriente del país. Por qué el fracaso de ese asalto no lo detuvo. Cómo pudo organizar una autodefensa tan coherente. De dónde este hombre sacó tantos motivos para soportar la prisión y volver a comenzar desde México. Por qué vino en el Granma. En qué estaba pensando cuando con solo siete fusiles dijo: «Ahora sí ganamos la guerra». Cuáles serían sus motivaciones para seguir cuando veía caer a su lado a alguno de sus más valerosos compañeros. Por qué aguantó tanta hambre, tanta lluvia, tanta falta de sueño y tanta necesidad en la Sierra Maestra. Por qué siempre tuvo fe infinita en la victoria…
Por qué nunca olvidó al pueblo. Por qué salió al frente de las milicias para combatir en Girón. Por qué no dimitió en medio de la Crisis de Octubre. Por qué después de 637 intentos de atentado no se dispuso a una vida menos riesgosa. Por qué no dejó solo a Juan Miguel en el rescate de su hijo Elián. Por qué el dolor de la traición de algunos vendepatrias no lo ahogó. Por qué ahora no delega el combate por la liberación de los Cinco Héroes.
A pesar de los años, del estrés permanente, de los problemas interminables, de las amenazas infructuosas de los 11 Presidentes norteamericanos que ha visto pasar, de los largos años alejado de la familia; de la Proclama a su pueblo; de la enfermedad rebasada; de la muerte del mejor amigo, ¿cuáles serán las motivaciones que lo impulsan todavía a seguir dándolo todo por su Patria, por el Socialismo y la humanidad toda?
Ese hombre está por cumplir 88 años, estímulo más que suficiente para que la juventud cubana le regale un eterno combate por la vida, con el símbolo de su grado invicto e invencible en nuestra frente. Por su energía, por sus ideales, por su ejemplo, por el futuro que juntos soñamos y, sobre todo, porque sus motivos serán siempre nuestras motivaciones.